El Comercio
img
MODELOS DE LISTA ELECTORAL
img
Juan Neira | 07-11-2017 | 16:59| 0

La crisis catalana se mueve en dos escenarios, judicial y electoral, que están conectados. Oriol Junqueras pide ser excarcelado para participar en la campaña de captación de voto, como si las medidas cautelares a las que está sometido se pudieran retirar por ser un potencial candidato en las urnas. Carlos Puigdemont manifiesta de palabra y por escrito su visión apocalíptica de la democracia española. Tantas veces en TV3 compararon a Rajoy con Franco que el ex “president” se creyó el disparate y se comporta como si fuera un gobernante en el exilio. Cuando se mira al espejo seguro que le viene la comparación con Tarradellas, con la ventaja a su favor de no padecer alopecia. Puigdemont teme la Justicia española, pero una parte de su cerebro se libera de las togas amenazantes y se ofrece para liderar una lista unitaria de las fuerzas independentistas.

Vamos de sorpresa en sorpresa, aunque hay acontecimientos que ya están señalados en el calendario, como la visita que girarán esta semana Carmen Forcadell y los miembros de la Mesa del “Parlament” al Tribunal Supremo. Para entonces, sus abogados ya habrán tenido tiempo de estudiar las acusaciones del Fiscal General del Estado. Visto lo sucedido en la Audiencia Nacional con sus colegas del “Govern”, no sería de extrañar que el juez los enviara a prisión sin fianza, lo que aumentaría la tensión entre independentistas y constitucionalistas.

El horizonte penal de los dirigentes independentistas complica la estrategia electoral. La primera decisión a tomar es si van unidos todos en una candidatura o comparecen separados. La experiencia de Juntos Por El Sí sirvió para dar el Gobierno a PDeCAT y ERC, pero ese experimento es difícil trasladarlo mecánicamente al presente ya que Esquerra es el partido favorito para ganar en las urnas y el partido de Arthur Mas cotiza a la baja en las encuestas. La propuesta de Puigdemont de repetir como candidato no deja de ser una trampa para ERC, ya que volverían a ceder la Presidencia al socio electoral, pese al descrédito social en que ha caído por los incontables casos de corrupción. Al margen de los cálculos partidistas, Puigdemont es un pésimo candidato. Un presidente que toman las decisiones por él, queda mudo en el Parlamento y huye cuando toca dar la cara. Vaya pedazo de estadista. En la galaxia independentista se alzan voces pidiendo una lista de nacionalistas encabezada por los dirigentes presos. Otro error que requiere comentario aparte.

Ver Post >
PUIGDEMONT, EN DOS ESCENARIOS
img
Juan Neira | 06-11-2017 | 22:54| 0

La entrega a la Policía belga de Puigdemont y los cuatro exconsejeros del Govern que lo acompañan tenía como misión evitar la detención, ya que en la imagen quedarían equiparadas las actuaciones policiales belgas y españolas. La idea que transmitió Puigdemont, en su primera rueda de prensa en Bruselas, de ser un ciudadano europeo que paseaba libremente por la capital de la UE se compadece mal con el arresto en la comisaría de Bruselas y su posterior traslado a la Fiscalía. No le pusieron las esposas, pero dejó de ser un ex presidente deambulando por la Grand Place. La estrategia de los políticos fugados se basa en distinguir entre la Justicia belga, imparcial y democrática, y la española, manipulada por el Gobierno del PP y autoritaria. La realidad que late en el fondo de la peripecia de los evadidos es bien distinta: huyeron de España para ganar tiempo en espera de que las elecciones del 21 de diciembre puedan dar paso a un escenario político distinto. La movilización de los independentistas, la posibilidad de formar una candidatura electoral unitaria y el sueño de una mayoría absoluta amplia podrían alterar su horizonte carcelario.

Los independentistas se creían blindados ante hipotéticas actuaciones judiciales porque pensaban que Rajoy maniataría al Fiscal General del Estado. No fue así. Rajoy confió plenamente en fiscales y jueces, pero tuvo muchas dudas sobre la eficacia de aplicar el artículo 155 de la Constitución, como lo demuestra el hecho de que su anuncio haya llegado acompañado de la llamada a las urnas. Una decisión que ha sido muy bien recibida por todo tipo de observadores, pero creo que contiene un riesgo mucho más elevado de lo que se reconoce. Lo ideal hubiera sido separar, nítidamente, las medidas extraordinarias derivadas del 155 de la convocatoria electoral. Primero se debería poner control en la desordenada y fraudulenta gestión de los independentistas y, luego, llamar a los electores. Sin embargo se ha optado por desalojar a los independentistas de las instituciones, pero sin dejar tiempo para hacer cambios de personas y métodos, de tal forma que tras un breve paréntesis de 50 días pueden volver los nacionalistas a hacer un uso torticero de las instituciones. Resultan patéticas las declaraciones de miembros del Gobierno diciendo que el funcionamiento de la Administración autonómica catalana es impecable. Mientras tanto, Puigdemont se postula como líder de una candidatura unitaria.

Ver Post >
ENSEÑANZAS DE LA REVUELTA
img
Juan Neira | 05-11-2017 | 22:38| 0

Aunque no se pueda dar por terminado -ni mucho menos- el pulso entre el Estado y las fuerzas independentistas catalanas, urge sacar algunas conclusiones de lo ocurrido hasta ahora, porque si  aplazamos la reflexión algunas fechas más nos encontraremos sumidos en la precampaña electoral y todo el mundo estará hablando de candidaturas, encuestas, porcentajes de voto, pactos y mayorías parlamentarias, sin haber extraído antes las oportunas enseñanzas.

EVIDENCIAS

Vamos a empezar por las evidencias. Los partidos nacionalistas catalanes –¿sólo ellos?- se han transformado en partidos independentistas. Su objetivo a corto, medio y largo plazo es constituir un estado soberano, que sólo esté vinculado a España por pactos internacionales. Hacerles rectificar y volver a la senda autonómica no es una tarea fácil y requerirá de un plan complejo que empiece por demostrarles lo inútil y gravoso que resultan las maniobras realizadas en los dos últimos meses.

Desde la Generalitat los grupos independentistas han logrado que su mensaje llegue a todos los rincones del mundo. De “Catalunya” se escribe y se habla en todos los continentes. La inutilidad del ministro de Asuntos Exteriores, y su equipo, hizo que un pueblo que goza de un amplísimo autogobierno se visualice maniatado por una mordaza.

El bloque constitucionalista se reduce a PP, PSOE y Ciudadanos. Quiero decir que el apoyo dado para aprobar la Constitución o los estatutos de autonomía no se trasladan a la hora de defender la ley de leyes. Además, en el caso del PSOE, su postura está condicionada por la política del PSC.

Para parar el golpe de los independentistas hubo que echar mano de recursos extraordinarios: la intervención valiente y arriesgada de Felipe VI y la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

La pieza fundamental para disuadir al “Govern” y al “Parlament” de desarrollar el guión republicano fueron los tribunales. Desde el Tribunal Constitucional hasta el Tribunal de Cuentas, pasando por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, la Audiencia Nacional y  el Tribunal Supremo. Con otras palabras: la profesionalidad de los jueces, asumiendo costes y peligros, detuvo la rebelión. La política de Mariano Rajoy de no mover un dedo hasta el último momento, como si no pasara nada, fue profundamente equivocada.

CONSECUENCIAS

Los conflictos entre el Estado democrático y los movimientos independentistas van a repetirse. Antes o después, de una u otra manera, la tensión entre dos posturas irreconciliables, una basada en la ley y la otra espoleada por una reconstrucción mítica del pasado y la ilusión de un futuro feliz como país rico e independiente volverán a chocar.

La anunciada reforma constitucional y el nuevo modelo de financiación autonómica irán en la línea de acomodar el andamiaje legal a las necesidades del nacionalismo. No voy a entrar en esta cuestión, aunque creo que los objetivos del independentismo desbordan cuantas reformas se hagan en esas materias.

Sin embargo hay medidas más modestas que adoptar para evitar que la unidad de España dependa del discurso del Rey o de la decisión de un juez. En Cataluña hay, habitualmente, 2.800 policías nacionales y 1.900 guardias civiles. Para hacer frente al desafío independentistas del 1-O hubo que trasladar agentes de toda España y alquilar tres cruceros; una doble solución chapucera e inútil, como se pudo comprobar.

Lo más sensato sería contar con instalaciones estables y una fuerza pública mucho más numerosa. Un despliegue que estaría también justificado en las competencias de la lucha antiterrorista que deberían recaer exclusivamente en la Policía Nacional y la Guardia Civil. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no pueden tener una presencia marginal en ningún lugar de la geografía española.

Otra medida a adoptar sería la transferencia de competencias sobre delitos de sedición y rebelión a la Audiencia Nacional. Aunque en esta ocasión el comportamiento de los jueces en Cataluña ha sido más que ejemplar, no se puede repetir el experimento de tener que decidir sobre asuntos muy espinosos con los manifestantes dando gritos a las puertas del Palacio de Justicia. Cuando un juez se quita la toga es un simple señor de clase media acomodada que no puede estar sometido a presiones intolerables.

Sea cual sea el tratamiento que reciba Cataluña en el nuevo modelo de financiación autonómica, no se debe importar el concierto económico vasco. Por dos razones. Es inasumible que haya zonas de España donde el Estado no recaude ni un euro. Un caso único en el mundo.

En segundo lugar, a la comunidad autónoma catalana se le puede transferir los recursos fiscales que se acuerden, pero el acto de recaudar debe ser una competencia estatal. A la vista de lo que ha sucedido estos meses, si hubiera habido una agencia tributaria catalana soberana la república no hubiese quedado frenada nada más declararla.

Por último, la Alta Inspección del Estado debe tener un papel activo para controlar la enseñanza que se imparte. Una labor a realizar en todas las comunidades autónomas y, en especial, en las que cuentan con un relato propio.

Ver Post >
CLASES DE DELITOS
img
Juan Neira | 04-11-2017 | 20:22| 1

Jorge Sánchez y Jorge Cuixart seguirán en prisión. La Audiencia Nacional ha ratificado la decisión tomada por la jueza Carmen Lamela sobre los líderes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Ómnium Cultural. La misma magistrada redactó la orden de búsqueda y captura de Carlos Puigdemont. El expresidente de la Generalitat sigue destrozando su imagen con declaraciones patéticas, afirmando que no ha huido, que se ofrece a ser candidato desde el extranjero, que está dispuesto a entrevistarse con Rajoy en Bruselas, y otra serie de insensateces del mismo tenor.

En paralelo a la secuencia judicial el movimiento independentista sale del estupor en que se había sumido cuando medio gobierno huyó a Bélgica y el otro medio se confundió con los peatones que paseaban por las ramblas. El objetivo explícito es sacar de la cárcel a los exconsejeros y los dirigentes de la ANC y Ómnium. Las democracias no operan como las dictaduras, hay separación de poderes; la manifestación que preparan para el 12 de noviembre no va a influir en el régimen carcelario de los notables. A la jueza no le afecta que participe más o menos gente en la movilización. Las manifestaciones pueden presionar a Rajoy o tener influencia en las urnas, que es el objetivo real de los independentistas.

Los jueces tratan de hacer justicia, sin valorar las consecuencias políticas. En la cuestión que nos afecta hay una asimetría manifiesta entre la entidad de los delitos imputados (prevaricación, desobediencia, malversación de caudales públicos, sedición y rebelión) y la visión que tiene la gente de unos ex consejeros educados, serios, con el expediente penal en blanco. Aunque de forma más atenuada, ocurre algo parecido con los delitos de Hacienda. Si cualquiera de los deportistas de elite que defraudan a Hacienda robara la misma cantidad a un particular –persona o empresa– sería rechazado por la misma sociedad que le aplaude sin interrupción en los estadios. Observado con objetividad es mucho más dañino organizar una trama secreta para cambiar el sistema político saltándose las normas hasta romper el Estado, que cobrar una mordida, por elevada que sea, a un proveedor de la Administración. Sin embargo, un sector de la sociedad aplaude al primero por patriota y condena al segundo por chorizo. A la deformada sensibilidad social se suma la inmunidad que se conceden los políticos para tomar decisiones en nombre de su programa electoral. Hasta que se cruza un juez en su camino.

Ver Post >
LEGAL E INOPORTUNO
img
Juan Neira | 03-11-2017 | 20:54| 1

La magistrada de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, ha accedido a la petición de la Fiscalía de enviar a la cárcel a los miembros del “govern” que acudieron a la citación judicial. Sobre el ex presidente, Puigdemont, y los cuatro ex consejeros que lo acompañan en Bruselas pesa una orden de búsqueda y captura. Desde una perspectiva legal, la decisión de la magistrada está justificada por distintas razones, al entender que hay riesgo de reiteración delictiva, de destrucción de pruebas y de evasión de la justicia, como ya han hecho los ex consejeros del “Govern” que están en Bélgica. En el auto hay un análisis del papel de los imputados en la trama para romper con la legalidad española.

Hay que distinguir entre aspectos judiciales y políticos. Es probable que la decisión de Carmen Lamela sea acertada al adoptar las medidas cautelares pedidas por la Fiscalía. Otra cosa son los efectos políticos de enviar a la cárcel a las personas que hasta el otro día eran los consejeros del “Govern”. El sector independentista de la sociedad catalana había quedado desorientado y defraudado con la desbandada de los dirigentes de ERC y PDeCAT al aplicarse el artículo 155 de la Constitución. Posteriormente, el viaje de Puigdemont y su séquito de incondicionales a Bruselas, haciendo escala en Marsella, los dejó sumidos en la depresión. El encarcelamiento de sus representantes institucionales es un motivo fundado para retomar su actividad militante en las calles que es el sitio donde mejor saben hacer política, ya que en el Parlamento y en el Gobierno chocan con las normas y se saltan los preceptos. Reivindicar la república es un tanto difícil ya que fueron ellos los primeros que no creyeron en ella, pero organizar una campaña electoral con el lema de “para Navidades todos en casa” es más sencillo. A los dirigentes del PP, PSOE y Ciudadanos no les facilita el trabajo el encarcelamiento de sus potenciales rivales en las urnas; al contrario, es un inconveniente añadido, pero los jueces no pueden actuar en función de las consecuencias políticas de sus decisiones.

Querer alterar un sistema democrático por una vía no reconocida en las leyes es un delito en cualquier país serio. El independentismo es una opción democrática como cualquier otra, pero ninguna alternativa política puede llevarse a cabo orillando la legalidad. Si la actual crisis política sirviera para que todos entendieran que la Constitución es inviolable, podríamos darla por buena.

Ver Post >
DE SUEÑO A PESADILLA
img
Juan Neira | 02-11-2017 | 22:50| 1

La comparecencia de los principales cargos institucionales (Govern y Parlament) del independentismo ante el Tribunal Supremo (los parlamentarios) y la Audiencia Nacional (los miembros del Ejecutivo) acusados de rebelión, sedición y malversación de caudales concentra la atención de la opinión pública española. Lo más interesante de la comparecencia estriba en la probable petición de medidas cautelares por parte de la Fiscalía. Hace quince días, los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sánchez, y de Ómnium Cultural, Jordi Cuixart, fueron enviados a prisión por los mismos delitos, lo que constituye un precedente para lo que hoy decidan los jueces. Es evidente que cada persona investigada tiene unas circunstancias concretas y el juez debe valorar si hay riesgo de fuga o de destrucción de pruebas si la deja libre, pero no es arriesgado pensar que la Fiscalía proponga la medida de privación de libertad. Lo que decidan los jueces influirá en la precampaña electoral que se inicia esta semana, ya que la petición de libertad centrará la actividad de los partidos independentistas en el caso de que exconsejeros y exparlamentarios vayan a la cárcel. La propia composición de las candidaturas estará marcada por ese hecho, siendo mucho más fácil que se forme una candidatura unitaria entre PDeCAT, ERC y la CUP si el principal reclamo electoral es la liberación de los presos. La propia inclusión de algunos de ellos en las candidaturas es una opción que se baraja.

El debate electoral nos acompañará hasta el 21 de diciembre, con sus estrategias y tácticas. Aunque las circunstancias son extraordinarias, la batalla electoral no será muy diferente de lo ya visto en ocasiones precedentes. Lo verdaderamente singular es lo que ha sucedido al frente independentista desde que votaron la declaración unilateral de independencia y el Gobierno aplicó el artículo 155 de la Constitución. El separatismo se volatizó en un abrir y cerrar de ojos, no por producto de la represión sino por choque con la realidad. Ni los países democráticos consideran que Cataluña es una nación ni lo creen los españoles ni más de la mitad de los catalanes. Una elite de políticos tenía un sueño que convirtieron en pesadilla para el resto de la población y los agentes económicos que crean empleo en Cataluña. Hacer girar la política catalana en torno a un proyecto tan inconsistente y gaseoso que ni ellos se atreven a defenderlo es una irresponsabilidad suprema.

Ver Post >
LAS MENTIRAS DE PUIGDEMONT
img
Juan Neira | 01-11-2017 | 22:35| 0

La comparecencia de Carlos Puigdemont en rueda de prensa causó sonrojo, incluso, a aquellos que lo escuchamos a 1.500 kilómetros de distancia. El ex presidente de la Generalitat afirmó que tras votar la declaración de independencia en el “Parlament” se reunió el núcleo duro del independentismo y tuvieron conocimiento de que el Estado español iba a lanzar una ofensiva muy agresiva contra los funcionarios y las autoridades catalanas. Para prevenirse, medio “Govern” se fue a Bruselas y la otra mitad se quedó en Barcelona. Puigdemont y siete consejeros viajaron a “la capital de Europa” para denunciar la situación que vive Cataluña y el resto ejerce sus funciones como miembros del “Govern” en Barcelona. Ambos grupos trabajan coordinadas. Un relato fabuloso que lo completó diciendo que si en España hubiera justicia acudiría a los tribunales. Para explicar el escandaloso abandono de los miembros del Govern de sus responsabilidades ofreció una explicación alambicada. Veamos: el primer valor para el expresidente es la paz; y para proteger la paz y no causar perjuicio a los funcionarios acepta el coste de retrasar la república. No obstante desde la lejanía tiene el morro de pedir a sindicatos y funcionarios que luchen contra la aplicación del artículo 155 de la Constitución para evitar la demolición de las instituciones de autogobierno. Evitó decir que viajó a Bruselas porque no le llega la camisa al cuello. Sabe que es un general que abandonó el campo de batalla dejando huérfana a la tropa. Es un político que no estuvo a la altura de sus responsabilidades e inventa historias fantásticas para cubrir su indignidad y cobardía.

La Audiencia Nacional ha citado para el jueves y viernes a los miembros del “Govern”, Puigdemont incluido. La Fiscalía los acusa de malversación de fondos, sedición y rebelión. La jueza ha aceptado la petición de la Fiscalía de una fianza conjunta de 6,2 millones de euros para los catorce miembros del “Govern”; si no la aportan en tres días sus bienes serán embargados. En las mismas fechas están citados en el Tribunal Supremo Carmen Forcadell y los cinco miembros de la Mesa del “Parlament” que dieron el visto bueno a la tramitación parlamentaria de la declaración de independencia. Se les acusa de los mismos delitos que a sus colegas del “Govern”. Los cargos públicos que más violaron las leyes e hicieron un mayor daño al bien común no pueden salir de rositas. Como decía Corcuera, los experimentos, con gaseosa.

Ver Post >
LA ESPANTADA
img
Juan Neira | 31-10-2017 | 22:22| 0

Se esperaba un fin de semana de fiesta republicana con esteladas, y un lunes laboral con los consejeros del Govern sonrientes en sus despachos y la tinta del Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña notificando la existencia del nuevo estado independiente. Pero no fue así. El domingo un millón de catalanes agitaron las banderas españolas por el centro de Barcelona y el lunes los despachos oficiales quedaron vacíos, el Parlament suspendió la reunión que tenía prevista y Puigdemont y medio Govern escaparon hasta Bruselas, tras hacer un largo viaje nocturno en coche hasta Marsella. A media mañana el Fiscal General del Estado anunció dos querellas, una contra todo el Govern y la otra contra los miembros de la Mesa del Parlament que dieron visto bueno a la tramitación parlamentaria de la declaración unilateral de independencia. Simultáneamente, el PDeCAT (el viejo partido de Pujol remozado) confirmaba su participación en las elecciones autonómicas convocadas por Rajoy, y ERC parece que va a seguir el mismo rumbo.

¿Qué ha pasado aquí? ¿Cómo se esfumó la república sin dar tiempo a estrenarla? ¿En qué ha quedado esa resistencia pacífica y sonriente que iban a mantener frente al régimen de 1978 y el bloque monárquico? ¿Para qué aprobaron las leyes de desconexión si son ellos los que desconectan antes de poner en funcionamiento las leyes? ¿A qué protocolo europeo se quiere acoger Puigdemont para establecer una corte en Bruselas? ¿No es un agravio para los dos “presos políticos” (Sánchez y Cuixart) verse en la cárcel mientras sus compañeros de conjura se fugan a Bélgica? ¿Para qué hicieron a los barceloneses gastarse una fortuna en velas que dejaron pringado el asfalto de la Diagonal? ¿Qué cara le ha quedado a Artur Mas cuando esta semana tiene que depositar otros tres millones de euros en el Tribunal de Cuentas? ¿Quién le mandó a Carmen Forcadell dejar las aulas del Instituto de Enseñanza Media para interpretar el papel de malversadora, sedicente y rebelde? ¿Era esta la verdadera identidad catalana? ¿Para qué cantaban tantas veces Els Segadors, Junquera, Romeva, Rovira y compañía? ¿Encontró alguien un rastro de valentía en el genoma del independentismo? ¿Y de dignidad?

Reflexión final. Pese a las dudas de Pedro Sánchez, el rechazo de Pablo Iglesias y el espanto de los nacionalistas, quedó claro que el artículo 155 es tan adecuado para el independentismo como la penicilina para las infecciones bacterianas. Mano de santo.

Ver Post >
ESPAÑOLES SIN COMPLEJOS
img
Juan Neira | 30-10-2017 | 22:53| 0

Manifestación multitudinaria en el centro de Barcelona, convocada por la Sociedad Civil Catalana y nutrida de catalanes que se sienten españoles. Tercera demostración de masas de los ciudadanos que no son nacionalistas y aborrecen el independentismo. La marcha llevaba como emblema, «Todos somos Cataluña». Pleno acierto al escoger la frase porque la ideología nacionalista considera a sus fieles como los verdaderos catalanes, los únicos que aman su tierra y tienen derecho genuino a representarla. Para el resto hay un amplio abanico de etiquetas, que van desde charnego hasta traidor.

Los organizadores cifraron en 1,1 millones los ciudadanos que acudieron a su llamada, mientras la Guardia Urbana contó 300.000 peatones. Vuelve a darse una gran disparidad entre las cifras que suministran la Sociedad Civil Catalana y la Guardia Urbana. Sin embargo, cuando salen a la calle los independentistas la Guardia Urbana no discrepa de los números que aportan. La explicación es muy sencilla. La Guardia Urbana es un colectivo a las órdenes de Ada Colau, y la alcaldesa de Barcelona se suma a todas las marchas de los nacionalistas porque sus discrepancias con ellos son de matiz, mientras que las diferencias con las manifestaciones en las que van los votantes del PP y Ciudadanos son sustanciales. Para Ada Colau, como para los independentistas, ver a un millón de catalanes con banderas españolas ocupando sus calles es una imagen indigerible que va en contra de sus más íntimas convicciones.

En los discursos al final de la manifestación, fue muy significativa la intervención de Francisco Frutos, ex secretario general del PCE en los primeros años ochenta del pasado siglo, un hombre que desde sus principios comunistas atacó con enorme dureza a los independentistas por mentir y dividir a la sociedad. Disertó sobre su racismo y se indignó ante la utilización que hacen de los niños en las manifestaciones bajo la falacia de identificar al franquismo con la democracia española. La estrella del acto fue, otra vez, José Borrell, que reivindicó la igualdad entre catalanes, sin distinguir entre ideologías, y defendió las bondades del artículo 155 de la Constitución contra los dislates legales, políticos, económicos y sociales del separatismo. Tras satirizar a Puigdemont y Junqueras, pidió el voto en masa ante un público que gritaba, enfervorecido, «votarem», haciendo suya la consigna de los independentistas ante el referéndum.

Ver Post >
EL EMBRIÓN REPUBLICANO
img
Juan Neira | 29-10-2017 | 14:47| 0

Las decisiones tomadas el pasado viernes en el “Parlament”, en el Senado y en el Consejo de Ministros se concretan en dos planes sobre Cataluña de contenido incompatible. La mayoría independentista en la Generalitat va a tratar de levantar un aparato institucional de nueva planta para la proclamada república que incluye constitución, leyes, jueces y administración tributaria. En quince días tiene que tener nombrado ya un consejo asesor.

Por su parte, el Estado pretende despojar de poder institucional a las autoridades catalanas que se declararon en rebeldía y restaurar la legalidad; una operación que se completaría con las elecciones autonómicas del 21 de diciembre.

El desarrollo de los dos planes conlleva grandes dificultades. El bando de los independentistas sólo tiene consolidado el poder municipal, porque el “Govern” y el “Parlament”, sus dos baluartes, se encuentran en el punto de mira del Estado. Más que crear nuevas estructuras van a tener que concentrar sus energías en defender los bastiones que han tenido hasta el presente.

EL DINERO

No obstante, la mayor dificultad está en su dependencia económica. La Generalitat vive del Ministerio de Hacienda. Tiene cerrada la financiación en el mercado. El formidable endeudamiento –se espera que cierre el ejercicio con 77.333 millones de euros de deuda- no le permite acceder al crédito.

Como todo el mundo sabe el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) fue creado por el Gobierno de Rajoy en 2012, por la vía de urgencia, para suministrar dinero a la Generalitat con el fin de que pudiera amortizar los “bonos patrióticos” que había lanzado el mercado a un interés del cuatro por ciento. En el presente ejercicio de 2017, del FLA saldrán 25.894 millones para pagar los gastos de la Administración catalana. Sin la contribución del Ministerio de Hacienda la Generalitat sería insolvente.

Entre los pagos están todas las nóminas de los Mossos d’Esquadra que superan los 40.000 euros por cabeza: desde Trapero y los seis comisarios que se acercan a los 90.000 euros hasta el más novato de los agentes que cobra 34.000.

Sobre este particular es revelador que a principios de verano la Generalitat solicitara permiso para sacar 500 nuevas plazas de los Mossos d’Esquadra, cuando el Gobierno había autorizado 50 con cargo a los presupuestos. Interrogados por la razón de una oferta tan amplia, la respuesta fue premonitoria: “lo necesita la seguridad del país”. Los Mossos, con más de 17.000 agentes, se han convertido en un pequeño ejército que costea el Ministerio de Hacienda. La insumisión ante el poder central puede llevar aparejada la pérdida de sueldo.

LOS CESES

Al aplicar el artículo 155 de la Constitución, Mariano Rajoy se ha fijado como objetivos inmediatos la destitución de Carlos Puigdemont y los miembros del Govern, asumiendo sus funciones los ministerios correspondientes. Es evidente que los citados cargos son los máximos responsables de las ilegalidades cometidas, pero esa constatación no allana las dificultades que rodean el cese.

Si los personajes de este drama son consecuentes con el guion trazado se resistirán a dejar el cargo, ya que se supone que les toca dar los primeros pasos en la construcción de la república. Es más que probable que la Presidencia y las consejerías tengan redoblado el retén de policías que guardan las puertas de sus dependencias oficiales. Los funcionarios más cercanos, adictos al independentismo, harán piña con ellos.

Hay quien piensa que en la era digital tomar el poder no tiene nada que ver con ocupar los despachos, pero si las autoridades y los cargos de confianza siguen en sus puestos de trabajo, el funcionariado seguirá obedeciéndoles como sus jefes naturales. Las órdenes que llegan de Madrid por correo electrónico acabarán todas en la papelera virtual.

MINIATURA

El Estado, fruto del traspaso masivo de competencias, se ha empequeñecido hasta llegar a un tamaño mínimo en Cataluña. La lógica del Estado de las Autonomías dicta que los cargos autonómicos son los representantes del Estado. Una doctrina acertada cuando la relación entre las administraciones está presidida por la lealtad, pero cuando se entiende la descentralización como una estación intermedia hacia el destino final que es la independencia, la miniaturización del Estado sólo facilita los planes de los independentistas.

Llegado a este punto voy a incurrir en incorrección política: hace cuarenta años, sólo en las instalaciones que tenía el Ejército en Sant Climent Sescebes (Gerona) había casi 4.000 hombre armados; hoy hay poco más de la mitad en toda Cataluña. Lo mismo ocurre con la Policía Nacional y Guardia Civil. La principal fuerza coercitiva que existe en Cataluña son los más de 17.000 uniformados que hay a las órdenes de Trapero.

La capacidad para embridar la Administración autonómica a través del artículo 155 de la Constitución se comprobará esta semana. Creo mucho más en los efectos que produzcan las actuaciones de los jueces que en la gestión con telemando de Rajoy.

Tras la desautorización sufrida por el Gobierno en la jornada del referéndum, no puede fallar más veces en la calle. El mejor estímulo para que progrese el embrión republicano es la impotencia del Estado.

Ver Post >
Sobre el autor Juan Neira