El Comercio
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Autor: juanneira
GARZÓN, CRASO ERROR
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Juan Neira | 12-05-2018 | 12:39| 0

Gaspar Llamazares no necesita sobreactuar para marcar distancias con el plan de Alberto Garzón para IU, porque las visiones de ambos sobre el partido en que militan no guardan a penas puntos de contacto. Para el diputado asturiano la propuesta de Garzón es un suicidio a plazos; piensa que la conversión de IU en un movimiento popular supondrá la demolición de la fuerza política. Llamazares considera que la pluralidad y la diversidad de la izquierda no están representadas en el modelo de coalición que propone el coordinador general.

La hoja de ruta de Alberto Garzón, recogida en un documento sobre la nueva estructura organizativa que debe tener IU, es tan novedosa como rupturista. Es la primera vez desde la cristalización del Estado de las Autonomías que el jefe de un partido parlamentario propone pasar de una estructura descentralizada, federalista, a un modelo fuertemente centralizado. Tampoco hay precedentes de la desintegración voluntaria de un partido parlamentario para formar con la energía liberada algo tan equívoco como un movimiento popular. Ni siquiera un movimiento político y social, sino directamente un movimiento popular. Puestos a poner la casa patas arriba, Garzón practica un modelo de comunismo primario con los recursos económicos de IU, al proponer que los saldos saneados de algunas organizaciones territoriales, como la asturiana, se pongan a disposición de las federaciones y del aparato central que acumulan deudas millonarias. Un ejemplo emocionante de igualitarismo: los austeros comparten con los derrochadores. Como diría Forges, «y si cuela, cuela».

Alberto Garzón se confundió de partido. En vez de militar en IU debería estar en los círculos de Podemos. Admira a Pablo Iglesias y se siente orgulloso de haber ido en quinto lugar en la candidatura de Unidos Podemos en Madrid para las elecciones del 26 de junio de 2016. Quiere integrar a la militancia de IU en la galaxia de Podemos y para ello necesita desvencijar el andamio de IU para dejar a la militancia desnuda, convertida en movimiento popular, caminando al encuentro de las huestes de Iglesias. Tras los ocho años de Cayo Lara como coordinador general, Garzón fue visto como un revulsivo. Un hombre muy joven, poseedor de una gran fuerza dialéctica, adecuado para competir con Podemos. Craso error. Ninguno de sus conmilitones adivinó que sus formas eran tan podemitas que quería vestir a toda IU de morado. No será en nombre de la IU asturiana.

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CATALUÑA, NUEVO CAPÍTULO
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Juan Neira | 12-05-2018 | 12:36| 0

Como en los mejores tiempos del ‘procés’, la actualidad catalana monopoliza la vida pública española con varios frentes. El juez instructor, Pablo Llarena, rechazó los recursos de los 23 investigados, manteniéndolos en prisión y confirmando el auto de procesamiento contra todos ellos por rebelión, malversación de caudales públicos y desobediencia. Por su parte, el Tribunal Constitucional (TC) admitió a trámite el recurso del Gobierno contra la reforma de la Ley de Presidencia de la Generalitat, que preveía la investidura telemática del ‘president’. El TC tiene cinco meses para decidir sobre el fondo del asunto, siendo prorrogables si lo considerara necesario. El TC ha advertido al presidente de la Cámara y a los miembros de la Mesa que de no acatar su criterio incurrirán en delito. El Consejo de Garantías de Cataluña ya se había posicionado en contra de la reforma aprobada por la mayoría independentista del ‘Parlament’. Uno tiene la sensación de que esta película la hemos visto muchas veces: los independentistas retuercen la legalidad para adaptarla a sus deseos y los jueces les advierten que no pueden seguir por esa vía sacándoles tarjeta amarilla. Los dirigentes que hicieron caso omiso del aviso están en la cárcel o huidos en el extranjero.

La cuestión catalana ha entrado con estrépito en el Congreso de los Diputados. Tras un agrio intercambio de intervenciones entre Albert Rivera y Mariano Rajoy, el líder de Ciudadanos ha retirado el apoyo al Gobierno en la aplicación del artículo 155. El presidente ha llamado «aprovechategui» a su oponente y ha felicitado al PSOE por respaldar al Ejecutivo en las medidas de control extraordinario sobre Cataluña. En este asunto se mezclan dos cuestiones, la forma concreta en que se aplica el 155 y el juego de fuerzas de los principales partidos españoles. La aplicación del 155 no llega a ser ni siquiera laxa, es puramente virtual. Sólo ha servido para disolver la Cámara y convocar elecciones. En la gestión diaria de las instituciones autonómicas catalanas no existe la intervención del Gobierno. El bloqueo institucional impide ver el escándalo del 155 virtual. Sin embargo, la trifulca entre Rajoy y Rivera está motivada por los sondeos electorales. El PP quiere relegar a Ciudadanos y volver a los tiempos de bipartidismo cuando nadie le disputaba el electorado del centro-derecha. La nostalgia carece de valor en política. Bien haría Rajoy en aceptar la realidad del nuevo bloque de derechas.

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BARBÓN, POR ACLAMACIÓN
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Juan Neira | 09-05-2018 | 8:14| 0

El 11 de junio no tendrán que acudir los militantes socialistas a las urnas para elegir candidato a la Presidencia del Principado, porque no habrá competencia. El único aspirante a ocupar la cabeza del cartel electoral será Adrián Barbón, que quedará convertido en presidenciable con el respaldo de los avales que presente. En definitiva, las primarias no pasarán de ser un esbozo y Adrián Barbón optará al cargo por aclamación.

Ante el obstáculo de las primarias el sector crítico no ha encontrado un jinete dispuesto a saltarlo. Hubo un rehúso colectivo. Ni Guillermo Martínez ni Fernando Lastra han dado el paso. El resto de notables no procede citarlos, porque hace tiempo que se convirtieron en estatuas de sal. Martínez especulaba con la baza del voto simpatizante que podría venirle por el flanco metal (la influencia de Eduardo Donaire), pero los simpatizantes no tienen derecho a voto en estas primarias, y los afiliados están mayoritariamente con Barbón. Los hechos lo demuestran; en los últimos dos días, las asambleas de Gijón, Siero, Castrillón, Corvera, Laviana, Gozón, Llanes, Cangas de Narcea, Soto del Barco y Belmonte se posicionaron abrumadoramente a favor del dirigente ‘sanchista’.

La única alternativa real al secretario general la encarnaba el consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, uno de los pocos pesos pesados que quedan en la política asturiana; la mejor cabeza política del Gobierno regional, con gran diferencia. No dio el paso para evitar una derrota que sería leída, injustamente, en clave personal cuando las circunstancias son completamente desfavorables para la causa. La dirección de la FSA anticipó cuatro meses la fecha de las primarias dejando desarmado al sector crítico porque está ampliamente desmovilizado. Cuando el general no manda, la tropa abandona la disciplina y cada uno hace la guerra por su cuenta. El objetivo colectivo da paso al grito individual de sálvese el que pueda. Una parte del sector crítico tiene un pie puesto en el estribo del vagón del sector oficial, otros han decidido hibernar, y el resto se ha quedado sin argumentario. La renuncia a competir en las primarias supone poner el letrero de «se traspasa» en la persiana del sector crítico. Hasta la noche electoral no darán señales de vida. El PSOE va a tener la oportunidad de escenificar la ceremonia de la unidad. Es el único partido que sabe hacerlo, aunque esté muy dividido, porque saben que fuera de las cuatro letras la vida es muy inhóspita.

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SALARIOS Y OCIO
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Juan Neira | 08-05-2018 | 10:37| 0

Dolores Carcedo manifestó que el Principado está confeccionando una segunda ley de crédito extraordinario. A los pocos días de aprobarse el primer crédito de 111 millones de euros, ya se cocina el segundo. No se conoce el importe, pero irá íntegramente destinado a recoger los incrementos de sueldo de los funcionarios que vienen señalados en los Presupuestos Generales del Estado. En esta materia a las comunidades autónomas les corresponde aplicar lo que está marcado en el proyecto de cuentas del Estado. En el primer semestre del año el aumento del sueldo será del 1,5% y en el segundo semestre, del 1,75%. Cuando se está a un año de las elecciones autonómicas y municipales resulta temerario congelar los sueldos públicos. En materia salarial no conozco un colectivo que no se sienta agraviado. Todos creen estar más o menos maltratados. La crisis económica recayó sobre los trabajadores, aunque perjudicó más a unos que a otros. Entre 2008 y 2015 la masa salarial del sector privado sufrió un recorte del 15,5% (de 281.000 millones a 237.000), mientras que la del sector público disminuyó en el 0,5% (85.883 millones a 85.445). Toca recuperarse.

Las buenas noticias para los funcionarios van más allá de los incrementos salariales. Genaro Alonso, consejero de Educación, propone que en el próximo curso los profesores gocen de las ventajas europeas: cada siete semanas de trabajo, una de descanso. Con motivo del puente de todos los Santos las escuelas estarán vacías una semana. Hay que reconocer que pasarse septiembre y octubre dando clase genera un elevado estrés, así que siete días en blanco es una medida acertada, porque luego hasta las Navidades sólo habrá el puente de la Constitución, que en esta ocasión quedará reducido a un breve paréntesis de jueves a domingo, que no sirve para desconectar.

Hay aspiraciones de los empleados públicos que no se podrán alcanzar en 2018. Me refiero a la semana de 35 horas laborales que Rajoy clausuró nada más llegar al poder. Algunas comunidades autónomas volverán a disfrutar de esa conquista social, pero Asturias quedará excluida porque no cumplió con la regla de gasto, aunque aprobamos en el control de déficit y deuda. Qué absurdo es todo. La semana de 35 horas, como la semana vacacional de otoño y otras conquistas sindicales, nos acerca a la sociedad del ocio. No tiene nada que ver con el nivel de gasto. La cuestión es otra. ¿Tenemos una productividad tan elevada como para permitirnos tanto recreo?

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LA CULPA ES DE LLAMAZARES
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Juan Neira | 07-05-2018 | 9:37| 0

En la entrevista con Alberto Garzón, publicada ayer en EL COMERCIO, el coordinador general de IU muestra una táctica astuta acerca de las diferencias que le separan de la federación asturiana. En primer lugar, niega que haya riesgo de ruptura, minimizando los cambios organizativos que prepara. El giro centralista que se concreta en la pérdida de personalidad jurídica de las federaciones territoriales y en la apropiación de los recursos económicos que administran hoy día las direcciones regionales, lo despacha diciendo que todas las federaciones seguirán haciendo política autónoma y que la centralización económica es una consecuencia de la racionalización de recursos. Que IU de Asturias se quede sin la posibilidad de contratar campañas, ordenar pagos o solicitar créditos es un asunto menor, porque en Madrid son tan buenos que le dejarán elaborar la estrategia política sin injerencias. La organización asturiana pasa a ser un mero apéndice (eso significa la pérdida de personalidad jurídica) y pierde el control de sus bienes, porque desde Madrid saben hacerlo mejor.

A lo largo de la entrevista, Alberto Garzón distingue entre la militancia asturiana que es muy buena y con la que mantiene una relación muy fluida, y Gaspar Llamazares, un tipo conservador que recela del sufragio universal para elegir a los responsables del partido y que no es favorable a la rendición de cuentas. ¡Cómo puede una persona tan joven como Garzón hablar de una manera tan antigua! Es la vieja cultura de la izquierda consistente en descalificar personalmente al adversario en vez de rebatir sus argumentos, que siempre se suele etiquetar de estalinista, pero que está también presente en el socialismo y recientemente la hemos visto florecer en Podemos (Pablo Iglesias atacando a Íñigo Errejón por un supuesto cambio de vestuario).

No creo ser sospechoso de sufrir el síndrome del ‘llamazarismo’, ya que en más de una ocasión critiqué los cheques en blanco que ha firmado a favor del Gobierno de Javier Fernández, pero encuentro ridículo caracterizarlo de conservador o contrario a la práctica democrática de elegir por votación a los responsables del partido. Llamazares es, sin duda, el mejor parlamentario de la Junta General del Principado y le ha dado un plus electoral a IU. Lo que no ha aclarado Garzón es lo que hará cuando la organización asturiana elija un candidato a presidente del Principado, sin contar con Podemos. Igual le surge el tic conservador.

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