El Comercio
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Fecha: diciembre 22, 2017
ARRIMADAS HUMILLA A LOS “INDEPES”
Juan Neira 22-12-2017 | 8:10 | 0

Con los porcentajes moviéndose, aún, en la pantalla hay que sacar conclusiones de los resultados y avizorar el horizonte.

Antes que nada, los números permiten constatar que la sociedad catalana sigue fuertemente dividida, con algo más de la mitad de los electores a favor del orden constitucional y con algo menos del 50% a favor de la independencia. La ley electoral distorsiona esta realidad y da más escaños a los “indepes” que a los “unionistas”.

Con la foto fija, los constitucionalistas ganan en votos y los separatistas en escaños, pero si tomamos como referencia los comicios de 2015, los constitucionalistas avanzan en votos, porcentajes y escaños, mientras que los separatistas retroceden en todos los conceptos. Lo digo por delante como lenitivo para los profesionales del derrotismo.

TRIUNFADOR

El gran triunfador de la noche es Ciudadanos (C’s) que ganó las elecciones, cuando las encuestas le otorgaban el segundo lugar. En dos años pasó de 25 a 37 escaños y, si nos retrotraemos a las elecciones de 2012, saca más del triple de diputados. Éxito de la fuerza política, de su descarada apuesta por la españolidad, y de su candidata, Inés Arrimadas, una mujer valiente e inteligente que tiene empatía con el electorado.

En la victoria de Ciudadanos hay un componente de voto útil. De catalanes con sentimiento español que votaron a C’s para impedir que los nacionalistas reactiven la república. Los constitucionalistas agruparon el voto, y el PP se llevó la peor parte (luego, hablaremos del PP). Esa agrupación del voto también afectó al PSC, que después de presentarse como un partido que podía recibir sufragios de distintos orígenes, acabó viendo cómo su crecimiento electoral se limitaba por la fuga de votos a C’s.

En el otro bloque ideológico, el del nacionalismo separatista, el ganador es Puigdemont, que queda como principal líder del independentismo. La pugna entre Juntos Por Cataluña y ERC se saldó con la victoria de la antigua Convergencia en contra de lo que anunciaban las encuestas. La primera conclusión es obvia: para un candidato a presidir la Generalitat es mejor hacer campaña desde Bruselas que desde la cárcel. Segunda deducción, Puigdemont sacó ventaja al presentarse como el legítimo presidente de la república catalana. No todas son loas para el ex presidente. ERC hizo las cosas fatal. Marta Rovira fue una pésima candidata. No sé quién fue el asesor que le aconsejó ir a Bruselas para fotografiarse con la bufanda amarilla, como lugarteniente de su principal competidor.

Por cierto, la pasada noche hemos comprobado la gran mentira nacionalista del referéndum del primero de octubre, al decir que habían votado la república 2,2 millones de catalanes. En elecciones competidas y pacíficas no llegaron a esa cifra.

DOS MARCAS

Reflexión para el nacionalismo que tiene carácter universal: es mejor presentarse con dos listas que con una. Estoy cansado de decirlo con los ejemplos asturianos: el centro-derecha regional logró sus mejores resultados (26 escaños) presentándose dividido (Foro y PP). El segundo mejor resultado lo tuvo con PP y CDS (tantos escaños como los que sacó Sergio Marqués). La izquierda  ganó holgadamente en Asturias en multitud de elecciones, entre otras cosas, porque siempre se presentó con dos o tres marcas.

Si se hubiera repetido el experimento de Juntos Por el Sí (ERC y Puigdemont juntos) habría sufrido una rotunda derrota. Antes de abandonar la reflexión sobre el independentismo, diré que la hecatombe de la CUP es otra consecuencia benéfica de la escisión de Juntos Por el Sí en dos candidaturas. Había un votante independentista de izquierdas que tenía problemas de conciencia para votar a la lista de Artur Mas. Esta vez se fue corriendo a coger la papeleta de ERC, con candidatos republicanos y encarcelados. Qué más podrían pedir.

El hundimiento del PP hasta los tres escaños (el mínimo estaba en los seis diputados de 1988) es espectacular. El electorado entendió que en una coyuntura dramática, C’s era la mejor opción. Ahora bien, ¿por qué la gente creyó que el PP no era útil? Porque sólo es útil aquél que tiene pretensión de liderar. La culpa no es de García Albiol, sino del estilo de Rajoy, poniéndose detrás de jueces y fiscales, ocultándose tras el valiente discurso del Rey, anunciando que no habría urnas el 1-0 para hacer el ridículo más espantoso que se recuerda. Resistiéndose a aplicar el artículo 155 hasta que Puigdemont proclamó por segunda vez la república.

COMPLICACIONES

El pobre resultado del PSC se convierte en malo para Iceta que jugaba a presidenciable. Podemos sufre el castigo a tanto coqueteo con los independentistas; por cierto, Ada Colau y Domenech no paraban de reírse. Son maestros del disimulo.

El independentismo baja de 72 escaños a 70. Teóricamente tiene mayoría para gobernar, pero no va a ser fácil articular esa mayoría. Para ser diputado, Puigdemont debe pasar por la cárcel y no estoy seguro que dé ese paso. Preveo que tratará de esgrimir una inmunidad presidencial que no encaja en los usos del Tribunal Supremo. La CUP se tirará al monte, porque cuatro diputados invitan a hacerlo, lo que complicará la alianza. Y ERC tiene cuentas que saldar con el grupo de Bruselas. Esto va a ser más largo de lo que indican los números.

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Sobre el autor Juan Neira