El Comercio
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LAS COSAS DE COMER
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Juan Neira | 25-04-2008 | 08:11| 0

El presidente Areces dice que no hay elementos para hablar de crisis, pero que ante la desaceleración económica el Gobierno regional va a activar la licitación de obra pública para desarrollar los proyectos que están previstos.

La discusión entre crisis y desaceleración económica es una herencia de la batalla electoral, un tiempo en él que se utilizan conceptos sesgados para cautivar al electorado; el Gobierno de Zapatero trató de edulcorar los datos de la realidad mientras que la oposición pintaba el horizonte con negros nubarrones. Las discusiones políticas pierden interés cuando se descubre que son puramente semánticas, y eso es lo que ha pasado. Cada mes que transcurre se rebajan las expectativas de crecimiento, crece el desempleo y se mantiene alta la inflación. Lo importante es analizar esa realidad y a partir de ella que cada cual la nombre con el eufemismo que mejor le parezca. El Gobierno central ha lanzado un plan anticrisis cuantificado en 24.200 millones de euros, en dos años, 10.000 de ellos se emplearán en el presente ejercicio. En ese plan no es todo positivo, porque está incluida la devolución de 400 euros para 16 millones de contribuyentes sin discriminar a los perceptores de rentas más altas: una forma demagógica de tirar por la ventana más de un billón de las antiguas pesetas.

Desde Asturias, el Gobierno regional también quiere cooperar en reanimar la actividad económica agilizando las licitaciones de obra pública. Las intenciones son buenas, pero como el dinero no estira tanto como las palabras, todo puede quedar en un mero enunciado desiderativo. Quiero decir que la única forma de activar, a corto plazo, la economía productiva es inyectándole nuevos recursos y para eso hace falta la aprobación de la Junta General del Principado porque estamos en prórroga presupuestaria. A finales del pasado año, Serafín Abilio, presidente de los constructores asturianos, advirtió que la prórroga presupuestaria suponía infringir unas pérdidas de un 30% para el sector. Pues bien, en ese escenario estamos; así que ahora que la crisis o desaceleración económica es más evidente que unos meses atrás, se puede apreciar lo frívolo que resulta jugar con las cosas de comer desde el Parlamento.

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PERMISO PARA INVERTIR
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Juan Neira | 24-04-2008 | 08:11| 0

El Gobierno regional va a pedir autorización a la Cámara para acometer inversiones en los ayuntamientos. Si el Parlamento da el visto bueno a la demanda del Principado se iniciarán obras en infraestructuras, como carreteras o saneamiento, y se construirán polideportivos y centros culturales. En caso contrario las actuaciones quedarán aparcadas aunque los alcaldes esperan por ellas. Tras el rechazo al proyecto presupuestario para el año 2008, el Gobierno regional pidió un crédito a la Cámara para llevar a cabo los compromisos recogidos en el pacto social, firmado con sindicatos y empresarios, siendo aceptada su petición. Veremos ahora qué ocurre con el crédito vinculado a proyectos municipales.

Desde que se inició la legislatura el Ejecutivo se encuentra en minoría en la Junta General del Principado, al fracasar la reedición del Gobierno de coalición entre PSOE e IU. En el Parlamento hay una mayoría tácita formada por los dos grupos de la oposición, PP e IU. Una situación atípica que tuvo como primer efecto la caída de la actividad parlamentaria. El Gobierno sólo presentó un proyecto de ley en la Junta General del Principado, a lo largo de diez meses, que fue la propuesta de presupuestos para el año 2008. Tras el rechazo de las cuentas regionales, las funciones parlamentarias quedaron reducidas al mínimo. En el primer cuatrimestre del año lo único reseñable fue la aprobación del crédito para desarrollar el pacto social. No hay indicios fiables que nos sirvan de guía para saber qué orientación va a tomar el Parlamento ante nuevas iniciativas del Gobierno.

De manera paralela ha empezado la negociación de la reforma autonómica, que camina a buen ritmo apoyada en la gran coalición formada por PSOE y PP, que suma 41 escaños en la Cámara, sobre un total de 45. IU va a remolque de los acontecimientos, quejándose de ser marginada en la negociación. Es probable que al final IU quede fuera del acuerdo estatutario, lo que la alejaría definitivamente del Gobierno. Lo más curioso de todo este asunto, es que en la Junta General del Principado se puedan negociar iniciativas parlamentarias de gran envergadura, como la reforma autonómica, y haya grandes dificultades para aprobar partidas ordinarias de gasto.

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POLICÍA, RAZÓN Y GASTO
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Juan Neira | 23-04-2008 | 08:10| 0

Los dos grandes partidos, PSOE y PP, están de acuerdo en introducir en la reforma del Estatuto de Autonomía la novedad de la Policía Autonómica. Nuestra comunidad contará con Policía propia, como ya han hecho otras regiones. Se puede crear este cuerpo por emanación directa del nuevo Estatuto o hacerlo a través de una ley ordinaria que desarrollará la nueva competencia incluida en la reforma estatutaria.

En el primer mandato del presidente Areces se planteó la creación de una unidad policial adscrita al Principado, que se nutriría con el destino voluntario de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La iniciativa fue entonces muy contestada por la personalidad del mando policial designado para dirigirla. Traigo a colación este hecho para recordar que ya entonces desde sectores de la derecha y la izquierda se argumentó que Asturias no necesitaba una Policía Autonómica, porque sólo significaba un gasto absurdo, contando con la Policía Nacional y la Guardia Civil. Es evidente que la dotación de cualquier cuerpo funcionarial conlleva un gasto permanente en los Presupuestos del Principado. Pero lo que hace falta es discutir si es necesaria la existencia de un cuerpo policial de carácter autonómico.

El Gobierno central tiene unos cuerpos policiales desplegados por toda España, que tienen como misión la persecución del delito, el mantenimiento del orden, la prestación de auxilios y algunas funciones específicas muy relevantes, como es la vigilancia y regulación del tráfico. A escala urbana existe la Policía Municipal desempeñando, dentro de las ciudades, algunas de las funciones que tienen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Entre el Gobierno central y las corporaciones municipales está el Principado que no tiene Policía. Se trata de una situación absurda, ya que alcaldes como Paz Fernández Felgueroso o Gabino de Lorenzo, que no tienen apenas competencias en materias de educación, sanidad o medio ambiente, cuentan con 300 agentes a su servicio, que pagamos todos los ciudadanos, y una institución de mucho mayor peso, como es el Gobierno regional, tiene que pedir agentes prestados para escoltar los principales edificios públicos de la comunidad autónoma.

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LAS VIRTUDES DEL RIVAL
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Juan Neira | 22-04-2008 | 08:09| 0

La expectación creada en torno a la respuesta de Aguirre a Rajoy era máxima, y la presidenta de Madrid ha decidido rebajar la tensión de la escena con declaraciones medidas: ni se plantea marcharse del PP ni se va a presentar como candidata para presidir el partido. Aguirre no dio crédito a la invitación de Rajoy para que abandonara el PP, y como toda la prensa fue unánime al interpretar en ese sentido las palabras de Rajoy, le pidió al presidente de su partido que aclarara los malos entendidos.

En unos pocos días, el enfrentamiento en el PP dio paso a la antesala de una crisis. Si Aguirre le devolvía las críticas a Rajoy, la convivencia en el partido se haría muy difícil. Un paso más en la escalada del enfrentamiento y la organización entraría en una dinámica irreversible de deterioro interno. El problema no está en que Aguirre compita con Rajoy por la presidencia del PP, sino en las descalificaciones mutuas y en el tipo de divergencias que afloraron. Las declaraciones de Aguirre no zanjan las especulaciones sobre sus ambiciones políticas, pero abren un impasse y colocan la pelota en el tejado de Rajoy, que tendrá que optar entre crear una mayoría clara en el partido enfrentada a la organización madrileña y posibles aliados, o hacer una síntesis de todas las organizaciones territoriales.

Hace ocho años, en el XXXV Congreso del PSOE, compitieron por la Secretaría General, José Luis Rodríguez Zapatero, José Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández. La victoria fue para Zapatero, un dirigente que tenía mucho más de promesa que de valor consolidado. El PSOE estaba en la oposición y cuatro meses antes había ganado el PP las elecciones generales por mayoría absoluta, sacando 183 diputados. Zapatero optó por el relevo generacional y sólo mantuvo a Rubalcaba, de la vieja guardia, en la dirección del partido. El proceso electoral interno y el rodaje del nuevo equipo se realizó sin que afloraran tensiones. El PSOE es el rival del PP, así que es lógico que no sea el modelo a imitar por Rajoy, Aguirre y compañía. Ahora bien, esa regla debería contemplar una notable excepción: la dinámica interna de la organización. En ese punto le llevan los socialistas una enorme ventaja al PP. Pocos sitios como Asturias para constatarlo.

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LA QUIEBRA IDEOLÓGICA
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Juan Neira | 21-04-2008 | 08:10| 0

Joaquín Aréstegui asegura que en el PP no hay diferencias ideológicas y que la organización asturiana de dicho partido está al cien por cien con Mariano Rajoy. La discusión en el PP estaba establecida, inicialmente, sobre líderes (Rajoy y Aguirre) y estrategia opositora, aunque esto último sólo se identificaba por algunas decisiones de Rajoy, como la elección de Soraya Sáenz de Santamaría para portavoz parlamentario. Un sector del partido considera que a Rajoy ya le pasó su oportunidad y pide el relevo por Esperanza Aguirre. La petición de una estrategia opositora más enérgica no es fácil de concretar, porque Rajoy fue muy duro con Zapatero a lo largo de los últimos cuatro años, por eso se pone el énfasis en asuntos de menor importancia, como el relevo de Zaplana.

La discrepancia sobre personas es difícil de vender, porque se reduce al popular, “quítate tú para ponerme yo”, así que Esperanza Aguirre puso sobre la mesa la reivindicación del liberalismo, del que lleva haciendo bandera desde hace veinte años. La gente que rodea y jalea la opción de Esperanza Aguirre tiene muy poco de liberal, porque la mayoría hicieron política desde las coordenadas de la derecha intervencionista, que es la variante ideológica que tuvo históricamente más predicamento entre la derecha española. Pero lo más grave de la propuesta de Aguirre y de la desproporcionada respuesta de Rajoy, es que al llevar la discusión a los términos ideológicos dibujan los perfiles de dos partidos: la derecha escindida en dos grupos, como estuvo desde el inicio de la democracia hasta el final de los años ochenta del siglo pasado.

Objetivamente, las diferencias ideológicas no dividen al PP, porque Camps es tan liberal, conservador o democristiano como Zaplana, al igual que Rajoy no se apoya en premisas ideológicas distintas de las de Aznar. En el PP asturiano ocurre lo mismo, porque Ovidio Sánchez no es más conservador que Alicia Castro ni ésta más liberal que Ovidio. El principal aliado de Ovidio es Gabino de Lorenzo, dirigente a cuyo lado hizo carrera Alicia Castro. Ahora bien, puestas las divisas ideológicas sobre la mesa, en el PP habrá algo más que tendencias o sensibilidades internas: dos bandos irreversiblemente enfrentados.

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LA ALTERNATIVA DE ESPERANZA Y ALICIA
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Juan Neira | 20-04-2008 | 10:35| 0

La renovación del PP asturiano está en función del congreso nacional

Alicia Castro ha dado una rueda de prensa, en Avilés, para solidarizarse con el ex portavoz municipal del PP, Manuel Peña, desplazado de su puesto por declarar que la propia Alicia sería mejor presidenta del PP asturiano que Ovidio Sánchez. La iniciativa de Alicia se produce a las veinticuatro horas de que se hicieran públicas unas extensas declaraciones de Francisco Álvarez-Cascos criticando lo que sucede en el PP regional, donde un pequeño grupo practica la ficción de renovarse a sí mismo. En estas mismas páginas, Isidro Fernández Rozada apoya la petición de un riguroso análisis de los resultados electorales realizada por el ex ministro de Fomento. ¿Qué está pasando?

Para entender lo que sucede hay que analizar el contexto nacional. La pérdida del PP en las elecciones generales tenía toda la apariencia de una derrota dulce. Con los datos en la mano podía considerarse así, ya que el PP mejoró en porcentaje de voto, en número de sufragios y en escaños (de 148 a 154). Es más, si se exceptúa Cataluña, el PP fue el ganador de las elecciones generales. Sin embargo, pasadas las primeras horas desde que se conocieran los resultados, pudo volver a comprobarse que no hay derrotas dulces, porque para los llamados “partidos de gobierno” (PSOE y PP) todo lo que no sea ganar resulta muy amargo.

El análisis electoral, en positivo, realizado por Mariano Rajoy ante la dirección nacional de su partido, fue pronto contestado desde medios de comunicación afines al PP. Más allá de la solidez de sus argumentos, a Rajoy se le niega su voluntad continuista por haber acumulado dos derrotas. En un sector del PP se hace buena la profecía de Rubalcaba: “Rajoy sólo dispone de una bala”. La sorpresa de Rajoy por los dardos mediáticos dio paso a la visualización de una alternativa en la figura de Esperanza Aguirre. La presidenta madrileña no es en este momento candidata a nada, pero quiere abrir un debate ideológico en el PP, para que el partido asuma los postulados del liberalismo y se aleje de cualquier rasgo socialdemócrata.

A partir de aquí el movimiento de piezas resulta obligado. Rajoy se refugia en los dirigentes regionales (Camps, Valcárcel, Arenas) y prepara un frente de derecha moderada ante el ímpetu de la organización madrileña y sus medios afines. Pizarro se queda sin responsabilidad parlamentaria, por su cercanía a Esperanza Aguirre, y el presidente del PP se reserva la carta de Ruiz Gallardón para las jornadas del congreso.

Lo primero que llama la atención es la imposibilidad de controlar los tiempos por parte de todos los dirigentes envueltos en la controversia interna. Ni Rajoy tuvo un día de gracia como líder de la oposición, ni Esperanza Aguirre pudo tomarse unos meses de margen para ver cómo discurría la legislatura. La batalla del PP lo ocupa todo, hasta el punto de dejar en segundo plano los primeros días de gestión de los nuevos ministros de Zapatero.

Es difícil acusar a Rajoy de falta de firmeza como líder opositor o de haber escondido los perfiles ideológicos del PP. Rajoy desplegó en los dos últimos años un discurso nítidamente patriótico, hasta el punto de terminar escuchando el himno nacional tras una multitudinaria manifestación por las calles de Madrid. Ni el mismísimo Fraga llegó tan lejos. La oposición de Rajoy a Zapatero fue de carácter ideológico por encima de cualquier otra consideración estratégica o táctica. Ahora bien, la caducidad de un líder se puede plantear aunque el discurso sea correcto, si se considera que su imagen está muy gastada.

El cuestionamiento de Rajoy retrotrae a la organización del PP al momento en que fue designado como líder por el dedo de Aznar. El debate que no se produjo entonces se desarrolla ahora. Curiosamente, los dirigentes del PP más identificados con Aznar son los que impugnan ahora el testamento escrito en el misterioso cuaderno azul.

RÉPLICA ASTURIANA

En ese contexto se produce el cruce de declaraciones en el PP asturiano. Ovidio Sánchez se acoge al continuismo de Rajoy, y quiere hacerse fuerte en la presidencia de la organización con la renuncia a cualquier ambición electoral. Tres derrotas frente a Areces fueron ya suficientes. La estrategia para ganar el congreso consiste en hacer una alianza con las tres principales organizaciones municipales (Oviedo, Gijón y Avilés), siendo el vínculo con Gabino de Lorenzo el apoyo preferencial. La táctica de Ovidio pasa por la creación de órganos extraestatutarios en los que acomoda a destacados dirigentes de esas organizaciones que tendrían como tarea la preparación del congreso.

Alicia Castro, como todo “outsider”, trabaja desde fuera, apoyada por varias organizaciones municipales y el secretario general, René Álvarez Saavedra, al que el sector oficial le echa la culpa de las derrotas electorales. Alicia Castro aplaza su candidatura a la presidencia regional hasta ver el resultado del congreso nacional, para el que faltan dos meses.

Si Rajoy sale reelegido presidente nacional del PP, Alicia no dará la batalla interna, en Asturias, porque sus posibilidades de ganar serán ínfimas. Si Esperanza Aguirre se convierte en la nueva líder del PP en España, Alicia encabezará una candidatura alternativa a la de Ovidio Sánchez, porque su triunfo será imparable. La suerte del PP asturiano está atada a la pugna entre Rajoy y Aguirre.

En este guión es preciso aludir a dos particularidades que tienen que ver con la figura de Álvarez-Cascos. El distanciamiento de Pilar Fernández Pardo de Ovidio Sánchez quedará subsanado si Alicia entra en liza, porque el peor escenario para la presidenta gijonesa sería un PP regional dirigido por Alicia Castro, muy ligada políticamente al ex ministro. El vínculo de Gabino de Lorenzo con Ovidio Sánchez es más sólido que nunca, tras haber hecho campaña electoral el alcalde de Oviedo con Pilar Fernández Pardo, la responsable en última instancia de que Álvarez-Cascos se cansase y trasladara su adscripción como militante a la organización madrileña.

El riesgo del debate interno está en la solidez de la organización. La unidad de la derecha no es una constante histórica, sino un fruto tardío de Fraga Iribarne, que sólo tiene veinte años. Ese es el límite del enfrentamiento.

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DOS VISIONES ENCONTRADAS
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Juan Neira | 19-04-2008 | 10:11| 0

En unas extensas declaraciones, el ex ministro de Fomento y ex secretario general del PP, Álvarez-Cascos, ha enjuiciado críticamente los resultados electorales sacados por su partido en las elecciones del 9 de marzo (“tiene que haber muchas razones para haber perdido, frente a un Zapatero que en cuatro años no ha hecho sino cometer errores”) y los nombramientos realizados por Rajoy para encarar la legislatura (“parece que ha optado por las personas más afines, nuevas o veteranas, sacrificando a las personas de más peso y mejor preparadas”). Al referirse a Asturias, Álvarez-Cascos constata que en las elecciones se produjo el mayor retroceso de toda España, y que “un grupo cada vez más pequeño de personas, con el apoyo de Génova, juega cada dos o tres años a las cuatro esquinas para renovarse a sí mismo”.

Mariano Rajoy, ante la Junta Directiva Nacional, realizó un análisis de la derrota electoral en el que achacaba la misma al voto indirecto que afluía al PSOE en algunas comunidades autónomas donde el PP producía rechazo. Es fácil colegir que Rajoy pensaba en Cataluña, porque si se excluye esa región del cómputo general, la victoria hubiera sido para el PP. De ahí que Rajoy haya modulado el discurso y su estrategia política, pasando de la oposición frontal a otra más moderada, y realizando cambios en su equipo, como el producido con el portavoz parlamentario, al sustituir a Eduardo Zaplana por Soraya Sáenz de Santamaría. El argumento de Rajoy es de peso y los cambios guardan coherencia con el análisis. Ahora bien, la política no es como las matemáticas, y cabe esbozar una teoría distinta: donde se confronta sin miedo, el PP gana. Ejemplo de ello es Madrid. De lo que no caben dudas es que Rajoy necesita a todo el PP, no sólo a unos cuantos, y que el debate interno en el partido no puede dar paso a la división, porque entonces el único que saldría ganado sería Zapatero.

La descripción que hace Álvarez-Cascos del PP asturiano es exacta. No hay renovación ni cambio, todo se reduce a un simple juego de baraja con las mismas cartas, lo que produce derrotas en cadena. Ahora bien, la cirugía, por si misma, no garantiza nada, porque cirugía en el PP asturiano hubo hace diez años y los resultados están a la vista de todos.

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NUEVA HOJA DE RUTA
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Juan Neira | 18-04-2008 | 08:12| 0

ETA ha hecho estallar una bomba en una sede del Partido Socialista en Bilbao, causando heridas leves a siete miembros de la Ertzaintza. El reciente comunicado de la banda terrorista advirtiendo al Gobierno de que no iba a quedarse “cruzada de brazos” ante la detención de terroristas y la ilegalización de partidos (ANV) puede interpretarse como un anticipo del atentado cometido ayer. El asesinato del ex concejal socialista de Mondragón, Isaías Carrasco, en vísperas de las elecciones generales, y la bomba puesta en una sede socialista de Bilbao indican que la banda terrorista trata de presionar al Gobierno sobre su actual política antiterrorista.

El mayor cambio producido en los últimos meses en la política del Gobierno es la rectificación de su estrategia antiterrorista, volcada en la negociación y los contactos con la banda aún después del atentado de la Terminal de Barajas, para volver a los postulados del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Ni Zapatero ni ningún ministro han reconocido explícitamente que el Gobierno ha rectificado, pero el cambio está a la vista de todos.

Para avanzar por la senda correcta hace falta mucho tacto por parte del Gobierno y del principal partido de la oposición. Lo primero es evitar cualquier discrepancia sobre las medidas que se tomen acerca de ETA. Incluso si se diera el doloroso supuesto de un atentado con víctimas mortales los portavoces del PSOE y del PP tienen que hablar con una misma voz. Pero no se agota la estrategia antiterrorista en la unidad del PSOE y del PP y en la eficaz labor de la Policía. En el seno del propio País Vasco hay que dar pasos para aislar políticamente a ETA. El objetivo tiene que ser el PNV, de modo que se difumine la posibilidad de un frente nacionalista, que daría oxígeno a la banda terrorista. Las mociones de censura contra alcaldes de ANV es el primer paso de un proceso que tiene aún mucho camino por recorrer hasta llevar al nacionalismo moderado a las tesis que defendía hasta el asesinato de Miguel Ángel Blanco y la formación de la Mesa de Estella. Un camino largo que llevará probablemente a algún tipo de enfrentamiento con el lendakari. Una estrategia que precisa obligadamente de la convergencia entre Patxi López y María San Gil.

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UN INICIO ESPERANZADOR
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Juan Neira | 17-04-2008 | 08:12| 0

El Rey ha pronunciado el discurso de apertura de la novena legislatura exhortando a la unidad de los partidos en la lucha contra el terrorismo y llamando al diálogo para fomentar la cohesión y la solidaridad ante la difícil situación económica.

A los pocos días de iniciarse el mandato las expectativas están intactas. A diferencia de lo que ocurrió hace cuatro años, en el debate de investidura no se fijaron objetivos preocupantes (ambiciosas reformas institucionales) ni se apuntaron alianzas dudosas (ERC e IU). El presidente Zapatero, con buen criterio, ha preferido ser elegido en segunda votación, antes de vincularse a un PNV que no ha despejado las dudas sobre la estrategia que va a llevar a cabo en el País Vasco en los próximos años. Con las fuerzas catalanistas tampoco se ha establecido ningún compromiso. Zapatero y Rajoy están dispuestos a llegar a pactos sobre la lucha antiterrorista, la reforma de la Justicia, la política exterior y la financiación autonómica. A esos acuerdos pueden sumarse otras fuerzas. Soy consciente que la elección de los ministros ha producido cierto desconcierto, porque es difícil sustraerse a la idea de que en la confección del Gobierno ha predominado la obsesión por la imagen y por trasladar mensajes posmodernos, en vez de poner a políticos capaces en todas las carteras para hacer frente a los problemas que se enfrenta España. Pero lo importante es gobernar sin ataduras, aunque el presidente Zapatero no goce de una mayoría absoluta de la Cámara.

El objetivo de la lucha contra ETA es una constante en las nueve legislaturas. A la España democrática siempre la ha acompañado, por desgracia, la actividad terrorista. La división del anterior mandato sobre ETA, entre el Gobierno y el PP, no puede volver a repetirse. En las manos de Zapatero y Rajoy está lograr este objetivo. El otro gran asunto del mandato es la crisis económica. En el debate de investidura Zapatero estuvo muy optimista en sus previsiones, pero los datos que nos llegan del mercado inmobiliario, de la actividad crediticia y del consumo impiden compartir la valoración del presidente. Lo primero que hay que hacer es fijar una política realista: no se puede gastar y reducir ingresos simultáneamente.

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ESTATUTO SIN DISPARATES
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Juan Neira | 16-04-2008 | 08:08| 0

El alcalde socialista, Alfredo García, sigue la vía abierta por Gabino de Lorenzo y pide que la reforma estatutaria asturiana contenga una alusión a Cangas de Onís, reconociéndole el rango de “capital política”, por haber sido durante cincuenta años el lugar de la corte de la monarquía asturiana. Alfredo García no plantea el traslado a Cangas de Onís de ninguna sede institucional del Principado sino que pide un tratamiento como el que tiene “Guernica en el País Vasco”. La propuesta es un disparate conceptual, ya que Guernica no tiene ningún rango de capitalidad política, sino que es el refugio del sentimiento nacionalista, y en torno al viejo roble se reúnen los parlamentarios al empezar el mandato, en recuerdo del juramento que hacía el Rey de España, como Señor de Vizcaya, de respetar el fuero de los vascos.

La reforma del Estatuto de Autonomía puede originar diversos tipos de debates, como pueden ser el tratamiento de la llingua, la definición de la comunidad autónoma, los mecanismos de financiación autonómica, la transferencia de competencias, etcétera. Lo que no puede hacer la reforma del Estatuto es cruzar la frontera del ridículo. Si un alcalde, o dos, o tres, quieren hacer declaraciones surrealistas, ellos verán, porque lo más que puede pasar es que pierdan su crédito. Pero la Junta General del Principado, en representación de todos los asturianos, no puede incluir barbaridades de ese calibre. En el Estatuto debe figurar que Oviedo es la capital de Asturias, sin añadir nada más, porque no se deben dar ayudas económicas a una ciudad que ya de por sí tiene el beneficio de gozar de la capitalidad, lo que supone más empleo, más turistas y, en consecuencia, más ingresos. Otras alusiones, sobran.

De Lorenzo levantó la bandera de la capitalidad, reivindicando ayudas económicas, para resucitar políticamente tras el varapalo llevado en las elecciones generales. Un truco de Gabino en el que no deberían caer ni los partidos políticos ni los alcaldes. La dirección del Partido Socialista ha rechazado la petición de los alcaldes de Oviedo y Cangas de Onís, y ahora lo que hace falta es que el PP, como partido que aspira a constituirse en alternativa de gobierno, hable claro y despeje los malos entendidos.

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