El Comercio
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Autor: juanneira
RABANAL RECELA DE SOLBES
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Juan Neira | 19-07-2008 | 10:53| 0

A Jaime Rabanal no le gusta el modelo de financiación autonómica que baraja el Gobierno central. El consejero de Economía lo juzga impreciso, ambiguo y generador de incertidumbres. Según Rabanal, no queda claro cómo van ser los mecanismos de nivelación de servicios entre las comunidades autónomas y le parece preocupante el peso que tendrá la población en la fijación del sistema de financiación. Sin embargo, la mayor participación en la recaudación tributaria es vista desde el Principado como un factor positivo.

En efecto, las bases avanzadas por Solbes para establecer un nuevo sistema de financiación son preocupantes para Asturias. El ministro de Economía parte de las premisas del ‘Estatut’, así que lo que favorece a una región rica difícilmente va a ser bueno para una comunidad autónoma como Asturias. El ‘Estatut’ habla de circunscribir las garantías de financiación a la sanidad, la educación y los servicios sociales; Solbes dijo que la financiación sería principalmente para estos servicios. A Cataluña le interesa ponderar especialmente la población, no en vano crecieron un 18,5% sus habitantes desde el año 1999 (fecha en la que se tomaron los parámetros para establecer el actual modelo), mientras que en Asturias perdimos un 0,5% de la población desde ese año. Solbes citó la población y el suelo como factores a considerar, sin hablar del envejecimiento, la variable que más interesa subrayar a Asturias. A partir de estas referencias, decir que ninguna comunidad autónoma saldrá perdiendo en la negociación autonómica no deja de ser un brindis al sol.

Rabanal ve bien la cesión del 50% del IRPF y del IVA para Asturias. No conozco a ningún consejero de Economía que renuncie a tener una mayor participación en la recaudación de los grandes impuestos del Estado. Sin embargo, esa forma de valorar me parece equivocada. Si todas las comunidades obtienen más del Estado, el Gobierno central tendrá menos dinero para compensar el déficit económico que se produzca en la gestión de los servicios públicos de las regiones pobres. Pensar que las comunidades ricas van a hacer grandes aportaciones al Fondo de Suficiencia para suplir los flujos de solidaridad que ahora realiza el Estado es un rasgo de ingenuidad imperdonable.

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NUEVOS TEOREMAS MATEMÁTICOS
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Juan Neira | 18-07-2008 | 8:33| 0

El vicepresidente Solbes ha presentado las líneas básicas del nuevo sistema de financiación autonómica, que someterá a criterio de todas las comunidades (excepto País Vasco y Navarra) en la reunión del próximo día 22 del Consejo de Política Fiscal y Financiera. El ministro de Economía ha adelantado que propondrá ceder a todas las comunidades el 50% de la recaudación del IRPF y del IVA. La propuesta de nuevas cesiones tributarias llegó envuelta en buenos deseos: suficientes recursos para la gestión de las competencias administrativas y los servicios, lo que implicaría que ninguna comunidad saldría perdiendo en la negociación. Solbes señaló que sus propuestas son el resultado de los contactos bilaterales desarrollados con todas las comunidades autónomas. ¿Cuándo negoció con el presidente del Principado o con el consejero de Economía?

De lo dicho por el ministro hay un asunto claro: la cesión de los tributos viene marcada por la letra del ‘Estatut’. Pasar del 33% del IRPF y del 35% del IVA al 50% de ambos impuestos supone ajustarse al dictado del nuevo Estatuto de Cataluña. Aparte de esa certeza, sobre el resto de cuestiones existe una calculada indefinición. No se sabe si las garantías de financiación cubren a todos los servicios, o principalmente a educación, sanidad y servicios sociales, quedando otras políticas, como las de vivienda, fuera de esa garantía. Solbes citó a la población y al suelo como puntos de referencia para valorar el coste de los servicios. ¿Y el envejecimiento de la población no es tan importante como el número de hectáreas de una comunidad autónoma? Para aportar un tono positivo, Solbes añadió que el Estado está en condiciones de insuflar más dinero en el sistema, como si la crisis fuera un cuento de pesimistas.

Dado que la financiación autonómica es una cuestión de dinero, los trucos de la retórica no sirven para alcanzar una solución satisfactoria. De momento, ya sabemos que el Estado va a ceder más dinero de los impuestos que recauda, lo que significa que le quedan menos recursos para nutrir el fondo de suficiencia del que se benefician las regiones pobres. Si al Estado le queda menos dinero para repartir, pierden los beneficiarios de la solidaridad. Las matemáticas funcionan así, aunque la política autonómica es capaz de aportar nuevos teoremas.

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LA TRAMPA DE LAS BALANZAS
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Juan Neira | 17-07-2008 | 8:24| 0

Jaime Rabanal considera que la publicación de las balanzas fiscales es un gesto intranscendente y asegura que el Gobierno central ha dado garantías al Principado de que no interferirán en la negociación del modelo de financiación autonómica. Severino García Vigón no es tan optimista y teme que el contraste entre los saldos fiscales tenga influencia en las obras que se hacen en Asturias. Desde otras coordenadas geográficas e ideológicas, José Montilla afirma que empezará la negociación poniendo las balanzas fiscales encima de la mesa. ¿Qué opinar de todo ello?

Puede que el nuevo modelo de financiación autonómica se fundamente, finalmente, en otras premisas, pero el debate nace marcado por los saldos fiscales. La publicación de las balanzas reduce una cuestión compleja (la financiación autonómica) a una conclusión simple: cuatro regiones emprendedoras (Madrid, Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana) sacrificándose para que puedan vivir trece comunidades atrasadas. En todos los países del mundo se da la misma situación que en España, con unas regiones ricas en las que la recaudación fiscal es muy alta, transfiriendo recursos, por la vía del gasto público, a otros territorios que no obtienen tantos ingresos de los impuestos de renta, sociedades o IVA. La diferencia consiste en que en Francia, Alemania o Suecia hay un sentimiento nacional que engloba a todos los ciudadanos, mientras que en España hay unos nacionalismos pujantes que reivindican el levantamiento de fronteras particulares por el método de una legislación y una asunción de competencias que les convierten en compartimentos estancos. Digo que son fronteras particulares porque las tradicionales van asociadas a una aduana para las mercancías y eso no les interesa a los nacionalismos periféricos: todas las ventajas del mercado único, pero sin el peaje de una Hacienda compartida.

Las balanzas fiscales son el elemento técnico sobre el que se basa el modelo de financiación autonómica pergeñado en el ‘Estatut’. De ellas dimana el discurso ‘maragalliano’ de la «fatiga fiscal». Un cansancio muy curioso, porque no les agota recorrer las autopistas españolas para vender sus productos por todas las regiones, siempre que queden exonerados de pagar los tributos que financian esas carreteras. Ni un pelo de tontos.

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ASTURIAS LIDERA LA COHESIÓN
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Juan Neira | 16-07-2008 | 8:17| 0

El Ministerio de Economía ha cumplido con una de las condiciones impuestas por José Montilla para pactar el modelo de financiación autonómica: la publicación de las balanzas fiscales. En las cifras dadas a conocer por el Gobierno Asturias aparece como la segunda comunidad autónoma que tiene un saldo más favorable con el Estado, al recibir hasta 2.780 millones de euros más de los que aporta a las arcas de la Hacienda estatal. Después de Extremadura somos la región más beneficiada por la redistribución de recursos que realiza el Gobierno central. En la situación opuesta se encuentra Madrid, que es la región con un mayor déficit fiscal al entregar mucho más de lo que recibe. Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana son las otras comunidades con déficit fiscal, aunque su aportación neta a la caja común es muy inferior a la de Madrid.

Las balanzas fiscales son un instrumento técnico, pero el nacionalismo catalán (incluyo al PSC bajo esa denominación) las ha convertido en punta de lanza de su discurso insolidario, al pedir que se reduzcan los recursos que da al Estado. Las balanzas fiscales constituyen la apoyatura de los catalanes para aplicar un modelo de financiación autonómica distinto al actual, en el que los mecanismos de compensación (fondo de suficiencia) queden reducidos.

Ante la ofensiva catalana, el Principado está jugando por primera vez un papel relevante en la soterrada lucha territorial que se libra entre comunidades ricas y pobres para establecer un nuevo modelo de financiación autonómica. A los encuentros bilaterales con Galicia y con Castilla y León, se suma la importante cita autonómica convocada para el primer día de agosto, en los cursos de La Granda en la que consejeros de siete regiones (Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Aragón, Castilla-La Mancha, y Extremadura) van a van a tener ocasión de poner en común la defensa de un modelo de financiación solidario. En paralelo, en el Congreso Federal del PSOE, Javier Fernández realizó una intervención de fondo sobre los principios que deben informar el modelo de financiación que no fue replicada por los líderes de las regiones ricas. Por fin, el socialismo asturiano juega el papel que todos deseábamos en una negociación crucial para los intereses de nuestra región.

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UN GUIÑO A LOS ALCALDES
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Juan Neira | 15-07-2008 | 8:42| 0

La ponencia parlamentaria que estudia la reforma del Estatuto de Autonomía abordó la problemática de las subvenciones municipales; los dos grandes partidos están de acuerdo en crear un fondo común y en definir por ley los criterios para asignar las ayudas, que tendrán en cuenta las características socio-económicas y territoriales de los municipios. En principio, hay acuerdo en la ponencia para conceder que las subvenciones sean incondicionadas. Dicho de una manera más simple: los alcaldes podrán gastar el dinero en las cosas que consideren conveniente sin tener que dar cuenta a ninguna otra Administración. Finaliza la relación jerárquica que mantenía el Principado con los ayuntamientos, en que la cooperación se establecía en términos de un cierto dirigismo que producía malestar en las corporaciones locales. La autonomía municipal quedaba comprometida con el modelo de subvenciones condicionadas a objetivos regionales.

Si la comisión parlamentaria o el pleno de la Junta General del Principado no cambian el acuerdo de la ponencia, se habrá producido un cambio cualitativo en las relaciones de cooperación entre el Gobierno y los consistorios. La solución propuesta coincide básicamente con las demandas de los ayuntamientos, que pedían libertad sin restricciones para gastar el dinero que recibían de otras administraciones. Los alcaldes se sentirán felices. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas como pudiera parecer porque el modelo de cooperación no cabe analizarlo únicamente por el rasero de la autonomía o la dependencia de los ayuntamientos. Los gobiernos regionales necesitan velar por la homogeneidad de las políticas que se aplican en los municipios de una misma comarca, de las que son un ejemplo las directrices de ordenación territorial en las que se inscriben los planes generales de urbanismo. Esa forma de hacer política territorial tiene en los convenios con los ayuntamientos una pieza fundamental, que ahora se deshecha.

La dimensión municipalista de la política asturiana avanza un paso más. Menos mal que la ponencia no aceptó el estatus de capitalidad, con derechos económicos, que el PP solicitó para la ciudad de Oviedo. Bien pensado, es la única propuesta estrambótica realizada en un trabajo de varios meses. El Estatuto no puede introducir nuevos agravios.

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