El Comercio
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CARBÓN DE ORO
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Juan Neira | 06-06-2017 | 22:09| 0

El informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre los dineros de José Ángel Fernández Villa y José Antonio Postigo, es demoledor por cuestiones de fondo y de forma. Entre ambos líderes mineros, uno ex secretario general del SOMA y el otro ex presidente del Montepío de la Minería de Asturias, se hicieron con 2,3 millones de euros para los que la UCO no tiene otra explicación que la presunta utilización de la vía delictiva. Después de una investigación rigurosa siguiendo la pista de los movimientos económicos, la Guardia Civil contabiliza en 1.349.000 euros el dinero en efectivo que manejaron Villa y familia (esposa y dos hijos) del que no encuentran posible justificación. Al regularizar 1,2 millones ante Hacienda, entre padres e hijos, el líder del sindicato dijo que el dinero procedía de una herencia. Pues bien, la Guardia Civil demuestra que la famosa herencia de la madre, repartida entre los cinco hermanos, supuso para Villa 28.900 euros. Ni por los trabajos que tenían ni por otras fuentes de ingresos se justifica el súbito enriquecimiento. Para lavar el dinero, de negro a blanco, la familia recurrió al uso de 800 billetes de 500 euros y 450 billetes de 200 euros. El resto en moneda ordinaria. La UCO dice que el supuesto incremento patrimonial no justificado está relacionado con el presunto cobro de contraprestaciones económicas originadas por la actividad pública y sindical de Villa, así como de las supuestas irregularidades relacionadas con el proyecto y construcción del geriátrico de Felechosa.

Si en la ascensión de Villa de minero a millonario aparecía una milagrosa y sustanciosa herencia, el progreso material de José Antonio Postigo es aún más misterioso, ya que regulariza 436.000 euros (los 60.000 euros de su hija Patricia, la UCO se los adjudica a él) que proceden de «un dinero que tenía en casa». Postigo y familia manejaron, entre los años de 2003 a 2015, 926.743 euros en efectivo que no procedían de la actividad laboral ni de ningún producto bancario. Esta cantidad aún puede ser mayor, ya que la Guardia Civil habla de ausencia de movimientos bancarios para hacer frente al gasto corriente. Al hablar de las irregularidades en el Montepío, el informe de la UCO hace referencia a una aportación de Repsol al geriátrico de 361.000 euros, de la que hay indicios de haber ido a parar a manos de Postigo y el constructor del edificio. Estos eran los rojos que defendían a los mineros del Gobierno de la derecha.

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OFICIALISTAS Y “SANCHISTAS”
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Juan Neira | 05-06-2017 | 21:58| 0

Una fuente del sector oficial (“susanista”, “javierista” o como se quiera denominar) critica las respuestas dadas por Adriana Lastra en la entrevista publicada en EL COMERCIO en la edición de ayer. Según la fuente oficial, los “adrianistas” trabajan por un modelo de partido con gran influencia del Soma, lo que implicaría un regreso al escenario de los años ochenta del siglo pasado. Frente a esa propuesta, el sector oficial representaría en el próximo congreso regional la apuesta por la estabilidad del Gobierno asturiano, libre de la influencia de poderes fácticos.

La política tiene unas reglas. Cuando hay dos bandos enfrentados, y la principal dirigente de un sector hace unas declaraciones contundentes, la respuesta debe darse sin poner el antifaz que garantiza el anonimato. Cuando se cree en las propias fuerzas y no se tiene medio de debatir con los rivales, se da la cara, se habla con nombre y apellidos, y así el mensaje es más creíble y los propios seguidores recobran parte de la moral perdida por el varapalo de las primarias. Vamos al fondo del asunto.

El Soma no está en sus mejores horas, precisamente. Los escándalos de Villa no se pueden desligar del Sindicato Minero que lideró durante 35 años. Los actuales jefes del Soma fueron consumados “villistas”; no es serio pretextar desconocimiento absoluto de las andanzas del líder carismático porque trabajaban a diario con él. Ahora bien, es difícil descalificar a Adriana Lastra por dar un papel importante al Soma, cuando el núcleo del sector oficial llegó al poder gracias a ese sindicato. Para que un militante socialista pueda criticar abiertamente al Soma hay que salirse de las cuencas mineras, y eso no lo puede hacer el núcleo duro de los dos bandos afectados, porque todos hicieron carrera política de la mano de Villa. Hay un aspecto en el que tiene parcialmente razón la fuente que habla por el sector oficial: el regreso a las posiciones del en los años ochenta. Lo que asegura el retorno al viejo escenario no es la supuesta preponderancia del Soma, como advierten los “javieristas”, sino la división del partido en dos grupos, uno mayoritario y otro minoritario. Esa fue la dinámica del PSOE hasta que Javier Fernández logró la disolución de las familias y la integración de todos tras el secretario general. Vuelve el juego de mayorías y minorías, pero ironías del destino, los que eran mayoritarios se convertirán en minoritarios. El viaje del oficialismo al sector crítico.

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DOS BANDOS EN LA FSA
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Juan Neira | 04-06-2017 | 18:45| 0

Dentro de doce días se inaugurará el 39 Congreso Federal del PSOE que servirá para dar el poder a la mayoría surgida de las primarias, ganadas por Pedro Sánchez. La composición de las delegaciones que van a la cita congresual confirma que los “sanchistas” coparán los órganos de dirección y lograrán que la nueva doctrina del partido esté representada por las enmiendas introducidas por ellos en la ponencia marco. Otro día hablaremos de enmiendas.

En Asturias, “sanchistas” y oficialistas ya preparan la segunda parte de la batalla que se desarrollará en el congreso de la FSA, en el mes de septiembre. También se puede anticipar que la victoria ya tiene dueño y corresponderá a los seguidores del nuevo secretario general. Una vez decantada la nueva correlación de fuerzas en las primarias, la suerte de los congresos está echada.

En política no hay término medio: victoria o derrota. La llamada victoria pírrica no pasa de ser otra forma de designar a la derrota. Los “sanchistas” no se conformarán con dominar al otro lado del Negrón, quieren coger los mandos de la FSA y así lo harán. Si alguien alberga alguna duda le quedará disipada tras leer la entrevista a Adriana Lastra que sale publicada en estas páginas.

RETIRADA

Los oficialistas asturianos parten como perdedores por doble motivo: fueron derrotados por un margen muy amplio en las primarias, y su líder, Javier Fernández, está de retirada. El presidente del Principado no quiere competir porque pretende dejar la actividad pública en 2019. Además, tiene razones añadidas, como la delicada posición en que quedaría como presidente del Principado si perdiera las primarias y luego pretendiera cohabitar con el nuevo secretario general.

Llegados a este punto no me resisto a contar lo que ocurrió en la antesala del congreso de la FSA del año 2000, cuando los oficialistas (Villa y Javier Fernández) vieron cómo les disputaban el poder los renovadores (Areces y Álvaro Álvarez).

El presidente del Principado, Areces, hizo unas declaraciones favorables a su patrocinado, y Javier Fernández, que era consejero de Industria del Gobierno socialista, llamó discretamente al presidente y le recomendó que se moderara porque en caso de perder el congreso su posición al frente del Ejecutivo quedaría muy comprometida. 17 años más tarde, Javier Fernández está en el lugar en que estaba Areces, así que sabrá abstenerse en beneficio de la institución.

Los oficialistas buscan capitán que es una labor tan difícil como buscar entrenador para un equipo de fútbol que yo me sé. Improvisar un líder en apenas dos meses es muy complicado y la tarea deviene en imposible cuando se trata de encabezar una derrota. Si se lo pide su jefe, Guillermo Martínez, consejero de Presidencia, no podrá negarse ya que está en deuda por la confianza depositada durante los últimos cinco años en su persona.

Seguro que Guillermo Martínez no es la primera opción, ya que une al estigma de los oficialistas –haber apoyado a los que “derrocaron” a Pedro Sánchez (así hablan los sanchistas)- el déficit de la acción del Gobierno del que es portavoz. Además, las apariencias coincidirían con la realidad: el presidente echa por delante al segundo de abordo para evitar dar la cara.

Conociendo a Javier Fernández, de los candidatos que se barajan su preferido es Nino Torres. Un abogado joven, decidido, que llevó a la sede de Ferraz los avales de Susana Díaz, sudando socialismo por todos sus poros. Socialismo de las cuencas, que es tanto como decir socialismo del bueno, capaz de medirse con el candidato “sanchista” que también será del Nalón.

Como Nino Torres tiene excelentes asesores en su propia familia, recibirá oportunos consejos antes de tomar la decisión.

ESCENARIO

Recapitulemos. Previa a la convocatoria del congreso ya se puede afirmar que los “sanchistas” provocarán un vuelco histórico en la FSA, rompiendo con treinta años de continuismo (Martínez Noval-Javier Fernández).

No habrá consenso y se volverá al juego de mayorías y minorías que dominó el socialismo asturiano hasta la llegada de Javier Fernández a la Secretaría General. Consecuencia de todo ello es el retorno a la bicefalia, división tradicional de poderes en el socialismo astur que abarcó el extenso periodo que va desde el retorno a la democracia hasta 2012, cuando Javier Fernández, líder del partido, fue investido como presidente del Principado.

Añadamos una incógnita. Los veinte meses que mediarán entre el congreso y las elecciones autonómicas de 2019 se pueblan de interrogantes. ¿Se va a cruzar de brazos el “sanchismo” triunfante ante hipotéticos acuerdos presupuestarios de Javier Fernández con el PP? ¿No quedamos en que “no es no”? ¿Admitirán el desdén del presidente hacia Podemos, sin perder la compostura?

Y terminemos con una certeza. Todos, oficialistas y sanchistas, candidatos de una y otra orilla del Nalón, fueron fervientes partidarios y admiradores de José Ángel Fernández Villa. Crecieron a su sombra, ocuparon cargos por su dedo. En la hora de la división y el enfrentamiento sólo hay un asunto que une socialismo asturiano: dar la espalda a Villa.

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‘CHERINES’ Y LOS MINORITARIOS
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Juan Neira | 03-06-2017 | 12:12| 0

Este viernes tocaba preguntar al presidente del Gobierno regional en la Junta General del Principado; la próxima semana Javier Fernández se queda sin cuestiones. En el Congreso de los Diputados todos los miércoles tiene que responder Rajoy ante los grupos de la oposición, pero en el Parlamento asturiano toca contestar cada quince días, no vaya a ser que la periodicidad semanal provoque agobios o hastío. Antes las preguntas se hacían cada tres semanas, y en un encomiable intento por relanzar la actividad parlamentaria se pasó a la pauta quincenal. Vamos progresando. Podía ser un debate vivo, cifrado en cuestiones concretas, pero nada de eso ocurre. El nivel medio de los intervinientes deja mucho que desear, pero no vale agarrarse a ese argumento porque ya sabemos que todo tiempo pasado fue mejor: las misas en latín, el fútbol de ataque y las óperas en italiano.

Pese a todos los defectos, hay quien piensa que se impone la contrarreforma del Parlamento quitando plenos y negando la palabra a los grupos minoritarios. Mercedes Fernández siempre se manifestó encantada de trabajar en la Cámara, se la ve feliz cuando habla. Le dijeron muchas veces que tenía facilidad de palabra y el elogio estimula más que la descalificación. ‘Cherines’ está en un puesto de privilegio, es la líder de la oposición. En una ocasión le oí decir a María Jesús Álvarez –durante doce años presidenta de la Junta– que el Parlamento «es sobre todo la casa de la oposición». Pues bien, ‘Cherines’ está en la tesitura contraria, prefiere aplicar una criba selectiva y que la Cámara sea sobre todo la casa del Gobierno y de los grupos mayoritarios. A ver si así los ciudadanos aprenden a votar. Avala la propuesta del Gobierno de reducir un pleno al mes, y en caso de que no se avengan los minoritarios propone privarles del derecho a preguntar al presidente y limitar sus cupos de intervención en los plenos ordinarios. Toda una lección de coraje democrático y vocación parlamentaria.

Llegamos a la mitad de la legislatura, y de los seis grupos con escaños sólo hay dos que se puedan considerar de oposición al Gobierno socialista: Podemos y Foro. El resto ya han pactado con Javier Fernández en alguno de los dos momentos claves de la legislatura: la sesión de investidura o los presupuestos de la región. El problema no es pactar, sino pactar a cambio de nada, que es el modelo de acuerdo que se lleva en Asturias entre los gobiernos socialistas y sus satélites. Mejor tapar la boca a los discrepantes.

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ANECDÓTAS DEL PROCESO
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Juan Neira | 02-06-2017 | 20:06| 0

La pandilla del Montepío de la Minería de Asturias (ex presidente, ex arquitecto, ex constructor y ex asesor fiscal) ha declarado ante Begoña Fernández, la titular del Juzgado de Instrucción Número 3 de Oviedo. José Ángel Fernández Villa no pudo someterse al interrogatorio de la juez porque, previamente, era preciso saber si estaba en condiciones de hacerlo. Para ello tuvo que pasar por el Instituto de Medicina Legal para ser valorado por el forense. Hora y media de reconocimiento. Desde el entorno de Villa se aseguraba que no iba a prestar declaración debido a su deterioro físico. Hace un par de meses, el más famoso de nuestros líderes sindicales respondió a un largo interrogatorio ante otra juez, Simonet Quelle Coto, en él que se dilucidaba los gastos que había realizado con las dietas de los sindicalistas de Hunosa. El interrogatorio salió publicado íntegramente en EL COMERCIO, y su lectura resultaba amena e ilustrativa. Nadie podría decir que Villa daba respuestas absurdas. Un neurólogo forense lo había considerado apto para pasar la prueba. ¿Era necesario volver a examinarlo ahora? ¿Cuántas veces tiene que pasar Villa exámenes médicos para responder a las preguntas en los juzgados? La burocracia es mucho más incoherente y ridícula que el líder del Soma.

En la jornada judicial hubo un hueco para las anécdotas. La abogada de Villa, una profesional competente y con fama en la región, ha optado por abrir un contencioso con los medios que no favorece su imagen. Hay cosas que se puede permitir una folclórica al salir del coche o de casa, pero que no debe hacer una abogada de prestigio. Todo el mundo sabe cómo hay que comportarse cuando le piden su opinión sobre algo y no quiere contestar a la pregunta. No hace falta imitar el ladrido de un perro ni montar un pequeño escándalo porque alguien, sin querer, le pisa el talón del zapato. Para solventar esas situaciones no es preciso estudiar leyes, basta con  dejarse guiar por el sentido común. Del jocoso incidente brotó una palabra nueva: “televisadores”.

Mercedes Fernández aprovechó la coyuntura para meter peseta. Dijo que el PSOE debía dar explicaciones. “Casi nadie lo conoce (Villa), hoy todos reniegan de él”. Y concluyó con ironía: “acabará siendo del PP”. Cherines sabe del largo noviazgo vivido entre su partido y Villa durante los mandatos de Aznar. Desde los ministerios hasta Gabino de Lorenzo. Era el sindicalista estrella de la derecha. Todo por ahogar al Gobierno de Areces.

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ELENCO DE ACTORES
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Juan Neira | 01-06-2017 | 21:57| 0

La “Operación Hulla” aporta más carbón que los pozos mineros. Los familiares directos (mujer e hijos) de José Ángel Fernández Villa declararon en el juzgado en calidad de investigados (imputados). A juicio del instructor el asunto del geriátrico de Felechosa les concierne directamente; el asunto de las dietas de los sindicalistas del comité intercentros de Hunosa es un juego de niños al lado del geriátrico cinco estrellas. Postigo fue trasladado de Murcia al cuartel de la Guardia Civil de Oviedo para incorporarse al grupo de artífices de la obra que estaban ya detenidos. Graciano Torre, ex consejero de Industria del Principado, y Maximino García, actual alcalde de Morcín y ex secretario general de la Federación de la Minería de CCOO, también fueron interrogados en el juzgado, pero en calidad de testigos, para explicar el método de trabajo que se aplicaba con el carajal de los fondos mineros. Desde el Principado, los consejeros, Guillermo Martínez e Isaac Pola, ponen mucho interés en remarcar que la obra estuvo bajo control de la Administración central.

Tras tres años de investigación sobre el origen de la fortuna de Villa parece que la instrucción recibe un impulso importante. Nunca entendí las sucesivas prórrogas que fueron concedidas para ampliar la investigación, basadas en la supuesta complejidad del asunto, como si el mundo de relaciones económicas y sociales del antiguo secretario general del Soma fuera semejante al de esos millonarios internacionales con casas y cuentas por los cinco continentes. Hay otros dos asuntos que empiezan a despuntar: la sintonía, connivencias, o como se quiere llamar, de Villa con las administraciones públicas, y las influencia de Villa en las instituciones de las comarcas mineras. Unas veces era el Ejecutivo central, en manos del PP, el que hacía la pinza con el Soma contra el Gobierno socialista del Principado, y otras era el propio Partido Socialista, al frente del Estado, el que daba un trato de calidad a Villa por ser un sindicalista de “los nuestros”.

La Unidad Operativa Central (UCO) de la Guardia Civil registró el Ayuntamiento de Aller en busca de documentación sobre la cesión de terrenos municipales para la construcción del geriátrico. Desde el día en que se supo que Villa se había cogido a la amnistía fiscal de Montoro, es la primera vez que la investigación va más allá de él,  de Postigo y respectivas familias. Lo cierto es que el líder del Soma no podía hacer todas las cosas solo.

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EL ORIGEN DE LA FORTUNA
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Juan Neira | 31-05-2017 | 20:24| 0

   Los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil han detenido a José Antonio Postigo, ex presidente del Montepío de la Minería, al constructor del geriátrico de Felechosa, al arquitecto que dirigió la obra y al asesor. Los agentes registraron durante varias horas el domicilio de José Ángel Fernández Villa, del que se llevaron abundante documentación; la mujer y los hijos del ex secretario general del Soma estuvieron en el cuartel de la Guardia Civil. Cualquier suceso en que Villa es protagonista adquiere una gran dimensión en nuestra región, no en vano fue durante décadas el hombre más poderoso de Asturias. En los últimos meses recibió peores noticias que en el resto de su vida. Por un lado la petición de cárcel realizada por la Fiscalía en el famoso asunto de las dietas que correspondían a sindicalistas del Soma y fueron a parar a sus manos. Luego vino la necesidad de desembolsar más de 400.000 euros de fianza que salieron de una cuenta corriente de la que no tenía noticia el propio líder minero. Ahora la visita de la UCO, con medidas expeditivas sobre la gente relacionada con la obra del geriátrico, empezando por su gran amigo José Antonio Postigo, que le acompañó en la operación de aflorar dinero a través de la amnistía fiscal decretada por Cristóbal Montoro en la primavera de 2012: Villa, 1,2 millones; Postigo, 360.000 euros. Todavía hay clases.

La Justicia se mueve con lentitud, con desesperante lentitud, pero se mueve. La Fiscalía Anticorrupción recibió los datos fiscales de Villa y Postigo, enviados por la Agencia Tributaria, y se puso a investigar cuál era el origen de los capitales regularizados. Se detectó el caso de la apropiación de las dietas de los sindicalistas mineros, y aprovechando que el Soma había presentado una querella, el asunto quedó en manos de la Fiscalía asturiana. Luego, vino la demanda por la obra del geriátrico, presentada por los nuevos responsables del Montepío de la Minería (Juan José González Pulgar) que sigue su curso en los tribunales. Por último queda el asunto del enriquecimiento de Villa; la Fiscalía Anticorrupción puso el ojo en la obra del geriátrico. De ahí las detenciones y los registros. No pintan bien las cosas para Villa, Postigo y familiares. Cito a estos últimos porque el Montepío se había convertido en un yacimiento de empleo para ambas familias (hijos, primos, amigas). Da para una meditación contemplar a qué cosas se dedicaban los que mandaban en Asturias.

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REUNIÓN FRATERNAL
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Juan Neira | 30-05-2017 | 21:56| 0

Reunión fraternal entre el secretario general del PSOE y el presidente de la comisión gestora. Sin fotos, sin rueda de prensa, sin acuerdos. Ocho días tardaron en verse las caras Pedro Sánchez y Javier Fernández desde la celebración de las primarias. En la nota informativa consta que en el encuentro hablaron de Cataluña, el modelo de oposición parlamentaria y la moción de censura de Podemos. Sobre este último asunto, Javier Fernández renunció a dar su criterio, cediendo todo protagonismo al secretario general. No sé sabe en qué términos se concretó el intercambio de opiniones sobre Cataluña, pero imagino que después de que Pedro Sánchez modificara la ponencia marco del congreso para incluir la plurinacionalidad del Estado, no habrán profundizado mucho en el tema. Sobre la oposición parlamentaria está ya todo muy claro: Sánchez pone a Ábalos de portavoz para volver a la estrategia del “no es no”, mientras Javier Fernández apostaba por combinar rechazos y acuerdos.

Tras las primarias, desde una perspectiva política, la comisión gestora no tiene ya objetivo alguno. Le corresponde llevar a cabo la labor de los preparativos del congreso, una tarea puramente burocrática. El poder del PSOE está en manos de Pedro Sánchez que obtuvo algo más del 50% de los votos de la militancia. Supongo que los órganos de dirección también quedarán bajo su control. Si fuera un político inteligente trataría de integrar, que es una tarea compleja cuando se viene de un duro enfrentamiento. Gobernar un partido con el apoyo del 50,2% de los afiliados es una quimera. Se puede mandar apoyado en la mitad del partido, pero no se puede gobernar, ni mucho menos ganar elecciones, el único objetivo que le interesa a Pedro Sánchez para cambiar de residencia (“Nos vemos en La Moncloa” fue el mensaje que envió su esposa a los amigos en la Navidad de 2015, cuando ya se habían celebrado las elecciones y la cuota parlamentaria del PSOE había quedado reducida a 90 escaños). Integrar no es una cuestión de buenas palabras, sino de hechos. Aplicar el rodillo para aprobar en bloque todas las enmiendas a la ponencia marco del congreso es un ejemplo de sentirse cómodo respaldado exclusivamente por la mitad del partido. Está en su derecho a hacerlo. Lo más preocupante no es el sectarismo, sino la visión de España. Cuando se acerca el momento crítico del choque con la Generalitat, sólo faltaba que el PSOE se opusiera a la aplicación de medidas que contempla la Constitución.

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ABANDONAR EL BARCO
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Juan Neira | 29-05-2017 | 22:38| 0

La lista de delegados asturianos al Congreso Federal del PSOE respeta el acuerdo alcanzado para que las tres corrientes (“sanchistas”, “susanistas” y “lopezistas”) estén representadas en la misma proporción que los porcentajes de voto alcanzados por sus líderes en las primarias. Hubo 168 votos afirmativos a la lista consensuada, con 49 en blanco y 25 anulados porque incluían tachaduras, siendo el nombre de Adriana Lastra uno de los más afectados por el trazo de bolígrafos y rotuladores. Lo destacable es que el pacto se ha respetado y se va a configurar una mayoría de “sanchistas” en el congreso que elegirá un Comité Federal leal a su líder, así como un programa político que recogerá gran parte -si no todas- de las 84 enmiendas introducidas por Sánchez al documento de la comisión gestora. Entre esas enmiendas está la propuesta de reformar la Constitución para introducir “el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado” (¿naciones culturales o naciones sin más añadidos?).

En las normas que van a regir la vida interna del PSOE se contempla que cualquier pacto de gobierno debe ser ratificado por los militantes en una consulta, y que en el caso de que el Comité Federal censure al secretario general, las bases del partido dictarán veredicto en las urnas en el plazo de 15 días. En resumen, en el PSOE los cuadros del partido y los dirigentes territoriales perderán la mayor parte de sus funciones, mientras que las bases militantes tomarán las decisiones en contacto directo con el secretario general. Para que no haya dudas, en el caso de que se monte una gestora, su periodo de existencia no podrá superar los 90 días. Como se puede apreciar se trata de un conjunto de normas que emanan de la reciente experiencia de Pedro Sánchez, y tienen como único fin evitar que los órganos de dirección colectiva puedan estar por encima del secretario general.

En el terreno práctico comienzan las deserciones de la Administración de Javier Fernández  para sumarse a la promisoria plataforma del “sanchismo”. Pachi Blanco redescubrió la vocación universitaria, y Francisco Delgado, director general de Innovación, y Sandra Velarde, directora general de Industria, siguen sus mismos pasos. Cuando un buque se hunde hasta los roedores saltan a los botes con remos. Un indudable golpe para el Gobierno. Ahora bien, si vamos a los nombres propios, Isaac Pola gana por goleada a Pachi Blanco, por experiencia en la materia y fundamentos políticos.

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UN LÍDER DE PARTIDO
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Juan Neira | 28-05-2017 | 15:00| 0

Nadie está libre de contradicciones. Javier Fernández, tampoco. Un hombre estudioso, dominador de diversas materias, como la energía, la industria o la financiación autonómica, y conocedor de otras, como la educación, la problemática agraria, la economía o los servicios sociales, tuvo su mejor registro político en el trabajo orgánico, en la dedicación al partido, integrando a tirios y troyanos.

En la política asturiana, Javier Fernández cobró protagonismo al ser elegido secretario general del PSOE; y en la vida nacional, tras cinco años de perfil bajo como presidente autonómico, concitó la atención de todos los medios a través de la presidencia de la comisión gestora, organismo montado para ocupar el vacío de poder dejado por la dimisión de Pedro Sánchez.

Dos trabajos de partido para los que no sirve de nada los conocimientos en energía, industria, financiación territorial o impuestos, pero que le han dado fama de político serio y riguroso. Un caso excepcional: la forja de un hombre de Estado a través de una tarea de partido.

El paso decisivo en su biografía política lo dio en el año 2000. La tensión entre las dos principales familias del PSOE, oficialistas (villistas) y renovadores (Gijón, Avilés, y poco más) llegó al punto más alto. El presidente Areces cometió un tremendo error estratégico al relevar a Manuel Menéndez de la presidencia de Cajastur a los cuatro días de abandonar Joaquín Almunia la secretaría general del PSOE.

Areces pensaba que los oficialistas estaban en un momento difícil por el batacazo llevado en las elecciones generales del 12 de marzo, sin reparar en que era él quien trabajaba sin red, porque había un vacío de poder que no lo suplía la comisión gestora (otra gestora) presidida por Manuel Chaves.

Fernando Lastra y compañía redactaron una Ley de Cajas contraria a los intereses del Gobierno socialista, que fue aprobada por todos los grupos en la Junta General del Principado. Luego, en una ronda de negociaciones nocturnas en un hotel de la capital, el Soma puso a Areces contra la pared: aceptas la entronización de Menéndez o dimites.

El día (2 de agosto) que Menéndez retornaba a la presidencia de Cajastur, Zapatero, recién llegado al cargo de secretario general, llamó a las ocho de la mañana a Areces pidiendo que se aviniera. En un pequeño cónclave celebrado por los renovadores en Presidencia, las opiniones estaban divididas, pero Areces no podía tirar la toalla a los 13 meses de haber ganado las elecciones por mayoría absoluta.

INTEGRADOR

En el congreso de otoño se dirimía el enfrentamiento interno, y entonces Villa se sacó de la chistera al candidato Javier Fernández, consejero de Industria en el Gobierno de Areces. Un dirigente con nula experiencia en la gestión del partido, dispuesto a hablar con entusiasmo del mini horno eléctrico alimentado por chatarra, que era el equipamiento estrella para la siderurgia (menos mal que esa joya quedó reservada para Vizcaya, y así le va a la acería vasca, con toda la plantilla regulada y la producción parada). Javier Fernández también le había echado el ojo a la regasificadora, pero Rodrigo Rato no estaba por la labor. Hubo que esperar a que Zapatero levantara el veto.

Javier Fernández no daba titulares, se mostraba como un señor discreto, sin ninguna concesión a la demagogia (ahora se dice populismo), preocupado por la política de las cosas, no por el poder interno en los partidos. Y, sin embargo, aceptó el encargo de lanzarse a la batalla contra los renovadores, pese a formar parte de un Gobierno presidido por el líder de los renovadores.

En el mejor discurso de su carrera política (este invierno, para el Comité Federal preparó una pieza de mérito, pero cometió la equivocación de recitarla de memoria, y el lenguaje hablado no tiene las mismas reglas que el escrito) puso a los delegados del congreso de pie en medio de una ovación atronadora y ganó el duelo.

Al empezar su discurso dijo, “no llevo publicidad en mi camiseta” El militante socialista más famoso de Oviedo comentó que la camiseta estaba en blanco, porque la publicidad la llevaba grabada en la piel (alusión al pacto de sangre con el Soma). Pero se equivocó.

Unos días más tarde, comiendo Fernández con un grupo de periodistas, al preguntarle cómo se podía mantener el Gobierno de Areces con todos los grupos parlamentarios en contra, incluyendo a la mayoría de los escaños socialistas, dijo que “la garantía para el Gobierno de Tini soy yo”. Y así fue.

Villa presionó al máximo, obligando a Areces a firmar el Plan Complementario para las Comarcas Mineras (156 millones de euros), en una época en que las cuencas recibían una riada de dinero que se iba por el sumidero de la incompetencia. El Gobierno regional salió del atolladero gracias al profundo sentido institucional de Javier Fernández.

JAVIERISMO

De una forma silenciosa y rápida, las principales agrupaciones del Nalón dejaron de estar comandadas por Villa para tomar a Javier Fernández como líder. La agrupación socialista de Gijón, bastión de los renovadores, también pasó a engrosar las filas de Fernández. Las etiquetas se diluyeron. Dejaron de existir los villistas, los renovadores y la tercera vía, para dar paso a una amplia corriente, el “javierismo”, que englobaba a cerca del 90% de la militancia.

Se acabó con el pernicioso juego de Villa, consistente en tener gobiernos débiles que manejaba el Soma a su antojo. Presidentes, como Pedro de Silva o Rodríguez Vigil, carecían de apoyo orgánico y gobernaban a los dictados del líder del Soma. Trevín salió respondón y le hicieron la vida imposible hasta caer derrotado en las urnas. Hasta que Javier Fernández llegó a la secretaría general de la FSA los presidentes gobernaban en libertad vigilada.

La facilidad de Fernández para hacerse con las riendas del PSOE es equiparable a su pragmatismo para llegar a acuerdo con sus rivales políticos. Cuando Álvarez-Cascos irrumpió en la escena política asturiana, tras seis años de alejamiento, Javier Fernández comprendió que la forma de derrotarlo no estaba en la unidad de la izquierda sino en la división de la derecha. Y se puso a ello.

Con el PP pactó la Mesa de la Junta General del Principado, y con el mismo partido maniató a Cascos aprobando en el Parlamento una insólita medida por la que se sustraía al Gobierno asturiano la gestión del sector público. Luego, PSOE y PP rechazaron los presupuestos. Izquierda y derecha unidas jamás serán vencidas. Con Javier Fernández en el poder, el PP aprobó por primera vez en toda la etapa autonómica las cuentas regionales de un Gobierno socialista.

La eficacia del líder socialista para unir a su partido no se ha traslado a su acción como presidente del Gobierno. Tras cinco años en el poder, el Ejecutivo socialista proyecta una pálida sombra que exige una explicación.

GOBERNANTE

A mi juicio hay tres razones que lo explican. Javier Fernández tiene fama de pesimista, pero lo cierto es que se siente incapaz de embellecer la coyuntura. Sabe que la solución a la mayoría de nuestros problemas reside en el exterior, en manos de Merkel, Draghi o Bruselas, y todo lo que se puede hacer desde Asturias le parece un placebo. No sabe vender motos.

En segundo lugar renuncia a cultivar la dimensión de mediática del gobernante, que es lo mismo que apostar por una imagen mate. Por último, fruto de una mentalidad analítica, las dudas contornean a las certezas, lo que le lleva a no tomar riesgos.

Un lustro más tarde, la región sigue sin reformar el sector público, las listas de espera crecen en la sanidad, nuestros bachilleres no aprueban el “first”, y la concertación social mantiene el decorado de cartón piedra.

Javier Fernández renuncia al liderazgo en el partido cuando ya hay un grupo, los “sanchistas”, dispuestos a tomar el poder con el apoyo de las bases del PSOE. Se avecinan dos años de convivencia complicada.

Está por ver que los nuevos amos del partido aplaudan los acuerdos presupuestarios de Javier Fernández con el PP, porque esa política puede ser beneficiosa para Asturias pero es contraria a los intereses de Pedro Sánchez. A lo mejor, espoleados por Podemos e IU, apuestan por una alianza tripartita de izquierdas, como la que gobierna en el Ayuntamiento de Oviedo. Una traslación difícil de realizar porque Javier Fernández no es Wenceslao López.

Si el año que viene el Principado prorroga los presupuestos es que funciona el doble veto: Javier Fernández rechaza a Podemos y los “sanchistas” al PP. Ambos podrán decir que no es no.

Por encima de los avatares de la coyuntura, dejar un partido profundamente dividido cuando se dedicaron las mejores energías a unirlo debe dejarle a Javier Fernández un poso de tristeza. Convertir el éxito de 16 años de trabajo en papel mojado por la dichosa abstención ante la investidura de Rajoy es un tanto injusto.

Esta reflexión se la hacía el otro día a un alto dirigente socialista y me interrumpió para decirme que la política imita a la vida y que lo que le ocurre al PSOE, le pasa a las empresas, a los sindicatos, a las organizaciones culturales o deportivas. Cierto: por eso el Sporting milita en Segunda.

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