El Comercio
img
Fecha: agosto, 2017
UN DEBATE INOPORTUNO
Juan Neira 31-08-2017 | 9:55 | 0

Pleno extraordinario en el Congreso de los Diputados sobre el “caso Gürtel”. La investigación de la Fiscalía sobre este escándalo, relacionado con la financiación del PP, data de finales del año 2007, y la denuncia del Ministerio Fiscal fue en 2009. Quizás sea el caso de corrupción que ha estado más veces en los medios de comunicación. Personajes como Francisco Correa o Álvaro Pérez Alonso, “El Bigotes”, resultan tan cotidianos que parecen las ovejas negras de la familia. El “caso Gürtel” es un serial de éxito que va ya por su decimosegunda temporada. En el Parlamento tocaba hablar del escándalo desde planteamientos políticos. El primero que lo entendió fue el propio Mariano Rajoy, al que iban a ir destinadas las críticas. El presidente pidió a la oposición que fuera consecuente y presentara otra moción de censura. Sin restar un ápice de responsabilidad a los principales dirigentes del PP, empezando por quien tiene una mayor jerarquía, creo que la invitación de Rajoy a la oposición es correcta. Veamos.

El asunto se encuentra todavía en los tribunales y cualquier valoración está, aún, condicionada al conocimiento de la sentencia. No obstante, el PP no ha tratado de defenderse argumentando que todo es falso. Quiero decir que la naturaleza del escándalo no está en discusión. Otra cosa son las responsabilidades penales que se sustancien y las penas que lleven acarreadas. Ahora bien, desde que entró la denuncia en el juzgado, hasta hoy, hubo tres elecciones generales. Las tres fueron ganadas por Rajoy. Dos de ellas se produjeron seis y siete años después de haber estallado el escándalo. En términos políticos podemos decir que aunque los ciudadanos tenían abundante información sobre el “caso Gürtel” no tuvieron ninguna intención de castigar a Rajoy. A partir de aquí, si la oposición no se conforma con el actual estado de cosas, debe dar un paso al frente y presentar un candidato alternativo para presidir el Gobierno. En el pasado mes de mayo, Unidos Podemos ensayó esa vía, y Pablo Iglesias fue abrumadoramente rechazado por la Cámara.

Es una pena que la agenda del Congreso de los Diputados no coincida más con las preocupaciones del presente. A las dos semanas de producirse el segundo mayor atentado terrorista sufrido en España durante el siglo XXI, y con el desafío independentista en su momento álgido, la atención se centra en la Gürtel y la hipotética moción de censura. A eso se llama tirar piedras contra el propio tejado.

 

Ver Post >
PALABRAS Y ACTOS
Juan Neira 30-08-2017 | 10:45 | 0

Las palabras y las actuaciones de la Generalitat no concuerdan. Puigdemont asegura que el Estado no podrá impedir el referéndum porque habrá urnas y papeletas en los colegios electorales y la gente irá a votar. El consejero de Presidencia, Jordi Turull, asegura que el Ejecutivo catalán será leal al mandato del “Parlament”; con estas palabras quiere decir que si el poder legislativo aprueba la Ley de Referéndum, el Gobierno de la Generalitat convocará la consulta. Las afirmaciones de ambos parecen claras y concluyentes. Sin embargo, ningún miembro del Gobierno catalán ni del grupo parlamentario de Juntos Por el Sí ha aclarado cómo y cuándo se va a aprobar la Ley del Referéndum. Los dirigentes de la CUP han insistido en que la llamada, “ley suprema” (Ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República), y la Ley del Referéndum, se deben aprobar en el pleno de la Cámara a celebrar la semana que viene, pero la Generalitat calla.

Hay muchas dudas de carácter político y jurídico, así como temor ante la dimensión penal que puede conllevar tomar decisiones contrarias a las resoluciones del Tribunal Constitucional (TC).  Han aumentado los detractores ante la opción de la tramitación exprés (lectura única), tras haberla rechazado el TC. Más allá de finos argumentos jurídicos, entre las filas del independentismo cunde el temor ante la imagen que proyectaría el “Parlament” sacando normas a base de utilizar mecanismos espurios que no se utilizan en ninguna Cámara de la UE. La tramitación exprés no convence ni tampoco la súbita modificación del orden del día al empezar el pleno parlamentario para tratar y aprobar la Ley de Referéndum. Que en la misma mañana la Mesa del Parlamento admita la tramitación de una ley y el pleno la apruebe es una burla.

Hay una forma de ser operativos sin retorcer los usos parlamentarios que consiste en la utilización del decreto ley por parte del Gobierno de Puigdemont. Los decretos ley son un instrumento creado en la primera Guerra Mundial para sacar adelante normas puenteando al Parlamento. Por esa puerta nunca se hizo pasar una mercancía tan transcendente como la independencia de un territorio, aunque Puigdemont se puede arriesgar. El “Estatut” niega esa posibilidad, pero hace mucho tiempo que la Generalitat solo asume los artículos que le favorecen de las leyes. Queda un mes, y Puigdemont es capaz de aprobar dos normas por decreto (transitoriedad y referéndum) y la convocatoria de la consulta.

Ver Post >
LA GAMBERRADA CATALANA
Juan Neira 30-08-2017 | 12:34 | 1

Los tres partidos independentistas que tienen mayoría en el “Parlament” -Esquerra, la CUP y el PDeCAT (el nuevo nombre que recibe el viejo partido de Jordi Pujol, Artur Mas, Lluís Prenafeta, Maciá Alavedra y Félix Millet)- han presentado en la Cámara la Ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República. Es la principal norma del grupo de leyes que tienen como denominador común realizar la desconexión de Cataluña con el sistema jurídico y político español. Los promotores del invento la denominan “ley suprema” porque la sitúan por encima del “Estatut” y de las normas españoles; la Constitución de 1978 carecerá de valor ante la Ley de Transitoriedad. El núcleo duro del “procés”, formado por ERC y la CUP, han vencido las resistencias del PDeCAT para aprobar la ley suprema antes de que se celebre el referéndum. Tienen un mes para hacerlo, aunque se ignora cómo será la tramitación.

En el articulado de la ley no se dice nada de las fronteras que tendrá la nueva República ni de la cuestión de los pasaportes. Contempla la doble nacionalidad (española y catalana) y da por supuesto que será miembro de la UE desde el momento en que se constituya como Estado. Sobre la deuda de Cataluña no aporta detalles. Deben más de 75.000 millones y atienden el vencimiento de los pagos gracias a las transferencias que realiza Cristóbal Montoro. ¿Todo lo que deben reembolsar después del 1º de octubre, en caso de que les vaya bien en el referéndum y entre en vigor la ley suprema,  también se lo va a cubrir el Ministerio de Hacienda de España? ¿Piensan los dirigentes de la naciente República que todos los vecinos son lerdos? ¿La nueva República va a estar conectada al Reino España para cobrar y desconectada para pagar? Viendo el engendro pergeñado por Puigdemont, Junqueras y la CUP empiezo a entender el culebrón de Neymar.

Los presidentes de gobierno, ministros, consejeros o diputados están en un lugar preeminente en el que los ciudadanos los han colocado a través de los votos. Las instituciones transmiten un halo de respetabilidad a los personajes que las representan por formar parte de ellas. La experiencia nos enseña que ese manto protector es, con frecuencia, inmerecido. Un ejemplo lo tenemos en la falta de sentido común (el famoso “seny”), cordura y raciocinio de la que hacen gala los gerifaltes de Cataluña. La desconexión, ese intento de fundir los plomos de España, es una gamberrada que generará la obligación de pagar los desperfectos.

 

Ver Post >
DESVIRTUAR LA MANIFESTACIÓN
Juan Neira 28-08-2017 | 11:54 | 0

El análisis de la manifestación de Barcelona es muy difícil aislarlo de la batalla que se da en Cataluña entre las fuerzas constitucionalistas y el independentismo radical. Me permito calificar de radical la política que impulsa el Gobierno de la Generalitat, presidido por Carles Puigdemont, no porque oriente su actuación a convertir a Cataluña en un Estado independiente –hay diversos partidos independentistas por el ancho mundo que son moderados- sino porque lo hace saltándose a la torera la legalidad y tramitando leyes por el procedimiento de marginar en su elaboración a los grupos de la oposición. Los medios que utiliza la Generalitat para lograr la independencia no tienen parangón en las democracias occidentales.

La manifestación contra los atentados terroristas que causaron 16 muertos tenía un carácter unitario. Menos los yihadistas, todo tipo de personas con independencia de ideologías, credos y opiniones políticas podían desfilar tras la pancarta. Fue una marcha plural e integradora. Si los independentistas hubieran aceptado el carácter de la manifestación, tal como se había convocado, habrían quedado en una posición incómoda. Ver al Rey de España y al presidente del Gobierno sumándose al sentir colectivo por las calles de Barcelona, rodeados de cientos de miles de personas, difuminaba la imagen del conflicto artificial que los independentistas crearon. Por eso organizaron los abucheos y agitaron las esteladas, para tratar de transformar el rechazo al yihadismo en rechazo a los principales dirigentes de la democracia española.

Veinticuatro horas más tarde, Rajoy declaró desde Pontevedra que “estuvimos donde teníamos que estar”. Cierto. Los líderes políticos tienen que caminar con la gente en las grandes movilizaciones que reivindican los principios en que se basa la convivencia. Felipe VI y Mariano Rajoy, como otros dirigentes políticos de los partidos constitucionalistas, mostraron que su presencia en Barcelona es tan natural como en Zaragoza, Sevilla o Pamplona. Es muy importante no inhibirse para que los enemigos de la democracia no creen la falsa impresión de que Cataluña es una tierra de discurso único. Puigdemont anuncia que la Ley del Referéndum y el decreto de convocatoria de la consulta estarán aprobados antes de la conmemoración de la Diada (11 de septiembre). De ser así, se convertirán en delincuentes que la Policía tendrá que detener y llevar ante la presencia del juez.

Ver Post >
EL PROBLEMA DE LA DERECHA
Juan Neira 27-08-2017 | 4:46 | 0

La izquierda en Asturias se encuentra dividida frente al exterior y revuelta en su interior. La legislatura discurre con proclamas genéricas de unidad, mientras PSOE, Podemos e IU evitan cualquier acercamiento concreto. En las dos marcas electorales (PSOE y Unidos Podemos) reina la discordia. En las filas socialistas las diferencias entre “sanchistas” y “javieristas” es la propia de dos formaciones distintas. Dentro de Unidos Podemos, IU y el partido de Pablo Iglesias no participan de la convergencia que se da en el resto de España.

En resumen, superado el ecuador del mandato, se adivina un escenario electoral con el PSOE dividido y la izquierda radical mal avenida. El intento de presentarse como un PSOE distinto se quedará en un simple Soma renovado. La entente, Iglesias-Garzón, carece de epígonos en Asturias.

Las desdichas de la izquierda acrecientan las expectativas electorales de la derecha. Desde el año 2014, la derecha en España dejó de ser monopolio del PP. En Asturias, la diversidad de la derecha empezó tres años antes, cuando Cascos ganó las elecciones con Foro.

En la pluralidad de la derecha hay que incluir a Ciudadanos, ya que su política en España y en Asturias es contraria al espacio ocupado por el “sanchismo” rampante y Unidos Podemos.

CANDIDATURA

Aunque dos años en política dan para todo tipo de novedades, se puede anticipar que en las elecciones autonómicas de la primavera de 2019, PP y Foro concurrirán formando una misma candidatura.

El gran giro de Foro lo dio Cascos en 2015, cuando renunció, súbitamente, a encabezar la candidatura al Principado y puso a Cristina Coto al frente del partido y del cartel electoral. En Oviedo y Avilés también se renovaron profundamente las candidaturas locales. El resultado de tanta mudanza es bien conocido: Foro perdió el 75% de los escaños que poseía en la Junta General del Principado, y en los ayuntamientos de Oviedo y Avilés pasó de contar con siete y seis concejales, respectivamente, a quedar fuera de la institución municipal.

Ante semejante ruina, Cascos no quedó cruzado de brazos y dio otro paso audaz: votar a favor de la investidura de Mercedes Fernández a la Presidencia del Principado. Aquel día, la cara de los diputados de Foro era un poema. Dos meses más tarde llegó la segunda parte que dio sentido al voto de investidura: la formación de una candidatura conjunta, PP-Foro, para las elecciones generales de 2015. Oblanca se convirtió en diputado nacional, logro impensable de haber concurrido Foro, en solitario, a los comicios.

En 2015, Foro dio un profundo cambio estratégico, que va mucho más allá de un simple reacomodo electoral. La convergencia con el PP ha venido para quedarse.

Mercedes Fernández recordaba, recientemente, el acierto que supuso la candidatura conjunta con Foro, y proponía la reedición del acuerdo para los comicios de 2019. No hay nadie más interesado que Cherines en repetir el invento que ella aspira a liderar. Sin el apoyo de los diputados de Foro las posibilidades de convertirse en la primera mujer que preside el Principado son inexistentes.

Basta mirar lo que pasó en las tres últimas elecciones autonómicas, donde el PP obtuvo diez diputados en los comicios de 2011 y 2012, y once escaños en 2015. En las dos últimas ocasiones con Cherines al frente de la candidatura. La coalición electoral es un bote salvavidas para los dos socios.

LIDERAZGO

Por muchas que sean las desdichas de la izquierda, las derechas tienen un obstáculo para gobernar: la ausencia de liderazgo. Mercedes Fernández es la presidenta del PP, pero su perfil electoral no se corresponde con el propio del líder regional de un gran partido.

Lo mismo le sucedió en Gijón, en los años noventa del pasado siglo, cuando intentó por tres veces hacerse con la Alcaldía ¿Necesita tres batacazos seguidos en Asturias para comprobar la falta de tirón en el espectro social de la derecha?

Dentro del PP no tiene fácil recambio. Reducido De Lorenzo a la condición de crítico perspicaz del turismo de borrachera; con Ovidio Sánchez integrado en la sociedad madrileña, y con otros “outsiders” dañados por el “affaire” de la privatización de los servicios municipales de agua, las alternativas tienden a cero.

Pese a ello, Mercedes Fernández, con 35 años de política a la espalda, no se siente segura. La mejor prueba está en los ataques periódicos que le dedica a la alcaldesa de Gijón un concejal gijonés del PP, de estricta obediencia a la lideresa.

A Cherines le inquieta la figura de Carmen Moriyón. Su capacidad demostrada para ganar elecciones, aunque el PP presentase una candidatura por su cuenta; la confianza que despierta entre el empresariado y la sintonía con el electorado, de la que Cherines carece.

PP y Foro van a concurrir unidos a las urnas y contarán con el apoyo de Ciudadanos, si fuera preciso, para alcanzar el poder. El problema de la derecha asturiana no está en las alianzas ni en el programa de gobierno ni en la fortaleza de sus rivales, sino en el déficit de liderazgo.

Un asunto difícil de resolver que remite a una cuestión capital: la credibilidad. Para ser líder hay que cumplir dos condiciones: alto porcentaje de popularidad y credibilidad en sus palabras. A los figurones de la derecha de siempre nadie les compra un coche usado.

Ver Post >
Sobre el autor Juan Neira

Últimos Comentarios

jesusferga794_9615 05-11-2017 | 13:22 en:
CLASES DE DELITOS

Etiquetas

Otros Blogs de Autor