El Comercio
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Autor: juanneira
EL PARTIDO GANADOR
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Juan Neira | 17-05-2008 | 11:38| 0

Se reunió el Comité Regional de los socialistas asturianos para tomar acuerdos relativos a la preparación del próximo congreso de su organización que se celebrará a finales de julio. El secretario general, Javier Fernández, no ha desvelado su decisión de presentarse a la reelección, aunque no creo que haya un solo militante del PSOE que dude sobre la continuidad de su liderazgo. El socialismo asturiano, como el español, vive un momento dulce tras cerrarse el ciclo electoral abierto por las elecciones municipales y autonómicas del pasado año y completado con los comicios generales del 9 de marzo. La bonanza del socialismo se refleja en la crisis de sus rivales. La lucha entre Rajoy y otras figuras del PP (Esperanza Aguirre, Álvarez-Cascos, Acebes, María San Gil, Mayor Oreja) no se explica sin la derrota electoral, como tampoco se entendería el vacío de poder en IU sin el fracaso en las urnas. A escala asturiana, las tensiones entre Ovidio Sánchez y otros dirigentes (Alicia Castro, René Saavedra, Manuel Peña) vienen dictadas por la triple derrota encajada por el PP regional en menos de diez meses. El silencio de IU no se produciría si hubiesen sacado votos suficientes para hacer diputada a Laura González.

En Asturias, entre el PSOE y el PP ocupan casi todo el espacio político, con 41 escaños de los 45 que tiene la Junta General del Principado. Pero si al reparto de escaños autonómicos sumamos la distribución de poder en los ayuntamientos y la división de roles en la etapa autonómica (desde las elecciones autonómicas de 1983, el PSOE gobernó 21 años y el PP lo hizo en cuatro), concluiremos que en nuestra región hay un gran partido, el PSOE, al que se pueden imputar casi todos los aciertos y fallos. La responsabilidad en Asturias está sólo hasta cierto punto compartida. Al PSOE le toca decidir y representar los intereses asturianos.

El próximo martes empieza la negociación sobre la financiación autonómica y Javier Fernández ya adelantó que a Asturias no le valen los mecanismos de nivelación parcial, como los que propone Cataluña, que reducen el esfuerzo económico de la cohesión a la sanidad, la educación y los servicios sociales. En esa negociación se pondrá a prueba la fuerza del socialismo asturiano.

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LA CAUSA DEL TERRORISMO
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Juan Neira | 16-05-2008 | 7:49| 0

En Asturias hubo concentraciones silenciosas de solidaridad con la familia de Juan Manuel Piñuel, guardia civil melillense asesinado por ETA. El mensaje de condena en Asturias es unánime, porque una de las grandes virtudes que tiene esta región es el amplio acuerdo de toda la sociedad sobre valores básicos. Por ejemplo, en Asturias a un trabajador de Melilla se le trata igual que si hubiera nacido entre nosotros, cosa que no ocurre en todas las comunidades autónomas. En Cataluña, es muy difícil encontrar un anuncio en la calle escrito en castellano y en el País Vasco se dedican las mejores energías a enseñar a los empleados públicos el conocimiento del euskera, creando la ficción de ahormar una Administración vascoparlante mientras la sociedad utiliza mayoritariamente el castellano. Ese intento por evitar, desde las instituciones, la convivencia de dos lenguas, es un ejemplo de antiliberalismo que recuerda los regimenes antidemocráticos. En Asturias sucede lo mismo que en Madrid, todo el que llega se encuentra a gusto entre nosotros.

No está de más hacer estas reflexiones, porque detrás de la mano asesina que acaba con la vida de un guardia civil de Melilla, hay toda una mitología intolerante sobre un supuesto País Vasco habitado por “baserritarras” y “arrantzales”, que fue contaminado por la llegada de los trabajadores de fuera. Sin mitos de etnia (ETA), religión (Al Qaeda) o clase (Brigadas Rojas), no hay terrorismo. Puede haber violencia asesina, pero no recibe habitualmente el nombre de terrorismo. Los asesinatos de la mafia siciliana o calabresa, o los ajustes de cuentas de narcotráfico, se les cuelgan la etiqueta de “crimen organizado”, dando a entender que hay un grupo poderoso detrás de las balas o las bombas asesinas. El terrorismo es otra cosa: los mismos asesinatos justificados por un supuesto ideal. La mafia no emite comunicados argumentando sus crímenes, pero ETA siempre explica por qué mata.

Rehecha la unidad antiterrorista entre las fuerzas constitucionales, todavía queda un trabajo político que hacer: presionar al nacionalismo moderado para se deje de ambigüedades con ETA. Bien pensado, la verdadera presión pasa por derrotarle en las próximas elecciones vascas.

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UN CAMINO SIN ATAJOS
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Juan Neira | 15-05-2008 | 8:09| 0

El atentado de ETA en Legutiano (Álava) que costó la vida del guardia civil, Juan Manuel Piñuel, y causó heridas a otros cuatro agentes, devuelve, definitivamente, la reflexión sobre el terrorismo etarra a las coordenadas en que estuvo situada durante décadas. Es el cuarto atentado mortal que ejecuta ETA desde que declaró la última tregua, con el balance global de seis asesinatos. La especulación sobre el fin próximo de ETA y el debate que podría haber en el seno de la organización terrorista acerca del abandono de las armas ha dejado de tener sentido. El discurso sobre la imposibilidad de seguir asesinando ciudadanos, al producirse un gran rechazo hacia el terrorismo en la sociedad española después del 11-M, no se ha sido validado en la práctica, porque los etarras han encontrado argumentos para seguir matando, y el sector de la sociedad vasca que secunda a ETA ha pretendido darle amparo desde las candidaturas de ANV. ETA había abierto una expectativa en la que nunca creyó, y ahora todo vuelve a su sito.

Las principales formaciones políticas han condenado de forma unánime el atentado, sin que se intercambiaran reproches entre el Gobierno y la oposición; la única declaración desnortada fue la del lendakari Ibarretxe, al comentar apesadumbrado el daño que causaba ETA a la causa del nacionalismo, como si pesase más en su ánimo la contrariedad que supone el asesinato ante la próxima entrevista con Zapatero, que el espontáneo rechazo ante la barbarie. Es la típica reacción del PNV que considera a los etarras unos tipos que se han equivocado de camino, en vez de contemplarlos como unos terroristas sin más.

ETA había renovado en recientes comunicados su voluntad de atentar, y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, también había alertado de esa posibilidad. No será la última vez, por desgracia. Estamos dónde siempre habíamos estado, con los partidos democráticos respaldando la actuación de Policía y jueces, sin que haya en el horizonte ninguna estrategia de negociación. Se terminó la discusión entre los demócratas sobre las vías para acabar con el terrorismo, mientras el nacionalismo moderado sigue jugando con doble baraja. Es mejor saber que el camino será largo que seguir falsos atajos.

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SOLUCIÓN, MALA O PEOR
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Juan Neira | 14-05-2008 | 7:44| 0

En el Senado, Zapatero declaró que el nuevo sistema de financiación autonómica debe ser un acuerdo entre todos (multilateral), apoyado en un conjunto de variables, empezando por el tamaño de la población de cada región (aspiración catalana y valenciana), pero teniendo en cuenta la dispersión y el envejecimiento (objetivo de asturianos, castellanos o gallegos), y asumiendo los intereses del Estado y de cada una de las comunidades. Para que nadie se sintiera marginado, Zapatero dijo que el nuevo modelo debe mejorar la solidaridad, haciéndola más transparente (¿publicación de balanzas fiscales?), y garantizando fondos suficientes para mantener un buen nivel de servicios públicos (aspiración de andaluces o manchegos). El presidente habló de aumentar la corresponsabilidad fiscal, de modo que cada comunidad asuma los ingresos que tiene que recaudar para financiar los gastos (objetivo de regiones ricas) y garantizando la suficiencia financiera del Estado (por lo que clama UPyD). Seguro que dejó contentos a todos los senadores.

El presidente del Gobierno se limitó a describir las aspiraciones de todas las partes, sin jerarquizar unos objetivos sobre otros, limitándose a ponerlos en fila para decir que está de acuerdo con los que se visten de blanco y con los que van de negro. Zapatero asume las exigencias nacionalistas del tripartito y las peticiones de más cohesión de los asturianos; le gusta que las regiones gocen de amplia autonomía fiscal y que el Estado tenga más músculo que en los tiempos del centralismo. Multilateralidad, suficiencia financiera, corresponsabilidad fiscal, solidaridad. El presidente demostró que conoce el enunciado del problema, pero no avanzó ni un ápice de la solución.

Un problema mal planteado no tiene nunca una buena solución. Eso es lo que pasa con el nuevo modelo de financiación autonómica: el planteamiento se deriva de unos estatutos de autonomía mal concebidos, que imponen condiciones inasumibles al Estado. La solución será mala, aunque puede ser peor. Si el modelo deja insatisfechos a todas las partes, estaremos ante una fórmula mala, aunque manejable, pero si deja muy satisfechas a algunas regiones, el futuro será una España de dos velocidades.

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¿HAY MODELO ASTURIANO?
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Juan Neira | 13-05-2008 | 8:08| 0

El presidente Zapatero desoye el consejo de Felipe González de aplazar la negociación de la financiación autonómica para centrarse en la crisis económica, y se dispone a afrontar la discusión sobre el nuevo modelo. Los socialistas asturianos, como los andaluces, eran partidarios de retrasar la negociación, pero el presidente prefiere cumplir con los plazos establecidos en el “Estatut”. Zapatero se dispone a resolver el sudoku.

La agenda nacional y la asturiana se dan la mano, porque la ponencia que estudia la reforma del Estatuto de Autonomía busca establecer cláusulas que garanticen la suficiencia financiera, caballo de batalla de las regiones pobres en el modelo de financiación autonómica. Al parecer, PSOE, PP e IU estudian introducir una cláusula relativamente novedosa: la intensidad en el uso de las prestaciones públicas. Es distinto el uso que hace una población envejecida de un hospital que una joven. En principio, esa premisa coincide con el envejecimiento, una variable que ya está incluida en la financiación de la sanidad. Ahora bien, la intensidad de uso tiene muchas formas de ser valorada, porque aunque en Cataluña la demanda “per capita” de los servicios sanitarios sea más baja (lo que está por ver), también puede Montilla argüir que la intensidad del consumo de infraestructuras de salud es más alta (deterioro más rápido) o que el trabajo de los profesionales es más intenso (más pacientes por médico). Además, en Asturias hay algún hospital con un cupo de población inferior a los 30.000 clientes, lo que es más una muestra de despilfarro que de intensidad.

Lo que no deja mucho margen para la duda es que si de la sanidad pasamos a la educación, la intensidad de uso es más baja en Asturias, porque hay muchos menos alumnos por clase (en las etapas de enseñanza obligatoria y en el Bachillerato, rondan los siete alumnos por profesor). Por más vueltas que le demos, no tenemos un argumento tan sólido y visible como el del incremento de la población, que van a esgrimir los catalanes, madrileños, valencianos y andaluces. Va a empezar la negociación del modelo de financiación y todavía no sabemos cuál va a ser la propuesta asturiana. Conocemos el modelo catalán y desconocemos el nuestro.

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