El Comercio
img
DE CERO A TRES AÑOS
img
Juan Neira | 14-03-2018 | 22:27

La política asturiana se mueve en redondo, como un tiovivo. Se repiten los debates, las conclusiones y los resultados electorales. Todo lo que ocurre ya se vio antes varias veces. La fallida negociación presupuestaria del pasado otoño se centró en la educación de cero a tres años, en la que los ayuntamientos ponen edificios y monitoras, mientras al Principado le toca hacerse cargo de la directora de cada escuela. Una relación descompensada que constituye una excepción porque los padres pagan cerca de 300 euros, algo que no ocurre en el segundo ciclo de Infantil, de tres a seis años, que es gratuito pese a no pertenecer a la enseñanza obligatoria. No hace falta añadir que las posteriores etapas, Primaria y Secundaria, tampoco cuestan un euro a las familias. Podemos exigió transformar el ciclo de cero a tres en público, universal y gratuito; el PP también quería algo parecido. El Gobierno socialista propuso una rebaja en el precio, pero se negó a convertir la etapa de cero a tres años en gratuita. El disenso sirvió para que Asturias se quedara sin presupuestos en 2018.

Ahora se negocia el crédito presupuestario y el primer ciclo de educación Infantil vuelve a convertirse en caballo de batalla de la negociación. Podemos y PP mantienen la misma exigencia, y el Gobierno socialista está dispuesto a subvencionar el servicio para dejar la factura reducida a la mitad. La oposición pide el 100% de rebaja y el Principado sólo concede el 50%. En consecuencia, la aprobación del crédito extraordinario sigue en el aire. Como consuelo, el Gobierno de Javier Fernández cuenta con el apoyo de los cinco diputados de IU. Nada nuevo. En la negociación presupuestaria, el grupo parlamentario de IU dio el visto bueno al proyecto de cuentas del Ejecutivo sin enmendar ninguna de sus cifras. Las daba todas por buenas. Sé que en IU actuaban con la mejor voluntad, pero eso no es óbice para señalar que se trata de un comportamiento excepcional. Para qué negociar nada, si luego se asumen todas las partidas del Gobierno. En esta ocasión ocurre lo mismo, IU se adhiere al borrador del crédito; las dos formaciones tradicionales de la izquierda están de acuerdo, pero necesitan un socio.

Las posiciones previas a la negociación no ayudan a facilitar una solución. No tiene sentido que el Gobierno se afanara en vender a toda la región que la prórroga era un desastre causado por Podemos, cuando las enmiendas del partido morado no superaban el 1% del presupuesto. Aquí falla todo.

Sobre el autor Juan Neira