El Comercio
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Autor: juanneira
PRIMARIAS DESCAFEINADAS
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Juan Neira | 05-07-2018 | 11:45| 0

La campaña de las primarias del PP no ha servido para aclarar el panorama de la sucesión de Mariano Rajoy. Al final de la jornada sabremos si alguno de los seis aspirantes ha ganado con gran ventaja sobre el resto o si se ha producido algo parecido a un empate técnico entre dos o más candidatos. Por las declaraciones de los pretendientes a la vacante dejada por Rajoy no podemos deducir nada sobre su orientación ideológica o su propuesta estratégica.

Decir que Cospedal está a la derecha de Sáenz de Santamaría o a la izquierda de Pablo Casado no pasa de ser un juicio sin base probatoria. Todos asumen la gestión de Rajoy y de Aznar y ninguno propone algo novedoso. Para evitar que sean cromos intercambiables hay que recurrir al talante y de esa manera encontrar rasgos diferenciales. A partir de ahí nadie le negará cara de buen chaval a Casado ni de mujer perspicaz a Santamaría, así como de candidata de formas premeditadamente elegantes y distantes a Cospedal. Quedan otros tres aspirantes de los que solo es fácil recordar a José Manuel García-Margallo, exministro de Asuntos Exteriores de Rajoy; el miembro más culto del gabinete, con diferencia, y el único que se atrevió a ir a Cataluña para discutir con Junqueras ante un auditorio independentista que quedó mudo ante la dialéctica arrolladora de García-Margallo. Su problema es que a los 74 años no es creíble que esté en condiciones de abrir una nueva etapa en el partido. José Ramón García Hernández y Elio Cabanes juegan el papel de los comparsas en la ópera, un rol que va inextricablemente unido al anonimato.

De las urnas quedarán dos candidatos en liza, los más votados para que los compromisarios al congreso del PP puedan decir la última palabra. Un modelo de primarias realmente horrible, porque si los delegados al congreso enmiendan la plana a las bases del partido, el nuevo presidente electo iniciará su mandato enfrentado, objetivamente, a los afiliados del PP. Será el candidato de los cuadros del partido, no de sus militantes de base. En el subconsciente del PP se palpa un recelo hacia los mecanismos democráticos, por eso las bases no eligen directamente al presidente y por eso mismo no hubo un debate televisado entre los seis candidatos.

Las campañas electorales sin debates televisados no dejan de ser una burla para los electores. El pasado año pudimos seguir a través de la pantalla una enconada disputa entre Pedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López. En materia de primarias, el PSOE va muy por delante del PP.

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DEBERES PARA ‘CHERINES’
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Juan Neira | 04-07-2018 | 6:50| 0

La campaña electoral del ramillete de candidatos del PP que se presenta para suceder a Mariano Rajoy se acerca al día clave, en que los afiliados escogerán en las urnas al que consideran más adecuado y, también, a los compromisarios para el congreso. Mañana es el día de las votaciones y ayer aterrizaron en Asturias Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado, dos de los tres candidatos que la opinión mayoritaria considera como favoritos. La terna de destacados se completa con Dolores de Cospedal.

Soraya Sáenz de Santamaría llegó acompañada de la exministra de Empleo, Fátima Báñez, y hoy llega a nuestra región para reforzar su mensaje, Íñigo de la Serna. Es obvio que el aspecto diferencial de Sáenz Santamaría sobre el resto de candidatos está en la capacidad para capitalizar la acción del Gobierno de Rajoy. Fue una vicepresidenta con mucho poder (como lo fue Teresa Fernández de la Vega en el Gobierno de Zapatero) y juega a ser la verdadera heredera del Rajoy presidente del Gobierno, él mismo que posibilitó la creación de 500.000 empleos anuales en los últimos cuatro años. En la sede local del PP de Oviedo prometió ejecutar el programa de infraestructuras diseñado por uno de sus colaboradores, De la Serna, durante su etapa de ministro de Fomento.

En la sede del PP de Gijón, Pablo Casado esgrimió su mejor baza: la regeneración. Representa el relevo generacional en el PP y la posibilidad de renovar el partido. Su talón de Aquiles es el famoso máster de la Universidad Rey Juan Carlos. Dos alumnos del mismo curso acaban de declarar que había que asistir a clase y hacer el trabajo final. En lo que coincidieron Sáenz de Santamaría y Casado fue en considerar fundamental que el PP recuperara el poder político en nuestra región, tanto a escala autonómica como municipal. Ambos colocaron muy alto el listón para la organización asturiana del PP. No es una misión imposible, pero no le resultará fácil a Mercedes Fernández cumplir con los deseos de Sáenz de Santamaría y Casado.

El PP fue desalojado del Gobierno asturiano en 1999 cuando ganó los comicios, por mayoría absoluta, Álvarez Areces. En realidad, el gobierno ya lo habían perdido al expulsar del partido al presidente Sergio Marqués. Desde entonces nunca estuvieron en condiciones de gobernar. En las tres últimas elecciones sacaron la mita de escaños de los logrados en las elecciones de 2003 y 2007. A escala municipal están bajo mínimos: en los siete principales municipios están en la oposición.

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TIEMPO MUERTO
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Juan Neira | 03-07-2018 | 11:33| 0

El juicio sobre el ‘caso Villa’ ha quedado suspendido parcialmente por el ingreso hospitalario del principal acusado, el ex secretario general del SOMA, que está internado en el servicio de Cardiología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). La sección tercera de la Audiencia Provincial ha pedido a los cardiólogos un informe detallado de la salud de José Ángel Fernández Villa. Tanto la Fiscalía como la acusación particular desean reanudar lo antes posible la vista oral, porque temen los efectos perniciosos que acarrearía una prolongación de la suspensión que podría llevar al juicio al punto de partida, al quedar anuladas las sesiones celebradas hasta ahora, obligando a volver a empezar, como si los dos acusados no hubieran respondido a los interrogatorios.

Desde que el SOMA procedió a querellarse contra su exlíder y contra Pedro Castillejo, secretario de la Fundación del SOMA (Infide), la instrucción del sumario y el juicio han estado marcados por los avatares de la salud de Villa. Su defensa intentó retrasar el avance del sumario argumentando que no estaba en condiciones de someterse a un interrogatorio sobre la gestión que había realizado en el SOMA.

Los internamientos hospitalarios del dirigente sindical en el HUCA pautaron el curso del proceso judicial. La propia salud de Villa fue motivo de controversia con aquel famoso diagnóstico de «síndrome confusional» que dejó a toda la opinión pública patidifusa. También causaron impacto aquellas fotos dramáticas del sindicalista saliendo del HUCA en camilla con los ojos entornados.

Digamos que desde una perspectiva social o pública, el proceso y el juicio de Villa se redujeron hasta ahora a la salud de Villa. Se habló mucho más sobre si estaba o no capacitado para hacer frente a las obligaciones derivadas de una querella, como la presentada por el SOMA, que sobre la sustancia en sí de la querella, con los más de 400.000 euros que exigen las acusaciones que devuelva a la caja del sindicato.

Por ello, la figura tambaleante de Villa se mueve entre la compasión y el descreimiento del público. No se discute tanto sobre la verosimilitud del relato de la Fiscalía y de la acusación particular, o sobre las explicaciones que dio Villa sobre los gastos cargados en la cuenta del SOMA o sobre los ingresos de los cheques de Hunosa destinados a pagar las dietas de los cuadros sindicales, como si Villa, con su quebrantada salud, debe someterse a un juicio y una hipotética condena.

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LA VIABILIDAD DE HUNOSA
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Juan Neira | 02-07-2018 | 10:06| 0

Adriana Lastra ha manifestado que «buscar la viabilidad de Hunosa es una prioridad para Pedro Sánchez». Entiendo que la portavoz parlamentaria del grupo socialista en el Congreso de los Diputados y vicesecretaria general del PSOE quiere tranquilizar a la familia minera asegurando que el presidente del Gobierno no se va a poner de perfil ante la problemática generada por la política de la Comisión Europea hacia el carbón español. Estoy seguro de que el presidente o su ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, van a hacer una oferta que afecte al personal que está en las explotaciones y también a las cuencas mineras, como territorio afectado por el monocultivo del carbón. No es nuevo, en esa línea ya actuaron los distintos gobiernos de España desde 1991, con generosísimos planes de prejubilaciones que permitieron cerrar pozos sin despidos traumáticos, y con cuantiosas inversiones en el territorio. Quiero recordar que estando Zapatero en la Moncloa se firmó un programa de fondos mineros que destinaba 2.880 millones de euros a las comarcas mineras españolas, de los que 1.716 iban dirigidos a Asturias.

Buscar la viabilidad de Hunosa es otra cosa. Para empezar, Hunosa nunca fue viable en términos empresariales, ya que arrojó pérdidas desde 1967, año de su creación. Medio siglo perdiendo dinero, ejercicio tras ejercicio, no permite hablar de empresa viable. Hunosa se sostuvo por las transferencias anuales de los Presupuestos Generales del Estado. Los ingresos por venta de carbón llegaron a ser irrelevantes con respecto a los gastos de la empresa, prueba de ello es que si no hubiera vendido ni una tonelada de carbón y le hubieran exonerado a la empresa del pago de las nóminas, las pérdidas hubieran sido mucho menores. Hunosa siempre fue otra cosa, y mucho más en los últimos años cuando la extracción del carbón empezó a ser tan exigua que su contribución a la generación eléctrica española devino en meramente testimonial. Todo el carbón útil (lavado) que vendió Hunosa el pasado año cabe en un barco granelero: 257.000 toneladas.

Hunosa encierra un problema social que debe afrontar el Gobierno. En los últimos años ya se han dado pasos en la buena dirección creando divisiones de geotermia, biomasa y biogás. Cuando acabe el actual plan social (año 2020) Hunosa tendrá 848 empleados. El trabajo para clausurar los pozos y para destinar alguno a consumo turístico dará un margen para instrumentar otras soluciones.

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IU, EN EL OJO DEL HURACÁN
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Juan Neira | 01-07-2018 | 8:32| 0

La atención política en España está puesta en dos asuntos, el congreso del PP y las declaraciones y decisiones del Gobierno de Pedro Sánchez.

Ambas cuestiones resultan polémicas. En el partido del centroderecha el número de inscritos para participar en la elección del sucesor de Mariano Rajoy es marginal: 66.384, el 7,6% del total de afiliados al partido (869.535), lo que demuestra que se ha estado ocultando a los españoles la realidad orgánica del PP.

En esta materia hay una gran asimetría con el PSOE, ya que de los 187.849 afiliados socialistas que había hace un año, cuando se celebraron las primarias que ganó Pedro Sánchez, el 80,3% de ellos participó en la votación. Por la vía del censo el Partido Socialista no genera sorpresas, pero no se puede decir lo mismo con la orientación del Gobierno socialista.

La política de gestos (feminización del Gobierno, Aquarius, ecologismo radical, culto a la personalidad del líder) no es un asunto de peso, pero no cabe decir lo mismo del esbozo de concesiones a los nacionalistas que van desde el acercamiento de presos a la ruptura de la caja única de la Seguridad Social, por no hablar de la apuesta por el diálogo bilateral para mejorar la financiación de las comunidades autónomas, algo que puede perjudicar seriamente a Asturias.

Necesitamos algo más de tiempo para saber cómo va a ser el nuevo PP y para juzgar la política territorial del Gobierno socialista, aunque en ambas cuestiones los primeros indicios no son alentadores.

Referendums

Con una dimensión menor como partido, hay otra fuerza política que se encuentran en horas críticas y que puede resultar determinante para la correlación de fuerzas que cristalice en la Junta General del Principado tras los comicios autonómicos de 2019. Estoy hablando de IU.

En el pasado mes de junio los militantes de IU de Asturias fueron convocados a dos referéndums con diez días de separación. No recuerdo ningún partido que haya llamado dos veces a las urnas a sus afiliados en tan breve lapso de tiempo. Ahora bien, lo que ya es para nota es que las dos consultas versaran sobre el mismo asunto: la confluencia con Podemos en una misma lista electoral.

Para acabar de rizar el rizo digamos que en la primera convocatoria ganó la opción de integrar las dos fuerzas en la misma candidatura, con un 66% de votos favorables, mientras que en la segunda consulta el 86% de los que se acercaron a las urnas dijo ‘no’ al partido morado.

Para encontrar alguna explicación hay que añadir que en la primera consulta participó el 31,2% de los afiliados y en la segunda lo hizo el 54%. Además, un sector de los que fueron a votar el 18 de junio lanzó la consigna de abstenerse el día 28.

Conclusiones

Tres conclusiones. La IU asturiana que todos conocemos comparecerá en las elecciones autonómicas con lista propia. El voto masivo (86%) para no mezclarse con Podemos es, sobre todo, un triunfo de Gaspar Llamazares, el dirigente asturiano más reacio a la entente con el partido de Pablo Iglesias. La dirección federal, encabezada por Alberto Garzón, no va a quedar cruzada de brazos ante la bofetada recibida por la federación asturiana de IU.

Si Llamazares no quiere saber nada de Podemos, Garzón no sabe hacer nada sin Podemos. La convivencia de los dos líderes bajo las mismas siglas se torna complicada.

El equipo de Garzón se ha fijado en la atípica forma que tiene Gaspar Llamazares de militar en IU, compartiendo esa dedicación con el impulso de un nuevo partido, Actúa.

Puestos en la peor de las hipótesis esa doble militancia podría acarrearle la expulsión. Garzón dará o no ese paso en función de lo fuerte que se sienta para soportar una crisis profunda en la organización asturiana, la segunda más poderosa de España tras Andalucía.

Por razones de espacio no quiero entrar a analizar la singular estructura organizativa de IU, que es un marasmo desde su nacimiento, donde se dan cita partidos, movimientos, colectivos, personalidades y un largo etcétera. Durante veinte años, por debajo de tanto colorido estaba el poder de hierro del PCE. Ahora ya no hay un eje vertebrador.

Existe la posibilidad de que la batalla en IU pueda llevar a que la militancia asturiana se divida en dos opciones: unos irían coaligados a las urnas con Podemos y Equo, y los otros batallarían por su cuenta. Con la división saldrían todos perdiendo.

Además de las diferencias organizativas, tras las opciones de Garzón y Llamazares hay dos políticas de alianzas diferenciadas, una orientada a crear un amplio bloque radical que desborde al PSOE (Garzón) y la otra dirigida a pactar con el PSOE (Llamazares).

Gijón

Llamazares dice que propugna una «estrategia constructiva de mayoría de izquierdas», pero oculta que esa mayoría parte de tener al PSOE como socio preferente.

El intento de presentar una moción de censura en el Ayuntamiento de Gijón es un ejemplo muy ilustrativo. Aurelio Martín (IU), su promotor, maniobra para hacer alcalde al portavoz socialista. Ni acepta ser investido como alcalde ni quiere apoyar a nadie de Xixón Sí Puede para que lo sea.

Qué contradictorio es luchar por la soberanía política de IU para convertirse, luego, en un afluente del PSOE.

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