El Comercio
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Fecha: julio 1, 2017
TODOS CONTRA TODOS
Juan Neira 01-07-2017 | 5:24 | 0

La aprobación de la reforma del Impuesto de Sucesiones, con la que se sube el mínimo exento del tributo hasta los 300.000 euros, desató un duro debate en la Junta General del Principado entre grupos ideológicamente afines, mostrando una vez más que la dinámica parlamentaria asturiana responde a unas claves de difícil comprensión desde la perspectiva del parlamentarismo clásico. La discusión sobre impuestos tiene una gran carga ideológica. La izquierda tiende a subirlos y la derecha a bajarlos. Bien es cierto que cuando se gobierna esas tendencias se atenúan o diluyen porque el realismo se impone. Cualquier político puede hacer demagogia menos el titular de Hacienda. Durante los mandatos de Aznar, se descubrió un nuevo teorema: toda bajada de impuestos produce un aumento en la recaudación. Aznar, Rato, Montoro y compañía lo repitieron mil veces y se convirtió en un mantra. En realidad esa formulación sólo funciona en la fase alcista del ciclo económico, porque en etapas de recesión si los gobiernos bajan impuestos no se pueden cuadrar las cuentas. La izquierda piensa lo contrario, sin darse cuenta de que muchas veces debe relajarse la presión fiscal.

En Asturias es distinto. La dulcificación del Impuesto de Sucesiones desató una guerra entre el PSOE, favorable a la reforma, y Podemos e IU, contrarios al abaratamiento de las herencias. Izquierda contra izquierda. Por su parte, PP y Foro también discreparon, porque al partido de Cascos le parece que la mejora del tributo es inapreciable, exigiendo que se suprima el impuesto, mientras que el PP considera que es un avance importante. Derecha contra derecha. Para aumentar la conflictividad de las relaciones parlamentarias, Enrique López (Podemos) echó en cara a los socialistas que pactaran con un partido corrupto (PP), lo que dio pie a que Mercedes Fernández pidiera la palabra para decirle a López que le dan asco sus intervenciones parlamentarias.

Ante un panorama así es muy difícil de hablar de mayorías y minorías estables, porque los que hoy se alían mañana se zahieren y viceversa. No rige la pauta de la ideología ni hay unas estrategias parlamentarias sólidas. De la refriega sólo quedó libre Ciudadanos que ha optado desde el inicio por un perfil bajo que le pone al abrigo del intercambio de golpes. Si en la primera mitad de la legislatura no hubo pactos consistentes, en la segunda, con la cercanía de las elecciones, la Cámara se transformará en una jaula de grillos.

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