El Comercio
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Autor: juanneira
ZALIA, JAQUE MATE
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Juan Neira | 02-07-2017 | 4:31| 0

La Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA) es mucho más que un polígono industrial y mucho menos que una pequeña empresa saneada. Nació entre grandes discursos que la convertían en pieza clave para formar sinergias con El Musel ampliado. Era imprescindible para relanzar el sector industrial y, para ello, hacía falta expropiar cuatro millones de metros cuadrados cerca del puerto, cerca de las grandes industrias de la región, al lado de autopistas y autovías, con vías de tren y estación, incluidas.

Pasaron doce años y la ZALIA es una superficie grande sin accesos, que solo vendió hace diez años una pequeña parcela. Carece de ingresos y tiene gastos crecientes, provocados por la refinanciación de créditos y por la demora en los pagos.

¿De qué vive la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias si no logra comercializar las parcelas? De un crédito hipotecario, con los terrenos expropiados como garantía. Vivir de un crédito, sin tener ingresos propios, es como comerse un brazo cuando se tiene hambre ante la imposibilidad de comprar alimentos.

El dinero prestado hay que devolverlo con intereses; y si se refinancia, la carga de intereses cada vez es más grande. Ante este panorama cabe preguntarse si la ZALIA tiene futuro. Veamos algunos datos.

Datos

El pasado año, 2016, sólo tuvo ingresos por valor de 3.000 euros. Si la ZALIA fuera una persona de carne y hueso podría recibir el salario social porque habría traspasado el umbral de la emergencia, con unos ingresos mensuales de 250 euros.

En realidad su situación es mucho más desesperada, ya que con una renta tan escuálida asumió unos gastos en personal por valor de 112.000 euros, al darse el lujo de contratar a un gerente para gestionar una empresa sin actividad: no se hace ninguna operación logística ni industrial.

En 2016 sufrió una depreciación de los terrenos por valor de 4,7 millones de euros; por el retraso en el pago de las fincas expropiadas tuvo que pagar 72.000 euros. Todo ello hizo que se cerrara el ejercicio con unas pérdidas de 10,2 millones de euros, que suponen un incremento de los números rojos del 109% con respecto al año anterior. Como decía el llorado Joaquín Garrigues Walker, «la situación es desesperada, pero todavía no es seria».

Siendo todo lo anterior muy llamativo –por emplear una expresión benévola–, el análisis de los datos apenas consumió tiempo en los órganos de gobierno de la ZALIA, reunidos esta semana, ya que todas sus energías estuvieron concentradas en ver la forma de hacerse con dinero para pagar los justiprecios de dos fincas expropiadas a una señora. La sentencia del Tribunal Supremo elevó su precio hasta los 780.000 euros. Hay otra sentencia pendiente de un recurso de casación interpuesto por la empresa, que en caso de no ser favorable generará otra deuda de 800.000 euros.

Tiene dos meses para pagar, y ya ha empezado una negociación frenética de los responsables de la empresa con la señora para pagar una parte ahora y aplazar lo que falta para finales de año.

La ZALIA está constituida por el Principado, las autoridades portuarias de Gijón y Avilés, así como los ayuntamientos de las dos villas, y resulta que el pago de algo más de 1,5 millones de euros supone una prueba de estrés. Dos conclusiones: la Zona Logística es pobre de solemnidad (algo que ya habíamos visto más arriba), y sus socios tienen un compromiso muy débil con ella, que casi es peor que lo anterior.

Necesitan aportar dos millones de euros para los próximos doce meses; las autoridades portuarias de Gijón y Avilés, que tienen el 45% del capital, solo asumen 600.000 euros. Alguien planteó que se repartiera el dinero en función del porcentaje de participación en la sociedad, pero la respuesta fue muy clara: 600.000 euros o cero.

Recapitulemos: la ZALIA carece de accesos, no tiene ingresos, vive de consumir un crédito, sufre pérdidas galopantes y los socios van a hacer el esfuerzo extraordinario de aportar dos millones de euros.

Futuro

Este conjunto de variables permite trazar un vector de futuro que pasa por el abandono de la sociedad de los dos entes portuarios y de los dos ayuntamientos. El Principado será el propietario universal del chollo.

En 2014 ya hubo un hecho muy revelador que indicaba por dónde iban a ir las cosas. Al refinanciar el préstamo hipotecario que sufraga todas las actuaciones de la sociedad, las autoridades portuarias se negaron a poner un euro, y el Ayuntamiento de Avilés blandió un informe de Intervención para abstenerse de aportar dinero.

El Principado asumió la carga económica de esas instituciones (50%), junto a la parte que a él le correspondía (40%), y el Ayuntamiento de Gijón hizo frente al 10% restante, que es el porcentaje acorde con su participación accionarial. Si el Ayuntamiento de Gijón hubiera tenido una alcaldesa socialista el Principado habría asumido todo. Así actúan los sectarios.

Dentro de un año, el Gobierno socialista tendrá que decidir si mantiene en solitario la estructura empresarial fantasmal o la cierra. A un año de las elecciones liquidar la ZALIA sería sinónimo de batacazo en las urnas, así que la dejará sin actividad, como un ente hibernado, hasta que alguien ordene levantar el cadáver.

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TODOS CONTRA TODOS
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Juan Neira | 01-07-2017 | 5:24| 0

La aprobación de la reforma del Impuesto de Sucesiones, con la que se sube el mínimo exento del tributo hasta los 300.000 euros, desató un duro debate en la Junta General del Principado entre grupos ideológicamente afines, mostrando una vez más que la dinámica parlamentaria asturiana responde a unas claves de difícil comprensión desde la perspectiva del parlamentarismo clásico. La discusión sobre impuestos tiene una gran carga ideológica. La izquierda tiende a subirlos y la derecha a bajarlos. Bien es cierto que cuando se gobierna esas tendencias se atenúan o diluyen porque el realismo se impone. Cualquier político puede hacer demagogia menos el titular de Hacienda. Durante los mandatos de Aznar, se descubrió un nuevo teorema: toda bajada de impuestos produce un aumento en la recaudación. Aznar, Rato, Montoro y compañía lo repitieron mil veces y se convirtió en un mantra. En realidad esa formulación sólo funciona en la fase alcista del ciclo económico, porque en etapas de recesión si los gobiernos bajan impuestos no se pueden cuadrar las cuentas. La izquierda piensa lo contrario, sin darse cuenta de que muchas veces debe relajarse la presión fiscal.

En Asturias es distinto. La dulcificación del Impuesto de Sucesiones desató una guerra entre el PSOE, favorable a la reforma, y Podemos e IU, contrarios al abaratamiento de las herencias. Izquierda contra izquierda. Por su parte, PP y Foro también discreparon, porque al partido de Cascos le parece que la mejora del tributo es inapreciable, exigiendo que se suprima el impuesto, mientras que el PP considera que es un avance importante. Derecha contra derecha. Para aumentar la conflictividad de las relaciones parlamentarias, Enrique López (Podemos) echó en cara a los socialistas que pactaran con un partido corrupto (PP), lo que dio pie a que Mercedes Fernández pidiera la palabra para decirle a López que le dan asco sus intervenciones parlamentarias.

Ante un panorama así es muy difícil de hablar de mayorías y minorías estables, porque los que hoy se alían mañana se zahieren y viceversa. No rige la pauta de la ideología ni hay unas estrategias parlamentarias sólidas. De la refriega sólo quedó libre Ciudadanos que ha optado desde el inicio por un perfil bajo que le pone al abrigo del intercambio de golpes. Si en la primera mitad de la legislatura no hubo pactos consistentes, en la segunda, con la cercanía de las elecciones, la Cámara se transformará en una jaula de grillos.

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EL RESULTADO DE LA CONSULTA
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Juan Neira | 30-06-2017 | 10:36| 0

El intenso ruido de los pactos entre las fuerzas de izquierda en Asturias no llega acompañado de nueces. Hay mucha pose por parte de todos los grupos y poca o nula voluntad de llegar a acuerdos. El único dato real lo va a proporcionar hoy IU con la consulta a las bases que se resolverá con el apoyo inequívoco de la militancia a mantener la identidad propia de la fuerza política en los comicios autonómicos y municipales de 2019. La primera contestación seria y rigurosa al frívolo camino emprendido por Alberto Garzón que apunta a una disolución de IU en un nuevo ente en el que convergerían otras fuerzas de izquierda. Una forma disimulada de ponerse a las órdenes de Pablo Iglesias, un líder político que ha demostrado su facilidad para cambiar de discurso en función de los datos electorales, demoscópicos o meteorológicos. La única vez que se presentaron Podemos e IU juntos ante las urnas, el experimento se sustanció con la pérdida de un millón de votos. Los votantes mostraron un claro recelo que ahora será ratificado por la militancia.

En Asturias, entre Podemos e IU no hay sintonía. No es una impresión coyuntural, sino la constatación de dos años de divergencia en las instituciones. Gaspar Llamazares apostó por el pacto con Javier Fernández desde el debate de investidura, mientras que Emilio León y Daniel Ripa sufrían brotes de alergia ante cualquier contacto con el Gobierno socialista. Hace muchos años que Llamazares cree en la bondad de la alianza con el PSOE, no porque le haga feliz el programa socialista, sino porque lo considera un mal menor ante la posibilidad de una entente del PSOE con la derecha. Los dirigentes de Podemos no quieren ver al PP formando una mayoría parlamentaria con los socialistas, pero puestos a escoger les da tanta aprehensión un acuerdo con Cherines como con Javier Fernández. Los análisis de IU y de Podemos sobre la política regional no puede ser menos coincidentes. Fruto de esa falta de sintonía vino la agria polémica para formar la candidatura electoral en junio del pasado año ¿Con estos antecedentes le puede extrañar a alguien que las bases de IU quieran reforzar la autonomía de su fuerza política? A todo lo anterior hay que añadir la peculiar y sectaria forma de liderar de Pablo Iglesias.

La propuesta de pacto realizada por Ramón Argüelles (IU) es recibida con incredulidad por Daniel Ripa, al entender que se trata de una operación de imagen ante la consulta de IU. Razón de más para esperar a su resultado.

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LA CLAVE DEL PACTO
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Juan Neira | 29-06-2017 | 3:33| 0

Guillermo Martínez afirma que en esta misma semana harán llegar a Podemos e IU una oferta de acuerdos para encarrilar la legislatura. Sea cual sea el resultado de las conversaciones, advierte que en ningún caso procederán a un adelanto electoral. El consejero de Presidencia, y portavoz del Gobierno, encontró paradójico las resistencias de Podemos e IU para forjar una mayoría de izquierdas en la Junta General del Principado y en el Ayuntamiento de Gijón, dado que en Madrid son los representantes de Unidos Podemos los que anhelan armar esa mayoría.

Me sorprendió mucho la propuesta de pacto lanzada por Javier Fernández. A finales de junio, cuando la actividad institucional empieza a decaer, va el presidente del Principado y trata de iniciar una negociación con dos grupos con los que lleva intentando entenderse durante todo el curso político, sin que le acompañe el éxito. A continuación, el portavoz del Gobierno remacha en el mismo clavo, con el elemento añadido de tomar como referencia el diálogo iniciado de Pedro Sánchez con Unidos Podemos ¿Javier Fernández tomando como modelo un tipo de alianza que ensaya el secretario general del PSOE? Más sorprendente todavía.

No creo que haya un pacto programático de las izquierdas en Asturias porque siguen vigentes las razones que lo hicieron imposible hasta ahora. Tampoco pienso que Javier Fernández hablara para la galería. Conclusión: la oferta de pacto se lanza pensando en el Congreso de la FSA. El sector oficial o “javierista” (mejor abandonar ya la etiqueta de “susanista”, por obsoleta), en el que milita todo el Gobierno y el grupo parlamentario, ha decidido jugar la baza del giro a la izquierda apoderándose de la principal seña de identidad del “sanchismo”. Es una jugada audaz que habrá cogido desprevenida a la tribu de Adriana Lastra (el candidato va a ser Adrián Barbón, pero el liderazgo corresponde a Adriana). Pensaban que Javier Fernández ya no estaba para giros a la izquierda y se encuentran con una propuesta que en caso de ser aceptada por Podemos e IU dará un vuelco a la dinámica institucional asturiana y dejaría sin argumentos al “sanchismo”. Las promesas de cambio y unidad de la izquierda se convertirían en realidad de la mano de los oficialistas. No creo que se salga con la suya el Gobierno socialista, pero el paso dado es muy importante porque por primera vez desde la crisis del Comité Federal tratan de tomar la iniciativa. El “sanchismo” no puede dormirse en los laureles.

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UNA FRASE ENIGMÁTICA
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Juan Neira | 28-06-2017 | 8:18| 0

Una frase pronunciada por Javier Fernández en el seno del Comité Autonómico («no se le antojó») ha dado trabajo a los exégetas. Los hay que ven en ella un dardo lanzado hacia la diana de los ‘sanchistas’, mientras que otros creen que va destinada hacia Unidos Podemos. Es curioso que lleguen a conclusiones distintas personas que estuvieron en la misma sala escuchando atentos la intervención del todavía secretario general de la FSA. Para que un discurso se preste a confusión tiene que tener una deliberada carga de ambigüedad. Si hubiera nombrado a Pedro Sánchez o a Adriana Lastra, seguro que todo el público se habría quedado con la misma versión. Si hubiese citado a Gaspar Llamazares, Daniel Ripa o Emilio León, nadie dudaría de que el antojo estaba situado a su izquierda. La ambigüedad, no obstante, presenta ventajas, al mantener una cierta indeterminación se evitan las réplicas agresivas, porque no hay constancia de haber sido aludido. Se evita la confrontación. Esa es la posición desde la que discursea Javier Fernández, al estar en minoría en el Parlamento y en el partido, no le interesa ir a un choque directo.

No conozco el contexto de la frase pronunciada por el presidente, así que prefiero quedarme con la evidencia: ni los grupos de izquierda de la Cámara están interesados en pactar con el Gobierno socialista ni los ‘sanchistas’ están por la labor de hacer prisioneros en el congreso de la FSA. Un acuerdo parlamentario con Podemos e IU, y una candidatura de unidad para las Primarias y el Congreso de la FSA devolvería a Javier Fernández al punto más alto de su estima política. Cuando faltan menos de dos años para las elecciones, los grupos de la izquierda de la Cámara no van a hacer los acuerdos que quedaron sin rubricar en la primera mitad de la legislatura; los ‘sanchistas’, por su parte, no están interesados en dar aire al presidente, sino en relanzar la figura de un nuevo secretario general, con la vista puesta en los comicios de 2019.

La confusión en que incurren los oyentes del discurso del presidente del Principado revela, también, que la estrategia de los ‘sanchistas’ y de los grupos a la izquierda del PSOE es coincidente. Quieren derrotar a la socialdemocracia de toda la vida. La convergencia en posiciones nítidas de izquierda es producto del giro impulsado por Pedro Sánchez. Oyendo al nuevo líder socialista descubrimos que el destino de España es convertirse en Portugal. Si un día cantan Grândola Vila Morena, prometo una lágrima.

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