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Panorama vetustense: Extrapolaciones electorales
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Luis Arias Argüelles-Meres | 01-07-2016 | 05:30

Tras las elecciones generales del pasado domingo, resulta inevitable que, desde el momento mismo en que se conocieron los resultados, se hagan extrapolaciones a otros ámbitos, entre ellos, al municipal. Cierto es que todo el mundo sabe que las tales extrapolaciones no son fiables al tratarse de ámbitos de decisión muy distintos. No lo es menos que quienes no ven con buenos ojos que haya gobiernos locales que suponen un cambio con respecto al bipartidismo de las últimas décadas, se lancen entusiasmados a anunciar su buena nueva en el sentido de que sus adversarios perderían hoy en los comicios.

Vayamos al caso de Oviedo. Hacer las susodichas extrapolaciones en nuestra ciudad, cuando el líder local del PP  se encuentra en una situación muy delicada a resultas de determinados escándalos que están inmersos en un procedimiento judicial, resulta, como mínimo, arriesgado e inconsistente. Pero, con tratarse de un factor insoslayable en cualquier análisis que aspire a un mínimo de seriedad, no es el único aspecto a tener en cuenta a la hora de tomarse con prudencia la cacareada extrapolación.

Por ejemplo, es una verdad de Pero Grullo que, en el ámbito político local, ante el electorado pesan más las personas que los partidos. Pues bien, en el caso de Oviedo, estoy por asegurar que hay muchas personas, aun estando desencantadas con el PSOE, son conscientes de que Wenceslao López no se caracteriza precisamente por ser un político que goce de simpatías en una FSA cada vez más inmovilista y cada vez más tendente a tener más en cuenta lealtades inquebrantables que la meritocracia y la coherencia en la vida pública. Y está claro que el actual Alcalde carbayón no figuraba en las listas al Congreso de los Diputados.

Por otra parte, ante el revés que sufrió Podemos, hay quienes se entusiasman apuntando que los partidos emergentes acaban de empezar a transitar una espiral de retroceso del que la vieja política saldrá reforzada. Pues, miren ustedes, semejante planteamiento es claramente erróneo. Está claro que la nueva política no está todo lo asentada que desearía y que se enfrenta no sólo a sus contradicciones y errores, algunos de bulto, sino también a un entorno político y mediático que desearía que desapareciesen del mapa político. Pero, a pesar de todo ello, el declive sufrido el domingo no sólo no es irreversible, sino que además está sujeto a muchas variantes que no les ponen las cosas fáciles a los agoreros.

No se lancen ni se abalancen tanto. Todo está en veremos. Y, en todo caso, sin negar que Oviedo es una ciudad en la que el conservadurismo tiene un peso no pequeño, resulta incontestable que el gabinismo languidece y que no reverdecerá.

Por mucho que en determinados entornos mediáticos se pretenda cantar victoria, por mucho que se hayan cometido errores de bulto en la pasada campaña por parte de los llamados partidos emergentes, la nueva política, aun a pesar de sus errores, contradicciones y ñoñeces, sigue aquí. También en Oviedo.