El Comercio
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BAJO EL PARAGUAS DE RAJOY
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Juan Neira | 20-01-2008 | 11:24| 0

La inercia municipal de Gabino de Lorenzo, con las repetidas mayorías absolutas y el desinterés que siempre mostró por los asuntos que estaban más allá de los lindes de su municipio (jamás protestó por el trazado costero de la autovía del Cantábrico ni vertió opinión sobre el curso que tiene que seguir el AVE), hicieron creer a todos que su vida política terminaría en el mismo lugar que la comenzó: el Ayuntamiento de Oviedo. De ahí la sorpresa colectiva al ofrecerse a encabezar la lista al Congreso de los Diputados por Asturias.

La entrada en escena de Gabino, saludada con entusiasmo por sus correligionarios, ha dado paso a un análisis sobre lo que aporta De Lorenzo a las opciones electorales del PP. Es evidente que el alcalde de Oviedo es una personalidad mucho más conocida y con mayor proyección sobre el electorado de la que tenían los diputados del PP en la legislatura que se acaba de clausurar. Si exceptuamos a Francisco Álvarez-Cascos, no hay ningún otro político asturiano de la derecha que concite tanto interés. Por eso siempre se habló de Gabino como un hipotético candidato del PP a presidir el Principado. Pese a las especulaciones, nunca dio un paso en esa dirección. Sin embargo, ahora, quiere ir al Congreso de los Diputados, con el argumento de contribuir a la victoria de Mariano Rajoy.

En la vida política de Gabino de Lorenzo no se le conoce ninguna salida en falso. De Lorenzo no es Gallardón. Mide muy bien la estrategia a seguir, aunque en sus discursos sea frecuente el recurso a las bravuconadas. Luchar por la presidencia del Principado conllevaría el riesgo de quedar sentado en los escaños de la oposición de la Junta General del Principado, de no alcanzar una victoria por mayoría absoluta, mientras que participar en las elecciones generales no tiene coste alguno, ya que es una competición con el resultado asegurado: el PP sacará cuatro diputados, en Asturias, y unos miles de votos más que el PSOE. Así fue en las anteriores convocatorias. En cuanto a la campaña electoral, el esfuerzo corresponde a Rajoy, que recorrerá la geografía, pondrá los discursos, repetirá las consignas y aportará liderazgo. Gabino avanza bajo el paraguas de Rajoy.

Más interés tiene analizar las consecuencias que conllevará en el PP asturiano la nueva dimensión política del alcalde de Oviedo. Por la carta que mandó a Jaime Reinares, presidente del Comité Electoral, la candidatura supone el nacimiento de “un nuevo PP orientado al futuro”. En su misiva, De Lorenzo liga la elección de la candidatura a la renovación en el partido: de un tiro, dos pájaros. Después de las elecciones generales, el PP regional celebrará su congreso, y podría intentar desde el escaño capitalino desembarcar en la presidencia del PP regional. Puede ser, pero no será un paseo militar. En contra de ese plan están los intereses del aparato del partido, el grupo parlamentario del PP en la Junta General del Principado y la organización municipal de Gijón. Para lograr ese objetivo, no basta la fuerte personalidad política de Gabino de Lorenzo sino que tendría que tejer alianzas, pactando con Pilar Fernández Pardo el reparto del poder. Los congresos de los partidos no se ganan con gestos para la galería ni declaraciones rimbombantes.

Las consecuencias políticas del paso dado por Gabino de Lorenzo son en alguna medida predecibles, pero no está claro el motivo que le ha llevado a alterar su rutina de alcalde, más allá de su voluntad de colaborar en la victoria electoral de Mariano Rajoy. En la actualidad ovetense está sobre la mesa el molesto asunto de la expropiación del palacete de Villa Magdalena, que pudiera terminar con el elevado pago de 63 millones de euros, por parte del Ayuntamiento al antiguo propietario. Sin quitar importancia a esta cuestión, no creo que sea la causa que haga vestirse de diputado a Gabino. La oposición socialista critica las ausencias del alcalde a los dos últimos plenos municipales, pero como los concejales socialistas cambian en cada convocatoria electoral, no pueden recordar que en el mandato de 1995 a 1999, el alcalde de Oviedo faltó a muchos más plenos, y no pasó nada.

Con Álvarez-Cascos dedicado a otros cometidos, quizás De Lorenzo se vea tentado a jugar el papel de conseguidor madrileño. Podría ser un paso intermedio para desembarcar como candidato en las próximas elecciones autonómicas. Después de vieyu, gaiteru.

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“MADE IN” GABINO
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Juan Neira | 19-01-2008 | 11:51| 0

Gabino de Lorenzo no se rige por los procedimientos políticos habituales. Esa es la consecuencia que se desprende de la carta que envió al presidente del comité electoral regional, Jaime Reinares. Una vez ratificado por Madrid como cabeza de lista al Congreso de los Diputados, el alcalde de Oviedo se dispone a elaborar una propuesta completa de candidatura, adelantándose a la tarea del comité electoral. Ningún candidato provincial, de cualquier partido, se atrevería a tomar una iniciativa semejante. La candidatura es el reflejo del sentir de toda la organización y para eso están los comités electorales, formados sobre la base de un equilibrio de municipios. Pero De Lorenzo no se atiene a esa norma, y actúa como el capitán de un equipo de fútbol que se arroga el derecho de escribir la alineación del equipo con el nombre de los jugadores que van a saltar al campo. De Lorenzo quiere que le acompañen los más representativos, y nadie mejor que el alcalde de Oviedo para saber los militantes del PP que mejor representan a Asturias.

Gabino tiene un estilo directo, teñido de populismo, que ha triunfado en Oviedo. Hay mucha gente que admira a De Lorenzo, y si se tiene un mínimo de imparcialidad, no quedará otro remedio que reconocer que ha sido el artífice del gran cambio operado en su ciudad. Pero los partidos políticos tienen unas normas que atañen a todos sus militantes. Con la misiva enviada a Reinares, el primero que queda cuestionado es Ovidio Sánchez. El presidente del PP tendrá que decidir entre seguir aplaudiendo el desembarco de Gabino en la política nacional, o hacer alguna precisión: las aspiraciones electorales de la organización ovetense se vierten en el comité regional, en pie de igualdad con las de cualquier otra organización municipal.

En la carta, De Lorenzo habla de formar una candidatura triunfadora, y de realizar una renovación del PP. Puede ser una lista ganadora, pero la renovación de un partido político no se realiza en tiempos electorales sino en congresuales. En la carta, hay un matiz muy positivo, desconocido hasta ahora en el alcalde de la capital: cita antes a Gijón que a Oviedo, en una relación jerarquizada de municipios. Acierta: en democracia, el número de ciudadanos es clave.

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ALCALDE Y DIPUTADO
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Juan Neira | 18-01-2008 | 08:05| 0

El comité electoral del PP ha confirmado a De Lorenzo como cabeza de lista en las elecciones generales. El alcalde ovetense, así como otros cinco regidores, tendrá la doble condición de diputado y alcalde, algo que no le fue posible alcanzar a Gallardón. Mariano Rajoy ha argumentado, para explicar la discriminación, que De Lorenzo, como Teófila Martínez o Aparicio, podrá compatibilizar la Alcaldía de capital de provincia con el escaño en Madrid porque va de cabeza de lista, mientras que Gallardón no podía ir de número uno, ya que ese puesto es para Rajoy. Es muy difícil ser convincente en las explicaciones cuando la cabeza dice una cosa y el corazón la contraria: Rajoy hubiera querido enrolar a Gallardón en la candidatura, pero los poderes fácticos de la derecha, micrófono en mano, se lo han impedido. El argumento es justamente al revés de cómo lo presenta Rajoy: si Gallardón no puede compatibilizar la Alcaldía y un puesto discreto de la candidatura al Congreso, razón de más para que a De Lorenzo se le impidiese ir abriendo cartel y presidir los plenos del Ayuntamiento de Oviedo, simultáneamente.

A Ovidio Sánchez la designación de Gabino de Lorenzo le infunda optimismo, al profetizar “un triunfo sin precedentes” para el PP. Ovidio alaba la ilusión, el empuje y la experiencia de Gabino. De ser así, lo que no se entiende muy bien es cómo Ovidio Sánchez se presentó de candidato a presidir el Principado en las últimas elecciones autonómicas, en vez de concentrar sus esfuerzos en convencer a Gabino para que diera el paso y lograra una victoria sin precedentes. Para ser justos, no se le puede echar toda la culpa al presidente del PP regional, porque es muy probable que De Lorenzo no hubiese aceptado el ofrecimiento en ningún supuesto. Si algo caracteriza la trayectoria política de Gabino es la de no dar ni un paso en falso: sólo se lanza a la piscina cuando hay agua.

El resultado de las elecciones en Asturias tendrá mucho más que ver con Rajoy y Zapatero, que con De Lorenzo y Álvaro Cuesta. La gente vota opciones de gobierno. En un ambiente tan tenso como el actual, con el debate político trufado de ideología (nacionalismos, aborto, etcétera) la aportación de los candidatos provinciales es casi simbólica.

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LISTAS Y BAJAS
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Juan Neira | 17-01-2008 | 07:55| 0

La reunión del comité electoral regional del PP duró unos minutos y sirvió para tomar, por unanimidad, la decisión de proponer a Gabino de Lorenzo como cabeza de lista de la candidatura asturiana al Congreso de los Diputados. El órgano, presidido por Jaime Reinares, cumplió con el lema preelectoral del partido: “las ideas claras”. No hizo falta entrar en debates ni cotejar los nombres de otros posibles aspirantes a ocupar la cabecera del cartel. Hace unas semanas andaba la organización asturiana dividida en banderías, con Isidro Fernández Rozada ofreciéndose para hacer otro servicio al partido, con Pilar Fernández Pardo ilusionada con ir en la lista, y con el propio Jaime Reinares diciendo a los amigos y simpatizantes del partido que sería él mismo el candidato porque así lo había decidido Gabino. Pues bien, ha bastado que el alcalde de Oviedo diera un paso al frente, para que todo el PP regional se plegara y se pusieran a cantar loas sobre el nuevo líder del PP asturiano.

Hoy, le toca a Mariano Rajoy dar el visto bueno a la propuesta. Todo indica que De Lorenzo, junto a Juan Carlos Aparicio y Teófila Martínez, formara parte del trío de alcaldes de capital de provincia que simultanearán el cargo con el de miembro del Congreso de los Diputados. ¿Quiere esto decir que De Lorenzo es el candidato asturiano preferido por Madrid? El político que hubiera querido tener Rajoy al frente de la candidatura asturiana es Álvarez-Cascos, pero no fue posible. Descartado el ex ministro de Fomento, mejor el alcalde de Oviedo que el burócrata de turno.

Lo sucedido con Ruiz Gallardón demuestra que el proceso de elección de candidatos se le fue de las manos a Rajoy, poco amigo de soluciones tajantes, y proclive a ganar tiempo a través de evasivas. Rajoy no se atrevió a decirle al alcalde de Madrid, hace meses, que lo mejor es que se centrara en el Ayuntamiento y se olvidara del escaño. Optó por callar, y a última hora tuvo que ser Esperanza Aguirre la que cerrara el paso a Gallardón. A la hora de recibir votos, Gallardón, Aguirre o De Lorenzo, aportan muy poco, porque la gente vota a las siglas y al candidato a presidente. Ahora bien, Rajoy debió de impedir la lucha sin cuartel entre líderes madrileños que deja a la capital sin alcalde.

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NEGOCIAR SIN COMPLEJOS
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Juan Neira | 16-01-2008 | 08:21| 0

Con la oferta de Gabino de Lorenzo para encabezar la lista del PP al Congreso de los Diputados, sobre la mesa, el resto de la lista popular es un cúmulo de especulaciones. Una vez que Mariano Rajoy confirme, el próximo jueves, al alcalde de Oviedo como número uno de la candidatura autonómica, se armarán las siguientes piezas del rompecabezas. Los preparativos corren de la mano de Gabino de Lorenzo y Ovidio Sánchez, aunque a Pilar Fernández Pardo se la ha tranquilizado con una invitación para ocupar el segundo puesto de la candidatura al Congreso de los Diputados, a través de una conversación telefónica. Una vez fijados los dos primeros eslabones de la cadena (Oviedo-Gijón), el resto quedará encarrilado de forma que se visualice el nuevo equilibrio de poder en el partido. De Lorenzo tratará de colocar a su gente (Reinares, Sopesa, Espinosa) en puestos de salida, pero tendrá que hacer concesiones, porque el PP asturiano es algo más que Oviedo y alrededores.

La oferta de Gabino de Lorenzo para ir a Madrid fue recibida con alborozo por la familia popular. Militantes y votantes saben que De Lorenzo es el principal activo electoral del PP asturiano, así que se alegran por la decisión tomada, que hoy quedará ratificada por el comité electoral regional y enviada a Madrid para que Rajoy la pase a limpio. A no ser que el descarte de Ruiz Gallardón lleve a desempolvar la vieja teoría de las incompatibilidades entre el Hemeciclo y las alcaldías. Todo puede ser.

Se comentan las consecuencias electorales del liderazgo de Gabino de Lorenzo sin reparar en los cambios que implicará en el interior de la organización del PP. Para buena parte de los dirigentes del PP regional el salto de Gabino a la política nacional dejará en precario sus expectativas políticas. Ni el presidente y el secretario general del PP asturiano ni la mayoría de los integrantes del grupo parlamentario en la Junta General del Principado tienen el futuro despejado. Las modificaciones en la candidatura al Congreso de los Diputados preludian los cambios en el Congreso del partido que se celebrará este año. Por eso, a los representantes de la organización gijonesa les interesa hablar con fuerza, de tú a tú, con las huestes de Gabino. Negociar sin complejos.

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NEGOCIAR SIN COMPLEJOS
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Juan Neira | 16-01-2008 | 08:20| 0

Con la oferta de Gabino de Lorenzo para encabezar la lista del PP al Congreso de los Diputados, sobre la mesa, el resto de la lista popular es un cúmulo de especulaciones. Una vez que Mariano Rajoy confirme, el próximo jueves, al alcalde de Oviedo como número uno de la candidatura autonómica, se armarán las siguientes piezas del rompecabezas. Los preparativos corren de la mano de Gabino de Lorenzo y Ovidio Sánchez, aunque a Pilar Fernández Pardo se la ha tranquilizado con una invitación para ocupar el segundo puesto de la candidatura al Congreso de los Diputados, a través de una conversación telefónica. Una vez fijados los dos primeros eslabones de la cadena (Oviedo-Gijón), el resto quedará encarrilado de forma que se visualice el nuevo equilibrio de poder en el partido. De Lorenzo tratará de colocar a su gente (Reinares, Sopesa, Espinosa) en puestos de salida, pero tendrá que hacer concesiones, porque el PP asturiano es algo más que Oviedo y alrededores.

La oferta de Gabino de Lorenzo para ir a Madrid fue recibida con alborozo por la familia popular. Militantes y votantes saben que De Lorenzo es el principal activo electoral del PP asturiano, así que se alegran por la decisión tomada, que hoy quedará ratificada por el comité electoral regional y enviada a Madrid para que Rajoy la pase a limpio. A no ser que el descarte de Ruiz Gallardón lleve a desempolvar la vieja teoría de las incompatibilidades entre el Hemeciclo y las alcaldías. Todo puede ser.

Se comentan las consecuencias electorales del liderazgo de Gabino de Lorenzo sin reparar en los cambios que implicará en el interior de la organización del PP. Para buena parte de los dirigentes del PP regional el salto de Gabino a la política nacional dejará en precario sus expectativas políticas. Ni el presidente y el secretario general del PP asturiano ni la mayoría de los integrantes del grupo parlamentario en la Junta General del Principado tienen el futuro despejado. Las modificaciones en la candidatura al Congreso de los Diputados preludian los cambios en el Congreso del partido que se celebrará este año. Por eso, a los representantes de la organización gijonesa les interesa hablar con fuerza, de tú a tú, con las huestes de Gabino. Negociar sin complejos.

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Cascos tiene razón
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Juan Neira | 15-01-2008 | 08:10| 0

EL presidente del comité electoral del PP, Javier Arenas, asegura que los estatutos de su partido permiten compatibilizar, en casos extraordinarios, el cargo de alcalde con el de diputado nacional. La aclaración de Arenas viene a cuento de la doble condición que van a tener, previsiblemente, algunos regidores del PP como Ruiz Gallardón o Gabino de Lorenzo. El ex secretario general del PP, Francisco Álvarez-Cascos, expresó su discrepancia con ese modelo de partido, en el que se adopta un régimen laxo de incompatibilidades.

La opción de ser diputado y alcalde tiene un gran predicamento en Francia. En España, se trata de una posibilidad teórica, porque la permite la Constitución, pero ningún partido se ha cogido a ella, hasta el presente. Ser alcalde de una gran ciudad implica tal nivel de dedicación que resulta incompatible con las funciones de diputado. El día tiene 24 horas: se trabaja en una cosa o en la otra. Establecida esta premisa, la compatibilidad se puede lograr por una de estas dos vías: delegar las funciones de alcalde en un concejal, o mantener el acta de diputado de una manera meramente formal, acudiendo a los plenos para votar, pero sin trabajar en la elaboración de las leyes ni ejercer la labor de apoyo o control del Gobierno. Cualquiera de estas dos vías es un subterfugio, porque significa hacer dejación de sus funciones como alcalde o reducir la actividad del diputado al mero acto de votar.

Mariano Rajoy tiene una dilatada carrera política y sabe perfectamente que el alcalde de una capital no puede simultanear sus funciones con las de diputado. O delega o renuncia, a corto plazo, de uno de los cargos. La decisión de tener alcaldes/diputados tiene como finalidad arañar votos, porque la mayoría de los candidatos a diputado son mucho menos conocidos que los alcaldes de las grandes ciudades. Arenas habla de compatibilizar en «casos extraordinarios», pero no aclara a qué situaciones se refiere. Aunque bien pensado, tratar de ganar las elecciones a cualquier precio, como le ocurre a los dos grandes partidos, no deja de ser un caso extraordinario. Ahora bien, desde una perspectiva teórica tiene toda la razón Álvarez-Cascos: acumular cargos es un error.

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Meros espectadores
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Juan Neira | 14-01-2008 | 08:12| 0

La dirección regional del PP ve con buenos ojos que Fernández Pardo vaya en el segundo lugar de la candidatura autonómica respaldando a Gabino de Lorenzo. Desde que Alicia Castro manifestó que dejaba la política, la dirección del PP no emitió ningún mensaje sobre cuál debía ser la representación de la derecha asturiana en Madrid. Se supone que los organismos de dirección están, entre otras cosas, para confeccionar las candidaturas electorales o, al menos, para hacer propuestas, pero el grupo que encabeza Ovidio Sánchez dejó correr la bola en espera de que llegase el día de la proclamación de candidatos. No le gustó que se especulase con Jaime Reinares ni quiso saber nada cuando surgió el nombre de Pilar Fernández Pardo. Ovidio Sánchez no es amigo de cambios, así que al faltar Alicia Castro, optó porque corriese la lista de nombres de la candidatura del 2004 para que Isidro Fernández Rozada encabezase la papeleta. A eso jugaba Ovidio y en esa dirección trabajaba Rozada. Hasta que De Lorenzo dio un paso al frente.

El alcalde de Oviedo se tiró a la piscina sin dar cuenta a la dirección regional, por resultar un trámite ocioso en Asturias, algo impensable en otras circunscripciones electorales. La entrada de Pilar Fernández Pardo en la candidatura es un paso imprescindible para la organización gijonesa del PP, si no quiere quedar marginada de la nueva dinámica interna que se abre en el partido. Desde una perspectiva electoral, la participación de la concejala gijonesa también es un acierto porque refuerza las opciones del PP, equilibra la insoslayable dimensión ovetense de De Lorenzo y contribuye a dar una imagen de renovación y cambio en la candidatura al Congreso de los Diputados. Ahora bien, en el desembarco de Pilar Fernández Pardo, como en el de Gabino de Lorenzo, la dirección del PP es una mera espectadora. Tras las ofertas de los interesados, falta saber si la dirección nacional de Mariano Rajoy da el visto bueno al planteamiento electoral realizado desde Oviedo y Gijón. De Lorenzo declaró, ayer, que ofrece «trabajo, ilusión y esperanza». Parecen palabras comunes en cualquier candidato, sin embargo, en la representación del PP asturiano suenan como nuevas. Así de atascado estaba el PP regional.

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De Lorenzo da el paso
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Juan Neira | 13-01-2008 | 10:18| 0

La candidatura del PP, con Gabino de Lorenzo y Pilar Fernández Pardo, supone un corte con el pasado
LA expectación y el hermetismo por conocer la candidatura electoral del PP han dado paso a una solución salomónica, con Gabino de Lorenzo, de cabeza de lista, y Pilar Fernández Pardo, en segundo lugar. Los dos vicepresidentes del PP asturiano se ponen al frente de la lista que acompañará a Mariano Rajoy en su intento de hacerse con el poder. A esa propuesta debe Madrid dar luz verde. El actual presidente del PP regional, Ovidio Sánchez, aplaude, oficialmente, la entente electoral de los vicepresidentes, para concentrarse en la tarea del liderazgo interno y en la guía del grupo parlamentario popular de la Junta General del Principado. La realidad es muy distinta, porque al dar De Lorenzo el paso histórico de salir de Oviedo para ampliar su radio de influencia política, las posibilidades de liderazgo de Ovidio quedan anuladas.

Como ocurre tantas veces, la aprobación de una lista electoral sirve para visualizar los cambios que se estaban operando en el poder. La tercera derrota electoral de Ovidio Sánchez, en las elecciones autonómicas, había abierto un periodo de provisionalidad en la dirección del partido. La formación de una candidatura en la que no están ni Ovidio Sánchez ni Isidro Fernández Rozada, preludia los profundos cambios que habrá en el próximo congreso regional del PP. Nadie se puede creer que los líderes de las dos principales organizaciones municipales del PP estén sentados en el Congreso de los Diputados, mientras Ovidio Sánchez dirige la batuta en Asturias. Gabino de Lorenzo y Pilar Fernández Pardo están llamados a hacerse con el poder de su partido en Asturias. Pueden hacerlo de forma consensuada, o enfrentarse apoyados en circunstanciales aliados; en el segundo caso el resultado final no sería estable. En cualquier supuesto, lo que es seguro es que Ovidio Sánchez no planteará resistencias, porque el actual presidente del PP hizo de la evitación de los conflictos su principal táctica política.

Una lista encabezada por Gabino de Lorenzo tiene un mayor atractivo para el votante que si tira de ella Isidro Fernández Rozada, Ovidio Sánchez o Jaime Reinares. El alcalde de Oviedo lleva cinco elecciones ganadas, cuatro de ellas por mayoría absoluta. Ahora bien, la personalidad de Gabino está muy identificada con los intereses de su ciudad, y puede sufrir un rechazo en las urnas gijonesas. Las bromas y los sarcasmos de Gabino con Gijón no son, precisamente, el mejor gancho electoral. Todavía está en la mente de todos los gijoneses las agrias declaraciones del alcalde capitalino para que la sede del Instituto de la Mujer no se trasladase a Gijón. La única forma de contrarrestar la dimensión carbayona de Gabino consiste en llevar de número dos a Pilar Fernández Pardo. Así se blinda De Lorenzo de las críticas localistas.

Todas estas consideraciones serían muy pertinentes en unos comicios autonómicos, pero tratándose de elecciones generales hay que relativizar la influencia de los nombres en las listas provinciales. Para el ciudadano ovetense, gijonés, sevillano, valenciano o burgalés, lo que está en juego es la Presidencia del Gobierno, y el duelo se produce entre Zapatero y Rajoy. La coyuntura política se ha ido enconando a lo largo de la legislatura, de la mano del investigación parlamentaria del 11-M, la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña, la ampliación del matrimonio a las personas del mismo sexo, el llamado “proceso de paz”, las manifestaciones de derechas en Madrid, la peripecia penitenciaria de De Juana y el bloqueo de instituciones judiciales, como el Tribunal Constitucional. La cosa está que arde. Los filosocialistas votarán a Zapatero, con independencia de los candidatos que tenga el PSOE en las circunscripciones provinciales, y los ‘peperos’ apoyarán a Rajoy, sin distinguir entre apellidos. Esa es la norma, aunque haya excepciones.

Cabe añadir que este razonamiento se acepta muy mal en nuestra región, porque hubo algún destacado político asturiano que puso mucho interés en vender la moto del análisis electoral nacional en clave asturiana. Las elecciones no las ganaban González o Aznar, sino los primeros en la lista de la provincia.

El número uno de la candidatura socialista, Álvaro Cuesta, ha declarado que se muestra dispuesto a un gran debate con Gabino de Lorenzo. Se trata de una declaración habitual, de las que se cruzan entre candidatos para levantar los ánimos de las masas de votantes dormidos, pero nos da pie para realizar una reflexión muy oportuna. Vamos a ella.

De Lorenzo y Álvaro Cuesta se vieron las caras en las urnas municipales, el 27 de mayo de 1995. Gabino ganó por goleada, sacando el 63% de los votos y obteniendo 18 concejales. Cuesta formó un escueto grupo socialista con 6 ediles. Álvaro Cuesta no quería competir por la alcaldía de Oviedo, porque estaba cómodamente instalado en el Congreso de los Diputados. El Soma mandaba en la FSA y Cuesta fue al sacrificio.

Al constituirse la Corporación, para sorpresa de amigos y enemigos, De Lorenzo y Cuesta firmaron un “pacto de caballeros”, con el que dieron paso al desarrollo de la ciudad, pese a que a De Lorenzo le sobraban escaños para gobernar por su cuenta. El primer acuerdo del pacto fue sacar al Ayuntamiento de Oviedo de Sogepsa y crear Gesuosa, poniendo de director-gerente de la sociedad a Luis Gómez, economista con carné socialista y afín al Soma. Oviedo hizo en ese mandato, 1995-1999, más obras que en toda su historia: auditorio, estadio de fútbol, hípico, campo de golf, Las Campas, Villafría, losa sobre la Renfe, etcétera. Álvaro Cuesta abandonó el Ayuntamiento de Oviedo, y la ciudad volvió a ser gobernada por la mayoría monocolor del PP. Desde entonces, y van casi nueve años, el principal cambio urbano se debe a la iniciativa privada: Palacio de Congresos.

Los principales ejes de fuerza de la política asturiana no están a la vista de todos, alineados según los colores de los partidos políticos. Hay otros agrupamientos que están por encima de las siglas. Otro ejemplo. A Álvaro Cuesta lo sucedió Leopoldo Tolivar, al frente de la lista municipal, y la propaganda electoral socialista escribió mal su nombre. La noria de la política asturiana hace ahora reencontrarse a antiguos rivales, como les pasa a los niños cuando suben y bajan de los caballitos.

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CABEZAS TAPADAS
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Juan Neira | 12-01-2008 | 10:25| 0

Los cabeza de lista del PP se negocian bajo dos premisas marcadas por Rajoy: el día 17, como plazo límite de tiempo, y el absoluto hermetismo para que no haya filtraciones. La ausencia de noticias dispara el nerviosismo entre la militancia y multiplica la especulación sobre posibles nombres. El fondo sobre el que se barajan las posibilidades de los candidatos viene marcado por el desigual protagonismo de los territorios y la necesidad de buscar cualquier candidato provincial que añada algún voto a los que arrastran Rajoy y el anagrama del partido.

En los últimos años la proyección de los dos grandes partidos nacionales sobre el mapa se ha vuelto más desigual que nunca, con el PSOE respaldado por Cataluña y Andalucía, y el PP afincado en Madrid y la Comunidad Valenciana. A partir de esta realidad, lo que se decida para Madrid tendrá influencia en toda España. La necesidad para Rajoy de contar con Gallardón, en la candidatura madrileña, resulta obvia. El alcalde de la capital se diferencia de cualquier otro dirigente del PP por su perfil de centro. Gallardón es el típico líder de un partido centrista, un espacio del que han desertado casi todos los dirigentes del PP y del PSOE, con las destacadas excepciones del alcalde de Madrid y José Bono. Rajoy necesita a Gallardón, aunque recele de sus ambiciones, y eso tendrá repercusión en otras candidaturas provinciales.

La presencia de Gallardón puede llevar a incorporar a alcaldes al Congreso de los Diputados. Los regidores de las grandes ciudades son un sucedáneo de los presidentes o diputados autonómicos, al no poder contar con estos por imperativo constitucional. En el caso de Asturias, los interrogantes no son fáciles de despejar. El candidato que atraería más votos, Álvarez-Cascos, se encuentra alejado de la política. Del resto, el que tiene más posibilidades es Ovidio Sánchez. De esta forma se aceleraría la transición en el partido, al dejar Ovidio el escaño en la Junta General del Principado y ligarse al mundo de Madrid. No obstante, esta opción no suscita consensos, y las organizaciones de Oviedo y Gijón hacen la guerra por su cuenta, tratando de encaramar a sus dirigentes en lo alto de la candidatura. ¿Qué dirá el cuaderno azul de Rajoy?

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