El Comercio
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Fecha: agosto 10, 2017
LLAMAZARES, DOBLE MILITANCIA
Juan Neira 10-08-2017 | 4:33 | 0

Gaspar Llamazares se ha metido en un lío y, de rebote, ha creado una situación difícil –una más- en IU. Hace unos meses creó con Baltasar Garzón (no confundir al ex juez con el Alberto Garzón, líder de IU) y otras personas una plataforma, “Actúa”, para desalojar al PP del Gobierno y propiciar una alternativa de izquierdas. Nada extraño en Gaspar que fundó hace unos años la corriente, Izquierda Abierta, dentro de IU. Pues bien, resulta que ahora la citada plataforma se va a convertir en un partido político, y Llamazares pasaría, de esta forma, a militar en dos partidos, a la vez, IU y “Actúa”. Algunos cuadros de IU, como Javier Valledor, han pedido que dimita. Una situación incómoda para todos.

Llamazares discrepa abiertamente de la estrategia de confluir con Podemos. Ya ha declarado que en caso de que IU se fusione con el partido de Pablo Iglesias, él diría adiós. La opción de convertir “Actúa” en un partido parece una medida precipitada, ya que lo lógico sería esperar a ver en qué queda la coalición, Unidos Podemos, y, luego, siempre habría tiempo para mover pieza. Ahora con la doble militancia de Llamazares la dirección de IU, empezando por su coordinador general en Asturias, Ramón Argüelles, está ante una papeleta difícil. Si mira para otro lado acabará perdiendo la autoridad que le queda ante las bases. Si opta por expulsar a Llamazares creará una crisis en el grupo parlamentario y quedará muy debilitada IU ante Podemos, cuando está en marcha una negociación para constituirse en alternativa al PSOE.

Desde las elecciones generales de junio de 2016, Podemos e IU no han hecho otra cosa que desgastarse. En aquella ocasión obtuvieron un resultado francamente malo, muy por debajo de sus expectativas, y no han encontrado la forma de inflexionar la tendencia negativa. En el caso de Asturias, se organizó un debate tendente a plantear exigencias ante la previsible convergencia con Podemos. En la polémica quedó erosionada la dirección regional. Ahora salta la polémica con Llamazares, que no es cosa menor. En las elecciones autonómicas de 2015, IU obtuvo en Asturias cinco diputados, mientras que entre el resto de regiones sólo sacó cuatro. Hay varias razones que contribuyeron a explicar la divergencia entre él éxito asturiano y el fracaso español. Una de ellas es que la candidatura de Asturias estaba liderada por Llamazares, el dirigente más conocido por la opinión pública. Todo esto hay que tenerlo en cuenta antes de tomar una decisión.

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ADIÓS, TREVÍN, ADIÓS
Juan Neira 10-08-2017 | 4:26 | 0

Antonio Trevín dimitió como miembro del Congreso de los Diputados. El paso no lo dio por cansancio o por capricho. No abandonó el escaño para dedicarle tiempo a la familia, que es el pretexto hipócrita que utilizan todos los políticos que quieren mantener oculta la razón de su marcha. En rueda de prensa, señaló que la nueva dirección del PSOE había modificado la estrategia parlamentaria, un cambio que él no compartía. Ante esa situación, confesó que no quiere convertirse en un discrepante, por sistema, y que prefiere dejar la Cámara y pasar a ser militante de base del PSOE. Denostó el ambiente de confrontación existente en la organización socialista y aludió a la necesidad de recuperar la fraternidad socialista. Quiso finalizar recordando que el PSOE es un partido esencial para la solidez de las instituciones democráticas y para el progreso de las clases desfavorecidas.

Los dos políticos asturianos con una mayor experiencia son Vicente Álvarez Areces y Antonio Trevín. Repasando el currículo de la clase política asturiana se llega a esa conclusión. Si los comparamos, por ejemplo, con los jefes de filas del PSOE y del PP no hay posible parangón. Javier Fernández entró en política cuando ya tenía cuarenta años y Mercedes Fernández no sabe lo que es gobernar. Trevín fue delegado de Educación en los años ochenta, cuando la Educación estaba centralizada. Luego fue alcalde de Llanes, presidente del Gobierno asturiano, diputado autonómico, alcalde de Llanes (nuevamente), delegado del Gobierno y diputado nacional en las últimas tres legislaturas. Sabe que el PSOE ha dado un viraje en sus clásicos planteamientos políticos, aquellos que le acompañaron desde la transición, y no quiere ser cómplice del experimento. Espera que el partido recobre la sensatez de Indalecio Prieto, consciente de que le toca el turno al ‘caballerismo’ más ramplón. Acompañó a Pedro Sánchez, desde 2014, al ganar las primarias a Madina y Pérez Tapias, y se distanció de él cuando oyó su intervención en la frustrada sesión de investidura de Mariano Rajoy, agosto de 2016, en la que dejó entrever que prefería mantener el bloqueo político e ir a unas terceras elecciones generales que dejar gobernar al líder del PP. Comprendió que Sánchez no pensaba como Ramón Rubial (presidente del PSOE, 20 años de cárcel): primero los intereses de España, luego los del partido. Trevín ya demostró que sabe dejar la poltrona para trabajar en una escuela rural. El futuro está por escribir.

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