El Comercio
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Autor: juanneira
EL FIN DE UN CICLO
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Juan Neira | 21-09-2008 | 11:05| 0

Los mercados financieros siguen el curso de la montaña rusa con bajadas y subidas récord en una misma semana. El espectáculo provoca descargas de adrenalina, con entidades de crédito legendarias (Lehman Brothers) derrumbándose de golpe, mientras otros gigantes hipotecarios (Freddie Mac y Fannie Mae) y aseguradoras (AIG) son rescatados con dinero público. La infección del crédito sin garantía avanza por el tejido económico y la confianza entre los agentes está bajo mínimos, provocando una crisis de liquidez sin precedentes. Esto hace que el interés al que se prestan el dinero en el mercado interbancario sea muy superior al precio oficial del dinero.
La montaña rusa no sólo provoca un problema de liquidez, sino temor por la solvencia. Ante este panorama las entidades pican a la puerta de los bancos centrales. Un ejemplo: esta semana prestó el Banco Central Europeo 70.000 millones a los bancos privados; las entidades de crédito guardan gran parte de ese dinero por miedo a una súbita ola de retirada de fondos. Tremendo.
Como ya se ha dicho más de una vez, Estados Unidos lleva gastados en rescates financieros el triple que en la guerra de Irak. El ‘shock’ financiero es la cara más visible y violenta de la crisis económica. En el mes de agosto, en España, el paro aumentó a un ritmo de 3.300 trabajadores diarios. En todas las crisis económicas, desde la Segunda Guerra Mundial, el coste del derrumbe económico se midió por el número de desempleados, pero esta vez puede tener otra víctima añadida: el ahorro; la pérdida de las inversiones financieras o de los depósitos bancarios. Al menos ése es el fantasma que sobrevuela por encima de la clase media.
‘Síndrome del Titanic’
En medio de esta situación, los personajes de la vida pública asturiana sufren el ‘síndrome del Titanic’ y bailan por los salones a ritmo de tren de alta velocidad. Resulta que el futuro de Asturias depende de que en plena crisis económica la construcción del trazado del AVE desde Lena hasta Gijón se haga con celeridad.
Con las obras del AVE finalizadas el trazado entre Madrid y Gijón se hará en dos horas y cincuenta minutos, según cálculos del Ministerio de Fomento. Pues bien, con el AVE terminado desde Madrid hasta Lena, el viaje desde la capital de España hasta Gijón costará tres horas y cinco minutos. En vez de mirar para la crisis económica es más urgente lamentar los retrasos de la línea Lena-Gijón que harán el viaje un cuarto de hora más largo.
Sarcasmos aparte, el cataclismo en las finanzas y la crisis en la economía real acabarán por crear una nueva mentalidad en el mundo. Se avecina un cambio de categorías. El gran ciclo iniciado en 1980 por tres personajes clave -Margaret Thatcher, Karol Woytila y Ronald Reagan- se cerrará con la actual crisis económica. Las dosis masivas de mercado están siendo sustituidas por dosis masivas de Estado, y eso conllevará la llegada de nuevos paradigmas económicos e ideológicos. En ese aspecto el paralelismo entre la crisis de 1929 y la actual es muy grande.
Cuando ocurrió el ‘crack’ de 1929, la economía americana retrocedió durante 43 meses seguidos, con un desplome del PIB del 8,6%, en el primer año, y del 19,4% en los dos siguientes. El golpe moral para el capitalismo fue tremendo, al ser juzgado y condenado por no saber contener sus propios excesos. La medicina contra la crisis la descubrió Keynes, con la entrada del sector público en escena y la palanca del déficit público como factor de desarrollo.
Desconfianza
De todo aquello nació un modelo económico y social que podríamos denominar como ‘capitalismo bajo libertad vigilada’. Se garantizaba la propiedad privada y se protegía la libre iniciativa, pero nacieron los bancos públicos para asignar recursos, se crearon monopolios estatales en los llamados sectores estratégicos (electricidad, comunicaciones, acero, naval) y se pusieron en manos del Estado los principales servicios asistenciales (sanidad y educación). La desconfianza en el mercado era patente. Aunque la izquierda dice que la socialdemocracia nació de las batallas de la clase obrera en Europa, el sistema de economía mixta se lo debe casi todo al ‘crack’ de 1929.
El modelo dejó de funcionar con las crisis del petróleo de los años setenta del siglo pasado, y entonces nació el modelo liberal que tiene su mayor exponente en el ‘Consenso de Washington’ con la desregulación de los mercados. Hasta las crisis ‘subprime’.
Asistimos a un momento singular, sin duda el más importante de lo que va del siglo XXI, tras la caída de las Torres Gemelas. Aunque emplea palabras tranquilizadoras, Pedro Solbes debe de ser consciente de ello por las medidas tomadas con respecto a los Presupuestos Generales del Estado, al congelar todas las partidas menos la cobertura del desempleo. Ni deuda histórica andaluza ni gasto social de Llamazares ni zarandajas catalanas ni infraestructuras asturianas. Todo congelado. Una actitud correcta ante los discursos irresponsables de los que incitan a aumentar el endeudamiento, porque todavía tenemos margen.
En ese contexto se echa de menos en Asturias algo más de amplitud de miras para comprender que esta región no es una isla. No cabe mantener el discurso asturiano de la demanda, sino que hay que reestructurar la oferta. Agarrarse al carro de las infraestructuras para seguir discutiendo es como para morirse de risa. O de llanto.

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ESTATUTO, BAZA DE PARTIDO
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Juan Neira | 20-09-2008 | 10:25| 0

El PP frustrará la reforma del Estatuto si IU entra en el Gobierno regional. El principal partido de la oposición argumenta que no quiere dar dos triunfos a los socialistas: la reforma estatutaria y la consecución de una mayoría de gobierno que apruebe los presupuestos. El razonamiento es de tercera categoría, porque enmarca la estrategia del PP en las coordenadas del sectarismo, al impedir la aprobación del Estatuto por miedo a que sea capitalizado por sus rivales.

No creo que el PP obstaculice la reforma estatutaria por temor a una posible apropiación de la misma por parte de los socialistas. Si al PP le preocupara otorgar bazas al PSOE habría rechazado los dos créditos extraordinarios que permitieron sortear la prórroga presupuestaria. Durante el primer año del mandato, la precariedad parlamentaria del Gobierno regional fue subsanada por el PP. Más aún: los socialistas anunciaron su oferta de negociación a IU durante el Congreso de la FSA y el PP no hizo ninguna declaración en contra. Dos meses más tarde se da el PP por sorprendido y engañado. Un caso patológico de lentitud de reflejos.

El único fleco que tiene la reforma del Estatuto es la ley de capitalidad que demande el PP para otorgar un estatus especial a la ciudad de Oviedo, sede de las instituciones autonómicas. Gabino de Lorenzo presiona fuertemente para que se incluya esa ley en el Estatuto de Autonomía. De no aprobarse el Estatuto, la única razón aparente para bloquear la reforma sería la negativa de los socialistas a conceder una renta a Oviedo por soportar el peso de la capitalidad. Está claro que ese argumento no despierta muchas simpatías en otros concejos, porque la mayor parte de los ayuntamientos asturianos (72 de un total de 78) optan a repartirse un fondo de ocho millones de euros creado por el Principado para financiar sus servicios. Ver al municipio más rico recibiendo un diezmo del resto de la región es una imagen propia del señorío medieval. Quiero decir que la dirección del PP regional nunca reconocerá que ese es el motivo de oponerse al Estatuto.

El otro argumento para frenar el Estatuto es presionar para que no se forme un gobierno de coalición que dejaría al PP aislado. Se trata de una estrategia política típica, pero el Estatuto no puede ser rehén de ese cálculo.

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EL ESTATUTO DE LA CAPITAL
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Juan Neira | 19-09-2008 | 8:02| 0

Fernando Lastra manda un mensaje a IU: las dos fuerzas de izquierda deben negociar, dejando el Estatuto de Autonomía al margen. La pretensión de meter la reforma estatutaria dentro del pacto de gobierno es impracticable, porque para cambiar el Estatuto hacen falta veintisiete escaños, y entre el PSOE e IU sólo suman veinticinco. IU puede completar mayorías de gobierno (veintitrés escaños), pero no tiene en su mano la posibilidad de cambiar el Estatuto. Las mayorías cualificadas (tres quintos de la Cámara) obligan a acuerdos entre PSOE y PP. La aritmética anula la retórica.

Mientras la reforma del Estatuto de Autonomía ha entrado en un impasse, el Ayuntamiento de Oviedo levanta la voz en demanda de sus intereses. Isabel Pérez Espinosa, concejala ovetense del PP, volvió a exigir una ley de capitalidad, advirtiendo de que no lo hace por intereses económicos. ¿Y para qué quiere el Ayuntamiento de Oviedo una ley de capitalidad si no es para obtener una renta económica del resto de la región? En los prolegómenos de la reforma estatutaria, se alzaron voces pidiendo la participación de los ayuntamientos en el nuevo Estatuto. Al final, imperó la cordura y los ayuntamientos quedaron al margen, obteniendo como consuelo un fondo para financiar sus servicios. Ese comportamiento general tiene una excepción: el Ayuntamiento de Oviedo. La única demanda municipal que interfiere la reforma del Estatuto la va a realizar el municipio que disfruta de una situación más ventajosa dentro de la comunidad autónoma. Resulta un esperpento que haya un acuerdo total entre los dos grandes partidos sobre el Estatuto, menos en el asunto de la ley de capitalidad que reclama Gabino y asume Ovidio Sánchez. Deben ir los dirigentes regionales del PP a Gijón, Avilés, Siero, Mieres o Langreo, para decir que están negociando un cambio en el Estatuto con el objeto de que la comunidad autónoma le dé más dinero a Oviedo.

Hasta que no pase el Congreso del PP regional será difícil avanzar en la reforma del Estatuto. Una de las constantes de la vida pública asturiana es que las razones internas de los partidos se imponen a los intereses de la región. De todo lo que hay ahora en juego, lo único realmente importante es que haya unos nuevos presupuestos. En eso hay que concentrarse.

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HABLAR SIN COMPLEJOS
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Juan Neira | 18-09-2008 | 8:11| 0

Ana Rosa Migoya afirma que los Presupuestos Generales del Estado incluirán los compromisos inversores alcanzados por Zapatero con Asturias, de forma que las infraestructuras se construirán según los plazos acordados. La portavoz del Gobierno contesta así a las críticas de Llamazares sobre la merma de inversiones.

Una asignatura pendiente del debate público español es hablar con rigor de los asuntos relacionados con la economía, y los presupuestos constituyen un ejemplo de documento económico. Llamazares, tras conocer las previsiones sobre las cuentas del 2009 por boca de Solbes, anunció el rechazo a los presupuestos con el argumento de que era un proyecto «de ajuste». Bien, el ajuste no es una decisión libre del gobierno, sino una consecuencia de la crisis. Solbes prevé recaudar un 30% menos en el Impuestos de Sociedades y un 15% menos de IVA%, tomando en ambos casos como cifra indicativa la recaudación del pasado año.
Con esos datos, los presupuestos tienen que ser de ajuste. Ya tienen bastantes cosas de qué discutir el Principado y la oposición, en la Junta, como para entrar en un debate estéril sobre la ralentización de las obras públicas. Salvo alguna actuación singularmente prioritaria, todas las autovías y trenes de alta velocidad de España verán sus actuaciones lentificadas. Asturias no será una excepción. Sería una frivolidad que el Estado incurriera en un fuerte déficit público para mantener el ritmo inversor de pasados ejercicios cuando el PIB crecía en el entorno del 4%, y ahora se bordea la recesión.

El Principado tiene que lanzar los mensajes sin complejos, porque la demagogia se combate con información y argumentos. El avance en infraestructuras de los últimos años en Asturias es innegable, y de muestra vale un botón: las autovías recientes (autovía minera y autovía Gijón-Oviedo) están medio vacías. Lo que falta por hacer se terminará en cinco o seis años, en vez de hacerlo en dos. Sería estupendo que la línea de AVE desde Gijón a Madrid estuviese terminada en dos o tres años, pero llegará sólo hasta Lena, con lo que alargará el viaje desde Gijón en un cuarto de hora más sobre el viaje ideal. ¿Alguien sabe de un negocio que se frustre por quince minutos?

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LOS RECORTES DE SOLBES
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Juan Neira | 17-09-2008 | 7:44| 0

Gaspar Llamazares, acompañado de Joan Herrera, el otro diputado que tiene el grupo de izquierdas en el Congreso, se entrevistaron con Pedro Solbes, dentro de la ronda de contactos que mantiene el ministro de Economía con portavoces parlamentarios para explicar los Presupuestos Generales del Estado. Del encuentro, el coordinador general de IU sacó la conclusión de que se retrasará la construcción de infraestructuras en Asturias, porque diminuye «la intensidad de la inversión». Gaspar Llamazares descarta dar su apoyo al proyecto presupuestario, porque reduce el gasto social, y critica que el Gobierno haya confeccionado un presupuesto de ajuste.

Todo lo que cuenta Gaspar Llamazares, tras hablar con Pedro Solbes, tiene una lógica aplastante. Asturias, como Madrid o Galicia, verán sus obras públicas ralentizadas porque no hay dinero para financiarlas al ritmo actual. ¿Se dejarán sin acabar las autovías o las líneas de AVE? No, pero se harán más despacio, así que lo que se iba a gastar en un año se hará en dos o tres anualidades. A ese proceso lo llama Llamazares disminuir «la intensidad de la inversión». El coordinador de IU afirma que nos debemos olvidar de nuevas rebajas en el peaje del Huerna, asunto con el que ya contábamos. El ajuste no afectará sólo a las infraestructuras sino al gasto corriente, y dentro de él al gasto social.

En el primer semestre del año la recaudación fiscal del Estado disminuyó en un 4,8%, así que lo sensato es reducir el gasto y la inversión en una proporción parecida. Hay gastos que van a crecer fuertemente, como la partida de cobertura del desempleo, pero otros tendrán que ser recortados. El ritmo de construcción de las infraestructuras siempre estuvo pautado por el crecimiento de la economía. Por muchos calendarios que hagan los ministros de Fomento, la última palabra la tiene el titular de Economía. Olvidarse de los datos de la realidad y lanzarse a gastar e invertir recurriendo a grandes déficit públicos es una locura. La solución de un hambriento no consiste en comerse el brazo, porque a los dos días será un manco con hambre. Si a IU no le gustan los cálculos de Pedro Solbes hace bien en votar en contra. Lo peor que podía hacer el Gobierno es alterar los números para ganar dos votos en el Congreso de los Diputados.

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