El Comercio
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APRENDER A DISCREPAR
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Juan Neira | 27-03-2008 | 08:07| 0

Como todo el mundo sabe en las recientes elecciones salió derrotado el PP, tanto en España como en nuestra región, pero los efectos del revés han sido muy distintos en la organización nacional y en la asturiana. A los afiliados de cualquier partido les resulta duro digerir las derrotas en las urnas, pero no es usual que nada más celebrase las elecciones se organicen las peleas internas. Tras unas horas de vacilación, Mariano Rajoy se reafirmó en su voluntad de llevar el timón de la nave del PP y anunció el compromiso de volver a ser candidato en las lejanas elecciones del año 2012; los organismos de dirección del PP respaldaron su postura, sin notas discordantes; el único posicionamiento particular fue el de Eduardo Zaplana, al dar por clausurada su etapa de portavoz parlamentario y conformarse con un escaño anónimo del Congreso de los Diputados.

En Asturias, las cosas son diferentes. Unas horas más tarde de conocerse el resultado de las urnas, Gabino de Lorenzo, cabeza de la candidatura electoral, renunció a recoger el escaño. El presidente del partido, Ovidio Sánchez, presentó sus planes de continuidad, y desde distintos ayuntamientos se pidió a Alicia Castro que le disputara el liderazgo interno. Ovidio y Alicia ya anunciaron que en caso de ser presidentes del PP tras el congreso regional no optarían a la Presidencia del Principado. A esta suerte de movimientos prosiguió la disputa abierta en el seno del grupo parlamentario de la Junta General del Principado, creándose una mayoría de dieciséis diputados y una minoría de cuatro. En otros ámbitos institucionales, como el Ayuntamiento de Avilés, el portavoz municipal, Manuel Peña, fue relevado del cargo por apoyar a Alicia Castro.

¿Es normal lo que ocurre en el PP asturiano? Desde el año 1998, en que tuvo lugar la ofensiva del aparato del partido contra el Gobierno de Marqués, todas las situaciones difíciles terminan en conflicto. La cercanía del congreso nacional no excita las ambiciones de Aguirre, Gallardón, Camps, Arenas, etcétera, pero la lejanía del congreso regional no es óbice para que el PP asturiano se divida, una vez más, en bandos enfrentados. Van de la unanimidad a la crisis, sin aprender a pasar por la discrepancia sin represalias.

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OVIDIO, ALICIA Y GIJÓN
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Juan Neira | 26-03-2008 | 07:59| 0

Alicia Castro pide tiempo a sus seguidores para decidir si opta a la presidencia del PP asturiano y Ovidio Sánchez toma la iniciativa formando un equipo que incluye al concejal ovetense, Iglesias Caunedo. Para luchar por el liderazgo regional Alicia espera algún gesto de Gabino de Lorenzo, mientras Ovidio le hace un guiño al alcalde de Oviedo incorporando a Iglesias Caunedo al grupo que preparará el congreso nacional. Mientras Alicia reflexiona, Ovidio se mueve.

La renovación del PP, según Ovidio Sánchez, pasa por su renuncia a intentar por cuarta vez la presidencia del Principado, concentrándose en la labor de jefe del partido. Lula consiguió la Presidencia de Brasil al cuarto intento, pero no estoy seguro que Ovidio y Lula respondan al mismo perfil de político. La renuncia de Ovidio Sánchez a la candidatura del Principado llega acompañada del deseo de rodearse de jóvenes dirigentes que marcarían el relevo generacional. En resumen, Ovidio practica la política del gambito: renunciar a algo para hacerse fuerte en el resto. Una estrategia de permanencia en el poder que necesita de un recurso táctico: la alianza con Gabino de Lorenzo.

En esta guerra de movimientos entre Ovidio Sánchez y Alicia Castro está ausente la organización de Gijón. Ovidio, Alicia y Gabino tienen un rasgo común: su adscripción a Oviedo. Hasta ahora hemos conocido las manifestaciones de los dos líderes que pueden optar por la presidencia del PP asturiano, y las opiniones de un mosaico variopinto de dirigentes municipales. Alicia Castro y Ovidio Sánchez están a la expectativa de la respuesta de Gabino de Lorenzo, de ahí la reflexión que solicita Alicia y el interés de Ovidio en contar con Iglesias Caunedo. Nadie parece interesado por ganarse los favores de la organización gijonesa. Algo parecido ocurrió cuando se tejió la lista electoral, al establecerse la disputa entre el aparato del partido y Gabino de Lorenzo. Sería bueno que desde Gijón se emitiese algún mensaje, para demostrar que no se va a ir al congreso con una postura seguidista, dictada por intereses de dirigentes ovetenses, como ocurrió en la campaña electoral. Puestos a conocer los sinsabores de la derrota, que estos lleguen por fallos propios.

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LÍDER PARA LOS CIUDADANOS
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Juan Neira | 25-03-2008 | 08:11| 0

Dirigentes locales del PP de una treintena de municipios se manifiestan a favor de que Alicia Castro presente su candidatura a la presidencia regional del partido en el próximo congreso, que se celebrará después del verano. En las dos principales organizaciones municipales del PP, Oviedo y Gijón, se guarda mutismo. Sin embargo, en Avilés, el portavoz municipal, Manuel Peña, toma partido a favor de Alicia, pese a que Joaquín Aréstegui, principal dirigente del partido en Avilés y portavoz en la Junta General del Principado, es uno de los más firmes apoyos de Ovidio Sánchez.

Que dos dirigentes midan sus fuerzas en un congreso es un proceso normal y sano. La única condición que se debe pedir a los contendientes es que acepten el resultado de las urnas, para que ganador y perdedor junten sus fuerzas en pos de fortalecer la organización, una vez terminado el cónclave. En el año 2000, Javier Fernández y Álvaro Álvarez se enfrentaron en el congreso de la FSA, y de aquella reñida lucha salió la mejor virtud que tiene actualmente el socialismo asturiano: su unidad. Lo mismo le puede pasar ahora al PP. Lo que no tiene sentido es que los dos candidatos digan que no se van a presentar a las elecciones, porque el PP no está gobernando, y lo que más necesitan los afiliados y los votantes del PP es la vuelta al poder. Es una anomalía que en 25 años de etapa autonómica sólo haya gobernado el PP en cuatro años (en realidad fueron tres, porque el último se lo pasó Marqués fuera del partido).

Tras tres derrotas electorales como las sufridas por el PP asturiano en los últimos diez meses (autonómicas, municipales y generales) no es fácil mantener la cabeza fría. Si se trata de ir a un congreso de renovación, las alternativas no hay que buscarlas en gente como Alicia Castro y Ovidio Sánchez, que están muy vistos por los ciudadanos, sino en gente más joven y con capacidad de incorporar un mensaje distinto. Si se quiere continuidad, lo mejor es Ovidio Sánchez. Si se busca hacer una recomposición entre los grupos que constituyen o pretenden el poder, Alicia Castro puede ser una magnífica alternativa. Pero repito: el congreso de un partido llamado a gobernar hay que hacerlo pensando en los votantes, y para ellos todavía no hay soluciones.

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Dos líderes con reparos
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Juan Neira | 24-03-2008 | 08:36| 0

Cuando sólo han pasado quince días desde las elecciones generales, en el PP asturiano ya hay movimientos internos de cara al congreso regional. Ovidio Sánchez va a presentarse a la reelección para un nuevo mandato como presidente del partido, añadiendo que renuncia a ser candidato a la Presidencia del Principado en las futuras elecciones autonómicas. Por su parte, Alicia Castro reflexiona sobre la posibilidad de presentar su candidatura a la presidencia del PP, aunque descarta su participación en comicios de cualquier naturaleza, bien sean generales, autonómicos o locales.

El ciclo de Ovidio Sánchez en la política regional quedó concluido el 27 de mayo del pasado año, al perder por tercera vez consecutiva en unas elecciones autonómicas frente al candidato socialista, Álvarez Areces. Sin embargo, el desastre de Gabino de Lorenzo en los comicios del pasado día 9 de este mes, reanima las expectativas de Ovidio Sánchez. Pese a la aureola de ganador de Gabino de Lorenzo y la fama de perdedor de Ovidio Sánchez, lo cierto es que el alcalde de Oviedo quedó a cerca de 38.000 votos de Álvaro Cuesta, mientras que Ovidio Sánchez casi empató en sufragios con Álvarez Areces en las dos últimas elecciones autonómicas. Sólo el voto de la emigración y la artificial división del mapa regional en circunscripciones, que opera en los comicios autonómicos, hizo que los socialistas sacaran más escaños que el PP. A todo ello hay que sumar la decisión de Mariano Rajoy de repetir como presidente del PP nacional, lo que pudiera dar un aire continuista a los congresos regionales.

Alicia Castro abandonó la actividad política con una declaración emotiva, rodeada de su familia, siguiendo el estilo acuñado por Álvarez-Cascos en el año 2004. Volver a los seis meses es un poco extraño, aunque en política se han visto cosas más llamativas. Ahora bien, lo que ya resulta francamente chocante es luchar por el liderazgo interno y avisar de que no será candidata a la Presidencia del Principado. La ex diputada debería ser consciente de que lo más prioritario para la militancia del PP es encontrar un dirigente que bata a los socialistas. Ya hay dos candidatos, Ovidio Sánchez y Alicia Castro, que no quieren medirse en las urnas con el PSOE.

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PSOE, gestión con escollos
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Juan Neira | 23-03-2008 | 13:35| 0

El cambio de ciclo económico y las desavenencias entre la izquierda en Asturias, complican la gestión de la nueva etapa política

EL ciclo electoral, abierto hace diez meses con los comicios autonómicos y locales, y cerrado hace quince días con las elecciones generales, arroja un saldo muy satisfactorio para el Partido Socialista en Asturias, al haber triunfado en las tres convocatorias. La renovación de las corporaciones municipales ha supuesto la consecución de 54 alcaldías para el PSOE y 12 para su principal rival, el PP, sobre un total de 78 ayuntamientos. En las urnas autonómicas hubo una mayor equiparación entre los dos grandes partidos, marcando la diferencia el voto de la emigración, que ya supone una difusa ‘séptima urbe’ del Principado, por el nivel de votos que representa. El presidente Areces logró su tercera victoria consecutiva, aunque el PSOE sólo sacó un escaño de diferencia al PP.

En cuanto a las elecciones generales, cabe decir que supusieron un hito para los socialistas, porque volvieron a ganar en ese tipo de convocatoria tras doce años recogiendo derrotas. Por número de votos y porcentaje de sufragios, el PSOE ha logrado el segundo mejor resultado de la larga serie de diez elecciones generales en 31 años de democracia. En esta convocatoria fue donde recibió el PP la derrota más dolorosa en Asturias, al quedar a casi 38.000 votos de diferencia del PSOE, arruinando el prestigio electoral de su cabeza de lista, Gabino de Lorenzo, tras 17 años como alcalde de Oviedo.

La victoria de Zapatero, clave para los planes del Principado y para algunas actuaciones municipales, como la del metrotrén en Gijón, sirve para dar continuidad al trabajo de colaboración entre las administraciones, tan diferente a los continuados desencuentros del pasado, visibles hasta en los motivos más fútiles, como la lucha por el protagonismo en las ceremonias de inauguración de cualquier pequeño tramo de carretera. Por otra parte, los principales competidores políticos, PP e IU, se encuentran en plena resaca electoral, un proceso doloroso que consiste en metabolizar la derrota en las urnas, con cambios internos y reajustes de estrategia. Ante la perspectiva creada por el triunfo electoral y la continuidad en los gobiernos, pueden los socialistas caer en el error de dejarse llevar por una valoración optimista sobre el futuro que les aguarda. El escenario de la política es cambiante, por definición, y algunas de las ventajas que tuvieron en el anterior mandato se trocarán en obstáculos.

El Gobierno de Zapatero mostró la inversión en infraestructuras, como ejemplo de eficacia («somos el Gobierno que construye más kilómetros de AVE del mundo») y utilizó el gasto público como llave para ganar socios parlamentarios, particularmente los nacionalistas, que son unos grupos de personalidad bifronte fascinados por el ideal de independencia con respecto al Estado, pero predispuestos a cualquier acuerdo que comporte inversiones del Estado sin poner ellos ni un euro. El caso más clamoroso es el de la ‘Y’ vasca, definida y anunciada por el PNV, y preparada para ser costeada por el Gobierno central: 5.000 millones de euros.

Menor recaudación

En este nuevo mandato, la inversión y el gasto público caerán en picado, sobre todo a partir del año que viene, porque la recaudación de Hacienda acompaña al ciclo económico (espectacular el descenso de la recaudación de IVA en los dos primeros meses del presente año). En ese contexto, los presupuestos públicos dejan de ser la ocasión para tejer alianzas y se convierten en fuente de exclusiones. Si en la primera legislatura de Zapatero la bonanza económica dio oxígeno al Gobierno frente a los avatares de la política, en este mandato vamos a conocer la situación inversa, con el discurso político protegiendo los flancos de la coyuntura económica. No hay que descartar que al daño que causa la estadística del desempleo creciente en la imagen de cualquier gobierno, haya que sumar movilizaciones sociales, propias de un contexto de inflación de costes, en la que los sindicatos luchan porque los salarios no queden rezagados con respecto a los precios.

En Asturias, la solidaridad del Gobierno central con el Principado se dejó notar en los Presupuestos Generales del Estado, hasta el punto de invertir 3.431 millones de euros en cuatro años, una cantidad superior en 361 millones a la suma de las inversiones de las dos legislaturas anteriores. La desaceleración o crisis económica va a provocar un cambio en la ejecución de la obra pública. No hay mayor simpleza que considerar que el compromiso de los gobiernos con la realización de las infraestructuras está al abrigo de los cambios económicos. En el primer ‘cara a cara’ entre Zapatero y Rajoy, el candidato del PP amonestó a su rival, diciendo que no hablara tanto de macroeconomía, que eso no le decía nada a la gente, cuando es la macroeconomía la que más condiciona el bienestar de los ciudadanos. Todas las ‘primeras piedras’ de Cascos fueron posibles por la macroeconomía de Rato, y la asombrosa capacidad para asumir compromisos de Zapatero con el Principado (con la excepción del peaje del Huerna) descansó en la estabilidad macroeconómica de Solbes. Como el debate político en Asturias cabalga sobre la realización de obra pública, la forzosa corrección de los calendarios de infraestructuras hará mella en la opinión pública.

El otro rasgo diferencial negativo del presente mandato se encuentra dentro de nuestra región, y tiene que ver con la posición de minoría del Gobierno de Areces en la Junta General del Principado. La discusión de la reforma estatutaria va a distanciar a IU del PSOE. Tiene razón la dirección del Partido Socialista cuando dice que no se podría abordar la reforma con un gobierno de coalición, porque el disenso sobre la llingua, o sobre cualquier otro tema, llevaría aparejada la crisis del gobierno. Lo que ocurre es que ese razonamiento también es válido para la vía elegida: la reforma del Estatuto cegará la entrada de IU en el Gobierno. Dada la crisis de liderazgo en el PP regional y la debilidad de IU, no hay que descartar que los socialistas opten por la convocatoria de elecciones anticipadas, tras la aprobación del nuevo Estatuto de Autonomía, pero aún es prematuro para afirmarlo. En todo caso, un tipo de dificultades que no existían tras el primer triunfo de Zapatero.

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Cuestión de plazos
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Juan Neira | 21-03-2008 | 10:40| 0

Un caminante se ha encontrado, casualmente, con dos bombas abandonadas por ETA. El hallazgo estaba compuesto de 12 kilos de dinamita, situados cerca de una autovía que une a Madrid con Andalucía, lo que hace pensar a la Guardia Civil que se trataba de un material utilizado por ETA en la campaña de atentados de hace tres años, la última llevada a cabo antes de iniciarse el llamado ‘proceso de paz’.

Los explosivos encontrados nos recuerdan que el problema del terrorismo etarra está sin resolver. En realidad, no tuvimos tiempo de olvidarnos, porque todavía hace dos semanas la banda vasca asesinaba a un ex concejal socialista de Mondragón. El presidente Zapatero y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, han centrado el debate durante la pasada legislatura en la política a seguir con ETA, y ha sido la banda con sus rupturas del alto el fuego, y con los asesinatos ejecutados en Madrid, Francia y Guipúzcoa, la que ha terminado con cualquier especulación sobre su voluntad de dejar de matar. ¿Triunfará la política antiterrorista en el próximo mandato?

Un problema al valorar la lucha contra ETA consiste en medir mal los plazos. ETA comenzó a asesinar cuando los tanques rusos arrumbaban la llamada ‘Primavera de Praga’. No quiero que se interprete mal: fue una mera coincidencia temporal. Lo que quiero decir es que dentro de unos meses se cumplirán 40 años desde que se puso en funcionamiento la dinámica del tiro en la nuca. Acabar con algo que dura cuatro décadas no es fácil. Sin embargo, los pasos dados en los últimos ocho años son importantísimos y la capacidad de atentar de la banda etarra está muy mermada. El Estado democrático no debe tener prisas, es más bien el grupo de los asesinos el que está urgido por invertir el proceso al que se encuentra abocado, que no es otro que el de la marginalidad, como paso previo a la desaparición.

Nunca se pareció tanto ETA al GRAPO, como ahora. La indiferencia de la sociedad vasca ante el encarcelamiento de la cúpula de Batasuna da idea del aislamiento de la banda terrorista. Lo que se debe hacer, en esta legislatura, es restablecer los lazos que unían al PSOE y al PP en la lucha antiterrorista y esperar a que el tiempo provoque dudas a los terroristas sobre su identidad: rendición o cárcel.

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El colchón de las inversiones
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Juan Neira | 20-03-2008 | 08:46| 0

La FSA respalda las manifestaciones realizadas por Jaime Rabanal, en las que rechazaba incluir en la reforma del Estatuto cualquier exigencia sobre las inversiones del Estado en nuestra región. En cualquier caso, la FSA recuerda que la postura de los socialistas asturianos consta en el programa electoral.

El programa de los socialistas no es tajante en este punto. Aborda la cuestión de las inversiones del Gobierno central, supeditándola a un gran acuerdo político nacional, para citar a continuación algunas características específicas asturianas, como su condición de región montañosa, con población envejecida y especial protección medioambiental. Son dos cuestiones distintas. Una tiene que ver con la financiación autonómica, en la que la orografía, la elevada edad de los ciudadanos o los espacios protegidos deben ser tenidos en cuenta a la hora de evaluar el coste de los servicios públicos (educación, sanidad) que se prestan en Asturias, y el otro asunto es el de las inversiones del Estado. Catalanes y andaluces han incluido ambas cosas en sus respectivos estatutos, y ahora nos toca decidir a los asturianos.

Asturias ha salido muy favorecida, hasta ahora, por las inversiones del Gobierno central en nuestra región, de modo que recibimos mucha mayor inversión por habitante de la que nos correspondería por nuestra aportación a la economía nacional o por el peso relativo de nuestra población en el conjunto de España, que son los criterios que utilizan catalanes y andaluces para reclamar un umbral mínimo de inversiones al Gobierno central. Para el futuro no tenemos nada asegurado. En el Estatuto puede obviarse este asunto, o puede fijarse una cantidad que tenga relación con una supuesta deuda histórica a fijar unilateralmente desde nuestra región. Soy consciente que es muy poco riguroso razonar así, pero es que por esta vía nos han precedido otras comunidades autónomas. Cuando se entre en la negociación multilateral de la financiación autonómica, algunas regiones ya partirán con un paquete económico extra, fijado en sus estatutos, que les permitirá hacer concesiones en el regateo del coste de sus servicios. Ejemplo: gastarán menos en carreteras y dedicarán ese dinero a la Sanidad.

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CLÁUSULAS DE GARANTÍA
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Juan Neira | 19-03-2008 | 07:56| 0

Jaime Rabanal considera que la reforma del Estatuto de Autonomía no debe incluir una cláusula que fije la cuantía de las inversiones del Gobierno en nuestra región. El consejero de Economía asegura que el Gobierno de España debe gozar de autonomía para decidir las inversiones en todo el territorio nacional.

La postura de Rabanal es impecable, no ya desde la perspectiva de las competencias del Gobierno sino desde el más elemental sentido común: una norma autonómica no puede entrar en el reparto de los Presupuestos Generales del Estado. Lo que ocurre es que Asturias afronta su reforma estatutaria cuando otras comunidades ya la aprobaron y sus estatutos forman parte de las leyes orgánicas de nuestro ordenamiento jurídico. Cataluña ha fijado la inversión que debe realizar el Estado en su territorio durante los próximos siete años, tomando como referencia la aportación catalana al PIB nacional. Andalucía ha establecido igual obligación al Estado, pero tomando como baremo la población. En otras regiones optaron por hablar de “deuda histórica”, fijando la cantidad de dinero que tiene que entregarles el Estado por ese concepto. En ese marco se inscribe la reforma asturiana, así que no cabe desentenderse del contexto general.

Los socialistas asturianos (Gobierno regional, FSA) subrayan que el nuevo sistema de financiación autonómica se decidirá en una negociación multilateral de todas las comunidades con el Gobierno central. Ese es el cauce para hacerlo. Ahora bien, a estas alturas se puede ser cualquier cosa menos ingenuo. Si Cataluña o Andalucía tienen leyes que blindan las inversiones del Estado en sus territorios, nosotros no podemos dejar de reflexionar sobre la fórmula que mejor garantice los intereses asturianos. Está muy bien que el PSOE y el PP coincidan en la necesidad de abordar la reforma estatutaria y que tengan un alto nivel de coincidencia en sus propuestas, pero deben saber que el Estatuto de Autonomía es el arma más eficaz para garantizar el compromiso del Estado con Asturias, con independencia del partido que ocupe el Gobierno central. Si no se habla en el Estatuto de financiación autonómica (por las vías que sean) es que se prefiere discutir sobre el sexo de los ángeles.

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LO QUE HAY QUE CAMBIAR
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Juan Neira | 18-03-2008 | 08:08| 0

Ovidio Sánchez dice que “pasadas las elecciones se abre una nueva etapa en el PP”. El resultado electoral es el elemento que más influencia tiene en la vida de los partidos. Las victorias refuerzan a los líderes y ratifican la estrategia de los grupos, mientras que las derrotas plantean interrogantes sobre los dirigentes y la línea política a seguir. En el caso del PP asturiano no sólo se cumple esta regla, sino que la última derrota del pasado 9 de marzo abre una revisión general sobre toda la organización, al haber sido derrotado tres veces en menos de diez meses: comicios locales, autonómicos y generales.

El PP asturiano ha tocado fondo, tras una década de existencia lánguida, en la que ha cosechado derrotas en las elecciones municipales y autonómicas, que fueron contrarrestadas con las victorias en las elecciones generales de los años 2000 y 2004, antes de sufrir la derrota en los últimos comicios generales. El PP se encuentra en Asturias en una posición mucho más débil que en el conjunto de España, porque sus dirigentes se encuentran muy desgastados, carece de una orientación ideológica clara y se mueve a golpe de oportunismo: apoya la oficialidad de la llingua -con la intención de atraerse a los votantes de la Uras-, alza la bandera de los fondos mineros -para tratar de crear fisuras entre el PSOE y los sindicatos-, y propone la construcción de infraestructuras de transporte costosas e inútiles (trenes de alta velocidad desde Oviedo, Gijón y Avilés al aeropuerto)

Tiene motivos Ovidio Sánchez para hacer borrón y cuenta nueva, que de eso se trata cuando habla de iniciar una nueva etapa. ¿Sobre qué bases? El presidente del PP tiene en mente nuevas formas organizativas, con amplios órganos de coordinación y la creación de dos vicesecretarías generales para trabajar en las alas de la región. La debilidad de la estructura del PP en muchos municipios puede compensarse con estas nuevas fórmulas de funcionamiento. Pero no caber engañarse, la crisis del PP es de políticas y líderes. Desde fuera no va a recibir ayudas, porque el PP asturiano tampoco va a poder contar en los próximos años con ministros de la tierra que visualicen sus políticas. Toca cambiar de argumentos y propiciar el relevo en la dirección.

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Títulos honoríficos
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Juan Neira | 17-03-2008 | 08:08| 0

La dirección regional del PP valora realizar alguna reasignación de funciones internas antes del próximo congreso regional del partido, que se celebrará en el último trimestre del año. Se trata de modestas iniciativas que, en algunos casos, como el de atribuir toda la responsabilidad parlamentaria a Joaquín Aréstegui, ya se venían produciendo. La actividad de un partido hay que interpretarla dentro de un marco general, así que una semana después del batacazo electoral que dejó al PP a casi 38.000 votos de distancia de la candidatura socialista hay que hacer algo para evitar que aumente el desánimo interno.

Siempre he pensado que los que dedican muchas energías a cuestiones orgánicas saben poco de política. Las respuestas orgánicas a problemas políticos (una derrota electoral es un problema político grave para cualquier partido) tienen que ver con el intento de eludir entrar en cuestiones de fondo (ideología, estrategia) o con el objeto de ganar tiempo. Es evidente que a Ovidio Sánchez le interesa ganar tiempo, para ver qué ocurre en el congreso nacional del PP, y sobre esa base encarar la preparación del congreso regional. La decisión de Rajoy de seguir al frente del PP ha sido una buena noticia para Ovidio Sánchez, aunque sólo sea por el mensaje implícito: las derrotas electorales repetidas no conllevan el relevo en el liderazgo interno. Sánchez perdió en tres elecciones autonómicas consecutivas y Mariano Rajoy resultó derrotado en dos elecciones generales. Es peor el expediente de Ovidio, pero el dirigente asturiano ya dijo que no prevé un cuarto intento, conformándose con la Presidencia del PP. Sin embargo, Rajoy se presentará a la reelección como líder del PP y quiere ser en el año 2012 su candidato para presidir el Gobierno.

Los organigramas de los partidos son una cosa anodina. Pero son algo. Digo esto porque en el último congreso del PP se crearon dos vicepresidencias, que ocuparon Gabino de Lorenzo y Pilar Fernández Pardo, y un adjunto a ambos, Juan Morales. A punto de cumplirse el mandato del congreso, no consta que los tres hayan tenido el menor protagonismo en la gestión diaria del partido a nivel regional. Simples títulos honoríficos

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