El Comercio
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Fecha: marzo 3, 2018
JUBILADOS, MINA ELECTORAL
Juan Neira 03-03-2018 | 11:50 | 0

A la Junta General del Principado llegó el debate de las pensiones. La protesta en la calle sirvió para que los políticos tomaran nota de las nutridas manifestaciones y llevaran el asunto al Parlamento. Podemos e IU presentaron sendas propuestas que contenían una dura crítica sobre el incremento del 0,25% en las pensiones y demandaban una subida equiparable al aumento del Índice de Precios al Consumo (IPC). También piden un tributo específico para la banca destinado a financiar la factura de los jubilados.

El PP quedó aislado en el debate y en la votación. La diputada conservadora Gloria García hizo una defensa original de la posición del Gobierno, sacando a relucir a Juan Carlos Monedero, Nicolás Maduro y Pablo Iglesias, así como a La Tuerca (programa de televisión dirigido por Pablo Iglesias). Con una base argumental tan peregrina pensaba convencer a los diputados de que la subida anual del 0,25% en las pensiones es un incremento satisfactorio. Con otra intervención así se gana un puesto en la próxima candidatura electoral del PP. En el debate tuvo un papel estelar el público que desde la tribuna de invitados se lanzó sobre el Gobierno de Rajoy. Pedro Sanjurjo, siempre presto a sacar tarjeta amarilla, tuvo una gran tolerancia con el grupo de jubilados. Imagino que el presidente de la Cámara pensó que había llegado el momento de acortar las distancias entre la calle y el Parlamento. Nadie debe dudar de que si la bronca hubiera sido con el Gobierno socialista la liberalidad del presidente hubiera sido la misma. Ante todo, neutralidad.

Sobre las pensiones no tienen ninguna competencia las comunidades autónomas, así que en la Junta General del Principado no se puede tomar ninguna decisión que influya en la nómina de los jubilados. Pero las Cámaras parlamentarias son órganos deliberantes, y solo el hecho de discutir y aprobar resoluciones tiene ya un valor político. Bastó que los pensionistas anunciaran un calendario de movilizaciones para que el Gobierno de Rajoy emitiera el mensaje de no estar cerrado a incrementos superiores. Estaba cantado que los pensionistas no iban a quedar cruzados de brazos. Podía ser ahora o dentro de seis meses, pero la propina del 0,25%, como pauta fija, no iba a quedar sin respuesta. Hay nueve millones de pensionistas. El único colectivo en España que se las basta por sí solo para quitar y poner gobiernos. Rajoy es deudor de los pensionistas que fueron el colectivo decisivo para sus tres investiduras.

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