Vaals, en medio de tres países

Aprovechando la llegada del verano, hace unas semanas, realizamos una excursión a Vaals. Es un pequeño municipio en la frontera holandesa. Concretamente es conocido por los turistas porque en él, se haya el monte de Vaalserberg el lugar donde se juntan Holanda, Alemania y Bélgica.

Llegamos en coche hasta Vaals, que está a unos 3 Km de la ciudad alemana de Aachen, mas conocida por los españoles como Akisgrán. Una vez allí, nos fue dificil encontrar este punto turístico, pues habian pocas indicaciones. Sólamente se leía “Drielandepunt”, que en ese momento no asimilamos con: “Tres países en un punto”, mas o menos.

Valalserberg es luna montaña muy alta para el entorno holandés, pues es bien sabido por todos que Holanda se caracteriza por ser un pais llano. su altura es de 322 m, una pequeña colina, que tiene el record de ser la segunda mas alta del país, después de la montaña de Saba a 877 m de altura.

En el S.XIX durante las guerras franco-prusianas llegó a conocerse como ” El lugar de los cuatro puntos”, pues a estos tres países se les unió el condominio prusiano conocido como Neutral Moresnet. Pero este condominio solo estuvo vigente de 1830-1919 y desde la fecha aquí se unen los tres países ya mencionados.

Tras ascender esta pequeña colina durante media hora, llegamos a la cima, donde encontramos un obelisco que indica la unión de las fronteras. Así pues, dando una vuelta al obelisco, podemos cruzar a los tres paises en apenas cinco segundos. Este obelisco está en el centro de un círculo dividido en tres tercios, con un banco en cada uno de ellos, para poder descansar en el país que a uno mas le guste. El entorno se compone de un elaborado laberinto, que simboliza el paso de los viajeros de un país a otro.

En la parte belga, existe una torre, a la cual se asciende tras unas elevadas escaleras. Ofrece una bonita vista del entorno. Esta torre sólo está abierta los meses de verano, pero aunque nose pueda ir en esta fecha, merece la pena ver el entorno y ascender a la colina. Para el lado belga, a nuestros piés veremos la zona del parking, en la alemana la reserva natural con árboles muy frondosos, y en la holandesa, veremos las casitas que forman el pueblo de Vaals.

Si el tiempo acompaña, se puede pasar el dia por la zona, pues existen diversos restaurante, tiendas de recuerdos, y parques para niños y zonas para hacer pic-nic.

Fiesta de la Sidra en Grevenbroich

El pasado domingo se celebró en Grevenbroich la Fiesta de la Sidra. Era la festividad alemana del Pentecostés. Así, en este día se celebró una fiesta de “prau” de las que estamos acostumbrados en Asturias.

A ella acudieron mas de mil personas, fue un evento que reunió a gran número de españoles, pero sobre todo, a asturianos emigrados a la zona oeste de Alemania y frontera Holandesa. Esta fiesta fue organizada por el Centro Asturiano de este pueblo, muy próximo a la ciudad alemana de Monchengladbach.

La fiesta comenzó a medio día con una procesión por el pueblo, donde la imagen de la Santina, recorrió las calles tras un sinfín de emocionados asturianos, que cantaban los cánticos de la región.


La Santina regresó a la iglesia de Noithausener. En ese momento dio comienzo una misa que se concluyó con música de gaitas y numerososbailes a cargo de organizaciones regionales de Asturias.

El tiempo acompaño durante todo el día, y después fuimos a la fiesta de “prau”. Una gran carpa daba acceso al evento. La entrada costaba 8 €, y una vez dentro, se podía disfrutar de la auténtica gastronomía casera, como por ejemplo sidra, chorizos a la sidra, empanada, tortilla, paella, sardinas, cocholate con churros…

Allí, conocí a muchos de asturianos que llevaban ya mucho tiempo viviendo en Alemania. Uno se había dedicado a montar una tienda de helados, otro un restaurante, otro había emigrado como ingeniero…. Pasamos gran rato charlando con el cura de una parroquia de Dusseldorf, Alemán de origen, pero que había estado varios años trabajando en Asturias como párroco.

Por un día, tuve la sensación de estar en Asturias, y no en Alemania. El día terminaría con una orquesta española, que desde las ocho hasta la media noche ofreció música en español, haciendo cantar hasta a los lugareños de la zona.

Keukenhof

La semana pasada ha terminado el ciclo del Keukenhof , uno de los principales eventos del norte de Holanda. El Keukenhof se celebra durante dos meses, concretamente desde finales de marzo hasta finales de mayo período de florecimiento de los tulipanes.

Sólo en la zona norte del país, se pueden ver lo tulipanes de diferentes colores y especies que adornan los campos con grandes mantos florales. En la zona sur, en cambio, es mas típico ver campos llenos de espárragos y fresas.

La mejor zona para visitarlos es Lisse, entre Amsterdam y Leiden. Aquí , hay grandes zonas abiertas, para ver libremente esta bonita combinación de vivos colores.

Además, en esta ciudad hay un parque, donde existe un recinto floral con mas de un millón de tulipanes, mimados durante todo el año, para que florezcan durante estos meses. Este parque abarca 32 hectáreas y tiene un total de quince kilómetros de senderos. El precio de la entrada son 14,50€, merece la pena pues es sin duda, es una experiencia única en el mundo, sólo visible durante dos meses al año.

Koninginnedag

El pasado 30 de Abril se celebró en Holanda el Día de la Reina, esta fiesta es conocida como Koninginnedag y es el día mas importante para el país. Se celebra el cumpleaños de la reina Juliana. Actualmente la monarca del país es la reina Beatriz, que ascendió al trono, casualmente, el 30 de Abril de 1980, coincidiendo la fecha con el cumpleaños de su madre y predecesora Juliana. El cumpleaños de Beatriz, es en fechas invernales, por lo tanto se decidió mantener la festividad en el cumpleaños de la reina madre, y dia de coronación de Beatriz, ya que su celebración es en primavera. De esta manera, con esta fiesta, se honra a madre e hija.


La principal ciudad para celebrar la fiesta es Amsterdam, aunque también en Eindhoven hay diversos eventos. Ese día todo el mundo sale a la calle con ropa naranja o cualquier tipo de accesorio, que muestre el cariño hacia la familia monárquica de los Orangerie, de ahí que el color nacional de Holanda sea el naranja.

Las calles están invadidas por la gente, y los mercadillos. Es imposible usar el coche, pues toda la ciudad está cortada. Éste, es el único día del año en que la ciudad se convierte en un gigantesco mercado de segunda mano, donde la gente, abre la puerta de sus casas y saca a la calle, aquellos trastos y cosas ya en deshuso.

Los parques se llenan de gente haciendo pic-nic, y las plazas principales tienen música en directo durante todo el día. Cada bar, improvisa una pequeña barra para vender bebidas, y existen puestos callejeros que ofrecen comida o merchandising para no desentonar en la fiesta. Los canales, se llenan de barcos que dan paseos sin sentido al compás de la música.

Una fiesta muy recomendable, por su originalidad y lo poco conocida que es mundialmente.

Curiosidades de Maastrich

La ciudad medieval de Maastrich es un lugar ideal para impregnarse de la cultura holandesa. El turista debe perderse por las empedradas calles de su centro histórico , en el lado oeste del rio Maas, el cual divide la ciudad en dos mitades para darse cuenta de lo variopinto que este lugar.

En cualquier oficina de turismo nos darán la información necesaria para realizar una completa excursión de la zona. En este post, me gustaría compartir, algunas atracciones que me han fascinado de esta cosmopolita ciudad.

No hace mucho una historiadora francesa descubrió que en una pequeña iglesia , se hallaba la tumba del carismático D’Artacan. Aunque no se le da todo el bombo turístico que se le podría dar, si se hubiera hallado en otro lado, pues Maastrich tiene suficientes atracciones para ser visitada. Paseando por el parque de la muralla, se encuentra una estatua que nos recuerda que este caballero francés descansa en la ciudad, desde que perdiera la vida en 1673 durante el asedio a Maastrich.

En la calle Dominikanerkerkstraat 1, podemos visitar la que es considerada la librería mas espectacular del mundo, llamada “Selexyz Dominicanen”. Una antigua iglesia del S. XII, que tuvo diversos usos con el paso del tiempo. Perteneció a los Dominicos, los cuales dejaron sus huellas impregnadas, en los magníficos frescos que aún se conservan en sus delicados muros. Durante la Gran guerra, la iglesia se convirtió en un hospital y pasó a su abandono hasta que el ayuntamiento de Maastrich decidió venderla a esta empresa, la cual ha creado un verdadero paraíso celestial. Una moderna puerta de acero cortén, de grandes dimensiones, nos da la bienvenida a este establecimiento. En el ábside hay una cafetería y en el ala este la zona de niños. El resto es un único espacio donde los libros reposan en grandes baldas de metal. Existen ascensores para subir a las plantas superiores, casi tocando el techo, y para bajar, a lo que en su día fueron las criptas, convertidas hoy en los servicios.

Bajo un silencio sepulcral, el curioso, el comprador, ó el turista, paseará entre libros, mapas, periódicos ó suvenires, pisando desgastadas tumbas, las cuales apenas llaman la atención, pues encajan a la perfección en el entorno religioso del lugar.

Las cuevas de Saint Pieter están ubicadas a las afueras de la ciudad en el monte St. Pieter. Están formadas por más de 2000 callejuelas que forman un laberinto subterráneo que comunica de punta a punta la ciudad. En total existe un recorrido de mas de 200 Km, que fue creado por obreros y ciudadanos que aprovecharon este lugar, para trabajaban la piedra arenisca, creando pasadizos donde poder cobijarse de los bombardeos durante la II Guerra Mundial.

Diversos materiales arquelógicos confirman la presencia romana en la zona, y también se sabe que en la edad Moderna, cuando Holanda estaba bajo el yugo español, estas cuevas ya existían y se usaban como escondites y cárceles. Así queda constatado con diversas pinturas, y firmas grafiteadas que hoy día se pueden ver en algunos de esos sillares de arenisca. Es el caso de la firma del temeroso Duque de Alba.

Visitar estas cuevas cuesta unos 5 euros, y hay que ir en grupo, pues sino uno se puede perder entre tanto laberinto. Hay visitas en holandés o en inglés. Solo se llevan tres farolillos por grupo, por lo que la oscuridad es casi plena, y el ambiente anda sobre los 2. C. El guía durante una hora de visita, explica con todo lujo de detalle el significado de cada pintura, cada talla, y trucos sobre la orientación a oscuras. En un momento de la visita, propone apagar los candiles y continuar el trayecto sin luz, que es como lo haría en su día las gentes que trabajaron haciendo estos pasadizos. La sensación es única, uno se encuentra indefenso, sólo se oyen las voces nerviosas del grupo y el frio penetra en los huesos más de lo normal. Esta experiencia ayuda a imaginarnos como debieron ser las vidas de tanta gente que se cobijaba durante las guerras, atrapados en la oscuridad a lo largo de la historia.

Paseo por Copenaghe

Lo bueno de vivir en Holanda, es que existen muchos destinos interesantes a poca distancia. Decidimos tomar un avión desde Düsseldorf Internacional hasta Copenaghe,y, solamente tardamos una hora y cuarto.

Copenaghe es una ciudad muy bonita, grandes avenidas, y algunos canales , que dan al mar. Visitamos la famosa Sirenita, llena de turistas ya desde por la mañana. Esta ubicada en una piedra al lado de la ciudadela del S. XVII. Es una de las zonas mas bonitas de la ciudad, con grandes espacios verdes donde la gente va a pasear, tomar el aire o correr. A menos de 500 m de distancia esta el Palacio de Amalienborg ,es la residencia real desde 1974. A medio dia vimos el cambio de guardia, mas de veinte minutos, haciendo desfiles, tocando la banda, y todos los turistas apelmazados detrás del cordón policial.

La postal típica del Copenaghe es el Nihav, la zona del puerto, con casitas antiguas de todos los colores, y restaurantes que llenan las aceras con sus terrazas y estufas. Los precios son desorvitados para el turista. Bajo el frio, con una manta, merece la pena tomarse una cerveza de la zona, la Calsberg , o la Tuborg, una cerveza pequeña, al cambio sale por 4 euros. Desde esta zona es bonito pasear por los canales, para poder ver la Nueva Opera, o el ala sur de la Biblioteca Nacional, llamada Diamante Negro.

Si lo que queremos es ir de compras debemos visitar la calle Stroget, dicen que es la mas larga de europa con comercios, unos dos kilómetros. Lo cierto es que es una bonita calle, que va cruzando diversas plazoletas con bellos edificios,es el caso del Ayuntamiento, conocido como Radhuspladsen, ó la plaza Kongens Nytorv. En esta calle se puede comprar grandes marcas de ropa, perfumeria o decoración danesa.Cerca del inicio de esta calle esta el Tivoli, el parque de atracciones mas antiguo del mundo.

Pese al frio que hace en este país, no es de extrañar ver a muchos daneses en manga corta, mientras nosotros ibamos ataviados con bufanda y gorros. Además, da igual si llueve o no, que al igual que sucede en Holanda, la gente se mueve con sus bicicletas, cosa que no es de extrañar, pues un trayecto sencillo en autobus cuesta unos 3.20€ al cambio de la Corona danesa.

Christiania, es el barrio hippy, lo definiria como una mezcla de zona retro, chabolista, donde el tiempo se para, se combinan los graffitis con puestos callejeros donde se puede comprar marihuana, ropa de segunda mano, recuerdos turísticos…. en fin, un sitio original.

Desde el 2000 Copenaghe esta unido a Suecia por el puente Oresünd, asi pues tomamos el tren y el 40 minutos nos plantamos en Mälmo, la tercera ciudad mas grande del país. Una ciudad igual de cara que Copenaghe. Es pequeña, con zonas empedradas y edificios del S. XVII. Entre las plazas mas bonitas está la plaza Lilla Torg. Además, la ciudad tiene una gran playa que se baña en el Mar Báltico, y a los pies de su costa, está el imponente Turning Torso, un edificio de Santiago Calatrava, icono de la ciudad.

Carnaval en Limburgo

Este año he tenido la oportunidad de estar en uno de los mejores carnavales del mundo. Cierto es, que no es tan reconocido como el de Venecia, el de Rio de Janeiro o el de Tenerife, pero creo que no tiene nada que envidiarles.

El carnaval se celebra en la región de Limburgo, es decir, el sur de Bélgica, sur de Holanda y sur de Alemania. Los mas famosos son el de Maastrich y el de Colonia.

El carnaval ya comienza el viernes y se alarga hasta el miércoles siguiente. Para comenzar, en la plaza principal, se instalan diversor tenderetes que ofrecen cerveza de todas las marcas típicas de la zona; Brand, Gulpener, Bavaria…

Desde por la mañana, hacia las diez, se crea un recinto en la plaza central, para controlar que la gente no entre con bebidas propias, y la fiesta y música en directo dura hasta las seis de la tarde. Este tipo de reuniones, dura todo el fin de semana.

El lunes a las 14.11h exactamente , da comienzo la cavalgata. Un festival de carrozas, que dura unas dos horas y media. Carrozas muy elaboradas, todo el mundo disfrazado y música sin parar. Los participantes tiran al público, no solo caramelos, como se hace en España, sino también palomitas, bombones, y hasta manzanas y peras. Otra curiosidad, es que tiran a dar a la cabeza, no con las manzanas claro. Así, la regla es que los caramelos que tocan a uno, son para uno, la gente no se pelea por ellos.

El 99% de la población se disfraza estos dias, de viernes a miércoles, además aquí hay puente, asi que la gente se dedica completamente al carnaval. Son disfraces muy elaborados, donde cuidan al máximo el detalle, desde el calzado hasta la pintura o accesorios. No es de extrañar, que durante el año, existan unas tres tiendas de disfraces en la ciudad, pero a medida que se acerca la fecha, se inauguran mas y mas tiendas de disfraces, en locales que suelen estar vacios.

En el caso de Alemania, el carnaval se celebra con la misma intensidad. En Düsseldorf por ejemplo existen tres tipos de cavalgata, una para cada dia. El sábado es la cavalgata de los “maricones”, así la llaman ellos. Hombres disfrazados de mujeres, que deben recorrer las calles de la ciudad con tacones muy altos, lo que provoca la risa del espectador. El domingo es la cavalgata de los toneles, cada participante con su disfraz, debe introducirse en un tonel, y apañarselas para realizar el circuito. El lunes es el carnaval familiar, donde familias enteras, desfilan. Existe alguna carroza, pero en este caso la idea es mostrar los disfraces mas que la carroza.

Aunque en general es un carnaval muy familiar, el alcohol está siempre presente en esta festividad. Las tiendas que están ubicadas por las calles en las que se celebran estos desfiles, durante estos días, tapan sus escaparates con grandes paneles de madera, para prevenir cualquier incidente.

Vida animal

Holanda no tiene edificios muy altos, solamente en su capital Amsterdam, o en la moderna Rotterdam, existe algún edificio alto de oficinas, como el que pudieramos encontrar en España o cualquier otro país, pero en zonas financieras, y en poca cantidad.

En todas estas casas bajas, a los holandeses les gusta disfrutar de su parcela de terreno. El gobierno obliga a los ciudadanos con jardín a segarlo al menos una vez al mes, sino te pueden multar con hasta 150€. Por otra parte, si la parcela tiene determinado tamaño es obligatorio cuidar animales.

Al principio no sabia de estas normas y me llamaba la atención ver tantos animales en las casas, cuando digo animales, no me refiero a perros y gatos; sino caballos, ponis, vacas, ciervos, avestruces, canguros o llamas entre otros. Cualquier tipo de animal, que en España practicamente solo podemos ver en el zoo, aquí campa libremente y se cría como uno mas de la familia.

No muy lejos de nuestra casa, hay una finca con canguros, los trajeron de Australia, pero esta familia, lleva criando ya, varias generaciones de canguros nacidos en Holanda. Además, ha hecho de su pasión un negocio y los vende a 200€. Es la primera vez que veía canguros, y pensé que saltarian sin parar. Lo cierto, es que son muy tranquilos, incluso diría que en pleno verano, con el sol, les daba pereza moverse ante los estímulos que les haciamos para que se acercaran a nosotros.

En otra finca, ví llamas, mas de 10, que compartían terreno con gallinas y ciervos, quizá en total mas de 30 animales. En los días de verano, mientras los ciervos se cobijaban bajo las ramas de los arbustos, las llamas estaban tranquilas tomando el sol y posando para los niños que se acercaban a curiosear.

La noche de Düsseldorf

Dussëldorf, es una ciudad que no duerme, la zona vieja conocida como Alstadt, reúne en pocas calles gran número de cervecerias, restaurantes, coktelerias y discotecas.

Por el verano, la orilla del río Rhin se llena de terrazas con música e improvisados botellones, en cualquier ricón con sol.

La variedad de restaurantes del Alstat, pasa por libaneses, japoneses, chinos, españoles o italianos…

Para animar el ambiente, desde temprano, las coctelerias ofrecen happy hours, desde las cuatro o cinco de la tarde, por 3 o 4 euros el coktel, como es el caso del Saulitos.

El ambiente se anima a partir de las ocho ó nueve donde la gente cena y despues se reparte por la infinidad de bares , pubs, discos y coctelerias que se aglomeran en el Alstat. Un pub al que no hay que dejar de ir es el Melans-Gasse, en la calle Hülnerstall, se reconoce facilmente por tener una gallina en la puerta. Aquí las cervezas cuestan menos de dos euros, y los chupitos de tekila a 1 euro. Estos precios hacen que siempre este de bote en bote, a lo que tenemos que añadir la simpatica DJ de unos 60 años, gorra en cabeza y aspecto poco femenino, que vibra con cada cación que pone. La ultima vez un grupo de alemanes acabaron cantando el himno de Sporting , y nostros el del Fortuna de Dusseldorf.

Para probar la bebida tipica de Dusseldorf, además de la cerveza Alt, en Bergestrabe, en el bar Kabüfte, se debe probar el Killepitsh una bebida fortisima, un chupito cuesta unos 5 euros, pero es imposible de terminarlo, aunque los alemanes lo beben con la misma facilidad que la cerveza.

Para impregnarse de la autentica gastronomia alemana hay que visitar cervecerias que producen su propia cerveza, visibles al público, con locales enormes, como pueden ser la Breveri zum schüssel, reconocible por una gran llave sobre la puerta, en Bolker str. ó Uerige en Rehinstrabe. Una cerveza Alt, un tanto mas agria de lo que en España estamos acostumbrados, cuesta unos 1,7 euros, pero si a alguien no le gusta su sabor, y quiere salirse de la rutina, una copa de vino por ejemplo pueden ser unos 6 o 7 euros.

Existe una calle solo con bares españoles. Cuando el mundial, una gran bandera española, invitaba a la gente a entrar en esta estrecha calle llamada Schneider-Wibbel-Gasse. En el cruze con Markplatz está el el Café Madrid, con una decoración de principios del S. XX, al mas estilo puro bohemio, me recuerda al Café Gijón. Para comer existen auténticos restaurantes de tapas como el Gitano, Picasso, El Amigo ó Las Tapas, y para finalizar la noche, en esa zona hay varias discotecas de música española.

Comida holandesa

La comida por excelencia de Holanda son las patatas fritas, conocidas como fritches. Patatas mas gordas de lo habitual, y poco fritas, aliñadas con un pegote de “salsa especial”, algo similar a la mahonesa pero mucho mas densa, y repunante.

Comen patatas a cualquier hora y en cualquier momento. Hay unos pequeños bares de snacks, llamados Fritcherie, literalmente patateria, donde venden las patatas fritas, lo que sería comida rápida “a la holandesa”. Les encantan los Broodjes o bocadillos, cualquier comida puede presentarse en forma de bocata. También comen muchas croquetas, son mas grandes que en España y suelen ser de carne ó queso. Otro plato que se anuncia mucho en los bares, es la fricandelle tiene aspecto de salchicha, pero es carne picada, enrollada, y rebozada en pan rallado.

Otra opción que aún no he probado, son las brochetas hechas con carne, y bañadas en diversas salsas, que le dan distintos colores, añaranjado, amarronado, rojizo.


Los holandeses son de comida rápida, por ello tienen gran éxito las cadenas que dispensan comida caliente a través de máquinas. Una de las mas famosas se llama FEBO. Por dos o tres euros, uno mete la moneda en el cajón de la comida que ha elegido, que una vez cocinados, se conservan calientes en esas cajones y solo se abre cada uno una vez que introduce el dinero, como si de una máquina de coca-cola se tratara.

Una cosa que me llamo la atención de Holanda, es que comen poco pescado. En los supermercados no hay mucha variedad, solo tres o cuatro tipos, a precios desorbitados, por ejemplo un kilo de atún unos 70 euros. No existen pescaderias como tal. En los supermercados hay bandejas con pescado ya cortado y envueltas con papel de flint, normalmente trozos muy pequeños, pues son muy caras. A los holandess les encantan los arenques y los mejillones. Para hacernos con buen pescado, en ocasiones cruzamos a Bélgica, que es mas barato, o sino en el mercado del sábado podemos comprarlo bastante fresco aunque como digo a precio de lujo.

Otra curiosidad de la comida holandesa, son los supermercados. En el Jumbo y el Albert Heijn, tienen el método láser, que solamente había visto anteriormente en un supermercado inglés. Con una especie de pistola láser el cliente va pasando por el escaner todos los productos que echa a su cesta, y cuando llega a caja entrega el escaner a la cajera. En ocasiones si el escaner pita, la cajera debe comprobar en varios productos si el cliente ha pasado el escaner o no. En la mayoria de las veces, no hacen comprobación y se fían de la buena voluntad del cliente, de pagar todos los productos.

El Comercio Digital

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