El Comercio
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Fecha: diciembre 26, 2017
LLAMADA A LA RESPONSABILIDAD
Juan Neira 26-12-2017 | 5:26 | 0

El tradicional discurso del Rey en Nochebuena despertó más expectación que otros años, ya que aún perdura en la memoria de los españoles el eco del discurso pronunciado el pasado 3 de octubre cuando pidió a los poderes del Estado que restauraran la legalidad en Cataluña. Entonces, más de 12 millones de españoles siguieron por televisión el mensaje de Felipe VI, pronunciado dos días después del referéndum de autodeterminación en Cataluña. Sorprendió la forma enérgica de alocución y el fondo de la intervención en la que se identificaba sin rodeos a los responsables de la crisis catalana. ¿Volvería a pronunciar un discurso de esas características en Nochebuena? En esta ocasión, la intervención del Jefe del Estado tenía lugar a las 72 horas de las elecciones catalanas, unos comicios ganados por Ciudadanos, pero que permiten a los independentistas volver a gozar de mayoría absoluta en la Cámara, estando en condiciones de investir presidente y formar gobierno si se ponen de acuerdo los tres grupos (Juntos Por Cataluña, ERC y la CUP).

El Rey sabe medir los tiempos y adecuar sus reflexiones a las coordenadas de cada coyuntura. El escenario es inquietante, el desafío independentista mantiene toda su potencialidad, pero no estamos en la misma situación que a principios del pasado mes de octubre. El Gobierno central lleva las riendas de la comunidad autónoma catalana, meced a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, un puñado relevante de los cabecillas sediciosos están en Bruselas o en la cárcel de Estremera (Madrid), y el juez instructor del Tribunal Supremo, que tomó las medidas cautelares de privación de libertad, acaba de incluir en el sumario en calidad de investigados a personajes de la talla de Artur Mas, Marta Rovira y Anna Gabriel. Por último, hay serias dudas de que en el caso de que los independentistas sean capaces de unir sus fuerzas para investir presidente a uno de los suyos, vayan a resucitar el espantapájaros de la republica catalana. Confío mucho en la capacidad pedagógica de las medidas de coerción.

Ante ese panorama, el Rey habló de la necesidad de gobernar teniendo presente la pluralidad y los intereses generales, y recordó que la política de división social  crearía en Cataluña, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento. En el discurso aludió a otros asuntos, como el empleo, la Unión Europea, la lucha contra el terrorismo o la violencia de género. Todo ello tratado con ánimo reformista.

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