El Comercio
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Fecha: noviembre 21, 2017
OBJETIVO IRRENUNCIABLE
Juan Neira 21-11-2017 | 5:59 | 0

Las negociaciones sobre el proyecto de presupuestos de 2018 entran en su fase decisoria. Hasta ahora se limitaron a enviar señales de humo. La atención está puesta en el posible acuerdo entre PSOE y Podemos. La solución más factible para sacar las cuentas adelante es la entente entre socialistas y populares (entre estos dos grupos siempre hay un teléfono rojo disponible para hacer frente a emergencias y eventualidades), pero en esta ocasión está descartada por los problemas que suscitaría entre la FSA de Adrián Barbón y el Gobierno de Javier Fernández. Estamos en tiempos de bicefalia y el socialismo asturiano tiene una larguísima experiencia en esa materia. Tanto es así que Javier Fernández es el primer presidente regional que fue, a la vez, secretario general de la FSA. Todo lo que nos digan sobre la supuesta incompatibilidad entre las propuestas fiscales de Mercedes Fernández y el Principado es pura filfa, el único inconveniente serio es la hegemonía del ‘sanchismo’ en el PSOE regional.

El debate sobre el estado de la región no sirvió para abrir puertas al acuerdo. El Gobierno ve con buenos ojos algunos de los enfoques de Podemos, el problema viene por las cantidades dinero que le acompañan. La educación pública y universal para los niños de cero a tres años está asumida por el Ejecutivo, pero no acepta que sea gratuita.

Aumentar las dotaciones de personal para la sanidad es razonable, pero no está de acuerdo con contratar a mil profesionales. Si las cifras de las partidas presupuestarias dejan de ser rígidas y se convierten en flexibles, a gusto del Gobierno, todos los proyectos presupuestarios resultan amables. Los grupos que hacen una oposición meramente formal transigen siempre con las cantidades de dinero. Se conforman con acuerdos protocolarios en los que se difieren para futuros ejercicios las exigencias de inversión y gasto. En la jerga se habla de compromiso político, pero tal expresión resulta inexistente si no viene acompañada con recursos para el presente. Los presupuestos de 2018 no serán una excepción.

La red pública del primer ciclo de la educación infantil debe ser gratuita. Como son el resto de etapas de la enseñanza pública hasta la llegada a la universidad. No tiene sentido que las familias tengan que pagar por la educación de un hijo de dos años y cuando crezca sea todo gratis, aunque el servicio le resulte más costoso al Principado. Se puede pactar el ritmo de implantación, pero nunca el objetivo final.

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