El Comercio
img
EL DINERO HUYE DEL PARAÍSO CATALÁN
img
Juan Neira | 06-10-2017 | 17:44

La crisis catalana alcanza a su economía. Las entidades financieras emigran a territorios más tranquilos donde no haya un comisario de la CUP dispuesto a confiscar sus beneficios. Tras varias jornadas con pérdidas bursátiles, el Banco Sabadell reunió a su consejo de administración y decidió trasladar su sede social a Alicante. Tras conocerse la noticia las acciones subieron más del 6%. Al parecer, CaixaBank hará lo mismo esta mañana. El Gobierno, con buen tino, prepara un decreto exprés para facilitar a las empresas que se trasladen de Cataluña a cualquier otro punto de España, donde impera la ley y se respetan las decisiones de los tribunales. Dos entidades emblemáticas de Cataluña, orgullo de su burguesía, marchan aprisa y corriendo porque les asusta el paraíso de Puigdemont. ¿No nos había dicho el “president”, en la víspera, que en Cataluña reinaba la unidad? ¿No era una tierra pacífica, donde no había ningún conflicto lingüístico ni cultural ni de ninguna naturaleza? Ya se ve que panorama idílico de la Generalitat se vuelve tenebroso a ojos de las principales corporaciones empresariales y financieras del país.

La Asamblea Nacional Catalana, una de las dos entidades que marcan la hoja de ruta del “procés” (la otra es Ómnium Cultural), llama a la gente a realizar una movilización de la máxima envergadura para el próximo lunes. Ese día toca aprobar la declaración unilateral de independencia por el “Parlament”. Nuevamente, el cinismo del nacionalismo. Desde que habló el Rey no paran de pedir mediación y diálogo, implicando a la Iglesia católica, a cualquier entidad internacional que se preste, etcétera. Piden mediación pero ya tienen escrita la sentencia. Con esa forma de proceder asustan a cualquiera. La Cup quiere tomar el control de puertos y aeropuertos en cuanto se constituya la república catalana. Fantasean con ser una réplica de los barbudos de Sierra Maestra. La vida, con sus inercias de siglos y sus sorpresas instantáneas, es maravillosa. Quién nos iba a decir que íbamos a ver cómo en el laboratorio catalán nacía una república populista de pandereta. Estas jornadas merecían quedar envueltas en forma de crónica de Josep Pla.

Hay que aplicar el artículo 155 de la Constitución para evitar el desastre colectivo. Esta vez no se puede fallar. Mejor que Zoido quede al margen. La autoridad del Estado puede quedar burlada en una ocasión, pero no en dos. La responsabilidad recae en Rajoy, Sánchez y Rivera.

Sobre el autor Juan Neira

Etiquetas

Otros Blogs de Autor