El Comercio
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LA PAREJA DEL VERANO
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Juan Neira | 19-07-2017 | 18:39| 0

Los cambios en la política española, bien sea a escala nacional o autonómica, dependen de la consolidación del eje, Sánchez-Iglesias. La entrevista que se va a celebrar a finales de esta semana entre los secretarios generales de PSOE y Podemos tiene, por ello, un marcado interés. De forma imprevista ha ocurrido un hecho que pone de relieve la importancia del entendimiento entre las dos fuerzas políticas con el pacto presupuestario en Castilla-La Mancha, que abarca lo que queda de legislatura, y la oferta del presidente manchego, García-Page, para que los dirigentes de Podemos se incorporen a su gobierno. A través de las redes sociales, Pablo Iglesias mostró su entusiasmo por el futuro gobierno de coalición (“a veces, sólo gobernar garantiza el cambio”). Fiel a su liturgia, ahora hace falta que el pacto obtenga la bendición de la militancia de Podemos. Bien pensado, es la misma liturgia por la que se va a regir el PSOE, tal como fue aprobado en su reciente congreso.

Pedro Sánchez está muy interesado en que fructifiquen los pactos con Podemos por las diferentes comunidades autónomas, de las que siete están gobernadas por el PSOE. Cuanto más compromiso impliquen los acuerdos, mejor. La entrada de Podemos en el Ejecutivo castellano-manchego representa la forma más plena de identificación entre los dos partidos. Si a escala autonómica se ve con normalidad la cooperación entre las dos fuerzas se derrumbará el veto para una entente en las instituciones del Estado. La meta de Pedro Sánchez, de residir en la Moncloa, sólo se puede alcanzar a corto o medio plazo desde el supuesto del entendimiento con Podemos, ya que el voto de la izquierda quedó muy fragmentado con la entrada del partido morado en el Congreso de los Diputados.

Que Sánchez e Iglesias estén a favor de asociarse, no quiere decir que el camino para lograrlo sea sencillo. Hay presidentes autonómicos socialistas que recelan de Podemos, y no estarían dispuestos, en ningún caso, a hacerles un sitio en sus gobiernos. El paso dado por García-Page está vinculado a su intento por rehabilitarse ante Pedro Sánchez, siguiendo la senda abierta por Fernández Vara, presidente de Extremadura. En el caso de Asturias, la oferta de pacto de Javier Fernández a los partidos de izquierda tiene que ver con las primarias socialistas, tratando de arrebatar a los “sanchistas” el uso exclusivo de la etiqueta de izquierdas. Después de las primarias la situación puede hacerse más líquida.

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LA IZQUIERDA RADICAL
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Juan Neira | 16-07-2017 | 15:29| 0

La única novedad que puede surgir de la epidemia de pactos que azota a la izquierda asturiana es la alianza entre Podemos e IU. Cuando se conocieron los resultados de las últimas elecciones autonómicas ya se vio que en el nuevo mapa parlamentario había “otra” izquierda con tantos escaños como el PSOE.

Sin embargo, los socialistas, con 14 diputados, pudieron gobernar mientras que el bloque de la izquierda radical no fue capaz de dejar su tarjeta de visita en la Junta General del Principado, al mantenerse dividida en dos grupos que, paradójicamente, concurrieron juntos en las últimas elecciones generales. Ahora, con la mitad de la legislatura desperdiciada en polémicas estériles, Podemos e IU inician el camino de la convergencia.

Sobre la relación del PSOE con otros grupos de izquierda hay en Asturias sobrada experiencia. Ya se sabe lo que da de sí. Los socialistas aprobaron presupuestos y compartieron gobiernos de  unidad de la izquierda, presididos por Álvarez Areces. Si hay que resumir en pocas palabras el resultado de la estrecha colaboración entre PSOE e IU, diremos que fue especialmente provechosa para los socialistas que lograron por la vía de los acuerdos la fuerza que no habían recibido del electorado.

PSOE

En aquel periodo, la diferencia de escaños entre PSOE e IU -el primero siempre sacaba más de veinte escaños e IU no superaba los cuatro- hacía que la hoja de ruta del gobierno se atuviera al programa socialista. El único beneficio que obtenía IU era una mayor dotación para las consejerías que gestionaba y una mayor visibilidad para sus líderes, ocultos por la fuerza del bipartidismo.

En otras ocasiones, la negociación entre PSOE e IU no llegó a buen puerto. Entonces, los socialistas ponían encima de la mesa el “plan B”, consistente en llegar a acuerdos con el PP. En un abrir y cerrar de ojos se pasaba de la probable unidad de la izquierda a la realidad de la gran coalición. El mejor ejemplo lo tenemos en los mandatos de Javier Fernández. Si IU se lo ponía fácil, el PP lo sirve en bandeja.

El PP no tiene ningún problema en asumir los presupuestos socialistas, siempre y cuando incluyan una pequeña novedad. Unas veces es un pequeño retoque en el IRPF, y otras la elevación del mínimo exento en el Impuesto de Sucesiones. Hay que tener programas y objetivos muy similares para que el simple hecho de dejar sin gravar las herencias inferiores a los 300.000 euros sirva para dar el visto bueno a las cuentas del Gobierno socialista.

Esta doble alternativa seguirá presente en el futuro inmediato. Dicho con otras palabras: el PSOE prefiere acuerdos que le beneficien por la izquierda, pero Podemos e IU deben saber que no son imprescindibles para gobernar.

La oferta estival de Javier Fernández, dirigida a Podemos e IU, para alcanzar una mayoría de izquierdas, se inscribe en la estrategia expuesta. La izquierda radical no va a imponer sus alternativas, porque en caso de que las negociaciones se bloqueen, el Gobierno tiene una salida de socorro que se llama PP. Recientemente, Mercedes Fernández ya recordó que su partido está disponible.

En una entrevista que se publica en estas mismas páginas, Daniel Ripa, secretario general de Podemos en Asturias, analiza con acierto el camino emprendido con IU, al mostrarse cauto ante la política seguida por el grupo parlamentario de IU con el Gobierno socialista; apuesta por los acuerdos concretos; cree que Ramón Argüelles –coordinador general de IU- no ve a Podemos como enemigo, sino como posible aliado; y sueña con un “movimiento rebelde, insumiso, que intente cambiar Asturias”.

Hasta ahora, la mayor diferencia entre Podemos e IU, con respecto al PSOE, es que el partido morado quiere ser alternativa a los socialistas, mientras e IU se conformó con alejarlo del PP.

Dando por bueno que Podemos e IU tienen todo el derecho del mundo a constituir una alternativa de gobierno, independiente del PSOE, creo que tienen ante sí tres obstáculos.

OBSTÁCULOS

El primero, y más difícil de resolver, tiene que ver con el análisis político. Asturias puede necesitar una alternativa de gobierno de izquierdas, pero a condición de que esa izquierda con rostro nuevo no herede las hipotecas de sus mayores. Con las clásicas verdades de la izquierda el fracaso en la gestión está asegurado, y se acabará el experimento.

No se pueden resolver los problemas de la gente adorando al sector público, cual becerro de oro. Una extraña divinidad a la que hay que ofrecer constantes sacrificios en forma de pago de tributos, que no evitan el exponencial crecimiento de las deudas. Gobiernen ustedes como quieran, pero no nos traten de convencer de que dos y dos suman cinco.

Segundo problema. Si en el mes de septiembre el “sanchismo” se hace con el control de la FSA, es muy probable que el sector de IU más proclive a llegar a acuerdos con el PSOE (Gaspar Llamazares) le concederá otra oportunidad.

Tercer problema. En la izquierda, el nuevo eje de fuerza, Sánchez-Iglesias, se proyectará sobre las comunidades autónomas. Pablo Iglesias quiere absorber a  IU (prácticamente ya lo ha logrado) y pactar con el PSOE. La izquierda radical asturiana está en otra onda. Riesgo de colisión.

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METER LA PATA
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Juan Neira | 15-07-2017 | 16:09| 0

La conmemoración del veinte aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco deja un sabor amargo. Nunca pude imaginar que seis años después de la derrota de ETA, concretada en el abandono definitivo de la actividad terrorista, la figura del concejal de Ermua concitara la división de la clase política española y algunos sectores sociales mostraran animadversión hacia su figura. Resulta desoladora la quema en Getafe de objetos utilizados en el homenaje a Miguel Ángel Blanco. Causa una pena infinita el gesto de una pareja de jóvenes que se mofan del concejal del PP asesinado, delante del Consistorio carbayón, con una foto donde se ve una pancarta colgada en su memoria.

En el Ayuntamiento de Oviedo hubo un acto sensato de conmemoración del veinte aniversario, respaldado por todos los grupos municipales, pero tanta unidad no podía durar mucho tiempo y se quebró con la respuesta a la propuesta del PP de dedicarle una calle. Al tripartito no le parece bien que Blanco tenga una calle en la capital del Principado. El edil socialista, Diego Valdiño, declaró que “no tiene sentido que una sola persona represente todo el sufrimiento de las víctimas de la banda terrorista”. El mismo argumento que esgrimió Manuela Carmena para prohibir la colocación de una pancarta en Madrid. Valdiño remató su razonamiento diciendo que “tampoco han hablado con el resto de familias para saber qué opinan”. Es difícil argumentar de una forma más endeble. Miguel Ángel Blanco es uno de los principales símbolos del dolor causado por ETA, como también lo es Ortega Lara. Para las familias golpeadas por el terrorismo, ensalzar la figura del concejal vasco es lo mismo que honrar a todas las víctimas. Sólo desde el más estrecho sectarismo se pueden poner obstáculos a dedicarle una calle. Es muy probable que si hubiese sido concejal de un partido distinto al PP, la respuesta hubiera sido otra.

La clase política no da la talla. Da igual que se hable de terrorismo, de la Unión Europea, de impuestos, de educación o de modelo energético. La mayoría de nuestros representantes aborda los temas con trazo grueso, incapaces de captar los matices. El último ejemplo de actuación absurda e irresponsable lo acaba de dar Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat. Destituye a tres consejeros de su gobierno y declara que “no quería prescindir de ninguno ni había motivos para el cese”. Así habla el político que más cobra de España. Cómo no van a equivocarse los concejales ovetenses.

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EVITAR EL RIDÍCULO
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Juan Neira | 14-07-2017 | 21:12| 0

Siguen los dirigentes políticos asturianos atrapados en el círculo vicioso de las propuestas imposibles y las respuestas descabelladas. José María Pérez, aspirante a hacerse con la Secretaría General de la Federación Socialista Asturiana, quiere celebrar ya el debate con Adrián Barbón, líder ‘sanchista’ que opta al mismo cargo. Los dos son precandidatos y todavía no han acreditado los avales necesarios para ser nominados como candidatos, pero Josechu pretende hacer ya un debate que normalmente se ubica en plena campaña electoral; en este caso, la campaña se desarrollará en el mes de septiembre.

Josechu tiene sentido común y una larga experiencia política, pero habla como si fuese un novato que no conoce los usos y costumbres de su propio partido. Realiza una propuesta indefendible, que solo sirve para erosionar su propio crédito político y proyectar una imagen de improvisación y nerviosismo que no le va a ayudar a ganar adeptos.

En el mes de mayo, en plena campaña de las primarias federales, Pedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López realizaron un gran debate entre aspirantes. A mí me pareció el mejor debate televisado, de los realizados entre políticos en España. Cada candidato llevó a cabo una táctica estudiada, para poner en valor sus puntos fuertes y criticar los flancos débiles de los rivales. Pese a la carga de tensión que había en la sede de Ferraz –lugar donde tuvo lugar el acto–, y a pesar de algunas evidentes animadversiones personales, todo el debate se hizo con un escrupuloso respeto entre los tres participantes. Algo parecido, a su escala, deben aspirar a desarrollar José María Pérez y Adrián Barbón: abordar los verdaderos problemas que aquejan al PSOE y a nuestra región, sin caer en los cansinos lugares comunes de los discursos políticos.

Si José María Pérez quiere aportar algo novedoso e interesante para las primarias socialistas asturianas no necesita recurrir a propuestas absurdas, que rozan el ridículo, como realizar un debate entre candidatos que todavía no son candidatos, ya que no han presentado los avales necesarios para ello. Mejor rectifica y propone la celebración de dos o tres debates, con Adrián Barbón, en el mes de septiembre. La idea del debate único, que les gusta mucho a los líderes que no quieren debatir (por ejemplo, Rajoy), es una propuesta de mínimos. En otros países no se sigue un formato tan limitado. Tres debates con un guion tasado, con seguimiento público, y que gane el mejor.

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REBAJAS DE TEMPORADA
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Juan Neira | 14-07-2017 | 21:11| 0

Los partidos de izquierda en Asturias se encuentran metidos de lleno en el círculo vicioso de los pactos políticos. Todos los días se producen declaraciones sobre futuras negociaciones sin que sirvan de pista para el inmediato futuro. Las mismas palabras las dicen unos y otros; en unos casos a modo de crítica y otras veces de defensa. Pura retórica. El otro día, desde IU daban por zanjada la posibilidad de entenderse con Javier Fernández, y ahora nos cuentan que las palabras del presidente del Principado sobre la negociación entre las izquierdas están bien, y se le insta a liderar con hechos la susodicha negociación. ¿En qué quedamos? ¿Están dispuestos a negociar con el Gobierno socialista o dan por enterrada esa alternativa? Estamos asistiendo a una versión corregida y aumentada del viejo cuento de la buena pipa: «¿Quieres negociar?» «Sí». «No te digo que me digas que sí, te digo que si quieres negociar». A la aliteración absurda de propuestas ahora lo llaman bucle. Por si quedaba alguna duda sobre el cariz repetitivo del discurso de nuestros políticos, llega Guillermo Martínez, consejero de Presidencia, y aclara que la oferta de pacto es válida desde el minuto uno.

Los dirigentes políticos, rodeados de compañeros de partido y asesores, no reparan en la imagen que dan ante la opinión pública. Cada día es peor. En esta materia hay que reconocer que la clase política asturiana (izquierda y derecha) no se diferencia de la española y la europea (visto los nueve años de cárcel que le acaban de endosar a Lula, dan ganas de escribir que la clase política mundial está bajo mínimos). Se desdeña la realidad y se interpreta un guión teatral dictado por las cúpulas de los partidos y grupos parlamentarios. En pleno mes de julio se les ha ocurrido escribir una comedia sobre pactos políticos. Lo han intentado durante los dos primeros años de la legislatura, bien es cierto que unos con mayor interés que otros, y no han llegado a nada. Pues bien, ahora se lanzan a crear expectativas en un asunto sobre el que ya han fracasado.

Las preocupaciones de la gente no pasan por los cambalaches entre grupos parlamentarios. En esta región hemos visto acuerdos, a bombo y platillo, entre los distintos gobiernos socialistas, la patronal y los sindicatos, que no tuvieron ningún efecto práctico. También hubo pactos entre PSOE e IU que no sirvieron ni para relanzar la economía ni para aminorar el paro. ¿Qué sentido tiene esta campaña? Rebajas de temporada.

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CAMBIO DE REFERENCIAS
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Juan Neira | 14-07-2017 | 21:08| 0

Guillermo Martínez tilda de hipócritas a Podemos e IU por la respuesta dada a la oferta del pacto del Principado. Las formaciones parlamentarias a la izquierda del PSOE consideran agotado el margen de acuerdos con el Ejecutivo de Javier Fernández. El disenso no está motivado por la imposibilidad de armonizar las propuestas de unos y otros, sino por la desconfianza hacia los interlocutores. Por su parte, Podemos e IU acercan posiciones sobre las listas de espera en la Sanidad pública, un asunto que ha merecido la constitución de la correspondiente comisión de investigación en la Cámara, un recurso que no se había utilizado nada más que una vez en 29 años de actividad en la Junta General del Principado, y que desde el año 2012 se ha convertido en la forma habitual de tratar los problemas en el Parlamento asturiano. Aquí no entendemos de términos medios, pasamos de la nada al todo en un abrir y cerrar de ojos.

Las comisiones de investigación pretenden tratar en clave de buenos y malos los problemas de la comunidad autónoma, y eso vale para cuestiones como la corrupción de autoridades o funcionarios, pero no para asuntos que tienen que ver con aciertos o errores de gestión. Puede que haya habido abusos en las listas, con determinados tratos de favor, pero no se puede decir que esa sea la causa de la demora en operaciones, pruebas diagnósticas o consultas al especialista. La vida política española y asturiana es demasiado cainita para que las comisiones de investigación funcionen con normalidad. En cualquier caso, la unidad de Podemos e IU en esa materia no prefigura nada. Deben ponerse de acuerdo en cuestiones de estrategia, y está por ver lo que lo logren.

Javier Fernández quería jugar la carta de la izquierda antes de que se lo pidiera el Congreso de la FSA, y se ha encontrado con que a ese lado del espectro político las puertas están cerradas. Hace unos días, Mercedes Fernández se ofreció como Cirineo para llevar la cruz del Gobierno, pero no le va a ser fácil pactar con el PP las cuentas del próximo año ya que puede abrir un frente con el aparato del partido. No adelantemos acontecimientos, porque José María Pérez está dispuesto a dar la batalla, y las primarias socialistas están llenas de favoritos derrotados por el voto de los militantes.

No creo que Podemos e IU sean hipócritas. Simplemente, se ha producido un cambio de referencias en IU, al abandonar al PSOE por Podemos. Ramón Argüelles lo ha anunciado. Veremos lo que hacen los diputados.

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LA CAUTELA DE CIERTA IZQUIERDA
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Juan Neira | 14-07-2017 | 21:06| 0

El homenaje a Miguel Ángel Blanco, en el veinte aniversario de su muerte, ha levantado una polémica política. Uno entendería que a Bildu, por ejemplo, le creara un problema la celebración de actos en memoria del concejal de Ermua asesinado por ETA. La relación de la banda de asesinos con el conglomerado de fuerzas de la izquierda abertzale que orbitaba a su alrededor se convirtió en materia judicial cuando Baltasar Garzón procesó a la cúpula de Batasuna –Arnaldo Otegi, incluido–, por pertenencia a organización terrorista. El resto de fuerzas políticas no debería tener ningún problema en organizar actos que honran la figura de un joven demócrata vasco que tuvo la valentía de representar a sus conciudadanos desde las filas de un partido, el PP, que estaba en la diana de los pistoleros.

La realidad, desdichadamente, es otra bien distinta. La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, una persona que conoció tan de cerca la barbarie del terrorismo, ha negado el permiso para que se ponga una pancarta en recuerdo de Miguel Ángel Blanco. Según ella, no está bien destacar a una víctima del resto porque se crearía un agravio comparativo. El razonamiento es enteramente falso, ya que multitud de veces, en todos los países del mundo, se ha concretado el homenaje a víctimas de cualquier tragedia en determinadas personas, sin que el resto se sientan ofendidas. Al contrario, de esa forma se encuentran representadas. No conozco una sola familia en España que haya sido atacada por ETA, y que vea con recelo los actos institucionales con motivo del vigésimo aniversario del asesinato de Miguel Ángel. Entre los familiares de las víctimas no hay envidias, todas participan de un dolor colectivo por 829 rostros ausentes.

Pablo Echenique, secretario de Organización de Podemos, dice que tiene mucho sentido homenajear la figura del concejal del PP, pero que Podemos no va a organizar ningún homenaje, que eso es cosa de los ayuntamientos. El problema no está en lo que dice, sino en lo que calla. El partido que ha hecho profesión de las movilizaciones callejeras prefiere cruzarse de brazos.

Es un desastre que algunos partidos de izquierda tengan distintas tonalidades de respuesta según la modalidad de terrorismo que se trate. Hace cuarenta años, el Partido Comunista de Euzkadi, liderado por Roberto Lertxundi, era el más combativo con ETA. En Italia, el PCI de Enrico Berlinguer, era el principal enemigo de las Brigadas Rojas. Qué lejos queda todo.

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LAS RAZONES DEL VOTO
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Juan Neira | 10-07-2017 | 17:38| 0

Adrián Barbón confía en mantener la tendencia del voto recogida por Pedro Sánchez en las elecciones primarias del pasado 21 de mayo. De este modo las primarias en la Federación Socialista Asturiana se convertirán en una segunda vuelta del enfrentamiento entre Pedro Sáchez y Susana Díaz. En aquella ocasión, los principales caladeros de voto de los ‘sanchistas’ estuvieron en Gijón, Oviedo, San Martín del Rey Aurelio, Laviana, Mieres o Langreo. Los deseos de Barbón es probable que se confirmen porque ambas votaciones están separadas por tan sólo cuatro meses y no han aparecido nuevos hechos para que la militancia socialista cambie de opinión.

Al alcalde de Laviana le interesa repetir el discurso de Sánchez, pese a que la situación política asturiana es muy distinta de la española (los presidentes Rajoy y Fernández militan en partidos opuestos), y le conviene tratar de mantener la misma atmósfera emocional, con recursos simplistas, tales como decir que su candidatura es la «de los militantes», dando a entender que la alternativa de José María Pérez es la del aparato. Esas cosas las podía decir Pedro Sánchez sin faltar a la verdad, pero ahora, tras el último congreso del PSOE, la número dos de la nomenclatura del partido es Adriana Lastra, madrina de la candidatura de Barbón. En estas mismas páginas, ayer, hablaba Pedro Sánchez de forma muy esperanzada de la renovación que se va a producir en el Congreso de la FSA, así que la candidatura de Barbón está impulsada por el superaparato de Ferraz. Eso sí, las alusiones a la militancia vienen muy bien para emocionar a las bases.

José María Pérez mantiene una tesis muy distinta. Considera que el modelo de partido ya se ventiló en las primarias que ganó Sánchez y, ahora, se van a valorar políticas concretas. El concejal gijonés asegura que mucha gente reconoce haber votado a Sánchez y que están dispuestos a votarle a él. Me parece una argumentación muy artificiosa. El voto a Sánchez va más allá de ser una respuesta al modelo de partido. El actual secretario general tuvo la habilidad de presentar su ‘no es no’ a Rajoy como la prueba de un necesario giro a la izquierda, que va a tratar de capitalizar Barbón en Asturias. El oficialismo de José María Pérez, su presentación como seguidor de las políticas de Javier Fernández, va a contribuir a llevar la confrontación de las primarias a las coordenadas que les interesa a los ‘sanchistas’. La misión de Pérez no se puede llevar a cabo con ataduras.

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LAS CARTAS DE LOS PRECANDIDATOS
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Juan Neira | 09-07-2017 | 15:46| 0

Estaba cantado que las elecciones primarias en el PSOE iban a ser el acontecimiento más trascendente del año en la vida política española. Lo mismo cabe decir, a escala regional, de las primarias entre José María Pérez y Adrián Barbón. Bien es cierto que en el caso español las consecuencias bordean el drama, mientras que en Asturias no se va a romper la vajilla, con la excepción de los desperfectos que produzca dentro del propio partido.

De las primeras declaraciones de Pérez y Barbón podemos deducir algunas conclusiones. Empecemos por José María Pérez. Lo más significativo, rayando en lo enigmático, es su apuesta por la bicefalia. Si gana las primarias renunciará a ser el candidato socialista a la Presidencia del Principado en los comicios de 2019. No explicó su propuesta, limitándose a un comentario superficial, “nos fue bien con la bicefalia”.

¿Trata de decirnos, indirectamente, que con el poder acumulado por Javier Fernández (presidente autonómico y secretario general de la FSA) las cosas no han ido bien durante los últimos cinco años? No lo creo, porque ha ensalzado la actuación del presidente y se ha rodeado de su gente.

BICEFALIA

La bicefalia responde a un cálculo político complejo. El precandidato oficialista sacó enseñanzas de lo ocurrido a escala federal (nacional). La victoria en las primarias por el liderazgo del partido coloca a Pedro Sánchez como candidato “in pectore” a la Moncloa. Cuando toque elegir al candidato a presidente de Gobierno, la figura de Sánchez será indiscutida. Lo mismo sucedería con Adrián Barbón, en caso de vencer en las primarias se convertiría en el candidato oficioso a la Presidencia del Principado.

Con la bicefalia se rompe el automatismo (secretario general-candidato a presidente de Gobierno). Los oficialistas saben que tras el histórico triunfo de Pedro Sánchez será muy difícil parar este verano a los “sanchistas”, pero dentro de año y medio la situación política puede ser muy distinta, y los “sanchistas” tendrían que presentar otro candidato, ya que Barbón no podría desempeñar dos cargos, y los oficialistas podrían ganar la revancha.

En la campaña de las primarias, el discurso de Josechu, en contra de la acumulación de cargos, tiene muy buena venta. Su objetivo es presionar a Adrián Barbón para que asuma la conveniencia de separar las dos funciones. No es una jugada inocente, porque de salirle bien los oficialistas aplazarían, hasta finales de 2018, el duelo decisivo (la Presidencia del Principado) con los “sanchistas”.

La propuesta de exigir un debate con Adrián Barbón, entra dentro de la lógica de cualquier aspirante que no parte como ganador.

La etiqueta de “continuista”, que con tanta facilidad ha asumido José María Pérez, me parece un error de bulto. La apelación al continuismo sólo funciona entre los votantes cuando se hereda una situación confortable -¡para qué cambiar nada!-. No creo que la militancia socialista asturiana esté muy satisfecha con el balance de los últimos cuatro años de gobierno socialista.

No obstante, lo peor de todo es que el continuismo lleva a alinearse, sin matices, con el trabajo de la comisión gestora, presidida por Javier Fernández, que ha sido desautorizada tras el voto de 150.000 socialistas.

José María Pérez no tiene por qué asumir lo realizado por el presidente del Principado. No se abstuvo ante la investidura de Rajoy, ya que es un simple concejal gijonés. Debería tener las manos libres sin aceptar hipotecas.

Pedro Sánchez dice hoy, en una entrevista publicada en estas páginas, que en la FSA se va a producir una renovación muy interesante que puede contribuir al nuevo PSOE. Esa renovación la podría encabezar tanto Pérez como Barbón, porque más seguidor fue de Javier Fernández el segundo que el primero, y ninguno de los dos se abstuvo ante Rajoy.

Cuando Javier Fernández ganó, en apretada votación la Secretaría General del PSOE (noviembre año 2000), era un hombre de Villa, pero nada más empezar a hablar ante los delegados del Congreso de la FSA, divididos entre oficialistas y renovadores, preguntó retóricamente, “¿Quién es mi enemigo en el partido?”. Se puso a hablar del socialismo liberal, y Villa, a su espalda, mudo.

POPULISMO

El discurso de Adrián Barbón es más populista (“el candidato de la gente”, “soy candidato porque vosotros queréis”). Seamos serios: es candidato por el dedo de Adriana Lastra, seguido disciplinadamente por los cuadros del “sanchismo”.

El día de su presentación adelantó que su primer acto como secretario general sería reunir a Javier Fernández con Podemos e IU. Un posicionamiento que llega tarde, porque Podemos e IU dieron por zanjado el diálogo con Fernández.

Por último, Adrián Barbón se presenta como el candidato del cambio frente al continuismo. Debería especificar qué medidas va a tomar como secretario general de la FSA que supongan una rectificación de la línea seguida por la cúpula del partido.

En las campañas electorales, los autotitulados candidatos del cambio critican abiertamente las decisiones de sus predecesores, así que Barbón tiene que decir, alto y claro, cuáles fueron los errores de Javier Fernández, sin miedo a mimetizarse con Podemos.

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IU, BORRÓN Y CUENTA NUEVA
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Juan Neira | 08-07-2017 | 15:29| 0

El coordinador general de IU ha hecho unas manifestaciones de alcance que significan, de hecho, el cambio de postura de su fuerza política con respecto al Gobierno socialista. Ramón Argüelles dio por finiquitado el pacto de investidura firmado con Javier Fernández. La dirección de IU se ha cansado de firmar cheques en blanco. No considera creíble al presidente del Principado porque incumplió todos los acuerdos firmados, y no está dispuesto a volver a reunirse con él. No tiene confianza en el Gobierno del PSOE. ¿Qué va a hacer IU? Dentro de una semana espera reunirse con Podemos para cotejar propuestas, y una vez alcanzado el común denominador entre las medidas de los dos grupos, las llevarán conjuntamente a la Junta General del Principado donde tienen 14 diputados, los mismos que el grupo parlamentario socialista. Quieren ver qué hace Javier Fernández ante las iniciativas de los dos grupos de la izquierda radical.

IU de Asturias rompe con su tradicional aliado y sale al encuentro de Podemos. El nuevo discurso de Ramón Argüelles pone fin a la estrategia que intentó llevar a cabo Gaspar Llamazares en el Parlamento desde el inicio de la legislatura. Lo que dice Argüelles es lo que querían oír los diputados de Podemos desde que empezó el mandato: la creación de un polo de izquierda radical susceptible de disputarle la hegemonía al PSOE. Hasta el presente, la relación de IU con Podemos fue más tirante que con el Gobierno, pero ahora toca convertirse en socios.

En su crítica al presidente del Principado, Ramón Argüelles echa en cara a Javier Fernández que “se acuerde ahora de Gijón”. La oferta socialista a IU y Podemos consistía en formar una mayoría parlamentaria en la Cámara y expulsar a Carmen Moriyón de la Alcaldía de Gijón. Es injusto Argüelles cuando le reprocha a Javier Fernández que se haya olvidado de Gijón durante dos años. Ni un día fue ajeno al dolor que supuso para los socialistas la pérdida de la principal plaza municipal de la región. Para el PSOE significó una afrenta, tras estar gobernando –y mandando- de forma ininterrumpida durante 32 años en la villa de Jovellanos. Llevan seis años en la oposición y todavía no lo han digerido. Imposible olvidar la tarde aciaga del 13 de junio de 2015, con el cielo jarreando, y los simpáticos concejales de Podemos dando la Alcaldía de Oviedo a Wenceslao López, mientras Xixón Sí Puede votaba a su propio candidato (Del Fueyo), dejando a José María Pérez sin premio. Lo de Gijón es una fijación.

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