El Comercio
img
Fecha: marzo, 2018
EL POLIEDRO CATALÁN
Juan Neira 30-03-2018 | 5:53 | 0

La situación en Cataluña es muy lábil. No hay referencias fijas, el curso político se mueve entre la decisión que tome la justicia alemana sobre la extradición de Carlos Puigdemont, los contactos parlamentarios para presentar un candidato a la investidura libre de hipotecas penales, los altercados en calles y carreteras, y la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

En Alemania, el encarcelamiento del ex honorable produce incomodidad. Los grupos de extrema izquierda consideran que debe ser liberado; la extrema derecha ironiza con el celo policial para apresar al prófugo catalán, en cuanto cruzó la frontera, y la desidia para perseguir a los miles de inmigrantes ilegales. Desde posiciones más convencionales se levantan voces contra el papel que va a jugar Alemania en la solución política para Cataluña. La gran coalición de conservadores-democristianos y socialdemócratas repite la postura oficial: es un asunto interno de España. Al final, el punto más problemático para el Gobierno de España está en el cuestionamiento del uso de la violencia por los dirigentes del ‘procés’. Si no hubo violencia, no hay posible acusación por rebelión. Los cargos quedarían reducidos a la malversación de caudales públicos en la organización del referéndum del 1 de octubre. Muy poca cosa.

Mientras las togas alemanas deciden sobre la suerte de Carles Puigdemont, los comités de defensa de la república cortan las autovías en Cataluña. La imagen de violencia incendia las redes y espanta los intereses económicos. Quedó suspendida la Barcelona World Race por falta de estabilidad política. Si se agota el plazo para investir presidente de la Generalitat sin lograrlo y Mariano Rajoy, en virtud de las competencias derivadas del artículo 155 de la Constitución, convoca elecciones para el próximo mes de julio, las pérdidas por turismo en Cataluña serán históricas. Aunque el nacionalismo cultiva el mito de la región eminentemente industrial, Cataluña vive más del turismo que de la industria.

Los tiempos de ‘La Saga de los Rius’ ya pasaron a mejor vida; las arcas catalanas se llenan con los cruceros de lujo (el puerto de Barcelona es el segundo del mundo en recepción de cruceros). Ese tipo de visitante huye de la agitación callejera. Después del homenaje parlamentario a Puigdemont, los más posibilistas negocian la candidatura de Ernest Maragall para presidir la Generalitat. Un fundamentalista radical, de tomo y lomo, con sed de venganza.

Ver Post >
DURO, UN TROZO DE ASTURIAS
Juan Neira 29-03-2018 | 7:45 | 0

La crisis de Duro Felguera es la noticia más negativa del mundo empresarial asturiano del último año. Los problemas vienen de atrás, pero en los últimos meses se pusieron crudamente sobre la mesa. Las pérdidas históricas de 2017, dando paso a una minoración patrimonial que la coloca en causa objetiva de disolución, junto con la desconfianza abierta entre la banca acreedora y los dos principales paquetes accionariales que forman el núcleo duro del capital, sitúan a Duro al borde del abismo. La esperanza de salir del agujero a través de un plan de viabilidad descansa en un hecho incontestable: la empresa tiene un hueco en el mercado. En las circunstancias más negativas que quepa imaginar, el volumen de contratos firmados solo disminuyó en el 7,8% con respecto al anterior ejercicio. Se podrá argüir que hay muchos impagos, pero esa es otra cuestión que tiene que ver con la pérdida de músculo financiero y la forma de gestionar, pero la imagen de la compañía y la competencia dentro del mercado de empresas de ingeniería, especializadas en entregar proyectos llave en mano, se mantiene intacta. En Duro Felguera hay pericia laboral y capacidad empresarial, basta con quitarle parte de la pesada carga que tiene sobre sus espaldas y aportarle un mínimo de liquidez para que remonte el vuelo.

La presentación de un expediente de regulación de empleo es una mala noticia. Pero no conviene ponerse en hipótesis catastrofistas. La mayor reducción de mano de obra vendrá por la venta de divisiones de la compañía, con activos en Asturias y en Madrid. Especular con que la dirección de la empresa propondrá recortar el 25% de los efectivos de la plantilla es ponerse en la tesis de los que quieren organizar el entierro de Duro Felguera.

Es fundamental mantener un grado de consenso entre el consejo de administración, la dirección de la empresa, los acreedores y los trabajadores. Todos tienen que perder para que Duro Felguera pueda ganar. Los bancos, con una quita importante de la deuda a cobrar; los antiguos accionistas, con la ampliación de capital que reduce su peso en la sociedad; la dirección, con una rebaja del staff y de sus emolumentos, y los trabajadores, con algún ajuste que deben gestionar los sindicatos. Duro Felguera lleva 160 años incrustada en el paisaje asturiano y es propiedad de los asturianos. Ya vivió situaciones angustiosas, como en la crisis económica de 1993, pero siempre salió airosa. No sé interpretar el silencio de nuestros políticos.

Ver Post >
GRAN COSECHA DE ZANAHORIAS
Juan Neira 28-03-2018 | 10:16 | 1

La recaudación fiscal ha marcado un nuevo récord en 2017, alcanzando los 210.000 millones de euros, lo que supone un incremento de 12.000 millones sobre el año anterior. Para entendernos, el Estado tiene más dinero que en los tiempos del boom económico. Quiero hacer una consideración anexa sobre la recaudación para decir que sólo el dato bruto del total de los ingresos debería ser suficiente para que un sector de la clase política y del gremio periodístico dejara de dar la matraca con la «crisis económica que estamos viviendo». Pues bien, si a la recaudación récord sumamos que el próximo año hay elecciones europeas, autonómicas y municipales, tendremos ya elementos de juicio para entender que el Gobierno central ha tirado la casa por la ventana en el proyecto presupuestario.

Ya no hay miedo al déficit público –que está por primera vez encarrilado– ni al déficit creciente de la Seguridad Social. Cristóbal Montoro puede con todo. El ministro de Hacienda ha confeccionado un presupuesto en función de los votantes y para todos tiene un detalle. Las pensiones mínimas subirán el 3%, más de lo que había anunciado Albert Rivera (el líder de Ciudadanos habrá comprobado una vez más que el ministro le ha tendido una treta: «sal tú a dar los datos, que luego yo los voy a retocar»). Dos tercios de los pensionistas tendrán mejora en sus nóminas, muy por encima del 0,25% que marcaba la reforma de la Seguridad Social aprobada por Rajoy en 2013, cuando tenía mayoría absoluta. La gente que gana menos de 14.000 euros quedarán exentos de declarar el IRPF y los que ganen hasta 18.000 tendrán una rebaja fiscal. Por supuesto el famoso IVA del cine pasa del 21% al 10%. A partir de ahora Rajoy pasa a formar parte del lobby de la ceja. Los funcionarios tendrán un incremento del salario por encima del IPC. El Gobierno ha diseñado un proyecto de presupuestos que le reconcilia con los españoles. Si usted amable lector no encuentra una partida que le beneficie es que forma parte de esa minoría de ricos autosuficientes que no necesitan del paraguas del Estado, aunque la ley les obliga a financiar las subvenciones del Gobierno.

Capítulo aparte merece el análisis de las inversiones territorializadas, donde el País Vasco se va llevar la palma. El voto del PNV está más caro que el kilo de ‘campanu’ y Montoro está dispuesto a pagarlo. La política es esto. Hay un principio básico en economía que reza así: los agentes responden a los estímulos. Voto al que más zanahorias me da.

Ver Post >
LA VALENTÍA QUE LE FALTÓ AL GOBIERNO
Juan Neira 27-03-2018 | 9:19 | 0

La aventura de Carlos Puigdemont, tras su viaje por los países nórdicos para caer en manos de la Policía en una gasolinera alemana, acapara la actualidad y oculta el problema que late tras la peripecia de los dirigentes independentistas que escaparon al extranjero. Un par de días antes de ser interceptado por la Policía, la cúpula del ‘Procés’ ingresó en prisión. Nada hace prever que salgan de la cárcel en los próximos meses. Para evitar esa dura experiencia, Marta Rovira huyó a Suiza.

Para la tribu independentista, estos hechos, unidos a la imposibilidad de votar en el ‘Parlament’ a los tres candidatos (Puigdemont, Jorge Sánchez y Jorge Turull) que presentaron a la investidura presidencial, suponen un punto y aparte. La democracia española les ha ganado la batalla. El poder coercitivo del Estado ha funcionado a la perfección. Una lección para el nacionalismo catalán y para todos los amateur del independentismo que hay por la periferia del mapa de España. Violar la Constitución trae consecuencias graves. No obstante, la realidad es más compleja y no se agota en el encarcelamiento de los líderes del ‘Procés’.

Tras las últimas decisiones judiciales se han roto los canales de comunicación entre independentistas y constitucionalistas. Se ha pasado de no negociar nada a no dirigirse la palabra, como constataba Inés Arrimada en su última intervención parlamentaria. La estrategia independentista ha girado, y van a tratar de investir presidente a Puigdemont. Por si fallara esa opción, Jorge Sánchez ya ha renunciado a dejar el escaño y se ofrece como posible ‘president’ desde la cárcel de Estremera (Madrid). Las bases independentistas protagonizan las acciones más violentas de los últimos meses. El clima social y político pasa de lo malo a lo peor. La batalla de Cataluña terminará bien si se retorna al Estado autonómico. En caso contrario se enquistará el problema. Hay todavía muchas probabilidades de que se reconduzca la situación, pero hay más dudas que hace una semana. Si no sale investido ningún presidente en dos meses, Rajoy convocará elecciones autonómicas, y se corre el riesgo de que los independentistas no presenten candidaturas. En esa hipótesis, el nuevo Parlamento nacería deslegitimado. Y el problema quedaría enquistado. Las democracias funcionan cuando integran. Jueces y fiscales le han hecho un gran servicio a la democracia. Han actuado con la valentía que le faltó al Gobierno que está escondido tras la bandera.

Ver Post >
UN ERROR DE BULTO
Juan Neira 26-03-2018 | 9:35 | 0

La detención de Carlos Puigdemont en una localidad del norte de Alemania causa extrañeza. Llevaba cinco meses fugado de España, haciendo fintas a jueces y fiscales gracias al excelente asesoramiento de abogados belgas que están especializados en procedimientos de justicia internacional, y resulta que para trasladarse de Dinamarca a Bélgica comete el grave error de pasar a través de Alemania. A estas alturas, uno pensaba que estaba informado de en qué países podía vivir sin verse amenazado por las órdenes europeas de detención y en cuáles no. Una de las razones por las que el ex presidente de la Generalitat eligió Bélgica como residencia estable fue la inexistencia del delito de rebelión en su código penal. Como rige el principio de la doble incriminación, el ciudadano perseguido por la justicia de un país sólo será devuelto desde otro, cuando en esta segunda nación es delictiva la conducta por la que es perseguido. En el dudoso caso de ser repatriado desde Bélgica, sólo podría ser juzgado por malversación de fondos públicos (el dinero gastado en la organización del referéndum del 1-O, pese a  saber que era ilegal). En Alemania existe el delito de rebelión, con un tratamiento parecido al que se da en España. Ahora está en manos de los jueces alemanes. En caso de que argumentara en contra de su entrega a España, un tribunal debería decidir en el plazo de sesenta días.

El periplo del ex honorable por distintos países europeos (en el presente mes visitó Suiza y Finlandia) toca a su fin. El papel que se dio a sí mismo, como embajador de la republicana catalana, una entidad territorial que gozaría en el contexto europeo de un estatus internacional parecido a Kosovo, ha quedado bruscamente interrumpido. Todo esto sucedió a los dos días de quedar encarcelada la cúpula independentista del “procés” y de esfumarse la posibilidad de que Jorge Turull fuese investido presidente. En el momento en que el proyecto independentista es menos viable y se encuentra perseguido por la justicia española, humillado por la indiferencia europea y rechazado por la deserción de las más importantes empresas que estaban localizadas en Cataluña.

Se acerca el fin de la escapada de Puigdemont. Su deseo de ser presidente a distancia no se ha visto cumplido. Tampoco ha funcionado su intento de organizar un poder vicario con Jorge Sánchez sentado en el sillón de presidente de la Generalitat. Cuando todo va mal se tiende a cometer errores; a veces, de manera voluntaria.

Ver Post >
Sobre el autor Juan Neira