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Autor: juanneira
UN GUANTE PARA TODAS LAS MANOS
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Juan Neira | 29-11-2016 | 11:55| 0

Dolores Carcedo registró en la Junta General del Principado el proyecto de presupuestos para 2017. Un trámite rutinario que todos los gobiernos convierten en pequeño espectáculo. Recuerdo la llegada de Miguel Boyer al Congreso de los Diputados con una furgoneta cargada de cajas que estaban, a su vez, llenas de folios con las partidas del presupuesto del Estado. Ahora la técnica ha avanzado más que la política, y el mastodóntico documento cabe en un lápiz USB. Un instrumento de 25 gramos que sostenían a cuatro manos la consejera de Hacienda y Pedro Sanjurjo.

Dolores Carcedo hizo una presentación interesante del proyecto, diciendo que se trata de un presupuesto abierto que contiene aspectos válidos para distintas fuerzas políticas. Hábil para ser apoyado por la izquierda y la derecha, indistintamente. Queriendo vender la mercancía, la consejera estuvo más sincera que nunca. En efecto, estamos ante el presupuesto estándar del Principado -como ya hemos dicho recientemente desde estas líneas-, que han apoyado PSOE, PP, IU y UPyD, en distintos ejercicios. Unas cuentas que se repiten año tras año, con dos terceras partes del montante destinadas a servicios sociales. Tiene tres vectores al alza: sanidad, salario social y deuda, como siempre. La estructura de la Administración autonómica se mantiene inalterable y la inversión es la pariente pobre de las cuentas pese a tener como principal objetivo la lucha contra el paro. Una ensalada de cifras que no se puede calificar de izquierdas ni de derechas, porque está pensada para hacer frente a las propias exigencias de la Administración. Si la oposición se muestra generosa, o posibilista, evitará presentar enmiendas a la totalidad y se pasará al juego de las enmiendas parciales, donde cada partido mirará por su clientela.

Para Podemos, el Gobierno socialista ha dado un portazo y el proyecto es más asequible para el PP que para ellos. El PP considera que le será muy difícil votar a favor, ya que pidieron la supresión del Impuesto de Sucesiones (Mercedes Fernández afirmó que también le serviría elevar el mínimo exento a los 400.000 euros),¡ y no les han hecho caso. Se inicia la fase de las críticas globales, que no aclaran el sentido del voto. Si el PP e IU se abstienen en la votación de las enmiendas a la totalidad, habrá cuentas. En caso contrario se prolongará el presupuesto de 2015, que es como el actual, pero contó con el voto afirmativo del PP.

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PSOE, COCCIÓN LENTA
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Juan Neira | 28-11-2016 | 9:50| 0

El veinticinco aniversario de la constitución de la agrupación socialista en Taramundi se celebró con un acto político al que estuvo invitado Eduardo Madina que habló sobre “un PSOE necesario para España”. Madina es conocido por haber sido candidato a la Secretaría General de su partido en las primarias de 2014, en las que compitió con Pedro Sánchez y José Antonio Pérez Tapias. El dirigente socialista vasco era, en aquella ocasión, el hombre del aparato (Rubalcaba, vieja guardia, principales dirigentes autonómicos), pero perdió ante el inesperado giro que tomó la situación cuando Sánchez y Susana Díaz hicieron tándem para ganar en las urnas. De esa peripecia cabe sacar tres enseñanzas: Madina es antagonista, por excelencia, de Sánchez; el dimitido secretario general demostró hasta qué punto es audaz y logró dar la vuelta a los pronósticos; las dificultades internas del PSOE en los últimos años tienen mucho que ver con el desfase temporal que existe entre el calendario socialista y la hoja de ruta de Susana Díaz, en otro caso nunca habría apoyado la dirigente andaluza a un tipo que iba por libre, sin cartas de recomendación, y la ambición en la mirada.

El sábado, desde Valencia, Pedro Sánchez reaparecía para decir que el tiempo de la comisión gestora se ha acabado, y el domingo, desde Taramundi, Eduardo Madina pedía tiempo –sin límites- para hacer la digestión de las derrotas electorales, perfilar el proyecto socialista para los próximos años y configurar los equipos directivos encargados de sacar adelante la tarea. Para convencer al auditorio de que no hay prisa para convocar el congreso, hizo un retrato extraordinariamente laudatorio -personifica los valores, los principios, la serenidad, la coherencia, la profundidad intelectual y ética- de Javier Fernández. De hacer caso a Madina parece claro que es mejor que siga la comisión gestora al frente del PSOE a que se elija una nueva comisión ejecutiva.

Los plazos que fijan los estatutos socialistas para las comisiones gestoras se incumplen, sin que haya consecuencias. Los socialistas vienen de un durísimo enfrentamiento interno y el congreso debe servir para restañar las heridas. Si el congreso se celebra pronto se corre el peligro de que cristalice la división interna con la elección de una dirección que represente sólo a una de las partes. Por esa vía, el PSOE no recuperará el papel que tenía en España. Deben medir muy bien los pasos.

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LA FICCIÓN DEL PRESUPUESTO
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Juan Neira | 27-11-2016 | 11:46| 0

La negociación entre los grupos de izquierda sobre el proyecto de presupuestos del Principado ha finalizado sin acuerdo. El diálogo se inició bajo el embeleco de estudiar una reforma fiscal y concluyó hablando sobre las cuentas. El tripartito de izquierdas (PSOE-Podemos-IU) se quiebra. La aspiración de Javier Fernández de presidir un gobierno respaldado por una sobrada mayoría parlamentaria se ha vuelto a frustrar. El obstáculo insalvable es el entendimiento entre PSOE y Podemos.
Entre los socialistas e IU no hay ningún obstáculo. Los impuestos medioambientales planteados por Gaspar Llamazares no están en el programa del PSOE, pero los socialistas saben que agradan a la opinión pública (para una mayoría desinformada la imposición verde siempre es bien recibida), y merece la pena ceder para mantener un fiel aliado.
Tanto en el pasado año, como en este, todo lo que plantea IU es susceptible de integrarse en el proyecto de cuentas de Javier Fernández. Por encima de los asuntos concretos de la negociación, el PSOE considera que Gaspar Llamazares es un político fiable. La confianza personal es un asunto básico para llevar a buen puerto cualquier negociación.
PODEMOS
Podemos está en plano opuesto para los socialistas: ni les une una larga historia de acuerdos, ni comparten el discurso ni son fuerzas complementarias. Podemos es el rival que nunca tuvo el PSOE en la disputa del voto de izquierdas. IU, oficialmente, está a la izquierda de la izquierda, como bien lo recordaba Julio Anguita, mientras Podemos es más sutil: está en todos los sitios donde se pueden ganar votos. Un amigo me decía el otro día que eran una fuerza típicamente oportunista.
El reciente debate sobre el estado de la región sirvió para comprobar la hostilidad que preside la relación entre ambos grupos. Con ese precedente, confiar la suerte de los presupuestos a la alianza con Podemos es contribuir al teatro (el postureo que dicen todos los que tienen dificultad para expresarse). Podemos pide rebajar el sueldo de los altos cargos, propuesta de imposible aceptación por el PSOE; los seguidores de Pablo Iglesias pretenden reformar el IRPF gravando más a los que ganan por encima de los 60.000 euros, y los socialistas sienten temor por una campaña sobre el infierno fiscal asturiano; Podemos desea cerrar chiringuitos, mientras el PSOE defiende con uñas y dientes el sector público regional. Sobre inversión y deuda ambos grupos dicen cosas opuestas.
Carece de sentido montar una negociación presupuestaria sobre el principio de circunscribir el diálogo a las fuerzas de izquierda. Una orientación fallida que sólo se realiza desde el Principado por la necesidad de querer subrayar la imagen de izquierdas del PSOE, algo que resulta vital tras permitir la investidura de Mariano Rajoy con la abstención en el Congreso de los Diputados.
El movimiento hacia el centro de la comisión gestora hay que equilibrarlo con un salto a la izquierda en el Parlamento asturiano. Las servidumbres propias de quien asume dos responsabilidades.
El PP sólo pide una leve modificación fiscal del Impuesto sobre Sucesiones. Aplazar la negociación lleva asociado un problema: la consejera de Hacienda registra el lunes el proyecto de presupuestos en el Parlamento y los ingresos ya no se podrán alterar. O este fin de semana negocian Dolores Carcedo y Mercedes Fernández el cambio en el Impuesto de Sucesiones, o al final quedará regulado tal como querían PSOE y Podemos.
LA TRAMPA
Así llegamos al punto nodal del debate asturiano de presupuestos. El discurso -la propaganda- va por un lado y la realidad por el otro. Las partidas presupuestarias son básicamente las mismas desde hace un montón de años. Valen para la izquierda, la derecha y el Grupo Mixto (cuando lo hay).
En vez de reconocer esta realidad, la izquierda habla del compromiso social de un presupuesto progresista, sin cambiar un número, y la derecha es capaz de presumir del relanzamiento de la economía gracias a sus enmiendas ¿Reír o llorar?
El gasto social se lleva dos de cada tres euros, gobierne quien gobierne, y el desfase del gasto en Sanidad y salario social está garantizado. Hay las mismas razones para rechazar el proyecto de cuentas para 2017 que el pasado año, si bien, con cifras semejantes, se aprobaron los presupuestos de 2015.
Asistimos a un sainete interpretado por adustos señores de corbata mezclados con adolescentes treintañeros, cuyo final tiene que ver con estrictas razones de partido que no coinciden, para nada, con los intereses generales de Asturias.
La única novedad de los últimos ejercicios es el hundimiento de la inversión para poder mantener el gasto social en los mismos niveles que durante los años de crecimiento. El empleo se sacrifica en beneficio del gasto corriente.
Por lo demás, la deuda sigue creciendo porque no hay ingresos para financiar el gasto de los presupuestos. Los chiringuitos de hoy serán pagados por las generaciones del mañana. Que los hijos o los nietos paguen las bromas de Sogepsa, Sedes o la Zalia, tiene delito.
Vistas las cosas, desde una perspectiva lúcida, las cuentas resultan disparatadas, ya que crean más problemas de los que resuelven.

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CAPRICHOS DEL GOBIERNO
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Juan Neira | 26-11-2016 | 5:53| 0

En la Junta General del Principado, Javier Fernández volvió a repetir, una vez más, que quiere aprobar el presupuesto con Podemos e IU (28 diputados), limitándose a agradecerle al PP su disposición al acuerdo. Una situación así no es habitual verla en otras cámaras legislativas. Para todos los gobiernos la aprobación de los presupuestos es un objetivo preferente, porque pueden de este modo realizar sus planes. Además, el rechazo presupuestario supone una cierta sanción o recusación política por parte del Parlamento y vivimos, precisamente, en un sistema de democracia parlamentaria. Lo inusual es que un presidente, que está al frente de una minoría de la Cámara, tenga posibilidades de pactar por la izquierda y por la derecha; y lo verdaderamente extraño es que una vez comprobado que el pacto por la izquierda es muy difícil se limite a dedicarle buenas palabras al partido de la derecha que está deseoso de aprobar las cuentas. Es chocante ver a un presidente de Gobierno moviéndose con esas holguras por el Parlamento, pese a estar en minoría. Máxime si tenemos en cuenta que el partido de la derecha está dispuesto a respetar el proyecto del Gobierno, enteramente, limitándose a pedir que un impuesto, el de Sucesiones, tenga un mínimo exento más elevado. Dejar de aprobar unas cuentas de 4.200 millones de euros porque se dejan de ingresar 20 millones, con el retoque fiscal de la derecha, sería de récord mundial.

Aunque no lo parezca estas cosas pasan en Asturias. No estamos contando el argumento de una cinta que se proyectó, fuera de concurso, en el Festival Internacional de Cine de Gijón, sino el aquí y ahora de la Junta General del Principado. Sólo en una tierra donde los debates están completamente condicionados por claves ideológicas, se trata con tan poco rigor las realidades que tenemos entre manos. Soy consciente de que los dirigentes del PP asturiano no tienen unos planteamientos muy atinados, como nos dejaron ver en el presupuesto de 2015, que negociaron con Dolores Carcedo a golpe de inversión en piscinas para los municipios gobernados por el PP, pero en este caso reprimen su innata capacidad de ingenio y sólo piden una mínima modificación fiscal. Sería imperdonable que Javier Fernández dejara pasar la ocasión y asumiera otra prórroga presupuestaria. No recuerdo que ningún grupo opositor, en toda la etapa autonómica, exija tan poco al Gobierno para aprobarle las cuentas. Un poco de seriedad.

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EL ÚLTIMO INTENTO
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Juan Neira | 25-11-2016 | 9:44| 0

Los diputados autonómicos discuten de cifras en la antesala del debate presupuestario. Cifras envueltas en intenciones que complican las sumas y las restas. En medio de especulaciones nos llega un dato cierto: la sanidad asturiana va a gastar este año 1.626 millones de euros, aunque sólo contaba con 1.461 millones anotados en la prórroga presupuestaria. Pese a las largas listas de espera se pasaron de largo en 165 millones; no es fácil imaginar cuánto hubieran gastado de más si las pruebas diagnósticas, las consultas de los especialistas y las operaciones quirúrgicas se hubieran realizado a las dos o tres semanas de solicitarlas. Para evitar que se desfasen completamente las previsiones económicas es necesario que el paciente asuma una cierta cuota de insatisfacción. No se puede lograr todo a la vez: los gerentes mantienen el gasto en unos límites soportables, aunque excedan las previsiones, o los pacientes gozan de una gran accesibilidad a las prestaciones sanitarias del sistema. Esa es la realidad crudamente expresada, los déficit sanitarios se explican por limitación de recursos económicos. Conocidas las cifras reales de gasto sanitario, veremos qué cantidad se aprueba, definitivamente, para 2017.

Podemos se vuelve a reunir hoy con el Gobierno socialista. Al parecer quieren explicarles su visión del proyecto de cuentas. Las discrepancias son tantas que parece que los dos grupos no han empezado a negociar. El Principado confecciona sus cifras y Podemos desgrana sus argumentos. Cada uno va a lo suyo. El partido de Pablo Iglesias no se cree las cifras de amortización de deuda presentadas por Dolores Carcedo, critica duramente los escasos recursos reservados para la inversión y pide que se rebaje el sueldo de los altos cargos. Por no hablar del capítulo de ingresos, donde demanda un mayor gravamen para las rentas superiores a los 60.000 euros y rebajas fiscales para el 97% de los contribuyentes que son los que tienen un sueldo inferior a esa cifra.

Demasiadas diferencias para solventarlas en una tarde de viernes. Ninguno de los dos partidos se fía en la negociación del otro. Las lindezas que se dedicaron durante el reciente debate sobre el estado de la región los incapacitan para ser socios de una misma alianza presupuestaria. IU pidió insistentemente una negociación a tres bandas y el PP se lo tomó tan en serio que está a punto de hacerse un hueco para hablar de las herencias.

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