El Comercio
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Autor: juanneira
FRIVOLIDAD DEL GOBIERNO
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Juan Neira | 22-06-2017 | 6:05| 0

Margarita Robles escogió un buen tema para estrenarse como portavoz parlamentaria del grupo socialista en el Congreso de los Diputados: la anulación de la amnistía fiscal aprobada por unanimidad del Tribunal Constitucional (TC). En su día fue una medida muy controvertida, porque un amplio sector de la clase política y de la ciudadanía piensa que las amnistías fiscales son inadmisibles, ya que no se puede dar un trato de favor a individuos que eludieron la obligación de contribuir a sufragar las cargas del Estado. A la amnistía de Cristóbal Montoro se acogieron 30.000 ciudadanos que regularon 40.000 millones de euros.

El varapalo del TC daba pie para criticar con dureza al presidente y a su ministro de Hacienda. Rajoy realizó una defensa desconcertante del Gobierno minimizando la decisión del TC al decir que la anulación se producía por un defecto de forma al utilizar la figura del decreto-ley, en vez del proyecto de ley (desde la 1ª Guerra Mundial a los gobiernos les encantan los decretos-ley que sirven para sortear el control del Parlamento). La argumentación es endeble porque la sentencia critica abiertamente la decisión tomada por el Gobierno. Para el TC no es una simple cuestión de formas. Pero, por encima de cualquier otra consideración, la defensa de Rajoy es una manifiesta torpeza, ya que ningunea una sentencia del TC justo en el momento en que plantea neutralizar el plan independentista de los nacionalistas catalanes con las resoluciones del alto tribunal. Primero se permite frivolizar con la sentencia del TC y luego le encarga desbaratar el referéndum de los separatistas. Qué falta de tacto.

Cristóbal Montoro respondió de una manera relajada ante la posibilidad de ser censurado por el Parlamento. Habló como si se tratase de un asunto menor. Sobre el fondo de la cuestión señaló que vino propiciado por la bancarrota en que se encontraba España cuando llegaron al Gobierno. Es cierto que la medida tenía como fin colaborar al equilibrio de las cuentas del Estado, pero después de legalizar 40.000 millones de euros, sólo recaudaron 1.200 millones. Como se trataba de reducir el déficit público, digamos que con la cantidad de dinero ingresada sólo pudieron reducir en una décima el desfase que había entre gastos e ingresos. Con otras palabras: la amnistía no solucionó ningún problema a España, aunque sirvió para hacer un favor a miles de acaudalados ciudadanos que preferían ocultar su dinero antes que declarar a Hacienda.

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EL “JAVIERISMO” BUSCA ARGUMENTOS
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Juan Neira | 21-06-2017 | 6:01| 0

El sector oficial de la Federación Socialista Asturiana (FSA) prepara su estrategia para competir con los “sanchistas” en el congreso regional de septiembre. Quieren hacerles frente de igual a igual, pero la correlación de fuerzas está escorada hacia los seguidores de Pedro Sánchez que acaban de ganar el congreso federal por goleada. Aunque los socialistas no suelen romper los canales de diálogo interno, en esta ocasión parece que se va a una cita de ganadores y perdedores, sin acuerdos de integración. Javier Fernández dijo que no se presentaba a la renovación. La sucesión se va a dar en unas condiciones que no pudo imaginar el presidente del Principado ni en la peor de sus pesadillas. Así como los “sanchistas” ya tienen candidato “in pectore” y un discurso basado en la necesidad de que la FSA se sume al cambio protagonizado por el secretario general, los oficialistas han quedado huérfanos con la retirada de su líder y tienen que buscar argumentos para hacer atractiva su alternativa.

Es evidente que para luchar en condiciones parecidas es necesario asumir el relevo generacional. Hay que rejuvenecer las caras. Junto a la operación de estiramiento de la piel deben hacer una lectura correcta de los datos que están al alcance de todos. ¿Qué es el “sanchismo” en Asturias? Las agrupaciones de las cuencas y Oviedo, en esencia. Ese eje de fuerza fue sobre el pivotó el “villismo” durante más de veinte años. Con una diferencia: los “sanchistas” también dominan Gijón, plaza fuerte que nunca se rindió a José Ángel Fernández Villa, aunque siempre tuvo un grupo numeroso de admiradores en ella. Quiero decir que los “javieristas” deben hacer un esfuerzo por dotarse de un discurso renovador, frente a la carcundia del discurso del Soma. Un socialismo progresista no puede tener como gran argumento la defensa del carbón, aunque Pedro Sánchez, en su ambición por llegar a la Moncloa, esté dispuesto a dar esa batalla.

Ahora bien, con la denuncia de la “operación retro” no basta. No deben obviar el principal elemento de confrontación, la posibilidad de mantener una línea política autónoma o rendirse a la evidencia de sumarse a un bloque más amplio al que aportan menos votos que la suma de Podemos e IU, tal como ocurrió en los comicios autonómicos de 2015. Rehuir esa discusión y perderse por los meandros del discurso político lleva directamente al desastre. Es mejor tratarlo en el congreso que hacer una crisis en plena negociación presupuestaria.

 

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EL GRUPO DE FIELES
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Juan Neira | 20-06-2017 | 9:53| 0

Primera reunión de la flamante Comisión Ejecutiva de Pedro Sánchez, un órgano monocolor, de pensamiento único, que no fue apoyada por los seguidores de Susana Díaz. Se procedió a algunos nombramientos de urgencia, como hacer portavoz del grupo socialista en el Congreso de los Diputados a Margarita Robles y nombrar adjunta a la portavoz a Adriana Lastra.

Partiendo del hecho de que la mayoría de los diputados estaban con la alternativa encarnada por Susana Díaz, Margarita Robles es quizás la más preparada de los ‘sanchistas’ para llevar la batuta del grupo en la Cámara Baja, dada su experiencia política como secretaria de Estado en los gobiernos de Felipe González. El papel jugado por José Luis Ábalos en el debate sobre la moción de censura de Rajoy, presentada por Podemos, no aconsejaba confirmarlo en el cargo. Al tener Pedro Sánchez la condición de extraparlamentario, la figura del portavoz es clave para construir la alternativa socialista.

Adriana Lastra se confirma como la indiscutible número dos del nuevo PSOE de Pedro Sánchez. Si el líder quisiera darle responsabilidades más elevadas, solo tendría una vía: cederle su propio sillón. Desempolvó para ella el cargo de vicesecretario general, una responsabilidad que solo desempeñaron en el PSOE, Alfonso Guerra, José Blanco y Elena Valenciano. A la vez, la pone de portavoz adjunta en el Parlamento. La confianza en la dirigente asturiana es máxima por parte de Pedro Sánchez. Esta circunstancia contribuye a aumentar el antagonismo entre los dos sectores del socialismo asturiano. El congreso de la FSA, en septiembre, va a ser de alta tensión: estará prohibido hacer prisioneros.

María Luisa Carcedo, otra asturiana que ya estaba en el equipo inicial de Pedro Sánchez cuando llegó por primera vez al cargo, en 2014, va a ser la secretaria general del grupo socialista en el Senado. En la Cámara alta hay cambio de portavoz, Álvarez Areces da el relevo a Ander Gil, un maestro de Burgos relacionado con la enseñanza musical. Hay que asegurarse la fidelidad al jefe. Una sustitución semejante a las que introdujo Javier Fernández en las Cámaras cuando se puso al mando de la comisión gestora. Nada que objetar.

Al ser minoría el número de ‘sanchistas’ en el Congreso de los Diputados y en el Senado, es difícil renovar las direcciones parlamentarias sin que se resienta la calidad de la representación. Es la hora de los vencedores y cualquier otra consideración resulta secundaria.

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DIRECCIÓN MONOLÍTICA
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Juan Neira | 20-06-2017 | 12:33| 0

El 39º Congreso Federal del PSOE terminó con Pedro Sánchez en olor de multitud. Rodeado de miles de militantes, el secretario general espigó un discurso triunfal, como si no hubiese sido ya dos veces derrotado estrepitosamente en las urnas. El pasado no cuenta para el líder, salvo la reciente y contundente victoria en las elecciones primarias que dio paso a un congreso conducido por el rodillo de la mayoría. No solo la Comisión Ejecutiva es un órgano de ‘sanchistas’, que al fin y al cabo es un órgano de gobierno, así que no puede extrañar la homogeneidad del mismo, sino que el Comité Federal, un órgano que tiene un fuerte componente deliberante, fue copado por los seguidores del líder. Los cinco asturianos que fueron elegidos para integrarlo forman parte de la cuerda del ‘sanchismo’.

Fernando Lastra recordó, como portavoz de la minoría de la delegación asturiana, que en las primarias los afines a Javier Fernández alcanzaron el 40% de los votos en Asturias, sin que haya nadie de ese sector en el Comité Federal. Adrián Barbón, el hombre que suena para encabezar la candidatura ‘sanchista’ a la Secretaría General de la FSA, señaló que el Comité Federal se pactó con el PSOE andaluz. Su fama de hombre inteligente no sale muy bien parada con esa declaración, ya que Barbón sabe perfectamente que en todos los congresos el secretario general negociaba con todas las federaciones, una por una, la representación en el Comité Federal. El alcalde Laviana da a entender que la delegación andaluza, con Susana Díaz a la cabeza, negoció por Asturias. Este tipo de argumentos son tan absurdos que se vuelven contra el que los formula. En consonancia con el populismo de los nuevos tiempos, Barbón manifestó que «no hay aparato que pueda con el poder de la militancia». Bien, en cuanto al nuevo Comité Federal, lo que quedó de manifiesto es el poder del aparato de Pedro Sánchez, no el de la militancia, porque como recordó Lastra los afiliados no votaron de una manera monolítica en Asturias.

Dejando a un lado las frases para la galería, lo cierto es que Pedro Sánchez siente escalofríos cuando oye hablar del Comité Federal. Huye del agua fría, como hacen los gatos escaldados. El pasado Comité forzó su dimisión y ahora optó por sustituir un órgano basado en la representación de la pluralidad de los territorios por una guardia pretoriana. Un nuevo PSOE, distinto al que emergió tras la muerte de Franco, da sus nuevos pasos. El 39º Congreso del PSOE respondió a los vaticinios.

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EL POSO DE LA CENSURA
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Juan Neira | 20-06-2017 | 12:31| 0

En cuarenta años de democracia solo se presentaron tres mociones de censura. Ninguna de ellas prosperó. Los firmantes cada una de las mociones sabían, a priori, que no saldrían adelante, pero dieron el paso porque consideraban que el mismo hecho de cuestionar a los presidentes de gobierno en un largo debate en la Cámara les era ya suficientemente rentable.

Pablo Iglesias perdió la moción por goleada. Solo logró convencer a once diputados fuera de su grupo, nueve de Esquerra Republicana de Cataluña y dos de Bildu. La votación permite sacar una interesante conclusión: Podemos, pese a su capacidad para hacerse oír en los más diversos foros, apenas tiene aliados en el Parlamento. De mantenerse el PSOE en sus posiciones tradicionales, el partido morado tendría mucha dificultad para progresar.

La moción de censura, tal como está regulada en España (la famosa censura constructiva: no basta con derribar a un presidente, hay que encumbrar, simultáneamente, al sucesor) hace que el voto de los diputados dependa de dos valoraciones: el rechazo al presidente y el apoyo al candidato. Hubo 92 diputados que se abstuvieron (más de una cuarta parte). 92 diputados dispuestos a derribar a Rajoy, pero contrarios a investir a Pablo Iglesias como presidente de Gobierno.

Mariano Rajoy no pasó ningún apuro. El candidato Iglesias no supuso, ni por discurso ni por apoyos, una alternativa de poder. Si se mira el resultado de la votación, con más del doble de noes que de síes, parece que el Gobierno trabaja sobre bases sólidas.

La apreciación cambia para los que siguieron con atención el debate. Con la excepción de Unión del Pueblo Navarro, Foro Asturias y Coalición Canaria –un total de cuatro diputados–, el resto de grupos criticaron con gran dureza al Gobierno de Rajoy. No es ya que se cebaran con la corrupción y la larga lista de políticos del PP procesados, sino que la misma gestión económica, de la que se enorgullece Rajoy, les resulta motivo de escándalo.

Es un fenómeno muy curioso el que experimenta el PP: es capaz de ganar con holgura las tres últimas elecciones generales y, sin embargo, se encuentra aislado en el Parlamento. El PNV apenas lo tolera, y eso que le llenó las alforjas con la espectacular rebaja del cupo vasco, las masivas inversiones en infraestructuras de transporte y las subvenciones a la tarifa eléctrica. Esta última medida es una prueba de discriminación, sin precedentes, con respecto al resto de regiones industriales. Por ejemplo, Asturias.

Ciudadanos puede verse como el teórico aliado, pero es el depredador del PP. Su crecimiento depende del trasvase de votos de un partido al otro. Además, como todo grupo centrista, tiene la flexibilidad suficiente para pactar con la izquierda si la ocasión lo aconseja. Ya lo demostró en el pacto de Rivera y Sánchez de marzo de 2016. Como grupo joven es especialmente intolerante con la corrupción de los viejos partidos.

El PSOE

El aislamiento del PP y los escasos aliados de Podemos contrastan con la capacidad de relación de PSOE y Ciudadanos. El Partido Socialista tiene una posición decisoria en el Congreso de los Diputados. En el debate de investidura, José Luis Ábalos, el provisional portavoz, apenas arriesgó. Se limitó a criticar al PP y a Podemos, para anunciar la abstención ante el voto de investidura.

El mero paso del tiempo produce unos resultados sorprendentes en política. Pensemos que la moción de censura y la cuestión de confianza juegan un papel semejante al voto de investidura: derriban y confirman presidentes. Hace siete meses, se produjo una grave crisis en el PSOE porque la mayoría del Comité Federal impuso la abstención ante la investidura de Rajoy, en vez de impedir que renovara su mandato.

Tras las primarias, cambiaron las tornas dentro del Partido Socialista, con los ‘sanchistas’ encaramados en el poder. Esta semana tuvieron en su mano enviar a Rajoy para casa y, sin embargo, ¡se abstuvieron! A modo de justificación, José Luis Ábalos pronunció la frase del debate, «abstenerse tampoco es tan grave».

Una frase así sólo se pronuncia desde el redomado cinismo o la más candorosa de las inocencias. Estoy totalmente convencido de que el caso de Ábalos se inscribe en la segunda hipótesis.

Es evidente que no es tan grave abstenerse, como tampoco lo era ante la investidura de Rajoy, porque las otras opciones causaban mucho más perjuicios para España y para el PSOE. Eso mismo sucedió el pasado miércoles: los ‘sanchistas’ juzgaron un mal menor la presidencia de Rajoy frente a la alternativa de investir a Iglesias. Ábalos piensa y vota lo mismo que Susana Díaz o Javier Fernández. ¿Por qué tanto insistir en el ‘no es no’, si al final se abstienen impidiendo que un candidato de izquierdas desaloje a Rajoy de la Moncloa?

La moción de censura es fruto del análisis de una coyuntura concreta. ¿Qué pasará en el futuro? La respuesta depende, sobre todo, del PSOE, que es tanto como decir de Pedro Sánchez.

Hasta después del primero de octubre no se moverá nadie. La crisis catalana le tocará por entero a Rajoy. La izquierda recurrirá al manido discurso de exigir negociación con los independentistas. Pasado el tráfago, será el momento de hacer recuento de escaños.

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