El Comercio
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Fecha: enero, 2018
PARLAMENTO BLOQUEADO
Juan Neira hace 7 horas | 0

Las negociaciones para formar una mayoría de investidura que permita elegir a un presidente de la Generalitat no han dado fruto positivo. Pese a toda la fama de gente comprensiva y tolerante que injustamente acompaña a la clase política catalana, una vez más se ha puesto de manifiesto que es gente liante y proclive a los conflictos. De la misma manera que llevaron a cabo el proceso independentista saltándose todas las normas que encontraron por delante, ahora chocan entre grupos que deberían ser afines para elegir a un candidato. En Junts per Catalunya hay dos formas de encarar la investidura, la que encarna Puigdemont, que entiende la sesión investidura como la oportunidad para reivindicar la republica catalana reprimida por la aplicación del artículo 155 de la Constitución, lo que debería llevar a elegirlo a él como presidente, como paso previo para repetir el mismo gobierno, y los que apoyan a Puigdemont con la boca pequeña, pero aceptarían sustituirlo por otro dirigente del partido si los impedimentos legales resultan insalvables. En Esquerra Republicana de Cataluña se está a la espera del dictamen de los letrados de la Cámara para saber si es posible elegir a un presidente por vía telemática o a través del uso de persona interpuesta. En el caso de que el dictamen jurídico no sea favorable a esas esperpénticas formas de acceder a la Presidencia, los diputados de Esquerra apoyarían a un candidato propio. Los diputados de la CUP son favorables a la alternativa Puigdemont, siempre que recoja el compromiso de desarrollar el sistema jurídico del nuevo estado republicano, ya proclamado el pasado mes de octubre. Cada uno va a su bola.

A las diferencias entre los tres grupos que forman la mayoría independentista en la Cámara se suma la particular situación de ocho diputados –entre ellos los dos cabezas de lista que optan a la Presidencia– que están en el extranjero o en la cárcel. Encajar el puzle es más complicado que nunca. Otra posibilidad sería la investidura de Inés Arrimadas, pero para que eso fuera posible debería contar con la colaboración de Ada Colau y Pablo Iglesias, algo que ya se han apresurado a negar, por boca de Xavier Domenech. Como los problemas parlamentarios tienen una formulación aritmética, las dos alternativas posibles, la independentista y la constitucionalista, parecen bloqueadas. Esa situación la conocemos bien en España, ya que durante nueve meses de 2016 estuvieron las instituciones paralizadas.

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GUÍA PARA EL RESTO DE MANDATO
Juan Neira 15-01-2018 | 12:01 | 0

El letargo de la Junta General del Principado, prolongando la pausa navideña hasta el mes de febrero, ayuda a que todas las miradas sigan concentradas en Cataluña. Lo que allí suceda nos afecta a todos y tendrá influencia en los partidos políticos, que mantendrán o rectificarán sus estrategias en función de cómo les vaya al otro lado del Ebro.

Puede suceder cualquier cosa, hasta la celebración de nuevas elecciones, pero lo que ya se puede afirmar es que la solución institucional que se aplique será un tanto artificial con los líderes del segundo y tercer partido en el extranjero y en la cárcel.

A estas alturas ya se puede constatar la influencia del resultado electoral en la salud de los partidos estatales. Ciudadanos está que se sale (recuerda el auge que tenía Podemos al finalizar 2014). El excelente estado de forma de Ciudadanos se basa en el súbito debilitamiento del PP.

‘Sanchismo’

El PSOE, que tantas esperanzas había puesto en la tercera vía de Iceta, opta ahora por hablar de otras cosas. El ‘sanchismo’ ha renunciado a saber cuántas naciones caben en el vientre de España. Ahora ya no le interesa disertar sobre identidades y modelos territoriales. El cambio de argumento es una consecuencia de haber sacado su segundo peor resultado en las urnas catalanas.

En cuanto a Podemos, salió tan mal parado del test electoral que Pablo Iglesias se refugió en la vida personal y familiar para guardar mutismo oficial. Se comenta que va a cambiar de nombre al partido: en vez de llamarse Podemos, pasará a llamarse ‘Pudimos’.

La disputa catalana tendrá una influencia decisiva en la política española y en las elecciones autonómicas de 2019. Sin embargo, esta afirmación me resulta difícil extenderla al Principado. La política asturiana tiene algunas especificidades que le restan dinamismo.

Principado

Tras el rechazo a los presupuestos, el Gobierno de Javier Fernández se quedó sin objetivos. Cuando resta un tercio de mandato la única meta es gestionar sin sobresaltos los servicios públicos. No aspira a la reelección y las diferencias con la FSA, dominada por los ‘sanchistas’, le obligan a ser cauto.

La oposición está débil. El PP asturiano mejora cuando al Gobierno de Rajoy le va bien y empeora cuando las cosas por Madrid van mal, como ocurre en la actualidad. Unas veces se presentan como salvadores del Principado y, al otro día, como azote de los socialistas. Un partido de gobierno no puede ser errático.

La organización asturiana de Podemos va a pagar la cuota que le corresponde por los platos rotos de Pablo Iglesias, un líder desnortado que todavía no se ha adaptado al formato de la política institucional.

De los partidos minoritarios, IU está en la encrucijada. No se sabe si se va a reeditar la fórmula electoral de Unidos Podemos o se presentará en solitario. Hay un espacio a la izquierda del PSOE que ocupaba con Podemos, pero las certezas de ayer se vuelven dudas hoy.

Ciudadanos parece una apuesta segura, entendiendo por ello la más que previsible mejora de su cuota electoral, pero en las instituciones asturianas tiene un protagonismo plano. Cuesta imaginar que haga el viaje de partido bisagra a alternativa de gobierno.

Complot

Foro salió de las elecciones de 2015 en parada cardiorrespiratoria. En las urnas se había dejado el 75% de los escaños. Sin embargo, ha logrado rentabilizar el escaño que tiene en el Congreso de los Diputados decidiendo el diseño de la variante de Pajares. El otro punto fuerte es la Alcaldía de Gijón, desde la que ha logrado negociar un modelo de plan de vías y de metrotrén mucho más ambiciosos que los anteriores, con 786 millones de inversión.

Por cierto, el pasado domingo comentábamos la invitación espuria de Mercedes Fernández para que Carmen Moriyón abandone la Alcaldía de Gijón, y esta semana se puso José María Pérez a ejecutar el plan de la lideresa del PP pidiendo a la alcaldesa que presente un nuevo proyecto de presupuestos ligado a la presentación de la cuestión de confianza ante el Pleno.

¿Cómo no le pide a Javier Fernández que haga lo mismo? Nos faltaba por ver a ‘Josechu’ y ‘Cherines’ como socios del mismo complot. El viejo bipartidismo se defiende con uñas y dientes.

Lastra

Entre la rutina de un equipo de Gobierno saliente y una oposición debilitada, solo hay un tipo con ganas de moverse, Fernando Lastra. Quiere aprovechar los dieciséis meses que faltan para las elecciones para hacer política. Se ha pegado a Íñigo de la Serna, sabedor de que el ministro es el único que va a hacer cosas positivas en Asturias en el tiempo que falta de legislatura. Por cierto, ¿es posible dar el título de Pueblo Ejemplar 2018 al Ministerio de Fomento, sin cambiar los estatutos de la Fundación Princesa de Asturias?

Lastra tomó notas de los dos compromisos expuestos por Javier Fernández. El plan demográfico no le afecta, pero la reordenación del área central asturiana va a llevarla cabo procediendo a un cambio de coordenadas para sacarla del atasco. Nada de centrarse en impedir nuevos suelos urbanizables, como quería Belén Fernández. La reordenación va a consistir en un plan de transporte. Ahora se llama de movilidad. Lastra va a impedir que las instituciones asturianas se conviertan en una gran tertulia regional.

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EL CIERRE DE FILAS
Juan Neira 13-01-2018 | 10:30 | 0

En el acto de cierre del homenaje rendido a Manuel Llaneza, como alcalde de Mieres, tomaron la palabra los principales dirigentes asturianos del “sanchismo”, una corriente de opinión en la FSA que pasó de la oposición a gozar de una amplia hegemonía dentro del socialismo asturiano. Adriana Lastra habló de la necesidad de reformar el modelo de financiación autonómica y denostó la decisión de Cristóbal Montoro de retener recursos hasta ver si se aprueban los presupuestos generales del Estado para 2018.

Una crítica que comparte con todos los responsables autonómicos del PSOE, aunque dudo mucho de que en el caso que hubiese un gobierno socialista en Madrid la actuación del ministro de Hacienda fuese distinta, porque si no hay apoyos parlamentarios para aprobar las cuentas se incurriría en prórroga presupuestaria y la masa de recursos financieros disponibles disminuiría. Por esta problemática el Principado se ve privado, temporalmente, de 116 millones de euros, quedando a la expectativa de la suerte que corra el proyecto de presupuestos en el Congreso de los Diputados. Las preocupaciones desaparecerían si el grupo parlamentario socialista apoyara el presupuesto de Rajoy. Una alternativa que beneficiaría a las comunidades autónomas, aunque no la baraja el estado mayor del PSOE.

Como es normal, en un acto de homenaje a Manuel Llaneza, las principales reflexiones versaron sobre el PSOE. Para Adriana Lastra el socialismo asturiano se ha reubicado en la izquierda, desde el último congreso de la FSA, del que salió elegido Adrián Barbón como líder de la organización regional. Como vicesecretaria general del PSOE, número dos del partido en España, pide a los antiguos oficialistas (“javieristas”), hoy sector crítico, que sean leales para poder ganar las elecciones autonómicas y municipales en 2019. La historia enseña que el PSOE ante los procesos electorales cierra filas en torno a los candidatos. Hecha esa consideración general, en el caso asturiano, los principales responsables, Adrián Barbón y Javier Fernández, no han cruzado ningún gesto hostil. Puestos a especular, creo que la negativa de Javier Fernández a pactar los presupuestos con el PP, tenía como principal razón evitar conflictos con la FSA. Se trata de sacar de la agenda los asuntos polémicos, como el artificial debate sobre la cooficialidad de la lengua asturiana que quiere adelantar IU para el tramo final de la legislatura. Basta con sentido común.

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LOS ARREPENTIDOS
Juan Neira 13-01-2018 | 1:17 | 0

Las declaraciones del ex consejero de Interior, Joaquín Forn, el ex presidente de la Asamblea Nacional Catalana, Jorge Sánchez, y el presidente de Ómnium Cultural, Jorge Cuixart, ante el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, han sido espectaculares. No matizaron anteriores manifestaciones suyas, sino que rectificaron lo que tantas veces habían afirmado. Procedieron ante el juez como sólo lo hacen los arrepentidos. Dos meses de cárcel les han hecho abjurar de su fe en el proceso independentista de las leyes anticonstitucionales y el referéndum ilegal, asegurando que en el futuro serán unos devotos observantes de la legalidad española, hasta el punto de anunciar que dejarán su escaño (Forn y Jorge Sánchez salieron elegidos por la lista que encabezó Carlos Puigdemont) en el supuesto de que su partido, PDeCAT, opte por la república independiente. Estoy convencido de que si siguen unos meses más en prisión, van a solicitar la participación en algún acto de jura de bandera, prometerán solemnemente fidelidad a la Constitución y defenderán con ardor la vigencia del ‘Estatut’ ante los embates de la Cup.

Jorge Cuixart, un independentista que no se enroló en las candidaturas electorales, prefiriendo concentrarse en la presidencia de Ómnium Cultural, no fue menos explícito que sus compañeros de cárcel: «todo ha de ser de acuerdo a la Ley y la Constitución». Cuixart le dijo al juez que el «único referéndum válido es el que convoque el Gobierno de España». O sea, el referéndum en el que votarán todos los españoles.

La endeblez y la falta de coherencia de las principales figuras del retablo independentista muestra que todo su proceder, desde el año 2012, cuando el Gobierno de Artur Mas abandonó el autonomismo para abrazar el independentismo, era una impostura. Nadie que crea firmemente en algo y luche por lograrlo, está dispuesto renegar de sus principios y abrazar los postulados del enemigo en cuanto entra en la cárcel. Durante la dictadura franquista, cientos de dirigentes comunistas sufrieron largas penas de prisión y ninguno salió de la cárcel recitando los postulados de la Falange y dando vivas al Caudillo. Unos creían en lo que hacían y los otros jugaban a ser lo que no eran. Lo más benévolo que se puede decir de los dirigentes del ‘procés’ es que apostaban por la vía indolora a la independencia. Al comprobar que la transgresión de las leyes no sale gratis, reniegan del pasado. Su cuota de épica se limita a cantar ‘Els Segadors’.

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EL REBAÑO AMARILLO
Juan Neira 11-01-2018 | 11:38 | 0

Vivimos la crisis catalana como un drama que nos concierne, porque una hipotética separación de España nos afecta a todos. Aunque haya tenido una vigencia muy breve, la declaración unilateral de independencia se convirtió en un acontecimiento histórico, jamás imaginado en la transición, cuando se levantó el edificio jurídicopolítico que regula nuestra convivencia. Siendo cierto lo anterior, también es plausible seguir la larga serie de acontecimientos peripatéticos ocurridos en los últimos meses en Cataluña como la puesta en escena de una obra desconocida de ‘Els Joglars’. El guion empezó con la aprobación de leyes inconstitucionales y, a partir de ese momento, el absurdo ha ido ‘in crescendo’. En este momento nos encontramos presenciando una escena hilarante, con un prófugo tratando de ser investido, desde Bruselas, como presidente de la Generalitat. No hay precedentes en el mundo avanzado de comportamientos semejantes. Es impensable que un político que tiene una importante experiencia institucional se postule para gobernar una región viviendo en otro país. Pero lo más formidable no reside en la pretensión de una persona concreta, sino en la seriedad con que el rebaño independentista (millones de personas) asume una oferta tan descabellada. El partido del prófugo, PDeCAT, cierra filas con su líder, y en Esquerra Republicana de Cataluña supeditan la respuesta al dictamen que hagan los letrados de la Cámara. Alguien dirá, no sin cierta dosis de razón, que retornan a la normalidad, porque ahora supeditan la respuesta política al cumplimiento de la legalidad, pero es increíble que ningún líder independentista levante la voz para decirle a Puigdemont que primero vuelva a Cataluña y, luego, se postule para presidente.

Si les quedaba una corriente de simpatía en algún lugar del mundo, ya la han perdido con el intento de proceder a una investidura presidencial por vía telemática, o con el concurso de una marioneta. Esta última modalidad evita el recurso de las nuevas tecnologías para la investidura, sustituyéndolas por un figurante que prestaría su voz para leer las palabras dictadas por Puigdemont.

Primero no tuvo la gallardía de hacer frente a la fuerza del Estado de Derecho, y ahora enloda la imagen de Cataluña. ¡Qué se puede decir de una región donde un tipo así puede convertirse en presidente! Ahora ya sabemos que detrás de los cánticos y los votos de los independentistas sólo había un rebaño de baberos amarillos.

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