El Comercio
img
LA CULPA ES DE LLAMAZARES
img
Juan Neira | 07-05-2018 | 19:37

En la entrevista con Alberto Garzón, publicada ayer en EL COMERCIO, el coordinador general de IU muestra una táctica astuta acerca de las diferencias que le separan de la federación asturiana. En primer lugar, niega que haya riesgo de ruptura, minimizando los cambios organizativos que prepara. El giro centralista que se concreta en la pérdida de personalidad jurídica de las federaciones territoriales y en la apropiación de los recursos económicos que administran hoy día las direcciones regionales, lo despacha diciendo que todas las federaciones seguirán haciendo política autónoma y que la centralización económica es una consecuencia de la racionalización de recursos. Que IU de Asturias se quede sin la posibilidad de contratar campañas, ordenar pagos o solicitar créditos es un asunto menor, porque en Madrid son tan buenos que le dejarán elaborar la estrategia política sin injerencias. La organización asturiana pasa a ser un mero apéndice (eso significa la pérdida de personalidad jurídica) y pierde el control de sus bienes, porque desde Madrid saben hacerlo mejor.

A lo largo de la entrevista, Alberto Garzón distingue entre la militancia asturiana que es muy buena y con la que mantiene una relación muy fluida, y Gaspar Llamazares, un tipo conservador que recela del sufragio universal para elegir a los responsables del partido y que no es favorable a la rendición de cuentas. ¡Cómo puede una persona tan joven como Garzón hablar de una manera tan antigua! Es la vieja cultura de la izquierda consistente en descalificar personalmente al adversario en vez de rebatir sus argumentos, que siempre se suele etiquetar de estalinista, pero que está también presente en el socialismo y recientemente la hemos visto florecer en Podemos (Pablo Iglesias atacando a Íñigo Errejón por un supuesto cambio de vestuario).

No creo ser sospechoso de sufrir el síndrome del ‘llamazarismo’, ya que en más de una ocasión critiqué los cheques en blanco que ha firmado a favor del Gobierno de Javier Fernández, pero encuentro ridículo caracterizarlo de conservador o contrario a la práctica democrática de elegir por votación a los responsables del partido. Llamazares es, sin duda, el mejor parlamentario de la Junta General del Principado y le ha dado un plus electoral a IU. Lo que no ha aclarado Garzón es lo que hará cuando la organización asturiana elija un candidato a presidente del Principado, sin contar con Podemos. Igual le surge el tic conservador.

Sobre el autor Juan Neira