El Comercio
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Fecha: febrero 23, 2018
UN PASADO DE LUCES Y SOMBRAS
Juan Neira 23-02-2018 | 10:59 | 0

Por fin saltó Jesús Gutiérrez a la palestra para hablar sobre el famoso foro de whatsapp donde se deslizaron comentarios despectivos hacia el presidente del Principado. El ex secretario de organización de los socialistas asturianos se siente apenado por lo sucedido: «ha sido un tremendo error de los que lo han hecho». El único posible fallo de hacer comentarios en privado es no prever que alguno de los interlocutores los va a convertir en públicos. Rota la confidencialidad, el destrozo de las relaciones humanas, sociales o políticas es inevitable. Como Gutiérrez conoce la organización como nadie, supuse que podría darnos alguna pista sobre el autor de la exclusiva, pero no fue así. Se enteró por los periódicos, como me pasó a mí. En estos casos, a falta de datos materiales, me guío siempre por el método de los clásicos: «¿Cui prodest?». Preguntándose por quién sale beneficiado por la filtración se obtiene la respuesta de la autoría.

Con la mirada puesta en las urnas de 2019, Gutiérrez dice esperar «que el nuevo PSOE gane las elecciones como las solía ganar el viejo PSOE». Como ya no está hablando de filtraciones, sino de datos conocidos por todos es pertinente hacerse algunas preguntas ¿A qué viejo partido se refiere Gutiérrez? ¿Al PSOE de las tres candidaturas autonómicas encabezadas por Álvarez Areces que obtuvieron 24, 22 y 21 escaños, o las que vinieron luego dejando al PSOE en la oposición (año 2011) o sirviéndole para ganar los comicios con 14 escaños (año 2015)? ¿Se refiere Gutiérrez al viejo PSOE que obtuvo 284.972 votos (46% de sufragios), con Areces como candidato, o al viejo PSOE que hace un par de años se tuvo que conformar con 142.080 sufragios (26,4% de votos)? El viejo PSOE conoció distintas etapas y diferentes líderes, con resultados muy dispares. Como ex secretario de la organización socialista a Jesús Gutiérrez le tocó el triste papel de gestionar la decadencia: el PSOE empezó el siglo con 12.000 militantes y cuando Gutiérrez abandonó sus responsabilidades en la FSA no llegaba a los 8.000 afiliados. Todo ello, sin hablar del balance municipal, ya que en el último periodo fueron desalojados del poder en los ayuntamientos de Gijón y Langreo, quedándose sin ningún alcalde en la cuenca del Caudal.

De sus palabras se deduce que Gutiérrez piensa en la noche electoral para hacer comparaciones. Abandonadas las responsabilidades orgánicas, reducido al papel de observador, goza de la suerte de ser un mierense en el mundo.

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Sobre el autor Juan Neira