El Comercio
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Fecha: junio, 2017
EL RESULTADO DE LA CONSULTA
Juan Neira 30-06-2017 | 10:36 | 0

El intenso ruido de los pactos entre las fuerzas de izquierda en Asturias no llega acompañado de nueces. Hay mucha pose por parte de todos los grupos y poca o nula voluntad de llegar a acuerdos. El único dato real lo va a proporcionar hoy IU con la consulta a las bases que se resolverá con el apoyo inequívoco de la militancia a mantener la identidad propia de la fuerza política en los comicios autonómicos y municipales de 2019. La primera contestación seria y rigurosa al frívolo camino emprendido por Alberto Garzón que apunta a una disolución de IU en un nuevo ente en el que convergerían otras fuerzas de izquierda. Una forma disimulada de ponerse a las órdenes de Pablo Iglesias, un líder político que ha demostrado su facilidad para cambiar de discurso en función de los datos electorales, demoscópicos o meteorológicos. La única vez que se presentaron Podemos e IU juntos ante las urnas, el experimento se sustanció con la pérdida de un millón de votos. Los votantes mostraron un claro recelo que ahora será ratificado por la militancia.

En Asturias, entre Podemos e IU no hay sintonía. No es una impresión coyuntural, sino la constatación de dos años de divergencia en las instituciones. Gaspar Llamazares apostó por el pacto con Javier Fernández desde el debate de investidura, mientras que Emilio León y Daniel Ripa sufrían brotes de alergia ante cualquier contacto con el Gobierno socialista. Hace muchos años que Llamazares cree en la bondad de la alianza con el PSOE, no porque le haga feliz el programa socialista, sino porque lo considera un mal menor ante la posibilidad de una entente del PSOE con la derecha. Los dirigentes de Podemos no quieren ver al PP formando una mayoría parlamentaria con los socialistas, pero puestos a escoger les da tanta aprehensión un acuerdo con Cherines como con Javier Fernández. Los análisis de IU y de Podemos sobre la política regional no puede ser menos coincidentes. Fruto de esa falta de sintonía vino la agria polémica para formar la candidatura electoral en junio del pasado año ¿Con estos antecedentes le puede extrañar a alguien que las bases de IU quieran reforzar la autonomía de su fuerza política? A todo lo anterior hay que añadir la peculiar y sectaria forma de liderar de Pablo Iglesias.

La propuesta de pacto realizada por Ramón Argüelles (IU) es recibida con incredulidad por Daniel Ripa, al entender que se trata de una operación de imagen ante la consulta de IU. Razón de más para esperar a su resultado.

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LA CLAVE DEL PACTO
Juan Neira 29-06-2017 | 3:33 | 0

Guillermo Martínez afirma que en esta misma semana harán llegar a Podemos e IU una oferta de acuerdos para encarrilar la legislatura. Sea cual sea el resultado de las conversaciones, advierte que en ningún caso procederán a un adelanto electoral. El consejero de Presidencia, y portavoz del Gobierno, encontró paradójico las resistencias de Podemos e IU para forjar una mayoría de izquierdas en la Junta General del Principado y en el Ayuntamiento de Gijón, dado que en Madrid son los representantes de Unidos Podemos los que anhelan armar esa mayoría.

Me sorprendió mucho la propuesta de pacto lanzada por Javier Fernández. A finales de junio, cuando la actividad institucional empieza a decaer, va el presidente del Principado y trata de iniciar una negociación con dos grupos con los que lleva intentando entenderse durante todo el curso político, sin que le acompañe el éxito. A continuación, el portavoz del Gobierno remacha en el mismo clavo, con el elemento añadido de tomar como referencia el diálogo iniciado de Pedro Sánchez con Unidos Podemos ¿Javier Fernández tomando como modelo un tipo de alianza que ensaya el secretario general del PSOE? Más sorprendente todavía.

No creo que haya un pacto programático de las izquierdas en Asturias porque siguen vigentes las razones que lo hicieron imposible hasta ahora. Tampoco pienso que Javier Fernández hablara para la galería. Conclusión: la oferta de pacto se lanza pensando en el Congreso de la FSA. El sector oficial o “javierista” (mejor abandonar ya la etiqueta de “susanista”, por obsoleta), en el que milita todo el Gobierno y el grupo parlamentario, ha decidido jugar la baza del giro a la izquierda apoderándose de la principal seña de identidad del “sanchismo”. Es una jugada audaz que habrá cogido desprevenida a la tribu de Adriana Lastra (el candidato va a ser Adrián Barbón, pero el liderazgo corresponde a Adriana). Pensaban que Javier Fernández ya no estaba para giros a la izquierda y se encuentran con una propuesta que en caso de ser aceptada por Podemos e IU dará un vuelco a la dinámica institucional asturiana y dejaría sin argumentos al “sanchismo”. Las promesas de cambio y unidad de la izquierda se convertirían en realidad de la mano de los oficialistas. No creo que se salga con la suya el Gobierno socialista, pero el paso dado es muy importante porque por primera vez desde la crisis del Comité Federal tratan de tomar la iniciativa. El “sanchismo” no puede dormirse en los laureles.

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UNA FRASE ENIGMÁTICA
Juan Neira 28-06-2017 | 8:18 | 0

Una frase pronunciada por Javier Fernández en el seno del Comité Autonómico («no se le antojó») ha dado trabajo a los exégetas. Los hay que ven en ella un dardo lanzado hacia la diana de los ‘sanchistas’, mientras que otros creen que va destinada hacia Unidos Podemos. Es curioso que lleguen a conclusiones distintas personas que estuvieron en la misma sala escuchando atentos la intervención del todavía secretario general de la FSA. Para que un discurso se preste a confusión tiene que tener una deliberada carga de ambigüedad. Si hubiera nombrado a Pedro Sánchez o a Adriana Lastra, seguro que todo el público se habría quedado con la misma versión. Si hubiese citado a Gaspar Llamazares, Daniel Ripa o Emilio León, nadie dudaría de que el antojo estaba situado a su izquierda. La ambigüedad, no obstante, presenta ventajas, al mantener una cierta indeterminación se evitan las réplicas agresivas, porque no hay constancia de haber sido aludido. Se evita la confrontación. Esa es la posición desde la que discursea Javier Fernández, al estar en minoría en el Parlamento y en el partido, no le interesa ir a un choque directo.

No conozco el contexto de la frase pronunciada por el presidente, así que prefiero quedarme con la evidencia: ni los grupos de izquierda de la Cámara están interesados en pactar con el Gobierno socialista ni los ‘sanchistas’ están por la labor de hacer prisioneros en el congreso de la FSA. Un acuerdo parlamentario con Podemos e IU, y una candidatura de unidad para las Primarias y el Congreso de la FSA devolvería a Javier Fernández al punto más alto de su estima política. Cuando faltan menos de dos años para las elecciones, los grupos de la izquierda de la Cámara no van a hacer los acuerdos que quedaron sin rubricar en la primera mitad de la legislatura; los ‘sanchistas’, por su parte, no están interesados en dar aire al presidente, sino en relanzar la figura de un nuevo secretario general, con la vista puesta en los comicios de 2019.

La confusión en que incurren los oyentes del discurso del presidente del Principado revela, también, que la estrategia de los ‘sanchistas’ y de los grupos a la izquierda del PSOE es coincidente. Quieren derrotar a la socialdemocracia de toda la vida. La convergencia en posiciones nítidas de izquierda es producto del giro impulsado por Pedro Sánchez. Oyendo al nuevo líder socialista descubrimos que el destino de España es convertirse en Portugal. Si un día cantan Grândola Vila Morena, prometo una lágrima.

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POLÍTICA PARA EL VERANO
Juan Neira 27-06-2017 | 6:07 | 0

La dirección del PSOE aprobó el calendario del Congreso de la FSA, a celebrar el último fin de semana de septiembre. Se pone en marcha la farragosa tramitación burocrática con los precandidatos, avales, candidatos, campaña electoral, elecciones primarias y congreso. Todo ello después de haber vivido ese mismo proceso a escala nacional, con Pedro Sánchez y Susana Díaz como principales referentes. Así que ahora toca adaptar el guión a la dimensión regional, con una expectación por parte del público muy inferior y unos protagonistas de andar por casa. Para hacer más tedioso el proceso debe añadirse que el trámite se realiza en el verano, que no es la estación más adecuada para la política y, menos aún, para la política partidaria.

A diferencia de lo que sucedió a nivel nacional (“federal”, como gustan decir los socialistas), no hay muchas dudas sobre el bando que ganará el congreso, salvo sorpresa. Los “sanchistas” parten con una ventaja notable, visto el resultado que se dio en Asturias en las primarias de mayo, donde Pedro Sánchez obtuvo una diferencia de votos sobre Susana Díaz superior a la alcanzada en el conjunto de España. Una de las posibilidades que tienen los “javieristas” u oficialistas es tratar de negociar una candidatura de síntesis, entre los dos bandos, para evitar competir en las urnas. En caso de presentar una oferta de ese tenor dudo que se abra paso. Desde Madrid quieren que el proceso concluya con ganadores y perdedores, como paso previo a reducir el margen de actuación del Gobierno de Javier Fernández, que estará fiscalizado diariamente desde la sede de la FSA. La novedad de la segunda parte de la actual legislatura estará en la dialéctica gobierno-partido, con el retorno de la bicefalia. Los grupos de la oposición van a construir la mayoría de sus intervenciones parlamentarias con el argumento del presidente maniatado o desautorizado por el partido.

Sobre los posibles candidatos no hay espacio para especular. Los “sanchistas” hace mucho tiempo que decidieron presentar a Adrián Barbón, alcalde Laviana, que lleva toda la vida militando en el PSOE. Es un dirigente solvente y cuenta con el valor añadido de gozar de la absoluta confianza de Adriana Lastra, que es tanto como estar plenamente respaldado por Pedro Sánchez. El sector “javierista” presentará a José María Pérez. Otro militante socialista de toda la vida, buen conocedor de la política y de su partido. El resto de naipes se cayeron de la baraja.

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IU, CORREGIR EL RUMBO
Juan Neira 26-06-2017 | 7:12 | 0

La consulta interna en IU de Asturias sobre el rumbo que debe tomar la organización va a provocar el efecto dominó en toda la fuerza política a lo largo y ancho de España. Los militantes asturianos van a poner blanco sobre negro la doctrina de Alberto Garzón, un dirigente joven y brillante que tiene todo el derecho del mundo a equivocarse. A equivocarse totalmente. Se puede hablar muy bien, tener una formación académica en Economía, ser un firme seguidor del confuso credo político de Julio Anguita y meter la pata. Hace ya más de año y medio que IU opera como una de las confluencias de Podemos. Ni más ni menos. No conviene engañarse. Sólo los cobardes o los acomodaticios tienen miedo a mirar de frente la realidad. Para el ciudadano medio, incluso para el ciudadano que sigue el día a día de la política española, el papel de Alberto Garzón no se distingue del que puede tener Joan Baldoví o Xavier Domènech. Haber montado un andamiaje electoral para que quepan todos bajo el rótulo de Unidos Podemos no cambia nada. IU opera como una fuerza dependiente de discurso y la estrategia de Pablo Iglesias. Si IU tuviese una representación regional amplia en los parlamentos autonómicos, quizás se podría dar una imagen distinta, de fuerza autónoma, pero IU ha quedado barrida en las cámaras autonómicas, ya que sólo tienen cuatro diputados entre 16 parlamentos. La excepción es la Junta General del Principado, con 5 escaños de IU.

Cualquiera que haya seguido el debate de la moción de censura de Rajoy, habrá podido comprobar una vez más, al oír hablar a Pablo Iglesias, que Podemos e IU proceden de distintas culturas políticas. Un votante o militante clásico de IU no se reconoce en el discurso ni en las formas parlamentarias de Pablo Iglesias. Hay cosas que un coordinador general de IU, desde Gerardo Iglesias hasta Cayo Lara, no diría ni haría nunca. Falta sustancia política y sobran toneladas de demagogia. Una cosa es coincidir en las acciones en la calle para evitar los desahucios y otra ponerse a las órdenes de un señor que ha cambiado media docena de veces de táctica política en el último año y medio y que sólo se ha revelado eficaz para doblegar a sus competidores o rivales dentro la fuerza política, recurriendo a invectivas personales vergonzosas, como el supuesto cambio de vestuario de Íñigo Errejón en los últimos años (prefiero no nombrar otros ejemplos mucho más lacerantes). Los militantes de IU en Asturias tienen la oportunidad de corregir el rumbo.

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