El Comercio
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EL SILENCIO DE LOS CRÍTICOS
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Juan Neira | 30-04-2018 | 18:13| 0

La reunión del comité autonómico de la FSA fue más un acto litúrgico, con dos tercios de los intervinientes pidiendo a Adrián Barbón que se presente a las primarias, que un órgano de debate en el que los dos sectores, ‘sanchistas’ y críticos, mayoritarios y minoritarios, confrontaran propuestas y críticas. Desde el último congreso, los seguidores de Pedro Sánchez tienen una amplia mayoría en el partido, que se refleja en la composición del comité autonómico y en la comisión ejecutiva (esta última se ha convertido en un órgano monocolor). Tras meses lanzando pullas desde el sector crítico, se esperaba que salieran a la tribuna para exponer sus argumentos, pero han optado por callarse. Cuando faltan menos de quince días para cerrar el plazo de presentar candidatos a las primarias, el silencio tiene el valor de un voto en blanco para que los mayoritarios ganen las primarias por la vía del candidato único. Ni siquiera el sorprendente adelantamiento de la fecha fue impugnado por el sector crítico. Imagino que en la barra del bar habrán jugado un papel más activo.

Cuando hay dos posturas enfrentadas en los órganos de dirección deben exponerse. Se corre el riesgo de ahondar las diferencias, aunque también se puede llegar a una síntesis. En cualquier caso hay que dar la cara y dejar constancia de lo que se piensa. La excepción fue Antonio Trevín, que le sobra experiencia, personalidad e independencia (trabaja en una gran empresa y la edad le protege de los golpes bajos). Salió a la tribuna para exponer su visión,  sobre las primarias, crítica con la del sector oficial. Sin embargo, consejeros de Gobierno y notables del ‘javierismo’ prefirieron evitar la controversia.

A falta de debate, la reunión sirvió para dejar constancia del clamor de la dirección para que Barbón sea candidato a la Presidencia del Principado. El interesado se mostró dispuesto a reflexionar sobre el asunto. Todos los militantes del PSOE saben que Adrián Barbón va a presentarse a las primarias. La única duda es si será el único candidato o si tendrá rival, aunque en ambos casos el resultado será el mismo: Barbón será el cabeza de lista del PSOE a los comicios autonómicos. De aquí al 11 de junio no es posible presentar otra candidatura alternativa con posibilidades de ganar. Por eso decía al principio que la reunión se convirtió en un acto litúrgico para dejar constancia que el partido pide al secretario general que entierre la bicefalia. Para otro día, la llingua.

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DEPORTE, EL COSTE DE UNA DECISIÓN
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Juan Neira | 29-04-2018 | 15:07| 0

Causa asombro analizar cómo se toman las decisiones públicas. Entre nosotros tenemos un asunto que lo ilustra a la perfección: la ubicación del grado Ciencias de la Actividad Física y del Deporte que va a impartir la Universidad de Oviedo.

En principio, lo lógico sería valorar las condiciones que ofrecen los distintos campus, tanto desde la perspectiva de las instalaciones que se ofertan, como desde la accesibilidad del alumnado al mismo.

Si esas fuesen las variables a ponderar, el periodo de maduración de la decisión sería, forzosamente, muy corto, ya que Gijón tiene unas infraestructuras más adecuadas para el estudio de las distintas prácticas deportivas que los otros dos campus juntos (Oviedo y Mieres). La ciudad que previsiblemente tiene más potenciales alumnos para el grado de Deporte es también Gijón.

Sin embargo, tras varios meses de forcejeo, la duda atenaza a los responsables académicos y a los políticos (Principado), porque se han obviado las cuestiones esenciales para sustituirlas por otras de muy distinta naturaleza.

Mieres

Desde un principio, el rector de la Universidad vio con buenos ojos la opción de Mieres porque posee dos cualidades que no tienen nada que ver con el deporte: el grado ayuda a llenar la carcasa de un campus casi vacío y aporta recursos a la institución académica, ya que lo impartiría una institución privada (la Facultad Padre Ossó) que pagaría por el uso de las instalaciones a la Universidad.

El rector respiraría porque el alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez, le dejaría tranquilo una temporada, y las finanzas de la Universidad recibirían un ingreso inesperado. Lo de menos es que el campus de Mieres se hubiera concebido para estudios relacionados con ingeniería y fuentes energéticas (ingeniería de minas, forestal, etc.) y que ofrezca unas condiciones muy inferiores a Gijón para impartir el grado de Deporte.

Gijón

En Oviedo está la Facultad de Formación del Profesorado que aboga por la implantación del grado. El profesorado implicado en la materia es un grupo vocacional con currículo de investigación. Al principio proponían como sede a Oviedo, pero invitados por el Ayuntamiento de Gijón visitaron las instalaciones deportivas de la ciudad y quedaron plenamente satisfechos. Plantean un grado con laboratorios en Oviedo y el resto de actividades en Gijón. Desde el Ayuntamiento gijonés llevan veinte años demandando esa titulación.

Como desde el rectorado se ha renunciado a hacer una valoración objetiva sobre las fortalezas y déficit de las alternativas presentadas, la disputa se ha transformado en un pulso político.

Aníbal Vázquez convocó una cumbre sobre el campus y al excusar su presencia el presidente del Principado, suspendió la cita. A continuación renunció a acudir a las reuniones sobre el área central asturiana, y encabeza la movilización de los alcaldes de las cuencas mineras en demanda de la localización del grado de Deportes en Mieres. Su principal argumento es que veinte años más tarde de iniciar la construcción, el campus está semivacío.

Como máximo representante de los intereses de Mieres hay que ponerle un diez Aníbal Vázquez. El vecindario sabía lo que hacía cuando lo eligió por mayoría absoluta.

Mieres tiene el respaldo de toda la población de las cuencas mineras que creyeron en el campus como la gran apuesta para transformar el territorio. Cuando Villa y Hevia (secretarios generales del Soma y CCOO) visitaron al entonces rector de la Universidad de Oviedo, Julio Rodríguez, para ofrecerle 23.000 millones de pesetas de los fondos mineros para construir un campus en Mieres, brotó la ilusión colectiva.

Como esa decisión se tomó siguiendo unos móviles ajenos a los intereses universitarios, el resultado fue muy diferente del esperado. A la vista está.

La opción de Mieres tiene un aliado inesperado en la gijonesa Mercedes Fernández, que sin dar argumentos ha dicho que es de justicia que el grado de Deportes se imparta en Mieres, al igual que ella apoyó que el grado de Organización Industrial fuera en Gijón.

Cherines tiene una buena oratoria, pero en vez de poner ejemplos clarificadores recurre a obviedades. ¿Podría decirnos la lideresa dónde ubicaría el grado de Organización Industrial, en caso de no impartirlo en la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón? ¿Había otras alternativas sobre la mesa? ¿Estaba en condiciones el PP, o cualquier otro partido, de hacer el ridículo proponiendo otra ubicación?

El ejemplo que pone Mercedes Fernández es redundante, ya que tampoco es discutible que cualquier grado de estudios jurídicos que se proponga desde la Facultad de Derecho se deba ubicar en Oviedo.

Principado

El Principado guarda silencio y muestra una cierta incomodidad por el tiempo que se prolonga el debate sin que el equipo rectoral tome la decisión. Es dudoso que le convenza la opción de Mieres por proceder de una iniciativa privada (¿privatizar la Universidad de Oviedo?), pero Gijón no le hace feliz porque ya no es el territorio del puño y la rosa.

El rector, Santiago García, se queja del debate social originado sobre una cuestión que no debería haber salido de la institución académica. Tarde para lamentarse. Contradecir al sentido común tiene un coste.

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LAS ESPADAS EN ALTO
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Juan Neira | 28-04-2018 | 11:25| 0

Los militantes de base y los cuadros de IU, en Asturias, están revueltos tras conocer el documento de Alberto Garzón que plantea un cambio radical en la organización liquidando las federaciones y levantando una estructura centralista que le concede poderes omnímodos para llevar el barco de IU al puerto de Podemos. Desde la dirección federal se desliza que se trata de un simple documento de trabajo, pero todos piensan que se trata de una mera táctica para ganar tiempo. Nadie propone una transformación profunda de una organización política para convertirla en un mero material de debate. El calendario político respalda la necesidad que tiene Garzón de dar pasos hacia adelante. Veamos.

En 2019 habrá como mínimo cuatro convocatorias a las urnas: elecciones andaluzas, municipales, autonómicas y europeas. Las tres últimas el mismo día, 26 de mayo. Puede haber también elecciones generales, si el Gobierno de Rajoy no logra cambiar la tendencia declinante que acompaña al PP. Garzón no puede acudir a las urnas con las herramientas del pasado. La novedad de las elecciones generales de junio de 2016, formando con Podemos la candidatura conjunta de Unidos Podemos, es irreversible para Garzón. Su destino político va irremediablemente unido a la operación de poner debajo del praguas de Podemos a toda la infantería de IU. Por eso la propuesta de liquidar las federaciones territoriales es mucho más que un documento de trabajo: es un paso necesario para generalizar la alianza electoral y facilitar la fagocitación de IU por el partido de Pablo Iglesias.

En Asturias, un sector mayoritario en IU está por la labor de plantar cara a Garzón negándose a liquidar la actual organización y dispuesto a concurrir con una candidatura independiente de Podemos a las elecciones de 2019 si no les dejan otra salida. El principal instrumento de coacción de Garzón es retener la marca de IU y obligar a los disidentes a comparecer ante el electorado con otras siglas. No cabe duda de que es un hándicap presentarse a pedir el voto sin la marca histórica, pero ese tipo de obstáculos no facilitarán la entente. Es verdaderamente sorprendente la falta de confianza de los dirigentes federales en su propia fuerza política. El fracaso cosechado por Unidos Podemos en las urnas (un millón de votos menos de los logrados, seis meses antes, por Podemos e IU concurriendo por separado) no le ha hecho recapacitar a Garzón, ni las insensateces y los caprichos de Pablo Iglesias.

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LA LIQUIDACIÓN DE IZQUIERDA UNIDA
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Juan Neira | 27-04-2018 | 17:56| 0

Alberto Garzón planea un golpe de mano en IU liquidando la tradicional estructura de federaciones y sustituyéndola por una nueva organización centralizada en Madrid. Durante treinta años, desde 1986 hasta hoy, IU se articuló sobre territorios federados. Cada uno de ellos tiene personalidad jurídica propia y gestión económica autónoma. Ahora, de la noche a la mañana, Alberto Garzón quiere borrar esa estructura y hacer una nueva organización unitaria, con todos los recursos centralizados. Un modelo que no tiene ninguna otra fuerza política en España. El Estado de las autonomías lo han interiorizado los propios partidos, adaptando su organización a la estructura estatal. ¿Qué hay detrás del giro jacobino de Garzón?

El coordinador general de IU tiene dos motivos para liquidar las federaciones. Le urge sanear la economía de Izquierda Unida, lastrada por las deudas. Le interesa contar con los recursos de las federaciones para hacer frente a los compromisos de pago. Hasta 2015, IU contaba con cerca de cuarenta diputados regionales, que tras las últimas elecciones autonómicas se quedaron en nueve, cinco de ellos toman asiento en la Junta General del Principado. Si exceptuamos a Asturias, IU solo tiene cuatro diputados autonómicos en toda España. Por esa vía dejó de ingresar mucho dinero la organización. El otro motivo es la preparación de la fuerza política para ingresar en Podemos o ser absorbida por Podemos. Sin federaciones, sin órganos territoriales, todas las decisiones se tomarán en Madrid. A las órdenes de Garzón, habrá un trasvase en masa de la militancia de IU a los círculos de Podemos. Garzón no engaña a nadie, hace ya mucho tiempo que sólo ve al partido morado como alternativa desde la izquierda al PSOE, PP y Ciudadanos. En realidad, Garzón sigue la hoja de ruta de Anguita, obsesionado con crear un amplio movimiento político y social, cuyo eje sería el partido de Pablo Iglesias. El propio Garzón ya dio ejemplo de sumisión y vasallaje, aceptando ir el quinto de la lista por Madrid en las últimas elecciones nacionales, dentro de la candidatura de Unidos Podemos.

La IU asturiana, la de Ramón Argüelles y Gaspar Llamazares, no puede aceptar el plan de cierre por derribo de Garzón. La historia de IU, el peso en la sociedad asturiana (nunca tuvo tantos alcaldes como ahora) y las expectativas electorales piden que se mantenga como fuerza autónoma. Arriar la bandera de IU sería decepcionar a 65.000 electores que recelan de los inventos.

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ERROR INVOLUNTARIO
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Juan Neira | 26-04-2018 | 21:04| 0

Un «error involuntario». Así resumió Cristina Cifuentes el vídeo del hurto, en el que se ve cómo un empleado del supermercado le manda vaciar el bolso donde se encuentran los dos botes de crema que trataba de llevarse para su casa sin pagar. Dicen que todos tenemos un precio; en el caso de Cifuentes quedó demostrado que su precio es muy bajo: 40 euros. Aunque ella lo ignore, todos los errores son involuntarios, porque en caso contrario no es correcto hablar de errores sino de fraude, estafa, robo, mentira, hurto. En definitiva, de acción dolosa. La sustracción de las cremas fue un acto consciente que trató de negar cuando fue requerida por el servicio de seguridad, primero diciendo que ya llevaba los botes con ella, luego enseñando uno solo, y finalmente diciendo que tenía prisa terminó por abonarlos. En el affaire del supermercado, Cristina Cifuentes aseguraba que no tenía nada, cuando la mercancía estaba en el bolso, mientras que en el escándalo del máster, presumía de poseerlo y la investigación periodística demostró que no tenía el título, conformándose con un apaño de firmas falsas. Si la verdad está en un lado, Cifuentes se coloca siempre en el otro. Ante el público, su problema no está en las mentiras primigenias, sino en el cinismo de dar, a posteriori, explicaciones fantásticas, a sabiendas de que son rotundamente falsas, ante 46 millones de españoles.

Mariano Rajoy tenía poderosas razones para retirarla de la escena pública durante las últimas semanas, pero le dio su apoyo. Tuvo que llegar el vídeo de las cremas para que diese orden a Cospedal de indicarle la puerta de salida. Demasiado tarde. El coste de mantener la mentira en el poder lo va a pagar el PP de Rajoy. Inexplicable, también, la postura de Pablo Iglesias: «no es legítimo destruir a un ser humano». Después de cargarse a Tania Suárez, le brotan los sentimientos de piedad por Cifuentes. Iglesias también es un hombre de errores: en Cataluña con los independentistas y en Madrid se compadece de ‘Cifu’.

Políticamente, Cifuentes fue una creación de las fuerzas rivales de Esperanza Aguirre. El PP de Rajoy y la izquierda la saludaron con alivio, al dejar atrás a la auténtica lideresa de la derecha madrileña. En las palabras de despedida ensayó su última mentira: se retira para que la izquierda radical no gobierne Madrid, vía moción de censura. En realidad, abandona empujada por el descrédito social, llena de arrugas, refugiada en el recuerdo del padre difunto. Una escena patética.

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INGENUAS Y EXPERTAS
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Juan Neira | 25-04-2018 | 21:20| 0

Gimena Llamedo, secretaria de Organización de la FSA, ha admitido que las primarias se han adelantado por las tensiones internas en el partido, con un sector crítico que aspira a recuperar el terreno perdido en el congreso regional. Con la anticipación de las primarias para elegir candidato a la Presidencia del Principado buscan los actuales dirigentes del socialismo asturiano revalidar el triunfo del congreso y dar por zanjada la temporada de test internos.

En la FSA, junto al cambio de dirigentes y la implantación de una nueva línea política que califican de giro a la izquierda, se ha producido también un relevo generacional. Hay que ser nuevo en la tarea y conservar todavía una cierta dosis de ingenuidad para reconocer que el cambio de fechas en las primarias es una respuesta al guirigay interno y al «ruido mediático», como ha declarado Gimena Llamedo. El libro de estilo aconseja decir que las primarias en junio eran una posibilidad como otra cualquiera y que se inclinaron por esa fecha para poder planificar con tiempo la precampaña electoral. En cambio, la número dos de la FSA prefirió decir la verdad y reconocer que están hartos del cuestionamiento interno. A los pocos meses de obtener una mayoría abrumadora en el congreso de la FSA, no procede dar carta de naturaleza a las maniobras del sector que está en minoría. Los mensajes deben ir orientados hacia la sociedad. Los ‘sanchistas’ mandan en el PSOE asturiano, tienen una dirección del partido monocolor, y cuando se tiene tanto poder en la mano es para marcar el ritmo de los debates, sin ceder la iniciativa a los demás. Cuando tengan más experiencia actuarán de otra manera.

Mercedes Fernández aprovechó la ocasión para calificar de «chapucerillo» el proceso interno de los socialistas. Cherines tiene muchas horas de vuelo, por eso no se avergüenza de descalificar a los que ceden la palabra a los militantes para elegir a los candidatos electorales. Ella preside el único partido asturiano que recurre al sistema del dedazo para nominar a los aspirantes a diputados. Con el dedazo margina a Caunedo o pone patas arriba a la organización del partido en Avilés. En el PP, los militantes se limitan a esperar lo que depare la brújula del dedazo. Dentro de unos meses, el dedazo de Cospedal pondrá a Cherines al frente de la lista electoral, dándole la oportunidad de obtener el récord de perder por sexta vez consecutiva unas elecciones autonómicas o municipales en Asturias. No todos gozaron de ese privilegio.

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PRIMARIAS ANTICIPADAS
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Juan Neira | 24-04-2018 | 20:29| 0

La dirección de la Federación Socialista Asturiana (FSA) ha convocado elecciones primarias para el 10 de junio. Ese día los socialistas elegirán al candidato a la Presidencia del Principado que los representará en los comicios de mayo de 2019. En cuarenta y cinco días se celebrará la consulta a la militancia. Hasta fechas recientes se daba por seguro que las primarias serían en otoño. No antes de octubre ni más tarde de la primera quincena de diciembre. El plazo correspondía a lo que se puede entender como calendario natural, algo ya vivido en las municipales y autonómicas de 2015 por media España. Posteriormente, se empezó a barajar la posibilidad de adelantar la consulta al mes de junio, por sugerencia del equipo de dirección de Pedro Sánchez; ahora, la Comisión Ejecutiva de la FSA ha propuesto el día señalado, debiendo ser los órganos federales del partido los que den su aprobación.

Los dos bandos, ‘sanchistas’ y ‘críticos’, llegan de manera distinta a la precampaña. Los primeros tienen la moral elevada tras haber ganado el congreso de la FSA y cuentan con el respaldo decidido de Pedro Sánchez y Adriana Lastra, los dos principales dirigentes del PSOE. Fue Pedro Sánchez quien, en una de sus últimas visitas a Asturias, señaló a Adrián Barbón como futuro candidato a la Presidencia.

En el otro sector no hay un líder reconocible. Javier Fernández se ha autoexcluido, tras haber jugado un papel neutral en la contienda entre Pedro Sánchez y Susana Díaz, por interpretar que el presidente de la comisión gestora no debía tomar partido. En el sector crítico, hasta el momento, nadie da la cara. Sin lugar a dudas, Fernando Lastra es el dirigente con más peso político. Desde que llegó al Gobierno dio un cambio radical a la forma de hacer política en las infraestructuras, parcela que le ha sido asignada. Multiplicó la interlocución con las otras administraciones y acertó en las alianzas. Frente a la pasividad de sus colegas del Consejo de Gobierno, optó por una política activa. Ahora es cuando se ve el tiempo que se perdió con Belén Fernández.

La convocatoria de las primarias coge con el pie cambiado a todo el sector crítico. Es un conjunto de gente desperdigada, sin moral de combate y sin discurso. Desde que llegó Pedro Sánchez a la Secretaría General andan lamiéndose las heridas. ¡Qué distinta fue la reacción de Susana Díaz en Andalucía! Cuando falla el general no se les puede echar la culpa a los soldados.

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LO LLAMAN PROGRESO
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Juan Neira | 23-04-2018 | 15:51| 0

Al finalizar 2017 la deuda del Principado era de 4.244 millones de euros: 150 millones más que un año antes. Peldaño a peldaño se eleva la deuda sin que se vislumbre dónde acaba la escalera. En plena recesión, cuando se destruía riqueza y perdíamos dos puntos de PIB, en cada ejercicio, la deuda se elevaba. Para el pensamiento dominante se trataba de una actuación lógica, porque había que echar mano de los créditos para mantener el gasto de los servicios públicos. Sin embargo, ahora, cuando somos la segunda región en la que más creció la producción de bienes y servicios sigue aumentando la deuda. El discurso hegemónico considera normal acudir a los bancos, ya que al crecer hay margen para endeudarse, y al aumentar la recaudación fiscal se pueden devolver los préstamos. Conclusión: todos los años presentan oportunidades para vivir a crédito y nuestros gobernantes las aprovechan.

El único problema de vivir a cuenta del dinero ajeno es que hay que devolverlo con intereses incluidos. En los próximos seis años vencen créditos por valor de 400 millones de media en cada ejercicio, y hay que tener dinero reservado para cumplir con nuestras obligaciones. En la cifra de los 400 millones no están contabilizados los intereses ¿Tiene el Principado 2.400 millones en la caja para atender los vencimientos de deuda? Es evidente que no, así que hará frente a la obligación pidiendo nuevos créditos. Es el famoso método del ‘tira p’alante que libras’, muy conocido y practicado por toda la clase política. El Principado dedicó los tres meses invernales a confeccionar una ley de crédito extraordinario, con un montante de 111 millones. Decían que era para relanzar la inversión y sortear las rigideces de la prórroga presupuestaria. Pues bien, casi la mitad del crédito va a ir destinado a vencimiento de deuda. Las urgencias para solicitar el préstamo vienen dictadas por nuestros acreedores. Las tres grandes prioridades presupuestarias son el gasto en sanidad, en educación y en el servicio de la deuda. El I+D+i, los servicios sociales y la inversión productiva deben esperar ya que los bancos constituyen un asunto preferente.

Me sorprende que el Principado lleve quince años agobiado por el crecimiento del gasto sanitario y no muestre la menor preocupación por la montaña de deuda que ha fabricado. El circuito del dinero: de los asturianos al Principado, vía impuestos, y del Principado a los acreedores, vía vencimientos de deuda. A eso lo llaman progreso.

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SINDICATURA, EL SESGO PARTIDARIO
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Juan Neira | 22-04-2018 | 21:56| 0

La decisión de crear la Sindicatura de Cuentas partió de los dos grandes partidos (PSOE y PP). Entre la ciudadanía no había un estado previo de opinión que empujase a dar ese paso, de modo que la gente recibió con absoluta indiferencia la ampliación del edificio institucional del Principado.

Bien es cierto que el órgano formaba parte de las previsiones estatutarias y, lo que es más importante, que había réplicas del mismo por todo el mapa autonómico.

Los dirigentes del bipartidismo hablaron de la necesidad de controlar la actividad financiera del sector público autonómico, como si el Tribunal de Cuentas no hiciera ya esa labor. Entre líneas se entendía el mensaje: era mejor que esa labor de fiscalización y control se ejerciera desde la cercanía.

Repito, a la gente le daba igual, y solo sentía un cierto recelo por el elevado coste que podía suponer para las arcas autonómicas los nuevos órganos.

Por aquellos primeros años del siglo XXI, los cuarenta y cinco escaños de la Junta General del Principado se repartían entre PSOE, PP e IU. El famoso triángulo asturiano con dos lados muy largos (entre socialistas y populares sumaban más de cuarenta diputados) y un pequeño segmento para IU.

Nombres

El único asunto problemático de la Sindicatura de Cuentas estaba en la personalidad de los síndicos. Era delicado escoger a los que iban a ocupar esos puestos con capacidad para decidir qué ayuntamientos o sociedades se auditan y el contenido de los informes. Dada la correlación de fuerzas en el Parlamento, el espinoso asunto de los nombres se solventó en una negociación reservada entre Javier Fernández y Ovidio Sánchez, máximos líderes del PSOE y PP.

Como la Sindicatura es un órgano que emana de la Junta General del Principado, y a ella rinde cuentas, los dos negociadores entendieron que lo sensato era que cada uno de los tres partidos propusiera un síndico, reservando para el partido con más escaños (PSOE) la propuesta del síndico mayor. En aquellas semanas, un amigo mío socialista, que estaba en la pomada, me dijo que iban a presentar un candidato de mucho peso, intachable, que iba a impresionar a todos.

Ultimado el pacto, la Junta General del Principado, por unanimidad, eligió a Avelino Viejo (PSOE), Mercedes Fernández (PP) y Antonio Arias (IU). El aspecto más polémico de la terna estaba en Cherines, ya que en la Ley del Principado de Asturias, 3/2003, de 24 de marzo, de la Sindicatura de Cuentas, se dice que los síndicos deben contar con «más de diez años de experiencia sobre las materias sobre las que versa la función de la Sindicatura de Cuentas».

El perfil académico de Cherines es enteramente jurídico, ajeno a todo lo que tiene que ver con la fiscalización, auditoría o análisis de cuentas, pero la clase política cerró filas en torno al pacto de los jefes de partido.

Con su voto solidario, PSOE, PP e IU inocularon el sesgo partidario desde el mismo momento en que la Sindicatura de Cuentas inició su labor. Una institución que debía ser escrupulosamente independiente y ajena a la lucha política se vio marcada por la huella del Gobierno y la oposición. La biografía política fue la única razón para que el Parlamento ungiera a los síndicos.

Trifulcas

Hubo todo tipo de líos. Los síndicos del PP e IU pretendieron en un momento dado llevar la labor fiscalizadora más allá de lo que marca la ley (el registro de ‘cuentandantes’, donde se especifican las sociedades públicas que forman parte de la Cuenta General del Principado de Asturias). Cherines y Antonio Arias querían controlar a otras sociedades, pese a que los informes jurídicos de la Sindicatura y el informe del letrado de la Junta decían lo contrario. Una actitud insólita.

Por su parte, Avelino Viejo, tras una visita a Gabino de Lorenzo, señaló que se iban a comparar los resultados obtenidos de auditar los distintos ayuntamientos, como si el Parlamento le hubiera hecho ese encargo.

Se sucedieron mil trifulcas de todo tipo, al llevar algunos diputados asuntos a la Sindicatura, tras haber perdido el debate en el Parlamento, convirtiendo a la Sindicatura en una suerte de segunda Cámara. Por su parte, Antonio Arias se quejó amargamente del papel de comisaria política que jugaba, a su entender, la Secretaria General de la Sindicatura, Rosa Zapico.

Dimisión

Así, en un enredo de políticos, síndicos y técnicos, con una madeja de relaciones laborales, políticas, personales y personalísimas, llegamos hasta el presente, en el que toda la oposición pide la dimisión del síndico mayor por haberse empeñado en utilizar un sistema para la provisión de plazas del personal de la Sindicatura que había sido informado en contra por el letrado de la Cámara y la Mesa de la misma. Una vez que el Tribunal Superior de Justicia de Asturias declaró nulo el procedimiento utilizado, vino la petición unánime de dimisión.

El síndico se aferra al sillón y el PSOE no quiere que se levante. La letra de la ley permite el enroque. Ahora bien, desde la lógica política, si la Cámara nombra a los síndicos, la Cámara debe poder cesarlos cuando pueda argumentar que su gestión causó un daño a la imagen de la Sindicatura.

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LA HUELLA DE FORO
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Juan Neira | 22-04-2018 | 21:54| 0

En 48 horas se ha pasado de registrar Martínez Oblanca una enmienda a la totalidad del proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE), a la firma de un pacto sobre las cuentas entre el PP y Foro. Del máximo disenso (enmienda a la totalidad, nada de desacuerdos parciales) al máximo consenso (acuerdo con cláusulas cerradas). El tránsito de una a otra posición ha sido posible porque el Gobierno ha aceptado aumentar en 53 millones la inversión en Asturias. ¿Es mucho o poco? Es un 27% más de lo que constaba en el proyecto de cuentas aprobado en el Consejo de Ministros. En el conjunto de las comunidades autónomas, Asturias deja de recibir una cantidad discreta del Gobierno para situarse entre el grupo de territorios favorecidos por el reparto de recursos. Hay autonomías que tienen asignada una mayor inversión, faltaría más, pero hemos ganados bastantes puestos en la comparativa regional. De la secuencia política que va de la discrepancia al acuerdo se deben sacar algunas consecuencias.

Un año más el Gobierno llega al Parlamento con una propuesta manifiestamente mejorable desde la óptica de los intereses asturianos. Los puntos flojos del proyecto de presupuestos se concentraban en incumplimientos del pasado. Después de enterrar miles de millones de euros en la variante de Pajares, tras interminables discusiones sobre intercambiadores, traviesas polivalentes y triples hilos, resulta que el tren de alta velocidad iba a tardar tres horas y veinte minutos entre Madrid y Gijón. Cincuenta minutos más de cómo estaba diseñado hace quince años. Lo que vale para el ministro del ramo no debe ser aceptado por los representantes de los asturianos. Al final, como ya ha ocurrido el pasado año, la cúpula del Gobierno tuvo que salir a apagar fuegos poniendo más dinero sobre la mesa y comprometiéndose por escrito a que el AVE asturiano responda a su nombre: alta velocidad.

También llama a la reflexión la manera de lograr el incremento sensible en las inversiones. Vale más la presión de Martínez Oblanca que la suma de diputados del PSOE y del PP. Una aritmética parlamentaria muy extraña, en la que uno es más que siete. El otro día decíamos, desde estas líneas, que los diputados del PSOE y del PP no pueden analizar las cuentas del Estado desde la exclusiva óptica de los intereses de su tierra chica. Tampoco se puede caer en el defecto opuesto sacrificando los intereses de la región en beneficio de otros. ¿El día que no esté Oblanca, quién hará esa labor?

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