El Comercio
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Autor: juanneira
EL ESTATUTO DE LA CAPITAL
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Juan Neira | 19-09-2008 | 8:02| 0

Fernando Lastra manda un mensaje a IU: las dos fuerzas de izquierda deben negociar, dejando el Estatuto de Autonomía al margen. La pretensión de meter la reforma estatutaria dentro del pacto de gobierno es impracticable, porque para cambiar el Estatuto hacen falta veintisiete escaños, y entre el PSOE e IU sólo suman veinticinco. IU puede completar mayorías de gobierno (veintitrés escaños), pero no tiene en su mano la posibilidad de cambiar el Estatuto. Las mayorías cualificadas (tres quintos de la Cámara) obligan a acuerdos entre PSOE y PP. La aritmética anula la retórica.

Mientras la reforma del Estatuto de Autonomía ha entrado en un impasse, el Ayuntamiento de Oviedo levanta la voz en demanda de sus intereses. Isabel Pérez Espinosa, concejala ovetense del PP, volvió a exigir una ley de capitalidad, advirtiendo de que no lo hace por intereses económicos. ¿Y para qué quiere el Ayuntamiento de Oviedo una ley de capitalidad si no es para obtener una renta económica del resto de la región? En los prolegómenos de la reforma estatutaria, se alzaron voces pidiendo la participación de los ayuntamientos en el nuevo Estatuto. Al final, imperó la cordura y los ayuntamientos quedaron al margen, obteniendo como consuelo un fondo para financiar sus servicios. Ese comportamiento general tiene una excepción: el Ayuntamiento de Oviedo. La única demanda municipal que interfiere la reforma del Estatuto la va a realizar el municipio que disfruta de una situación más ventajosa dentro de la comunidad autónoma. Resulta un esperpento que haya un acuerdo total entre los dos grandes partidos sobre el Estatuto, menos en el asunto de la ley de capitalidad que reclama Gabino y asume Ovidio Sánchez. Deben ir los dirigentes regionales del PP a Gijón, Avilés, Siero, Mieres o Langreo, para decir que están negociando un cambio en el Estatuto con el objeto de que la comunidad autónoma le dé más dinero a Oviedo.

Hasta que no pase el Congreso del PP regional será difícil avanzar en la reforma del Estatuto. Una de las constantes de la vida pública asturiana es que las razones internas de los partidos se imponen a los intereses de la región. De todo lo que hay ahora en juego, lo único realmente importante es que haya unos nuevos presupuestos. En eso hay que concentrarse.

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HABLAR SIN COMPLEJOS
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Juan Neira | 18-09-2008 | 8:11| 0

Ana Rosa Migoya afirma que los Presupuestos Generales del Estado incluirán los compromisos inversores alcanzados por Zapatero con Asturias, de forma que las infraestructuras se construirán según los plazos acordados. La portavoz del Gobierno contesta así a las críticas de Llamazares sobre la merma de inversiones.

Una asignatura pendiente del debate público español es hablar con rigor de los asuntos relacionados con la economía, y los presupuestos constituyen un ejemplo de documento económico. Llamazares, tras conocer las previsiones sobre las cuentas del 2009 por boca de Solbes, anunció el rechazo a los presupuestos con el argumento de que era un proyecto «de ajuste». Bien, el ajuste no es una decisión libre del gobierno, sino una consecuencia de la crisis. Solbes prevé recaudar un 30% menos en el Impuestos de Sociedades y un 15% menos de IVA%, tomando en ambos casos como cifra indicativa la recaudación del pasado año.
Con esos datos, los presupuestos tienen que ser de ajuste. Ya tienen bastantes cosas de qué discutir el Principado y la oposición, en la Junta, como para entrar en un debate estéril sobre la ralentización de las obras públicas. Salvo alguna actuación singularmente prioritaria, todas las autovías y trenes de alta velocidad de España verán sus actuaciones lentificadas. Asturias no será una excepción. Sería una frivolidad que el Estado incurriera en un fuerte déficit público para mantener el ritmo inversor de pasados ejercicios cuando el PIB crecía en el entorno del 4%, y ahora se bordea la recesión.

El Principado tiene que lanzar los mensajes sin complejos, porque la demagogia se combate con información y argumentos. El avance en infraestructuras de los últimos años en Asturias es innegable, y de muestra vale un botón: las autovías recientes (autovía minera y autovía Gijón-Oviedo) están medio vacías. Lo que falta por hacer se terminará en cinco o seis años, en vez de hacerlo en dos. Sería estupendo que la línea de AVE desde Gijón a Madrid estuviese terminada en dos o tres años, pero llegará sólo hasta Lena, con lo que alargará el viaje desde Gijón en un cuarto de hora más sobre el viaje ideal. ¿Alguien sabe de un negocio que se frustre por quince minutos?

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LOS RECORTES DE SOLBES
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Juan Neira | 17-09-2008 | 7:44| 0

Gaspar Llamazares, acompañado de Joan Herrera, el otro diputado que tiene el grupo de izquierdas en el Congreso, se entrevistaron con Pedro Solbes, dentro de la ronda de contactos que mantiene el ministro de Economía con portavoces parlamentarios para explicar los Presupuestos Generales del Estado. Del encuentro, el coordinador general de IU sacó la conclusión de que se retrasará la construcción de infraestructuras en Asturias, porque diminuye «la intensidad de la inversión». Gaspar Llamazares descarta dar su apoyo al proyecto presupuestario, porque reduce el gasto social, y critica que el Gobierno haya confeccionado un presupuesto de ajuste.

Todo lo que cuenta Gaspar Llamazares, tras hablar con Pedro Solbes, tiene una lógica aplastante. Asturias, como Madrid o Galicia, verán sus obras públicas ralentizadas porque no hay dinero para financiarlas al ritmo actual. ¿Se dejarán sin acabar las autovías o las líneas de AVE? No, pero se harán más despacio, así que lo que se iba a gastar en un año se hará en dos o tres anualidades. A ese proceso lo llama Llamazares disminuir «la intensidad de la inversión». El coordinador de IU afirma que nos debemos olvidar de nuevas rebajas en el peaje del Huerna, asunto con el que ya contábamos. El ajuste no afectará sólo a las infraestructuras sino al gasto corriente, y dentro de él al gasto social.

En el primer semestre del año la recaudación fiscal del Estado disminuyó en un 4,8%, así que lo sensato es reducir el gasto y la inversión en una proporción parecida. Hay gastos que van a crecer fuertemente, como la partida de cobertura del desempleo, pero otros tendrán que ser recortados. El ritmo de construcción de las infraestructuras siempre estuvo pautado por el crecimiento de la economía. Por muchos calendarios que hagan los ministros de Fomento, la última palabra la tiene el titular de Economía. Olvidarse de los datos de la realidad y lanzarse a gastar e invertir recurriendo a grandes déficit públicos es una locura. La solución de un hambriento no consiste en comerse el brazo, porque a los dos días será un manco con hambre. Si a IU no le gustan los cálculos de Pedro Solbes hace bien en votar en contra. Lo peor que podía hacer el Gobierno es alterar los números para ganar dos votos en el Congreso de los Diputados.

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CATALIZAR EL PROCESO
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Juan Neira | 16-09-2008 | 8:07| 0

Fernando Lastra ha emplazado a los diputados del PP a asistir, la próxima semana, a una nueva reunión de la ponencia parlamentaria del Estatuto. El portavoz del grupo socialista trata de evitar que el abandono de la ponencia, decidido por el Partido Popular, se convierta en una postura definitiva. Lastra dio garantías de que todos los acuerdos alcanzados en las sesiones de trabajo de la ponencia no se alterarán por las negociaciones de gobierno entre PSOE e IU. ¿Qué va ocurrir en adelante?

El PP trata de abrir un paréntesis en la tramitación parlamentaria de la reforma estatutaria dejando el texto aparcado, sin que pueda ser examinado en comisión parlamentaria. El grupo de Ovidio Sánchez quiere conocer cuál es el resultado de la negociación sobre el gobierno de coalición, PSOE-IU, antes de mantener el consenso con el PSOE sobre el Estatuto. La hoja de ruta socialista recogía que primero se avanzaba en la aprobación del texto estatutario, y luego se presentaba el nuevo gobierno de coalición, pero el PP ha alterado el orden de la secuencia. En ninguna comunidad autónoma se relacionó la orientación política del gobierno regional con la reforma del estatuto correspondiente, pero tampoco es habitual que en el momento en que se está acordando la reforma estatutaria con un partido se abra la negociación sobre el gobierno con otra formación política diferente. Aunque son cosas de naturaleza distinta, lo mejor es separarlas en el tiempo. Los socialistas pecaron de exceso de confianza, y deberían haber atado antes el cambio en el Estatuto, para embarcarse, luego, en la negociación con IU.
Llegados a este punto, el PSOE debe mantener la mano tendida al Partido Popular para cerrar la reforma del Estatuto (el gesto de Lastra), y tiene que acelerar la negociación del gobierno con Izquierda Unida. No cabe reeditar el formato del anterior proceso negociador con reuniones de diez personas y grandes discusiones sobre el programa. Toca actuar con gran pragmatismo: pactar media docena de cosas, esquivar otros tantos disensos y repartir consejerías.

Así como todos los socialistas aceptan el gobierno de coalición, en IU hay las típicas dudas de esta formación política, con más opiniones que dirigentes. Jesús Iglesias arrastra una asignatura pendiente desde sus tiempos de concejal: liderar la estrategia.

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EL SOCIO HABITUAL DE ARECES
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Juan Neira | 15-09-2008 | 8:08| 0

Vicente Álvarez Areces se muestra dispuesto a aceptar cualquier fórmula de gobernabilidad que pacte la dirección regional del PSOE con IU. El presidente contempla la posibilidad de presidir un gobierno de coalición, como ha ocurrido en la anterior legislatura, o de llegar a acuerdos entre las dos fuerzas para aprobar los presupuestos. Le faltó citar a Areces la fórmula de pactos de legislatura, en los que se compromete una mayoría parlamentaria para aprobar las leyes del mandato. Bien es cierto que esta posibilidad no tendría demasiado interés en la Junta General del Principado, dadas las escasísimas leyes que se aprueban en la Cámara, con la excepción de la Ley de Presupuestos.

Pocos dirigentes socialistas hay en España que tengan una experiencia tan dilatada en llegar a acuerdos con IU como Areces. Casi podríamos decir que su experiencia como gobernante (doce años en el Ayuntamiento de Gijón y nueve en el Principado) es una suma de acuerdos con IU. Sólo en su primera legislatura como presidente autonómico (1999-2003) gobernó muy alejado de IU, y me inclino a pensar que no tiene un gran recuerdo de aquellos cuatro años. En sus tres mandatos como alcalde Areces nunca tuvo mayoría absoluta, y sacó todos sus proyectos adelante pese a presidir un gobierno monocolor. La IU de Jesús Iglesias y Montes Estrada respaldó, desde la oposición, los planes del alcalde Areces. En el Principado vivió una época de calma y realizaciones en la anterior legislatura, con Valledor y Laura González de consejeros. La facilidad de Areces para sintonizar con IU no descansa en su habilidad para hacer fintas tácticas, sino en algo más profundo, que tiene que ver con su pasado como dirigente del PCE. Esa militancia comunista provocó más de un recelo en sus compañeros socialistas.

La doctrina de Llamazares, a diferencia de la de Julio Anguita, establece como prioridad participar en los gobiernos. Hasta el propio Llamazares se ofreció de ministro a Zapatero, pese a no contar con escaños para formar grupo parlamentario. La época de los acuerdos presupuestarios ha quedado atrás, así que lo que hay por delante es un gobierno de coalición. Aceptado el traje, ahora toca ponerse de acuerdo en las medidas: dos o tres consejerías. Para esa tarea, Areces no será un obstáculo.

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