El Comercio
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Fecha: agosto 27, 2017
EL PROBLEMA DE LA DERECHA
Juan Neira 27-08-2017 | 4:46 | 0

La izquierda en Asturias se encuentra dividida frente al exterior y revuelta en su interior. La legislatura discurre con proclamas genéricas de unidad, mientras PSOE, Podemos e IU evitan cualquier acercamiento concreto. En las dos marcas electorales (PSOE y Unidos Podemos) reina la discordia. En las filas socialistas las diferencias entre “sanchistas” y “javieristas” es la propia de dos formaciones distintas. Dentro de Unidos Podemos, IU y el partido de Pablo Iglesias no participan de la convergencia que se da en el resto de España.

En resumen, superado el ecuador del mandato, se adivina un escenario electoral con el PSOE dividido y la izquierda radical mal avenida. El intento de presentarse como un PSOE distinto se quedará en un simple Soma renovado. La entente, Iglesias-Garzón, carece de epígonos en Asturias.

Las desdichas de la izquierda acrecientan las expectativas electorales de la derecha. Desde el año 2014, la derecha en España dejó de ser monopolio del PP. En Asturias, la diversidad de la derecha empezó tres años antes, cuando Cascos ganó las elecciones con Foro.

En la pluralidad de la derecha hay que incluir a Ciudadanos, ya que su política en España y en Asturias es contraria al espacio ocupado por el “sanchismo” rampante y Unidos Podemos.

CANDIDATURA

Aunque dos años en política dan para todo tipo de novedades, se puede anticipar que en las elecciones autonómicas de la primavera de 2019, PP y Foro concurrirán formando una misma candidatura.

El gran giro de Foro lo dio Cascos en 2015, cuando renunció, súbitamente, a encabezar la candidatura al Principado y puso a Cristina Coto al frente del partido y del cartel electoral. En Oviedo y Avilés también se renovaron profundamente las candidaturas locales. El resultado de tanta mudanza es bien conocido: Foro perdió el 75% de los escaños que poseía en la Junta General del Principado, y en los ayuntamientos de Oviedo y Avilés pasó de contar con siete y seis concejales, respectivamente, a quedar fuera de la institución municipal.

Ante semejante ruina, Cascos no quedó cruzado de brazos y dio otro paso audaz: votar a favor de la investidura de Mercedes Fernández a la Presidencia del Principado. Aquel día, la cara de los diputados de Foro era un poema. Dos meses más tarde llegó la segunda parte que dio sentido al voto de investidura: la formación de una candidatura conjunta, PP-Foro, para las elecciones generales de 2015. Oblanca se convirtió en diputado nacional, logro impensable de haber concurrido Foro, en solitario, a los comicios.

En 2015, Foro dio un profundo cambio estratégico, que va mucho más allá de un simple reacomodo electoral. La convergencia con el PP ha venido para quedarse.

Mercedes Fernández recordaba, recientemente, el acierto que supuso la candidatura conjunta con Foro, y proponía la reedición del acuerdo para los comicios de 2019. No hay nadie más interesado que Cherines en repetir el invento que ella aspira a liderar. Sin el apoyo de los diputados de Foro las posibilidades de convertirse en la primera mujer que preside el Principado son inexistentes.

Basta mirar lo que pasó en las tres últimas elecciones autonómicas, donde el PP obtuvo diez diputados en los comicios de 2011 y 2012, y once escaños en 2015. En las dos últimas ocasiones con Cherines al frente de la candidatura. La coalición electoral es un bote salvavidas para los dos socios.

LIDERAZGO

Por muchas que sean las desdichas de la izquierda, las derechas tienen un obstáculo para gobernar: la ausencia de liderazgo. Mercedes Fernández es la presidenta del PP, pero su perfil electoral no se corresponde con el propio del líder regional de un gran partido.

Lo mismo le sucedió en Gijón, en los años noventa del pasado siglo, cuando intentó por tres veces hacerse con la Alcaldía ¿Necesita tres batacazos seguidos en Asturias para comprobar la falta de tirón en el espectro social de la derecha?

Dentro del PP no tiene fácil recambio. Reducido De Lorenzo a la condición de crítico perspicaz del turismo de borrachera; con Ovidio Sánchez integrado en la sociedad madrileña, y con otros “outsiders” dañados por el “affaire” de la privatización de los servicios municipales de agua, las alternativas tienden a cero.

Pese a ello, Mercedes Fernández, con 35 años de política a la espalda, no se siente segura. La mejor prueba está en los ataques periódicos que le dedica a la alcaldesa de Gijón un concejal gijonés del PP, de estricta obediencia a la lideresa.

A Cherines le inquieta la figura de Carmen Moriyón. Su capacidad demostrada para ganar elecciones, aunque el PP presentase una candidatura por su cuenta; la confianza que despierta entre el empresariado y la sintonía con el electorado, de la que Cherines carece.

PP y Foro van a concurrir unidos a las urnas y contarán con el apoyo de Ciudadanos, si fuera preciso, para alcanzar el poder. El problema de la derecha asturiana no está en las alianzas ni en el programa de gobierno ni en la fortaleza de sus rivales, sino en el déficit de liderazgo.

Un asunto difícil de resolver que remite a una cuestión capital: la credibilidad. Para ser líder hay que cumplir dos condiciones: alto porcentaje de popularidad y credibilidad en sus palabras. A los figurones de la derecha de siempre nadie les compra un coche usado.

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