El Comercio
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Fecha: septiembre 1, 2017
MÁS QUE ALEMANIA
Juan Neira 01-09-2017 | 9:44 | 0

Los datos de la recaudación fiscal en el primer semestre del año son elocuentes. Los impuestos que el Estado recauda en Asturias han arrojado un saldo muy superior al del pasado año. La recaudación aumentó en 125 millones de euros, lo que significa un incremento del 13%. Si nos fijamos en los dos grandes tributos de nuestro sistema impositivo, vemos que el IRPF creció el 5% y el IVA lo hizo en el 19,7%. Entre los dos aumentó la recaudación en casi 100 millones. Un incremento tan notable de los ingresos fiscales es síntoma de una economía en expansión.

Entre la clase política se ha extendido una forma de analizar los datos económicos que siempre ha sido muy del gusto de la calle. Consiste en distinguir entre la economía oficial y la real. La primera estaría representada por las estadísticas de distintos organismos, como, por ejemplo, el Ministerio de Hacienda. La otra tendría que ver con las vivencias de la gente. Según este enfoque popular, del que participan una buena parte de nuestros diputados o senadores, es posible que una vaya bien y la otra, mal. Puede crecer la recaudación fiscal y aumentar la desesperación del pueblo por la falta de recursos. Se trata de un discurso demagógico que carece de la más elemental coherencia intelectual. Si el crecimiento del IVA roza el 20% es porque hay un aumento muy relevante del consumo. Y si la gente compra más bienes y servicios es porque tiene una mayor confianza en la situación económica y cuenta con una mayor liquidez y crédito. Si se recauda más por IRPF es porque el volumen de rentas ha crecido, lo que significa un aumento de la riqueza que está en manos de los ciudadanos. Los mercachifles que venden mercancía barata (la macroeconomía puede gozar de salud, mientras la microeconomía está enferma) no deberían tener ningún predicamento entre nosotros.

Nuestra economía tiene problemas, ya que el paro sigue siendo alto en comparación con la media de la Unión Europea, y el mercado de trabajo está lastrado por una fuerte temporalidad. Ahora bien, las cosas van mucho mejor que en 2012 o 2013, por no hablar de los años del inicio de la gran recesión. No se puede negar lo obvio. Los diputados deberían interesarse por los fundamentos de la mejora económica y proponer medidas que no la pongan en riesgo. Algunos se quejaron de que Zapatero negara la crisis económica y yo me admiro más de los que niegan la recuperación cuando va ya por el cuarto año. En ese tiempo, la economía española creció el 2,6% más que la alemana.

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