El Comercio
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LA SUBVENCIÓN ES EL PROGRESO
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Juan Neira | 26-07-2017 | 19:07

Dentro de la epidemia de pactos que asuela a la izquierda asturiana, Podemos e IU tuvieron una primera reunión para poner en marcha la que ellos llaman, “agenda del cambio”. Un conjunto de iniciativas legislativas que las dos fuerzas se comprometen a impulsar en la Junta General del Principado. Como ocurre siempre que dos partidos se disponen a pactar se han creado mesas de trabajo. Una medida burocrática, de corte organizativo, que da los mismos frutos que funcionar sin ellas. Ayer, sin necesidad de crear ninguna mesa específica, ya se pusieron de acuerdo en las primeras iniciativas que van a lanzar en septiembre. Para empezar la Ley de Emergencia Social (salario social, pobreza energética, etcétera). En segundo lugar una ley para impulsar el uso de la llingua. Y en tercer lugar las medidas de regeneración democrática que incluyen la reforma electoral. Esas son, al parecer, las prioridades de Asturias.

Desde el afecto y la admiración que siento por los dirigentes políticos que participaron en la reunión para impulsar la agenda del cambio, tengo que decir que me asombra, una vez más, la falta de imaginación y realismo que tienen a la hora de diagnosticar los problemas de los ciudadanos. Desde el inicio del mandato (verano de 2015), llevamos dos años oyendo hablar, exclusivamente, de plan de choque social, de rescate ciudadano, de renta social, de salario social, de pobreza energética, y un largo etcétera. Para nuestros políticos, el resto de problemas desaparecieron. Hasta la concertación social, negociada entre la patronal (Fade), CCOO, UGT y el Gobierno socialista, tuvo como eje prioritario el Bienestar Social. Lo nunca visto.

Aquí parece que la izquierda y detrás de ella toda la clase política asturiana, junto a los agentes sociales y económicos, da por desahuciado el mercado de trabajo y piensan que el avance de nuestra región pasa por un sistema vigoroso de subvención a gran escala. Media Asturias pagando impuestos para que la otra media reciba un auxilio social, elevado a la categoría de derecho inalienable. Ya nadie cree en las bondades de la inversión, la creación de riqueza y el empleo. El trabajo genera escepticismo. El nuevo modelo consiste en que la Administración pague un sueldo o renta básica, subvencione el alquiler de la vivienda, bonifique la compra de la lavadora y ofrezca un catering a mediodía, con bolsa y bocadillo para la noche. A eso lo llaman progreso. Ahora entiendo la etiqueta de “paraíso natural”.

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