El Comercio
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Autor: juanneira
SUSANA, LOS LÍMITES DEL DISCURSO
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Juan Neira | 14-05-2017 | 5:41| 0

Mitin de Susana Díaz en Gijón. La oficialidad acudió en pleno: consejeros de Gobierno, con la excepción de Patxi Blanco, que milita en las filas de Patxi López; el grupo parlamentario, con la salvedad de Javier Fernández y Jesús Gutiérrez (lo de éste último no se entiende, ya que no es miembro de la comisión gestora y trabaja todos los días a favor de Susana Díaz, como es lógico); parlamentarios nacionales, como el diputado Antonio Trevín y el senador Areces, los dos dirigentes que dan más la cara por la presidenta andaluza; ex altos cargos, miembros de la Administración, etcétera. En resumen: se pasaba lista.

Aun así, la asistencia de gente al acto fue claramente inferior a la que acudió a escuchar a Pedro Sánchez hace unos días. La explicación dada, sobre la utilización de autobuses por parte de los ‘sanchistas’ para traer a gente de fuera de Asturias, no es suficiente para explicar la diferencia de público que hubo entre ambos mítines.

Programa

Susana Díaz tiró de programa. Alivio. La presidenta andaluza es una persona muy empática y vitalista, y sus intervenciones en la precampaña habían girado en torno a consignas emotivas, «vamos a ganar», «me encuentro con fuerza para liderar un Partido Socialista que gane a la derecha», y cosas por el estilo. Una forma de levantar la moral de la tropa que debe venir acompañada de otros razonamientos para evitar caer en puro voluntarismo.

En Gijón, Susana Díaz abogó por una educación pública y gratuita desde los cero años hasta los estudios de posgrado. Una medida muy ambiciosa que debería ir acompañada de una breve memoria económica que explicitara su coste para saber qué impuesto habría que subir.

Tras el compromiso de Pedro Sánchez de no permitir la deslocalización de la «planta de Hunosa» (sic), Susana Díaz se atrevió a pedir para las comarcas mineras que se siga quemando carbón en las centrales térmicas, y la supervivencia de las explotaciones carboneras para más allá de 2018.

En efecto, la minería asturiana está al borde de la desaparición porque las empresas eléctricas se resisten quemar carbón autóctono y el Gobierno central no quiere reabrir negociaciones con la Comisión Europea sobre el mecanismo de cierre del sector (devolución de las ayudas) con fecha límite el año que viene. El SOMA se movilizó recogiendo los avales para Pedro, pero Susana conoce mucho mejor el expediente de las minas en que ellos trabajan.

De la intervención de la lideresa andaluza creo que lo más interesante estuvo en la defensa de la igualdad entre las comunidades autónomas, algo imposible de lograr pactando con ERC y las izquierdas neonacionalistas (las mareas, Compromís, etc), y su apelación a hacer la política en función de las personas. El término ‘ciudadanos’ tendría una semántica más apropiada, pero se le entendió igualmente.

Es una satisfacción ver a un dirigente de izquierdas, en el año 2017, decir alto y claro que «voy a defender a las personas y no estoy dispuesta a que nadie levante muros entre nosotros. Las personas están por encima de todo». Una bofetada para los nacionalistas, con cupo y sin él, con estelada y sin ella, y para todos sus cómplices que pretenden llegar a la Moncloa pactando la mejora de sus privilegios, repartiendo certificados de nación y abriendo la puerta a imaginativas formas de desvertebración territorial. Eso es lo que hay en juego en las primarias.

Susana Díaz afirmó que quería ser la secretaria general de todos, le hayan o no avalado, y que por esa razón no podía tener «una mala palabra ya que son nuestros compañeros».

Trucos

Craso error. Cuando hay un debate planteado, con posiciones antagónicas, no se puede rehusar la crítica por el hecho de compartir el carné del partido. Además, cuando un bando etiqueta al otro de «mafia», al menos debe darse a conocer a los militantes del partido los trucos empleados por Sánchez que unieron a todos los barones contra él.

Por ejemplo, cuando el pasado verano, después de haber afirmado a la dirección del partido y a los presidentes autonómicos –en los escasos contactos que tenía con ellos–, que no había negociado con otras fuerzas para ser investido presidente del Gobierno, llegó la información desde los portavoces de otros partidos que había un acuerdo cerrado. Ese juego de doble baraja no es de recibo en un secretario general del PSOE que fue el candidato, en dos ocasiones, a la Presidencia del Gobierno.

Sobre una suma de falsedades o de dobles verdades no se puede construir una alternativa creíble. Retirar la afirmación de que Cataluña es una nación –como dijo en televisión para todos los españoles–, diluyendo el término en la confusa formulación de «nación cultural» (lo exacto sería entonces decir ‘comunidad cultural’) o retractarse del objetivo de converger con Podemos, por el hecho de que el próximo domingo se abren las urnas, es propio de un político bananero. Todos le oímos retractarse («cometí el error») de llamar populistas a Podemos y proponer caminar «codo con codo» con el partido morado.

Hay actuaciones mucho más graves que abstenerse razonadamente ante la investidura de Rajoy para evitar la debacle del PSOE en unas terceras elecciones.

Susana, tan popular, con tanto gracejo, debería haber explicado en Gijón por qué a Sánchez no se le puede comprar un coche usado.

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BELÉN, TARJETA ROJA
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Juan Neira | 13-05-2017 | 5:46| 0

La consejera de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente ha sido reprobada por la Junta General del Principado. La descalificación institucional de Belén Fernández reunió tres características: unanimidad de la oposición, incapacidad del Gobierno para defender a un miembro (“miembra”) del mismo y ausencia de la consejera reprobada.

La unión de los cinco grupos opositores es muy notable, ya que algunos de ellos como IU, Ciudadanos y PP están cerca del Gobierno, no en vano IU coincide en multitud de cuestiones con el Ejecutivo, y el PP y Ciudadanos fueron aliados en la aprobación de los presupuestos del Principado. La iniciativa parlamentaria correspondió al diputado Héctor Piernavieja (Podemos) que empezó criticando su incapacidad para hacer frente a la contaminación, y acabó diciendo que el rechazo parlamentaria es por un conjunto de asuntos. Ovidio Zapico (IU) se refirió a la distancia existente entre la consejera y la plural oposición, para concluir diciendo que se trataba de una reprobación política, pero también social e industrial. Venta Cueli (PP) apuntó hacia el presidente del Principado por consentir “las tropelías de la consejera”; advirtió que de mantener a Belén Fernández en su puesto, el presidente no sólo sería cómplice de sus actuaciones sino responsable de las mismas.

Belén Fernández llevaba muchos años haciendo méritos para la reprobación parlamentaria. Tanto en infraestructuras (el plan de carreteras), como en la ordenación del territorio (el diseño del área central asturiana sin contar con los ayuntamientos) y en medio ambiente (la impotencia mostrada ante los incidentes de contaminación industrial ocurridos en los últimos años) ha fracasado rotundamente. No ha hecho lo que ha dicho y no ha dicho lo que ha hecho. Si hubiera que escoger algunos asuntos concretos, yo me quedaría con la huella dejada en la Zalia, Sogepsa y Gijón al Norte. La Zalia y Sogepsa son unos muertos vivientes, alimentados por la respiración artificial que procura la refinanciación de las deudas. Cada año que pasa el agujero se hace más grande. Ni una directriz política ha salido de labios de la consejera, más allá de contratar a algún gerente para gravar la cuenta de pérdidas y ganancias. En Gijón al Norte se dedica bloquear el plan de vías, acordado por el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento de Gijón. El día que Belén Fernández abandone el Gobierno, Asturias tendrá un problema menos.

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SÁNCHEZ TIENE OTRO PROGRAMA
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Juan Neira | 12-05-2017 | 10:15| 0

La presentación del programa político de Pedro Sánchez permite comprobar que el exsecretario general ha borrado todos los asuntos conflictivos que contenía su alternativa política. Cataluña ya no es una nación, como había dicho tras dimitir como secretario general. La cosa queda definida de la siguiente manera: España es una nación soberana en la que caben naciones culturales, como Cataluña y el País Vasco. Es decir se acoge a un concepto sumamente borroso –nación cultural– que vale tanto para Cataluña como para Asturias, porque aquí también tenemos una identidad, como pueblo, una cultura propia, perceptible en la arquitectura, literatura, folclore, lengua, historia y un largo etcétera, y renuncia a lo que es específico del líder de un partido: el tratamiento político del territorio, para evitar el espinoso asunto de la soberanía, inherente al término nación.

Podemos ya no es el partido con el que debe trabajar el PSOE, «codo con codo», como había dicho. Para no perder ni un voto en las urnas, Pedro Sánchez ha optado por cambiar de estrategia: la autonomía del proyecto socialista, como primera fuerza de la izquierda; en caso de ir aliado con alguien, se refiere a las iniciativas conjuntas con sectores de la sociedad. Si hablara con acento andaluz, parecería entresacado de una intervención de Susana Díaz.

Casi lo más simpático es la exposición de su programa energético. En este capítulo cabía esperar cualquier cosa, después de haber prometido que evitaría la «deslocalización de la planta de Hunosa». Para que no haya problemas puso el horizonte lejos: para 2050, España debe tener un nivel cero de emisiones de gases de efecto invernadero.

Se entiende que no prevé la posibilidad de que existan cabezas de ganado, responsables del 14,5% de las emisiones citadas. Prevé que en 2028 deben quedar sustituidas todas las centrales nucleares por energía renovable. En esa materia sí le gusta el modelo alemán. Pero tocaba hablar del carbón, y como el SOMA recogió los avales para Pedro Sánchez, la redacción se volvió barroca: «prioridad a la superación del injustificado abandono de las comarcas mineras».

Tras referirse a la errática política del carbón, y la falta de interés para trabajar con carbón limpio, propone una transición energética con garantía de empleo. ¿Qué año va a cerrar las minas Pedro Sánchez? ¿Cómo va a crear empleos para los mineros en paro? Esas preguntas las responderá, con mucho gusto, después de las primarias.

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EL HUECO DE PATXI
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Juan Neira | 11-05-2017 | 11:10| 0

Patxi López no ha acudido a su cita electoral con Asturias. En la agenda del líder de la tercera vía constaba su presencia en Gijón y Laviana, y no ha venido. A falta de motivos muy justificados, que hasta ahora desconocemos, la ausencia de un candidato en la carrera electoral es siempre un mensaje de desconfianza hacia sus potenciales votantes. En Asturias, Patxi López tuvo 250 avales, una cantidad reducidísima comparada con los 3.100 de Pedro Sánchez y los 2.400 de Susana Díaz. Aunque a nivel nacional el dirigente vasco también quedó netamente descolgado en la carrera de las credenciales, en el caso asturiano la diferencia es mucho mayor. Tener 250 avales en una federación que cuenta con más de 7.000 carnés de afiliados es una cantidad simbólica.

Nada más finalizar el recuento de las credenciales, desde las filas de la tercera vía se dijo que no se habían planteado la recogida de firmas como una competición, que les bastaba alcanzar la cifra exigida para la proclamación de los candidatos. Una vez iniciada la campaña electoral, cuando toca captar al votante, el dirigente vasco no compareció en nuestra región. Esta falta de pulso electoral ha hecho que desde las otras candidaturas se dirija la mirada hacia un caladero de votos que no está acotado. En la disputa puerta a puerta, destaca la actividad de los ‘sanchistas’, mientras que los ‘susanistas’ visitan las alas de la región, donde hay un porcentaje alto de militantes que no han avalado a ningún candidato.

El contacto directo, personal, es procedente en esta ocasión, porque el censo electoral no llega a las 188.000 personas. No obstante, creo que no se puede renunciar a articular un discurso serio y riguroso. Pedro Sánchez ya tiene el trabajo hecho, ya que su argumentario se reduce a deplorar la abstención ante Rajoy y la reivindicación de un partido de las bases (como si a los demás les llegaran los votos del cielo). Patxi López, allá donde acude, se erige en el candidato de la unidad. Susana Díaz se presenta como candidata ganadora del PP, algo que no puede decir Sánchez, pero yo creo que ese argumento no toca un aspecto esencial que debe ponderar la militancia ante las urnas: el riesgo que lleva asociado el voto a Sánchez. La estrategia de auparse al poder con Podemos, IU, ERC, etc. Al hablar de la credibilidad de Sánchez habría que explicitar la razón por la cual su principal colaborador, el número dos del partido, César Luena, se pasó a la tercera vía, como Óscar López y tantos otros.

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CAROLINA HABLA DE LO QUE PEDRO CALLA
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Juan Neira | 10-05-2017 | 10:43| 0

Carolina Bescansa lo tiene claro: espera que Javier Fernández sea derrotado en las elecciones primarias (interpreta el fracaso de Susana Díaz como una derrota de Fernández) con el fin de que “tengamos aliados sólidos en el PSOE para llevar a cabo el cambio político que el país necesita”. Según la dirigente de Podemos, “de lo que suceda en el PSOE en el próximo mes y medio dependerá que seamos capaces de tejer una alternativa a la mafia del PP”.

Estas declaraciones realizadas por Bescansa a EL COMERCIO, publicadas en la edición del pasado martes, reflejan hasta qué punto el partido de Pablo Iglesias necesita del triunfo de Pedro Sánchez para llevar adelante sus planes. Todos las iniciativas de Podemos, empezando por la moción de censura, requieren del apoyo de los socialistas para no quedar aislados. Cualquiera que entienda algo de política comprenderá que un partido de 71 diputados no puede levantar una alternativa de gobierno sin aliados poderosos. Bescansa habla de una mayoría de “diez millones de personas” que coincide con la suma de los votos del PSOE y Unidos Podemos.

La posición de Podemos coincide con su ideario y le acompaña la sensatez si el objetivo es alcanzar el poder. Sin embargo, Pedro Sánchez y su equipo callan como muertos. Si tienen que referirse a Podemos lo hacen con desdén. No es nueva esta actitud. Tras las elecciones del 26 de junio, el entonces secretario general del PSOE actuó de la misma manera. Criticaba a Podemos a la vez que hablaba de liderar una alternativa de izquierdas. La táctica de ocultar la estrategia no es propia de un gran partido de masas que estuvo veinte años al frente del Gobierno de España. Si estas elecciones primarias son transcendentes es porque un candidato con claras probabilidades de ganar tiene un plan para formar una alternativa de gobierno con grupos que no asumen la Constitución, salvo por “imperativo legal”. La ambición de Sánchez no entiende de líneas rojas. Sólo en una ocasión, con las defensas bajas tras el desgaste emocional que supuso para él la dura batalla en el Comité Federal, reconoció en televisión que: “me equivoqué al tachar a Podemos de populistas, el PSOE tiene que trabajar codo con codo con Podemos”. En las primarias no está en juego que gobiernen las bases, como dice Sánchez, ya que gane quien gane será la victoria de las bases, que son las que votan. Lo que está en juego es la puesta en práctica de un experimento político y social inédito en los países de la UE.

 

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