El Comercio
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MÁS DIFÍCIL TODAVÍA
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Juan Neira | 04-01-2017 | 21:51| 0

Dentro de quince días se celebrará la Conferencia de Presidentes, una cita creada por Zapatero que la mayoría absoluta de Mariano Rajoy envió al desván de las cosas inservibles. En la presente legislatura la necesidad de recurrir a pactos para tomar decisiones hizo que la Conferencia de Presidentes sea vista por el Gobierno del PP como un instrumento esencial para definir la arquitectura institucional española. Soraya Sáenz de Santamaría considera que en ella se pueden tocar asuntos como el empleo, los futuros debates de la Unión Europea y la sostenibilidad del sistema del bienestar. Tras esas formulaciones genéricas, ya se sabe que se discutirá sobre las orientaciones básicas del nuevo sistema de financiación territorial, cuestión demandada por diferentes líderes regionales del PP y del PSOE.

Rajoy perdió la ocasión de revisar el modelo de financiación en su primer mandato, cuando el PP gobernaba en once comunidades autónomas y la Generalitat planteaba por primera vez la posibilidad de convocar una consulta sobre el llamado ‘derecho a decidir’. En otoño de 2012, Artur Mas exigió a Rajoy un sistema fiscal para Cataluña similar al del País Vasco, con plena soberanía sobre los impuestos; la negativa del presidente facilitó el abandono de la vía autonomista y la asunción de la estrategia independentista. En aquellos años hubiera sido bueno que estuviese abierta la negociación sobre el modelo de financiación territorial para evitar la ruptura.

Acordar un sistema de financiación para las comunidades autónomas es una de las tareas más difíciles que se pueden abordar en la política española. Cada vez que se abre el melón de la financiación cuesta más trabajo consensuar un solución. Hasta la fecha, los acuerdos se basaron en dos premisas: la aportación del Gobierno de dinero extra –para aceptar el actual sistema, el Gobierno de Zapatero tuvo que poner 11.000 millones de euros más sobre la mesa- y la aceptación de las comunidades autónomas de la negociación multilateral, estando todas representadas en la misma mesa. En la actualidad no es fácil transferir más dinero desde el Estado a las regiones, y la Generalitat, en coherencia con la apuesta independentista, ya ha anticipado que no va a participar en la negociación. Más aún: Puigdemont y Urkullu no asistirán a la Conferencia de Presidentes. Con estos antecedentes cuesta sentirse optimista, aunque me encantaría estar equivocado.

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RENTA SOCIAL, APARIENCIA Y REALIDAD
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Juan Neira | 02-01-2017 | 20:39| 0

En torno a la renta social se ha organizado el último debate político del año que ha quedado atrás. La aprobación de esa medida ha posibilitado que el Ayuntamiento de Gijón tenga presupuestos para 2017, forzando a posicionarse a todos los grupos políticos de la Corporación municipal y abriendo el camino a una discusión más amplia: ¿hay que reforzar las ayudas sociales en la ciudad y, por ende, en la región?
A través de la abstención, Xixón Sí Puede e IU dieron luz verde a las cuentas locales de Foro, demostrando los complejos que arrastran para tomar decisiones. Los dos partidos de la izquierda tenían un marcado interés en que salieran aprobados los presupuestos, pero se sentían avergonzados ante la eventualidad de votar en el mismo sentido que los concejales de Foro.
Sorprende que un político tan experto, como Aurelio Martín (IU), no optara por asumir los presupuestos más sociales que la memoria recuerda, dejando la paternidad de los mismos para Foro. Yo pensaba que en IU se había superado la fase de los prejuicios ideológicos tras el reiterado apoyo dado en el Ayuntamiento de Oviedo por Roberto Sánchez Ramos, “Rivi”, a los presupuestos del entonces alcalde, Iglesias Caunedo. Se ve que no es así.
A lo mejor es que Caunedo está a la izquierda de Moriyón, como bien razonaba ese pedazo de politólogo que es Jesús Gutiérrez, número dos de la FSA, cuando decía que Foro es “la derecha más extrema”. Le daba corte decir que era la extrema derecha, y cambiaba el orden de las palabras. Hay que ver la de política que se aprende en la universidad del Soma.
El caso de XSP es más llamativo. En el presupuesto se reserva dinero para convertir en empleadas públicas a docenas de trabajadoras del servicio de asistencia a domicilio, lo que les permitirá aumentar su sueldo en cerca del 50% y gozar de un contrato indefinido, e irrompible, añadiría yo. Esa medida, insólita en el municipalismo asturiano, fue fruto de una presión de XSP, como también lo es la renta social.
En vez capitalizar esas bazas asumiendo el presupuesto, decidieron abstenerse por miedo a lo que dijera la asamblea de afiliados y no afiliados. Digo lo de “no afiliados” porque a las asambleas de XSP y Podemos pueden asistir los concejales y militantes del resto de partidos. Cualquier individuo tiene derecho a participar y votar, sin ninguna cortapisa. Ni los anarquistas organizaron semejante sindiós.
TODO CUBIERTO
Para la renta social hay destinados ocho millones de euros. La cantidad está puesta sin basarse en ningún cálculo. La cifra es el resultado de añadir a los 3,5 millones que había en el proyecto de Foro todo el remanente de la Fundación Municipal de Servicios Sociales. Si el remanente fuera, por ejemplo, de 17 millones, la renta social hubiera superado los 20 millones. XSP piensa que todo el dinero debe ir al llamado rescate social, esa es la forma en que entiende la actividad municipal. IU, tanto en Gijón como en Asturias, se siente arrastrada por los planteamientos de Podemos.
La cohesión social siempre fue un rasgo distintivo del Ayuntamiento de Gijón; en ningún otro municipio hay una cobertura tan extensa de las necesidades sociales. En el último mandato se han ampliado los programas sociales de mayores, ayudas de emergencia, alquileres, becas comedor, etcétera, y se han inaugurado otros, como el de pobreza energética. Se puede decir, rotundamente, que en Gijón se cubren todas las demandas que llegan al Ayuntamiento. Es más, se presupuestan recursos que no se gastan, de ahí los remanentes de la Fundación Municipal de Servicios Sociales
Aunque el anuncio de la renta social genera nuevas expectativas es imposible que se ejecuten los ocho millones. Esto lo sabe todo el mundo, gobierno y oposición. El dinero no se puede repartir alegremente, hay que cubrir con rigor los expedientes, se debe acreditar la necesidad de las ayudas, así que pasar de 3,5 millones a 8 millones de gasto es una quimera
AYUDAS
En el pleno del Ayuntamiento, XSP planteó que con la presentación de una declaración responsable, por parte del interesado, se tuviera derecho a cobrar la renta social. Un edil de otro grupo lo tenía aún más claro: para repartir las tarjetas “black” de Bankia no hizo falta presentar ninguna documentación. Si el Ayuntamiento de Gijón copia ese modelo, pasará en poco tiempo de dar ayudas a solicitarlas, como paso previo para quedar intervenido por el Ministerio de Hacienda.
El anuncio de la renta social generará el efecto llamada. Gente sin recursos, que vivan en otros concejos, se trasladarán a vivir a Gijón. Esta respuesta acompaña siempre a las medidas sociales novedosas.
La izquierda gijonesa impone un modo de hacer política que se ha adueñado de Asturias. La izquierda se ha olvidado de las inversiones y de la necesidad de generar empleo duradero para refugiarse en repartir subvenciones. Como consecuencia de la crisis económica, las instituciones ya no presentan proyectos ni conciben nuevas iniciativas. Gobernar, en Asturias, se reduce a coger la recaudación de los impuestos y distribuirla a través de un tejido social ávido de recibir las prebendas del Principado.

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SECTOR CRÍTICO A LA VISTA
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Juan Neira | 31-12-2016 | 16:09| 0

La pelea en el interior del PP de Avilés preludia la disputa en el congreso regional del partido. En la organización popular avilesina mandaba Joaquín Aréstegui desde los tiempos del Pleistoceno, pero al quedar afectado por el serial de Aquagest estalló la contienda entre los seguidores del expresidente local y los afines a la presidenta regional. Mercedes Fernández no hizo buenas migas con ninguno de los principales dirigentes de Gijón, Oviedo y Avilés (Pardo, Caunedo y Aréstegui); el calendario le ofrece la oportunidad de poner al frente de esas juntas locales a gente de su agrado. Como casi siempre ocurre, las trifulcas internas se trasladan a las instituciones dando visibilidad a los conflictos domésticos. El pleno del Ayuntamiento de Avilés sobre los presupuestos dividió en tres al grupo municipal del PP. Seis concejales actuaron de forma diversa. Tres votaron en contra, entre ellos el portavoz municipal, De la Torre; dos no asistieron y el último salió de la sala antes de procederse a la votación. Para completar el sindiós diremos que Carmen Maniega, presidenta de la junta local y digna heredera de Aréstegui, había negociado los presupuestos con el equipo de gobierno socialista, optando finalmente por la abstención, consigna que no siguió ninguno de los seis concejales. La propaganda oficial dice que el PP es un partido serio, unido, coherente y fiable. Vayan a Avilés, tomen una muestra y analícenla.

Dado el espectáculo en las instituciones, el asunto no tiene marcha atrás. Maniega lo sabe y anunció que se va a presentar una candidatura alternativa a Mercedes Fernández en el congreso regional. Conclusión: si vienes a mi casa a meterme el dedo en el ojo, yo voy a la tuya para incordiarte. Cuando llegue el momento lo presentarán como un debate democrático de ideas.

Lo que está en juego no es la autoridad o el sillón de Maniega, un asunto de escasa entidad porque ejerce el poder de forma vicaria, sino el estatus de Cherines. Hace mucho tiempo que el PP asturiano no tiene un líder que goce del aprecio generalizado de la militancia. Llegar a los cargos a través del dedo del jefe supremo del partido genera esas debilidades. Sin embargo, tampoco se recuerda un sector crítico bien organizado capaz de presentar una alternativa creíble. No creo que desde Avilés sean capaces de aunar la suma de descontentos locales –sin duda, numerosos y variados–; el cuestionamiento de Cherines vendrá por otra vía.

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COMUNIDAD DE INTERESES
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Juan Neira | 30-12-2016 | 15:53| 0

La aprobación de los presupuestos supone un antes y un después en la legislatura autonómica. Con la luz verde a las cuentas regionales Javier Fernández aprueba una asignatura que tenía pendiente desde el inicio del mandato: la validación del Parlamento de proyectos fundamentales del Ejecutivo. Si el rechazo de las cuentas es una moción de censura indirecta, la aprobación de los presupuestos supone el otorgamiento de la confianza. Toca reflexionar sobre la vía que siguió Javier Fernández para salir airoso del debate sobre las cuentas. La aritmética parlamentaria lo dice todo: sumando los escaños socialistas a los del PP y de Ciudadanos. Exactamente lo contrario del camino ensayado por el presidente durante el primer tercio del mandato. Tras insistir durante mucho tiempo en la conveniencia de una alianza de izquierdas, con Podemos e IU, encontró la salida del laberinto buscando los socios en el centroderecha. No cabe minimizar el paso dado, porque la decisión sobre los presupuestos es la más importante que toma el Parlamento en cada ejercicio.

El pacto regional del PSOE con el centro-derecha guarda armonía con el acuerdo entre PP y PSOE, a escala nacional, para acabar con la parálisis institucional que afectaba al Estado. Entre ambas decisiones hay un nexo común que los socialistas quieren soslayar: la identidad de planteamientos entre los dos grandes partidos frente a la asimetría que hay con las políticas de la otra izquierda (Podemos e IU). Este es un elemento de análisis fundamental para valorar la política española o asturiana. Las diferencias entre PSOE y PP son muy acusadas si nos fijamos en las referencias discursivas, meramente retóricas, pero resultan accidentales si examinamos sus ejecutorias como fuerzas de gobierno. El gasto social, la política fiscal, la aceptación de las directrices de la Unión Europea, la aceptación del mercado, el respaldo al sector financiero, marcan una línea de continuidad que permite transitar sin sobresaltos del Gobierno de Zapatero a la mayoría absoluta de Rajoy. Lo mismo sucede en Asturias.

Para encajar la estrategia de los partidos con la realidad política sólo es preciso que el grupo parlamentario de IU comprenda que rema en sentido contrario a sus objetivos, como supo ver la dirección de esta fuerza política. La convergencia de intereses con Podemos es la respuesta a la alianza del PSOE con la derecha. Todo lo demás es puro pataleo.

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ENMIENDAS A LA PAPELERA
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Juan Neira | 29-12-2016 | 16:18| 0

La mayoría de las enmiendas parciales a los presupuestos de 2017, presentadas por Podemos, IU y Foro, no serán aprobadas en el Parlamento. Ninguno de los tres grupos puede mostrar asombro. La negociación de las cuentas regionales se realiza antes de registrarse el proyecto del Gobierno en la Cámara. En las conversaciones participan portavoces parlamentarios y dirigentes de los partidos, algunos de estos últimos ni siquiera tienen escaño. Con frecuencia no se guardan las formalidades mínimas y las reuniones se hacen en sedes de partidos, como si fueran un apéndice del Parlamento. Iniciado el trámite, las conversaciones entre los grupos se intensifican y, si las cosas van bien, el Gobierno logra que algunos partidos rehúsen presentar enmiendas de totalidad, con lo que evitan incurrir en prórroga presupuestaria. Los grupos que se comprometieron con el presupuesto negocian la aprobación de enmiendas parciales y los demás se quedan fuera. No tienen derecho a la pedrea.

Este año se produjo un hecho novedoso: IU, el único partido que tiene una marcada sintonía con el Ejecutivo de Javier Fernández, se vio obligado a votar en contra de las cuentas por imposición de la dirección del partido, dejando al grupo parlamentario en una posición delicada. Como los amigos están para las situaciones difíciles, los socialistas van a dar un trato preferente a IU tomando en consideración algunas de sus peticiones. Para el PSOE, IU forma parte de la “Asturias del sí”, aunque haya dicho no.

El procedimiento expuesto no se sigue en todas las instituciones parlamentarias. En otras comunidades autónomas, el diálogo con la oposición no empieza hasta que se registra el proyecto del Gobierno. La negociación versa, fundamentalmente, sobre las enmiendas parciales. En Asturias, la clave de las conversaciones está en convencer a los grupos para que no presenten enmiendas a la totalidad. La abstención se vive como una respuesta exótica, hasta tal punto de que ningún grupo se acoge a ella. En conclusión, el debate de los presupuestos, en nuestra región, se juega a blanco o negro, todo o nada, sí o no. No caben matices. El pasado año el Gobierno retiró su proyecto para no recibir una catarata de enmiendas a la totalidad, algo nunca visto. Superado el test de la devolución de presupuestos, las enmiendas parciales serán tratadas sin contemplaciones. Evitada la prórroga, no van a perder el tiempo hablando de detalles.

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LA BALA DE SÁNCHEZ
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Juan Neira | 28-12-2016 | 13:38| 0

El “sanchismo” se mueve. Sesenta y ocho miembros del partido se han reunido para pedir a Pedro Sánchez que encabece la recuperación del poder en el PSOE. Hasta el 1 de Octubre eran oficialistas y desde entonces se han convertido en críticos. Le piden a la comisión gestora que convoque, sin más dilación, elecciones primarias y congreso federal.

La cita interna tuvo una respuesta francamente pobre. El aspecto positivo estuvo en el hecho de que todas las federaciones mandaron representantes, aunque había ausencia de pesos pesados: ningún barón autonómico. Lo más extraño fue la incomparecencia de César Luena, entrañable Sancho Panza del hidalgo castellano. Hace ya tiempo que se rumorea su distanciamiento del líder. Me resistía a creerlo, porque por muy obtuso que sea haciendo análisis de coyuntura, debe saber que alejado de Pedro Sánchez tiene tanto futuro en el PSOE, como en el PP o en Podemos. La realidad es que Luena no viajó a Madrid para pedirle a Sánchez que se inmolara para salvar a España y al PSOE de la involución. La mesa que presidía la asamblea estaba compuesta por el secretario general de Valencia, el alcalde de Dos Hermanas y Adriana Lastra. Visto lo visto, es muy probable que la diputada asturiana sea la número dos del equipo que lidere la reconquista nacional.

Con sus tremendos defectos, siempre tuve a Pedro Sánchez por un hombre trabajador y un político fajador. No contemplo que se abstenga de dar la batalla en el próximo congreso. Entiendo por tal la presentación de su candidatura a la Secretaría General en las preceptivas elecciones primarias. Con la ambición como bandera, desdeñará la posibilidad de apoyar a otro candidato. Si no da el paso adelante en 2017, no volverá a tener otra oportunidad. En 2014 luchó por el liderazgo del partido con la mirada puesta en la Moncloa y dudo que haya apartado la mirada de ese horizonte. Tiene datos favorables: Rajoy no es una apuesta de futuro, el nacionalismo catalán sabe que su talón de Aquiles es la ausencia de aliados en Madrid y Podemos pierde fuerza. Pero la política tiene leyes eternas: el poder hace piña y el destierro pone a prueba las fidelidades. Un discurso simple, como el “no es no”, sólo se basa en emociones, que tienen una vida media muy inferior a los argumentos. Pedro Sánchez fue un mal candidato electoral y un pésimo estratega como líder del partido: convocó unas primarias que no tuvo ocasión de disputar. Le queda una bala en el fusil.

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INVERSIÓN DE POCA MONTA
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Juan Neira | 27-12-2016 | 15:46| 0

Desde el Consejo Económico y Social se recomienda al Principado que los 23 millones de euros extra que va a tener la Consejería de Hacienda, al elevarse el techo de déficit del 0,3% del PIB a 0,6%, se destinen a inversión. La misma petición que los sindicatos y la Federación Asturiana de Concejos. Todos los que no criticaron duramente la escasa inversión del proyecto de presupuestos de Javier Fernández recomiendan ahora que el dinero extra sirva para impulsar la actividad económica. El problema no es lo que haga o deshaga el Ejecutivo socialista con 23 millones, sino el silencio generalizado que hubo ante el reparto de más de 4.200 millones, realizado por el Principado, de los que poco más de 300 se dedican a inversión. Aquí la prioridad es el llamado gasto social y el empleo sólo se trata en clave de subvención. Las políticas activas quedan relegadas porque el establishment asturiano no cree en la inversión productiva, sino en los programas paliativos para todos los desfavorecidos. Es un mecanismo perverso que convierte a la sociedad en rehén de las instituciones. En los momentos difíciles se le da una vuelta de tuerca a la imposición fiscal (ahí está la subida de los Impuestos Especiales y, a corto plazo, le tocará el turno al IVA) y el Estado benefactor se queda con más recursos, mientras la sociedad, empobrecida por la crisis, paga el diezmo.

Lo más preocupante no es lo que digan sindicatos, alcaldes u organismos de asesoramiento, sino la práctica y el discurso de los grupos de oposición. No vale que muestren, como coartada, las enmiendas parciales que presentaron al presupuesto. Si hubieran sentido que elevar la inversión pública era una necesidad insoslayable lo hubiesen hecho saber en el periodo de negociación de las cuentas. En esta ocasión, con la excepción de Foro, que debió tener una reunión meramente protocolaria con el Principado, el resto de grupos parlamentarios hablaron extensamente con el Gobierno socialista, sin introducir la cuestión de las inversiones en la agenda de las prioridades.

El viernes se votan las enmiendas parciales en la Cámara. Por lógica, habrá una mayoría de escaños que dará cobertura a las propuestas de PSOE y PP. También a las de Ciudadanos, aunque veremos en qué medida. Las cartas ya están marcadas. Tanto aspaviento por el uso que se dé a 23 millones carece de sentido, cuando parlamentarios y extraparlamentarios hicieron de la inversión un asunto de poca monta.

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LAS RAREZAS DEL DEBATE PRESUPUESTARIO
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Juan Neira | 26-12-2016 | 20:27| 0

La negociación y aprobación de los presupuestos constituyen un test sobre la clase política asturiana. Como se trata, prácticamente, de la única tarea compleja que realizan nuestros diputados en todo el año, la labor cada vez se aborda antes.

En el mes de julio, iniciaron un diálogo, PSOE, Podemos e IU, sobre la reforma fiscal, que al final fue una manera como otra cualquiera de negociar los impuestos del proyecto presupuestario. Cuando Podemos protestó por la supuesta encerrona, ya era tarde. Los portavoces de PSOE e IU afirmaron que estaba claro desde el principio que estaban hablando de presupuestos.

Se mantiene la opacidad sobre todo el proceso. Igual da que la Junta General del Principado esté ocupada por los grupos de la vieja política o que en la Cámara se hayan infiltrado los representantes de la nueva política. Con unos o con otros, las partidas presupuestarias brotan con la oscuridad. Como los champiñones.

La ausencia de luz hace que las propuestas se vean borrosas, apenas se distingue su perfil. ¿De qué hablaron tantos meses? Es un misterio. Lo que se conoce no da para ocupar tantas horas de negociación, así que queda la sospecha sobre una hipotética tomadura de pelo colectiva. Ya saben: «Estamos reunidos».

Viejos socios

En teoría, seis partidos pueden acordar varias alternativas parlamentarias que tendrían el apoyo de la Cámara, pero en la práctica, la única fiable es la que ocurre cuando unen sus escaños el PSOE y el PP. Siempre fue así.

Unas veces de manera diáfana y otras de forma solapada. PSOE y PP aprobaron los presupuestos de 2015, cuando IU y UPyD habían abandonado a Javier Fernández y las elecciones autonómicas estaban a cinco meses; una fecha demasiado cercana a las urnas como para que un partido de oposición de derechas bendiga las cuentas de su oponente de izquierdas. Lo mismo acaba ahora de suceder. Mercedes Fernández evita que el Gobierno socialista tenga que prorrogar por segunda vez consecutiva los presupuestos. Una situación que le llevaría tarde o temprano a tener que presentar en el Parlamento la cuestión de confianza. Cherines tiene vocación de ángel custodio.

Si miramos hacia atrás, PSOE y PP también mancomunaron sus fuerzas para tumbar el presupuesto del Gobierno de Cascos, lo que llevó a las elecciones anticipadas de marzo de 2012, que devolvieron el poder a los socialistas.

Hubo ententes solapadas, como las que se formaban en los años ochenta del siglo pasado, con Rozada al frente de la extinta Alianza Popular: unos aparentaban que gobernaban y los otros hacían como que se oponían.

Seamos ecuánimes. En la ruleta rusa de la política nacional hay potenciales alianzas mucho más deletéreas para los intereses generales que la entente PSOE-PP.

Sucesiones

Una negociación tan larga y opaca provoca resultados extraños. No es sencillo de entender cómo la estrella del debate presupuestario fue el Impuesto sobre Sucesiones, tanto por el flanco de la izquierda como por el de la derecha. Ya sé que hay cinco renuncias de herencias al día, en Asturias, por lo oneroso que resulta el pago de ese impuesto. También soy consciente de que sigue en vigor el ‘error de salto’, que trae unas consecuencias tan irracionales como que los individuos que heredan 150.000 euros paguen cero, y nada más superar esa cifra pasen ya a pagar 18.000 euros.

No obstante, como el Gobierno socialista está a favor de corregir esa anomalía, la discusión se centró sobre la elevación del mínimo exento (150.000 euros). IU no quería elevarlo; Podemos proponía situarlo en 200.000 euros y el PP negoció su subida hasta los 300.000.

Apoyos y rechazos al proyecto de presupuestos se guiaron por el límite del mínimo exento en el Impuesto de Sucesiones. No es muy normal. Cuando la izquierda quiere recaudar más eleva el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, y cuando quiere gravar a los ricos, se fija en el Impuesto de Patrimonio. Cuando la derecha defiende los intereses de las familias pudientes, baja el IRPF. Los cambios en Patrimonio o Sucesiones y Donaciones van en segundo lugar. Está muy bien elevar el mínimo exento de Sucesiones, pero no puede ser la estrella del debate presupuestario. A ver si tenemos un poco de sentido común.

Tanto centrarse en los impuestos, el gasto público quedó fuera de la negociación. Hay centenares de enmiendas parciales sobre el gasto, pero el próximo viernes irán la mayoría a la papelera sin mayor consideración. Lo importante es debatir públicamente sobre algunos asuntos, porque en caso de no retocar los gastos, redimensionando el sector público, el endeudamiento seguirá creciendo y no habrá dinero para reducir las listas de espera o financiar la Dependencia.

La adhesión de Mercedes Fernández al presupuesto de Javier Fernández reabre las heridas con Foro. Desde la tribuna parlamentaria, Cristina Coto habló de intercambio de favores entre PSOE y PP, y señaló que la dulcificación del Impuesto de Sucesiones no pone fin al infierno fiscal asturiano.

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CHERINES Y CIUDADANOS
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Juan Neira | 24-12-2016 | 15:02| 0

El proyecto de presupuestos del Principado superó el ‘cabo de las tormentas’ de las enmiendas a la totalidad y, ahora, sólo está a la espera de los retoques que le apliquen por la vía de las enmiendas parciales. Javier Fernández hizo equilibrios sobre el alambre con la red bajo sus pies. Ensayó distintas estrategias, sabedor de que al final siempre contaría con Mercedes Fernández para evitar el fracaso. En ningún caso se vería obligado a prorrogar el presupuesto. El PP estaba dispuesto a abstenerse o a votar a favor de las cuentas, según cuáles fueran las preferencias del presidente.

El 1 de Octubre fue la fecha clave para la suerte de las cuentas asturianas. Ese día, domingo para más señas, se produjo la fractura del PSOE, en Madrid, con la dimisión de Pedro Sánchez de la secretaría general y la creación de una gestora presidida por Javier Fernández. Entonces se puso en marcha el segundo intento de investidura de Rajoy, un proceso que estaba detenido a expensas de ver qué bando ganaba la batalla en el Comité Federal socialista. Tanto Rajoy como Fernández jugaron muy bien sus cartas. A ambos les interesa que se fortalezcan los dos partidos, porque un año de multipartidismo ha provocado más daños que beneficios. El diálogo entre los dos líderes ha hecho que Ciudadanos perdiera protagonismo y que Podemos sólo se abra hueco por la vía del enfrentamiento interno, Iglesias ‘versus’ Errejón. Imagino que en la batalla de Cataluña también van a ir juntos. Con todo esto entre manos, es irreal imaginar que Cherines tuviera capacidad para dejar a Javier Fernández sin presupuestos. Un movimiento frívolo en este asunto le hubiera costado el puesto. Con 33 años en cargos institucionales no cabe esperar de Mercedes Fernández que cometiera errores tan mayúsculos. Ahora ya sabemos que lo hizo por Asturias.

En el pleno de las enmiendas a la totalidad, los diputados de Ciudadanos pasaron de la abstención al sí. Ni ellos mismos fueron muy conscientes del cambio. Se sentaron en sus escaños hablando de abstención y se levantaron apoyando el presupuesto. A falta de argumentos sólidos, me inclino a pensar que Fernando Lastra les habrá hecho tantos regates sobre la misma baldosa que fueron incapaces de anunciar lo que votan o de votar lo que dicen. Perdieron la oportunidad de capitalizar la negociación presupuestaria y quedan como un grupo menor que se sube a la alianza PSOE-PP. El Parlamento no es para amateur.

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POR ASTURIAS, CUALQUIER COSA
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Juan Neira | 23-12-2016 | 20:42| 0

Tras múltiples escarceos, maniobras, fintas, cálculos aritméticos y poses de salón, Mercedes Fernández sale al rescate del presupuesto socialista, al igual que hizo en 2015. Una vez que se vino abajo la estrategia abstencionista (el plan socialista pasaba por la abstención del PP, IU y Ciudadanos), con el revés sufrido por Gaspar Llamazares en la reunión de la dirección regional de IU, el grupo parlamentario socialista y el Gobierno reactivaron los contactos para encontrar un plan de recambio. Al modificarse las circunstancias, se alteró el sentido del voto. Mercedes Fernández se olvidó de la abstención y dio el apoyo explícito al Ejecutivo de Javier Fernández, “porque lo necesita Asturias”. Nada de politiquería, ni de ventajismo tratando de sacar provecho de una coyuntura delicada para el PSOE. La lideresa popular dice que lo hace por los intereses generales de la comunidad autónoma. Para que no haya malos entendidos aclara que tuvo informada a la dirección nacional del PP. Claro que sí.

Nicanor García y sus compañeros pasaron de la abstención al sí, para acabar a medio camino entre el rechazo y la abstención. ¿Cómo se entiende esto? La verdad es que es complicado. Inicialmente presentaron su disponibilidad al acuerdo, pero el Gobierno estaba todavía en la fase de proclamar la unidad de la izquierda, y no les hizo caso. Fracasada la alianza de las izquierdas, Ciudadanos encajó como pieza útil en la estrategia abstencionista pilotada por el presidente del Gobierno. Y los diputados de Ciudadanos se sintieron cómodos en la abstención. Ante el cambio de IU, los socialistas les pidieron un esfuerzo para que dieran el sí al proyecto, y en ese momento midieron mal sus fuerzas y plantearon una serie de demandas, sin saber que ya estaba pedaleando el tándem de la mayoría absoluta, PSOE-PP. Sin darse cuenta pasaron a ser, nuevamente, un pequeño grupo prescindible, que se abstendrá ante algunas enmiendas a la totalidad de los presupuestos y rechazará otras. Año y medio en el Parlamento y todavía no acabaron el periodo de formación.

No se puede entender el desenlace del debate de los presupuestos sin tener en cuenta la deuda política que tiene Mariano Rajoy con Javier Fernández. Desde estas líneas hemos dicho muchas veces que sería un contrasentido que Cherines tumbara el presupuesto del presidente de la comisión gestora. Aunque haya mucho descreído, la política tiene una lógica. Quedó claro.

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