El Comercio
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Autor: juanneira
INVERSIÓN DE POCA MONTA
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Juan Neira | 27-12-2016 | 4:46| 0

Desde el Consejo Económico y Social se recomienda al Principado que los 23 millones de euros extra que va a tener la Consejería de Hacienda, al elevarse el techo de déficit del 0,3% del PIB a 0,6%, se destinen a inversión. La misma petición que los sindicatos y la Federación Asturiana de Concejos. Todos los que no criticaron duramente la escasa inversión del proyecto de presupuestos de Javier Fernández recomiendan ahora que el dinero extra sirva para impulsar la actividad económica. El problema no es lo que haga o deshaga el Ejecutivo socialista con 23 millones, sino el silencio generalizado que hubo ante el reparto de más de 4.200 millones, realizado por el Principado, de los que poco más de 300 se dedican a inversión. Aquí la prioridad es el llamado gasto social y el empleo sólo se trata en clave de subvención. Las políticas activas quedan relegadas porque el establishment asturiano no cree en la inversión productiva, sino en los programas paliativos para todos los desfavorecidos. Es un mecanismo perverso que convierte a la sociedad en rehén de las instituciones. En los momentos difíciles se le da una vuelta de tuerca a la imposición fiscal (ahí está la subida de los Impuestos Especiales y, a corto plazo, le tocará el turno al IVA) y el Estado benefactor se queda con más recursos, mientras la sociedad, empobrecida por la crisis, paga el diezmo.

Lo más preocupante no es lo que digan sindicatos, alcaldes u organismos de asesoramiento, sino la práctica y el discurso de los grupos de oposición. No vale que muestren, como coartada, las enmiendas parciales que presentaron al presupuesto. Si hubieran sentido que elevar la inversión pública era una necesidad insoslayable lo hubiesen hecho saber en el periodo de negociación de las cuentas. En esta ocasión, con la excepción de Foro, que debió tener una reunión meramente protocolaria con el Principado, el resto de grupos parlamentarios hablaron extensamente con el Gobierno socialista, sin introducir la cuestión de las inversiones en la agenda de las prioridades.

El viernes se votan las enmiendas parciales en la Cámara. Por lógica, habrá una mayoría de escaños que dará cobertura a las propuestas de PSOE y PP. También a las de Ciudadanos, aunque veremos en qué medida. Las cartas ya están marcadas. Tanto aspaviento por el uso que se dé a 23 millones carece de sentido, cuando parlamentarios y extraparlamentarios hicieron de la inversión un asunto de poca monta.

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LAS RAREZAS DEL DEBATE PRESUPUESTARIO
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Juan Neira | 26-12-2016 | 9:27| 0

La negociación y aprobación de los presupuestos constituyen un test sobre la clase política asturiana. Como se trata, prácticamente, de la única tarea compleja que realizan nuestros diputados en todo el año, la labor cada vez se aborda antes.

En el mes de julio, iniciaron un diálogo, PSOE, Podemos e IU, sobre la reforma fiscal, que al final fue una manera como otra cualquiera de negociar los impuestos del proyecto presupuestario. Cuando Podemos protestó por la supuesta encerrona, ya era tarde. Los portavoces de PSOE e IU afirmaron que estaba claro desde el principio que estaban hablando de presupuestos.

Se mantiene la opacidad sobre todo el proceso. Igual da que la Junta General del Principado esté ocupada por los grupos de la vieja política o que en la Cámara se hayan infiltrado los representantes de la nueva política. Con unos o con otros, las partidas presupuestarias brotan con la oscuridad. Como los champiñones.

La ausencia de luz hace que las propuestas se vean borrosas, apenas se distingue su perfil. ¿De qué hablaron tantos meses? Es un misterio. Lo que se conoce no da para ocupar tantas horas de negociación, así que queda la sospecha sobre una hipotética tomadura de pelo colectiva. Ya saben: «Estamos reunidos».

Viejos socios

En teoría, seis partidos pueden acordar varias alternativas parlamentarias que tendrían el apoyo de la Cámara, pero en la práctica, la única fiable es la que ocurre cuando unen sus escaños el PSOE y el PP. Siempre fue así.

Unas veces de manera diáfana y otras de forma solapada. PSOE y PP aprobaron los presupuestos de 2015, cuando IU y UPyD habían abandonado a Javier Fernández y las elecciones autonómicas estaban a cinco meses; una fecha demasiado cercana a las urnas como para que un partido de oposición de derechas bendiga las cuentas de su oponente de izquierdas. Lo mismo acaba ahora de suceder. Mercedes Fernández evita que el Gobierno socialista tenga que prorrogar por segunda vez consecutiva los presupuestos. Una situación que le llevaría tarde o temprano a tener que presentar en el Parlamento la cuestión de confianza. Cherines tiene vocación de ángel custodio.

Si miramos hacia atrás, PSOE y PP también mancomunaron sus fuerzas para tumbar el presupuesto del Gobierno de Cascos, lo que llevó a las elecciones anticipadas de marzo de 2012, que devolvieron el poder a los socialistas.

Hubo ententes solapadas, como las que se formaban en los años ochenta del siglo pasado, con Rozada al frente de la extinta Alianza Popular: unos aparentaban que gobernaban y los otros hacían como que se oponían.

Seamos ecuánimes. En la ruleta rusa de la política nacional hay potenciales alianzas mucho más deletéreas para los intereses generales que la entente PSOE-PP.

Sucesiones

Una negociación tan larga y opaca provoca resultados extraños. No es sencillo de entender cómo la estrella del debate presupuestario fue el Impuesto sobre Sucesiones, tanto por el flanco de la izquierda como por el de la derecha. Ya sé que hay cinco renuncias de herencias al día, en Asturias, por lo oneroso que resulta el pago de ese impuesto. También soy consciente de que sigue en vigor el ‘error de salto’, que trae unas consecuencias tan irracionales como que los individuos que heredan 150.000 euros paguen cero, y nada más superar esa cifra pasen ya a pagar 18.000 euros.

No obstante, como el Gobierno socialista está a favor de corregir esa anomalía, la discusión se centró sobre la elevación del mínimo exento (150.000 euros). IU no quería elevarlo; Podemos proponía situarlo en 200.000 euros y el PP negoció su subida hasta los 300.000.

Apoyos y rechazos al proyecto de presupuestos se guiaron por el límite del mínimo exento en el Impuesto de Sucesiones. No es muy normal. Cuando la izquierda quiere recaudar más eleva el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, y cuando quiere gravar a los ricos, se fija en el Impuesto de Patrimonio. Cuando la derecha defiende los intereses de las familias pudientes, baja el IRPF. Los cambios en Patrimonio o Sucesiones y Donaciones van en segundo lugar. Está muy bien elevar el mínimo exento de Sucesiones, pero no puede ser la estrella del debate presupuestario. A ver si tenemos un poco de sentido común.

Tanto centrarse en los impuestos, el gasto público quedó fuera de la negociación. Hay centenares de enmiendas parciales sobre el gasto, pero el próximo viernes irán la mayoría a la papelera sin mayor consideración. Lo importante es debatir públicamente sobre algunos asuntos, porque en caso de no retocar los gastos, redimensionando el sector público, el endeudamiento seguirá creciendo y no habrá dinero para reducir las listas de espera o financiar la Dependencia.

La adhesión de Mercedes Fernández al presupuesto de Javier Fernández reabre las heridas con Foro. Desde la tribuna parlamentaria, Cristina Coto habló de intercambio de favores entre PSOE y PP, y señaló que la dulcificación del Impuesto de Sucesiones no pone fin al infierno fiscal asturiano.

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CHERINES Y CIUDADANOS
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Juan Neira | 24-12-2016 | 4:02| 0

El proyecto de presupuestos del Principado superó el ‘cabo de las tormentas’ de las enmiendas a la totalidad y, ahora, sólo está a la espera de los retoques que le apliquen por la vía de las enmiendas parciales. Javier Fernández hizo equilibrios sobre el alambre con la red bajo sus pies. Ensayó distintas estrategias, sabedor de que al final siempre contaría con Mercedes Fernández para evitar el fracaso. En ningún caso se vería obligado a prorrogar el presupuesto. El PP estaba dispuesto a abstenerse o a votar a favor de las cuentas, según cuáles fueran las preferencias del presidente.

El 1 de Octubre fue la fecha clave para la suerte de las cuentas asturianas. Ese día, domingo para más señas, se produjo la fractura del PSOE, en Madrid, con la dimisión de Pedro Sánchez de la secretaría general y la creación de una gestora presidida por Javier Fernández. Entonces se puso en marcha el segundo intento de investidura de Rajoy, un proceso que estaba detenido a expensas de ver qué bando ganaba la batalla en el Comité Federal socialista. Tanto Rajoy como Fernández jugaron muy bien sus cartas. A ambos les interesa que se fortalezcan los dos partidos, porque un año de multipartidismo ha provocado más daños que beneficios. El diálogo entre los dos líderes ha hecho que Ciudadanos perdiera protagonismo y que Podemos sólo se abra hueco por la vía del enfrentamiento interno, Iglesias ‘versus’ Errejón. Imagino que en la batalla de Cataluña también van a ir juntos. Con todo esto entre manos, es irreal imaginar que Cherines tuviera capacidad para dejar a Javier Fernández sin presupuestos. Un movimiento frívolo en este asunto le hubiera costado el puesto. Con 33 años en cargos institucionales no cabe esperar de Mercedes Fernández que cometiera errores tan mayúsculos. Ahora ya sabemos que lo hizo por Asturias.

En el pleno de las enmiendas a la totalidad, los diputados de Ciudadanos pasaron de la abstención al sí. Ni ellos mismos fueron muy conscientes del cambio. Se sentaron en sus escaños hablando de abstención y se levantaron apoyando el presupuesto. A falta de argumentos sólidos, me inclino a pensar que Fernando Lastra les habrá hecho tantos regates sobre la misma baldosa que fueron incapaces de anunciar lo que votan o de votar lo que dicen. Perdieron la oportunidad de capitalizar la negociación presupuestaria y quedan como un grupo menor que se sube a la alianza PSOE-PP. El Parlamento no es para amateur.

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POR ASTURIAS, CUALQUIER COSA
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Juan Neira | 23-12-2016 | 9:42| 0

Tras múltiples escarceos, maniobras, fintas, cálculos aritméticos y poses de salón, Mercedes Fernández sale al rescate del presupuesto socialista, al igual que hizo en 2015. Una vez que se vino abajo la estrategia abstencionista (el plan socialista pasaba por la abstención del PP, IU y Ciudadanos), con el revés sufrido por Gaspar Llamazares en la reunión de la dirección regional de IU, el grupo parlamentario socialista y el Gobierno reactivaron los contactos para encontrar un plan de recambio. Al modificarse las circunstancias, se alteró el sentido del voto. Mercedes Fernández se olvidó de la abstención y dio el apoyo explícito al Ejecutivo de Javier Fernández, “porque lo necesita Asturias”. Nada de politiquería, ni de ventajismo tratando de sacar provecho de una coyuntura delicada para el PSOE. La lideresa popular dice que lo hace por los intereses generales de la comunidad autónoma. Para que no haya malos entendidos aclara que tuvo informada a la dirección nacional del PP. Claro que sí.

Nicanor García y sus compañeros pasaron de la abstención al sí, para acabar a medio camino entre el rechazo y la abstención. ¿Cómo se entiende esto? La verdad es que es complicado. Inicialmente presentaron su disponibilidad al acuerdo, pero el Gobierno estaba todavía en la fase de proclamar la unidad de la izquierda, y no les hizo caso. Fracasada la alianza de las izquierdas, Ciudadanos encajó como pieza útil en la estrategia abstencionista pilotada por el presidente del Gobierno. Y los diputados de Ciudadanos se sintieron cómodos en la abstención. Ante el cambio de IU, los socialistas les pidieron un esfuerzo para que dieran el sí al proyecto, y en ese momento midieron mal sus fuerzas y plantearon una serie de demandas, sin saber que ya estaba pedaleando el tándem de la mayoría absoluta, PSOE-PP. Sin darse cuenta pasaron a ser, nuevamente, un pequeño grupo prescindible, que se abstendrá ante algunas enmiendas a la totalidad de los presupuestos y rechazará otras. Año y medio en el Parlamento y todavía no acabaron el periodo de formación.

No se puede entender el desenlace del debate de los presupuestos sin tener en cuenta la deuda política que tiene Mariano Rajoy con Javier Fernández. Desde estas líneas hemos dicho muchas veces que sería un contrasentido que Cherines tumbara el presupuesto del presidente de la comisión gestora. Aunque haya mucho descreído, la política tiene una lógica. Quedó claro.

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LOS ALIADOS DEL CENTRO-DERECHA
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Juan Neira | 22-12-2016 | 6:27| 0

Las cartas de la negociación presupuestaria ya están boca arriba: el PP acepta el proyecto presupuestario del Gobierno socialista, evitando presentar una enmienda a la totalidad. Ciudadanos es el otro grupo que no rechaza las cuentas. Foro e IU piden la devolución del proyecto, mientras que Podemos riza el rizo planteando una enmienda parcial sobre los ingresos que se transformará en una enmienda a la totalidad en cuanto los servicios jurídicos de la Cámara valoren la propuesta del partido morado. Como la gente de Podemos es joven e ilusionada, todavía me atrevo a hacerles una sugerencia: en política no plantees iniciativas que resulten ininteligibles para el ciudadano medio. La originalidad no cotiza en política.

Una vez que IU cambió de bando, la estrategia abstencionista, cuidadosamente preparada por los socialistas, se vino abajo. La propuesta devino en inservible, pero el objetivo sigue inalterable. Más de una vez y de dos, hemos apuntado estos días que los grupos colaboracionistas tenían decidida su voluntad de sacar adelante el presupuesto, dejando el sentido del voto en manos del PSOE para que lo administrara de la forma más conveniente. Para Ciudadanos el pacto significa abandonar el aislamiento en que está desde que empezó la legislatura. A partir de ahora van a poder decir que gracias a Ciudadanos, Asturias cuenta con esto o lo otro. Tras año y medio de mandato, Nicanor García y sus compañeros se van a dotar de un discurso, que tiene la virtualidad de coincidir con el que despliega Albert Rivera en el Congreso de los Diputados. Para un partido que hace del pacto su razón de ser resultaba muy frustrante que el Principado no les diera estatus de interlocutor.

El PP abordó la recta final de las negociaciones con las ideas muy claras: valen todos los escenarios, menos el rechazo de los presupuestos de Javier Fernández. Mercedes Fernández lleva mucho tiempo en política (es, probablemente, la diputada autonómica con más experiencia), como para ignorar que la dirección nacional de su partido no contempla infligir una derrota al presidente de la comisión gestora. Le deben muchas cosas y todas de gran importancia: la investidura de Rajoy, la fijación del techo de gasto, la hoja de ruta fiscal enviada a Bruselas, el diseño de la reforma constitucional y el alejamiento de Pedro Sánchez de la primera línea política. Mercedes Fernández debe poner sus escaños al servicio del Gobierno.

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