El Comercio
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Autor: juanneira
EL IMÁN Y EL CHÓFER
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Juan Neira | 22-08-2017 | 9:07| 0

La actuación policial contra la célula terrorista que realizó los atentados de Barcelona y Cambrils ha finalizado al abatir a Younes Abouyaaqoub, que estaba huido tras ejecutar la matanza de las Ramblas. Al parecer, era él y no Mossua Oukabir, joven terrorista de 17 años de edad que fue abatido con otros cuatro compañeros suyos tras los asesinatos de Cambrils, el conductor del coche blanco que mató a 14 ciudadanos en Barcelona. Aunque pueda parecer una objeción menor, resultaba difícil aceptar que en una célula con cerca de quince individuos, fueran a escoger a una persona de 17 años para realizar el atropello masivo. La operación de lanzarse a gran velocidad con un coche por una zona peatonal, con giros bruscos de volante para arrollar a los viandantes que estaban a la izquierda y la derecha de su trayectoria es muy difícil que lo haga con éxito una persona que no tenía carné de conducir. Sin embargo, Younes Abouyaaqoub, con 22 años, daba más el perfil que se requería para cometer semejante atrocidad.

En la reconstrucción policial de lo que hizo Abouyaaqoub tras bajarse del coche blanco, consta que asesinó con un puñal a un hombre, Pau Pérez, para apoderarse de su coche, y que hirió a una agente de la Policía Autonómica catalana al toparse con ella en un control. Luego, se le perdió el rastro. Basta conocer esos datos para comprender que era un sujeto extremadamente peligroso, por la determinación de sus acciones y la eficacia con que las llevaba a cabo.

Causa una gran tristeza constatar lo ya conocido. Me refiero al adoctrinamiento de los jóvenes para convertirlos en soldados de la yihad. Todos los expertos en la materia hablan del papel que juegan los que ellos llaman el “agente radicalizador”. Insisten en que la vía habitual no es Internet, sino el contacto directo, cara a cara, con personas que tienen una gran ascendencia sobre ellos. El 70% de los individuos detenidos en España en relación con la actividad terrorista de origen salafista había tenido vínculos sociales previos con individuos radicalizados. En este caso, el imán de Ripoll parece que fue el agente clave para transformar a jóvenes en asesinos. Por los datos que sabemos no se trata de un clérigo fanatizado, que se movía por ideales, ya que una de las veces que fue detenido transportaba doce kilos de hachís. Un vulgar narco. Por lo demás, trece partidos participaron en la foto del Pacto Antiterrorista, varios de ellos en calidad de simples observadores. Sin comentarios.

 

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UN CHOLLO QUE NOS SALE CARO
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Juan Neira | 21-08-2017 | 4:19| 0

En el primer año del anterior mandato, Mariano Rajoy tomó dos decisiones económicas de alcance que dieron oxígeno a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos. La más importante fue la creación del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) que sirvió para dar crédito a los gobiernos regionales cuando el mercado era muy remiso a financiarles. En realidad, como ya hemos contado aquí muchas veces, fue un traje a la medida de las urgencias de la Generalitat catalana, ya que tenía que devolver el dinero prestado por los ciudadanos al suscribir los llamados “bonos patrióticos” y tenía la caja vacía. Cristóbal Montoro salvó a Artur Mas y desde entonces ese ha sido el mecanismo de financiación favorito de los independentistas. Las proclamas de libertad se acompañan de una absoluta dependencia económica de Madrid: no hay un banco que le adelante dinero al Gobierno de Puigdemont.

La otra medida que benefició por igual a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos fue el programa de pago a los proveedores. Ambas entidades trampeaban sus cuentas dejando facturas en el cajón. Con ese método, propio de trileros, las facturas no se contabilizaban y así no se generaba deuda. Rajoy pidió que sacaran las facturas del cajón y les dio dinero para pagarlas. Los ayuntamientos más endeudados, como Mieres, tuvieron que admitir un plan de saneamiento pilotado por el Ministerio de Hacienda y, en la actualidad, ya pusieron orden en las cuentas. Ya que hemos puesto el ejemplo de Mieres, diremos que la figura de su alcalde, Aníbal Vázquez, fue clave para acabar con el pandemónium que había en la economía municipal hasta su llegada a la Alcaldía.

¿Qué han supuesto los cuatro años (2012-2016) de financiación estatal? El Gobierno central ha regado a las autonomías y, en menor medida, a los ayuntamientos con la friolera de 162.000 millones de euros. Una auténtica salvajada. Cataluña ha recibido 53.000 millones, casi una tercera parte del total. Tras ella, Valencia ha ingresado 36.000 millones. Asturias, 1.586 millones. Al principio los créditos del FLA implicaban la devolución con pago de intereses (5,5%), pero tras una genialidad de Cristóbal Montoro, el dinero se devuelve ahora en cómodos plazo sin que devengue intereses. Gracias al chollo de financiación las comunidades se ahorrarán 48.000 millones (Asturias, 538 millones). Ese ahorro no llegará a los ciudadanos que pagaremos, vía impuestos, los regalos de Montoro a barones y caciques.

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RECETAS CONTRA EL TERROR
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Juan Neira | 20-08-2017 | 7:34| 0

El pasado domingo escribí en estas líneas sobre las desdichas de la izquierda y hoy me disponía, con gusto, a hablarles sobre los problemas de la derecha, pero el pasado jueves un grupo de jóvenes fanatizados, hasta el punto de prescindir de sus vidas, cometió la mayor matanza de los últimos 13 años en España, y todo palidece a su lado.

Hablar de otra cosa resulta superfluo, puede entenderse como un acto frívolo o como una elección incorrecta ¿Qué son las desdichas de la izquierda y los problemas de la derecha al lado de catorce vidas segadas por unos indocumentados que en nombre del Corán están dispuestos a matar a cualquier persona que esté a su alcance, con independencia de edad, sexo, religión, ideología, oficio, renta, aficiones y modo de vida?

¿Qué se puede decir de los asesinatos de las Ramblas de Barcelona y el paseo marítimo de Cambrils, cuando llevamos tres días oyendo todo tipo de lamentos y reflexiones?

RETORNO

Empecemos por lo más elemental: vuelve el terrorismo a España. Con la importantísima excepción de los atentados de Atocha del 11-M de 2004, pensar en el terrorismo desde cualquier ciudad de España es recordar a ETA.

El 20 de octubre de 2011, unos encapuchados anunciaron el fin de “la actividad armada”. Atrás quedaban 43 años de derramamiento de sangre. Ya pasaron casi seis años desde entonces y con la perspectiva que da el tiempo transcurrido podemos preguntarnos qué objetivos alcanzó ETA con su larga serie de más de ochocientos asesinatos. La respuesta es ninguno.

Si los cientos de vascos que tomaron las armas y se convirtieron en profesionales del tiro en la nuca se hubieran dedicado a otra cosa, ahora el País Vasco sería exactamente igual a como es. El nacionalismo pacífico hubiera logrado un régimen estatutario. Con el cupo adosado, por supuesto. El resto tiene poca importancia, hazañas deportivas incluidas.

Vista la radical inutilidad del terrorismo etarra, encaremos el terror yihadista dándole la consideración de problema nacional –también internacional, claro está- porque lo es. Siempre que se da carta de naturaleza a un problema es obligado preguntar por la solución.

Quiero hacer un breve paréntesis para decir que desde muy joven siempre me pareció que los problemas colectivos se encaran de maneras disparatadas. Verbigracia: la suelta de octavillas subversivas, en los años sesenta y setenta, no creo que haya acortado la duración del franquismo. Sin embargo, la presencia diaria de Xirinacs ante las puertas de la cárcel Modelo de Barcelona si fue eficaz para la aprobación de la amnistía de 1977.

Volvamos a la consideración sobre el problema del yihadismo. Para solucionarlo hay que detectar las especificidades de ese modelo de terrorismo en España. Veamos dos características.

ENCLAVES

En España la violencia, el odio, y la creación de las células yihadistas no tiene que ver con los problemas de identidad de los inmigrantes. Eso ocurre en Francia, Inglaterra, Alemania o Bélgica, porque llevan varias generaciones viviendo en los cinturones industriales de las ciudades de esos países y tienen un choque de identidades, entre la personalidad del país de nacimiento y la vivencia musulmana, en su versión más radical. Aquí no hay los guetos del espacio periurbano parisiense. Llegaron hace muy pocos años a España. No hay que perder el tiempo teorizando sobre el bucle melancólico de los jóvenes inmigrantes.

Segunda característica. La actividad yihadista está concentrada en zonas geográficas muy reducidas: las dos ciudades autónomas del Norte de África, y las áreas de Barcelona y Madrid. El 80% de los terroristas detenidos en los últimos tres años residían en esos lugares.

Al igual que la lucha contra ETA no se desarrollaba de la misma manera en Andújar que en Mondragón, la persecución de los yihadistas debe concentrarse donde producen terror.

FANTASMA   

El fantasma de la política social. Quizás sea por la influencia de los sociólogos -de profesión o de vocación-, el hecho de que se apele continuamente a la política social como lenitivo contra el terrorismo. Hay algunos que la anteponen a la acción de la Policía. Creo que los subsidios no integran a los inmigrantes ni les permiten tener un papel activo en la sociedad.

La única política social activa es el empleo. Si los jóvenes inmigrantes trabajan se sentirán integrados, y si no lo hacen tendrán todo el día para pensar en maldades, como hacen los católicos, protestantes y agnósticos. En todos los casos citados la autoestima estará por los suelos.

Hay que evitar las simplezas: expulsar a los musulmanes de España. El mercado de trabajo los necesita. Dentro de diez o quince años habría que ir a buscarlos pagándoles el viaje.

La trampa del complejo de culpa. No somos los creadores del terrorismo yihadista. No tenemos que avergonzarnos de ser un país próspero ni somos responsables del caos de las dictaduras teocráticas. El medievalismo en la que está sumergida parte de la sociedad africana y asiática no es culpa nuestra. Tenemos el derecho y la obligación de actuar en defensa de nuestro sistema de convivencia.

Por último. Es un problema importado. Para solucionarlo hay que viajar a los sitios donde se fabrica en serie. A veces, sólo le escuchan a uno cuando se enfada.

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LOBOS EN MANADA
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Juan Neira | 19-08-2017 | 4:40| 0

Saber que el conductor del coche que causó 13 muertos y más de 130 heridos por las Ramblas de Barcelona no se encuentra libre, dispuesto a participar en otro atentado, transmite tranquilidad a la opinión pública. Si se le hubiera podido detener para ser llevado ante los tribunales de Justicia estaríamos ante la operación policial ideal. Todo indica que fue materialmente imposible realizarla, entre otras razones, porque cuando fue abatido se encontraba en compañía de otros cuatro terroristas atropellando a peatones en el paseo marítimo de Cambrils (Tarragona). Dos matanzas colectivas con escasas ocho horas de diferencia. Entre los primeros deberes que tiene un Estado democrático está el de impedir que los individuos que tengan vocación de asesinos puedan cumplir sus deseos.

Las acciones criminales en Barcelona y Cambrils, junto a la explosión en Alcanar (Tarragona) que provocó un muerto y siete heridos,  y los tres detenidos en Ripoll (Gerona), entre ellos un hermano de Mossua Oukabir, el conductor del coche que causó la matanza en Las Ramblas, muestran que en Cataluña hay algo más que tristes lobos solitarios. Una región muy poblada, con una gran recepción de visitantes, que tiene en sus calles un mosaico de etnias y culturas, ofrece un terreno favorable para la profusión de células del islamismo radical. Es un problema que se venía incubando desde hace muchos años, sin que las autoridades regionales y locales mostraran inquietud. El mejor ejemplo es que no se habían colocado bolardos en las Ramblas para impedir el paso de coches. Ahora se pagan las consecuencias. De todo tipo. Lo primero es la pérdida de vidas humanas, dictadas por los giros azarosos de un vehículo, guiado por individuo que carecía de edad para ser el titular de un carné de conducir. A continuación está el golpe que causa a la convivencia. Me parece admirable y emocionante el grito improvisado y colectivo,  del “no tinc por” por las Ramblas de Barcelona, pero pese al voluntarismo que conlleva, claro que hay miedo. ¿Cómo no va a haberlo? Cuando los terroristas tienen capacidad para provocar sucesivos atropellos en zonas de máxima afluencia, cuando bajan de los coches y acuchillan a los viandantes, el miedo funciona como mecanismo de seguridad.

Hay otras consecuencias indoloras, pero que causan un gran perjuicio para Cataluña y para España. El turismo alcanzó récord en nuestro país porque otras costas eran inseguras. Ahora la violencia está aquí.

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UNA TARDE DE VERANO
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Juan Neira | 18-08-2017 | 3:50| 0

Atentado terrorista en el corazón de Barcelona, en la parte alta de Las Ramblas, en los alrededores de la Plaza de Cataluña. Un vehículo invadió la zona de peatones y recorrió más de medio kilómetro atropellando a los viandantes. Por la forma de conducir, haciendo eses para arrollar al mayor número de personas, no cabe la menor duda de la voluntariedad de la acción. El balance provisional es trágico: trece muertos y más de una treintena de heridos.

El 14 de julio de 2016 el terrorismo yihadista llevó a la práctica una nueva forma de cometer atentados, consistente en introducir un vehículo en una zona peatonal y arrollar a la gente que camina confiada. El estreno fue el paseo marítimo de Niza con 85 muertes. Un balance tan dantesco seguro que animó a los asesinos a repetir la acción y en los últimos trece meses ya realizaron la macabra maniobra en ocho ocasiones en ciudades europeas. Tres veces en Londres con el resultado global de 14 muertes. En la capital de Inglaterra combinaron, en dos ocasiones, el atropello con el ataque con cuchillo, una vez abandonado el camión. Estocolmo, París y Berlín también sufrieron la misma modalidad de atentado, con doce muertos en el caso de la capital alemana.

Ahora le tocó a Barcelona. Como sucede con la inmensa mayoría de los ataques terroristas, un segundo antes de perpetrarse nadie pensaba que pudiera suceder. La sorpresa es un elemento clave en las acciones de los grupos terroristas. Sin embargo, para los cuerpos policiales, para los gobiernos y para los expertos en la materia era bien conocido que las ciudades españolas, en algún momento –y más bien pronto que tarde- iban a sufrir la violencia del terrorismo yihadista. Desde el año 2015 se esperaba que ocurriera. España reúne los mismos requisitos para ser blanco de las iras del fundamentalismo islamista que el resto de las naciones que nos rodean. Desde una perspectiva logística, nuestro país está aún mucho más expuesto porque somos fronterizos con el Norte de África, donde los yihadistas tienen bases y apoyo social. El golpe ha sido muy duro. Sin embargo, la política a seguir es la misma que hace una semana, un mes o un año. No queda otro remedio que perseverar en la acción policial, sin la cual ya habríamos sufrido bastantes atentados a juzgar por la cantidad de individuos que fueron detenidos en los últimos años. Hay que solicitar el apoyo de la sociedad y mejorar la colaboración con las policías de otros países. Este combate va para largo.

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