img
Viga Azul: Capacidad ofensiva
img
Luis Arias Argüelles-Meres | 27-03-2017 | 05:14

En el partido frente al Girona, quedó claramente demostrado que lo mejor del Oviedo de esta temporada es su capacidad ofensiva. Prueba inequívoca de ello fue cómo se fraguó el segundo gol, con un Diegui que, cuando se lanza al ataque, demuestra poderío; con un Toché felizmente asociado con el gol que está haciendo una campaña soberbia en cuanto a lucha y eficacia.

¿Saben? En cierta medida, Diegui me recuerda –mutatis mutandisa Armando, en el sentido de que su mejor rendimiento viene dado en sus incorporaciones al ataque, incorporaciones que dejan a Susaeta más libre de marca. Y, volviendo al segundo gol del sábado frente al Girona, su pase a Toché fue magistral.

Capacidad ofensiva, digo. Tendrían que cambiar mucho las cosas para que lleguemos a ver a un Oviedo con un juego en el que destaque la coordinación entre las líneas. Pero, asumiendo la realidad, contando con semejante deficiencia, sí es cierto que nuestro equipo perdona poco arriba, y ésta es, sin duda, su principal fortaleza.

Tampoco hay que dejar de lado la excelente actuación del guardameta Juan Carlos, que tuvo felices intervenciones en la primera parte que evitaron que el Girona se adelantase en el marcador, en cuyo caso probablemente estaríamos hablando de otro partido.

Ante el Girona, el Oviedo hizo bien los deberes, confirmando que es un conjunto poco menos que inexpugnable en el Carlos Tartiere. Y, por otra parte, compensó a la afición tras el pésimo espectáculo que se ofreció en Vallecas.

El Carlos Tartiere, en efecto, fue una fiesta, desde el comienzo mismo de la segunda parte, y, por si alguien lo dudaba, la solvencia del equipo, cuando de veras se lanza a la ofensiva, se confirmó una vez más.

Ambos conjuntos compartieron la dificultad de un césped que ralentizaba el juego y que frenaba el balón. En este sentido, también habría que destacar lo mucho que luchó Nando, que compensó algunos desaciertos, especialmente el que pudo haber supuesto el tres a cero.

En el capítulo de elogios y merecimientos, además de lo ya expuesto, hay que decir que Christian Fernández estuvo batallador y seguro, y que, en general, todo el equipo respondió bien a lo largo de los 93 minutos que se jugaron.

El Oviedo se consolida como un equipo casi invencible como local. Lo que hace falta es decidir que, entre lo irrenunciable en los once choques que quedan, figure que sea un equipo que se gane su respeto como visitante. Tiene que acabarse jugar sin rumbo y a la deriva fuera del Tartiere.

Y tiene que acabarse ya.