El Comercio
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CLARIDAD ANTE EL CONGRESO
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Juan Neira | 20-02-2017 | 21:41| 0

Hay tres candidatos (más correcto sería decir precandidatos, dado el complejo sistema montado en el PP para estar en condiciones de ser votado por los compromisarios que acudan al congreso) que pedirán el apoyo de la militancia para presidir el PP regional. La existencia de cualquier trío ante las urnas siempre es incómoda, porque puede especularse con que alguno de los candidatos concurre con la finalidad de quitar votos a determinado competidor más que a optar por ganar las elecciones.

Fijémonos en los preliminares de las primarias socialistas, con Patxi López y Pedro Sánchez, como declarados aspirantes a la Secretaría General del PSOE, y Susana Díaz, a punto de comunicar a los cuatro vientos lo que todo el mundo sabe: su candidatura al liderazgo del partido. Aunque la batalla de las primarias está en sus fases preliminares, los ‘sanchistas’ no disimulan su desagrado por el paso dado por Patxi López al considerar que solo va a servir para quitarle votos a su líder. No es un cálculo descabellado, ya que Patxi López era uno de los puntales en los que se apoyó Sánchez cuando los barones autonómicos dieron la batalla por el poder en el Comité Federal; cabe suponer que los potenciales votantes de Patxi López procedan de los sectores del partido que se aferraron al discurso del ‘no es no’ ante la investidura de Rajoy, así que los sufragios de los opositores a Susana Díaz se dividirán en dos, unos irán para López y otros para Sánchez.

En el caso del PP regional no es tan fácil describir las relaciones entre los tres aspirantes, Mercedes Fernández, Carmen Maniega y Pablo Álvarez Pichel. El antagonismo entre Mercedes Fernández y Carmen Maniega no ofrece dudas. Todas las actuaciones realizadas por la dirección regional en Avilés fueron abiertamente hostiles hacia la dirección local presidida por Maniega. La posición de Álvarez Pichel no está tan definida. Quiere que en el PP haya una mayor relación de las bases con la dirección y desea aumentar el contacto del partido con la sociedad. Esas propuestas las hace suyas cualquier militante o dirigente. De esas premisas no se deduce una mayor lejanía o cercanía hacia las otras dos candidaturas. Se puede aceptar que por el hecho de presentarse como aspirante a la Presidencia implica ya un cierto distanciamiento de Mercedes Fernández, como líder del partido, pero eso no quiere decir que coincida con Carmen Maniega. Ante las urnas las opciones deben ser muy nítidas.

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LOS JUEGOS DE PODER
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Juan Neira | 19-02-2017 | 19:32| 0

De la Caja Mágica de Madrid salió un PP unido, liderado por Mariano Rajoy, con Dolores de Cospedal como secretaría general. La Caja Mágica obró el prodigio de que el partido saliera igual que había entrado. Sólo se debatió sobre el logotipo de la formación política: charrán o gaviota, que evoca aquella melodía de hace más de treinta años de José José, gavilán o paloma. Así son las dudas existenciales y las inquietudes del PP.
El congreso nacional del partido en el Gobierno debe ahora replicarse en diecisiete regiones. En el caso de Asturias se celebrará en la víspera del Día del Padre, para darle un toque familiar. La aspiración de los dirigentes autonómicos es repetir esa epifanía de unidad vivida en Madrid.
CHERINES
Cada película tiene su argumento y la cinta asturiana es muy distinta. Podríamos decir que en el caso del PP, Madrid y Asturias son dos caras opuestas. El PP lleva en España tres victorias electorales seguidas, con Rajoy como cabeza de cartel. En Asturias, las tres últimas elecciones autonómicas arrojaron los tres peores resultados de la etapa autonómica. Pérez Espinosa puso rostro al primer batacazo y Mercedes Fernández firmó las otras dos derrotas.
Hay que anotar que los descalabros en las urnas no provocaron ninguna crisis interna ni dieron paso a un debate sobre los resultados. La razón de tan paciente respuesta se debe a que todos los afiliados del PP regional están acostumbrados a perder. Sólo ganan cuando juega la selección nacional, es decir el equipo de Rajoy y antes el de Aznar, pero en clave asturiana se sienten realizados limitándose a participar en los comicios.
El PP asturiano, como tal, sólo ganó una vez en las urnas (mayo de 1995) y provocó tales envidias y desajustes que acabaron conspirando, aislando y expulsando a Sergio Marqués que había tenido la osadía de encabezar una candidatura que obtuvo 21 escaños. En 34 años, sólo ganó otra vez la derecha, pero la suerte recayó en Foro, quedando el PP como tercer partido.
Con estos precedentes es imposible que el congreso regional sea una copia del nacional. En Madrid hay un líder (Rajoy). No tiene carisma, es cierto, pero gana elecciones que es de lo que se trata. En Asturias, los presidentes del PP están especializados en liderar a la oposición. Quien ejerció con más naturalidad este cometido fue Ovidio Sánchez que monopolizaba todos los escaños opositores, dentro de un Parlamento triangular donde PSOE e IU eran socios de gobierno. Dos catetos y la hipotenusa para Ovidio. Qué paz. Tres legislaturas sin el más mínimo altercado en el Parlamento.
A Cherines le han salido dos competidores, Carmen Maniega y Pablo Álvarez Pichel. A Maniega la catapultó Cherines, que fue a buscarle las cosquillas en Avilés, primero en el partido, interviniendo la cuenta bancaria, y luego en el Ayuntamiento, rompiendo la disciplina de voto en los presupuestos y vaciando la cuenta del grupo municipal a través de su vicario, Carlos Rodríguez de la Torre. Las discrepancias políticas se arreglan por vía económica. La iniciativa de Maniega debe incluirse dentro del capítulo de políticas en defensa propia. Ni que decir tiene que Maniega tiene como bandera la democratización interna.
Pablo Álvarez Pichel fue el último en saltar a la palestra. La tercera vía de Pichel nace de la preocupación por la desconexión entre dirigentes y bases, pero tiene en común con Maniega un asunto esencial: ninguno de los dos quiere poner rostro a sus seguidores para evitar el ataque del bando oficial.
Pichel se expresa de forma elocuente: “no voy a decir nombres porque sería suicida para ellos y para mí”. Cuándo se vio que el congreso de un partido democrático se prepara con formas de clandestinidad. Estando así las cosas, la prueba del algodón en el congreso regional del PP es la ausencia de chanchullos e impugnaciones.
PABLO IGLESIAS
En Podemos, el postcongreso tiene que ver con la definición del gobierno del partido, con reparto y asignación de tareas. La pelota sigue estando en Madrid. Se cumplió el pronóstico: Íñigo Errejón fue destituido por el método bolchevique de suprimir el cargo (no hay Secretaría Política). También fue relevado de la portavocía parlamentaria en favor de Irene Montero.
Por si el doble cese fuera insuficiente, ya le sacó Pablo Iglesias billete para que viaje a la Cámara autonómica madrileña, como candidato de Podemos a la Presidencia. Una manera efectiva de borrarle de los telediarios.
Ningún partido anticipó nada sobre sus candidatos a las autonomías porque faltan dos años y medio para las elecciones. La excepción es Podemos que a través del poderoso dedo de Pablo Iglesias ya invistió a Errejón como candidato. ¿Para qué están las primarias? ¿Las formas democráticas son un puro adorno?
Una desfachatez que se complementa poniendo como número dos a Irene Montero, pareja del máximo líder. Debe ser que el populismo pedía ensayar el roll de Evita Perón. ¿Qué diría Pablo Iglesias si en el PP, Rajoy y Cospedal comieran castañas por el Retiro, con domicilio común y bicefalia en el partido? ¿Cuánto tardaría en hablar de nepotismo?
Me quedo con una nota positiva. Sofía Castañón, poetisa asturiana, de la que tenga la mejor opinión, será la responsable de Igualdad, Feminismos y Lesbianas, Gays, Bisexuales y Personas Transexuales.

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DOBLE VARA DE MEDIR
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Juan Neira | 18-02-2017 | 20:12| 0

Enésimo choque parlamentario entre el presidente Javier Fernández y los diputados de Podemos, con la corrupción por el medio. El incidente se produjo con la intervención destemplada de Daniel Ripa, llamando “mafioso” al presidente del Principado desde su escaño. Pedro Sanjurjo detuvo la sesión y pidió a Ripa que retirara el insulto, cosa a la que accedió el secretario general de Podemos.

Como en el Parlamento no existe diferencia entre fondo y forma, conviene hacer algunas precisiones. Los insultos no pueden tener cabida en ninguna intervención parlamentaria. Esta norma se salta habitualmente en muchas cámaras legislativas, cosa que no ocurre en la Junta General del Principado. En el caso de que el insulto sea una descripción acertada -por fuerte que resulte decirla en voz alta-, como por ejemplo, llamar ladrón a un diputado que fue sorprendido en flagrante latrocinio, la etiqueta debe ir acompañada de una explicación clara, concreta y convincente. El caso que nos ocupa no entra dentro de este supuesto, así que llamar “mafioso” a Javier Fernández es una transgresión inadmisible de los usos parlamentarios; hizo bien Pedro Sanjurjo en cortar el debate y Daniel Ripa en retirar lo dicho.

Ahora bien si se pone a esa altura el listón para los diputados de Podemos, habrá que ser igual de intolerantes con los excesos verbales del resto de diputados y de los miembros del Gobierno. Si a Ripa se le obliga a retractarse de lo dicho y se le quita la palabra por hablar desde el escaño (“limítese a guardar silencio”), la presidencia del Parlamento deberá ser igual de expeditiva con otros miembros de la Cámara cuando se pasan de frenada. Y no lo es. En el último debate de investidura, a principios del mes de julio de 2015, Fernando Lastra, portavoz socialista, escogió a Ripa como blanco de sus diatribas, realizando “la intervención más faltona, fanfarrona, amenazante y desconsiderada de la crónica parlamentaria asturiana”. Así tuve ocasión de calificarla entonces. En esa misma sesión, Mercedes Fernández aludió a una supuesta inconveniencia pronunciada por Jesús Gutiérrez, y el número dos de la FSA (es muy importante resaltar su puesto en la nomenclatura socialista para entender su sobrevenida jerarquía parlamentaria), se levantó del escaño y sin que nadie se lo autorizara dio su versión de los hechos. En aquella ocasión fue Sanjurjo el que guardó silencio. Unos juegan siempre en casa y los otros ejercen de visitantes.

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EL PODIUM DEL PP
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Juan Neira | 17-02-2017 | 23:45| 0

La batalla preelectoral del PP asturiano ya está lanzada. Carmen Maniega impugna un reglamento que habla de varias circunscripciones para votar en el congreso regional del partido, cuando en los estatutos del PP, recién aprobados en el congreso nacional, consideran que en las comunidades autónomas uniprovinciales debe haber una sola circunscripción. Parece una diferencia burocrática, pero tiene influencia en el resultado final dado el método escogido para ponderar los votos. Ahora bien, el argumento de peso para impugnar el reglamento, como bien recoge la iniciativa de Carmen Maniega, consiste en que el aparato del partido sólo da de plazo veinticuatro horas para presentar enmiendas. ¿Es de recibo que en una organización, sea política, social, económica, deportiva, cultural o religiosa, sólo se dé a los socios veinticuatro para cambiar las reglas por las que se rige el colectivo?

La cercanía del congreso anima la competencia y al dúo, Cherines-Maniega, parece que se suma el joven Pablo Álvarez Pichel. Digo joven porque en Asturias un político de cuarenta años es casi un imberbe. Desde su entorno se presenta como una tercera vía su intento de convertirse en presidente del PP. Al ser el tercer candidato, por orden de aparición en la escena, se puede ponerle la etiqueta de tercera vía, pero en política la tercera vía alude siempre a una propuesta que parte de negar otras dos realidades consolidadas. Tony Blair, en el Reino Unido, era la tercera vía entre el laborismo clásico, sindicalizado, y el conservadurismo de Margaret Thatcher. Blair estaba a medio camino. O si se quiere, mantenía los ideales igualitarios del socialismo, pero aceptaba la economía de mercado como el mejor método para asignar recursos. ¿Y Pichel? ¿Qué acepta o rechaza de Cherines y Maniega? ¿Por qué es una tercera vía?

El PP necesita demostrar en este congreso que se rige por unas pautas inequívocamente democráticas, como el resto de partidos. Así que la primera batalla tiene que referirse a la aprobación de unas normas imparciales y tolerantes que propicien el pluralismo. El plazo de veinticuatro horas para las enmiendas al reglamento es una medida autoritaria que se debe cambiar. Maniega y Pichel tiene en común su posición crítica con respecto al aparato. Tienen muy poco tiempo para convencer a los afiliados desencantados, pero si se presentan como candidatos es para ganar el congreso, no para ir de comparsas.

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LOS TRUCOS PARA GANAR
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Juan Neira | 16-02-2017 | 23:01| 0

Tras el congreso nacional del PP se ha rebajado el número de avales que deben presentar los candidatos a presidir el partido en Asturias. Según las normas emanadas de Madrid la cantidad mínima debía ser de cien credenciales y sin se haya aportado ningún argumento convincente se ha dejado en noventa para el congreso regional. No es un cambio sustancial, ya que todo aquel que cuente con noventa apoyos está en condiciones de alcanzar otros diez más, a poco que se moleste. Parece una decisión más producto del capricho que de otra cosa. En cualquier caso, bienvenida sea cualquier medida que sirva para expresar la pluralidad de la organización. Los candidatos únicos son muy queridos por las cúpulas de los partidos, pero dicen poco de la democracia interna, porque transmiten la imagen del monolitismo, donde se considera una ofensa competir con el líder o lideresa de turno. Hemos visto muchas veces que los aparatos de los partidos fomentaban la estrategia del candidato único sobre la base de exigir un número de avales desmesurado. Desde la sede oficial, con las direcciones y teléfonos de todos los afiliados, es fácil recabar apoyos. Los ‘outsiders’ trabajan en inferioridad, sin posibilidad de dirigirse a todos los militantes. Cuando se preparaban los últimos comicios municipales coincidieron en Gijón varias consultas a los militantes de los partidos, bien porque se celebraban congresos locales (PP), bien porque se habían convocado elecciones primarias (PSOE). En estos dos casos, el trámite de la presentación de avales fue el elemento decisivo para el triunfo de los candidatos oficiales. Los aparatos de los partidos hacen de juez y parte, confeccionando normas adecuadas para que gane el jefe del aparato convertido en candidato. Me parece un dato muy positivo que el congreso regional del PP ponga una cantidad casi simbólica para competir por la Presidencia de la organización.

Ahora bien, la experiencia demuestra que en el PP todavía hubo un elemento más distorsionador del proceso congresual que fue el maquillaje del censo. También se puede poner al PP de Gijón como ejemplo de elaboración artificial de la lista de afiliados, con muertos que votan, vivos sin derechos a voto, gente vetada por no tener las cuotas al día pese a realizar los pagos puntualmente y otros, en fin, que entraron en masa en el partido para que los que mandan ganaran el congreso. Ojalá no volvamos a ver esas prácticas deleznables.

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EN ASTURIAS HABRÁ COMPETENCIA
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Juan Neira | 15-02-2017 | 22:59| 0

Tras el armónico congreso nacional del PP, con Rajoy como líder máximo y el resto esperando gestos del jefe, llega la cita regional que puede desenvolverse en unas coordenadas distintas. A Mercedes Fernández le interesa un congreso copia del madrileño, sin rivales que le disputen la presidencia del partido y con el personal pendiente de sus deseos, sabedores de que se convierten automáticamente en ley para el grupo. A Cherines le gustaría poder formular ese argumento tan simplón que repite Rajoy hasta la saciedad, «si las cosas van razonablemente bien, ¿por qué las vamos a cambiar?». Decir que con Dolores de Cospedal la gestión de los problemas del partido es buena es ganas de no querer ver la realidad. Todos los follones surgidos en el PP, que empañan la labor del Gobierno, demuestran que en el cuartel general de Génova no se enteran de lo que pasa. Hay que controlar y chequear el trabajo que hacen las direcciones autonómicas y locales. Cospedal y su equipo siempre fueron por detrás de los acontecimientos. El mejor ejemplo es lo que sucedió en Asturias con ella como secretaria general. La responsabilidad de no haber apostado por ÁlvarezCascos como candidato en las elecciones de 2011 es de Rajoy, sin duda. Ahora bien, la elección de Pérez Espinosa como candidata, la bula dada a Gabino de Lorenzo para que actuara a su antojo, la política del PP ante el Gobierno de Foro, el regreso de Cherines del Congreso de los Diputados a la política autonómica para sacar los mismos escaños que Pérez-Espinosa, la apuesta por Iglesias Caunedo, la deriva del PP gijonés hasta quedar convertido en un trío de ediles, la entente con el Gobierno de Javier Fernández, el reguero de agua sucia de Pokemon, etcétera, muestran que Madrid ni controla ni tiene ideas.

Cherines no puede pedir imposibles, para ser líder indiscutida del partido hay que hacer como Rajoy que lleva ganadas tres elecciones generales consecutivas, dos de ellas en el último año. La lideresa gijonesa está más especializada en derrotas, bien sean municipales o autonómicas.

Si no se cambian las normas, con cien avales cualquier militante puede optar a la Presidencia del PP. Carmen Maniega aspira a hacerlo. Luego, todo depende del voto de los afiliados que se inscriban para votar. ¿Será limpio ese proceso? ¿Volveremos a encontrarnos con censos maquillados? Maniega debe denunciar las irregularidades en caso de producirse, no vale quejarse a posteriori.

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CURSOS DE FORMACIÓN, LUZ Y TAQUÍGRAFOS
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Juan Neira | 15-02-2017 | 22:56| 0

El PSOE está dispuesto a trasladar a la Junta General del Principado la decisión sobre la investigación parlamentaria de las subvenciones a los cursos de formación dadas por el Principado a las centrales sindicales y la patronal. Los socialistas no dan el plácet a la comisión de investigación que permitiría su constitución en el Parlamento, optando por trasladar el asunto a la Cámara para que allí se debata sobre su conveniencia. Fernando Lastra considera que el Parlamento no debe tratar cuestiones que están judicializadas. Es más, el portavoz socialista prefiere que se investigue sobre asuntos del presente mandato, en vez de volver la vista hacia el pasado. Para que no haya dudas sobre su valoración, juzga de poco útiles las comisiones de investigación que se sustancian en la Junta General del Principado.

Las comisiones de investigación no son una perita en dulce para los gobiernos. Normalmente, constituyen un arma que utiliza la oposición para que el Ejecutivo rinda cuentas. Es lógico que a los socialistas no les guste que se ponga el foco de atención sobre las listas de espera en la sanidad o sobre la gestión de las subvenciones del Principado a los cursos de formación. No logran nada positivo con ello y es muy probable que reciban más de una crítica. Aceptar las comisiones o poner todo tipo de trabas legales para que cumplan su cometido depende de la asunción que tenga cada gobierno de los valores democráticos. Como alguna vez tiene declarado María Jesús Álvarez, que fue durante doce años presidenta de la Cámara autonómica asturiana, «el Parlamento es la casa de la oposición», y los gobiernos deben facilitar que así sea.

A mí no me parece normal que el consejero de Empleo, Industria y Turismo, Francisco Blanco, declare a todo el que quiera oírlo que la gestión de las subvenciones a la formación no sólo fue correcta, sino que el Principado incurrió en exceso de celo, y que el Parlamento del que emana el Gobierno asturiano no pueda investigar a ver si es cierto lo que dice el consejero.

El manejo de las subvenciones realizado por UGT está en fase de instrucción sumarial. No sabemos si derivará en la apertura un juicio oral o no. Es probable que hasta dentro de dos o tres años no haya terminado el periplo judicial. Es absurdo que las instituciones asturianas se inhiban por esa circunstancia. Si quieren tener en cuenta los intereses generales, el Gobierno y sus aliados deben acceder a la petición de Podemos.

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EL CÉSAR DE PODEMOS
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Juan Neira | 13-02-2017 | 18:03| 0

La rotunda victoria de Pablo Iglesias responde a dos causas. La primera tiene que ver con el órdago lanzado a las bases (“yo o el diluvio”, entendiendo por diluvio la renuncia a cargos orgánicos y el abandono del escaño), y la segunda está relacionada con la debilidad de la alternativa de Íñigo Errejón, al confrontar de manera radical con el máximo líder, pero sin atreverse a presentarse a secretario general. Carece de toda lógica confrontar en los cuatro documentos programáticos y en la lista a la dirección del partido y votar, luego, para secretario general a Pablo Iglesias. Lo que Errejón no supo prever es que a partir de determinado nivel de enfrentamiento la imagen del tándem se volvía contra él por incoherente. En el caso de que los errejonistas hubiesen ganado todas las votaciones, hubiera sido absurdo que con sus votos alzasen a Pablo Iglesias a la Secretaría General. En política, los mensajes que se lanzan a las masas, y los cientos de miles de inscritos a Podemos son masa (cada uno hijo de su padre y su madre, y con un nivel medio de madurez política más que dudoso), tienen que ser muy nítidos, porque en caso contrario la gente no los compra.

Lo que funcionó a la perfección fue el chantaje de Pablo Iglesias: me apoyáis u os quedáis sin padre. Un partido que tuvo su puesta de largo en las elecciones europeas de mayo de 2014 llevando como logo en la papeleta electoral la imagen de Pablo Iglesias, tiene tales vínculos emocionales con su líder que se pliega ante la primera amenaza de abandono. A día de hoy, hay una diferencia esencial entre los viejos partidos (PP y PSOE) y los nuevos partidos (Podemos y Ciudadanos); en los primeros la organización, las siglas y la historia pesan más que el líder, en los segundos el principal activo político es su máximo dirigente.

El panorama queda despejado. Pablo Iglesias aplicará su modelo organizativo (centralismo) y su línea política de izquierda radical. Como es un animal político, tal como nos lo ha demostrado con el trato dado a sus rivales, del que no se libró ni su expareja, tratará de rematar al “errejonismo”, como hacen los buenos depredadores. Sabe que el hasta ahora número dos tiene una minoría significativa en el Consejo Ciudadano que puede hacerse muy visible con los próximos errores que cometa el líder. Al final, me conmovió que al mensaje de unidad añadiera la virtud de la humildad. A su lado, Rajoy, Rivera y Javier Fernández son monjes franciscanos.

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DOS TIPOS DE FAMILIA
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Juan Neira | 12-02-2017 | 15:59| 0

Fin de semana marcado por los congresos del primer y tercer partido parlamentario (PP y Podemos). Dos eventos de la misma naturaleza pero con argumentos muy distintos.
Rajoy, jefe omnímodo de su partido, como antes lo fue Aznar, decidió que este fuera el congreso de la continuidad. No quiere conflictos, ni embrollos ni votaciones reñidas. La renovación de su mandato está fuera de discusión. Para aquellos que les extrañe el apoyo interno del que goza Rajoy habrá que recordarles que viene de ganar dos elecciones generales en el último año. ¿Si Pedro Sánchez o Pablo Iglesias hubieran triunfado en esos dos comicios alguien cuestionaría la conveniencia de su liderazgo? El último barómetro del CIS, publicado esta semana, le daba al PP más de diez puntos de diferencia sobre el siguiente partido.
Como todos los líderes con amplio margen de disposición, Rajoy analiza la coyuntura política desde su propia huella biográfica: con 61 años de edad y un lustro en la Presidencia, los cambios en el PP los deja para su sucesor.
Podemos inició su Asamblea (no les gusta el nombre de congreso, prefieren una denominación que evoque las reuniones de barrio) entre grandes interrogantes. Llegaron confundidos a la cita de Vistalegre y piden un desiderátum: salir unidos.
La lógica discusión sobre la estrategia a seguir desembocó en un bronco pulso por el poder entre los dos máximos dirigentes, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, antes íntimos amigos y cofundadores del invento.
Llama poderosamente la atención que no haya tomado la iniciativa un grupo de dirigentes o de organizaciones para interponerse entre los dos gallos de pelea y pactar unas normas mínimas de convivencia. Demasiado tarde. El congreso nació arruinado y los daños para el postcongreso están asegurados.
DEMOCRACIA INTERNA
Rajoy hizo mal en no introducir en el congreso las cuestiones que tiene pendiente el PP. Hay cosas que no se pueden aplazar y otras que no se deben postergar. Entre las primeras está la asunción de las elecciones primarias como forma de elegir los cargos en el partido o un régimen estricto de incompatibilidades sobre acumulación de responsabilidades institucionales y orgánicas.
Sobre este último asunto fue muy revelador lo que ocurrió al inicio del congreso cuando se sometió a discusión la llamada “enmienda antiCospedal”. En un abrir y cerrar de ojos los que moderaban la mesa dijeron que había sido rechazada la enmienda, sin que nadie hubiera podido contabilizar los votos. Luego, se dieron datos concretos: fue rechazada por 25 votos, entre los rumores, el malestar de los compromisarios y un par de dimisiones. Conclusión: hay amplios sectores del partido que tienen cuentas pendientes con la secretaria general, pero lo más importante es el deseo de las bases de dotarse de pautas de funcionamiento menos oligárquicas.
Las elecciones primarias dan a los afiliados el poder de decisión que antes tenían transferido a los compromisarios, como si fuesen sujetos menores de edad. Las primarias son una realidad en el arco parlamentario y el PP es la única excepción. El pacto para impedir que Cristina Cifuentes planteara ante el plenario la necesidad de dotarse de ese mecanismo electivo cierra en falso el debate. La democracia interna es la asignatura pendiente del PP que está relacionada con el principal defecto de su práctica de gobierno: la corrupción.
TEATRO
El congreso (Asamblea) de Podemos ya se celebró. Estamos pendientes del resultado final que lo ofrece una empresa en diferido. Me explico. Toda la secuencia del sábado y domingo, con la defensa de las ponencias y de las candidaturas, llega tarde, porque la mayoría de los que van a votar ya lo hicieron a través de sus “smartphone” en los días previos a la Asamblea. Las intervenciones ante el plenario no tienen ninguna transcendencia, porque el partido de fútbol ya se jugó y sólo falta que los árbitros comuniquen el resultado. Una empresa independiente que controla el formato digital de votación nos dirá lo que pasó en el congreso.
El drama de Vistalegre 2, con sus tardías llamadas a la unidad, no pasa de ser una representación teatral que emociona a los 10.000 militantes congregados, pero no tendrá ninguna influencia en el curso de los acontecimientos. La intervención más importante para el resultado del congreso la realizó Pablo Iglesias, hace días, para influir en las votaciones, al anunciar que dejaría todo, hasta el escaño, si no se imponía en el escrutinio de los votos. Un chantaje que ya había utilizado en la anterior cita de Vistalegre.
El secretario general transgrede las más elementales normas del debate democrático, como cuando se refiere a sus adversarios, como la “alternativa de Errejón y Tania Suárez”. El tribuno Iglesias ignora el mandato de los lores ingleses: jamás escupir sobre lo que se amó.
Ahora que gobierna y no hay dudas sobre el liderazgo, el PP perdió la ocasión de plantearse los dos grandes asuntos que tiene ante sí: la corrupción convertida en pandemia del partido, y la progresiva y acelerada desaparición del PP en Cataluña y País Vasco, que hace imposible la formulación de un discurso nacional integrador. Ver a la “vice” de compras por Barcelona es como rememorar el baño de Fraga en Palomares.

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LAS REGLAS DEL PP
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Juan Neira | 11-02-2017 | 17:37| 0

El Congreso del PP ha empezado por el punto más caliente: la incompatibilidad en la acumulación de cargos. Pese a los intentos del aparato por llegar a una solución negociada, se votó una enmienda al texto oficial que impedía tener más de un puesto de alta responsabilidad territorial (presidente o secretario general); tampoco se podía añadir a éste más de un cargo institucional. Dolores de Cospedal es secretaría general del PP, presidenta del PP de Castilla-La Mancha, y ministra de Defensa. Tres puestos para una misma cabeza, por eso la iniciativa se conocía como la enmienda “anti-Cospedal”. Votada en el plenario, 328 compromisarios fueron favorables a mantener el statu quo y 303 se expresaron en contra. A punto estuvo de producirse la rebelión de las bases. Rajoy y Cospedal respiraron hondo, porque casi les rompen el guion del congreso.

En cada delegación territorial la preocupación está centrada en su respectivo congreso que se celebrará a la vuelta de Madrid. Mercedes Fernández aspira a seguir por otro mandato al frente del PP de Asturias, por eso habla de no disgregar esfuerzos y mantener la unidad del partido. Cherines desea llegar a la cita congresual como candidata única a la Presidencia del partido. No hace falta decir que la forma más segura de ganar un congreso consiste en presentarse sin rivales. La cultura del PP es muy poco plural, por eso la dirección del partido rechaza las primarias. La unanimidad se vive como síntoma de fortaleza y la discrepancia penaliza. Basta ver la desconfianza que suscitó Cristina Cifuentes por defender algo tan sensato como es la celebración de elecciones primarias. La presidenta madrileña negoció retirar su propuesta a cambio de que en los congresos regionales y locales pueda la correspondiente Junta Directiva convertir a todos los afiliados en compromisarios del congreso, lo que equivale a las primarias. Veremos qué hace Mercedes Fernández con el reglamento del congreso asturiano. El punto más vidrioso, por no decir abiertamente antidemocrático, es la elevada petición de avales para presentar una candidatura. Lo sucedido en los últimos congresos de Gijón es una vergüenza. Tampoco el PSOE, en este punto concreto, está en condiciones de criticar a nadie. Carmen Maniega aspira a ser presidenta del PP regional. Cherines debe recoger el guante y competir en buena lid con ella. Lo que no vale es alzar una muralla burocrática para impedir la disputa.

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