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COMO DOS ADOLESCENTES
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Juan Neira | 03-02-2017 | 19:38| 0

La bronca en Podemos, un partido donde los portavoces se dan besos en la boca cuando se cruzan en los alfombrados escalones del Congreso de los Diputados, ha llegado a su expresión máxima con el cuerpo a cuerpo entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón que ha dejado con el alma en vilo a los 69 restantes miembros de su grupo parlamentario. El número uno empezó el incidente poniendo la mano en el hombro del número dos, mientras le decía palabras irritantes a juzgar por la cara con que escuchaba el receptor. Cuando se riñe, cualquier contacto, como, por ejemplo, la mano en el hombro, supone un salto cualitativo hacia la agresión física. En lapso breve de tiempo se sucedieron muecas acentuadas, réplicas y contrarréplicas veloces, tono bajo para evitar oídos indiscretos y las miradas fijas en el oponente, como hacen todos los mamíferos antes de intercambiar mordiscos, zarpazos, coces o tortazos.

Desde que empezó el antagonismo entre los dos principales dirigentes de Podemos me pareció que debía Ana Pastor hacer una gestión audaz para evitar la vecindad en el escaño. Si es complicado en el cine compartir el brazo de la butaca con un desconocido, cómo debe ser de duro tener al enemigo acérrimo a unos centímetros de distancia, mañanas y tardes, verano e invierno, en días agitados y cuando la calma se enseñorea del Legislativo. Se podía optar por una solución fácil, como la del cortafuegos: se sienta a Carolina Bescansa en el medio y baja varios grados la tensión en el partido. Esta o cualquier otra solución choca con un inconveniente difícil de sortear. El asiento donde se acomodan Pablo e Íñigo no es casual, sino causal: refleja el lugar que les corresponde en la jerarquía del partido. El uno y el dos. Cualquier cambio significaría degradación.

No imagino a Felipe González y a Alfonso Guerra, en los años ochenta del pasado siglo, acercando sus frentes cual gallitos en el Congreso de los Diputados. Ni a Adolfo Suárez con los “miñones y alzagas”. Ni a Aznar con Rato u Oreja. Podemos es un partido especial, no porque pidan un salario mínimo de mil euros o porque quieran mandar en el Ejército y la Policía en un gobierno de coalición. No. Se distinguen por su vivencia generacional. Esa prolongación sine die de la adolescencia (¡cuánta gente me preguntó ya por la edad de Errejón!), el deambular grupal que choca con la mayoría de edad. En fin, como no supieron tener en paz la Nochebuena, habrá que poner “seguratas” en Vistalegre 2.

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BESCANSA AHONDA LA HERIDA
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Juan Neira | 02-02-2017 | 21:58| 0

Carolina Bescansa ha renunciado a seguir en la dirección de Podemos y no estará en ninguna de las listas que se presenten al escrutinio de las bases. Bescansa tiene el aroma de los pioneros, formaba parte de aquel grupo de visionarios que entre las anónimas aulas de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense entrevieron un país justo, próspero y feliz, despojado del capitalismo devorador, el mercado empobrecedor y las jerarquías masculinas. Allí, sentada cerca de la coleta de Pablo Iglesias, las citas académicas de Monedero y el verbo colorido de Errejón, aportaba todo lo que necesitan los fundadores de un partido para creer: encuestas que mostraban un espacio prometedor para una oferta populista que construyera su discurso sobre la gente y la casta. Así como el PSOE de la democracia tiene esa imagen fundacional, donde están González, Guerra, Chaves, Yáñez y compañía en torno a una tortilla de patata campestre, los dirigentes de Podemos guardan fotos del grupito de fundadores, y entre ellos está Carolina Bescansa. Su entrada en el Congreso de los Diputados, con el retoño en el regazo, a modo de gesto rebelde –en el caso de que puedan ser rebeldes las familias con servicio doméstico–, contribuye a formar el relato épico del partido.

Quiero decir que la renuncia de Bescansa a las responsabilidades políticas es un golpe muy duro para Pablo Iglesias que ha preferido hacer una política de tierra quemada antes que compartir poder o consensuar su proyecto político. Con una comisión de garantías desvirtuada, por estar formada por dirigentes de su tendencia; con una línea política más cercana al vanguardismo bolchevique que al interclasismo populista con el que triunfó Podemos en las elecciones europeas; con la fusión con IU, como proyecto a corto plazo, llega a Vistalegre con el partido dividido y dispuesto a disfrutar de una victoria pírrica que no le sirve para nada a su organización, ya que saldrá de la Asamblea (el congreso de Podemos) más dividida que nunca.

De todos los partidos que tienen congreso este año, Podemos es el que peor ha realizado la fase de preparación. El supuesto debate que iba a propiciar la dirección del partido se ha convertido en una pelea de gallos dirimida a golpe de ‘tuit’. Podemos no ha discutido sobre ideas, sino sobre parcelas de poder. El máximo líder considera que sus correligionarios deben aspirar a acompañarle en el equipo de dirección, sin derecho a disentir.

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COMO DOS ADOLESCENTES
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Juan Neira | 01-02-2017 | 22:54| 0

La bronca en Podemos, un partido donde los portavoces se dan besos en la boca cuando se cruzan en los alfombrados escalones del Congreso de los Diputados, ha llegado a su expresión máxima con el cuerpo a cuerpo entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón que ha dejado con el alma en vilo a los 69 restantes miembros de su grupo parlamentario. El número uno empezó el incidente poniendo la mano en el hombro del número dos, mientras le decía palabras irritantes a juzgar por la cara con que escuchaba el receptor. Cuando se riñe, cualquier contacto, como, por ejemplo, la mano en el hombro, supone un salto cualitativo hacia la agresión física. En lapso breve de tiempo se sucedieron muecas acentuadas, réplicas y contrarréplicas veloces, tono bajo para evitar oídos indiscretos y las miradas fijas en el oponente, como hacen todos los mamíferos antes de intercambiar mordiscos, zarpazos, coces o tortazos.

Desde que empezó el antagonismo entre los dos principales dirigentes de Podemos me pareció que debía Ana Pastor hacer una gestión audaz para evitar la vecindad en el escaño. Si es complicado en el cine compartir el brazo de la butaca con un desconocido, cómo debe ser de duro tener al enemigo acérrimo a unos centímetros de distancia, mañanas y tardes, verano e invierno, en días agitados y cuando la calma se enseñorea del Legislativo. Se podía optar por una solución fácil, como la del cortafuegos: se sienta a Carolina Bescansa en el medio y baja varios grados la tensión en el partido. Esta o cualquier otra solución choca con un inconveniente difícil de sortear. El asiento donde se acomodan Pablo e Íñigo no es casual, sino causal: refleja el lugar que les corresponde en la jerarquía del partido. El uno y el dos. Cualquier cambio significaría degradación.

No imagino a Felipe González y a Alfonso Guerra, en los años ochenta del pasado siglo, acercando sus frentes cual gallitos en el Congreso de los Diputados. Ni a Adolfo Suárez con los “miñones y alzagas”. Ni a Aznar con Rato u Oreja. Podemos es un partido especial, no porque pidan un salario mínimo de mil euros o porque quieran mandar en el Ejército y la Policía en un gobierno de coalición. No. Se distinguen por su vivencia generacional. Esa prolongación sine die de la adolescencia (¡cuánta gente me preguntó ya por la edad de Errejón!), el deambular grupal que choca con la mayoría de edad. En fin, como no supieron tener en paz la Nochebuena, habrá que poner “seguratas” en Vistalegre 2.

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EL AVAL DE LA DESGRACIA
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Juan Neira | 31-01-2017 | 21:57| 0

La Audiencia Provincial ha condenado a Antonio de Luis Solar a inhabilitación para cargo público durante un periodo de siete años por entender que cometió un delito de prevaricación administrativa al haber avalado a la empresa Zaferco XXI en la operación de compra de 14 parquímetros que se iban a instalar en Pravia. La operación se elevaba a los 79.000 euros y De Luis Solar era, a la sazón, alcalde de Pravia. La Audiencia Provincial anula la sentencia absolutorio dictada por el Juzgado de lo Penal nº 1 de Avilés, que entendía que el aval era una decisión particular y para hablar de prevaricación tenía que existir un acto administrativo del Ayuntamiento, circunstancia que no se daba en este caso. La decisión de la Audiencia se basa en el razonamiento contrario, al asegurar que el banco que concede el crédito no pide pruebas de solvencia porque para todo el mundo está claro que avalista es el Ayuntamiento. El proceso judicial se inició a instancias del PP, Foro y Manos Limpias.

De Luis Solar no podrá ocupar ningún cargo público ni ser candidato al mismo durante un periodo de siete años. Más políticos asturianos han conocido esa misma condena. Salvo que medien circunstancias muy especiales, los políticos inhabilitados durante un periodo tan largo dejan de estar en el debate público y emprenden un difícil retorno hacia la sociedad civil. Sólo los políticos que son funcionarios de profesión tienen asegurado un aterrizaje suave entre la gente de la calle. El resto, al perder la representación institucional pasan directamente a la lista del paro, a no ser que cuenten con algún patrimonio o les devuelvan favores. La imagen que tenía De Luis Solar para cualquier observador de la vida pública era la de una persona sencilla y accesible, ajeno a las declaraciones altisonantes, y entregado en cuerpo y alma al trabajo. Desde 2003 ejercía de alcalde, renovando el cargo otras tres veces (2007, 2011, 2015), las tres por mayoría absoluta. No era un alcalde más del PSOE, prueba de ello es que lo eligieran para presidir la Federación Asturiana de Concejos.

Cuando estalló el “caso de los parquímetros” dijo que había cometido un error, pero no un delito. Para decirlo de una forma más clara, añadió: “metí la pata, pero no metí la mano”. Hace treinta años, la gestión de los parquímetros no derivaría en causa judicial, pero los tiempos cambian que es una barbaridad, como bien dijo Don Hilarión en la Verbena de la Paloma.

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LAS FOTOS DE LAS SEDES
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Juan Neira | 30-01-2017 | 20:20| 0

Una de las fuentes principales de financiación de los partidos políticos proviene de los escaños que sacan en las elecciones generales. Alrededor del 50% de sus presupuestos procede del dinero asignado por la representación institucional. Cuando un partido logra un gran resultado en las urnas la alegría es doble: más poder en las instituciones y más dinero para la caja del partido. Ambas cuestiones repercuten en el personal de la organización, al aumentar el número de cargos electos e incrementar el número de personas contratadas por el partido. Los votos dan poder político y sirven de plan de empleo al crecer la nómina de trabajadores por cuenta del partido y aumentar el número de liberados. Cuando sufren una derrota en las urnas las consecuencias son inversas: menos gente colocada en las instituciones, menos liberados en el aparato del partido y menos empleados trabajando en la sede.

En los tiempos del bipartidismo, el presupuesto conjunto de PP y PSOE no andaba lejos de los cien millones de euros. La llegada de los nuevos partidos implicó una merma sensible de escaños, lo que supuso 6,6 millones menos para el PP y 4 millones menos para el PSOE. El PP pasó de los 186 escaños a los 137 diputados de la actualidad. Los comicios de junio aún le han servido para salvar los muebles, porque los 123 escaños del 20 de Diciembre de 2015 le hubieran supuesto una pérdida de 9,5 millones.

No me da ninguna pena el dinero que pierde el bipartidismo sobre los recursos que le llegaban cuando entre PP y PSOE acumulaban más del 90% de los escaños del Congreso de los Diputados. Tienen la ocasión de hacer recortes en su propia casa después de haber utilizado las tijeras repetidamente en las administraciones públicas. Tampoco celebro que los nuevos partidos (Podemos y Ciudadanos) reciban partidas millonarias, ya que dudo que sirvan para mejorar su relación con los electores. El dinero de los votos sirve, sobre todo, para aumentar la burocracia de los partidos y hacer crecer su patrimonio inmobiliario. Por cierto, siempre pensé, y lo digo ahora, que un reportaje periodístico demoledor sobre los partidos políticos consistiría en mostrar con fotos las sedes que tenían en los años ochenta del siglo pasado y las que poseen actualmente. Sólo las afortunadas familias que recibieron los principales premios de la lotería conocieron una mejora en su patrimonio similar a la de nuestros partidos mayoritarios.

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FINANCIACIÓN TERRITORIAL, VICIOS Y TRUCOS
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Juan Neira | 29-01-2017 | 20:08| 0

La negociación de un nuevo modelo de financiación autonómica es un proceso que empezará las próximas semanas con el trabajo conjunto de los expertos elegidos por los gobiernos regionales. El recurso a los ‘sabios’ también se utilizó en la reforma de pensiones y en la reforma fiscal. En Asturias sucedió un detalle chusco al contactar EL COMERCIO con el experto elegido antes que el propio Principado. ¡Cómo funcionan las cosas en Palacio!

Dando por bueno que el informe técnico será riguroso, lo importante es lo que planteen, posteriormente, los consejeros de Hacienda en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, cuando empiece la negociación política.

Lo primero que llama la atención es que todos los gobiernos autonómicos clamen por un nuevo modelo, como si el actual no lo hubieran pactado ellos con la entonces ministra de Economía, Elena Salgado. ¿De verdad no hay ningún gobierno regional que esté satisfecho con el actual reparto de recursos? ¿Ni siquiera Cantabria, con 25 puntos porcentuales de financiación por habitante por encima de Valencia, que es la comunidad autónoma más desfavorecida con el vigente sistema?

Más para todos

Pues no. Nadie quiere seguir como hasta ahora, por la sencilla razón de que todos los cambios de modelo comportaron mayores recursos para todas las regiones, sin excepción. En la última ocasión, en el año 2009, el incremento global fue de 11.000 millones de euros. Una auténtica barbaridad de dinero para no dejar contento a nadie, a la postre.

Tocaba revisar el sistema en 2014 –la norma dice que cada cinco años–, pero Rajoy, rodeado de la mayoría absoluta de sus diputados, dio largas al asunto. Ahora, viéndose en minoría en el Congreso de los Diputados, no le queda otro remedio que abrir el melón de la financiación territorial.

De Rajoy se dice que es un hombre con suerte; en esta materia parece que algo hay de ello, porque cuando las circunstancias le dictan negociar con los gobiernos autonómicos la recaudación fiscal sube con fuerza por encima del incremento del PIB, algo que no sucedía desde hace nueve años. Todo ese dinero extra le vendrá muy bien para financiar la dependencia, que ahora se va a incluir en el modelo de financiación.

Con las cifras en la mano, lo que necesitan las regiones para equilibrar sus cuentas no son más ingresos, sino menos gasto. Si se comparan los ingresos y los gastos de las comunidades autónomas en el periodo 2003-2012 (cuatro años y medio de prosperidad y otros cuatro años y medio de crisis), el desequilibrio de las cuentas se produjo en el 80% por incremento del gasto y un 20% por pérdida de ingresos. Bastaría con que los gobiernos autonómicos eliminaran los excesos de los años de la euforia para tener las cuentas saneadas.

No se va a proceder a esa cura de realismo, porque la hegemonía en el debate político lo tienen las comunidades y el Estado se bate en retirada. Al final, no nos engañemos, el discurso de los gobiernos autonómicos está carente del mínimo sentido de Estado y tiran de la cuerda como si el Ministerio de Hacienda fuera un pozo sin fondo. Durante décadas, Cataluña impuso el argumento de la insuficiente financiación y todos los interlocutores lo han interiorizado, empezando por Cristóbal Montoro.

Asturias

Asturias va a jugar la carta del envejecimiento y la dispersión de la población (mayor gasto en sanidad y servicios sociales), como en anteriores ocasiones. Galicia, Castilla y León, La Rioja y Aragón también se acogerán a ese argumento. En esta materia, la diferencia entre 2009 y 2017 no es apreciable. La edad media subió, pero el número de habitantes bajó, especialmente entre los que viven en las zonas rurales, así que lo que se gana por un lado se pierde por otro.

Asuntos relevantes. La práctica enseña que la negociación se alarga indefinidamente y se introducen factores que distorsionan el sistema. En 2009 fue el regalo de nuevos fondos (cooperación, competitividad) que primaban variables antagónicas, compensando, por un lado, a regiones con mayor tasa de crecimiento de la población, y por el otro, a las que menos crecían en habitantes. Dando recursos a las regiones más ricas para que compitan mejor y a las más pobres para que no se alejen de las ricas. Un sindiós que no soluciona los agravios y arruina al Estado.

Segundo asunto. El fantasma de Cataluña. La Generalitat no se personará en la negociación, pero cerrar un acuerdo sin ella es puro artificio. Apuesto por un diálogo secreto con Junqueras, mientras en Madrid el resto de comunidades autónomas negocia oficialmente en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Hasta que no haya visto bueno en Barcelona no habrá ‘fumata’ blanca en la capital.

Por último. El sistema de financiación autonómica es inseparable de los artilugios creados a partir de 2012, como el Fondo de Liquidez Autonómico y el Fondo de Facilidad Financiera. Dinero a chorro del Estado a las regiones, sin cobrar intereses. Ese mecanismo, único en la Unión Europea, evita la quiebra de Cataluña todos los trimestres, porque carece de liquidez y en el mercado financiero nadie le presta dinero. ¿Se va a mantener semejante disparate?

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EL ESCÁNDALO DE LA “POSVERDAD”
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Juan Neira | 28-01-2017 | 17:42| 0

Santiago Vidal podía convertirse en centro de la actualidad nacional, como cualquier otro senador. En realidad, cualquier anónimo español puede concentrar la atención pública del país sobre él, pero tiene que ser al precio de cometer salvajadas. Los ministros, senadores, diputados o alcaldes son capaces de convertirse en tema del día con el simple hecho de pronunciar unas pocas palabras. Santiago Vidal se conformó con decir su verdad, o mejor, la “posverdad”.

El hasta ayer senador de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) dijo en varias conferencias que la Generalitat había obtenido ilegalmente los datos fiscales de todos los catalanes. También aseveró que el Gobierno de la Generalitat tenía 400 millones de euros ocultos para financiar el “procés”, con referéndum de autodeterminación incluido. Aclaró que esa suma millonaria de dinero estaba camuflada, pero no podía decir en público, dónde ni cómo, porque el Estado podía desbaratar los planes. En otras intervenciones públicas aseguró que tenían chequeados los jueces que están destinados en Cataluña (más de 800), y ya sabían quiénes se marcharían a otros sitios de España y con cuáles podían contar.

El abandono del escaño que ocupaba en el Senado, el rotundo mentís dado por ERC, la investigación abierta por la Fiscalía de Cataluña a instancias del fiscal general del Estado, la rectificación del personaje manifestando que sus palabras no eran literalmente veraces, etcétera, me parece que pasan a ocupar un lugar secundario ante dos hechos: la simpatía con que recibía el público las declaraciones del hasta ahora senador (en los vídeos se oyen las risas y se ve la cara de placidez del personaje ante el grado de sintonía que muestra la audiencia con sus palabras) y la indiferencia con que recibe la clase política española esas revelaciones.

En cualquier estado, país o región del mundo que no esté gobernado por nacionalistas, las confesiones de Santiago Vidal causan indignación y estupor. En Cataluña, no. Resulta que el catalán medio está encantado con que una administración, ajena a la Agencia Tributaria, se haga con sus datos fiscales. Ya hay dos administraciones dispuestas a vaciarle sus bolsillos, pero ellos encantados. Por último, es llamativo el contraste entre el alboroto unánime por las conversaciones grabadas del ex ministro, Jorge Fernández, que quería parar el “procés”, y la indiferencia ante las burradas de Vidal.

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EXPERTOS EN EL SUDOKU
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Juan Neira | 28-01-2017 | 17:38| 0

El pistoletazo que marcó la salida a la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica lo dio la Conferencia de Presidentes. En 2014 tocaba revisar el sistema aprobado en 2009, pero Rajoy consideró que no se daban las circunstancias para abrir el melón de la financiación territorial. Sin embargo, ahora no opuso ninguna resistencia a discutir sobre el reparto de recursos. En 2014 contaba con una cómoda mayoría absoluta y el PP gobernaba en once comunidades autónomas, mientras que ahora se encuentra en minoría parlamentaria y sólo gobierna en cinco regiones (Madrid, Galicia, Castilla y León, La Rioja y Murcia). En el anterior mandato estaba en condiciones de imponer sus criterios, en el presente serán otros los que impongan sus criterios al Gobierno del PP. Sólo hay una cosa que tiene Rajoy a favor, de la que carecía en el pasado: el comportamiento al alza de la recaudación fiscal. En la actualidad, los ingresos fiscales crecen por encima del aumento del PIB. No se trata de un hecho menor, precisamente. Hasta la fecha, el consenso sobre la financiación autonómica siempre se logró poniendo el Gobierno central más recursos sobre la mesa. Los años en que aumentan los ingresos fiscales constituyen el escenario adecuado para que se pueda llegar a un pacto entre territorios.

En la Conferencia de Presidentes se acordó que la negociación del sistema de financiación autonómica empezara con un estudio de expertos en la materia. Los gobiernos regionales han elegido a profesores de Hacienda Pública. En el caso de Asturias, el Principado ha designado a Carlos Monasterio, con más de treinta años de trabajos sobre la materia. Es probable que en nuestra región no haya ninguna persona más cualificada que Monasterio para desempeñar ese cometido. De los expertos se espera que hagan un trabajo equilibrado, dejando a un lado los subjetivismos de la política, y que presenten un estudio flexible con distintas opciones. A los barones autonómicos y al Gobierno central les tocará decidir el volumen de recursos que se incorporarán al sistema. Los gobiernos regionales tienen una bien ganada fama de manirrotos. Todo el dinero les parece poco para financiar los servicios públicos. Es importante que los dirigentes autonómicos asuman la problemática del Estado ya que no puede repuntar el déficit por culpa del gasto público. Para empezar con buen pie es preciso que los expertos realicen un trabajo impecable.

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EL PROTAGONISMO EN LAS REFORMAS
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Juan Neira | 26-01-2017 | 17:53| 0

Ignacio Prendes, el diputado asturiano de Ciudadanos (C’s) en la Cámara baja, va a entrar en la Comisión Ejecutiva del partido si la candidatura de Albert Rivera gana el congreso. No hace falta decir que todos los delegados del cónclave dan por supuesto que el líder de C’s revalidará su puesto de presidente de la organización. Cualquier otro resultado sería una sorpresa mayúscula para la que no hay posible explicación, al menos, a priori. Prendes pone en valor el trabajo de su grupo en el Congreso de los Diputados y otorga a C’s el papel de liderar la senda reformista que ha tomado esta legislatura, con acuerdos como la ampliación del régimen de paternidad, un nuevo régimen para autónomos, medidas contra la corrupción o el impulso del pacto nacional por la educación que ha dado sus primeros pasos. Antes de la investidura de Marino Rajoy, el pacto de legislatura entre PP y C’s, con sus ciento cincuenta medidas, parecía que sería el eje sobre el que pivotaría la acción del Gobierno, pero el transcurso del mandato indica que el protagonismo recae sobre la entente del Gobierno con el PSOE, que se inició con el acuerdo sobre el incremento de la cuantía del salario mínimo.

La sintonía entre Mariano Rajoy y Javier Fernández tiene sentido desde una perspectiva de Estado, ya que son los dos partidos que se turnaron en el gobierno, defienden la Constitución y forman una mayoría abrumadora frente a los intentos de cambiar de modelo de democracia que barajan algunos grupos. Desde los intereses de partido, para Rajoy es más útil darle cancha al PSOE que a C’s, ya que Albert Rivera compite por la misma bolsa de votos que el PP, mientras que el PSOE sólo tiene en común con el PP las franjas de electorado más centrista. Además, si el PSOE recupera votos, Podemos no tendrá mucho margen para crecer, mientras que las subidas electorales de C’s apenas inciden en el partido de Pablo Iglesias.

Prendes afirma que los socialistas no deben bloquear los presupuestos «porque ya se vio lo que ocurre con el no es no». Hablar del «no es no» es lo mismo que convocar al fantasma del exsecretario general socialista, Pedro Sánchez, que provocó la crisis del partido al apostar por una estrategia contraria a la línea histórica del PSOE, que nunca introdujo en sus alianzas a grupos que exigen la autodeterminación. Rajoy sabe que los socialistas necesitan un margen para discrepar, así que para los presupuestos debe ir pensando en otros socios.

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RAJOY, AZNAR Y LAS PRIMARIAS
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Juan Neira | 25-01-2017 | 23:00| 0

A Mariano Rajoy le ha nacido una oposición extraparlamentaria liderada por José María Aznar. Desde que el PP recuperó el Gobierno, en 2011, la relación entre ambos se volvió tensa. No fue fácil en los años anteriores, pero las cosas empeoraron cuando Rajoy se instaló en la Moncloa. Aznar actúa como si fuese el tutor del presidente, aunque sólo le lleva dos años. Aunque la pulsión que le hace adoptar el tono admonitorio deriva del hecho de haberlo convertido en heredero. Le dio un latifundio inmenso, que responde al nombre de España, y seguro que Aznar maldijo más de una vez haber estampado en el cuaderno azul su nombre. Si pudiera volver atrás es probable que hubiera elegido a Mayor Oreja que responde más al estereotipo de hombre duro incapaz de hacer concesiones que tanto le gusta al presidente de Fundación de Análisis y Estudios Sociales (FAES). Lo que nunca sabremos es lo que hubiera opinado el electorado. Como ocurre tantas veces, a la hora de pasar el relevo Aznar escogió como delfín al político que consideraba más maleable de los tres que componían la troika. Aznar se retiró con cincuenta y un años, demasiado joven para no querer seguir influyendo desde la distancia. Rajoy le respondió con la táctica que mejor practica: hacerse el sueco. Aznar tuvo que conformarse con influir en el Ayuntamiento de Madrid.

En el primer mandato de Rajoy el expresidente le recordó que la ideología del PP exige bajar los impuestos, y que la operación de suavizar la presión fiscal le salió redonda en los años noventa del siglo pasado al aumentar la recaudación. Aznar, como tanta gente, es de los que piensa que lo de bajar o subir impuestos funciona con independencia del ciclo económico. Si en 2012 hubiera habido una bajada generalizada de impuestos el déficit público se hubiera ido al 12%. Otra cosa distinta es cuando la economía se recupera. Aznar aprecia ahora una desvertebración política, social y territorial de España, y Rajoy, sin embargo, se muestra optimista. Los pactos alcanzados con PSOE y Ciudadanos le han levantado la moral. Más allá de los juegos de esgrima de los dos políticos, no creo que se pueda sentir el presidente de Gobierno muy orgulloso de la cohesión territorial que hay hoy día en España. El último ejemplo de ello son las ausencias de dos comunidades autónomas en la Conferencia de Presidentes. Si las cosas se tuercen del entorno de Aznar saldrá una alternativa. Por fin la derecha tendría primarias.

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