El Comercio
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¿El culebrón del verano?
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Luis Arias Argüelles-Meres | 22-07-2016 | 09:13

No pretendo, ni de lejos, pontificar acerca de cuestiones jurídicas. A un literato no le corresponde, claro está, pronunciarse al respecto. A lo que voy es muy distinta cosa. Me limito a manifestar mi asombro ante lo que vino aconteciendo con don Agustín de Luis desde que se tuvo noticia de la sentencia que lo obliga a ingresar en prisión.

Don Agustín de Luis es muy conocido en esta ciudad no sólo por las responsabilidades que tuvo al frente de la Policía Local. Hay quienes le recuerdan de otras épocas. Y, a día de hoy, no es fácil no pensar en el ‘gabinismo’ al tener noticia de los acometimientos que viene protagonizando este ciudadano.

Y, si la memoria no me falla, a propósito de Gabino y del ‘gabinismo’, recuerdo que este hombre fue noticia en los momentos previos a que Álvarez-Cascos, entonces enfrentado al que había su partido en general y a Gabino de Lorenzo en particular, daba sus pasos para su efímero y ruidoso regreso a la política llariega. Digo esto, porque, en una intervención de Cascos en Oviedo, entre el público asistente más destacado estaba don Agustín de Luis, lo que, de entrada, produjo no poca sorpresa. Y es que a veces en esta tierra nuestra, los asombros, no precisamente al modo en que los entendía Platón, son mayúsculos.

Y, centrándonos en el momento presente, el devenir de los acontecimientos parece haberse conjurado para que todo lo relacionado con la referida sentencia que obliga a este ciudadano a ingresar en prisión, tiene su indudable no sé qué de serial por entregas, en este caso no radiofónico, o no sólo radiofónico.

Ya de por sí es noticia (perdón por la obviedad) el hecho de que ingrese en prisión una persona con tan largo recorrido en la vida pública ovetense y asturiana. Si a esto añadimos el asunto propiamente dicho de la condena, el estado de la cuestión cobra mayor notoriedad. Pero lo que convierte todo ello en culebrón es la locuacidad mediática del personaje que nos ocupa.

Lo dicho, como un culebrón estival, que, en el espacio, también se localiza y focaliza en su casa de veraneo en Salinas.

Versiones contrapuestas la de la Audiencia y la de la defensa. A ello se suma el propio interesado con ruido y con furia.

La cuestión está no sólo en que pasen cosas como la que aquí nos traen, sino también en las reacciones y reacciones del protagonista de este culebrón.

¿Y Gabino de Lorenzo qué dirá para sus adentros, qué pensará de todo esto? Haría falta saberlo para darle más bríos corales a tan rocambolesca y estridente historia.