El Comercio
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Autor: juanneira
HOMENAJE AL PRESIDENTE
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Juan Neira | 25-06-2018 | 9:48| 0

La expresión de Mierenses en el mundo llama al equívoco. Cuando se hace referencia al mundo desde una ciudad de 40.000 habitantes parece que se alude a las personas que están lejos del lugar, probablemente en el extranjero, y desde luego fuera de la región de origen. Cuando se lee el sintagma, mierenses en el mundo, vienen a la cabeza programas televisivos de éxito en los que procedentes de cualquier sitio de España nos cuentan sus cuitas en Alaska, Estambul o Brisbane. Una impresión equivocada, porque el galardón de Mierenses en el Mundo alude simplemente a paisanos que son famosos, aunque hayan vivido siempre a cuarenta kilómetros del lugar de donde nacieron.

Desde esa óptica, Javier Fernández es un mierense en el mundo que merece galardón, ya que no hubo antes otro que fuera presidente del Principado. En su especialidad, la política, alcanzó un nivel relevante y bien merece ser condecorado por sus paisanos.

El premio hubiera pasado desapercibido si no se hubiera organizado una polémica absurda porque algún socialista travieso filtró oportunamente el contenido de un chat en el que distintas personas hacían valoraciones sobre el presidente del Principado. Eran opiniones particulares, realizadas en un marco de gran libertad, como corresponde a un grupo de amigos, que no estaban destinadas a verse reflejadas en los medios. Inmediatamente, los ‘javieristas’ se rasgaron las vestiduras haciéndose los ofendidos, como si ellos no utilizaran expresiones semejantes para referirse a sus adversarios políticos cuando hablan en la intimidad.

En realidad, me estoy refiriendo a una tormenta en un vaso de agua, que tuvo cierta transcendencia porque todavía

Los ‘javieristas’ se rasgaron las vestiduras cuando algún socialista travieso filtró los mensajes de un chat no se habían celebrado las elecciones primarias y los ‘javieristas’ soñaban con poder dar la vuelta al resultado del último congreso, en el que salió elegido secretario general, Adrián Barbón. El incidente sucedió hace tres o cuatro meses, pero cómo cambió todo.

En el acto, Javier Fernández habló del pasado y el futuro de Mieres, dejando una puerta abierta a la esperanza, como se suele hacer en estos actos. Le acompañaban tres consejeros del Gobierno (Guillemro Martínez, Isaac Pola, Genaro Alonso), cuatro diputados y algunos alcaldes (Mariví Monteserín), junto a Areces, Trevín, Paz Fernández Felgueroso, Antonio Masip, Eduardo Donaire y José María Pérez. Ningún miembro de la FSA ni del SOMA. La filtración del chat tuvo reflejo en el acto. ¡Ah! Se me olvidaba, también acudió Jesús Gutiérrez al homenaje.

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LIDERAZGOS REGIONALES
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Juan Neira | 24-06-2018 | 9:44| 0

En 1993 la economía española entró bruscamente en recesión, elevando el paro del 16% al 24% en doce meses: 600.000 nuevos parados. Los periódicos hablaban de «la crisis más dura de los últimos 30 años», propiciada por una combinación del estallido de la burbuja inmobiliaria en Japón y la fuerte subida del precio del petróleo.

En Asturias, la crisis tuvo perfiles propios, con la pérdida de 22.000 empleos en el sector público, donde se juntaron las primeras prejubilaciones de la minería –el arma de Felipe González para cerrar los pozos– y la caída de la demanda en el sector siderúrgico y de bienes de equipo.

La suma del ‘petromocho’ y la pérdida del empleo propició una toma de conciencia de la población que capitalizaron los sindicatos con sus movilizaciones.

Entre el vicepresidente del Gobierno, Narcis Serra, y el nuevo presidente del Principado, Antonio Trevín, negociaron un llamado ‘Plan de dinamización’, de más de 2.400 millones de euros.

Villa

De esa coyuntura tan especial quiero destacar dos cosas: el abandono del discurso de la reindustrialización para fiar la suerte de Asturias a la construcción de infraestructuras de transporte (autovía del Cantábrico, variante de Pajares); y el liderazgo de la región continuó en manos de los sindicatos, personalizados en la figura de José Ángel Fernández Villa, que ejercía como líder del SOMA hombre fuerte de la FSA y miembro de la Comisión Ejecutiva de Felipe González.

La lentísima construcción de las infraestructuras y la desgarradora crisis en el PP, que terminó con el presidente Sergio Marqués expulsado del partido y sus leales refugiados en el grupo mixto del Parlamento, hizo que la población sintiera la necesidad de pasar página.

Areces

En 1999, el paso a la política regional de Álvarez Areces, después de tres mandatos como alcalde de Gijón, despertó muchas esperanzas en la población. Al ganar las elecciones por mayoría absoluta las expectativas eran máximas. En la sesión de investidura, Areces corrigió un verso de Silvio Rodríguez: «Somos la historia del futuro» (somos prehistoria que tendrá el futuro).

Los sindicatos ya no estaban en condiciones de liderar nada, pero Villa no estaba dispuesto a ceder el poder. La crisis en Cajastur, abierta con el cese de Manuel Menéndez, hizo quedar a Areces en minoría en el Parlamento. La mayoría absoluta le duró diez meses.

La alianza entre los diputados fieles al SOMA y la oposición parlamentaria despojó de liderazgo a Areces. A partir de entonces, Areces fue un presidente más, como De Silva, Vigil, Trevín y Marqués. Un presidente tutelado por el partido.

Liquidadas en siete años las dos opciones de liderar Asturias, la primera desde el poder sindical (Villa) y la segunda desde una izquierda renovada (Areces), la región se quedó sin norte, limitándose a disfrutar de la bonanza del boom del ladrillo.

Cascos

La crisis económica de 2007 y el agotamiento del ciclo socialista, volvió a generar expectativas entre los asturianos con el retorno de Álvarez Cascos a la política.

El discurso de Cascos, centrado en la parálisis que sometía a Asturias el bipartidismo (PSOE-PP), prendió en la población y en un tiempo récord de menos de cuatro meses fundó un partido (Foro) y ganó las elecciones.

Contra todo pronóstico, su liderazgo fue aún más breve que el de Areces, al disolver el Parlamento bajo la presión de la alianza PSOE-PP, a los seis meses de formar gobierno.

En menos de veinte años fracasaron los tres intentos que hubo de liderazgo político en la Asturias democrática, personalizados en los tres únicos animales políticos que alumbró la región: Villa, Areces y Cascos.

El resto de presidentes, con sus aciertos y errores, nunca trataron de ser más que simples gestores. Les faltaba ambición de poder y pasión por la política.

Feito

De una forma insólita, inesperada y novedosa, el discurso pronunciado por Belarmino Feito, ante la Asamblea de la Fade, es el intento más rotundo de asumir el liderazgo en la región tras el fracaso de Cascos.

No importa que no sea parlamentario ni milite en un partido, el liderazgo es la conjunción de dos elementos: proyecto de región y capacidad de transformar la realidad, en su caso, desde el poder de la patronal y sus eventuales aliados.

Feito levanta la olvidada bandera de la industria, y quiere un modelo de gobierno centrado en las empresas, la generación de riqueza y el empleo.

Ante los empresarios, Feito criticó con dureza a Pedro Sánchez por las consecuencias catastróficas que tendrá para la industria asturiana la política energética de cerrar las centrales térmicas, y por su negativa a negociar un nuevo sistema de financiación autonómica, faltando a la palabra dada.

También advirtió a los populistas que «nos tendrán enfrente». Y lo más importante, llamó a los empresarios a liberarse de complejos.

Hay una Asturias descreída, hastiada de las maniobras de los políticos, que tiene los oídos atentos a un mensaje como el de Belarmino Feito.

En Gijón, el viernes 22 de junio, a mediodía, el presidente de la Fade presentó las credenciales para liderar la región.

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NI COMPARSA NI CÓMPLICE
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Juan Neira | 23-06-2018 | 4:18| 0

En la asamblea de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), su presidente, Belarmino Feito, ha lanzado un reto al conjunto de los empresarios para jugar un papel distinto al desarrollado hasta ahora. Feito propone a la Fade dar un salto en la asunción de responsabilidades y pasar de defender intereses estrictamente corporativos, como han venido haciendo los dirigentes empresariales desde la constitución de la patronal, a asumir los intereses generales de la región. En este nuevo desempeño abre la puerta a contar con aliados para diseñar un proyecto de futuro para Asturias con la mirada puesta en el horizonte de 2030, en el que debe haber una región fuerte y económicamente sostenible.

El punto de partida del presidente de la patronal es la constatación de una realidad que describió con palabras precisas, «la ausencia de un proyecto político de región». En efecto, ese proyecto no existe. Los gobiernos presididos por Javier Fernández han optado por formar un equipo de perfil bajo esperando que escampara la tormenta económica que azotaba a España. Cuando el clima económico mejoró, el Gobierno asturiano se vio en minoría en la Junta General del Principado, apoyado por menos de un tercio de los escaños, y se limitó a hacer una gestión prudente de los presupuestos o de las prórrogas presupuestarias, siempre pendiente de no incurrir en problemas de liquidez. Así han discurrido los últimos siete años. Los grupos de oposición no han pasado de la fase de señalar defectos sin proponer alternativas. Cuando digo alternativas no me refiero a recitar un conjunto de tópicos, sino a detallar un plan jerarquizado en torno a una idea fuerza. Al no existir una propuesta estratégica, los debates parlamentarios oscilan entre el modelo de «y tú más» y las controversias anecdóticas. ¿Cómo se puede calificar a una legislatura que ha tenido como principales elementos discursivos el salario social y la oficialidad de la llingua?

Belarmino Feito propone a los empresarios liderar un cambio que haga de Asturias una tierra atractiva para las inversiones locales y foráneas, y que tenga a la industria como motor económico. Habla desde la presidencia de una federación que agrupa a mastodónticas empresas multinacionales, pymes de raíz local y una extensísima red de empresarios autónomos. Ante un auditorio entregado, Feito esbozó un proyecto amparado en la representatividad de 68.000 empresarios. La Fade no quiere ser comparsa ni cómplice.

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MALOS AUGURIOS
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Juan Neira | 22-06-2018 | 7:47| 0

El sector del PSOE más afín al Gobierno de Javier Fernández se lamenta que la FSA no realice declaraciones críticas sobre los planes lesivos del Ejecutivo de Pedro Sánchez para los intereses de Asturias. El Principado discrepó abiertamente del cierre de las térmicas de carbón, formulado con desparpajo por Teresa Ribera, ministra de la Transición Ecológica, y esta semana han advertido al Gobierno central de que es necesario un nuevo modelo de financiación autonómica negociado con todas las comunidades autónomas. La dirección de la FSA ha sido mucho más comedida al tratar estos asuntos. Es lógico que el Principado desee que el partido cierre filas en la defensa de los intereses asturianos, pero como Pedro Sánchez sólo lleva quince días en el palacio de la Moncloa sería un tanto insólito que la FSA levantara la voz para criticar. El Gobierno socialista tiene el menguado apoyo de 84 escaños, así que bastantes problemas tendrán para sacar adelante sus iniciativas como para que las federaciones regionales de su propio partido formen un frente opositor. Es muy pronto para una revuelta interna.

Lo más importante no es la reacción de la FSA a las medidas del Gobierno de Pedro Sánchez, sino la propia sustancia de esas propuestas. En apenas unos días, desde Madrid nos han llegado cuatro malas noticias. El ya citado cierre de las centrales térmicas, en vez de esperar hasta 2030 para clausurarlas, como han programado la mayoría de los gobiernos europeos; el anuncio sorpresivo de la eliminación de peajes en las autopistas sin que el pago del Huerna sea eliminado; la revisión de los calendarios de construcción de las obras públicas en Asturias, lo que ya es un anticipo de inminentes retrasos; José Luis Ábalos es el primer ministro que se estrena en el cargo revisando los cronogramas de las obras. Por último, Pedro Sánchez señaló que no abriría la negociación de un nuevo modelo de financiación autonómica, aunque haría mejoras para todas las regiones. Falta al compromiso de revisar el modelo de financiación y abre la vía de la negociación bilateral, que permite dar un trato asimétrico a las comunidades autónomas. A unos las puede mejorar como cinco y a otras como cincuenta. No es descabellado pensar que las regiones pequeñas, como Asturias, Cantabria, Murcia o La Rioja, llevarán la peor parte, mientras que Cataluña, Madrid, Andalucía o la Comunidad Valenciana saldrán beneficiadas. Resulta insólito que los catalanes pidan la quita de deuda y el Gobierno se calle.

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LOS SIETE PRESIDENTES
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Juan Neira | 21-06-2018 | 7:00| 0

Cuánto cambiaron las cosas en el PP. El actual presidente en funciones llegó al cargo por obra y gracia del dedo de José María Aznar. El entonces líder del PP presumía de tener un cuaderno azul donde estaba escrita la hoja de ruta del partido, pero solo él tenía el privilegio de conocerla. El día que creyó conveniente citó en su despacho a Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja y Mariano Rajoy. En presencia del trío dejó ungido a Rajoy como sucesor. El político gallego estuvo casi quince años al frente del partido sin que nadie le reprochase el método digital por el que había llegado al poder.

Con Rajoy instalado en Santa Pola, siete afiliados del PP se han registrado como aspirantes a liderar la organización. Pablo Casado fue el que presentó más firmas, seguido de Dolores de Cospedal. Soraya Sáenz de Santamaría no quiso desvelar el número de rubricas que llevaba debajo del brazo. Nunca hubo siete candidatos para hacerse con el poder en ningún partido. El PP se apunta a la teoría del péndulo al pasar de hurtar a la militancia la elección del jefe a dar paso a un pelotón de candidatos.

Si el dedazo era consecuencia de una decisión de Aznar, la pléyade de aspirantes es producto del pasotismo de Rajoy, que no cumple con los deberes mínimos de todo presidente en funciones, a saber, ordenar el proceso de sucesión. Rajoy se encogió de hombros y dejó que cada uno hiciera lo que quisiera, y de ahí la espantada de Núñez Feijóo y la aspiración de desconocidos a hacerse con los mandos de la nave. Si el proceso acaba bien será por el ángel de la guarda del Partido Popular, ya que las piezas están puestas para ahondar en la división del partido.

La política es muy engañosa; la escena se mantiene muchas veces estable empujada por la inercia y, de pronto, en un mes suceden más novedades que en toda una década. Quiero decir que el PSOE pasó de la debilidad a la fortaleza, mientras el PP ha empezado a caer por una pendiente y ya se han encendido las luces rojas. Que uno de los dos grandes partidos que vertebró la vida nacional atraviese una fase de desgobierno no le conviene a nadie.

En Asturias, la cúpula del PP lo tiene claro, sólo falta que todos ellos se pongan una camiseta con una leyenda escrita en inglés a favor de Dolores de Cospedal. Siempre fue la gran valedora de Mercedes Fernández. Recuerdo los fríos saludos entre De la Serna y Cherines, mientras el ministro saludaba con la mejor de las sonrisas a Cristina Coto. Si gana Soraya Sáenz de Santamaría volverá a estar Asturias con el paso cambiado.

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