El Comercio
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CAMBIO DE RUMBO
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Juan Neira | 18-11-2007 | 23:35| 0

El PP reorienta su discurso para las próximas elecciones generales, al dejar en un segundo plano todas las alusiones al 11-M y a la lucha antiterrorista, para centrarse en asuntos económicos y sociales. Mariano Rajoy acudirá a los comicios con una propuesta de reforma fiscal que libera a siete millones de contribuyentes de realizar la declaración de la renta por tener ingresos inferiores a 16.000 euros. En el programa también se contempla una subida especial para las pensiones mínimas, porque el PP quiere ayudar a las familias que lo están pasando mal.
Mariano Rajoy corrige el rumbo en los últimos meses de la legislatura, porque los resultados de alguna encuesta le habrán convencido de que con ETA y el 11-M no se conquista la Moncloa. Tal vez acierte. Al desplazar el foco de atención del terror a la economía no puede perder de vista el líder del PP que en esa materia el Gobierno presenta un balance sobresaliente. Hay problemas, como el déficit exterior o el repunte de la inflación, pero Zapatero tiene triunfos en la mano, porque ha estado al frente del Gobierno que creó más empleos en la etapa democrática. No creo que el anuncio de una nueva rebaja fiscal conmueva al electorado. Menos sentido tiene anunciar una mejora de las pensiones mínimas, ya que en la presente legislatura han subido más de un 25%. La ganancia del voto tiene que venir por otro sitio.
En la Conferencia Política del PP se ha hablado de reformar la Constitución para fijar con claridad las competencias básicas del Estado que han quedado diluidas con los nuevos estatutos. Es una propuesta sensata que presenta dos problemas, uno de oportunidad y el otro de estrategia. El Estatuto de Autonomía de Andalucía reduce el núcleo de competencias del Estado y fue negociado y aprobado con los votos del PP. En la campaña electoral le van a recordar a Rajoy esa contradicción. Más grave es el problema de estrategia, ya que la necesaria reforma de la Constitución sólo se puede llevar a cabo de acuerdo con los socialistas, y no se da ningún paso en esa dirección. Hablar de cambiar la Constitución sin el PSOE es un discurso vacío. Sin embargo, estas limitaciones no restan interés a la propuesta reformadora del PP, que debería ser atendida por otras fuerzas políticas.

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SANIDAD, CUESTIÓN DE ALIADOS
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Juan Neira | 18-11-2007 | 12:17| 0

La “reforma Quirós” sólo será viable si logra incentivar al personal

“Con el dinero que se gasta en recetas en Asturias haríamos un Hospital Central al año”. El “titular” que dio Ramón Quirós en su última comparecencia parlamentaria para explicar los presupuestos de su departamento confirma la medida del personaje: el consejero estrella del Gobierno de Álvarez Areces. Tras dos legislaturas encabezando gobiernos con vocación funcionarial (para disimular el tono grisáceo de los consejeros, los medios inventaron la etiqueta de “técnicos”), por fín tiene el presidente Areces un consejero que conecta con la sociedad.
En el acto de su toma de posesión como consejero, Ramón Quirós ya puso el dedo sobre la llaga al señalar que la reducción de las listas de espera era el principal objetivo de su mandato. Posteriormente, en el Parlamento, sacó a la luz un asunto que estaba tapado: la escasez de médicos; como solución novedosa, propuso ir al extranjero para contratar facultativos. Ahora, al presentar las cuentas de su consejería para el año 2008, Ramón Quirós señala que el gran problema para la gestión sanitaria está en el gasto, una variable que se alimenta en gran medida del fácil acceso de la población a la farmacia.
En la gestión de la sanidad, Asturias, al igual que el resto de las comunidades autónomas, se juega la viabilidad del autogobierno. Hace dos años, con todas las cuentas regionales descompensadas, Zapatero convocó la II Conferencia de Presidentes para firmar un cheque de 1.677 millones de euros destinados a las consejerías de salud. Un parche que sirvió para trampear la legislatura, pero ahora se necesitan soluciones duraderas.
En cuestión de sanidad, Asturias tiene una ventaja sobre el resto de las regiones, y consiste en la visión que tienen los ciudadanos de su sistema sanitario, que recibe la nota más alta en las encuestas que hace el Barómetro Sanitario por todas las comunidades autónomas. No obstante, recrearse en este dato sería un error, porque la confianza en el sistema público se desmorona en toda España, como lo prueba el crecimiento espectacular del gasto sanitario privado. En sólo tres años, del 2003 al 2006, se ha quintuplicado el número de ciudadanos que optan por ser atendidos en un centro privado.
El consejero de Salud se ha declarado dispuesto a reformar el sistema sanitario asturiano porque la prolongación de la actual política sería catastrófica para la sostenibilidad del sistema. ¿Por dónde empezar?
Lo primero que se debe constatar es que un cierto margen de gestión que había al recibir las competencias sanitarias del Insalud ya se ha agotado. Me refiero a la mejora de las percepciones económicas de los profesionales, que se llevó a cabo tras dos huelgas, sin obtener el sistema sanitario ninguna mejora a cambio. Tras la huelga del año 2002, el Principado asumió el gasto de 58 millones de euros, que quedaron incorporados al sistema, pero los centros de salud siguieron cerrados por las tardes. El reconocimiento de la carrera profesional de los médicos, realizado hace un año, tampoco trajo ningún beneficio: se pagó la dignidad, pero no mejoró el servicio. No se logró reducir en un día las estancias hospitalarias, que hubieran provocado un ahorro anual de 60 millones de euros.
Los números cantan. Al empezar la actual legislatura autonómica, la lista de espera quirúrgica en el Hospital Central estaba en 189 enfermos, y ahora supera el millar. El Principado ha optado por una situación de emergencia, al desviar a 900 pacientes para que sean operados en centros concertados.
El mejor reclamo para el desarrollo de la sanidad privada son las listas de espera en la sanidad pública. Si un sector significativo de la población decide comprar servicios sanitarios, la sanidad pública propenderá hacia la marginación. Cuando los servicios públicos (hospitales, autobuses, colegios) no son interclasistas, el sistema tiende a lanzar una oferta de mínimos para uso preferente de los ciudadanos sin recursos.
PERVERSIÓN DEL SISTEMA
Una de las perversiones del sistema asturiano estriba en que somos una de las regiones que tiene un gasto hospitalario más alto por cabeza y un gasto en farmacia que ha crecido fuertemente, mientras que sólo 23% del gasto en personal se destina a centros de Atención Primaria. Hay una norma no escrita que dice que el escaso tiempo en consultas de Atención Primaria conlleva más gasto en recetas y más pacientes derivados hacia los hospitales. De alguna manera hay que quitarse los problemas de encima.
Con los centros de salud cerrados a las tardes, los hospitales reciben una demanda que no les corresponde. En países que tienen buenos sistemas de salud, como Suecia o Canadá, el 45% de los médicos trabaja en centros de Atención Primaria.
Listas de espera, gasto en recetas, jornada vespertina de trabajo, constituyen un conjunto de problemas que descansan sobre la figura del médico. Al final, los problemas de la sanidad son problemas de personal. La “reforma Quirós” sólo saldrá adelante si encuentra aliados dentro del propio sistema de salud. Los anteriores gobiernos de Álvarez Areces perdieron tiempo y gastaron recursos en tapar problemas, que es la forma de rodear las soluciones.
La inauguración del nuevo Hospital Central podría ser la ocasión para renovar métodos y mentalidades, para crear una nueva cultura asistencial, pero en estos momentos el Huca es más un problema que una oportunidad, con el 50% de sobrecostes del complejo hospitalario sometido a una dura negociación para maquillar los deslizamientos extrapresupuestarios con el objeto de que no pierda validez el contrato de la obra: cómo bajar del 50% al 20% sin que ninguna de las dos partes (Principado, empresas) pierda.
La mejora del sistema de salud del Principado, su viabilidad, es un gran objetivo regional, que cobra especial relevancia en una comunidad tan envejecida como la nuestra con más del 22% de la población superando los 65 años. A falta de datos que muevan hacia el optimismo, hace falta que el consejero Quirós trace una raya, como Pizarro, y pida voluntarios para afrontar la empresa. Ante la prórroga presupuestaria y el exceso de demandas, los gestos personales constituyen un recurso frente al escepticismo.

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LA OPOSICIÓN DEL CANTÁBRICO
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Juan Neira | 17-11-2007 | 10:46| 0

Mariano Rajoy ha prometido a Ovidio Sánchezque en caso de ganar las próximas elecciones generales el AVE del Cantábrico será una prioridad del gobierno del PP. Se trata de una proyecto que entronca con el plan de infraestructuras de la época de Aznar, ya que el Transcantábrico era la propuesta estrella del Plan Galicia, un conjunto de medidas destinadas acompensar a las regiones dañadas por el chapapote.

El AVE del Cantábrico no suscita un especial entusiasmo entre los gobiernos socialistas de Galicia y Asturias. Sin embargo, en Cantabria y el País Vasco tienen una opinión más positiva de esa línea férrea, de modo que el ferrocarril se empezará a construir por el este,aunque el chapapote llegaba por el oeste. Si le dicen a Aznar que del costosísimo proyecto se iba a beneficiar antes el Gobierno del PNV que la Xunta de Galicia se quedaría con la boca abierta. Es muy difícil prever el futuro. Cinco años más tarde de la marea negra, en las cuatro comunidades del Cantábrico está el PP sentado en los escaños de la oposición.

La respuesta de Rajoy es de libro, porque la oposición no debe negarse a asumir ningún proyecto. El gasto es un problema para el que gobierna, pero no para el que promete. Esta regla tiene una excepción: el rescate del peaje del Huerna, asunto que Rajoy exige a Zapatero,pero que se niega a comprometer para el día que gobierne el PP. ¡Qué difícil debe ser el rescate del Huerna para que Rajoy saque a relucir su escepticismo gallego! El Transcantábrico lo pusieron de actualidad los socialistas asturianos, al dejarlo fuera del programa electoral, asegurando que causa más daños que beneficios. Los socialistas consideran que el AVE del Cantábrico provocará grandes perjuicios medioambientales y que no hay masa crítica de viajeros para construir esta línea. El rechazo no es definitivo, ya que dejan la puerta abierta a este proyecto si la línea no se construye por la rasa costera, estrecho corredor en el que se asientan importantes núcleos urbanos,explotaciones ganaderas, grandes industrias, instalaciones de servicios, así como carreteras y vías de tren. En la campaña electoral se hablará delTranscantábrico, como forma de ir en una hora a Francia. Todo muy rápido, pero a partir del año 2040.

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BASTA YA DE FONDOS
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Juan Neira | 16-11-2007 | 00:07| 0

El diputado Álvaro Cuesta contradice a la portavoz del Gobierno regional, Ana Rosa Migoya, al afirmar que el Estatuto de Autonomía de Asturias debe incluir fórmulas que aseguren la financiación de los ayuntamientos. Esa opinión ya la había sustentado la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, poniendo como ejemplo al Estatuto de Cataluña que contempla un fondo de cooperación local al que los ayuntamientos pueden acudir para financiar los proyectos que consideren más convenientes.
Hubo una época (ya lejana) en que Cataluña era un ejemplo de buen gobierno. La mesura, el tacto y un cierto europeísmo convertían a esa región en un modelo que los demás debían imitar. Ahora estamos en las antípodas de aquel estereotipo, y en Cataluña abunda el disparate, como puede comprobar cualquiera que lea el preámbulo del “Estatut”. La idea de enderezar las finanzas de los ayuntamientos desde la letra de los estatutos de autonomía no deja de ser una forma de desnaturalizar las cartas autonómicas. Pero lo que ya resulta un desatino es crear un fondo de cooperación local de libre disposición por parte de las corporaciones municipales. La cooperación local tiene que ser un arma de planificación territorial en manos de las comunidades autónomas para vertebrar el territorio. En una región como Asturias, con los alcaldes convertidos en pequeños virreyes, hablar de fondos de financiación dotados por otras administraciones para que los usen los ayuntamientos sólo servirá para relanzar el gasto sin sanear la economía local. Esta región está demasiado acostumbrada a recibir o demandar fondos (estructurales, cohesión, mineros, suficiencia, interterritorial, etcétera) que no comportan obligaciones de gestión, más allá de destinarlos a los fines anunciados.
Los ayuntamientos tienen economías maltrechas. Para afrontar este problema hace falta una nueva Ley de Régimen Local, como había prometido Zapatero, pero esa tarea queda aplazada para la próxima legislatura. Hay dos maneras de mejorar las finanzas: recortar el gasto (vía que no sigue ningún alcalde) o incrementar los ingresos aumentando la carga tributaria. O nuevos impuestos o recargos sobre impuestos del Estado. No hay terceras vías.

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LOS PROBLEMAS SE APLAZAN
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Juan Neira | 14-11-2007 | 23:36| 0

La consejera portavoz del Gobierno regional afirma que la mejora de la financiación municipal es un asunto que compete al Estado, en respuesta a la petición de la alcaldesa de Gijón de resolver esta cuestión dentro de la reforma del Estatuto de Autonomía de Asturias. Ana Rosa Migoya cree que el Gobierno central tiene que dar más recursos económicos a los ayuntamientos, mientras que Paz Fernández Felgueroso considera que las comunidades autónomas deben garantizar la suficiencia financiera de las corporaciones municipales. ¿A quién darle la razón?
Los ayuntamientos están en la bancarrota y no debe mantenerse por más tiempo esta situación. El deterioro urbanístico, la explotación descontrolada del suelo, tiene que ver con la necesidad de los consistorios de hacerse con más recursos por la vía del Impuesto de Bienes Inmuebles y por las licencias urbanísticas. Si dejan de convertirse el urbanismo en un recurso económico esencial para los ayuntamientos, habrá que buscar otra fuente sustitutiva de ingresos. Las comunidades autónomas reciben del Estado un 33% de la recaudación del IRPF y un 35% del IVA, así como un 40% de los Impuestos Especiales. Pese a ello, apenas logran financiar la gestión sanitaria y tienen que recibir cantidades extraordinarias del Gobierno central. No creo que las comunidades autónomas estén en condiciones de segregar, a favor de los ayuntamientos, una cuota de su participación en los impuestos del Estado. La solución puede pasar por un recargo municipal sobre algunos tributos estatales o por crear una figura tributaria nueva de clara vocación municipal. El problema estriba en que no soplan vientos favorables para el incremento tributario, y todos los alcaldes preferirían que les cedieran una parte de la actual recaudación tributaria.
Todas estas cosas iban a resolverse con la nueva Ley de Régimen Local, prometida por Zapatero, que quedará para el próximo mandato, al igual que la reforma de la financiación autonómica. Tiene que haber un gobierno con suficiente mayoría parlamentaria para solucionar esas dos cuestiones que configuran, junto al desmadre de las identidades estatutarias y los blindajes de competencias, el llamado “problema territorial”.

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EL FONDO DEL INCIDENTE
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Juan Neira | 14-11-2007 | 00:14| 0

El Gobierno quiere recuperar la normalidad en las relaciones con Venezuela tras el incidente surgido en la jornada de clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana. Para ello sólo necesita que pase el tiempo y no hacer más declaraciones que contribuyan a avivar el fuego. De la escena del desencuentro destaca la pregunta directa del Rey: “¿Por qué no te callas?” En los últimos días se ha repetido miles de veces. Parece ya una contestación-tipo para zanjar la discusión con un botarate. Como estamos en un país de finos, hay gente que le saca punta al tuteo, como forma de dirigirse en público a un jefe de Estado, y otros van más allá y consideran que el Rey tenía que haber permanecido hierático, dejando todo el protagonismo a Zapatero. De las críticas vertidas sobre la actuación del Rey, la más simpática fue la de Llamazares, al considerar “excesiva” la reacción del monarca. Sobre Chávez no dijo nada el líder de IU, porque se siente ideológicamente cercano. Una fuerza que se reclama de vanguardia, como IU, no puede avanzar con tanto lastre y tanto respeto reverencial por figuras retrógradas como Chávez.
Más llamativo que el ya famoso, “¿por qué no te callas?”, es el discurso retórico de los caudillos izquierdistas de Iberoamérica. Para muestra bien vale el botón de Fidel Castro: “El 10 de noviembre de 2007 pasará a la historia de América como el día de la verdad. El Waterloo ideológico ocurrió cuando el Rey de España preguntó a Chávez, ¿por qué no te callas? En ese momento todos los corazones de América Latina vibraron”. Hay que ser huero y ridículo para decir algo semejante. La diferencia entre las dictadores militares y los caudillos de izquierda reside en que unos son declarados enemigos del pueblo y los otros son igual de enemigos pero tienen un discurso oficial centrado en redimir las clases populares. La falta de libertad y la penuria caracteriza, a la larga, a los países gobernados por autócratas.
A cuenta de este suceso, el PP dice que el Gobierno recoge los frutos de su política exterior. Es injusto culpar a Zapatero de las desabridas respuestas de Chávez, pero es cierto que nunca estuvo la España democrática tan lejos de los líderes del mundo libre y con unas relaciones tan confusas con los caudillos populistas.

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CAUDILLOS DE IZQUIERDA
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Juan Neira | 11-11-2007 | 23:15| 0

La XVII Cumbre Iberoamericana, celebrada en Santiago de Chile, tuvo un final agitado, con la intervención extemporánea del presidente venezolano, Hugo Chávez, interrumpiendo el discurso de Zapatero para llamar “fascista” a Aznar. La intervención del Rey de España reconviniendo a Chávez, demuestra hasta qué punto se había llegado a una situación disparatada.
El problema no son las actitudes histriónicas de Chávez, un personaje incómodo en la escena internacional por el uso que hace del petróleo, tejiendo alianzas antidemocráticas que incluyen al régimen iraní. Chávez es el principal exponente de un problema muy grave: el regreso del caudillismo a Iberoamérica. Basta ver lo que pasó en el acto de clausura de la cumbre tras la intervención del presidente venezolano. Daniel Ortega, el presidente nicaragüense, mítico líder de la revolución sandinista que acabó en el año 1979 con el poder de la familia Somoza, tomó la palabra para lanzar un duro ataque a las empresas españolas, llegando a decir que Unión Fenosa “es una estructura mafiosa, con tácticas gansteriles”. No quedando contento con esa diatriba, Ortega acusó al embajador del Gobierno de Zapatero de trabajar por la unión de las fuerzas de la derecha nicaragüense para ganar las elecciones. Un discurso demencial, basado en buscar ecos populares entre una población pobre e ignorante, que no conoce los beneficios de la libertad de prensa para poder formarse una opinión sobre el poder. Chávez, Ortega, Correa, Evo Morales, Fidel Castro. El eterno drama de Iberoamérica, acosada entre las dictaduras militares de derecha y los caudillos autoritarios de izquierda.
La XVII Cumbre Iberoamericana tenía como tema central la cohesión social, una asignatura en la que suspenden la mayoría de los países, pese a que en los últimos años el crecimiento económico de sus estados es el doble que el de la Unión Europea. No será con el acoso a las empresas extranjeras, con la confiscación de sus bienes y con medidas populistas como se extienda el bienestar social. Sólo con la suma de democracia y mercado podrán avanzar por la senda del progreso. ¿Hay esperanza?. Sí, ahí están Brasil y Chile, como ejemplos de que la gente se merece otros gobiernos.

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EL PRÓLOGO DE LA REFORMA ESTATUTARIA
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Juan Neira | 11-11-2007 | 01:21| 0

El debate de los ex presidentes, en Canal 10, sentó las bases para cambiar la norma autonómica

La reflexión de los cuatro ex presidentes del Principado (De Silva, Rodríguez-Vigil, Trevín y Marqués) sobre la reforma del Estatuto de Autonomía de Asturias, realizada esta semana en el plató de Canal 10, desbordó las coordenadas habituales del debate estatutario, en el que cada opinión va adosada a la estrategia de un partido. Desde la libertad y con la experiencia que da haber pilotado la nave, las cuestiones fundamentales quedaron expuestas ante la audiencia. Un debate abierto, sin recetas, que dejó cabos sueltos, susceptibles de ser anudados en un artículo.
La reforma del Estatuto de Autonomía se ha planteado, desde el Gobierno regional, como una operación vinculada a la asunción de nuevas competencias. Para dar un mayor realce político a este objetivo, se habla de “aumentar el autogobierno”. Luego, cuando se entra en la letra pequeña, se descubre que esa nueva meta autonómica va ligada a blindar el agua de los ríos o a mandar sobre los ferrocarriles de vía estrecha. Objetivos tan legítimos como intranscendentes para el ciudadano. Ante este discurso, los cuatro ex presidentes coincidieron en señalar que la reforma del Estatuto de Autonomía es un objetivo que nos viene más o menos impuesto, fruto de un proceso general que afecta a todas las comunidades autónomas, y que en ritmos y techos viene encabezado por Cataluña. No es que aspiremos a tener más autogobierno, es que el mapa autonómico ahonda en sus trazos políticos y administrativos, así que no nos queda otro remedio que gobernarnos dentro de ese Estado repensado entre Zapatero y las fuerzas políticas catalanas.
No es una cuestión baladí esta distinción, porque una cosa es que Asturias necesite más competencias, y otra que el Estado, como tal, opte por una centrifugación de recursos (humanos, materiales y económicos) ante la que Asturias sólo puede adaptarse o constituirse en territorio-excepción. De ahí que la reforma del Estatuto de Autonomía de Asturias sea una operación inevitable, porque una región con un millón de habitantes no está en condiciones de corregir el rumbo de la política española.
Otra cuestión afrontada por los ex presidentes, en su debate, es el balance de los 25 años del Estado de las Autonomías. La idea de que fue un gran acierto la creación de las comunidades y el posterior desarrollo de la vía autonómica, en un incesante proceso de asunción de transferencias, está muy asentada entre la clase política española. Hace poco más de un año, en una visita girada a Asturias, el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, declaró que había sido el gran acierto de los políticos de la transición, y ligó la realidad autonómica con la creación de empleo y el aumento de riqueza. Sobre el plató de Canal 10, hubo ex presidentes que hicieron un balance muy positivo del desarrollo del Estado de las Autonomías, pero también quedó expresada otra opinión: desconocemos cómo nos hubiera ido con otro modelo de Estado, moderadamente descentralizado, manteniendo en manos del Gobierno central las competencias de sanidad y educación, y con amplia disposición sobre la recaudación fiscal. Lo cierto es que el mapa de las autonomías se diseña para evitar graves problemas de convivencia en dos territorios determinados (País Vasco y Cataluña), y a partir de ahí se edifica el nuevo Estado, en una relación, centro/periferias, que busca la armonía sobre la base del trasvase de recursos.
¿Cómo le ha ido a Asturias dentro de esa dialéctica general? Una pregunta aparentemente sencilla, pero que resulta difícil de contestar porque está envuelta prejuicios. Si el Estado de las Autonomías viene marcado por las ansias de autogobierno de dos comunidades concretas, y si el actual proceso de reformas estatutarias nace de una entente entre Zapatero y el “establishment” catalán (todas las fuerzas políticas catalanas menos el PP), lo lógico es que los grandes beneficiados del proceso autonómico sean las comunidades con fuerte presencia nacionalita. ¿Es así?
ASTURIAS Y CATALUÑA
Con los números en la mano, Asturias recibe, proporcionalmente, más recursos del Estado que Cataluña. De largo. Esta realidad quedó ilustrada en el debate con algunos parámetros. Los catalanes aspiran a recibir el 18,8% de las inversiones del Estado, lo que igualaría su contribución al PIB nacional; los asturianos recibimos el 4,4% de la inversión estatal, aunque sólo aportamos un 2,2% a la riqueza nacional. Expresado con otros términos: recibimos del Estado una financiación “per capita” que duplica la obtenida por Cataluña.
Este hecho es una constante en la etapa autonómica, ya que el Estado construye un conjunto de infraestructuras en Asturias (autovía del Cantábrico, autovía a Castilla, autovía del interior, ampliación de El Musel, variante de Pajares) que no tiene equivalencia en Cataluña, con unas infraestructuras envejecidas y colapsadas. Pero no es sólo por este hecho, sino que por vía de la industria, con Hunosa (subvenciones al carbón, prejubilaciones, fondos mineros) y la siderurgia (la modernización de Ensidesa -prejubilaciones, altos hornos y acerías- superó el billón de las antiguas pesetas), hemos recibido ingentes recursos. ¿Ha sido favorecida Asturias en el Estado de las Autonomías, frente a las regiones ricas como Cataluña?
La cuenta es mucho más compleja. De entrada, digamos que el País Vasco y Navarra, con sus sistemas forales, son los grandes privilegiados. En cuanto a la comparación entre las regiones ricas (Cataluña) con las pobres (Asturias), cabe establecer un símil con lo que ocurre en el interior de la Unión Europea. ¿Los grandes beneficiados en la Unión Europea, durante los últimos veinte años, fueron España, Portugal, Grecia e Irlanda, o lo fue Alemania? Por la financiación recibida (fondos de cohesión y estructurales) han sido los países pobres, pero Alemania se benefició de las ventajas del mercado unido. Sin embargo, en la actual España de Zapatero, ocurre que “Alemania” (Cataluña) quiere sumar a las ventajas del mercado la financiación suplementaria del Estado.
Un cuadro de reflexiones, propiciada por la discusión entre los ex presidentes, que puede servir de base para la reforma del Estatuto de Autonomía de Asturias.

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SOBRE EX PRESIDENTES
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Juan Neira | 09-11-2007 | 00:28| 0

Los compromisos de Aznar en América le retiran del debate público sobre la sentencia del 11-M. El ex presidente había vuelto a reiterar su conocida tesis de la conspiración para explicar la matanza, cuya finalidad habría sido provocar el desalojo del PP del poder. Cuando el equipo de Mariano Rajoy pretendía alejarse discretamente de la polémica sobre la sentencia del juicio, llegó Aznar para repetir su críptica frase: “Los que idearon el 11-M no están ni en desiertos remotos ni en lejanas montañas”. En las próximas semanas, las actividades de Aznar en el extranjero servirán para olvidar la guerra de Irak, los autores intelectuales de la matanza y otros latiguillos del debate político retrospectivo que ha prosperado en los últimos días.
A Aznar le ocurre con Rajoy lo mismo que a González con Zapatero. Las discrepancias entre los antiguos y los actuales líderes de los dos grandes partidos son muy visibles. La diferencia está en que González está retirado de la política y Aznar dice que se dedica a otras cosas pero no ha dejado de hacer política. Quizás sea una cuestión de tiempo: González lleva once años de ex presidente, mientras que Aznar sólo hace tres años que abandonó el palacio de la Moncloa. A González no le gustó el desmadre de las reformas estatutarias ni le convenció la ampliación del matrimonio a las parejas del mismo sexo ni le convenció la forma de gestionar el proceso de paz, y enjuició de forma negativa las concesiones a los grupos de oposición para aprobar los Presupuestos Generales del Estado del 2008. Todos estos juicios los hizo envuelto en un estilo barroco, muy del gusto andaluz, para amortiguar con el lenguaje la contundencia de su rechazo. El caso de Aznar es distinto, porque todos sus mensajes están destinados a mantener intacta la herencia de su mandato, a practicar el inmovilismo.
Detrás de los problemas que crea Aznar a Rajoy y de las advertencias de González a Zapatero, late un problema de fondo: lo difícil que resulta alejarse de la vida pública. Para luchar contra la melancolía hay una receta: volver a la misma actividad que se hacía antes de ocupar el poder. Por eso, De Silva, Rodríguez-Vigil, Trevín y Marqués no incurrieron en la extravagancia de convertir su gestión en un legado.

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EL ANZUELO DEL GASTO
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Juan Neira | 08-11-2007 | 00:02| 0

El proyecto de Presupuestos del Principado para el año 2008 ya está en la Junta General del Principado donde conocerá una larga tramitación que terminará en nada, porque los dos grupos de la oposición planean presentar enmiendas a la totalidad, que en el caso de la de IU tiene todos los visos de prosperar ya que será presumiblemente respaldada por el PP. Pese a ese más que probable destino, el Gobierno ha trabajado con gran ilusión para presentar unas cuentas regionales atractivas, susceptibles de ser votadas por cualquier grupo parlamentario que quiera sintonizar con los deseos de los ciudadanos. Como la economía del Principado está saneada (bajo nivel de deuda), el proyecto presupuestario carga la mano sobre el gasto social, hasta elevarlo a una cantidad de 2.798 millones de euros, lo que supone 213 millones más que el año anterior. Un 65,6% de las cuentas regionales se dedican a satisfacer necesidades públicas, como son la sanidad, la educación o los servicios sociales.
Es muy discutible que haya que agrandar el gasto social hasta un porcentaje tan elevado, porque queda menos margen para desarrollar políticas activas de inversión, aunque el mayor defecto no es éste, sino la cultura de dependencia que crea, ya que resulta muy tentador apuntarse al gratis total de los servicios públicos. Hay otro problema añadido: la inercia presupuestaria. Es muy difícil retirar una partida de las cuentas regionales. Las necesidades que afloran un año, de forma coyuntural, quedan ancladas en los presupuestos de forma definitiva.
Todas estas matizaciones son conocidas por la clase política, pero ningún grupo, ni de derechas ni de izquierdas, discrepa de esa práctica tan asturiana de glorificar lo público, como si no tuviera un coste y todo fuera financiado por unos fondos europeos exuberantes sin fecha de caducidad. Por eso no se puede criticar a un gobierno que busca dramáticamente aliados parlamentarios que pague peaje a los axiomas de la política regional: máximo gasto social, como rasgo de política progresista. Lo que no resulta congruente es que un grupo como IU, permanente demandante de gasto público, prepare una enmienda a la totalidad contra los presupuestos más sociales de la etapa autonómica.

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