El Comercio
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Fecha: junio 4, 2017
DOS BANDOS EN LA FSA
Juan Neira 04-06-2017 | 8:40 | 0

Dentro de doce días se inaugurará el 39 Congreso Federal del PSOE que servirá para dar el poder a la mayoría surgida de las primarias, ganadas por Pedro Sánchez. La composición de las delegaciones que van a la cita congresual confirma que los “sanchistas” coparán los órganos de dirección y lograrán que la nueva doctrina del partido esté representada por las enmiendas introducidas por ellos en la ponencia marco. Otro día hablaremos de enmiendas.

En Asturias, “sanchistas” y oficialistas ya preparan la segunda parte de la batalla que se desarrollará en el congreso de la FSA, en el mes de septiembre. También se puede anticipar que la victoria ya tiene dueño y corresponderá a los seguidores del nuevo secretario general. Una vez decantada la nueva correlación de fuerzas en las primarias, la suerte de los congresos está echada.

En política no hay término medio: victoria o derrota. La llamada victoria pírrica no pasa de ser otra forma de designar a la derrota. Los “sanchistas” no se conformarán con dominar al otro lado del Negrón, quieren coger los mandos de la FSA y así lo harán. Si alguien alberga alguna duda le quedará disipada tras leer la entrevista a Adriana Lastra que sale publicada en estas páginas.

RETIRADA

Los oficialistas asturianos parten como perdedores por doble motivo: fueron derrotados por un margen muy amplio en las primarias, y su líder, Javier Fernández, está de retirada. El presidente del Principado no quiere competir porque pretende dejar la actividad pública en 2019. Además, tiene razones añadidas, como la delicada posición en que quedaría como presidente del Principado si perdiera las primarias y luego pretendiera cohabitar con el nuevo secretario general.

Llegados a este punto no me resisto a contar lo que ocurrió en la antesala del congreso de la FSA del año 2000, cuando los oficialistas (Villa y Javier Fernández) vieron cómo les disputaban el poder los renovadores (Areces y Álvaro Álvarez).

El presidente del Principado, Areces, hizo unas declaraciones favorables a su patrocinado, y Javier Fernández, que era consejero de Industria del Gobierno socialista, llamó discretamente al presidente y le recomendó que se moderara porque en caso de perder el congreso su posición al frente del Ejecutivo quedaría muy comprometida. 17 años más tarde, Javier Fernández está en el lugar en que estaba Areces, así que sabrá abstenerse en beneficio de la institución.

Los oficialistas buscan capitán que es una labor tan difícil como buscar entrenador para un equipo de fútbol que yo me sé. Improvisar un líder en apenas dos meses es muy complicado y la tarea deviene en imposible cuando se trata de encabezar una derrota. Si se lo pide su jefe, Guillermo Martínez, consejero de Presidencia, no podrá negarse ya que está en deuda por la confianza depositada durante los últimos cinco años en su persona.

Seguro que Guillermo Martínez no es la primera opción, ya que une al estigma de los oficialistas –haber apoyado a los que “derrocaron” a Pedro Sánchez (así hablan los sanchistas)- el déficit de la acción del Gobierno del que es portavoz. Además, las apariencias coincidirían con la realidad: el presidente echa por delante al segundo de abordo para evitar dar la cara.

Conociendo a Javier Fernández, de los candidatos que se barajan su preferido es Nino Torres. Un abogado joven, decidido, que llevó a la sede de Ferraz los avales de Susana Díaz, sudando socialismo por todos sus poros. Socialismo de las cuencas, que es tanto como decir socialismo del bueno, capaz de medirse con el candidato “sanchista” que también será del Nalón.

Como Nino Torres tiene excelentes asesores en su propia familia, recibirá oportunos consejos antes de tomar la decisión.

ESCENARIO

Recapitulemos. Previa a la convocatoria del congreso ya se puede afirmar que los “sanchistas” provocarán un vuelco histórico en la FSA, rompiendo con treinta años de continuismo (Martínez Noval-Javier Fernández).

No habrá consenso y se volverá al juego de mayorías y minorías que dominó el socialismo asturiano hasta la llegada de Javier Fernández a la Secretaría General. Consecuencia de todo ello es el retorno a la bicefalia, división tradicional de poderes en el socialismo astur que abarcó el extenso periodo que va desde el retorno a la democracia hasta 2012, cuando Javier Fernández, líder del partido, fue investido como presidente del Principado.

Añadamos una incógnita. Los veinte meses que mediarán entre el congreso y las elecciones autonómicas de 2019 se pueblan de interrogantes. ¿Se va a cruzar de brazos el “sanchismo” triunfante ante hipotéticos acuerdos presupuestarios de Javier Fernández con el PP? ¿No quedamos en que “no es no”? ¿Admitirán el desdén del presidente hacia Podemos, sin perder la compostura?

Y terminemos con una certeza. Todos, oficialistas y sanchistas, candidatos de una y otra orilla del Nalón, fueron fervientes partidarios y admiradores de José Ángel Fernández Villa. Crecieron a su sombra, ocuparon cargos por su dedo. En la hora de la división y el enfrentamiento sólo hay un asunto que une socialismo asturiano: dar la espalda a Villa.

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