El Comercio
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Fecha: junio, 2017
POLÍTICA PARA EL VERANO
Juan Neira hace 19 horas | 0

La dirección del PSOE aprobó el calendario del Congreso de la FSA, a celebrar el último fin de semana de septiembre. Se pone en marcha la farragosa tramitación burocrática con los precandidatos, avales, candidatos, campaña electoral, elecciones primarias y congreso. Todo ello después de haber vivido ese mismo proceso a escala nacional, con Pedro Sánchez y Susana Díaz como principales referentes. Así que ahora toca adaptar el guión a la dimensión regional, con una expectación por parte del público muy inferior y unos protagonistas de andar por casa. Para hacer más tedioso el proceso debe añadirse que el trámite se realiza en el verano, que no es la estación más adecuada para la política y, menos aún, para la política partidaria.

A diferencia de lo que sucedió a nivel nacional (“federal”, como gustan decir los socialistas), no hay muchas dudas sobre el bando que ganará el congreso, salvo sorpresa. Los “sanchistas” parten con una ventaja notable, visto el resultado que se dio en Asturias en las primarias de mayo, donde Pedro Sánchez obtuvo una diferencia de votos sobre Susana Díaz superior a la alcanzada en el conjunto de España. Una de las posibilidades que tienen los “javieristas” u oficialistas es tratar de negociar una candidatura de síntesis, entre los dos bandos, para evitar competir en las urnas. En caso de presentar una oferta de ese tenor dudo que se abra paso. Desde Madrid quieren que el proceso concluya con ganadores y perdedores, como paso previo a reducir el margen de actuación del Gobierno de Javier Fernández, que estará fiscalizado diariamente desde la sede de la FSA. La novedad de la segunda parte de la actual legislatura estará en la dialéctica gobierno-partido, con el retorno de la bicefalia. Los grupos de la oposición van a construir la mayoría de sus intervenciones parlamentarias con el argumento del presidente maniatado o desautorizado por el partido.

Sobre los posibles candidatos no hay espacio para especular. Los “sanchistas” hace mucho tiempo que decidieron presentar a Adrián Barbón, alcalde Laviana, que lleva toda la vida militando en el PSOE. Es un dirigente solvente y cuenta con el valor añadido de gozar de la absoluta confianza de Adriana Lastra, que es tanto como estar plenamente respaldado por Pedro Sánchez. El sector “javierista” presentará a José María Pérez. Otro militante socialista de toda la vida, buen conocedor de la política y de su partido. El resto de naipes se cayeron de la baraja.

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IU, CORREGIR EL RUMBO
Juan Neira 26-06-2017 | 7:12 | 0

La consulta interna en IU de Asturias sobre el rumbo que debe tomar la organización va a provocar el efecto dominó en toda la fuerza política a lo largo y ancho de España. Los militantes asturianos van a poner blanco sobre negro la doctrina de Alberto Garzón, un dirigente joven y brillante que tiene todo el derecho del mundo a equivocarse. A equivocarse totalmente. Se puede hablar muy bien, tener una formación académica en Economía, ser un firme seguidor del confuso credo político de Julio Anguita y meter la pata. Hace ya más de año y medio que IU opera como una de las confluencias de Podemos. Ni más ni menos. No conviene engañarse. Sólo los cobardes o los acomodaticios tienen miedo a mirar de frente la realidad. Para el ciudadano medio, incluso para el ciudadano que sigue el día a día de la política española, el papel de Alberto Garzón no se distingue del que puede tener Joan Baldoví o Xavier Domènech. Haber montado un andamiaje electoral para que quepan todos bajo el rótulo de Unidos Podemos no cambia nada. IU opera como una fuerza dependiente de discurso y la estrategia de Pablo Iglesias. Si IU tuviese una representación regional amplia en los parlamentos autonómicos, quizás se podría dar una imagen distinta, de fuerza autónoma, pero IU ha quedado barrida en las cámaras autonómicas, ya que sólo tienen cuatro diputados entre 16 parlamentos. La excepción es la Junta General del Principado, con 5 escaños de IU.

Cualquiera que haya seguido el debate de la moción de censura de Rajoy, habrá podido comprobar una vez más, al oír hablar a Pablo Iglesias, que Podemos e IU proceden de distintas culturas políticas. Un votante o militante clásico de IU no se reconoce en el discurso ni en las formas parlamentarias de Pablo Iglesias. Hay cosas que un coordinador general de IU, desde Gerardo Iglesias hasta Cayo Lara, no diría ni haría nunca. Falta sustancia política y sobran toneladas de demagogia. Una cosa es coincidir en las acciones en la calle para evitar los desahucios y otra ponerse a las órdenes de un señor que ha cambiado media docena de veces de táctica política en el último año y medio y que sólo se ha revelado eficaz para doblegar a sus competidores o rivales dentro la fuerza política, recurriendo a invectivas personales vergonzosas, como el supuesto cambio de vestuario de Íñigo Errejón en los últimos años (prefiero no nombrar otros ejemplos mucho más lacerantes). Los militantes de IU en Asturias tienen la oportunidad de corregir el rumbo.

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ADIÓS, BELÉN, ADIÓS
Juan Neira 26-06-2017 | 7:09 | 0

Belén Fernández dimitió como consejera de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, por “motivos personales”. No miente: cuando los problemas políticos producen agobio pasan a formar parte de la esfera más íntima de la persona.

La consejera fue recientemente reprobada por la Junta General del Principado. Las infraestructuras no se construyen, la ordenación del territorio apenas está enunciada y el medio ambiente es generoso en jabalíes, lobos y osos, mientras las emanaciones de gases industriales están sin controlar.

La causa de la dimisión está en Sogepsa y Zalia. Dos sociedades públicas que ella presidía y tienen una deuda incontrolada. Bajo su mandato fueron dos máquinas de perder dinero. La consejera no tomó medidas para enderezar su rumbo y tiró la toalla cuando las deudas de las sociedades crearon un enfrentamiento en el interior del Gobierno.

ZALIA

Los plazos son inexorables. Tocaba pagar las indemnizaciones por las expropiaciones de la zona logística (Zalia), y ante la falta de dinero la consejera ideó un plan consistente en que los dos socios activos de la Zalia, Principado y Ayuntamiento de Gijón (el Ayuntamiento de Avilés y las autoridades portuarias son menores de edad, no responden de los créditos), avalaran un crédito solicitado por la sociedad con los bienes expropiados. El truco de siempre, el bucle de las refinanciaciones, patada al balón p’lante y las deudas crecen con los nuevos intereses acumulados.

La Zalia siempre funcionó sin ingresos, con la excepción de una pequeña parcela (7.400 metros cuadrados) que le compró Asetra hace diez años. La sociedad vive de consumir el crédito recibido. No se puede decir que tenga un sistema de funcionamiento sostenible.

Pero la Consejería de Economía dijo “stop”. El primer aviso se produjo en el Consejo de Administración de la Zalia. Y el 9 de junio llegó la confirmación definitiva, al negarse a asumir los nuevos compromisos. No más dinero del Principado para pagar las expropiaciones. En la consejería de Economía exigieron que se busque otra alternativa. Le pidieron a Belén Fernández la presentación de un “plan b” sobre la base de pedir a las autoridades portuarias que sean solidarias con la factura. Insólito, el propio Gobierno le daba con la puerta en las narices a la consejera al negarse a firmar el documento.

Por su parte, Belén Fernández no perdía el tiempo y ya buscaba otra vía para hacerse con recursos. Persuadió a los presidentes de las autoridades portuarias de Gijón y Avilés para que compraran una parcela de la Zalia y así entraba algo de dinero en caja. Los presidentes portuarios fueron a ver a su jefe, el presidente de Puertos del Estado, José Llorca, y medio le convencieron de la operación.

Posteriormente, Llorca recapacitó y dio orden para que los representantes de Puertos del Estado voten en contra de la inversión en el próximo consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Gijón, que se celebrará el miércoles.

Belén Fernández se vio sola, abandonada por los suyos -presidente del Principado incluido-, y sin posibilidad de atender a los ineludibles compromisos financieros. Dejó el cargo. Así termina la carrera de una mujer que entró en política bajo la protección de María Luisa Carcedo. Se conocieron en la Cuota, y María Luisa estaba encantada con los informes jurídicos que le hacía Belén.

La protección de Carcedo (María Luisa) le valió para no caer en desgracia cuando dio la espantada y renunció a ser candidata a la Alcaldía de Avilés. En el PSOE, la palabra de “Luisa” tiene el valor de un salvoconducto y así transitó Belén Fernández por los gobiernos de Areces y Javier Fernández, pisando charcos sin mojarse. Ana Pastor no le tenía tanta simpatía: será porque no habló con Luisa.

DOS BAJAS

Javier Fernández pierde a dos consejeros en un mes. Con lo poco aficionado que es el presidentes a las mudanzas le tuvo que sentar fatal las retiradas de los dos miembros de su Gabinete. Buscar sustitutos es un trabajo ímprobo.

Son dos casos distintos. Francisco Blanco se bajó del Gobierno en marcha, como buen oportunista, para subirse a la ola triunfante del “sanchismo”. Belén Fernández lo dejó por motivos personales y vuelve a su puesto de funcionaria para llevar una vida más tranquila.

Lejos quedan aquellos tiempos en que pedía “imaginación” a los empresarios, en el consejo de administración de Sogepsa, para salir de los números rojos. También se pierde en la memoria aquel famoso concurso para dotar a la Zalia de un gerente, cuyo nombre supo adivinar EL COMERCIO con semanas de anticipación.

De la Consejería vacía se va a hacer cargo Fernando Lastra. Por el simple hecho de nombrarlo el Gobierno regional multiplica por dos su peso político. No tiene nada que ver con el resto de consejeros. Carece de su experiencia en gestión, pero les puede dictar un curso de política.

Me queda la duda de saber si su cometido estará centrado en reanimar los zombis del sector público que ha heredado, o en dar la batalla a los “sanchistas” desde el Gobierno.

De todo el embrollo una cosa está clara: con la marcha de Belén Fernández, Asturias tendrá un problema menos.

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TREINTA AÑOS EN EL ESCAÑO
Juan Neira 24-06-2017 | 2:10 | 0

Fernando Lastra no se afilió al PSOE para perder tiempo militando en las bases del partido. Al año de recoger el carné ya era teniente alcalde en el Ayuntamiento de Cangas de Narcea, su villa natal.

De aquellos primeros años de rodaje político, antes de convertirse en parlamentario autonómico, le quedó la vitola de gran conocedor del ignorado suroccidente asturiano. Sus opiniones fueron tenidas muy en cuenta a la hora de montar candidaturas electorales en el ala occidental de la región. Entre los socialistas se decía que la suerte del Principado se decidía en las alas, y las valoraciones de Lastra y Trevín, cada uno en un extremo del mapa, contaban como juicio de autoridad.

A la política autonómica accedió Fernando Lastra cuando su partido se quedó en minoría en la Junta General del Principado. Pedro de Silva gobernaba con dificultades, siempre pendiente de pactos, cuando nuestro hombre se estrenaba en el arte de la oratoria.

El accidentado curso de la política asturiana en la década de los noventa llevaría a Lastra a desempeñar responsabilidades de primer nivel en el partido. De las dificultades de Pedro de Silva pasaríamos a la crisis Juan Luis Rodríguez Vigil, fruto de un famoso embeleco.

Antes de estallar el escándalo de la fallida inversión industrial, los socialistas empezaron a sufrir el acoso de unas fuerzas sindicales que se rebelaban contra los 40.000 empleos que se iban a perder con la crisis de 1991. La huelga del 23 de Octubre fue una de las mayores en la historia de la región y restó solidez al Gobierno de Vigil.

SOMA

En el socialismo asturiano el debate se daba entre el sector mayoritario de los oficialistas, con el secretario general, Luis Martínez Noval, al frente, y con José Ángel Fernández Villa, como hombre fuerte, frente a los renovadores, liderados por el entonces alcalde Gijón, Vicente Álvarez Areces.

Villa controlaba las ejecutivas de las agrupaciones del partido en las cuencas a través del Soma. Con el poder de las cuencas en la mano establecía una alianza con la agrupación de Oviedo (la AMSO), y gobernaba el partido. Un juego de mayorías y minorías que necesitaba de eficaces gestores para consolidarse.

En pocos años, Fernando Lastra, destacado “villista” por mor de las circunstancias o por convicciones sinceras –el tiempo se encargaría de mostrar su pensamiento- sería, sucesivamente, responsable de la Secretaría Institucional en la FSA, responsable de Organización (nº 2 del partido) y responsable de Política Municipal. Un peso pesado en el PSOE asturiano y un eficaz parlamentario.

Esa doble condición hacía de él un personaje singular en la grey socialista, con facultades destacadas para hacer trabajo útil para su señor. Pronto lo demostraría.

En la primavera del año 2000 se desató la crisis de Cajastur. El presidente Areces descabalgó a Manuel Menéndez de la presidencia de la entidad, sustituyéndolo por Paulino García Suárez. El Soma respondió al atrevimiento de Areces con una crisis institucional al aprobar una Ley de Cajas en la Junta General del Principado que conllevaba el automático cese de Paulino García. El grupo parlamentario socialista votó a favor, y el Gobierno socialista se posicionó en contra.

El artífice de la norma fue Fernando Lastra. Unos días antes comentó a un periodista, “el fin de semana legislo”. Unas semanas más tarde Fernando Lastra jugó un papel decisivo en la resolución del congreso federal del PSOE, al negociar el apoyo a Zapatero, frente a Bono, que era el candidato oficial.

JAVIERISTA

En el congreso de la FSA, tres meses más tarde, Lastra apoyó a Javier Fernández, dejando a los renovadores y al Gobierno socialista en la cuerda floja. A partir de ese momento su político de referencia será el nuevo secretario general de la FSA, quedando Villa en el olvido.

Desde el año 2004 se convirtió en portavoz socialista en la Junta General del Principado, cargo que mantendría sin interrupción, hasta el presente.

Con la portavocía se reveló como gran valedor del Gobierno de Areces, al que antes había puesto al borde del abismo. Estuvo muy cómodo con su papel institucional, aunque su ambición secreta era saltar al Congreso de los Diputados, sin que los avatares de la política le hayan facilitado vivir esa experiencia.

No pudo cumplir sus sueños pero evitó la pesadilla de ser el candidato socialista a la Alcaldía de Oviedo, un cargo para el que sonó muchas veces y le provocaba sudores fríos.

Con la llegada de Álvarez-Cascos al poder, Lastra resultó ser una pieza esencial para armar la pinza, PSOE-PP, contra el Gobierno de Foro. Sus magníficas relaciones con Joaquín Aréstegui facilitaron la tarea.

En los mandatos de Javier Fernández, continuó ejerciendo como portavoz y muñidor de acuerdos y normas. Es un profesional que combina los ataques sin piedad a los diputados de Podemos, mientras los trata con calidez fuera de la Cámara.

Treinta años de diputado muestran que siempre tuvo un excelente olfato para sortear las coyunturas adversas y mantenerse a flote. Siempre fue simpatizante y entusiasta seguidor de un líder que se llama como él.

En el Gobierno le tocará la difícil tarea de reavivar los zombis que dejó Belén Fernández, que responden a nombres exóticos, como Zalia o Sogepsa.

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LAVADO DE CARA
Juan Neira 23-06-2017 | 11:56 | 0

Continúan los actuales dirigentes del Montepío de la Minería suministrando datos a la Fiscalía sobre actuaciones realizadas por su institución en el pasado. Acaban de detectar que en las obras ejecutadas en el balneario de Ledesma (Salamanca) hay una desviación entre el dinero autorizado para gastar, 3,5 millones de euros, y el ejecutado, 4,5 millones. Una desviación de un millón de euros sin justificar. ¿Quién decidió gastar por encima de lo autorizado? La empresa constructora, Alcedo de los Caballeros, fue la beneficiada con el aumento de la cuantía que consta en los contratos; se trata de la misma empresa que construyó la residencia de Felechosa, cuyo propietario, Juan Antonio Fernández, está imputado en el sumario abierto con la “Operación Hulla”. En el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, las andanzas de José Antonio Postigo y su amigo, Juan Antonio Fernández, ocupan un papel central en la “película” de la residencia de Felechosa. La dirección del Montepío también analiza datos sobre las compra-ventas de los apartamentos de Roquetas del Mar, realizadas en 2003. En esa época, Postigo era el coordinador entre el Soma, su sindicato, y el Montepío de la Minería.

Es intensa la colaboración de los responsables del Montepío de la Minería con la Fiscalía y el juzgado de instrucción nº 3 de Oviedo. Se puede conjeturar sobre la hipotética animadversión personal entre los que mandaban antes y los que lo hacen ahora. Pero dejando al lado apreciaciones subjetivas, lo cierto es que la mutualidad minera está haciendo un lavado de cara. Es un movimiento paralelo al realizado por el Soma desde que se convirtió en noticia la fortuna legalizada por Villa y Postigo al acogerse a la amnistía fiscal decretada por Cristóbal Montoro. La posición activa del Sindicato Minero, querellándose contra el ex secretario general por presunta apropiación indebida de las dietas que correspondían a los sindicalistas del comité intercentros de Hunosa, es un intento por renovar la imagen de la institución que está inextricablemente unida a la de Villa. El papel jugado por el Soma en la formación de una corriente “sanchista”, clave para el resultado de las elecciones primarias en Asturias, también contribuye a situar a la organización en un papel más activo del jugado en los últimos años. La importancia de estos movimientos dependerá de hasta dónde llega el intento revisar el pasado de la familia socialista.

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