El Comercio
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UN ASUNTO Y UN CANDIDATO
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Juan Neira | 12-06-2018 | 19:27

Ante la Junta Directiva Nacional, el máximo órgano del PP, Mariano Rajoy anunció el congreso extraordinario del partido para el 20 y 21 de julio. El único asunto que se tratará en la cita congresual será el nombre del sucesor de Rajoy. Nada de debates sobre estrategia y táctica, ni consideraciones sobre la crisis catalana, ni sobre el peliagudo asunto de financiación de las pensiones. Todos esos temas quedarán para otra ocasión, porque esta vez versará el debate exclusivamente sobre nombres para elegir al jefe del partido.

Mariano Rajoy ha actuado a toda velocidad por temor al vacío. En estos momentos hay un presidente en funciones, no se toman decisiones y el resto de responsables en el Parlamento y en la sede de Génova realizan las tareas de forma provisional hasta que haya un nuevo líder nacional. A lo mejor en otros partidos se organizan las cosas con algo más de tiempo, pero en el PP es imposible. Los procesos internos se viven con gran preocupación y hay obsesión por controlarlos hasta en los más mínimos detalles. Habrá un solo candidato, no porque suscite un espontáneo consenso en torno a su persona, sino porque el hecho de que si hubiera dos candidatos se entendería que el partido está dividido. Y de darse la concurrencia de tres o cuatro candidatos (cuando ganó Zapatero la Secretaría General del PSOE había cuatro candidatos: José Bono, Rosa Díez, Matilde Fernández y Zapatero) estaríamos hablando lisa y llanamente de caos. Esta es la razón por la que el PP es el único de los cuatro grandes partidos nacionales que no recurre a las primarias para elegir a sus líderes y a los candidatos electorales. Por esa misma razón se celebra el congreso exprés. Si lo único que van a hacer es escoger al sucesor de Rajoy, lo más oportuno sería aplazar el congreso y realizar elecciones primarias. Como estamos hablando del PP, ese procedimiento no se contempla.

Los delegados o compromisarios del congreso van a debatir sobre el nombre del nuevo presidente del partido cuando ya está a la vista de todos: Alberto Núñez Feijóo. Reúne una doble condición que resulta paradójica: Rajoy quiere que sea su sucesor y es el único de los hipotéticos candidatos que supone un corte con respecto al actual núcleo de poder en el partido. Los que mandan (mayormente, Rajoy) quieren garantías y la militancia quiere cambio. Con Feijóo tienen las dos cosas a la vez, garantía y cambio. Es un tipo callado, discreto, frío y pragmático. Un tipo de perfil que ya ha sido testado en el PP.

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