El Comercio
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AJUSTE DE CUENTAS
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Juan Neira | 04-06-2018 | 20:48

El PP piensa introducir enmiendas en el Senado a los Presupuestos Generales del Estado. En el punto de mira están las inversiones en el País Vasco impuestas por el PNV para dar su apoyo a las cuentas en el Congreso de los Diputados. El Gobierno del PP aceptó asignar 540 millones a esa comunidad autónoma, con la ‘Y’ vasca, como proyecto estrella. Se trata de la línea de alta velocidad que comunica las tres capitales vascas y enlaza con Francia.

Lo mínimo que puede hacer el PP si quiere que sus militantes y votantes empiecen a recuperar la autoestima es deshacer el pacto presupuestario con los nacionalistas vascos. En la moción de censura el PNV cambió de bando y con sus votos derribó a Rajoy y encumbró a Pedro Sánchez; ahora le toca al PP deshacer el acuerdo firmado valiéndose de la mayoría absoluta que tiene en el Senado. Las inversiones vascas se volverían a discutir en el Congreso de los Diputados y a ver qué pasa. Si Rajoy no se atreve a hacer una operación así por temor a las críticas de los nacionalistas demostrará que no está capacitado para liderar la oposición al ‘sanchismo’ y sus confluencias. La patología que existe en la política española con respecto al nacionalismo hace que no se le puedan formular críticas en las instituciones. El ejemplo más sangrante lo acabamos de tener en el debate sobre la moción de censura, en que el traicionado presidente Rajoy no se atrevió a nombrar, ni una sola vez, al PNV ante los 350 diputados. Mucha palabrearía sobre el PSOE, Podemos, Ciudadanos y compañía, pero a los nacionalistas vascos no se los toca.

La millonaria inversión en el País Vasco es un agravio comparativo al tratarse de un territorio con soberanía fiscal. Las instituciones vascas se quedan con el 100% de la recaudación fiscal. Para darnos una idea de la naturaleza del agravio basta decir que de los dos grandes impuestos del sistema fiscal, IRPF e IVA, los asturianos, como los andaluces, riojanos o madrileños, recibimos el 50% de lo recaudado, el resto lo gestiona el Gobierno central. Las instituciones vascas se conforman con pagar un cupo por los servicios que les presta el Estado. Dejando a un lado que el cálculo del cupo es una estafa, como dicen todos los profesores de Hacienda, hay que añadir que la inversión en la alta velocidad no computa por el hecho de ser una inversión, no un servicio que se presta. Lo tienen todo, el 100% de los impuestos, prioridad en la inversión del Estado y derecho a poner y quitar presidentes de Gobierno. A ver si reacciona el PP.

Sobre el autor Juan Neira