El Comercio
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EL TORPEDO DE ADA COLAU
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Juan Neira | 09-09-2017 | 16:59

La batalla entre independentistas y constitucionalistas afecta de lleno a los más de novecientos ayuntamientos catalanes. La misiva de Carlos Puigdemont conminando a los alcaldes para que en el plazo de cuarenta y ocho horas le dijeran si cedían locales municipales para la celebración del referéndum de autodeterminación ha dividido al mapa municipal. Con actitud militante, por la rapidez en la respuesta, más de seiscientos alcaldes contestaron afirmativamente, mientras que los grandes ayuntamientos (Tarragona, Lérida, Hospitalet de Llobregat, Tarrasa, Mataró o Santa Coloma de Gramanet) rechazaron colaborar con la iniciativa independentista.

Faltaba por conocer la respuesta del Ayuntamiento de Barcelona que alberga 1,6 millones de habitantes (el área metropolitana de Barcelona duplica esa población, pero en ella hay treinta y seis municipios). Al final, Ada Colau se niega a ceder locales: “facilitar la participación a toda movilización democrática sin poner en riesgo a la institución ni a los funcionarios”. Una postura razonada, en la que ni siquiera nombra explícitamente al referéndum. La alcaldesa está a favor de una consulta, pero critica el carácter unilateral de la iniciativa de la Generalitat, “no puede resolverse de una manera fácil y rápida, anteponiendo el fin a los medios y, con las prisas, dejando fuera a la mitad de Cataluña”. Ada Colau añade, “somos un país plural y tenemos que preservar esa pluralidad como un tesoro”.

La decisión de la alcaldesa de Barcelona es un torpedo en la línea de flotación del proyecto de Carlos Puigdemont y Oriol Junqueras. El Gobierno de la Generalitat pretendía la adhesión, en bloque, de los alcaldes para tapar la realidad de un Parlamento dividido y resquebrajado que toma las decisiones más transcendentes de la historia catalana con urgencias, trampas y nocturnidad. Colau pone el dedo en la llaga, al hablar de “prisas” y de “preservar la pluralidad”. Entre la población catalana es más que probable que hay un amplio sector que está a favor de un referéndum pactado y con garantías, dos características que están ausentes en la intentona de Puigdemont y Junqueras. Desde la Generalitat se busca la independencia de Cataluña saltándose a la torera los procedimientos parlamentarios y organizando el referéndum con el mismo libreto que utiliza  Nicolás Maduro para tomar decisiones en Venezuela. Consultados los alcaldes, emerge la Cataluña plural que niegan los sediciosos.

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