El Comercio
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Autor: juanneira
COPIAR A PEDRO SÁNCHEZ
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Juan Neira | 20-07-2017 | 8:45| 0

Guillermo Martínez ha declarado que la “evolución nacional del PSOE y Podemos refuerza las posibilidades de pacto en Asturias y Gijón”. Un juicio así, dicho por el portavoz del Ejecutivo regional, tiene una importancia indudable. Hay dos formas de analizar las palabras del segundo de a bordo del Gobierno asturiano. Una primera lectura pasa por constatar que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han imprimido un giro en las relaciones entre sus dos partidos y tantean las materias sobre las que pueden llegar a acuerdos. Ambos líderes consideran que el cambio político en España sólo es posible desde la colaboración entre PSOE y Podemos, lo que les lleva a retirar los obstáculos que les separaban. Javier Fernández inició la temporada estival tendiendo la mano a Podemos e IU, sin recibir una respuesta positiva, de modo que la convergencia iniciada por los líderes nacionales es la única esperanza para lograr que en Asturias se alíen las tres formaciones de izquierda. A partir de ese análisis se entiende la conclusión a la que llega el portavoz del Gobierno.

Las palabras de Guillermo Martínez tienen otra lectura que es mucho más interesante. Antes de la traumática reunión del Comité Federal del PSOE, del 1º de Octubre, los presidentes autonómicos socialistas, la vieja guardia del partido y un buen número de dirigentes recelaban de los contactos de Pedro Sánchez con Podemos. Puestos a matizar, cualquier acuerdo de gobierno con la formación morada pasaba por dos condiciones: debía incluir a Ciudadanos y no contemplar la entrega de carteras ministeriales a Podemos. Hay que añadir, que el bando de Susana Díaz vetaba que en el pacto de gobierno estuviera el nacionalismo independentista. Vamos a dejar a un lado este último asunto porque no tiene relación con las palabras del consejero de Presidencia.

Lo que llama poderosamente la atención es que un colaborador tan cualificado de Javier Fernández vea positiva la actual línea política de Pedro Sánchez, que no se separa ni un milímetro de lo que decía el verano pasado. Ahora va a resultar que el que fuera presidente de la comisión gestora respalda la estrategia del secretario general del PSOE, cuando el objetivo político de la gestora no era otro que dejar el partido en manos de otro dirigente que no se apellidara Sánchez. Uniendo las dos lecturas se puede sacar una conclusión: la estrategia de acuerdos del Gobierno asturiano está inspirada en la política que quería llevar adelante Sánchez en 2016.

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LOS PACTOS DE LA GENTE
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Juan Neira | 19-07-2017 | 8:52| 0

García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, se las prometía muy felices alcanzando un pacto de gobierno con los dirigentes de Podemos, de su región, cuando la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE le indicó que debía poner urnas en las sedes del partido para que los militantes refrenden o rechacen el citado acuerdo. El presidente manchego tuvo que dar su brazo a torcer, si bien aún le quedaron energías para pretextar que la votación no pasará de tener un carácter meramente consultivo. No imagino a ningún líder socialista, ni de cualquier otro grupo, atreviéndose a tomar decisiones que contradigan la voluntad de los afiliados expresada por voto personal, voluntario y secreto. García-Page no será una excepción a la norma.

Los críticos de Pedro Sánchez hablan con frecuencia de la «podemización» del PSOE. Hay aspectos del discurso socialista que están contaminados por la jerga y los razonamientos de la formación morada. No es un rasgo que se pueda apreciar únicamente en el PSOE, ya que todos los partidos se han visto afectados por la forma de hablar y de actuar de la gente de Pablo Iglesias, incluyendo al PP. Ahora bien, en el campo en que más ha calado la doctrina de Podemos es el que tiene que ver con la organización de los partidos. Para tomar decisiones internas, las direcciones de la formaciones de izquierda (PSOE, Podemos e IU) están limitadas, al quedar a expensas de lo que digan las bases del grupo.

Aquí hay que introducir un matiz importante, ya que en Podemos las bases del partido, como tal, son muy cambiantes, depende de la gente que se registre para participar en una votación. En las consultas de Podemos pueden participar los afiliados de cualquier partido, así como los dirigentes. Lo hemos visto en Gijón, cuando los propios concejales de Xixón Sí Puede rogaban a sus homólogos de otros grupos para que movilizaran a su gente para participar en una decisión interna de Podemos, porque temían quedar desautorizados por su propia gente. No hace falta subrayar que esto es un disparate mayúsculo.

Tras el congreso federal del PSOE, el poder en el partido se mueve entre dos polos: Pedro Sánchez y las bases socialistas. El resto de cargos y estructuras intermedias, presidentes autonómicos incluidos, son meros «carteros» (como dice Iglesias) de la gente. Todo esto es importante tenerlo en cuenta ante el baile de pactos que afecta al Principado. La opinión de Javier Fernández, Daniel Ripa y Ramón Argüelles es un asunto menor.

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COMEDIA, PREOCUPACIÓN Y ALARMA
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Juan Neira | 19-07-2017 | 8:50| 0

El director de la Policía autonómica catalana (Mossos d’Esquadra) ha presentado su dimisión. Albert Batlle estaba en el punto de mira desde que Carles Puigdemont –el político que más cobra de España– reorganizara el Gobierno de la Generalitat, haciendo causar baja a tres consejeros, entre ellos el de Interior. Continúa la purga en la Administración decretada por el dúo, Puigdemont-Junqueras, para afrontar sin deserciones el referéndum de independencia. En las filas de Juntos Por el Sí hay verdadero miedo a las consecuencias penales que acarreará tomar decisiones abiertamente delictivas, y por eso se producen relevos entre el personal más aquejado de temblores. Puigdemont y Junqueras han decidido que todas las decisiones sean de carácter colectivo, aunque las competencias de cada órgano indican que la firma de las resoluciones sea en la mayoría de los casos de carácter individual, personal e intransferible. Al dúo en el poder no le importa, porque son capaces de transgredir las formas y hacer lo que más les convenga. El primer paso va a ser la compra de urnas, veremos si va acompañada de la firma de los consejeros de Sanidad, Medio Ambiente o Industria, por citar algunos ejemplos.

Siendo objetivamente grave los pasos que dan los independentistas, hay tal atmósfera de comedia y de irrealidad envolviendo sus decisiones que en cualquier momento parece que se va a desvanecer el plan de crear un Estado nuevo, limitado por España, Francia y el mar Mediterráneo. Más preocupante es el inmovilismo de Rajoy, dejando en la autoridad del Tribunal Constitucional la solución para impedir el objetivo de la independencia.

Y muy alarmante es la nueva toma de posición del PSOE que excede de largo lo reflejado en la Declaración de Barcelona, firmada por el PSC y PSOE, hace unos días. José Luis Ábalos, número tres de Pedro Sánchez, ha dicho que se debe proceder a hacer una quita de deuda a la Generalitat. Impresionante. Deben 75.096 millones de euros, 50.000 proceden de préstamos sin interés del Fondo de Liquidez Autonómica, y el ‘sanchismo’ propone que no los devuelvan. Los asturianos, andaluces o valencianos, sí tenemos que devolver los créditos. A más a más, como diría un catalán, Ábalos habla de una deuda creciente con Cataluña, porque no recibe una inversión en infraestructuras equivalente a su aportación al PIB (18%). Afirma que «no se les deja otra salida que el independentismo». Este señor es un provocador o un indocumentado.

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LA PAREJA DEL VERANO
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Juan Neira | 19-07-2017 | 8:39| 0

Los cambios en la política española, bien sea a escala nacional o autonómica, dependen de la consolidación del eje, Sánchez-Iglesias. La entrevista que se va a celebrar a finales de esta semana entre los secretarios generales de PSOE y Podemos tiene, por ello, un marcado interés. De forma imprevista ha ocurrido un hecho que pone de relieve la importancia del entendimiento entre las dos fuerzas políticas con el pacto presupuestario en Castilla-La Mancha, que abarca lo que queda de legislatura, y la oferta del presidente manchego, García-Page, para que los dirigentes de Podemos se incorporen a su gobierno. A través de las redes sociales, Pablo Iglesias mostró su entusiasmo por el futuro gobierno de coalición (“a veces, sólo gobernar garantiza el cambio”). Fiel a su liturgia, ahora hace falta que el pacto obtenga la bendición de la militancia de Podemos. Bien pensado, es la misma liturgia por la que se va a regir el PSOE, tal como fue aprobado en su reciente congreso.

Pedro Sánchez está muy interesado en que fructifiquen los pactos con Podemos por las diferentes comunidades autónomas, de las que siete están gobernadas por el PSOE. Cuanto más compromiso impliquen los acuerdos, mejor. La entrada de Podemos en el Ejecutivo castellano-manchego representa la forma más plena de identificación entre los dos partidos. Si a escala autonómica se ve con normalidad la cooperación entre las dos fuerzas se derrumbará el veto para una entente en las instituciones del Estado. La meta de Pedro Sánchez, de residir en la Moncloa, sólo se puede alcanzar a corto o medio plazo desde el supuesto del entendimiento con Podemos, ya que el voto de la izquierda quedó muy fragmentado con la entrada del partido morado en el Congreso de los Diputados.

Que Sánchez e Iglesias estén a favor de asociarse, no quiere decir que el camino para lograrlo sea sencillo. Hay presidentes autonómicos socialistas que recelan de Podemos, y no estarían dispuestos, en ningún caso, a hacerles un sitio en sus gobiernos. El paso dado por García-Page está vinculado a su intento por rehabilitarse ante Pedro Sánchez, siguiendo la senda abierta por Fernández Vara, presidente de Extremadura. En el caso de Asturias, la oferta de pacto de Javier Fernández a los partidos de izquierda tiene que ver con las primarias socialistas, tratando de arrebatar a los “sanchistas” el uso exclusivo de la etiqueta de izquierdas. Después de las primarias la situación puede hacerse más líquida.

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LA IZQUIERDA RADICAL
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Juan Neira | 16-07-2017 | 5:29| 0

La única novedad que puede surgir de la epidemia de pactos que azota a la izquierda asturiana es la alianza entre Podemos e IU. Cuando se conocieron los resultados de las últimas elecciones autonómicas ya se vio que en el nuevo mapa parlamentario había “otra” izquierda con tantos escaños como el PSOE.

Sin embargo, los socialistas, con 14 diputados, pudieron gobernar mientras que el bloque de la izquierda radical no fue capaz de dejar su tarjeta de visita en la Junta General del Principado, al mantenerse dividida en dos grupos que, paradójicamente, concurrieron juntos en las últimas elecciones generales. Ahora, con la mitad de la legislatura desperdiciada en polémicas estériles, Podemos e IU inician el camino de la convergencia.

Sobre la relación del PSOE con otros grupos de izquierda hay en Asturias sobrada experiencia. Ya se sabe lo que da de sí. Los socialistas aprobaron presupuestos y compartieron gobiernos de  unidad de la izquierda, presididos por Álvarez Areces. Si hay que resumir en pocas palabras el resultado de la estrecha colaboración entre PSOE e IU, diremos que fue especialmente provechosa para los socialistas que lograron por la vía de los acuerdos la fuerza que no habían recibido del electorado.

PSOE

En aquel periodo, la diferencia de escaños entre PSOE e IU -el primero siempre sacaba más de veinte escaños e IU no superaba los cuatro- hacía que la hoja de ruta del gobierno se atuviera al programa socialista. El único beneficio que obtenía IU era una mayor dotación para las consejerías que gestionaba y una mayor visibilidad para sus líderes, ocultos por la fuerza del bipartidismo.

En otras ocasiones, la negociación entre PSOE e IU no llegó a buen puerto. Entonces, los socialistas ponían encima de la mesa el “plan B”, consistente en llegar a acuerdos con el PP. En un abrir y cerrar de ojos se pasaba de la probable unidad de la izquierda a la realidad de la gran coalición. El mejor ejemplo lo tenemos en los mandatos de Javier Fernández. Si IU se lo ponía fácil, el PP lo sirve en bandeja.

El PP no tiene ningún problema en asumir los presupuestos socialistas, siempre y cuando incluyan una pequeña novedad. Unas veces es un pequeño retoque en el IRPF, y otras la elevación del mínimo exento en el Impuesto de Sucesiones. Hay que tener programas y objetivos muy similares para que el simple hecho de dejar sin gravar las herencias inferiores a los 300.000 euros sirva para dar el visto bueno a las cuentas del Gobierno socialista.

Esta doble alternativa seguirá presente en el futuro inmediato. Dicho con otras palabras: el PSOE prefiere acuerdos que le beneficien por la izquierda, pero Podemos e IU deben saber que no son imprescindibles para gobernar.

La oferta estival de Javier Fernández, dirigida a Podemos e IU, para alcanzar una mayoría de izquierdas, se inscribe en la estrategia expuesta. La izquierda radical no va a imponer sus alternativas, porque en caso de que las negociaciones se bloqueen, el Gobierno tiene una salida de socorro que se llama PP. Recientemente, Mercedes Fernández ya recordó que su partido está disponible.

En una entrevista que se publica en estas mismas páginas, Daniel Ripa, secretario general de Podemos en Asturias, analiza con acierto el camino emprendido con IU, al mostrarse cauto ante la política seguida por el grupo parlamentario de IU con el Gobierno socialista; apuesta por los acuerdos concretos; cree que Ramón Argüelles –coordinador general de IU- no ve a Podemos como enemigo, sino como posible aliado; y sueña con un “movimiento rebelde, insumiso, que intente cambiar Asturias”.

Hasta ahora, la mayor diferencia entre Podemos e IU, con respecto al PSOE, es que el partido morado quiere ser alternativa a los socialistas, mientras e IU se conformó con alejarlo del PP.

Dando por bueno que Podemos e IU tienen todo el derecho del mundo a constituir una alternativa de gobierno, independiente del PSOE, creo que tienen ante sí tres obstáculos.

OBSTÁCULOS

El primero, y más difícil de resolver, tiene que ver con el análisis político. Asturias puede necesitar una alternativa de gobierno de izquierdas, pero a condición de que esa izquierda con rostro nuevo no herede las hipotecas de sus mayores. Con las clásicas verdades de la izquierda el fracaso en la gestión está asegurado, y se acabará el experimento.

No se pueden resolver los problemas de la gente adorando al sector público, cual becerro de oro. Una extraña divinidad a la que hay que ofrecer constantes sacrificios en forma de pago de tributos, que no evitan el exponencial crecimiento de las deudas. Gobiernen ustedes como quieran, pero no nos traten de convencer de que dos y dos suman cinco.

Segundo problema. Si en el mes de septiembre el “sanchismo” se hace con el control de la FSA, es muy probable que el sector de IU más proclive a llegar a acuerdos con el PSOE (Gaspar Llamazares) le concederá otra oportunidad.

Tercer problema. En la izquierda, el nuevo eje de fuerza, Sánchez-Iglesias, se proyectará sobre las comunidades autónomas. Pablo Iglesias quiere absorber a  IU (prácticamente ya lo ha logrado) y pactar con el PSOE. La izquierda radical asturiana está en otra onda. Riesgo de colisión.

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