El Comercio
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PARADOJAS DEL VERANO
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Juan Neira | 06-08-2017 | 19:15

Los discursos y manifestaciones de los políticos asturianos, pronunciados estos días, suscitan curiosas reflexiones. Cristina Coto se anticipó veinticuatro horas a la ceremonia inaugural de la 61 Feria de Muestras para formular, desde Gijón, una enmienda a la totalidad del quinquenio de Javier Fernández.

Pertrechada con datos del BBVA Research, del Instituto Nacional de Estadística, de la Encuesta Anual de Estructura Salarial y de la Encuesta de Población Activa, dejó la labor del presidente socialista por los suelos. La presidenta de Foro llegó a valorar en euros el coste que ha tenido para Asturias la actuación de Javier Fernández, durante cinco años, como presidente. Según Coto nos ha supuesto, en términos de producción de bienes y servicios, la nada desdeñable cifra de 1.562,11 millones de euros.

FORO

Es la primera vez que veo realizar un cálculo de este tipo. Ignoro la metodología seguida para alcanzarlo, aunque sólo el intento por acotar con cifras la gestión de un gobernante me parece un ensayo original. Ahora sólo nos falta que una asociación cultural, ad hoc, lleve la gestión de Fernández a los tribunales pidiéndole una indemnización por valor de 1.562,11 millones. Cosas más absurdas hemos visto.

He leído diversas intervenciones de Cristina Coto en la Junta General del Principado del mismo tenor, confrontando la política del Gobierno socialista con las estadísticas de organismos oficiales o privados. Lo que no acabé de entender es por qué fue a Gijón a contar lo de siempre en la víspera de la ceremonia inaugural de la Fidma.

Estaba cantado que la estrella de la ceremonia iba a ser Íñigo de la Serna; mezclar dos tipos de mensajes distintos, uno destinado a presionar para que se aceleren las actuaciones del Ministerio de Fomento y el otro dirigido a descalificar a Javier Fernández, no parece muy acertado.

La ceremonia inaugural de la Feria dio un salto de calidad con la representación venida desde Madrid: Ana Pastor e Íñigo de la Serna. Atrás quedan los años en que al Gobierno lo representaba Gabino de Lorenzo, con su proverbial capacidad para el monólogo humorístico.

PP

Uno pensaba que se iban a reproducir aquellos duelos dialécticos del siglo XX entre altos responsables del Gobierno central y los líderes asturianos. Tengo vivo el recuerdo del choque entre el vicepresidente económico, Rodrigo Rato, y el alcalde de Gijón, Vicente Álvarez Areces ¿Se reeditaría el cruce de críticas entre De la Serna y Fernández?

El presidente del Principado ponderó la labor del Gobierno central en las infraestructuras, deseó que siguiera la colaboración institucional, y citó la variante de Pajares como punto de discordia, aunque se apresuró a decir que entendía la actuación del Gobierno para salvar el presupuesto. De la Serna hizo lo que se esperaba: defender las actuaciones del Ministerio de Fomento. Ni un roce ni una crítica ni rastro de antagonismo.

Sin asomo de malicia, quiero decir que la superposición de los dos discursos coincide con el contorno de la “gran coalición”. Una fórmula de gobierno que sólo se puede invocar cuando se lleva la coraza puesta.

Visto lo visto en la Feria, y sumado a las declaraciones pronunciadas por los dirigentes de Foro, se deduce que las exigencias al Gobierno de Rajoy sobre infraestructuras provienen del partido de Álvarez-Cascos. La referencia de Carmen Moriyón a dejar el túnel del metrotrén definitivamente listo para el año 2018, resume la actitud vigilante de Foro con el Ministerio de Fomento.

PSOE

Entre el Gobierno de Rajoy y el de Javier Fernández nunca hubo fricciones. Ana Pastor podría dar fe de ello. No tengo en consideración determinados desahogos retóricos, muy útiles para cerrar intervenciones parlamentarias. Ni las últimas predicas a favor de la unidad de la izquierda formuladas por el presidente del Principado con la mirada puesta en las primarias de la FSA.

Exceptuando el primer año del anterior mandato, la debilidad parlamentaria de Javier Fernández siempre fue reforzada por la derecha. El bagaje de la comisión gestora abona la misma conclusión.

La presión sobre el Gobierno del PP provine de Foro, un pequeño partido con tres diputados autonómicos, pero con un escaño en Madrid que sirve para dar o quitar la mayoría absoluta a Rajoy. Pese a la alianza en las dos últimas elecciones generales, no parece que la relación PP-Foro mejore. Hay muchas suspicacias, que le ha tocado pagarlas a Íñigo de la Serna, un ministro que se merecía un periodo de tregua tras anunciar la lluvia de maná sobre Gijón.

Paradojas del destino. Ana Pastor redujo la variante de Pajares a un solo túnel; ralentizó las actuaciones que terminaron por beneficiar al AVE de Galicia, y no recibió un reproche del presidente del Principado. Sin embargo, su sucesor, Íñigo de la Serna, relanza los trabajos en la línea alta velocidad, Madrid-Gijón, dota de ancho internacional la variante de Pajares, rescata el metrotrén que se estaba ahogando en el túnel y, aun así, todo parece poco para algunos.

En resumen. Si nos guiamos por las apariencias, nadie diría que el PSOE gobierna en Asturias, que Foro es socio del PP, y que Ana Pastor e Íñigo de la Serna son del mismo partido.

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