El Comercio
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Autor: juanneira
LAS ILUSIONES DE LA LIDERESA
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Juan Neira | 08-06-2017 | 10:57| 0

Mercedes Fernández tiene la mente puesta en las elecciones autonómicas. Acabamos de pasar el ecuador de la legislatura y Cherines sólo piensa en las urnas. La lideresa del PP considera que se debe abrir un proceso de diálogo con Foro para ver si van en coalición o cada partido por su lado. En las dos últimas elecciones generales se presentaron juntos y sacaron un resultado exitoso.

Hace ya algún tiempo que Cherines se ve de presidenta del Principado. Sería la primera mujer en subirse a lo alto del pódium y eso le hace mucha ilusión. Durante muchos años Esperanza Aguirre fue la primera en todo, ahora Mercedes Fernández siente que le toca el turno a ella. Entiendo perfectamente que su mente se ponga en ebullición pensando en presidir el Gobierno, porque hasta ahora todo fueron derrotas en las urnas. Tiene un largo currículum de opositora. Fracasó dos veces contra Álvarez Areces, con la Alcaldía de Gijón en disputa. Luego, fue Paz Fernández Felgueroso la que le impidió convertirse en alcaldesa. Tras unos años ganando experiencia en la Delegación del Gobierno y la Sindicatura de Cuentas, hizo una breve incursión en la política nacional y debutó, luego, en la Junta General del Principado con diez escaños. Volvió a intentarlo y se quedó en once escaños. Así se encuentra ahora al frente de un grupo que tiene hechuras de familia numerosa, de las de entonces, pero carece de tamaño para gobernar. Es consciente de que el socialismo está en horas bajas, así que su última oportunidad será en 2019. O nunca.

Por su larga experiencia sabe que el PP, aún en la mejor coyuntura, le faltarán bastantes diputados para alcanzar la mayoría absoluta. De ahí que necesite a Foro. No por mucho madrugar amanece más temprano. Faltan dos años para finalizar el mandato y dos años en política son un mundo. Si se quiere gobernar hay que elaborar una estrategia acertada, pero también hay que dotarse de un discurso sólido. Ahora lo llaman relato. Puede que le funcione la política de alianzas pero aún carece de un discurso a la altura del reto propuesto. Oírle decir que «hemos roto lo que parecía una maldición bíblica que impedía a la oposición apoyar los presupuestos» produce desconcierto. Elevar el mínimo exento en el Impuesto de Sucesiones a 300.000 euros le parece suficiente para aprobar el presupuesto socialista. Que aprenda de Foro que obligó a Rajoy a dedicar 65 millones de euros más para Asturias para aprobarle las cuentas. Y eso que sólo tienen un diputado.

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UN CUENTO PARA NIÑOS
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Juan Neira | 07-06-2017 | 10:56| 0

El informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre las andanzas de José Ángel Fernández Villa y José Antonio Postigo es difícil de refutar, salvo que se crea en causas mágicas. No hay explicación racional para manejar sumas tan elevadas de dinero sin apelar a irregularidades. La Guardia Civil pone el dedo acusador en el geriátrico de Felechosa, porque reúne muchos indicios: se le adjudica a la oferta más cara y la que necesita más tiempo para hacer la obra y, por otra parte, en las certificaciones constan actuaciones que no se ejecutaron. Una factura elevada artificialmente que, presuntamente, tenía como objetivo poner los fondos mineros en manos de particulares. En el caso de Villa, el informe también se refiere a las contraprestaciones económicas que presuntamente recibió el líder minero por su actividad pública y sindical, citando el cargo que tuvo de secretario general del Soma y el conocido caso de las dietas de los sindicalistas del comité intercentros de Hunosa que fueron cobrados por él.

Para librarse de las acusaciones, tanto Postigo como Villa, tienen que dar una explicación plausible del origen del dinero. La supuesta herencia millonaria de Villa se redujo a 28.000 euros, mientras Postigo se limitó a decir que el dinero lo tenía en su casa. En el sumario de las dietas de Hunosa, Villa asumió el rol de la irresponsabilidad, ya que no conocía la clave de sus tarjetas bancarias, el contable decidía que gastos correspondían al sindicato (hasta los cafés que tomaba el líder minero) y cuáles eran de carácter personal, y la secretaria se encargaba de cobrar las dietas. Hasta las firmas que aparecían en los documentos eran meras imitaciones. De momento, el fiscal le pide cinco años de cárcel por todas esas actuaciones. Ahora, con las obras del geriátrico por el medio, la factura de las presuntas irregularidades adquiere una mayor dimensión.

En el Soma y en el PSOE nadie sabía nada. La adjudicación de la impresionante obra de Felechosa no despertó ninguna suspicacia y eso que le había dado al constructor amigo de José Antonio Postigo, presidente del Montepío. Según la UCO, el mismo empresario fue favorecido con proyectos fuera de Asturias por valor de seis millones de euros. El silencio del entorno es tan artificial como las explicaciones de Villa y Postigo. Nuestra región se gobernó con estos materiales, porque la influencia de Villa en los sucesivos gobiernos y parlamentos no ofrece duda.

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CARBÓN DE ORO
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Juan Neira | 07-06-2017 | 12:09| 0

El informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre los dineros de José Ángel Fernández Villa y José Antonio Postigo, es demoledor por cuestiones de fondo y de forma. Entre ambos líderes mineros, uno ex secretario general del SOMA y el otro ex presidente del Montepío de la Minería de Asturias, se hicieron con 2,3 millones de euros para los que la UCO no tiene otra explicación que la presunta utilización de la vía delictiva. Después de una investigación rigurosa siguiendo la pista de los movimientos económicos, la Guardia Civil contabiliza en 1.349.000 euros el dinero en efectivo que manejaron Villa y familia (esposa y dos hijos) del que no encuentran posible justificación. Al regularizar 1,2 millones ante Hacienda, entre padres e hijos, el líder del sindicato dijo que el dinero procedía de una herencia. Pues bien, la Guardia Civil demuestra que la famosa herencia de la madre, repartida entre los cinco hermanos, supuso para Villa 28.900 euros. Ni por los trabajos que tenían ni por otras fuentes de ingresos se justifica el súbito enriquecimiento. Para lavar el dinero, de negro a blanco, la familia recurrió al uso de 800 billetes de 500 euros y 450 billetes de 200 euros. El resto en moneda ordinaria. La UCO dice que el supuesto incremento patrimonial no justificado está relacionado con el presunto cobro de contraprestaciones económicas originadas por la actividad pública y sindical de Villa, así como de las supuestas irregularidades relacionadas con el proyecto y construcción del geriátrico de Felechosa.

Si en la ascensión de Villa de minero a millonario aparecía una milagrosa y sustanciosa herencia, el progreso material de José Antonio Postigo es aún más misterioso, ya que regulariza 436.000 euros (los 60.000 euros de su hija Patricia, la UCO se los adjudica a él) que proceden de «un dinero que tenía en casa». Postigo y familia manejaron, entre los años de 2003 a 2015, 926.743 euros en efectivo que no procedían de la actividad laboral ni de ningún producto bancario. Esta cantidad aún puede ser mayor, ya que la Guardia Civil habla de ausencia de movimientos bancarios para hacer frente al gasto corriente. Al hablar de las irregularidades en el Montepío, el informe de la UCO hace referencia a una aportación de Repsol al geriátrico de 361.000 euros, de la que hay indicios de haber ido a parar a manos de Postigo y el constructor del edificio. Estos eran los rojos que defendían a los mineros del Gobierno de la derecha.

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OFICIALISTAS Y “SANCHISTAS”
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Juan Neira | 05-06-2017 | 11:58| 0

Una fuente del sector oficial (“susanista”, “javierista” o como se quiera denominar) critica las respuestas dadas por Adriana Lastra en la entrevista publicada en EL COMERCIO en la edición de ayer. Según la fuente oficial, los “adrianistas” trabajan por un modelo de partido con gran influencia del Soma, lo que implicaría un regreso al escenario de los años ochenta del siglo pasado. Frente a esa propuesta, el sector oficial representaría en el próximo congreso regional la apuesta por la estabilidad del Gobierno asturiano, libre de la influencia de poderes fácticos.

La política tiene unas reglas. Cuando hay dos bandos enfrentados, y la principal dirigente de un sector hace unas declaraciones contundentes, la respuesta debe darse sin poner el antifaz que garantiza el anonimato. Cuando se cree en las propias fuerzas y no se tiene medio de debatir con los rivales, se da la cara, se habla con nombre y apellidos, y así el mensaje es más creíble y los propios seguidores recobran parte de la moral perdida por el varapalo de las primarias. Vamos al fondo del asunto.

El Soma no está en sus mejores horas, precisamente. Los escándalos de Villa no se pueden desligar del Sindicato Minero que lideró durante 35 años. Los actuales jefes del Soma fueron consumados “villistas”; no es serio pretextar desconocimiento absoluto de las andanzas del líder carismático porque trabajaban a diario con él. Ahora bien, es difícil descalificar a Adriana Lastra por dar un papel importante al Soma, cuando el núcleo del sector oficial llegó al poder gracias a ese sindicato. Para que un militante socialista pueda criticar abiertamente al Soma hay que salirse de las cuencas mineras, y eso no lo puede hacer el núcleo duro de los dos bandos afectados, porque todos hicieron carrera política de la mano de Villa. Hay un aspecto en el que tiene parcialmente razón la fuente que habla por el sector oficial: el regreso a las posiciones del en los años ochenta. Lo que asegura el retorno al viejo escenario no es la supuesta preponderancia del Soma, como advierten los “javieristas”, sino la división del partido en dos grupos, uno mayoritario y otro minoritario. Esa fue la dinámica del PSOE hasta que Javier Fernández logró la disolución de las familias y la integración de todos tras el secretario general. Vuelve el juego de mayorías y minorías, pero ironías del destino, los que eran mayoritarios se convertirán en minoritarios. El viaje del oficialismo al sector crítico.

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DOS BANDOS EN LA FSA
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Juan Neira | 04-06-2017 | 8:40| 0

Dentro de doce días se inaugurará el 39 Congreso Federal del PSOE que servirá para dar el poder a la mayoría surgida de las primarias, ganadas por Pedro Sánchez. La composición de las delegaciones que van a la cita congresual confirma que los “sanchistas” coparán los órganos de dirección y lograrán que la nueva doctrina del partido esté representada por las enmiendas introducidas por ellos en la ponencia marco. Otro día hablaremos de enmiendas.

En Asturias, “sanchistas” y oficialistas ya preparan la segunda parte de la batalla que se desarrollará en el congreso de la FSA, en el mes de septiembre. También se puede anticipar que la victoria ya tiene dueño y corresponderá a los seguidores del nuevo secretario general. Una vez decantada la nueva correlación de fuerzas en las primarias, la suerte de los congresos está echada.

En política no hay término medio: victoria o derrota. La llamada victoria pírrica no pasa de ser otra forma de designar a la derrota. Los “sanchistas” no se conformarán con dominar al otro lado del Negrón, quieren coger los mandos de la FSA y así lo harán. Si alguien alberga alguna duda le quedará disipada tras leer la entrevista a Adriana Lastra que sale publicada en estas páginas.

RETIRADA

Los oficialistas asturianos parten como perdedores por doble motivo: fueron derrotados por un margen muy amplio en las primarias, y su líder, Javier Fernández, está de retirada. El presidente del Principado no quiere competir porque pretende dejar la actividad pública en 2019. Además, tiene razones añadidas, como la delicada posición en que quedaría como presidente del Principado si perdiera las primarias y luego pretendiera cohabitar con el nuevo secretario general.

Llegados a este punto no me resisto a contar lo que ocurrió en la antesala del congreso de la FSA del año 2000, cuando los oficialistas (Villa y Javier Fernández) vieron cómo les disputaban el poder los renovadores (Areces y Álvaro Álvarez).

El presidente del Principado, Areces, hizo unas declaraciones favorables a su patrocinado, y Javier Fernández, que era consejero de Industria del Gobierno socialista, llamó discretamente al presidente y le recomendó que se moderara porque en caso de perder el congreso su posición al frente del Ejecutivo quedaría muy comprometida. 17 años más tarde, Javier Fernández está en el lugar en que estaba Areces, así que sabrá abstenerse en beneficio de la institución.

Los oficialistas buscan capitán que es una labor tan difícil como buscar entrenador para un equipo de fútbol que yo me sé. Improvisar un líder en apenas dos meses es muy complicado y la tarea deviene en imposible cuando se trata de encabezar una derrota. Si se lo pide su jefe, Guillermo Martínez, consejero de Presidencia, no podrá negarse ya que está en deuda por la confianza depositada durante los últimos cinco años en su persona.

Seguro que Guillermo Martínez no es la primera opción, ya que une al estigma de los oficialistas –haber apoyado a los que “derrocaron” a Pedro Sánchez (así hablan los sanchistas)- el déficit de la acción del Gobierno del que es portavoz. Además, las apariencias coincidirían con la realidad: el presidente echa por delante al segundo de abordo para evitar dar la cara.

Conociendo a Javier Fernández, de los candidatos que se barajan su preferido es Nino Torres. Un abogado joven, decidido, que llevó a la sede de Ferraz los avales de Susana Díaz, sudando socialismo por todos sus poros. Socialismo de las cuencas, que es tanto como decir socialismo del bueno, capaz de medirse con el candidato “sanchista” que también será del Nalón.

Como Nino Torres tiene excelentes asesores en su propia familia, recibirá oportunos consejos antes de tomar la decisión.

ESCENARIO

Recapitulemos. Previa a la convocatoria del congreso ya se puede afirmar que los “sanchistas” provocarán un vuelco histórico en la FSA, rompiendo con treinta años de continuismo (Martínez Noval-Javier Fernández).

No habrá consenso y se volverá al juego de mayorías y minorías que dominó el socialismo asturiano hasta la llegada de Javier Fernández a la Secretaría General. Consecuencia de todo ello es el retorno a la bicefalia, división tradicional de poderes en el socialismo astur que abarcó el extenso periodo que va desde el retorno a la democracia hasta 2012, cuando Javier Fernández, líder del partido, fue investido como presidente del Principado.

Añadamos una incógnita. Los veinte meses que mediarán entre el congreso y las elecciones autonómicas de 2019 se pueblan de interrogantes. ¿Se va a cruzar de brazos el “sanchismo” triunfante ante hipotéticos acuerdos presupuestarios de Javier Fernández con el PP? ¿No quedamos en que “no es no”? ¿Admitirán el desdén del presidente hacia Podemos, sin perder la compostura?

Y terminemos con una certeza. Todos, oficialistas y sanchistas, candidatos de una y otra orilla del Nalón, fueron fervientes partidarios y admiradores de José Ángel Fernández Villa. Crecieron a su sombra, ocuparon cargos por su dedo. En la hora de la división y el enfrentamiento sólo hay un asunto que une socialismo asturiano: dar la espalda a Villa.

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