El Comercio
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Autor: juanneira
UN ERROR DE CONCEPTO
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Juan Neira | 20-11-2007 | 11:41| 0

La comparecencia parlamentaria de Iglesias Riopedre para explicar los compromisos presupuestarios del Principado en Educación terminó convertida en una de las noticias del día, tras el duro intercambio de descalificaciones entre el consejero de Educación y el diputado de la oposición, García Valledor. El dirigente de IU planteó la intervención parlamentaria sobre cuestiones (comedores escolares, libros de texto, educación de 0 a 3 años) que ya se había pronunciado la Junta General del Principado, para poner en evidencia que el Gobierno regional no llevaba a la práctica las resoluciones del Parlamento. Al final, tras descalificar el proceder de Riopedre, Valledor abandonó el Parlamento, mientras el consejero de Educación le acusaba de plantear exigencias desde la ignorancia.
Más allá de lo divertido que pueda resultar ver a Riopedre y Valledor discutir agriamente cuando trabajaron, codo con codo, durante cuatro años en el Gobierno, está la cuestión de fondo que plantea el incidente parlamentario: las relaciones entre el Gobierno, la oposición y el Parlamento. Lo normal es que el Gobierno tenga apoyos parlamentarios, bien sean estables o cambiantes, para sacar adelante sus decisiones en la Cámara. En caso contrario, la capacidad de gobernar queda muy limitada. Particularmente, la posibilidad de aprobar leyes queda anulada, así que los presupuestos, por ejemplo, deben ser prorrogados, quedando el Gobierno constreñido a labores de mera gestión. La debilidad parlamentaria del Gobierno no implica que pueda ser el Ejecutivo reemplazado por la Cámara, porque esa posibilidad atenta contra el simple enunciado de la separación de poderes. El Parlamento aprueba leyes y controla al Gobierno, pero no realiza actos ejecutivos, porque en ese momento el Gobierno quedaría convertido en mera Administración.
Si la oposición tiene mayoría en la Cámara y quiere pasar a gestionar, lo que tiene que hacer es presentar una moción de censura y tomar el poder. Tratar de gobernar desde los escaños de la oposición atenta contra la lógica de las instituciones democráticas. El incidente entre Riopedre y Valledor sirve para despejar las últimas dudas sobre la prórroga presupuestaria.

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FISCALIDAD AMABLE
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Juan Neira | 20-11-2007 | 12:57| 0

Los dirigentes del PSOE han salido rápidamente a descalificar la propuesta de Mariano Rajoy de exonerar de la tributación por renta a las personas que ganan menos de 16.000 euros al año. Según los líderes socialistas se trata de una propuesta precipitada, que está planteada sin haber calculado el coste para las arcas de Hacienda. Hace cuatro años, el entonces líder de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero, también prometió medidas fiscales de impacto, llegando a debatirse la posibilidad de fijar un tipo único para el impuesto de la renta. El paso del tiempo muestra una realidad fiscal menos amable para el contribuyente, porque entre los años 2004 y 2006, con Zapatero de presidente, España experimentó una de las mayores subidas de la presión fiscal de los treinta países de la OCDE, siendo sólo superada por EE.UU, Holanda y Corea. En la última legislatura de Aznar, del año 2000 al 2004, el peso de los impuestos y de las cotizaciones sociales, en relación al PIB, creció cinco décimas, del 34,2% al 34,7%, mientras que en los dos primeros años de Zapatero subió dos puntos, del 34,7% al 36,7%. Es muy probable que en este momento, por primera vez en la historia, España haya superado la presión fiscal media de la OCDE.

El juego de las rebajas fiscales es un anzuelo clásico para captar al electorado. Hay una auténtica competición entre los partidos por darle buenas noticias al contribuyente. Lo más curioso de este asunto es que la bajada de impuestos la hacen compatible con el aumento del gasto. Sin ir más lejos, en la Conferencia Política del PP, Mariano Rajoy prometió una subida de las pensiones y otras mejoras sociales para los desfavorecidos, que tendrá que compatibilizar con las rebajas fiscales. ¿Es creíble una disminución de la presión fiscal?

Las bajadas de impuestos sólo se pueden afrontar, sin riesgo, en un momento de crecimiento económico, cuando aumenta el número de empleados y crece el consumo. Quiero decir que todos los discursos fiscales, como los de creación de infraestructuras, dependen del ciclo económico. No tiene mucho sentido que se tiren los trastos a la cabeza los líderes del PSOE y del PP con los impuestos, porque la experiencia demuestra que ambos partidos hacen cosas parecidas.

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CAMBIO DE RUMBO
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Juan Neira | 18-11-2007 | 11:35| 0

El PP reorienta su discurso para las próximas elecciones generales, al dejar en un segundo plano todas las alusiones al 11-M y a la lucha antiterrorista, para centrarse en asuntos económicos y sociales. Mariano Rajoy acudirá a los comicios con una propuesta de reforma fiscal que libera a siete millones de contribuyentes de realizar la declaración de la renta por tener ingresos inferiores a 16.000 euros. En el programa también se contempla una subida especial para las pensiones mínimas, porque el PP quiere ayudar a las familias que lo están pasando mal.
Mariano Rajoy corrige el rumbo en los últimos meses de la legislatura, porque los resultados de alguna encuesta le habrán convencido de que con ETA y el 11-M no se conquista la Moncloa. Tal vez acierte. Al desplazar el foco de atención del terror a la economía no puede perder de vista el líder del PP que en esa materia el Gobierno presenta un balance sobresaliente. Hay problemas, como el déficit exterior o el repunte de la inflación, pero Zapatero tiene triunfos en la mano, porque ha estado al frente del Gobierno que creó más empleos en la etapa democrática. No creo que el anuncio de una nueva rebaja fiscal conmueva al electorado. Menos sentido tiene anunciar una mejora de las pensiones mínimas, ya que en la presente legislatura han subido más de un 25%. La ganancia del voto tiene que venir por otro sitio.
En la Conferencia Política del PP se ha hablado de reformar la Constitución para fijar con claridad las competencias básicas del Estado que han quedado diluidas con los nuevos estatutos. Es una propuesta sensata que presenta dos problemas, uno de oportunidad y el otro de estrategia. El Estatuto de Autonomía de Andalucía reduce el núcleo de competencias del Estado y fue negociado y aprobado con los votos del PP. En la campaña electoral le van a recordar a Rajoy esa contradicción. Más grave es el problema de estrategia, ya que la necesaria reforma de la Constitución sólo se puede llevar a cabo de acuerdo con los socialistas, y no se da ningún paso en esa dirección. Hablar de cambiar la Constitución sin el PSOE es un discurso vacío. Sin embargo, estas limitaciones no restan interés a la propuesta reformadora del PP, que debería ser atendida por otras fuerzas políticas.

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SANIDAD, CUESTIÓN DE ALIADOS
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Juan Neira | 18-11-2007 | 12:17| 0

La “reforma Quirós” sólo será viable si logra incentivar al personal

“Con el dinero que se gasta en recetas en Asturias haríamos un Hospital Central al año”. El “titular” que dio Ramón Quirós en su última comparecencia parlamentaria para explicar los presupuestos de su departamento confirma la medida del personaje: el consejero estrella del Gobierno de Álvarez Areces. Tras dos legislaturas encabezando gobiernos con vocación funcionarial (para disimular el tono grisáceo de los consejeros, los medios inventaron la etiqueta de “técnicos”), por fín tiene el presidente Areces un consejero que conecta con la sociedad.
En el acto de su toma de posesión como consejero, Ramón Quirós ya puso el dedo sobre la llaga al señalar que la reducción de las listas de espera era el principal objetivo de su mandato. Posteriormente, en el Parlamento, sacó a la luz un asunto que estaba tapado: la escasez de médicos; como solución novedosa, propuso ir al extranjero para contratar facultativos. Ahora, al presentar las cuentas de su consejería para el año 2008, Ramón Quirós señala que el gran problema para la gestión sanitaria está en el gasto, una variable que se alimenta en gran medida del fácil acceso de la población a la farmacia.
En la gestión de la sanidad, Asturias, al igual que el resto de las comunidades autónomas, se juega la viabilidad del autogobierno. Hace dos años, con todas las cuentas regionales descompensadas, Zapatero convocó la II Conferencia de Presidentes para firmar un cheque de 1.677 millones de euros destinados a las consejerías de salud. Un parche que sirvió para trampear la legislatura, pero ahora se necesitan soluciones duraderas.
En cuestión de sanidad, Asturias tiene una ventaja sobre el resto de las regiones, y consiste en la visión que tienen los ciudadanos de su sistema sanitario, que recibe la nota más alta en las encuestas que hace el Barómetro Sanitario por todas las comunidades autónomas. No obstante, recrearse en este dato sería un error, porque la confianza en el sistema público se desmorona en toda España, como lo prueba el crecimiento espectacular del gasto sanitario privado. En sólo tres años, del 2003 al 2006, se ha quintuplicado el número de ciudadanos que optan por ser atendidos en un centro privado.
El consejero de Salud se ha declarado dispuesto a reformar el sistema sanitario asturiano porque la prolongación de la actual política sería catastrófica para la sostenibilidad del sistema. ¿Por dónde empezar?
Lo primero que se debe constatar es que un cierto margen de gestión que había al recibir las competencias sanitarias del Insalud ya se ha agotado. Me refiero a la mejora de las percepciones económicas de los profesionales, que se llevó a cabo tras dos huelgas, sin obtener el sistema sanitario ninguna mejora a cambio. Tras la huelga del año 2002, el Principado asumió el gasto de 58 millones de euros, que quedaron incorporados al sistema, pero los centros de salud siguieron cerrados por las tardes. El reconocimiento de la carrera profesional de los médicos, realizado hace un año, tampoco trajo ningún beneficio: se pagó la dignidad, pero no mejoró el servicio. No se logró reducir en un día las estancias hospitalarias, que hubieran provocado un ahorro anual de 60 millones de euros.
Los números cantan. Al empezar la actual legislatura autonómica, la lista de espera quirúrgica en el Hospital Central estaba en 189 enfermos, y ahora supera el millar. El Principado ha optado por una situación de emergencia, al desviar a 900 pacientes para que sean operados en centros concertados.
El mejor reclamo para el desarrollo de la sanidad privada son las listas de espera en la sanidad pública. Si un sector significativo de la población decide comprar servicios sanitarios, la sanidad pública propenderá hacia la marginación. Cuando los servicios públicos (hospitales, autobuses, colegios) no son interclasistas, el sistema tiende a lanzar una oferta de mínimos para uso preferente de los ciudadanos sin recursos.
PERVERSIÓN DEL SISTEMA
Una de las perversiones del sistema asturiano estriba en que somos una de las regiones que tiene un gasto hospitalario más alto por cabeza y un gasto en farmacia que ha crecido fuertemente, mientras que sólo 23% del gasto en personal se destina a centros de Atención Primaria. Hay una norma no escrita que dice que el escaso tiempo en consultas de Atención Primaria conlleva más gasto en recetas y más pacientes derivados hacia los hospitales. De alguna manera hay que quitarse los problemas de encima.
Con los centros de salud cerrados a las tardes, los hospitales reciben una demanda que no les corresponde. En países que tienen buenos sistemas de salud, como Suecia o Canadá, el 45% de los médicos trabaja en centros de Atención Primaria.
Listas de espera, gasto en recetas, jornada vespertina de trabajo, constituyen un conjunto de problemas que descansan sobre la figura del médico. Al final, los problemas de la sanidad son problemas de personal. La “reforma Quirós” sólo saldrá adelante si encuentra aliados dentro del propio sistema de salud. Los anteriores gobiernos de Álvarez Areces perdieron tiempo y gastaron recursos en tapar problemas, que es la forma de rodear las soluciones.
La inauguración del nuevo Hospital Central podría ser la ocasión para renovar métodos y mentalidades, para crear una nueva cultura asistencial, pero en estos momentos el Huca es más un problema que una oportunidad, con el 50% de sobrecostes del complejo hospitalario sometido a una dura negociación para maquillar los deslizamientos extrapresupuestarios con el objeto de que no pierda validez el contrato de la obra: cómo bajar del 50% al 20% sin que ninguna de las dos partes (Principado, empresas) pierda.
La mejora del sistema de salud del Principado, su viabilidad, es un gran objetivo regional, que cobra especial relevancia en una comunidad tan envejecida como la nuestra con más del 22% de la población superando los 65 años. A falta de datos que muevan hacia el optimismo, hace falta que el consejero Quirós trace una raya, como Pizarro, y pida voluntarios para afrontar la empresa. Ante la prórroga presupuestaria y el exceso de demandas, los gestos personales constituyen un recurso frente al escepticismo.

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LA OPOSICIÓN DEL CANTÁBRICO
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Juan Neira | 17-11-2007 | 10:46| 0

Mariano Rajoy ha prometido a Ovidio Sánchezque en caso de ganar las próximas elecciones generales el AVE del Cantábrico será una prioridad del gobierno del PP. Se trata de una proyecto que entronca con el plan de infraestructuras de la época de Aznar, ya que el Transcantábrico era la propuesta estrella del Plan Galicia, un conjunto de medidas destinadas acompensar a las regiones dañadas por el chapapote.

El AVE del Cantábrico no suscita un especial entusiasmo entre los gobiernos socialistas de Galicia y Asturias. Sin embargo, en Cantabria y el País Vasco tienen una opinión más positiva de esa línea férrea, de modo que el ferrocarril se empezará a construir por el este,aunque el chapapote llegaba por el oeste. Si le dicen a Aznar que del costosísimo proyecto se iba a beneficiar antes el Gobierno del PNV que la Xunta de Galicia se quedaría con la boca abierta. Es muy difícil prever el futuro. Cinco años más tarde de la marea negra, en las cuatro comunidades del Cantábrico está el PP sentado en los escaños de la oposición.

La respuesta de Rajoy es de libro, porque la oposición no debe negarse a asumir ningún proyecto. El gasto es un problema para el que gobierna, pero no para el que promete. Esta regla tiene una excepción: el rescate del peaje del Huerna, asunto que Rajoy exige a Zapatero,pero que se niega a comprometer para el día que gobierne el PP. ¡Qué difícil debe ser el rescate del Huerna para que Rajoy saque a relucir su escepticismo gallego! El Transcantábrico lo pusieron de actualidad los socialistas asturianos, al dejarlo fuera del programa electoral, asegurando que causa más daños que beneficios. Los socialistas consideran que el AVE del Cantábrico provocará grandes perjuicios medioambientales y que no hay masa crítica de viajeros para construir esta línea. El rechazo no es definitivo, ya que dejan la puerta abierta a este proyecto si la línea no se construye por la rasa costera, estrecho corredor en el que se asientan importantes núcleos urbanos,explotaciones ganaderas, grandes industrias, instalaciones de servicios, así como carreteras y vías de tren. En la campaña electoral se hablará delTranscantábrico, como forma de ir en una hora a Francia. Todo muy rápido, pero a partir del año 2040.

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