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LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD
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Juan Neira | 12-10-2016 | 21:51| 0

El Rey hará una ronda de consultas con los grupos parlamentarios el 24 y 25 de Octubre. Un último intento del monarca para ver si hay algún candidato que tenga los apoyos suficientes para intentar salir investido. En caso contrario iremos de cabeza a unas terceras elecciones consecutivas, estableciendo un nuevo récord europeo de tres comicios en menos de un año. ¿Hay acaso un clima de tensión en la calle que impide el entendimiento entre la cúpula de los partidos? ¿La opinión pública está muy polarizada sobre alguna cuestión de relevancia que no permita a los grupos parlamentarios alcanzar un acuerdo de investidura? ¿Qué pasa en España para que cuatro formaciones políticas bloqueen la elección de un presidente y el consiguiente gobierno? No ocurre nada especial, salvo que los planes de cuatro líderes se volvieron incompatibles al establecer un sistema inflexible de vetos. Podemos impidió, en marzo pasado, que Pedro Sánchez fuera presidente; Pablo Iglesias no aceptaba compartir alianza con Ciudadanos, por eso se frustró la investidura. En agosto, Rajoy contaba con 170 diputados, pero ya se sabe que la doctrina del verano era que la izquierda no se podía abstener ante un candidato de derechas. Llegamos a finales de septiembre, y tras los resultados de las elecciones vascas y gallegas, Pedro Sánchez ideó un plan rupturista, abiertamente antidemocrático, con unas primarias-exprés que le garantizaban prolongar el liderazgo en el partido para ponerse al abrigo de los malos resultados electorales. En la cabeza del líder socialista siempre estuvieron mezclados las cuestiones institucionales y los asuntos de partido, trazando planes para que los segundos le defendieran de los disgustos cosechados en las urnas.

El resto está muy reciente, el sector crítico (barones autonómicos y la vieja guardia) ganó la batalla en el comité federal y Javier Fernández trata de poner racionalidad en el partido con el auxilio de una comisión gestora. Ahora todo está pendiente de una nueva reunión del citado comité que tendrá lugar justo antes de la ronda de consultas del Jefe del Estado. Los dirigentes y cuadros del partido tienen la oportunidad de sacar a España de la onerosa interinidad y a su partido del atolladero. Pero si quieren jugar a cuanto peor, mejor, lo tienen muy fácil: le cortan el paso a Rajoy, sube la prima de riesgo y el PSOE se deja más de una docena de escaños en diciembre. Y vuelta a empezar.

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LA GESTORA MUEVE PIEZA
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Juan Neira | 11-10-2016 | 16:47| 0

La comisión gestora del PSOE ha procedido a relevar los principales cargos en el Senado y el Parlamento europeo. En la Cámara baja, Óscar López ha dejado de ser portavoz, siendo sustituido por Álvarez Areces. Los cambios llevan un mensaje implícito: la comisión gestora demuestra autoridad y está dispuesta a dar la batalla para devolver al PSOE a las coordenadas de la racionalidad, tras un paréntesis de radicalismo verbal en función de los intereses personales del ex secretario general, Pedro Sánchez. Para Asturias también tiene su importancia la decisión de Javier Fernández al confiar en Álvarez Areces después de haber escuchado comentarios, durante años muchos, sobre la mala relación –cuando no abierta incompatibilidad– entre ambos dirigentes. Sobre la competencia del político gijonés para el cargo no es preciso extenderse en comentarios, ya que tiene capacidad sobrada para liderar el grupo de senadores socialistas y hacer una oposición todo lo exigente que haga falta al Gobierno del PP.

Una vez en la legislatura 2011-2015, y otra en el corto mandato del primer semestre de este año, dos senadores del PP me confesaron, en privado, que Areces era, a su juicio, el mejor senador de la Cámara alta. También me comentaron que Jesús Iglesias (IU) era un parlamentario excelente y sumamente trabajador, pero el ex dirigente de IU se reintegró ya a la sociedad civil, con una dignidad y normalidad propia de un alto cargo escandinavo.

En sus primeras declaraciones, Álvarez Areces manifestó que hay que buscar una salida justa para el Partido Socialista y para la gobernabilidad de España. Lo extraño es que a estas alturas, con el PSOE metido en un atolladero de muy difícil salida, la reflexión del político asturiano no se la están haciendo todos los militantes del partido. Hay un grupo amplio de afiliados que prefieren cerrar la puerta a Rajoy, aunque ello suponga para el PSOE la pérdida de diez o veinte diputados. Tampoco les preocupa prolongar la interinidad en las instituciones del Estado, aun a riesgo de ser penalizados por la Comisión Europea y de que los famosos mercados (prima de riesgo) discriminen a España. Quieren que vuelva Pedro Sánchez, que reactive los contactos con los nacionalistas catalanes (gente limpia, sin sombra de corrupción, como bien saben ustedes) y que salga el Sol por Antequera. Todo vale con tal de ver al PP en la oposición. Ahora ya conocemos todas las partes del ‘no a Rajoy’.

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LA PEOR ALTERNATIVA
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Juan Neira | 10-10-2016 | 21:40| 0

Asamblea de la agrupación socialista de Gijón, con lleno hasta la bandera. El asunto a debatir: la postura de los socialistas ante el más que probable intento de investidura de Rajoy. Algo más de medio centenar de intervenciones, por encima de treinta a favor del ‘no’ y veintitantas proclives a la abstención. En el bando de la abstención estuvieron dirigentes cualificados, como Álvarez Areces, Antonio Trevín o Santiago Martínez; sosteniendo el ‘no’ miembros de UGT y dirigentes nacionales, como María Luisa Carcedo, y ex cargos públicos, como Faustino Blanco. La intervención más emocional, la de María Luisa Carcedo, que reprochó las formas utilizadas para echar a Pedro Sánchez. Carcedo restó todo valor a la abstención porque no garantiza la continuidad de la legislatura. Rajoy, según ella, aprovecharía cualquier disculpa, como el rechazo a los presupuestos, para convocar a los electores.

Ella estuvo en primera fila presenciando el tumulto del Comité Federal, pero por las informaciones que nos llegaron la conducta de los oficialistas fue tan impresentable o más que la de los críticos, al obstaculizar todas las decisiones durante la reunión e inventarse una votación con urna clandestina. Hasta Borrell o Hernando les dejaron en la estacada. Es cierto que la abstención no despeja los interrogantes sobre la estabilidad parlamentaria, pero omitió decir que el ‘no’, por sí solo, implica la pérdida de diez a veinte escaños para los socialistas. Ni Carcedo ni ninguno de los indignados seguidores de Pedro Sánchez se atreven a decirle a ninguna asamblea de militantes que su respuesta negativa a Rajoy supone una inyección de escaños para el PP. ¿Cómo va a ser un acierto para los socialistas tomar una opción que coloca al PSOE como tercera fuerza nacional con menos diputados que nunca y acerca al PP a la mayoría absoluta? Carcedo, Blanco y compañía dan a entender que tienen problemas éticos insalvables para abstenerse. Si Felipe González y Carrillo hubieran sentido ese prurito, jamás hubieran pactado con una derecha que había firmado penas de muerte dos años antes. Ellos pensaron en los intereses de los españoles y se atrevieron a hacer política, lo que produjo enormes beneficios colectivos, de los que participaron Carcedo, Blanco y todos nosotros. Es hora de pedir a los dirigentes del PSOE que se olviden de sus cuitas particulares y no pongan obstáculos para sacarnos del atolladero.

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OCTUBRE SOCIALISTA
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Juan Neira | 09-10-2016 | 15:22| 0

Nunca la política nacional dependió tanto del órgano de dirección de un partido como ocurre ahora con el comité federal del PSOE. El pasado 2 de Octubre pudo el citado comité haber sentenciado el adelanto electoral, con primarias-exprés para elegir candidato, pero la votación se decantó por la comisión gestora, con la obligada dimisión del secretario general.
No obstante, esa decisión se va a revisar dentro de unos días cuando se reúna nuevamente el comité para elegir entre rechazar la investidura de Rajoy o abstenerse. Si gana el bando del “no” se irá de cabeza a los terceros comicios consecutivos, y habrá que organizar aprisa y corriendo unas elecciones primarias a las que acudirá, obviamente, Pedro Sánchez, sin tener enfrente un candidato definido.
JAVIER FERNÁNDEZ
La pelota sigue en el tejado, aunque ahora esté Javier Fernández al frente del partido tratando de reconducir el debate a unas coordenadas racionales (¿qué le interesa a España? ¿qué le interesa al PSOE?). Poner el foco en la imposibilidad de pacto con un partido corrupto es buscar una disculpa en ausencia de argumento, porque puestos en esa tesitura tampoco se podría pactar con el PSOE en algunas comunidades autónomas, y nadie estableció ese tipo de vetos.
Algunos dirigentes socialistas, temerosos de la decisión del comité federal, proponen que la postura del PSOE ante la investidura de Rajoy la decidan las bases del partido en una consulta colectiva. Si se recurre a ese método mejor se van para casa los parlamentarios y los dirigentes del PSOE, y a partir de ahora se pregunta a los de abajo que deben hacer o decir los de arriba. La democracia dejaría de ser representativa, porque no tiene sentido tener representantes que no pueden ejercer su papel de representación.
No entiendo por qué los seguidores de Pedro Sánchez se sienten molestos cuando Javier Fernández habla de la “podemización” del PSOE, si son ellos los primeros en imitar los métodos de Pablo Iglesias. Dejar la decisión en manos de las bases es una forma descarada de eludir la responsabilidad y cargar los errores en la cuenta de Fuenteovejuna.
El PSOE está en un atolladero derivado de la forma atropellada y sectaria de tomar las decisiones por parte de Pedro Sánchez. El ex secretario general impuso una visión artificiosa sobre la investidura de Rajoy debido a su incapacidad para explicar las derrotas electorales.
La noche electoral del 20 de diciembre, al confirmarse que el PSOE tenía 90 escaños, declaro: “hemos hecho historia y el futuro es nuestro”. La noche del 26-J redujo las urnas a un duelo con Podemos, “somos la fuerza hegemónica de la izquierda”. Y tras la debacle de las elecciones gallegas y vascas, el pasado 25 de septiembre, no quiso dar la cara y mandó a César Luena a ponerse delante de cámaras y micrófonos. Un gesto sin precedentes.
Toda la campaña del “no a Rajoy” nació de la necesidad de ocultar la realidad electoral del PSOE, sin querer analizar que el bloqueo institucional acaba, a la larga, reforzando al PP y perjudicando al PSOE, como señala la cadencia de los resultados electorales habidos en los últimos nueve meses.
Antes de votar, los miembros del Comité Federal deberían de pensar que todavía tienen 85 escaños y un partido que integra a todos los socialistas españoles. De reafirmarse la tesis del “no”, ambos activos se perderán. El PSOE necesita ganar tiempo para evitar el “sorpasso” de Podemos y alejar la ruptura interna.
PABLO IGLESIAS
Pablo Iglesias acaba de mover pieza a la casilla equivocada: apuesta por la izquierda radical y el fin de la ambigüedad. Nada de populismo, hay que terminar con la alternativa interclasista (“nuestra credibilidad es no disfrazarnos”). Es su cuarto registro en menos de dos años.
Todos lo conocimos a través de la pantalla, con la prédica de “la gente” contra “la casta”. Luego (31enero 2015, manifestación en Madrid, “la marcha por el cambio”) despareció la casta. Más tarde (campaña electoral 20 de diciembre) inauguró la etiqueta socialdemócrata, con el PSOE como potencial competidor. Ahora, reestrena el discurso radical.
Otro día habrá que centrarse en la evolución de Podemos para ver que todos los cambios de Iglesias responden a una visión oportunista de la política. Ejemplo: el actual giro está motivado por la necesidad de batir a Íñigo Errejón con la complicidad de las bases, de ahí su apelación a reactivar los círculos.
Si los socialistas retoman las tesis de Pedro Sánchez convergerán con Podemos, aunque no fuese su voluntad. Para el elector ocuparán el mismo espacio, que también pisa IU. Con ese discurso la primacía electoral le corresponderá a Podemos.
El polo de izquierdas no será tanto una respuesta a Rajoy, cuanto una alternativa al “sistema del 78”, como ellos lo denominan. Sospecho que esa no es la posición mayoritaria en el electorado del centro-izquierda.
Los distinguidos miembros del comité federal socialista deberían pensar en estas cosas y olvidarse de ajustes de cuentas. El dúo, Sánchez-Luena, ya tuvo su oportunidad. Todavía queda capital sin dilapidar, y la historia les ha reservado una oportunidad para salir del atolladero y constituirse en alternativa al gobierno de Rajoy.

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FÓRMULAS PARA GOBERNAR
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Juan Neira | 08-10-2016 | 22:59| 0

Javier Fernández confirmó que se había puesto en contacto con Mariano Rajoy para aclararle que la abstención socialista, en caso de producirse, no va a llevar aparejado ulteriores compromisos. El presidente de la gestora señaló que el previsible gobierno de Rajoy tendrá que ganarse la gobernabilidad, día a día, pactando con distintas fuerzas. Para hacerse entender mejor, señaló que desde esa posición gobierna Asturias.

La cuestión de los sucesivos compromisos (presupuestos generales del Estado, leyes, ajustes del déficit, etc.) es algo que puso encima de la mesa Pedro Sánchez cuando criticó la postura de la abstención, al señalar que no se podía ver como un hecho aislado, sino como la antesala de posteriores concesiones a la derecha (presupuestos, leyes). No es una cuestión menor la expresada por el ex secretario general del PSOE. En efecto, la entente entre los dos grandes partidos es una posibilidad que se abre tras la sesión de investidura. Puede ser estable o fruto de una negociación diaria, con acuerdos y desacuerdos. En la práctica acaba semejándose a un pacto de legislatura. Tras la gran coalición supone una de los mayores compromisos con la gobernabilidad de un territorio.

Javier Fernández rechaza cualquier entente posterior a la investidura, pasándole toda la responsabilidad al PP. Hay una vía alternativa para el caso de los presupuestos, entendiéndose con Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria, a base de generosas inversiones en el País Vasco y las Islas Canarias. Para otras leyes no hay un camino tan claro.

Si el futuro gobierno del PP supera el trámite de los presupuestos, el mandato entraría en una etapa de relativa estabilidad. Hacer previsiones sobre ese escenario es muy prematuro. Diez meses enganchados a una dinámica de vetos ideológicos y personales ha impedido contemplar que el principal partido de la oposición puede hacer propuestas al Gobierno difíciles de rechazar, dada su debilidad parlamentaria. Con la política del “no” de Sánchez, las leyes del PP quedarían intactas, porque se iría a unas terceras elecciones de las que saldría una distribución de escaños que diluiría el poder de la izquierda. Sin embargo, de la abstención se puede ir a una legislatura de negociación, donde los socialistas, con el apoyo de Ciudadanos, pueden imponerle cambios legislativos al PP. Todo está por ver. Entre tanto, Javier Fernández reivindica la abstención técnica.

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ABSTENERSE NO ES ASOCIARSE
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Juan Neira | 07-10-2016 | 20:48| 0

Las aguas vuelven a su cauce, Mariano Rajoy no pondrá condiciones al PSOE para el acuerdo de investidura. Se conforma con que los socialistas cambien el rechazo por la abstención. Esta era la postura que había mantenido, en agosto, cuando defendió su programa de gobierno en el Congreso de los Diputados. Nada indicaba que el PP iba a cambiar de postura hasta que Rafael Hernando, portavoz del PP en la Cámara baja, sorprendió a propios extraños diciendo que sólo aceptarían una abstención útil, concepto nuevo que en el discurso de Hernando significa la aprobación de presupuestos y leyes. El paso del “no” a la abstención va a ser ya una decisión muy difícil de tomar por parte de los socialistas, como para cargarla de nuevos compromisos anticipando el apoyo al proyecto de presupuestos. Las explicaciones de Rajoy quitan tensión al posible intento de investidura, algo muy necesario porque el PSOE está en una posición muy complicada y la exigencia de nuevos compromisos fortalecía la opinión de los diputados que quieren votar no.

Para que no hubiera dudas, Javier Fernández manifestó que no se sienten obligados a dar estabilidad a un hipotético gobierno del PP. Ese es el sentido de la abstención técnica: abstenerse para evitar el bloqueo institucional, sin que ello implique confianza hacia el nuevo gobierno del PP. Cuando comenzó este largo periplo de interinidad, allá por el mes de enero, fue el momento de plantear una alternativa más estable que no era otra que la gran coalición. Rajoy formuló la propuesta, pero al detectar amplias resistencias a la misma, se echó para atrás y jugó la carta de los nuevos comicios. En junio, tras el retroceso socialista en las urnas, Sánchez hizo bandera del “no es no” y a partir de ahí ya fue imposible reabrir el debate sobre la gran coalición, quedando la disyuntiva del PSOE reducida al rechazo a Rajoy o la abstención técnica.

Si Rajoy logra ser reelegido con la abstención socialista, puede afianzar la gobernabilidad con Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria. Pienso en los Presupuestos Generales del Estado, donde nacionalistas y regionalistas deciden su voto en función de la distribución de recursos. Felipe González y Aznar jugaron esa carta. Si al final hace falta que un diputado del PSOE se abstenga estoy convencido de que alguien perderá un avión, sufrirá un episodio febril repentino o surgirá cualquier otro contratiempo oportuno. La aritmética de la gobernabilidad.

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CARTERISTAS PROFESIONALES
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Juan Neira | 06-10-2016 | 20:49| 0

La división del PSOE, concretada en la reunión estrambótica del comité federal, ha hinchado de euforia al PP hasta el punto de hacerle perder el sentido de la orientación confundiendo el Norte con el Sur y el Este con el Oeste. El equipo de Mariano Rajoy ha revisado a toda velocidad la estrategia que mantenía para ser investido presidente, y de mostrarse dispuesto a aceptar las exigencias de los posibles socios parlamentarios ha pasado a someterles a un examen de fidelidad. El pasado 30 de agosto, desde la tribuna del Congreso de los Diputados, Rajoy declaró que no pedía su apoyo a los socialistas, sólo les imploraba su abstención para que le dejaran gobernar. Bastaba con que los 85 diputados del PSOE renunciaran a votar no. Un mes más tarde, los dirigentes del PP exigen una abstención útil, entendiendo por tal la que conlleva el apoyo para aprobar los Presupuestos del Estado y otras leyes. Los portavoces del PP piden un compromiso para la investidura semejante al que adquieren los grupos políticos cuando firman un pacto de legislatura.

La petición es tan disparatada que no puede ser producto de un debate de estrategia en la dirección del PP, sino fruto de la ocurrencia oportunista de un carterista profesional que aprovecha la caída de un peatón en la calle para quedarse con los objetos de valor que porta. Algún listo en la dirección del PP miró para la comisión de gestora socialista, y se hizo su particular composición de lugar: con estos provincianos cierro yo cualquier trato. Despreciar apriorísticamente a los rivales es un error garrafal.

El PP hace esa petición porque sabe que objetivamente le favorecería ir a unas elecciones en diciembre, ya que se beneficiaría directamente de la guerra en el interior de la familia socialista. Ahora bien, si se deja llevar por la ilusión electoral dará la espalda al clamor de los españoles que quieren un gobierno ya, no después de las Navidades. El intento de aplastar a los socialistas va a producir el efecto de unirlos en la batalla contra la derecha, y seguro que no sufrirán divisiones a la hora de acordar una respuesta. En política es difícil acertar, pero meter la pata es muy fácil, está al alcance de cualquiera. La prepotencia es muy mala consejera. Haría bien Rajoy en abrir el ángulo de observación para abarcar toda la escena, que comprende los juicios en Madrid, llenos de amigos en los banquillos. Debería saber que el PSOE no tiene la exclusiva de los batacazos.

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TERAPIA DE GRUPO
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Juan Neira | 05-10-2016 | 20:39| 0

Javier Fernández se reunió con el grupo parlamentario del PSOE en el Congreso de los Diputados. Una primera toma de contacto para transmitir el mensaje de la normalidad. Oficialmente, el presidente de la comisión gestora no tiene un calendario cerrado, se desconoce la fecha en que se reunirá con el comité autonómico (los líderes regionales del PSOE) y el día en que se verán las caras nuevamente los miembros del Comité Federal para decidir qué van a votar los diputados ante el segundo intento de investidura de Mariano Rajoy.

El presidente de la comisión gestora quiere “enfriar el magma”. Una intención loable que no va a poder realizar. El calendario electoral no le ayuda, precisamente, al dejarle sólo quince días para armonizar las posturas de unos y otros. Veintiséis diputados tomaron la palabra para hablar de lo único que hay que hablar: el sentido del voto socialista ante la investidura de Rajoy. Casi todos se mostraron favorables a la abstención, aunque no lo dijeron de una forma explícita. ¿Quiere esto decir que la inmensa mayoría del grupo parlamentario está a favor de dejar gobernar al PP? Es evidente que no; los seguidores de Sánchez prefirieron guardar silencio, reservándose para el momento en que toque votar. Por otra parte, la decisión la tendrán que tomar los miembros del Comité Federal, así que para qué enseñar las cartas en reuniones donde no se decide nada. Aun así, Margarita Robles pidió el “no” a Rajoy por coherencia con la estrategia desarrollada por Pedro Sánchez. Margarita Robles hizo un gran trabajo a favor de los “progresistas” en el Consejo General del Poder Judicial, pero dudo que tenga un desempeño tan feliz en las Cortes Generales. Odón Elorza defendió la necesidad de llegar a un gobierno alternativo. Fue un alcalde muy peculiar en San Sebastián, más amigo del nacionalismo radical que de los concejales constitucionalistas. Cuando el Tribunal Supremo ilegalizó a Batasuna, Elorza protestó enérgicamente. Con dirigentes así se ve la deriva ideológica que sufrió el PSOE en los últimos años. Imagino que el gobierno alternativo de Elorza se haría a partir de una alianza en la que participaría Bildu.

Javier Fernández señaló que sea cual sea la decisión que adopten tendrá un coste para el PSOE. En efecto, ahora toca evaluar si hay alguna postura que no suponga un daño severo. Yo no la veo, aunque estoy de acuerdo en que el adelanto electoral sería deletéreo para el PSOE.

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EL INCENDIO DEL PSOE
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Juan Neira | 04-10-2016 | 20:37| 0

Javier Fernández ha comparecido por primera vez ante los medios como presidente de la comisión gestora. Enfundado en traje de faena (pantalones vaqueros y descorbatado, como dicta la liturgia de los actos partidarios) hizo unos comentarios sensatos: abstenerse no es apoyar al PP, las terceras elecciones consecutivas son la peor alternativa para España y para el PSOE, la autodeterminación sólo traerá mayor fractura a una sociedad que ya está dividida. No hace falta militar en ningún partido político, basta con tener una dosis mínima de sentido común, para estar de acuerdo con esas reflexiones. Ahora bien, lograr que una mayoría del Partido Socialista se ponga de acuerdo en torno a esos contenidos exige tiempo, que es algo de lo que no dispone la comisión gestora. Hasta tal punto es así que algunos dirigentes vinculados a Pedro Sánchez, como Miquel Iceta y María Luisa Carcedo, ya han expresado sus cautelas sobre el tiempo que estará en vigor la comisión gestora. Está tan reciente la bronca del Comité Federal que parte de sus miembros no se han enterado de que la hoja de ruta de Sánchez (primarias exprés el 23 de octubre y congreso extraordinario en Noviembre) ha quedado rechazada por el órgano de dirección. No quieren que pase mucho tiempo para que cicatricen las heridas; desean que la comisión gestora tome algunas medidas técnicas, procedimentales, y nada más. Necesitan que el partido no deje atrás la etapa de Pedro Sánchez para que pueda volver cual Cid Campeador para ajustar las cuentas a todo aquel que haya osado llegar a algún tipo de acuerdo con el PP.

Javier Fernández es el hombre adecuado para pacificar la organización socialista. Es una tarea que conoce bien porque la hizo en Asturias hace quince años. En el otoño del año 2000 el Gobierno de Areces estaba acorralado, tras salir derrotado en el 28 Congreso de la FSA. Antes había perdido la batalla de Cajastur y toda la oposición y la mayoría del grupo parlamentario socialista quería forzar la dimisión de Areces. El nuevo secretario general, elegido en el Congreso, impidió la crisis institucional, y en unos años se hizo con las riendas de la organización gijonesa y de las principales agrupaciones de las cuencas mineras. Esa experiencia la tiene muy presente Javier Fernández, por eso ayer repitió una frase del mejor discurso de su vida política que pronunció ante el plenario del congreso: «Este incendio interior que nos consume».

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UNA TAREA MUY DIFÍCIL
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Juan Neira | 03-10-2016 | 15:39| 0

La comisión gestora que preside Javier Fernández tiene ante sí una misión realmente difícil. El PSOE ha quedado destrozado tras la reunión del Comité Federal. A ningún nivel hubo un mínimo entendimiento entre los partidarios de Pedro Sánchez y el sector crítico. Como el debate (por llamarlo de alguna manera) superó con mucho los límites que separan una discusión civilizada de una disputa de chigre, a las diferencias políticas se ha añadido un mutuo rechazo emocional que deja poso. Sin un mínimo respeto no es posible abordar las diferencias sobre la línea que debe seguir el partido. A todo ello se añade el daño producido en la imagen de la organización, que identifica a los socialistas con tangana interna.

Al frente de la comisión gestora, Javier Fernández no va a tener cien días de tregua. En esta semana tendrá que empezar a abordar ya un asunto especialmente espinoso que está en la raíz de la división de los afiliados en dos bandos. Se trata de la posición que tendrá el grupo parlamentario socialista –del que forma parte Pedro Sánchez- ante la investidura de Rajoy. Todavía no se ha hecho público pero es evidente que el líder del PP va a volver intentar la investidura con expectativas favorables tras la dimisión de Pedro Sánchez. Sería deseable que la comisión gestora fijara una postura por unanimidad, para lanzar un mensaje de unidad a la sociedad y al interior del partido. Javier Fernández ya ha hablado varias veces de lo negativo que sería prolongar el periodo de interinidad en que están sumidas las instituciones españolas, pero es preciso resaltar el desastre que sería para el PSOE unas elecciones en diciembre. Dicho con otras palabras: los del “no a Rajoy” lograrían, con su estrategia, debilitar al PSOE y fortalecer al PP.

Pedro Sánchez quedó derrotado en un convulso comité federal en el que no hubo tiempo para exponer argumentos ni razones, porque todo se centró en la lucha por el poder. Hay que recuperar la fuerza del discurso para vencer clichés maniqueos que sólo sirven para desatar la pulsión del enfrentamiento. El foco de atención está centrado sobre el PSOE y el grupo parlamentario no puede sumarse a los espectáculos degradantes. Otro aspecto a mejorar es la relación con Podemos. El PSOE no puede tener posturas seguidistas con respecto al partido de Pablo Iglesias. Se puede acordar o discrepar, pero siempre con voz propia. Y queda lo más difícil: acertar en la relación con el PP.

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joseterente_6643 21-10-2016 | 18:07 en:
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