El Comercio
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Fecha: noviembre, 2017
LAS CUENTAS DE SIEMPRE
Juan Neira 30-11-2017 | 10:30 | 0

El proyecto de presupuestos del Principado tiene una estructura derivada de decisiones políticas tomadas por los presidentes socialistas en este siglo. El cambio de centuria hace de parteaguas, ya que hasta entonces las cuentas asturianas eran muy distintas, sin haber asumido las competencias en sanidad, educación, justicia, etcétera. Dolores Carcedo presentó el pasado martes las cuentas de siempre; el cambio en las cifras se debe a la mayor o menor recaudación fiscal. La clave está en que se mantienen las proporciones entre las partidas. A lo largo del año aumentaron sensiblemente los ingresos fiscales y todas las partidas crecen. Con unos u otros consejeros de sanidad, la partida sanitaria representa siempre el 66% o el 67% del presupuesto. Lo mismo pasa con la educación. En los servicios sociales, el aumento va pautado por el salario social que tiene un crecimiento autónomo desde que el Principado renunció a hacer política social, limitándose a pagar lo que pasa por ventanilla. ¿Para cuándo la reinserción laboral de los beneficiarios del salario social? La deuda no podía ser una excepción; la partida de refinanciaciones e intereses crece en 88 millones hasta alcanzar los 643 millones de euros. Hace ya muchos años que dedicamos más dinero al mundo del dinero que a los servicios sociales. Durante la próxima legislatura la factura bancaria superará en volumen al gasto en educación. Esa es la trayectoria. Los 643 millones no son fruto de decisiones tomadas este año, la cosa viene de atrás. Las irresponsabilidades del ayer son los pagos de hoy; las alegrías del presente son las deudas del mañana.

Debido a todo ello, los presupuestos convencen y agradan a los mismos que convencían y agradaban las cuentas de anteriores ejercicios: los diputados de IU. El proyecto recoge más dinero para la etapa educativa de cero a tres años, tal como quería IU, pero sin comprometerse a implantar la gratuidad en toda la red. La exigencia de Gaspar Llamazares de retirar la devolución del dinero de los planes de empleo de los ayuntamientos al Principado se va a cumplir. IU recela de la gestión de los presupuestos, pero eso no se vota en diciembre.

Las cuentas regionales son como las de hace cinco, diez o quince años, adaptando los parámetros a los recursos fiscales. Están listas para ser apoyadas por las mismas fuerzas que aprobaban aquellos presupuestos. El problema está en que cambió la composición de la Cámara, porque los asturianos no piensan igual.

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MÁS DINERO, IGUAL REPARTO
Juan Neira 29-11-2017 | 2:20 | 0

Dolores Carcedo ha presentado el proyecto de presupuestos del Principado para 2018 que alcanza los 4.485 millones de euros, una cifra en línea con el montante de las cuentas regionales que se aprobaban al empezar la crisis económica. Al aumentar el presupuesto en 259 millones, hay dinero suficiente para engordar todos los capítulos, desde la inversión hasta la sanidad, el salario social o la educación. También crece la deuda, en 88 millones, así que al Gobierno regional no le bastó con el aumento de recursos procedente de la recaudación fiscal (sólo los impuestos indirectos, IVA y compañía, aumentaron en 146,4 millones), sino que pidió más dinero a crédito para hacer más impactantes las cuantías.
La consejera de Hacienda presentó las cuentas diciendo que ayudaban a consolidar la recuperación y atender las necesidades sociales; Carcedo mostró su disposición a negociar con Podemos e IU hasta el final. A ver si es verdad; hace dos años retiraron el proyecto sin dar la oportunidad a la Cámara de votarlo. Lo que no dijo la consejera es que el proyecto es continuista, con la sanidad llevándose dos tercios de las cuentas, la educación en torno a los 800 millones y la política social por encima de los 450 millones. Hasta el incremento de deuda se atiene a los estándares conocidos. Hay más dinero para la asignación de recursos, pero la distribución sigue el formato conocido.
Al confeccionar el presupuesto, el presidente del Principado y la consejera de Hacienda tuvieron buen cuidado en tratar bien las partidas destinadas a las cuestiones que tienen un gran valor a ojos de Podemos e IU. Por ejemplo, la llingua asturiana que recibe 93.000 euros más que el pasado año. En conjunto tiene asignado casi 1,7 millones, una cantidad que será insignificante en comparación con la que habrá que presupuestar cuando sea una lengua oficial del Principado. La fantasmal unidad anticorrupción, dependiente de la Cámara autonómica, nacerá con medio millón de euros para hacer pesquisas y gastar en sueldos. En cuanto a la educación de cero a tres años recibe casi dos millones de euros más que en 2017, que irán destinados a crear siete escuelas nuevas. De esa forma ejecuta el presidente lo que había anticipado en el debate sobre el estado de la región: no a la gratuidad; el Principado pondrá más dinero y las familias tendrán que contribuir con menos. Otra vuelta a la tuerca del gasto, viento en las velas de la deuda y la inversión crece aunque sigue muy baja.

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ABUNDA EL DINERO, ESCASEAN LOS SOCIOS
Juan Neira 28-11-2017 | 11:29 | 0

El Gobierno socialista registrará hoy en el Parlamento el proyecto de presupuestos para 2018. Como ha aumentado la recaudación fiscal, las cuentas vuelven a crecer. La sanidad, que es la partida más voluminosa, se lleva 1.709 millones de euros, lo que supone un incremento de 31 millones sobre el presente año. El salario social pasa de los 105 millones del actual ejercicio a los 120 millones. Sanidad, salario social y el conjunto del presupuesto alcanzan cifras récord. Por la vía de los números el Principado deja claro que la crisis económica es cosa del pasado. Al menos para él, aunque una parte de la sociedad no aprecia que hayan mejorado sus expectativas. Pienso en los jóvenes sin trabajo, los parados de larga duración, los jubilados, y ese ejército de trabajadores de todas las edades que son titulares de contratos de trabajo con una duración que no excede de la semana. A veces, es para menos tiempo. Esa es actualmente la modalidad estrella de contrato, con gran éxito en la hostelería, que es el sector donde hay más ofertas de empleo.

Imagino que el Principado presentará su proyecto de cuentas con la etiqueta de ser el más social de la etapa autonómica. Se puede apoyar en las cifras para demostrarlo. Si cogemos la lupa y miramos de cerca los números también caben otras reflexiones. Por ejemplo, el crecimiento del salario social refleja, sobre todo, que no se está llevando ninguna política activa de reinserción en el mercado laboral con los titulares de la prestación. El salario social está pensado para afrontar situaciones coyunturales de carencia severa, no para cronificar el subsidio. No puede haber profesionales del salario social.

El proyecto lo lleva el Gobierno al Parlamento sin haber llegado a ningún acuerdo con los cinco grupos de oposición. Javier Fernández dijo repetidamente que quería pactar las cuentas con otras fuerzas de izquierda, pero no ha avanzado nada. IU pide cosas muy modestas, como implementar algunas medidas de gestión sanitaria y dar una solución a los ayuntamientos para que no tengan que devolver la subvención a los planes de empleo. Podemos ha rebajado sus demandas, como las plazas de sanidad, para centrarse en exigir una educación pública gratuita para los niños de cero a tres años, como la tienen los niños de seis, diez o quince años. Al Principado le parece una demanda excesiva, aunque acaba de presentar un plan de demografía mucho más costoso y sin una sola ayuda tan eficaz como la que plantea Podemos.

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BARBÓN, APOYOS Y PROBLEMAS
Juan Neira 27-11-2017 | 9:13 | 0

Los congresos locales de la Federación Socialista Asturiana (FSA) se decantan mayoritariamente del lado del “sanchismo”. Cualquier otro resultado hubiera sido una sorpresa. El cisma originado el primer día de octubre de 2016, en el Comité Federal del PSOE, dio paso a las elecciones primarias más importantes que haya celebrado el Partido Socialista, imponiéndose con claridad Pedro Sánchez. En nuestra región, la victoria fue aún más abultada a favor del actual líder del socialismo español. Posteriormente, en el congreso de la FSA, Adrián Barbón ganó por un amplio margen de votos a José María Pérez, que representaba al sector de Susana Díaz y Javier Fernández. Con estos precedentes no había dudas sobre el curso que seguirían los congresos locales en Asturias.

La militancia ha decidido acabar con el continuismo. Desde los años ochenta del siglo pasado todos los líderes del PSOE regional llegaban avalados por el aparato. Con el cisma de Pedro Sánchez y el desembarco en la Secretaría General de la FSA de Adrián Barbón se produce la ruptura. La nueva dirección del partido en Asturias no es una herencia maquillada del equipo de Javier Fernández. Empieza un capítulo distinto. No creo que por la vía de las agrupaciones tenga problemas Adrián Barbón. Tendrá que pasar algún tiempo para que lo ahora es una piña se divida en tendencias, broten desengaños y surjan fricciones personales. Esta última consideración es válida para cualquier grupo humano; la dinámica de las colectividades es una sucesión de periodos en los que prima la unidad seguida de otros marcados por el enfrentamiento.

Los problemas para el nuevo aparato de la FSA están residenciados en otros ámbitos. En primer lugar, la relación con el Ejecutivo de Javier Fernández. Más allá del ánimo de unos y otros hay diferencias objetivas. El esbozo de debate habido las pasadas semanas sobre la oficialidad del asturiano ya lo evidencia. Adrián Barbón tendría un margen más amplio de actuación si al presidente del Principado fuera partidario de la oficialidad. Como no es así, tiene que optar por dejar la cuestión para la próxima legislatura pretextando falta de tiempo. En el año y medio que faltan para las elecciones autonómicas surgirán otros asuntos conflictivos, y la dirección de la FSA no tendrá al frente del Principado al presidente complaciente que necesita. El segundo problema es la batalla electoral. El PSOE irá a ella como si fuese un partido de oposición. Otro día lo veremos.

 

 

 

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EL CONTUBERNIO DEL CUPO
Juan Neira 27-11-2017 | 9:08 | 0

En la vida pública hay privilegios lacerantes y situaciones aberrantes, avalados por la complicidad política, que se perpetúan en ausencia de crítica social. De pronto un día, como por ensalmo, las coordenadas cambian, la gente levanta la voz y el privilegio o la aberración empiezan a ser cuestionados mayoritariamente.

Voy a exponer un ejemplo concreto que ocurre estos días antes de entrar en el tema del artículo. De pronto, en Gijón, la contaminación atmosférica dejó de ser una cosa de ecologistas obsesionados y pasó a ser una preocupación cotidiana de toda la sociedad, incluyendo las clases más pudientes que viven al Este de la ciudad, alejadas de las fábricas.

ABERRACIÓN

Las miradas se centran en la factoría que emite partículas nocivas (PM10). Cada noche que hay viento del Sur se alcanzan unos niveles de concentración desorbitados en El Lauredal. Los ejecutivos de la multinacional se agitan, la alcaldesa pone el dedo en la llaga (sínter) y el Principado maldice el día en que al Ayuntamiento le dio por comprar una estación móvil de control de la contaminación.

Pero sobre todo, reniegan de que hayan ubicado la estación en El Lauredal. “¿Por qué tiene que estar ahí?” “¿Por qué se tienen que publicar los datos?”. Al otro lado del teléfono, la responsable municipal les informó que se acabó la ocultación.

Pasemos de la aberración al privilegio, de la contaminación de Gijón al cupo vasco.

Los derechos forales del País Vasco y Navarra vienen recogidos en la Constitución. El arcaísmo de incorporar normas decimonónicas a una democracia de las últimas décadas del siglo XX es de traca. Por esa vía anormal se da una situación única: El Estado no recauda impuestos en algunos de sus territorios (País Vasco y Navarra). Pero lo peor está en el cálculo concreto del cupo.

PRIVILEGIO

Como han dicho varios profesores de Hacienda especializados en financiación territorial, el cupo no es el resultado de aplicar un método racional. Es el fruto de un truco. El primer paso consiste en negociarlo cuando hay un gobierno de mayoría simple en Madrid que necesita recibir escaños prestados para aprobar los presupuestos. Los nacionalistas se acomodan a partidos de cualquier ideología si les garantizan un resultado beneficioso para su tierra.

Una vez sentados ante el Cristóbal Montoro de turno, negocian ventajosamente (imponen) la cantidad que van a pagar a Madrid en concepto de cupo. Como dicen los profesores que han estudiado esta cuestión, el cupo brota solo, sin que apenas haya cifras que le sirvan de apoyatura.

A partir de ahí, una vez fijado el resultado, se inventan los datos que forman el planteamiento el problema: el coste de los servicios prestados por el Estado en el País Vasco, sabedores de los descuentos que van a poder aplicar y de las falsedades que van a implementar a cuenta del IVA. Los años pasan, la vida se encarece, y cada vez pagan menos por los servicios que reciben. En los cálculos no hay ni un céntimo para la solidaridad interterritorial. Hacen caja a cuenta de las comunidades pobres.

La farsa dura desde el principio de la etapa autonómica, pero ahora llegó el momento en que el agua desbordó el vaso, y la gente abomina del escandaloso trato de favor.

Solicitado por el Gobierno, se formó una comisión de expertos (un profesor universitario por cada comunidad autónoma) para realizar dictamen sobre los criterios en qué debería basarse el nuevo modelo de financiación autonómica.

El asunto que requirió de menos tiempo para ponerse de acuerdo fue el cupo vasco. Reniegan de él, y afirman que por esa vía las dos comunidades forales libran de pagar 2.600 millones de euros en cada ejercicio.

Así llegamos al nudo gordiano del debate sobre el cupo. Veamos. Los expertos de todas las regiones criticaron duramente el cupo, sin excepción, mientras en el Congreso de los Diputados, 292 parlamentarios votaron a favor del mismo. Sólo 36 diputados (32 de Ciudadanos) rechazaron el pacto de Montoro con los parlamentarios del PNV, por el cual, el País Vasco acabará pagando menos de mil millones anuales en concepto de cupo desde 2017 al 2022.

¿Cómo puede ser que todos los expertos lo vean negro y la inmensa mayoría de los diputados digan que es blanco?

A los cinco diputados del PNV se han sumado la totalidad de los diputados del PP, PSOE, PODEMOS e IU para conceder un millonario privilegio a dos territorios concretos, privando al resto de regiones del reparto de ese dinero. No hago mención a todos los diputados nacionalistas, independentistas y regionalistas que votaron a favor, porque entiendo que sean solidarios con el PNV, esperando que un día les devuelva el favor.

En un cálculo realizado sobre el cupo fijado en los últimos años, resulta que a cada vasco le tocaban 4.170 euros, mientras que la media recibida por el resto de españoles estaba en 2.030 euros. Es decir, el cupo posibilita al País Vasco gastar más del doble por habitante que la media española. Más del doble en sanidad, en educación, en salario social, etcétera.

Los presidentes autonómicos de Galicia, Asturias, Castilla y León, Aragón y Andalucía se quejaron, pero los diputados de sus propios partidos votaron a favor en Madrid.

De poco vale reformar la Constitución si no se esclarece antes este contubernio.

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