El Comercio
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Fecha: febrero 22, 2018
HUELGA DE ESCAÑOS
Juan Neira 22-02-2018 | 10:41 | 0

La convocatoria de huelga lanzada por el movimiento del 8 de marzo puede alterar la actividad parlamentaria en la Junta General del Principado. Los portavoces del PP y de Ciudadanos han comunicado que sus grupos no secundarán el paro de las mujeres. En IU mantienen el criterio opuesto y sus tres diputadas no ocuparán su puesto en el escaño. PSOE, Podemos y Foro no han decidido todavía la postura que van a seguir. En el Congreso de los Diputados la actividad parlamentaria se llevará a cabo con normalidad. Compromís había pedido un paro total en la Cámara baja para demostrar que el poder legislativo está al lado de las mujeres y su lucha por la igualdad, pero los letrados de la institución suministraron a Ana Pastor un argumento decisivo: el derecho a la huelga es individual. La misma normativa rige para las fábricas y las asambleas de trabajadores votan colectivamente si llevan a cabo o no las huelgas, aunque una cosa es un poder del Estado y otra una empresa privada. ¿Pararon los diputados en otras huelgas generales?

Supongo que la huelga será un éxito, entendiendo por tal la participación de millones de mujeres en la protesta. El movimiento feminista está en una etapa de expansión y frente a él solo hay rutina. Nadie mantiene tesis opuestas. Basta ver el argumentario del PP para comprender lo mal que se razona cuando se está a la defensiva y abrumado por los complejos. Las campañas contra los feminicidios han abierto la senda para una actividad más amplia contra los abusos de los hombres, señalando con el dedo a los presuntos o probados abusadores. Auténticas celebridades del arte han caído del pedestal y rumian su desgracia desde el pretendido refugio del anonimato. La movilización del 8-M tendrá más éxito que la del pasado año y menos que la del próximo. Plantea objetivos muy amplios que afectan al empleo, estudio, consumo y cuidados. Entre otras cuestiones quieren demostrar que se detiene el mundo si las mujeres hacen huelga. Con que pararan un tercio de ellas, la actividad ya quedaría totalmente afectada. Al igual que si hacen huelga un tercio de hombres. Los dos grandes sindicatos, CC OO y UGT, plantean una huelga de dos horas por turno. Una huelga de 24 horas tendría el mismo efecto para los intereses del movimiento feminista y causarían pérdidas multimillonarias a la economía española. Un disparate. En la Junta General del Principado, una huelga de dos horas se parece mucho a otra de 24, porque el recreo dura más que el tiempo de clase.

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ELOGIO DE LA HIPOCRESÍA
Juan Neira 22-02-2018 | 12:02 | 0

La anécdota chusca de los mensajes de móvil, en que dirigentes del PSOE y del SOMA criticaban a Javier Fernández y planeaban un boicot al acto en el que va a recibir el premio Mierenses en el Mundo lleva camino de convertirse en el mayor encontronazo entre el presidente del Principado y la mayoría ‘sanchista’ del partido, desde que el socialismo asturiano volviera al modelo bicéfalo. Quien filtró los mensajes sabía lo que hacía. Si los diálogos privados de los políticos se transforman en públicos, las relaciones en la clase política quedarían devastadas como si hubiese pasado un tsunami. Lo mismo ocurriría en el mundo de los negocios, en los clubes deportivos, en las instituciones financieras, en las reales academias, en los grandes almacenes, en los medios de comunicación, en las organizaciones no gubernamentales, en los reductos machistas y en las organizaciones feministas, etcétera. Por eso es delito la interceptación de mensajes privados y por eso hay una ley de protección de datos. Nadie dirigiría mensajes en privado con el desparpajo que lo hace, en el caso de saber que sus palabras pasarían a ser de dominio público. Esto vale tanto para ‘sanchistas’ como para ‘javieristas’. En cualquier tipo de comunicación el contexto es la audiencia.

La educación, la urbanidad (término desusado), son meros convencionalismos que cambian según los escenarios. Hay cosas que se admiten en privado, pero se censuran en público. Las relaciones sociales en el mundo avanzado, donde la sociedad es refinada y tiene unos protocolos sutiles, se rigen por la pauta de la hipocresía. Desde los saludos hasta las conversaciones entre amigos vienen amortiguadas por la hipocresía que impone la amabilidad sobre la expresión libre de sensaciones y sentimientos. Como dice un amigo mío, los matrimonios durarían 24 horas si imperara la radical sinceridad entre cónyuges. Gracias a la hipocresía la sociedad es más pacífica y tolerante. En sociedades mucho más sinceras, como en Uzbekistán o en Myanmar, los problemas aparecen al subirse a la plataforma de un autobús atestado de gente.

El conflicto de los mensajes de móvil en el socialismo astur se plantea porque no se acepta la separación entre lo privado y lo público. Los que se rasgan las vestiduras tratan de convencernos de que nos regimos por las pautas de Uzbekistán, donde no hay reservas sociales ni la intimidad es un valor a preservar. Frente a ese discurso arcaico se alza el elogio de la hipocresía.

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