El Comercio
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GARZÓN, CRASO ERROR
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Juan Neira | 11-05-2018 | 22:39

Gaspar Llamazares no necesita sobreactuar para marcar distancias con el plan de Alberto Garzón para IU, porque las visiones de ambos sobre el partido en que militan no guardan a penas puntos de contacto. Para el diputado asturiano la propuesta de Garzón es un suicidio a plazos; piensa que la conversión de IU en un movimiento popular supondrá la demolición de la fuerza política. Llamazares considera que la pluralidad y la diversidad de la izquierda no están representadas en el modelo de coalición que propone el coordinador general.

La hoja de ruta de Alberto Garzón, recogida en un documento sobre la nueva estructura organizativa que debe tener IU, es tan novedosa como rupturista. Es la primera vez desde la cristalización del Estado de las Autonomías que el jefe de un partido parlamentario propone pasar de una estructura descentralizada, federalista, a un modelo fuertemente centralizado. Tampoco hay precedentes de la desintegración voluntaria de un partido parlamentario para formar con la energía liberada algo tan equívoco como un movimiento popular. Ni siquiera un movimiento político y social, sino directamente un movimiento popular. Puestos a poner la casa patas arriba, Garzón practica un modelo de comunismo primario con los recursos económicos de IU, al proponer que los saldos saneados de algunas organizaciones territoriales, como la asturiana, se pongan a disposición de las federaciones y del aparato central que acumulan deudas millonarias. Un ejemplo emocionante de igualitarismo: los austeros comparten con los derrochadores. Como diría Forges, «y si cuela, cuela».

Alberto Garzón se confundió de partido. En vez de militar en IU debería estar en los círculos de Podemos. Admira a Pablo Iglesias y se siente orgulloso de haber ido en quinto lugar en la candidatura de Unidos Podemos en Madrid para las elecciones del 26 de junio de 2016. Quiere integrar a la militancia de IU en la galaxia de Podemos y para ello necesita desvencijar el andamio de IU para dejar a la militancia desnuda, convertida en movimiento popular, caminando al encuentro de las huestes de Iglesias. Tras los ocho años de Cayo Lara como coordinador general, Garzón fue visto como un revulsivo. Un hombre muy joven, poseedor de una gran fuerza dialéctica, adecuado para competir con Podemos. Craso error. Ninguno de sus conmilitones adivinó que sus formas eran tan podemitas que quería vestir a toda IU de morado. No será en nombre de la IU asturiana.

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