El Comercio
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Autor: juanneira
DEL ENTUSIASMO AL ESCEPTICISMO
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Juan Neira | 16-08-2017 | 11:02| 0

El mensaje lanzado desde la Feria Internacional de Muestras de Asturias (Fidma)  por Ramón Argüelles y Gaspar Llamazares fue recogido por Adrián Barbón y José María Pérez. En vez de recrearse con el típico bocadillo de calamares de la Fidma, los líderes de IU hablaron, cómo no, del pacto de izquierdas. Era interesante conocer la respuesta de los dos candidatos a la Secretaría General de la FSA. Desde antes de empezar el verano los portavoces de los tres grupos de izquierdas (Psoe, Podemos e IU) no hacen otra cosa que dar la tabarra con la necesidad de alcanzar acuerdos programáticos, aunque a día de hoy no fueron capaces de llegar al más leve acercamiento.

El candidato “sanchista”, Adrián Barbón, mostró entusiasmo con la idea del pacto de izquierdas. Afirmó que va a volcarse en lograrlo porque persigue el cambio. Barbón ya dijo reiteradamente que su candidatura trata de reproducir en Asturias el modelo de Pedro Sánchez. Es conocido que el máximo jefe del PSOE tiene alergia a la derecha, así que Barbón busca la unidad de la izquierda. Sin matices, sin líneas rojas, convencido de que el tripartito de izquierdas es la fórmula magistral que necesita Asturias. Es una cuestión de fe: la derecha es un camino que conduce al infierno, y la izquierda, por definición, guía a los asturianos al bienestar. Son afirmaciones netamente ideológicas que no resisten el contraste con los hechos, pero estamos en una época en que la ideología vende. La crisis económica dejó una sociedad menos cohesionada, con un sector importante en situación vulnerabilidad, y ahí prendió el mensaje ideológico servido como panacea para todos los males.

José María Pérez, Josechu, también está a favor de la unidad de la izquierda (en realidad, no hay un solo dirigente de izquierdas en Asturias que no clame por el pacto del tripartito), pero con matices, con reservas, con los pies en el suelo. Partió de una frase de Pablo Iglesias, “el rival es la derecha”, para afirmar que resultan contradictorias las proclamas de unidad con los ataques al Gobierno socialista. También recordó que Javier Fernández tomó la iniciativa para llegar a un acuerdo y su propuesta no tuvo contestación por parte de Podemos e IU. No tiene una opinión muy distinta a la de Barbón, pero sin entusiasmo, con escepticismo. No me extraña nada que esta sea la postura de Josechu ya que intentó hace dos años el pacto de izquierdas en el Ayuntamiento de Gijón y al fracasar se quedó en la oposición. Sangra por la herida.

 

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EL COMODÍN DE LA UNIDAD
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Juan Neira | 15-08-2017 | 5:56| 0

En agosto, mes inhábil para las administraciones, se produce la desbandada de la clase política en pos de sus paraísos particulares. Queda un retén de guardia para mantener la periodicidad de las declaraciones. A falta de un mínimo de actividad institucional, lo poco que hay que opinar se hace en la Feria de Muestras acogiéndose a la desenfadada fórmula de “los desayunos”. Gaspar Llamazares y Ramón Argüelles, principal representante institucional de IU y coordinador general de la fuerza política, respectivamente, se desplazaron juntos a la ería del Piles para dar sensación de unidad y buena sintonía, tras el follón armado la pasada semana con la doble militancia de Llamazares: no le bastaba con estar en IU, y se adscribió al partido “Actúa”. Hay cosas que tienen difícil remedio, por eso la dirección de IU y el propio portavoz parlamentario optaron por decir que todo fue un mal entendido. A falta de una solución se impone la conllevanza, como decía Ortega para asuntos de más enjundia: Cataluña.

Para espantar los demonios familiares, Argüelles y Llamazares decidieron hablar del Gobierno, que siempre es más provechoso. Ambos advirtieron que si Javier Fernández tiene dudas sobre el pacto de izquierdas, ellos con Podemos van a presentar un propuesta de acuerdo, en el mes de septiembre, y que salga el sol por Antequera.

Definitivamente, el pacto de la izquierda es un comodín en la baraja del PSOE, Podemos e IU. Cuando necesitan tapar algo o cuando no saben qué hacer, sacan  a relucir el pacto de izquierdas que no se va a producir. El disenso viene desde la sesión de investidura y no se acercaron ni un milímetro. Es más, en aquella época, IU estaba muy próxima al Gobierno de Javier Fernández mientras que ahora dialoga con Podemos. Unas semanas atrás, los dirigentes de IU dieron por rotas las relaciones con el Gobierno socialista, porque había incumplido todos los compromisos, y ahora están hablando sobre si el presidente tiene dudas o certezas sobre el pacto. Tengo la impresión que a la gente que anda por la calle, que contesta a las encuestas, que se abstiene ante las urnas o vota, le trae al pairo este juego de salón de los líderes de la izquierda. Se nota que es irreal. Y, sin embargo, creo que el paripé va para rato, ya que va a estar alimentado por el acercamiento entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. El mantra de la unidad de la izquierda oculta la falta de ideas de la izquierda. La derecha tampoco las tiene, pero el país crece. Algo es algo.

 

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CANDIDATOS CON APARATO
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Juan Neira | 14-08-2017 | 4:30| 0

En las jornadas más bulliciosas del verano, José María Pérez recorre mil kilómetros a la semana visitando agrupaciones socialistas. Ahora entiendo por qué sale más delgado en las fotos. Su rival, Adrián Barbón, mantiene también un ritmo infernal de cinco actos de campaña cada día. El sábado estuvo en Vegadeo, San Tirso de Abres, San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos y Grandas de Salime. Parece que ambos están influidos por el método de Pedro Sánchez (el caso de Barbón es obvio) de intentar ganar las primarias a lomos de su coche.

El electorado anda repartido por playas, montañas y bares, pero los candidatos van de sede en sede extendiendo la buena nueva. Pérez explica a los parroquianos sus propuestas para llevar a cabo, “la revolución de la política de los socialistas en Asturias”. ¿Qué revolución predica? Me extraña mucho que una persona tan comedida como Josechu se haya convertido, de la noche a la mañana, en revolucionario. Más difícil de entender es lo que dice Barbón cuando afirma que “en la candidatura del cambio no hay aparato”. Pero hombre de Dios qué más aparato quiere que estar guiado por Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE y máxima autoridad en la sede de Ferraz, ese mítico lugar socialista donde si hace falta el aparato pone unas urnas tapadas detrás de una cortina y sin necesidad de exponer ningún censo, recoge votos de los amigos con la pretensión de que sean homologados como la decisión mayoritaria de la dirección del partido. ¿O no es aparato María Luisa Carcedo, guardiana de la ortodoxia y muñidora de aquellas mayorías que alcanzaba José Ángel Fernández Villa en los congresos de la FSA? Recuerdo aquella foto realizada tras un recuento de votos, en la que un compañero del partido levantaba el brazo a María Luisa, que reía triunfadora con un teléfono móvil sostenido en su puño cerrado. Y qué decir del Soma que alcanzó su máxima influencia política controlando el aparato de la FSA. Ni una frase inocente ni un gesto altruista, el aparato que hay detrás de la candidatura de Barbón tiene una larga experiencia en controlar organizaciones. Es más, yo diría que ese aparato que le rodea es su principal aval para ganar las primarias. Saben lo que hacen, son unos profesionales.

José María Pérez no es un verso libre. También tiene cultura de aparato. La diferencia estriba en que yo creo que se ha quedado sólo. Flaquea la moral de los dirigentes de la FSA y tendrá que dar la batalla con un grupo reducido de fieles.

 

 

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LAS DESDICHAS DE LA IZQUIERDA
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Juan Neira | 13-08-2017 | 5:35| 0

En el verano, el fútbol y la política transmiten sensaciones, no toca mostrar resultados. El estío sirve de pista para saber por dónde irán las cosas cuando empiece la competición, bien sea la Liga o el curso político. Cuando llegamos a la canícula, el protagonismo corresponde este año a la izquierda. En el PSOE todas las declaraciones y actos constituyen un aperitivo para el ceremonial de las primarias, mientras en IU se ha montado un lío en torno a Gaspar Llamazares que ha servido  para que Alberto Garzón cargue contra el dirigente asturiano.

El protagonismo de la izquierda significa, en este caso, problemas en la izquierda. Las elecciones primarias están planteadas en clave de fuerte antagonismo, no ya entre los candidatos, sino entre sus simpatizantes y seguidores. Parece la pugna entre dos partidos distintos. Las elecciones dentro de una misma formación política tienen un carácter constructivo y positivo cuando propician la integración. No hay atisbo de ella en la organización asturiana. Todos los movimientos previos y las declaraciones de los candidatos tienen el aroma de un ajuste de cuentas. El bando que pierda en las urnas quedará desvinculado. Será muy difícil ganar unas elecciones autonómicas con el 40% del partido en casa.

LIDERAZGO

Una dificultad añadida está en la actitud de los candidatos. Fruto de ese ambiente de radical enfrentamiento no muestran perfil de líderes. El código gestual de José María Pérez, su forma de posar en fotos colectivas, la manera de llegar a algún acto es la propia de un político que no se cree que dentro de un mes será secretario general de la FSA. Puede que el recuento de los avales haya sido para él la confirmación definitiva de que quedará en segundo lugar. Quizás su inteligencia no necesitase de la carga de la prueba para saber lo que va a suceder.

Adrián Barbón ha renunciado a dar la apariencia de líder por la vía de confesarse como un señor que está ahí para hacer un encargo que le mandan. Los militantes le ordenan y él obedece. No da un paso sin rodearse de “sanchistas”. El pasado viernes, en su visita a la Feria de Muestras, no pronunció una frase que no hiciese mención a la militancia. Cuando quiso concretar en qué se encarna el cambio que preconiza, puso como ejemplo que quiere una comisión ejecutiva de la FSA cuyos integrantes tengan claro que nunca deben abstenerse ante la investidura de Rajoy. Esa es la profundidad estratégica del candidato “sanchista”.

Lo peor de todo es que Adrián Barbón acierta. Nadie quiere que él actúe como un líder, porque en caso de ganar, en la Federación Socialista Asturiana mandarán Adriana Lastra, María Luisa Carcedo y el Soma. De ahí le llegarán las órdenes que acatará como si dimanasen de la militancia. Con esos mimbres desplegarán un programa de gobierno calcado de los años ochenta del pasado siglo, la época dorada del Soma. Un día habrá que hablar de ello.

LÍO

IU no necesita celebrar primarias para moverse en contradicciones internas. La doble militancia de Gaspar Llamazares, como dirigente, simultáneamente, de IU y del nuevo partido, “Actúa”, ha movilizado a parte de la organización contra él, incluido el máximo dirigente, Alberto Garzón.

Las cuitas de Llamazares son anecdóticas, lo que importa es el fondo de la cuestión. Garzón quiere convertir a IU en un apéndice de Podemos. De eso trata la famosa confluencia. Los dos partidos tienen una mala relación en Asturias. El invento de Unidos Podemos dejó en las urnas un resultado desastroso. Pablo Iglesias encargó a Carolina Bescansa que hiciera una encuesta para conocer las razones del fracaso. Es la primera vez que ante un mal resultado electoral, un partido evita el análisis político recurriendo a los oficios de un sociólogo. Nunca más se supo del trabajo de Bescansa.

OCURRENCIA

En Podemos nadie alzó la voz para decir que la propuesta de la dirección era una estafa. Ningún dirigente de Podemos habló de hacer autocrítica, esa exigencia queda para otras formaciones. Cuando la dirección de un partido se compone de profesores universitarios y animadores de calle, la política escapa por la ventana.

La izquierda radical vive en el reino de la ocurrencia. La última propuesta de Podemos consiste en urgir a Pedro Sánchez para que presente una moción de censura. Después del varapalo recibido por Pablo Iglesias cuando se quiso promocionar para presidente de gobierno, aún les quedan ganas de realizar un segundo intento.

La izquierda asturiana y la española no atraviesan situaciones diferentes. Los partidos de izquierda, PSOE, Podemos e IU, han iniciado una competición a ver quién es capaz de ponerse más a la izquierda de los tres. Han empezado a correr al grito de, “Rajoy, el último”. El “sanchismo”, los “podemitas” y el “garzonismo” esprintan con todas sus fuerzas. Al compartir el mismo espacio van a darse muchos pisotones. Lo primero cambiar la Constitución y, luego, hacer una intensa política asistencial, para que la sociedad se divida en dos clases: los que trabajan y pagan impuestos, y los que viven establemente a costa del primer grupo.

En Asturias va a quedar desierto el centro, ese espacio imaginario donde habitan el sentido común y las clases medias. Un motivo de reflexión para el PP, Foro y Ciudadanos.

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EL ATAQUE DE GARZÓN
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Juan Neira | 12-08-2017 | 4:53| 0

Ha reinado la sensatez en la dirección regional de IU y la tensión con Gaspar Llamazares se relaja. De hoz y coz se habían metido todos en un callejón sin salida. El portavoz parlamentario no iba a salirse de la nueva formación política, Actúa, que él había contribuido a transformar de plataforma en partido. El coordinador general, Ramón Argüelles, no podía dar el visto bueno a la doble militancia de Llamazares, pero cualquier medida que tomara contra él abriría una crisis en la organización asturiana. Solución: se relativiza todo lo sucedido y, por su parte, Llamazares habla de malos entendidos, de su inquebrantable compromiso con IU mientras siga siendo una fuerza autónoma, y de la necesidad de deslindar sus dos papeles, cuando habla como portavoz parlamentario y cuando lo hace como dirigente de la corriente, Izquierda Abierta que está integrada en IU.

Con lo que no contaba la dirección regional de IU ni el propio Gaspar Llamazares es con que, desde Madrid, Alberto Garzón abriera fuego contra el diputado asturiano. El joven líder de IU vio la ocasión propicia para descalificar a Llamazares negándole cualquier atisbo de credibilidad. Garzón recuerda que Llamazares lo criticó por querer «liquidar» IU al plantear la unión con Podemos, y ahora es él quien le endosa la etiqueta.

Consecuencia de la pérdida de caudal político de IU, un proceso iniciado a finales de los años noventa del pasado siglo, es la falta de dirigentes relevantes. El tránsito desde Julio Anguita hasta llegar a Cayo Lara da idea de la pérdida de fibra política en IU y de la menguante influencia social. A día de hoy, sólo hay dos dirigentes que se hacen un hueco en los medios, Alberto Garzón y Gaspar Llamazares. Cuando el primero ataca al segundo sólo está pensando en quitarse un competidor para el futuro, cuando haya que tomar decisiones irreversibles, como puede ser disolver IU dentro de la carcasa política que construya Podemos. El actual coordinador general de IU en España está dispuesto a vender a la primogenitura en su organización por un plato de lentejas, como ya demostró al aceptar ir en quinto lugar en la candidatura madrileña de Unidos Podemos, por detrás de tres candidatos de Podemos. A Garzón le importa un bledo el equilibrio interno de la organización asturiana, que dicho sea de paso es la única estructura regional de la que recela porque tiene peso en la sociedad y grupo parlamentario propio. Curiosamente, los dogmáticos suelen ser oportunistas.

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