img
¡Ay, don Ovidio!
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 15-07-2016 | 11:15

Ovidio Sánchez, recogiendo su acta de senador, el pasado día 7.

 

Habíamos quedado en que, según escribió un mordaz comentarista político, Rajoy se quedó, en las elecciones del 26 de junio, “a un escándalo de la mayoría absoluta”. Tenemos constancia, en el ámbito vetustense, que don Gabino de Lorenzo proclamó con firmeza que en la operación de Villa Magdalena todo se hizo a resultas de estar convencido que se trataba de algo bueno para la capital carbayona a la que ama sobre todas las cosas.

Y, siguiendo con el PP astur, en cuanto al flujo de noticias publicadas en prensa que relacionan a don Ovidio Sánchez con los señores Aréstegui y de la Serna, , al carismático dirigente conservador llariego  además de negar cualquier actividad ilícita, reivindica el derecho que le asiste a planificar su vida profesional.

 

¡Ay, don Ovidio! ¿Cómo no recordar su flequillo inquieto por los alrededores de la Junta General del Principado? ¿Cómo no recordar su ingenio en declaraciones a la prensa y en algún que otro discurso en el Parlamento? ¿Cómo no recordar el asombro que se apoderó de mí cuando me contaron que en su momento se publicó desde una fundación un libro suyo de discursos políticos. Confieso no haberlo leído, pero seguro que está a la altura de Demóstenes.

Tantos y tantos años al frente del PP astur. Varias elecciones perdidas. Crisis internas goyescas. Primero, la de Marqués. Pasado el tiempo, la irrupción de Cascos. En medio de tantos calvarios y penitencias, esperaba que sus méritos fuesen valorados, aspirando en su momento a formar parte de la candidatura pepera al Parlamento europeo. Pero aquello no se le logró. Hasta que por fin, en noviembre de 2011, consigue un escaño en Madrid como diputado. Desde entonces, sus apariciones por esta tierra fueron muy contadas, casi inexistentes.

En 2015, se presenta al Senado, obtiene escaño, y el 26 de junio lo revalidó, sin pasarle factura alguna lo que se publicó en su momento vinculándolo con el señor Gómez de la Serna. Es más, su campaña electoral se puede decir que no existió. No hacía falta. Sus grandes méritos son sobradamente conocidos en Asturias. Por eso se le vota, aunque se calle. O, -¿quién sabe?- acaso su mutismo le ayude electoralmente.

¡Ay, don Ovidio! Siempre apagando fuegos internos en el PP llariego. Pero también dio usted muestras en algún momento de ser todo un carácter. Por ejemplo, cuando el señor Morales aspiró a liderar el PP astur. Pero todo eso es historia.

Y estoy convencido de que esta tierra le apoya en sus afanes por forjarse un proyecto profesional tras tantos esfuerzos y sacrificios por el bien de Asturias.