El Comercio
img
LA SOLIDARIDAD DEL SUR
img
Juan Neira | 26-07-2008 | 11:07| 0

En la apertura del congreso de los socialistas asturianos la financiación autonómica fue el hilo conductor de los discursos. El presidente del PSOE, Manuel Chaves, habló de dar relieve en el nuevo modelo de financiación al concepto de «población ponderada», que consiste en evaluar la población no sólo por el número de habitantes, sino por el grado de envejecimiento o por su dispersa localización en la geografía de cada comunidad autónoma. Un guiño de Chaves a los asturianos, ya que la demanda de valorar la población por las características concretas de sus habitantes y por las propias de su ubicación en el territorio (dispersión, asentamientos en zonas montañosas) es una de las principales reivindicaciones del Principado que no contempla el modelo planteado por Solbes. Antes de empezar la negociación del sistema de financiación, el presidente andaluz había pedido que se recogiese en el nuevo modelo el índice de población en edad escolar, pero nunca había hecho mención al envejecimiento o la dispersión. ¿Significa que Andalucía asume nuevos enfoques ante la negociación del sistema? Es evidente que Chaves realizó un gesto amistoso como corresponde a un cualificado invitado al congreso de la FSA. Lo que no está tan claro es la propuesta que defenderá Andalucía cuando avance la negociación.

Al principio de la discusión tendió un puente extraño hacia los catalanes, amparado en las ventajas que tenía para estas dos comunidades autónomas basar la financiación en el tamaño de la población, al ser los dos territorios con más habitantes (andaluces y catalanes son más de un tercio de la población española). Ahora, las cosas han cambiado, porque aunque las bases de la discusión sean las mismas, la dialéctica política se ha modificado al distanciarse Montilla de Zapatero y al iniciar Cataluña una alianza con territorios gobernados por el PP (Comunidad Valenciana, Madrid, Murcia). El presidente del PSOE tiene que ser sensible a los altos intereses de su partido.

Por su parte, Javier Fernández volvió a repetir los elementos básicos de la posición asturiana: garantía de financiación para evitar el deterioro de los servicios públicos y solidaridad frente a los desequilibrios territoriales. Una música muy socialista.

Ver Post >
LA TEORÍA DE LA LOCOMOTORA
img
Juan Neira | 25-07-2008 | 08:12| 0

El ‘número dos’ de la FSA, Jesús Gutiérrez, considera que las manifestaciones realizadas por responsables de los gobiernos de Cataluña (Castells) y Valencia (Camps) reflejan una actitud preocupante. ¿Es acertada la valoración del secretario de organización de los socialistas asturianos?

A lo largo del último año hemos conocido todo tipo de declaraciones de dirigentes autonómicos sobre financiación territorial. Según se acercaba el momento de la negociación con el Gobierno central, las manifestaciones de los líderes regionales dieron paso a la formación de frentes territoriales, destacando la alianza de los ricos, encabezada por las reivindicaciones de los catalanes. Siguiendo la ley de acción/reacción, de la Física, el paso dado por los ricos propició la organización de las regiones pobres, jugando un papel destacado Asturias para aunar posiciones con Galicia, Castilla y León, Extremadura, Cantabria y Aragón. Así estaban las cosas, hasta que Cataluña y la Comunidad Valenciana dieron un paso al frente; en vez de argumentar sobre pincipios de financiación autonómica, optaron por realizar un ejercicio de prepotencia, diciendo que representaban el 30% del PIB nacional y el 40% de las exportaciones, así que el futuro de España pasa por dar satisfacción a sus pretensiones.

Tiene razón Gutiérrez, se trata de una actitud preocupante, muy en la línea de los discursos de Umberto Bossi, el líder lombardo de la Liga Norte. Las ideas barajadas por Bossi, Camps y Castells, descansan en la demagógica teoría de ‘la locomotora’, según la cual para que un tren vaya bien hay que alimentar a la máquina, sin preocuparse de los vagones, que van a buen ritmo enganchados a la locomotora. Como con tantas ideas perniciosas, el introductor en España de esa teoría fue el entonces alcalde de Barcelona Maragall, que al terminar los Juegos Olímpicos de 1992 pidió más inversiones para la capital catalana. Esa política lleva de cabeza a la España dual, propia de otras épocas, en que la riqueza se acumulaba en unas regiones, mientras que el resto aportaba mano de obra. La cita de los consejeros de Economía de las regiones pobres, en Asturias, el primer día de agosto, tiene que dar respuesta al discurso de los ricos.

Ver Post >
EL ACUERDO NECESARIO
img
Juan Neira | 24-07-2008 | 08:20| 0

El primer encuentro entre Zapatero y Rajoy en esta legislatura ha tenido un resultado positivo, algo que nunca había pasado en las entrevistas de ambos líderes en el anterior mandato. Al presidente le interesaba el acuerdo y el líder de la oposición lo necesitaba para ratificar el giro impuesto en la estrategia del PP. La suma de conveniencias y necesidades hizo que se produjera el consenso sobre la política antiterrorista y sobre la reforma de algunos de los principales órganos de la Justicia. El terrorismo fue el asunto que centró la controversia política durante los últimos cuatro años y el enquistamiento de los conflictos institucionales tuvo su asiento en los órganos judiciales, cuya composición depende de decisiones políticas. En dos horas de conversación ha quedado todo arreglado. Visto lo visto, cabe concluir que las elecciones tienen algo de terapia.

Las desavenencias se concretaron en el terreno de la economía. Rajoy pidió reducir el gasto público en un 2%, demanda rechazada por Zapatero, porque el presidente del Gobierno considera que tiene que garantizar incrementos suficientes en algunas partidas, como la cuantía de las pensiones o el sueldo de los funcionarios. Ese tipo de argumentación no deja de ser una mera escenificación de sus posiciones ideológicas. La derecha solicitando contener el gasto público y la izquierda reivindicando el papel solidario del gasto en la crisis. Ambos quedan bien ante sus clientelas. Sin embargo, si se mira con detalle, se hacen visibles las contradicciones. Rajoy pide limitar el gasto público, pero quiere que suban las deducciones por compra de vivienda. El líder de la oposición plantea reducir el impuesto de sociedades y solicita un aumento de la ayuda a las familias para que paguen las hipotecas. No se pueden bajar los impuestos, mientras se incrementan los subsidios, y todo ello envuelto en un discurso de reducción del gasto público. Por parte de Zapatero, las contradicciones ya se produjeron en la víspera de la entrevista: política de contención y un plan de 60.000 millones de euros para luchar contra la crisis.

Está bien que ZP y Rajoy sellen acuerdos y limiten sus desavenencias. Pero puestos a pactar, nada más urgente para España que un pacto global sobre la crisis, como hicieron gobierno y oposición hace ahora treinta años.

Ver Post >
LA TÁCTICA DEL GOBIERNO
img
Juan Neira | 23-07-2008 | 08:05| 0

La reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera sólo ha servido para exponer, cara a cara, los desacuerdos que existen entre el Gobierno y las comunidades autónomas. Pedro Solbes repitió las posiciones avanzadas en el documento remitido por el Ministerio de Economía a todas las regiones y los consejeros de los gobiernos autonómicos mostraron sus discrepancias con el modelo propuesto. Jaime Rabanal, en nombre del Principado, señaló que le preocupa el peso que se la da al tamaño de la población, frente a las tesis asturianas de poner el acento en el envejecimiento. Como valoración general, Jaime Rabanal ha insistido en que hace falta que el Gobierno introduzca grandes cambios en su propuesta para ser aceptada.

Ocurrió lo previsible. O Solbes se guardaba alguna carta oculta en la bocamanga, o sus ideas iban a chocar contra los intereses de la mayoría de las regiones. No creo que esto desanime al ministro de Economía ni al presidente del gobierno. Me explico. Modificar el modelo de financiación autonómica es una operación de mucho calado, con un debate público español contaminado de ideas federales, confederales e independentistas. A la dificultad de la negociación se suman las complicaciones de la crisis económica, que deja poco margen para hacer ofertas generosas. Ante este panorama, lo que busca el Gobierno es ligar, de manera sutil, la negociación de la financiación autonómica y la de los Presupuestos Generales del Estado. El apoyo de Cataluña podría ser determinante para salvar ambos escollos. La táctica consiste en hacer coincidir los calendarios. En el mes de julio se convoca el Consejo de Política Fiscal y Financiera y se aprueba en el Consejo de Ministros el borrador de las cuentas nacionales. El mes de agosto se hacen tanteos con comunidades autónomas (financiación) y partidos políticos (Presupuestos del Estado). Y al empezar el otoño se negocia con la táctica de la doble mesa, hasta encontrar socios.

Zapatero presume de conducir con luces largas, lo que le lleva a marcarse objetivos ambiciosos, que la realidad más cercana convierte, a veces, en imposibles. El tiempo dirá si acierta al juntar en una misma operación dos negociaciones que van a marcar la agenda parlamentaria del primer año del mandato.

Ver Post >
EL ABOGADO DEL ESTADO
img
Juan Neira | 22-07-2008 | 08:05| 0

Hoy se reúne el Consejo de Política Fiscal y Financiera para examinar la propuesta de financiación del Gobierno central. Antes de empezar el encuentro cabe constatar algunas cuestiones. El esbozo del nuevo modelo de financiación anunciado por Solbes no contenta a casi nadie. Las comunidades más ricas y las más pobres han criticado, sin ambages, los argumentos del ministro de Economía. La famosa ronda de contactos bilaterales que había anunciado el Gobierno, como primer paso de la negociación, no ha tenido lugar o, al menos, no se ha realizado de manera formal con miembros de los 17 gobiernos autonómicos. ¿Cuándo se entrevistaron Solbes o el secretario de Estado de Economía con el presidente Areces o con el consejero Rabanal? En los prolegómenos de la negociación, el Ministerio de Economía se ha movido con calculada indefinición, hasta el punto de que todo el mundo conoce la postura de Cataluña, Asturias o Galicia, pero no sabe con detalle lo que va a ofertar el Gobierno.

De manera velada se ha ido ligando la negociación de la financiación autonómica a la negociación de los Presupuestos Generales del Estado, por eso se habla de cerrar ambos procesos en otoño. Y por último, mientras el Gobierno central ganaba tiempo, las comunidades autónomas han iniciado diálogos, entre ellas, que han tenido como resultado la formación de dos frentes, el de las comunidades más ricas (Cataluña, Madrid, Baleares y Comunidad Valenciana) y otro de regiones dependientes (Principado de Asturias, Galicia, Castilla y León, Cantabria, Aragón, Extremadura y Castilla y la Mancha).

Las buenas palabras de José Luis Rodríguez Zapatero difícilmente van a poder concretarse hoy, porque el establecimiento de los criterios de financiación beneficia a unas comunidades y perjudica a otras. Hay mucho que discutir. Lo único que une a ricos y pobres es la demanda de más recursos al Gobierno central. Desde esta óptica llama la atención que ni el presidente del Gobierno español ni el ministro de Economía hayan puesto límites al gasto público que van a financiar de las comunidades autónomas. ¿Por qué va a asumir la Hacienda estatal los aumentos de sueldos que negociaron los gobiernos regionales con los distintos sindicatos de médicos? ¿Quién es el abogado del Estado en esta negociación?

Ver Post >
MAQUILLAR LA REALIDAD
img
Juan Neira | 21-07-2008 | 08:06| 0

En el acto de clausura del congreso de los socialistas catalanes, Zapatero dio doctrina sobre el nuevo modelo de financiación autonómica. Según el presidente del Gobierno, con la fórmula que se va a aplicar ganan todas las comunidades autónomas, sin que existan territorios perdedores. Zapatero no cree que la aplicación del nuevo modelo conlleve enfrentamiento entre las comunidades, porque hay que tener una visión común, propia de la España plural, en la que el autogobierno, el diálogo y la solidaridad son muestra de progreso. Hay que reconocer que el congreso del PSC no es el mejor escenario para hablar descarnadamente de financiación autonómica. Los socialistas catalanes piden la asunción de un modelo federal y presionan con el peso de sus 26 escaños en el Congreso de los Diputados. En términos políticos, Zapatero afronta su segunda legislatura gracias al voto del socialismo catalán, porque sin Cataluña hubiera perdido los comicios.

Vaya todo esto en descargo de Zapatero y como explicación de su discurso. Ahora bien, la realidad es muy distinta, como se va a ver mañana en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. El Gobierno no puede mantener el actual modelo, porque la población española aumentó, de media, un 14,6%, así que el coste de los servicios transferidos ha cambiado. También la media de edad del país es más alta, particularmente en algunos territorios, como Asturias, con el 22,5% de la población con más de 65 años, lo que significa un uso intensivo de centros de salud, hospitales y servicios sociales. Pero, sobre todo, el modelo ha hecho crisis por presiones políticas, todas ellas provenientes de Cataluña.

Para completar el cuadro, digamos que ningún gobierno regional está de acuerdo con el modelo de financiación actual, porque en todas las comunidades se han creado déficit. Otra cosa es que esos déficits sean por culpa del modelo de gestión aplicado, con incrementos espectaculares de sueldos, etcétera. Hay que cambiar el modelo de financiación; todos piden más dinero al Estado y las comunidades ricas, lideradas por Cataluña, quieren poner menos. El problema es gordo, el enfrentamiento está cantado, y el Gobierno central carece del recurso balsámico que otras veces ha utilizado: tirar de chequera.

Ver Post >
La trampa del 50%
img
Juan Neira | 20-07-2008 | 10:47| 0

Pasado mañana el ministro de Economía dará a conocer su modelo de financiación autonómica en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. La reunión llega precedida de la publicación de las balanzas fiscales, exigida por la Generalitat, y por la necesidad de apostar por un sistema que sea armónico con las premisas de financiación contenidas en el ‘Estatut’, que tienen rango de ley orgánica y fueron ratificadas por referéndum del pueblo catalán. Para ir preparando el terreno, Pedro Solbes dio a conocer las grandes líneas del modelo, en el que consta un aumento de la participación de las comunidades autónomas en la recaudación de los grandes impuestos del Estado (50% en IRPF e IVA) y en una ponderación del coste de los servicios por el aumento de la población y por la extensión de la superficie de cada comunidad.

La revalorización de la variable del envejecimiento de la población, en la que tanto insiste el Principado, no parece que sea contemplada por el ministro de Economía. Quizás por ello el presidente Areces vea con preocupación las bases del modelo expuesto por Solbes y muestre su esperanza en la capacidad de Zapatero para conciliar posiciones contrapuestas. Una cosa es tener talante y otra hacer milagros.

La cesión del 50% de los grandes impuestos a cada comunidad autónoma es una traslación del mandato del ‘Estatut’ a cada región. Siempre me pareció una concesión muy inquietante la inclusión de ese porcentaje en el ‘Estatut’, porque abre la puerta a la insolidaridad. Todos los socialistas que conozco, versados en la materia, restaron importancia a esta medida. El razonamiento que me hicieron es matemáticamente impecable: si la Generalitat recibe más dinero del que le corresponde, por coste de los servicios, tendrá que devolverlo al Fondo de Suficiencia. La razón política dice lo contrario: no introdujeron los partidos catalanistas novedades financieras en el ‘Estatut’ para perder el dinero ganado por la vía del Fondo de Suficiencia. Primero se aseguran el porcentaje y luego limitan la solidaridad a determinados servicios (sanidad, educación y servicios sociales). Y Solbes habla ya de dar cobertura financiera, «principalmente», a la sanidad, educación y servicios sociales. La cosa va encajando.

Una persona confiada tenderá a pensar que si todas las comunidades reciben el 50% del IRPF y del IVA quedarán igualadas con Cataluña. Nada más lejos de la realidad. El coste de un centro de salud en Cataluña es ligeramente superior al de uno en Asturias; sin embargo, la recaudación fiscal per cápita es claramente más alta en Cataluña. Si todas las comunidades ganan dinero a costa del Estado, el Gobierno central tendrá menos recursos para compensar a las comunidades que no recaudan suficiente para costear sus servicios. Con la cesión del 50% de los grandes impuestos para todas las regiones, la solidaridad pasa a ser una cuestión que queda exclusivamente en manos de las comunidades ricas, que tratarán de limitar la cohesión estatal a algunos servicios públicos.

Medio cupo vasco

Esta semana, el editorial de un periódico madrileño, que tiene una larga trayectoria de sintonía con la política de los socialistas, argumentaba con desparpajo que además de los ciudadanos existía una tributación de los territorios, porque los impuestos iban a administraciones concretas (estatal, autonómica, local). Por esa vía, el único gasto público en el que podemos reconocernos solidarios todos los españoles es el que corresponde a competencias del Estado, como puede ser la política de carreteras o de ferrocarriles de interés nacional. Aceptar esa forma de analizar es empezar a ver España con la lógica del cupo vasco, sólo que por ahora estaríamos a mitad del cupo, como corresponde al porcentaje estipulado: el 50%.

Y ni siquiera: porque catalanes y andaluces ya han acotado en sus estatutos el porcentaje de carreteras que les corresponde (algo menos del 20% de toda España para cada una de las dos regiones).

Hasta la fecha, las urgencias de dinero de las comunidades autónomas -casi todas ellas creadas por una gestión optimista- se solucionaban con aportaciones extraordinarias del Estado. El mejor ejemplo de ello es lo que ocurrió en la II Conferencia de Presidentes dedicada a la sanidad, que se saldó con un regalo de 5.000 millones de euros, por parte de Zapatero, a todas las regiones. El problema es que a partir de ahora ya no habrá esa válvula de escape, aunque se refiriera a ella Solbes para convencer a los recelosos. No existirán aportaciones extraordinarias del Estado por la crisis económica, que afecta a la recaudación fiscal, y por el incremento de la cuota de impuestos cedidos a las comunidades autónomas.

En el Consejo de Política Fiscal y Financiera se dan cita territorios con intereses antagónicos. El bando catalanista calienta motores, diciendo que las comunidades pobres «luchan por defender sus privilegios» y subrayando que la financiación autonómica siempre se decidió entre Cataluña y el Gobierno central, como lo prueba la primera cesión del 15% del IRPF pactada entre González y Pujol.
En este contexto, parece que Asturias se ha decidido a mover pieza en el tablero de la política autonómica, por primera vez, y cohesiona un frente de comunidades deficitarias que pueden frenar los intereses del nacionalismo catalán.

Como se trata de una negociación sobre dinero, habrá ganadores y perdedores, pese a las garantías de Solbes. Mejorarán sus posiciones las comunidades ricas o lo harán las pobres. O saldrán ganando territorios ricos y pobres a costa del Estado. Bien pensado, esta última posibilidad es un mero rodeo para decir que ganarán los ricos, aunque los efectos sobre los pobres no se verán hasta que pasen unos años, cuando el Estado haya disminuido sus inversiones en infraestructuras, por falta de recursos, o cuando la sanidad y la educación autonómica pierdan calidad, porque el incremento de la recaudación fiscal en Asturias sea muy inferior a la obtenida en Cataluña o en Madrid.

Ver Post >
RABANAL RECELA DE SOLBES
img
Juan Neira | 19-07-2008 | 10:53| 0

A Jaime Rabanal no le gusta el modelo de financiación autonómica que baraja el Gobierno central. El consejero de Economía lo juzga impreciso, ambiguo y generador de incertidumbres. Según Rabanal, no queda claro cómo van ser los mecanismos de nivelación de servicios entre las comunidades autónomas y le parece preocupante el peso que tendrá la población en la fijación del sistema de financiación. Sin embargo, la mayor participación en la recaudación tributaria es vista desde el Principado como un factor positivo.

En efecto, las bases avanzadas por Solbes para establecer un nuevo sistema de financiación son preocupantes para Asturias. El ministro de Economía parte de las premisas del ‘Estatut’, así que lo que favorece a una región rica difícilmente va a ser bueno para una comunidad autónoma como Asturias. El ‘Estatut’ habla de circunscribir las garantías de financiación a la sanidad, la educación y los servicios sociales; Solbes dijo que la financiación sería principalmente para estos servicios. A Cataluña le interesa ponderar especialmente la población, no en vano crecieron un 18,5% sus habitantes desde el año 1999 (fecha en la que se tomaron los parámetros para establecer el actual modelo), mientras que en Asturias perdimos un 0,5% de la población desde ese año. Solbes citó la población y el suelo como factores a considerar, sin hablar del envejecimiento, la variable que más interesa subrayar a Asturias. A partir de estas referencias, decir que ninguna comunidad autónoma saldrá perdiendo en la negociación autonómica no deja de ser un brindis al sol.

Rabanal ve bien la cesión del 50% del IRPF y del IVA para Asturias. No conozco a ningún consejero de Economía que renuncie a tener una mayor participación en la recaudación de los grandes impuestos del Estado. Sin embargo, esa forma de valorar me parece equivocada. Si todas las comunidades obtienen más del Estado, el Gobierno central tendrá menos dinero para compensar el déficit económico que se produzca en la gestión de los servicios públicos de las regiones pobres. Pensar que las comunidades ricas van a hacer grandes aportaciones al Fondo de Suficiencia para suplir los flujos de solidaridad que ahora realiza el Estado es un rasgo de ingenuidad imperdonable.

Ver Post >
NUEVOS TEOREMAS MATEMÁTICOS
img
Juan Neira | 18-07-2008 | 08:33| 0

El vicepresidente Solbes ha presentado las líneas básicas del nuevo sistema de financiación autonómica, que someterá a criterio de todas las comunidades (excepto País Vasco y Navarra) en la reunión del próximo día 22 del Consejo de Política Fiscal y Financiera. El ministro de Economía ha adelantado que propondrá ceder a todas las comunidades el 50% de la recaudación del IRPF y del IVA. La propuesta de nuevas cesiones tributarias llegó envuelta en buenos deseos: suficientes recursos para la gestión de las competencias administrativas y los servicios, lo que implicaría que ninguna comunidad saldría perdiendo en la negociación. Solbes señaló que sus propuestas son el resultado de los contactos bilaterales desarrollados con todas las comunidades autónomas. ¿Cuándo negoció con el presidente del Principado o con el consejero de Economía?

De lo dicho por el ministro hay un asunto claro: la cesión de los tributos viene marcada por la letra del ‘Estatut’. Pasar del 33% del IRPF y del 35% del IVA al 50% de ambos impuestos supone ajustarse al dictado del nuevo Estatuto de Cataluña. Aparte de esa certeza, sobre el resto de cuestiones existe una calculada indefinición. No se sabe si las garantías de financiación cubren a todos los servicios, o principalmente a educación, sanidad y servicios sociales, quedando otras políticas, como las de vivienda, fuera de esa garantía. Solbes citó a la población y al suelo como puntos de referencia para valorar el coste de los servicios. ¿Y el envejecimiento de la población no es tan importante como el número de hectáreas de una comunidad autónoma? Para aportar un tono positivo, Solbes añadió que el Estado está en condiciones de insuflar más dinero en el sistema, como si la crisis fuera un cuento de pesimistas.

Dado que la financiación autonómica es una cuestión de dinero, los trucos de la retórica no sirven para alcanzar una solución satisfactoria. De momento, ya sabemos que el Estado va a ceder más dinero de los impuestos que recauda, lo que significa que le quedan menos recursos para nutrir el fondo de suficiencia del que se benefician las regiones pobres. Si al Estado le queda menos dinero para repartir, pierden los beneficiarios de la solidaridad. Las matemáticas funcionan así, aunque la política autonómica es capaz de aportar nuevos teoremas.

Ver Post >
LA TRAMPA DE LAS BALANZAS
img
Juan Neira | 17-07-2008 | 08:24| 0

Jaime Rabanal considera que la publicación de las balanzas fiscales es un gesto intranscendente y asegura que el Gobierno central ha dado garantías al Principado de que no interferirán en la negociación del modelo de financiación autonómica. Severino García Vigón no es tan optimista y teme que el contraste entre los saldos fiscales tenga influencia en las obras que se hacen en Asturias. Desde otras coordenadas geográficas e ideológicas, José Montilla afirma que empezará la negociación poniendo las balanzas fiscales encima de la mesa. ¿Qué opinar de todo ello?

Puede que el nuevo modelo de financiación autonómica se fundamente, finalmente, en otras premisas, pero el debate nace marcado por los saldos fiscales. La publicación de las balanzas reduce una cuestión compleja (la financiación autonómica) a una conclusión simple: cuatro regiones emprendedoras (Madrid, Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana) sacrificándose para que puedan vivir trece comunidades atrasadas. En todos los países del mundo se da la misma situación que en España, con unas regiones ricas en las que la recaudación fiscal es muy alta, transfiriendo recursos, por la vía del gasto público, a otros territorios que no obtienen tantos ingresos de los impuestos de renta, sociedades o IVA. La diferencia consiste en que en Francia, Alemania o Suecia hay un sentimiento nacional que engloba a todos los ciudadanos, mientras que en España hay unos nacionalismos pujantes que reivindican el levantamiento de fronteras particulares por el método de una legislación y una asunción de competencias que les convierten en compartimentos estancos. Digo que son fronteras particulares porque las tradicionales van asociadas a una aduana para las mercancías y eso no les interesa a los nacionalismos periféricos: todas las ventajas del mercado único, pero sin el peaje de una Hacienda compartida.

Las balanzas fiscales son el elemento técnico sobre el que se basa el modelo de financiación autonómica pergeñado en el ‘Estatut’. De ellas dimana el discurso ‘maragalliano’ de la «fatiga fiscal». Un cansancio muy curioso, porque no les agota recorrer las autopistas españolas para vender sus productos por todas las regiones, siempre que queden exonerados de pagar los tributos que financian esas carreteras. Ni un pelo de tontos.

Ver Post >
Sobre el autor Juan Neira