El Comercio
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DOS O TRES CORRUPTOS
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Juan Neira | 25-06-2008 | 08:05| 0

La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) acepta la propuesta del PSOE de elaborar un código de medidas anticorrupción, y pronto se pondrán a trabajar sobre las propuestas sugeridas por Álvaro Cuesta. En España hay más de 8.000 ayuntamientos formando un mosaico de realidades distintas, así que no cabe prescribir una misma receta para todos ellos. Por ejemplo, en Gijón, hablar de transparencia sobre sueldos públicos no tiene mucho sentido cuando la propia corporación municipal ha publicitado con gran detalle el patrimonio de los ediles. Otras propuestas, como crear comisiones mixtas para analizar contrataciones, sólo servirá para retrasar las decisiones.

El elemento más conflictivo de la actividad municipal es el desarrollo del urbanismo, porque los terrenos pueden pasar de “valer cero”, como dijo un conocido ex edil de urbanismo, a venderse por millones de euros. La potestad sobre esa decisión corresponde al equipo de gobierno, y siempre hay formas de presentar como lógico lo que puede ser arbitrario. La única forma de prevenir actuaciones delictivas sería elaborar una normativa muy simple, de manera que el intervencionismo municipal quedara reducido al mínimo, pero lo último que van a soltar los alcaldes es el control sobre el suelo. Sin el dominio del suelo, el poder de los alcaldes queda reducido a los uniformes de la Policía Municipal.

En las democracias hay un método para luchar contra la corrupción que es tan antiguo como Montesquieu: la separación de poderes. A día de hoy, donde mejor opera esa norma es en Estados Unidos, el país del mundo donde sale más caro infringir las leyes: los responsables de las quiebras bancarias por las hipotecas basuras ya están compareciendo ante los jueces. Para aplicar un método así hace falta crear compartimentos estancos, de manera que el Gobierno, el Parlamento y el Poder Judicial, sean independientes, unos de otros, y practiquen una sana desconfianza mutua. En España, se opera al revés: los poderes del Estado entrelazados por nombramientos y el discurso oficial lamenta que una ínfima minoría de ediles empañe el prestigio de una abrumadora mayoría de cargos públicos impolutos y abnegados. Ese es nuestro código anticorrupción.

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UN LAVADO DE CARA
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Juan Neira | 24-06-2008 | 08:15| 0

Álvaro Cuesta va a proponer a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) la asunción de un código de buenas prácticas que contiene asuntos tales como la obligatoriedad de realizar reuniones periódicas con la oposición, la creación de una comisión de sugerencias y reclamaciones, la explicitación de una carta de derechos ciudadanos, la creación de la figura del defensor del contribuyente, la obligatoriedad de la declaración de bienes para los ediles y la fijación de unos parámetros para establecer el sueldo de alcaldes y concejales. El catálogo de propuestas es más amplio, pero el sentido de todas las iniciativas es el mismo: transparencia, acercamiento de las instituciones a la gente y potenciación de la buena imagen municipal.

El PSOE y el Gobierno quieren imponer este código de buenas prácticas a los pocos días de estallar el escándalo de Estepona y cuando los ayuntamientos piden más dinero al Estado. Sobre este asunto hay que decir que todos los escándalos destapados en los ayuntamientos de la costa mediterránea están motivados por la mutua dependencia entre la construcción y promoción de viviendas y las finanzas municipales; si se quiere acabar con turbios manejos habrá que separar ambas cuestiones, basando la economía de los consistorios en otro tipo de ingresos.

Parte de las propuestas ahora realizadas chocan con las ideas barajadas en los últimos años sobre gestión municipal, que pretendían darle un mayor poder ejecutivo a los alcaldes y al equipo de gobierno. La obligación de reunirse periódicamente con los grupos de oposición es menos eficaz que pedir más plenos municipales, porque el verdadero sitio de debate y rendición de cuentas de un alcalde es el pleno de la corporación. En cuanto a la creación de comisiones, cartas de derechos ciudadanos y defensores del contribuyente tiene el inconfundible perfume de una campaña de imagen. Los ayuntamientos necesitan una normativa clara, que huya de las ambigüedades, y un control por parte del Tribunal de Cuentas y de la comunidad autónoma. Volviendo a Estepona, resulta increíble que la Junta de Andalucía no se hubiese enterado de nada. Bien es cierto que los controles casan mal con la sacrosanta autonomía municipal.

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LA DIGESTIÓN DEL CONGRESO
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Juan Neira | 23-06-2008 | 08:05| 0

El congreso del PP nos ha dejado un discurso, una votación y una dirección, junto a un sinfín de anécdotas. El discurso lo puso Aznar, porque aunque hubo otras largas intervenciones, como la del propio Mariano Rajoy, el contrapunto a las tesis oficiales vino a cargo del ex presidente del Gobierno, demostrando una vez más el difícil papel que tienen los ‘ex’ en la política española: se hacen un gran hueco con sus declaraciones que siempre son incómodas para los que están en el poder. Esto vale tanto para Aznar como para González. La votación reflejó que Rajoy cuenta con el apoyo mayoritario de los cuadros del PP, aunque se pudo constatar la existencia de un sector crítico, visible en el 15% de votos en blanco. Y del congreso sale una nueva dirección, que supone una ruptura con la anterior.
Lo peor del congreso es lo que sucedió en su preparación, con declaraciones de tono subido, descalificaciones y amagos de ruptura. De no haber mediado esa primavera de ataques políticos y personales, la conclusión del congreso sería más optimista. Como ya no se puede volver atrás, resta por saber si el paso del tiempo servirá para recomponer los puentes rotos entre la vieja guardia y Rajoy, o si a partir de ahora la vida interna del PP se regirá por la vieja norma sectaria que reza así: todo lo que sea bueno para ellos es malo para nosotros y viceversa. A partir de esa máxima, se entienden las alegrías por los fracasos electorales de gente que milita en las mismas filas, etcétera.
La suerte de la nueva dirección se juega en las próximas citas electorales y en los congresos regionales que se desarrollarán en los próximos meses. Como falta mucho tiempo para las elecciones es difícil hacer pronósticos, aunque Rajoy tiene un hecho a favor: las crisis económicas siempre castigan electoralmente a los gobiernos y priman a las oposiciones. En cuanto a los congresos regionales, cabe decir que en algunos estará la cosa animada, como en el caso de Asturias, con el anuncio de un candidato alternativo a Ovidio Sánchez. El presidente del PP asturiano puede copiar la táctica ganadora de Rajoy, consistente en apoyarse en los barones municipales y formar un equipo con caras nuevas. Veremos lo que pasa.

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AZNAR Y RAJOY
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Juan Neira | 22-06-2008 | 10:42| 0

El congreso nacional del PP, en Valencia, tendrá lugar sin sobresaltos, al estar su desarrollo encauzado desde que el sector crítico desistió de presentar una alternativa. La incertidumbre en los congresos tiene que ver con la elección de los dirigentes y en este caso no habrá dos candidaturas disputándose el voto de los delegados. En consecuencia, el congreso tiene dos posibles ganadores: Mariano o Rajoy.
Los tres meses que antecedieron a la cita de Valencia conocieron el debate más duro habido en el seno de la derecha, desde el año 1989. El intento de Mariano Rajoy de presentarse a la reelección como presidente del partido fue duramente contestado desde medios de comunicación afines al PP, que pusieron las derrotas de Rajoy en las dos últimas elecciones generales como impedimento para seguir ejerciendo el liderazgo en el partido. Rajoy debía de irse. Al sucederse una catarata de hechos, dimisiones, abandonos, declaraciones, etcétera, se olvida cómo empezó todo. Pues bien, recordémoslo: con el PP callado y un par de periodistas diciendo que Rajoy ya había traspasado la fecha de caducidad.
Sin perder nunca la dimensión personalista -la conveniencia del liderazgo de Rajoy-, el debate adquirió un mayor calado cuando el presidente del partido desgranó ante la Junta Directiva Nacional del PP el análisis de las elecciones, sugiriendo que la victoria socialista había sido facilitada por el rechazo que suscitaba el discurso del PP en algunas comunidades autónomas de fuerte impronta nacionalista. Rajoy puso el dedo en la llaga: los 25 diputados del socialismo en Cataluña se deben a votos prestados de otras formaciones que recalaron en el PSC por miedo al PP. A partir de este análisis, Rajoy ligó su futura candidatura a la Presidencia del Gobierno con una reorientación de la línea política del partido: la moderación centrista y la apertura al diálogo con los partidos nacionalistas de derechas (PNV y CiU).
En ese momento empezó la contestación de los dirigentes del partido, iniciada por Esperanza Aguirre con un brillante discurso en la sede del diario, ABC («no me resigno»), en el que pedía un rearme ideológico del PP. Se sumaron otras voces con más pretensión de dañar que de argumentar, tildando de «traición» el giro propuesto por Rajoy.
Situarse políticamente
Las tesis de Rajoy invitaban a un debate político de altura, que cada cierto tiempo reaparece en la derecha, al tener que posicionarse, simultáneamente, frente a la izquierda y al Estado de las Autonomías. Pero el sector crítico rehusó el debate para poner en práctica una estrategia de desestabilización, muy bien planificada, que consistía en tomar la iniciativa cada semana a partir de la sorpresa del lunes por la mañana: abandono de Zaplana, renuncia de María San Gil, carta de Elorriaga, abandono de Acebes, etcétera. Una operación de acoso y derribo diseñada para erosionar el ánimo de Rajoy. Fruto de todo ello tomó un protagonismo excesivo la organización del PP del País Vasco, y quedó en segundo término la esencia del debate: por qué se perdieron las elecciones, qué rumbo debe tomar el partido de la derecha.
El debate, en sus bases conceptuales, lo retomó ayer Aznar ante los delegados del congreso, con una intervención muy cuidada, que tuvo tanto de reivindicación del pasado como de guía hacia el futuro. El ex presidente del Gobierno citó a cinco militantes, entre vivos y muertos, del PP vasco, para subrayar el grado de identificación emocional que tiene con la lucha antiterrorista. Y a partir de aquí, expuso un discurso nítidamente político, en el que quiso deshacer el mito del centro político: «Sigo sin comprender el centro como final imposible de un viaje interminable. Estamos en el centro desde 1989». La supuesta intolerancia de los gobiernos del PP quedó rebatida por Aznar, al desgranar todos los acuerdos a los que había llegado cuando estaba en el poder. Sin nombrar a los nacionalismos, Aznar puso condiciones para entenderse con ellos: el reconocimiento de la nación y la igualdad de los ciudadanos. Frente a las alianzas del PSOE, afirmó que «nunca nos movimos en la periferia de la Constitución».
El alineamiento de los dirigentes del PP en dos bandos quedará sancionado cuando todos los nombres importantes de la vieja guardia, con la excepción de Javier Arenas, queden fuera del nuevo equipo de Rajoy. El último en rechazar la oferta fue Ignacio Astarloa. El congreso no deja margen para muchas sorpresas, pero el debate sobre la estrategia del PP está lejos de cerrarse: el centro y los nacionalismos volverán a salir a colación en cuanto el partido tenga dudas.
«Mito del centro»
Cuando gobernaba, Aznar no fue ajeno al «mito del centro», y en la primera legislatura emprendió un viaje a ese lugar imposible, al relevar a Miguel Ángel Rodríguez por Piqué, en el cargo de portavoz del Gobierno. En cuanto a los nacionalismos, también llegó a pactos y acuerdos, que no siempre fueron ajenos al terrorismo, como el acercamiento de presos al País Vasco. Ahora bien, Aznar hizo todo eso desde el poder, no lo anunció desde la oposición. En cuanto gozó de una situación más sólida (segundo mandato) dejó de hablar catalán en la intimidad y se acabaron los contactos con el nacionalismo vasco.
Aznar ganó las elecciones en el mes de marzo de 1996, sin hacer concesiones, a través de una oposición frontal contra el Gobierno de Felipe González. Y Rajoy propone un modelo de oposición más dúctil en las formas y poco conflictiva con los nacionalismos. Cuando tuvo que asegurar una mayoría parlamentaria para gobernar, Aznar se entendió con Pujol y sacrificó a Vidal-Quadras, la figura emergente del PP catalán. Una línea política de ese tipo insinúa Rajoy, pero tiene una legislatura por delante y aún no ha batido al socialismo en las urnas.
Es una cuestión de tiempo y expectativas. En el año 1993, tras perder las elecciones generales, Aznar tenía 39 años y Felipe González iniciaba su cuarta legislatura, erosionado por tantos años de estancia en la Moncloa. Hoy, Rajoy tiene 53 años y Zapatero está en el inicio del segundo mandato. Como el electorado le dio la espalda a Rajoy, el líder del PP está dispuesto a anticiparse y picar en la espalda al electorado.

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ENSEÑANZAS DE PRIMAVERA
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Juan Neira | 21-06-2008 | 10:34| 0

La resistencia mostrada por el presidente del Partido Popular Mariano Rajoy al intento de desestabilización protagonizado por un grupo de notables de su propio partido ha permitido llegar al congreso de Valencia sin incertidumbres. Como el Partido Socialista y el Partido Popular son elementos clave en el sistema político español es muy importante que gocen ambos partidos de estabilidad. Si en ocasiones se produce un vacío de poder, en alguno de ellos, tiene que ser por causas muy justificadas. Un ejemplo fue lo ocurrido en el PSOE, en el año 2000, cuando tras frustrarse la candidatura electoral de Josep Borrell, ganador en su día de las primarias, sufrió Joaquín Almunia un batacazo en las urnas, al sacar el PP una holgada mayoría absoluta (183 escaños). El PSOE se gobernó por una gestora, presidida por Manuel Chaves, hasta que Zapatero accedió a la Secretaría General de los socialistas. Lo ocurrido en el PP, el pasado mes de marzo, fue algo muy diferente, porque aunque perdió las elecciones aumentó en votos y en escaños.
Pedir la renuncia de Rajoy, en ese contexto, eran ganas de meter cizaña en la vida interna de la organización. La capacidad de Rajoy de aguantar los embates de los críticos ha servido para aportar estabilidad y dejar claras un par de enseñanzas.
A lo largo de la primavera, Mariano Rajoy ha demostrado que el Partido Popular no es una formación guiada por la organización madrileña, por muy buenos resultados electorales que saque el PP de la capital. La mayoría de las organizaciones regionales han dado su apoyo a Mariano Rajoy y en ellas se ha basado para renovar su candidatura a la Presidencia. El Partido Popular es algo más que los militantes de Madrid y determinados medios de comunicación afines.
La otra enseñanza de Mariano Rajoy tiene que ver con línea política propuesta para hacer oposición en esta legislatura. La lucha antiterrorista y el carácter integrador del Estado de las Autonomías son cuestiones muy importantes, pero no se puede agotar la política de un partido de gobierno en estas cuestiones. Y lo que es más relevante: no cabe hacer una política territorial quedándose aislado en el Parlamento. En el congreso se someterá a discusión el giro hacia la moderación propiciado por Mariano Rajoy, y es de esperar que las voces críticas oídas, en estos últimos meses, se vuelvan a escuchar desde la tribuna. De no ser así, habrá que pensar que luchaban por el sillón.

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LAS DOS NIÑAS DE RAJOY
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Juan Neira | 20-06-2008 | 08:05| 0

Veinticuatro horas antes de iniciarse el congreso nacional del PP, Mariano Rajoy ha desvelado los nombres de los militantes que constituirán su equipo para dirigir el partido. La nueva secretaria general será María Dolores de Cospedal, que contará con la colaboración de tres vicesecretarios, Ana Mato, Esteban González Pons y Javier Arenas. Una renovación en la cúpula de partido semejante a la llevada a cabo en la dirección del grupo parlamentario del PP. En tres meses, se ha producido un cambio radical de responsables, con la excepción del propio Rajoy que seguirá encabezando la oposición en el Congreso de los Diputados y dirigiendo el partido.

De la vieja guardia de Aznar sólo queda Javier Arenas, que sirve de nexo entre los viejos tiempos y los nuevos, un papel parecido al que desempeñó Rubalcaba en la primera comisión ejecutiva dirigida por Zapatero, tras ser elegido secretario general del PSOE en el XXXV Congreso. Al igual que ocurrió con Zapatero cuando se hizo cargo del PSOE, el cambio de Rajoy tiene un componente generacional, visible en la personalidad de sus dos principales colaboradores: Soraya Sáenz de Santamaría, en el Parlamento, y María Dolores de Cospedal en el partido. Ahora se entiende mejor las alusiones enigmáticas de Rajoy a “la niña”. A falta de una, son dos las niñas de Rajoy.

Las decisiones de Rajoy ante el Congreso están llenas de sentido común. Pese a los ataques del sector crítico, periodismo incluido, ha optado por una imagen de modernidad y moderación, para orientarse hacia el electorado de centro. Poner en los puestos principales a dos mujeres es un acierto porque ahora ya se sabe que la victoria de Zapatero en las elecciones se forjó entre el voto femenino. Con mucho tino ha hecho un guiño a Esperanza Aguirre, cabeza visible del sector crítico, para atraérsela, al nombrar a una ex consejera suya como secretaria general del partido y al dejar a Alberto Ruiz Gallardón fuera del equipo de dirección. En el congreso no deben suceder sorpresas y la lista de Rajoy será aprobada por una amplia mayoría. A partir de ahí empieza la normalización en el PP, tras una primavera sumamente agitada, que no se justifica por haber perdido las elecciones por quince diputados. El que resiste, gana.

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INTERESES ENFRENTADOS
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Juan Neira | 19-06-2008 | 08:03| 0

Los consejeros de Administración Pública de varias comunidades autónomas socialistas han reclamado, desde Andalucía, la aprobación de una nueva Ley de Régimen Local. En la reunión estaba Ana Rosa Migoya en representación del Principado.

Esta ley que demandan las comunidades estuvo a punto de aprobarse en el anterior mandato y cuando todo estaba preparado para pasar el trámite parlamentario quedó aparcada sin explicaciones. En la necesidad de contar con una nueva norma coinciden el Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos, pero cada uno por distintos motivos: el Gobierno quiere delimitar bien las competencias de cada Administración, los ayuntamientos buscan recibir más financiación y las comunidades autónomas reconocer por ley la jerarquía que mantienen con respecto a las corporaciones municipales. Como la elaboración de la norma estaba llena de tensiones quedó pospuesta su aprobación y ahora sigue todo como entonces, con el añadido de la mala situación económica que entorpece cualquier negociación. Pedir una nueva Ley de Régimen Local sin avanzar qué se pretende, no es decir mucho.

La agenda de Zapatero para esta legislatura sigue sin conocerse. En el primer mandato parecía tener prisa por hacer cosas, y ahora mantiene un papel pasivo, en espera de que sea el tiempo el que haga las cosas por él. Algunas actuaciones, como la devolución de los 400 euros, resultaban obligadas, y otras le vienen impuestas, como la negociación de la financiación autonómica, por la presión de la Generalitat. Entre obligaciones e imposiciones tiene el presidente capacidad para asumir iniciativas que no estaban en el programa como esa implicación internacional en la lucha contra la pena de muerte. En cuanto a la Ley de Régimen Local, el Gobierno central ha optado por hacer caso a los ayuntamientos y empezar por los problemas económicos. Cabe tomar unas medidas, en línea con lo apuntado por Solbes, de apoyo a los ayuntamientos o dejar que tengan las comunidades autónomas gran capacidad de disposición con respecto a los municipios. Lo único realmente negativo sería que el Gobierno central, por quedar bien con todos, asumiera las demandas con cargo a la Hacienda del Estado.

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LO QUE TOCA EN EL PP
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Juan Neira | 18-06-2008 | 08:08| 0

A tres días de empezar el congreso nacional del PP las aguas están mucho más tranquilas que unas semanas atrás. El sector crítico, formado por un conjunto de personalidades que ocuparon puestos relevantes en el Gobierno durante la época de Aznar, ha fracasado en su intento de doblar la muñeca a Mariano Rajoy antes de la realización del congreso y ahora se encuentra sin una estrategia definida. En esa situación se impone la consigna del “sálvese quien pueda”: María San Gil no acudirá a la cita valenciana, Francisco Granados –mano derecha de Esperanza Aguirre en Madrid- dice que votará a Rajoy y Juan Costa no será candidato a ningún cargo. Rajoy ultima los preparativos del cónclave y mantiene la incógnita sobre la personalidad del futuro secretario general del PP; desde los medios se especula con la posibilidad de que sea Pío García Escudero o Ana Mato. Jugar con nombres es muy periodístico, pero, en realidad, la figura del secretario general tiene una importancia relativa, al ser equivalente a la del secretario de organización en el Partido Socialista. No creo que Acebes o José Blanco hayan hecho nunca sombra a Aznar o a Zapatero.

Hasta que empiece a desarrollarse el congreso quedará abierta la incógnita sobre la integración de personalidades del sector crítico en la única candidatura que se va a presentar en el mismo, encabezada por Mariano Rajoy. Esperanza Aguirre ha declinado la invitación para formar parte de la lista. Que la presidenta del PP madrileño no haya aceptado la oferta no significa que otro dirigente crítico no vaya a hacerlo. Como ya hemos expuesto antes, se está en la fase del “sálvese quien pueda”, así que todavía tiene tiempo Rajoy para aumentar los apoyos.

Con un país sumido en una crisis repentina, que en un semestre se ha llevado por delante más de 250.000 empleos, le tocaba al congreso del PP ahondar sobre planes económicos para hacer frente a esa combinación de inflación, paro y déficit exterior que daña a nuestro tejido productivo. Sin embargo, la reunión congresual tendrá otras urgencias, que pasan por solucionar la división interna y proponer una reforma constitucional para poner diques contra el nacionalismo. Llevamos un lustro discutiendo de lo que no toca.

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CONTRA EL SENTIDO COMÚN
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Juan Neira | 17-06-2008 | 08:07| 0

Andan los grupos parlamentarios dando vueltas a la inclusión de la concertación social en el Estatuto de Autonomía. IU es ferviente partidaria de esa alternativa para que el pacto social no tenga vuelta atrás y, aunque gobierne la derecha más extrema, no tenga otro remedio que convocar a los agentes sociales y negociar un pacto de progreso. El PSOE y el PP tienen una postura más vacilante y reflexionan sobre la posibilidad de realizar en el Estatuto alguna alusión al tema, como recoger en el texto la conveniencia del pacto social. Puestos a quedarse con una de las dos propuestas, la del PSOE y del PP es menos mala que la de IU, aunque no tenga nada de buena.

En el último proceso de reformas estatutarias se ha optado por incluir en los textos variadas cuestiones que son ajenas al régimen autonómico. Algunas de ellas tienen cabida en las constituciones, como recoger un listado de derechos y deberes, mientras que otro grupo de propuestas descienden al detalle de un reglamento, así que no valdrían ni para una ley ordinaria.Las novedades incluidas en los estatutos de autonomía tienen un denominador común: convertir las cartas autonómicas en un arma para intervenir en la vida de los ciudadanos y en los usos institucionales y sociales. La inclusión del pacto social en el Estatuto de Autonomía de Asturias sigue esta senda.

La autonomía y el autogobierno no tienen nada que ver con el pacto social. Se puede tener un acendrado sentido de la autonomía y un nivel de autogobierno muy alto sin que haya concertación social. Y al revés: la concertación social más perfecta no aporta un gramo de autogobierno. El pacto social no es bueno ni malo, por si mismo, siendo conveniente en determinadas circunstancias y resultando una iniciativa hueca en otras. El intento de convertir la concertación social en un rasgo identitario de Asturias es una patochada. Lo único verdaderamente anómalo en Asturias es el exorbitante peso de los agentes sociales que negocian con el Principado los planes de infraestructuras y la gestión de los servicios públicos. En ningún territorio avanzado existe esa confusión entre fuerzas sociales y poder político, así que sería un error consagrar esa fórmula elevándola al rango de ley orgánica.

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INCÓGNITAS RESUELTAS
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Juan Neira | 16-06-2008 | 08:06| 0

Cuando falta una semana para la celebración del congreso nacional del PP las principales incógnitas ya están resueltas: la candidatura de Mariano Rajoy no tendrá competidoras y la estrategia del partido para los próximos años pasa por un giro hacia la moderación, renunciando a recuperar el Gobierno por la vía de crear dudas sobre los autores del 11-M. Rajoy se ha liberado de las tesis duras de Aznar, Mayor Oreja y Esperanza Aguirre e impondrá una línea política orientada a recuperar el electorado del centro, que ha sido siempre el gran objetivo de los partidos de la derecha en España (UCD, CDS, PP) para poder gobernar.

Al final, los sectores discrepantes con Rajoy no se han atrevido a presentar un candidato a la presidencia del partido, porque no era nada fácil obtener el número de firmas necesario para optar por el liderazgo. Esperanza Aguirre renunció a dar el paso y Juan Costa nunca fue un dirigente capaz de aglutinar al sector crítico, ya que le falta madera de líder. A Rajoy le apoyan la mayoría de las organizaciones regionales, aunque enfrente tiene a las personas más conocidas del PP, empezando por Aznar y siguiendo por Mayor Oreja, Rato, Zaplana, Acebes, Astarloa, Esperanza Aguirre, etcétera. En cualquier caso, lo peor para Rajoy ya ha pasado, porque la estrategia de los críticos, centrada en forzar la renuncia de Rajoy, se ha diluido.

El PP y el PSOE no son unos partidos políticos cualquiera. Tras 31 años de elecciones libres queda claro que son las dos únicas opciones reales de gobierno, así que es muy importante garantizar su solidez e independencia. Digo esto porque el rechazo a Rajoy no nació de ningún sector del PP sino desde algunos medios de comunicación, donde se ha seguido en los tres últimos meses una táctica sistemática de desgaste de la figura del presidente del PP. Medios etiquetados de derecha se han olvidado del principal dirigente de izquierdas (Zapatero) para atacar, día tras día, a Rajoy, por el sólo hecho de no plegarse a sus orientaciones. La influencia de los medios en la política es algo normal en todas las sociedades modernas, pero dirigir los partidos desde periódicos y radios es una aberración. La primera victoria de Rajoy será desprenderse de compañías peligrosas.

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